culpa tóxica y exceso de responsabilidad

Las personas que han crecido en familias disfuncionales/narcisistas sufren por un lado de los que se llama culpa tóxica, y por otro, se responsabilizan en exceso por las acciones de los demás y tienen dificultades para responsabilizarse de sus propias acciones. La culpa que viven es demasiado intensa y la responsabilidad está descolocada, esto es, es excesiva hacia los comportamientos de los demás y deficitaria en cuanto a los propios.

Esto surge de su entorno familiar y se traslada a su edad adulta y a sus relaciones, ya sean románticas, laborales u otras. En este artículo hablaremos de todo esto.

Cómo se genera la culpa excesiva o culpa tóxica  y el exceso de responsabilidad hacia el comportamiento de los demás

La culpa tóxica se refiere a un sentimiento que consiste en que las emociones y situaciones de los que tienes alrededor son a causa de ti y tus comportamientos. En una familia disfuncional/narcisista, a los niños y adolescentes se les culpa y castiga abierta o encubiertamente por las emociones de sus padres y se les responsabiliza de ellas. Son frecuentes frases como: “Estás poniendo triste a tu madre”. “Es que siempre me acabas enfadando”.

En estas familias los padres a menudo culpan a las niñas por sus emociones o comportamientos, de las que en realidad son ellos los responsables. O les imponen estándares y expectativas imposibles de cumplir para un niño donde se le castiga por cometer errores o ser imperfecto.

Dado que las niñas están indefensas y son dependientes, no tienen más remedio que aceptar cualquier trato que reciban de sus padres o cuidadores. Como no tienen un marco de referencia más amplio porque todo su mundo es lo que tienen alrededor, tienden a normalizar este comportamiento o incluso a percibirlo como una crianza amorosa y afectuosa.

Los entornos y situaciones antes mencionados inculcan ciertas respuestas emocionales, como culpa, vergüenza, ansiedad, dolor, traición, decepción, soledad y vacío, entre otras. Este falso sentimiento de culpa puede incluso convertirse en un estado por defecto que se conoce como culpa tóxica.

Como resultado, la persona se siente demasiado culpable por las emociones y comportamientos de las personas que tiene a su alrededor. Se apresuran a aceptar que todo es culpa y responsabilidad suya aunque no lo sea.

Puede parecer extraño si miras a una persona desde fuera sin ningún dato acerca de su historia. Pero si comprendemos cómo se desarrollan estas tendencias, queda claro que les resulta muy fácil culparse y responsabilizarse por los demás.

Muchos niños aprenden a culparse a sí mismos por haber sido abusados y maltratados. Se les culpa de las cosas, lo interiorizan y ya se convierte en una dinámica que sale en automático. Entonces, cuando crecen, es natural que lo continúen haciéndolo en sus relaciones adultas, especialmente si nunca se han podido tomar el tiempo para examinarlo de forma consciente y objetiva.

Esto va acompañado de tener límites pobres, una tendencia a estar fusionados emocionalmente con otras personas y tratar de controlar las emociones de otras personas.

Qué es lo que da lugar a una incapacidad para responsabilizarse de las acciones y comportamientos propios

En el seno de las familias narcisistas/disfuncionales, las niñas no cuentan con un modelo de adulto que se responsabilice por sus emociones o acciones sino que se las responsabiliza a ellas. Por ello, de adultas, se responsabilizarán con facilidad de las acciones de los demás y tendrán dificultades para responsabilizarse de las propias.

En estas familias los niños nunca oyen cosas como: “Siento haberte hecho daño”, “Me equivoqué al hacer/decir esto”, “No calculé bien las consecuencias de esta acción”.

Por ello, tenderán a hacer lo mismo de adultas, a tener comportamientos como:

  • Tener dificultades para reconocer un error.
  • Aprender de las consecuencias de sus acciones, ya que al no responsabilizarse de ellas, tienden a repetirlas en bucle.
  • Responder con excusas cuando se ven en situaciones en las que se les demanda que respondan por sus acciones: “Yo no dije eso” “Estaba cansado y no sabía lo que hacía” “No recuerdo esto que me dices”.

Todo esto afecta a su crecimiento emocional, ya que les mantiene en un estado infantil y que tiende a ser dependiente de otras personas, como su padres, su pareja, amigos,…

La repetición-compulsión

Las personas con tendencia a culparse a sí mismas de todo suelen acabar en relaciones disfuncionales, con personas con tendencias narcisistas, que están en el lugar opuesto y no sienten culpa ni empatía ni se responsabilizan por nada de lo que hacen.  

Las personas que sufren de culpa tóxica y mucha vergüenza son extremadamente susceptibles a la manipulación. El manipulador siempre puede culparles de algo o avergonzarles para conseguir lo que quiere.

Es por eso que a menudo se encuentra el narcisismo junto a la codependencia, con frecuencia se habla de estos patrones de relación en pareja. Las personas narcisistas tienden a manipular y abusar de los demás, y las personas codependientes tienden a ser manipuladas y abusadas.

Y así estos dos tipos de personalidad encajan y se atraen mutuamente. Por ello, a la narcisista, que le gusta abusar y controlar la vida de otra persona y el codependiente, que está acostumbrado a que le abusen y controlen, se atraen entre sí. Estas personas replican y representan la dinámica de su infancia en sus relaciones adultas.

Este impulso inconsciente de replicar el entorno infantil disfuncional se conoce como repetición-compulsión.

El cerebro tiende a repetir lo que ya conoce porque lo siente como “seguro” aunque en realidad no lo son. Por ello, para dejar de repetir estos patrones y tener relaciones más saludables, es fundamental poner consciencia a lo ocurrido a la infancia y al rol que nos hemos visto obligados a desempeñar para sobrevivir. También es necesario experimentar en entornos seguros como el de la terapia qué es una seguridad real en el cuerpo, no lo que fue registrado como seguro porque fue lo vivido.

Por lo general, el codependiente puede darse cuenta de ello y aprender en terapia comportamientos más saludables. La persona narcisista suele tener una capacidad más limitada para cambiar, que depende de dónde se encuentre en el espectro del narcisismo (cuanto más extremo el narcisismo, más difícil es cambiar) y de la voluntad de cambio, que en el caso de las personas narcisistas suele ser escasa o nula porque su defensa psicológica consiste en considerar que son perfectos y que son los demás los que deberían cambiar.

Conclusiones finales sobre la culpa tóxica y el exceso de responsabilidad

Durante demasiado tiempo, las personas maltratadas y abusadas protegen a quienes les han hecho daño minimizando el trauma y las privaciones. Es necesario el cambio de dejar de protegerlos y empezar a protegerse a sí mismos y sentirse responsables sólo de su bienestar emocional, no el de los demás.

Entonces podrás trabajar para desarrollar una relación más amorosa y de cuidado contigo misma. Puedes aprender a tener límites más saludables. También a no aceptar responsabilidades creadas por los demás que no te corresponden.

Si al leer este artículo, te sientes identificada con lo que se cuenta en él y crees que es el momento de buscar cambios, tienes ayuda profesional disponible para ti. Trabajar estos tema en terapia te ayudará a tener relaciones e interacciones más saludables contigo mismo y con los demás.

Imagen de Evgeniy Alyoshin en Unsplash.