
Abuso Reactivo: Cómo la persona tóxica pulsa tus botones emocionales de forma deliberada
¿Alguna vez has estado en una situación con otra persona en la que estabas en total relajación un momento y al siguiente sintiendo que perdías el control? Después has sentido confusión al no entender de dónde ha venido una reacción tan intensa por tu parte.
Las personas tóxicas te llevarán al límite con un abuso emocional, psicológico y verbal encubierto. Se trata de un comportamiento pasivo-agresivo que, una vez te hace reaccionar, la persona que abusa lo utilizará para demostrar “lo desquiciade que estás”. Desde fuera, a alguien que observa esto es lo que le parecerá, pero en realidad tu reacción tiene una explicación, ya que es una defensa natural frente a un ataque encubierto. Esto es lo que se conoce como abuso reactivo.
Comportamientos diseñados para hacerte reaccionar (y que no lo parezca)
Más abajo te comento los comportamientos más comunes de las personas tóxicas que practican el abuso reactivo:
- Hacerte preguntas personales de forma inocente sobre temas que sabe que son delicados para ti, especialmente si hay otras personas delante, como “¿Ése no se parece a tu ex, el que te ponía los cuernos?” o ¿No crees que es una pena que no terminases esa carrera?” o “Esos pantalones ya no te quedan bien”.
- Contradecir todo lo que dices y luego actuar con sorpresa cuando te frustras.
- Usar tus cosas sin pedir permiso.
- Llegar tarde de forma sistemática y justificarlo con excusas sin pedir disculpas.
- Hacer una tarea doméstica de forma negligente y actuar como si estuviera perfecta.
- Pedirte dinero prestado y actuar como si eso no hubiera pasado, sin tener la intención de devolvértelo.
- No tener en cuenta tu descanso, por ejemplo, invitar a personas a la casa que compartís cuando sabe que estarás ya en la cama intentando dormir.
- “Olvidar” hacer una tarea o recado que le has pedido.
- Ponerte un mote que a ti no te gusta o te parece ofensivo.
- Burlarte de tus intereses, gustos o amistades.
- Intentar avergonzarte cuando están presentes amistades, familiares o personas conocidas.
Cuál es el propósito del abuso reactivo
Para provocarte, la persona tóxica finge hacer o decir algo de forma inocente. Sin embargo, no lo es. Lo hace con la intención de provocar una reacción emocional. Éste es un peligroso juego psicológico al que les gusta mucho jugar a las personas narcisistas. Tu reacción emocional les hace sentir que tienen poder sobre ti. Y como no se responsabilizan de la intención que tienen, pueden tratarte de “irracional”, “fuera de control” o incluso “loco” pudiendo generar mucha confusión e inseguridad en ti. De nuevo, esto les hace sentirse por encima de ti, lo que en el mundo de una persona narcisista significa que se siente segura.
Como esta dinámica se suele dar con personas queridas, como la pareja, familiares o amistades, puede no ser fácil de detectar para la persona objeto del abuso reactivo. Por ello, es importante dar un par de pasos hacia atrás y observar los comportamientos (no las palabras) de la persona que abusa y cómo te hacen sentir a ti. Es muy común sentir emociones como rabia, frustración, impotencia o dolor.
Técnicas para detener el Abuso Reactivo
Lo más importante es dejar de reaccionar. La calma es tu súper poder.
Si dejas de reaccionar de una forma abrupta frente a las provocaciones, estás dejando a la persona que abusa sin la “gasolina” que está buscando. No reaccionar no significa no responder. Pero la respuesta es algo más pensado y más calmado que la reacción. Para empezar a responder en lugar de reaccionar, sepárate emocionalmente de lo que está sucediendo e intenta hacer varias respiraciones profundas. Esto te permitirá dar una respuesta más medida y mesurada. Por ejemplo, si la persona que abusa te dice algo ofensivo, reaccionar supondría decirle: “¡No me faltes al respeto!”, mientras que responder llevaría a una respuesta como: “Agradecería que me pudieras hablar con más educación”.
No te lo tomes como algo personal
No te tomes como algo personal lo que la persona tóxica hace o dice. No se trata de ti. Hace y dice lo que sea necesario para sacarte de quicio. Desde esta perspectiva, estás fuera, mirando hacia dentro. Obsérvalo con toda la neutralidad que puedas. Cuanto más observes el comportamiento de la persona que abusa de una forma neutra, sentirás como menos personal lo que te hace. Este enfoque te permitirá caer menos en la reacción emocional.
Pon límites y si esto no es posible, pon distancia
Frases sencillas como “Por favor, no me hables así”, “Te pido que por favor me repetes” pronunciadas con un tono tranquilo son límites asertivos. Es muy probable que necesites poner estos límites u otros muchas veces antes de que la persona que perpetra el abuso entienda que ya no vas a reaccionar y desista.
El siguiente nivel a esto es hacer lo que se conoce como la técnica de la piedra gris, que consiste en ser tan plana emocionalmente como una piedra gris. Simplemente no responder en absoluto a las provocaciones o con monosílabos como “no”, “sí” u “ok”.
Si esto no sirve y puedes hacerlo, lo mejor es alejarte, poner distancia física y emocional. Esto es lo que se conoce como el contacto cero, donde no permites ningún tipo de contacto con esta persona, ni de forma física, ni de forma virtual, a través de medios como el correo electrónico, el whatsapp o las redes sociales. Esta temporada de detox puede ser dura si tenías un vínculo emocional importante con la persona que abusa. Pero a la larga puede ser muy beneficioso para ti, recuperando la paz en tu vida.
Averigua qué es lo que te ha enganchado a las dinámicas de abuso reactivo
Cuando una persona se mete en una dinámica de este tipo, suele estar guiada por el inconsciente, reproduciendo dinámicas de su infancia con su madre o padre o hermanos o hermanas.
Comprender de dónde viene esto te ayudará a empezar a repararlo y superarlo. El acompañamiento de una terapeuta Gestalt que entienda de estas dinámicas puede ser muy importante, ya que hacer toda esta introspección de forma individual es algo complicado.
Además, se suele necesitar un acompañamiento en el proceso, ya que supone tocar heridas de infancia importantes y esto conlleva necesitar reconocer y atender a tu niña interior.
Fuente: medium.com
Imagen de Brands&People en Unsplash


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