familia narcisista

Las personas adultas criadas en familias narcisistas suelen sentir mucha rabia que no identifican, sienten mucho vacío dentro, se sienten inadecuadas y defectuosas, sufren de ansiedad y depresión periódicas. Y no suelen tener idea de qué es lo que ha pasado para que se sientan así.

La familia narcisista esconde un dolor profundo que sólo el hijo o hija que se distancia del sistema familiar y empieza terapia, es capaz de reconocer.

En estas familias hay un conjunto de dinámicas que las hacen disfuncionales, y también hay que tener en cuenta que siempre hay grados de disfunción dentro de un espectro que depende del nivel de narcisismo de los padres. Veamos cuáles son esas dinámicas.

Dinámicas comunes en la Familia Narcisista

1. Secretos. En las familias narcisistas suele haber secretos que se pasan de generación en generación, como infidelidades, abortos, suicidios, enfermedades mentales,… y, sobre todo, se guarda un secretismo hacia el abuso y maltrato que se vive dentro de la familia. A los hijos se les da el mensaje de que no pueden contar a nadie lo que pasa dentro de la familia.

2. Imagen. La familia narcisista se centra en la imagen mucho más que en el interior. El mensaje es: “No tenemos problemas y debemos parecer perfectos“. Los padres les dicen a las hijas: “¿Qué pensarán los vecinos, los amigos, el colegio?””Pon buena cara, te pase lo que te pase”.

3. Mensajes muy negativos o de amor my condicionado. Los niños reciben mensajes expesos y tácitos que interiorizan. Si es la niña que ejerce el rol del chivo expiatorio, mesajes como: “No eres lo suficientemente buena”; “No estás a la altura”. Si se trata del niño que ejerce el rol del niño dorado: “Lo haces muy bien, pero siempre hay un margen de mejora”.”Te quiero por lo que haces y consigues, no por quién eres”.

4. Falta de jerarquía parental. En las familias saludables, existe una fuerte jerarquía parental en la que los padres están a cargo y transmiten amor, luz, guía y dirección a los hijos. En las familias narcisistas, esta jerarquía es inexistente: los hijos están allí para satisfacer las necesidades de los padres.

5. Falta de sintonía emocional. Los padres o madres narcisistas carecen de la capacidad de sintonizarse emocionalmente con sus hijas, principalmente porque tampoco pueden hacer esto consigo mismos. No suelen sentir empatía o amor incondicional sino que por lo general, son críticos y duras.

6. Falta de comunicación efectiva. El medio de comunicación más común en las familias narcisistas es la triangulación, esto es, la información no es directa sino que se dice a un miembro de la familia con la intención de que éste se lo cuente a una tercera parte, que es la destinataria real del mensaje. Este tipo de comunicación indirecta genera caos, muchos malentendidos, desconfianza y comportamientos pasivo-agresivos. Cuando la comunicación rara vez se vuelve directa, ésta suele ser agresiva, violenta y dañina.

7. Pocos límites. En una familia saludable, hay límites claros, tanto por parte de los padres que los establecen, como de los hijos, que también son permitidos. Estos límites permiten crear un encuadre para las relaciones, junto con premisas como el respeto, la dignidad y el amor. En la familia narcisista hay muy pocos límites: los padres se sienten con muchos derechos sobre sus hijos, cruzando líneas como faltar al respeto, gritar, insultar, humillar,…

8. Un padre narcisista, el otro orbitando. Si uno de los padres es narcisista, es común que el otro padre tenga que girar alrededor del narcisista para mantener la pareja. A menudo, este otro padre, que suele ser codependiente, está centrado en satisfacer las necesidades del cónyuge narcisista para que la pareja sobreviva, dejando las necesidades de las niñas sin satisfacer. ¿Quién está ahí para ellos?

9. Se fomenta la competitividad y la separación entre los hermanos. En las familias sanas, se anima a los hijos a ser cariñosos y cercanos entre sí. En las familias narcisistas, se enfrenta a los niños y se les enseña a competir. Existe una comparación constante de quién lo hace mejor y quién no. Los hermanos en familias narcisistas rara vez crecen sintiéndose emocionalmente conectados entre sí.

10. Se niegan los sentimientos y emociones. Los padres no suelen mostrar emociones, y cuando las hijas lo hacen, se las señala y avergüenza por ello con frases como: “¿Y ahora por qué lloras?””Cuando te enfadas, pareces una loca”. Se vive como si las emociones no existieran, con lo que cuando salen, lo suelen hacer de una forma muy intensa y desregulada.

Claves para la Recuperación

¿Te sientes reflejado en lo que has leído en este artículo? ¿Crees que has crecido en una familia narcisista? ¡La recuperación es posible! Puedes empezar por:

  • Afrontar el dolor causado por tus padres, con creencias negativas sobre ti misma o con un trato muy pobre.
  • Crear dentro de ti una madre y un padre internos que se conviertan en los padres que te habría gustado tener.
  • Desarrollar compasión y amor propio hacia ti.
  • Definir quién eres, qué te gusta, qué quieres, cómo te gustaría vivir tu vida.
  • Aprender a comunicarte de forma clara y a poner límites si lo necesitas.
  • Cambiar creencias de tu sistema familiar narcisista, como: “Las cosas no se hablan”, por otra que se alinee más con quien eres hoy en día, como: “Comparto con los demás lo que necesito”.
  • Conectar con tu niña interior para poder darle lo que le faltó.
  • Aprender a sentir tus emociones, procesarlas y gestionarlas.

Para todo ello, es importante buscar acompañamiento por una terapeuta que sepa de familias narcisistas, ya que esto es algo muy difícil de hacer en soledad.

Lo que nos pasa no nos define, porque no es algo que escogemos. Sin embargo, qué hacemos con lo que nos pasa sí, ya que esto es una elección que habla de quiénes somos.

Fuente:www.psychologytoday.com

Imagen de Natalya Zaritskaya en Unsplash.