La Mentalidad de Víctima: en qué consiste, saber si la tienes y cómo trascenderla (Parte I)

Qué es la Mentalidad de Víctima

Todos tenemos nuestros altibajos en la vida. A veces nos suceden acontecimientos adversos. Esto es algo normal.

Sin embargo, hay algunas personas que no se responsabilizan sobre nada de lo que les ocurre. Creen que no tienen ningún control sobre las situaciones difíciles y los problemas que afrontan. La vida es algo que les ocurre sin tener la conciencia de tener una participación activa en ello. ésta la mentalidad de víctima.

Alguien que actúa desde un lugar de víctima cree que las cosas que le suceden son culpa de alguien o de algo que no es ella misma. Puede ser culpa de su pareja, familia, compañero de trabajo, amigo o «la forma en que es el mundo», que siempre es percibido como injusto.

Se quejan con frecuencia de las cosas malas que suceden en sus vidas. Son reacios a asumir la responsabilidad personal y consideran que las circunstancias no están bajo su control.

Si alguien intenta ayudar u ofrecer soluciones, la persona con la mentalidad de víctima desechará la ayuda, predispuesta a que no va a funcionar y así mantenerse en el mismo lugar psicológico. Las personas que intentan ayudar a menudo quedan frustradas.

Cuando estamos en la mentalidad de la víctima, vemos el mundo a través de unas gafas de bueno/malo. Somos inocentes y las “cosas malas” están fuera de nosotros.

Y lo que es más importante, nos sentimos impotentes para hacer nada frente a toda esta “maldad”. Vemos la vida como algo que nos pasa, en lugar de la idea de que estamos haciendo elecciones y creándola nosotras mismas.

Ser una Víctima vs Autocompasión vs Mentalidad de Víctima

En la vida a todos nos pueden pasar cosas malas. Puede que hayas experimentado un fraude, o un accidente de tráfico o trauma en la infancia. Has sido una víctima.

En tales situaciones, has tenido todo el derecho a sentir que las cosas estaban fuera de tu control porque así ha sido. Cualquier pensamiento de que ha sido culpa o tu responsabilidad, no tiene fundamento.

También es natural sentir compasión por ti misma de vez en cuando. O sentir impotencia frente a situaciones de la vida, como un divorcio o un duelo por la muerte de alguien.

Sin embargo, una mentalidad de víctima significa que te identificas con ese estado y utilizas la pena que dar a los demás para conseguir apoyo, atención,… El trauma no es algo que te ha pasado sino que se convierte en quién eres. Te define.

El trauma no es algo que te ha pasado sino que se convierte en quién eres. Te define.

No dejas el trauma atrás sino que te aferras a él, haciéndolo el protagonista de tu historia, que revives y cuentas una y otra vez, tanto a ti misma como a los demás. Y te quedas atrapada en este estado de víctima.

Hasta que haces terapia, todo esto se produce de forma inconsciente.

Una Víctima vs una Persona Sana

La mentalidad de la víctima es un mecanismo de defensa que tiene su origen en muchas ocasiones en el trauma de infancia. Y como niños, realmente estábamos indefensos. Sentir pena por nosotros mismos era el único modo de sentir alivio.

Pero como adultas, sí que tenemos poder personal. Podemos abandonar situaciones o relaciones que nos hacen daño, podemos tomar decisiones que vayan en nuestro beneficio y crear nuestra vida de forma activa, no como algo que nos pasa, sobre lo que no podemos decidir. Creamos de forma activa nuestras vidas.

Una persona sana se da cuenta de que está escogiendo lo que le ocurre y es consciente de  su poder para hacerse cargo. Ella ha escogido estar en una relación con una persona crítica. Ella es la que ha escogido un mal trabajo. Y ella es la que pueden decidir dejar la relación o el trabajo.

Sin embargo, la mentalidad de víctima no nos permite ver esto. Seguimos en esa niña indefensa. Estamos paralizadas, incapaces de responsabilizarnos y tomar decisiones que nos permitan avanzar. En el fondo, quizá pensemos que nos merecemos sufrir o que la única manera de obtener atención o amor de los demás es que sientan pena por nosotros.

Beneficios de mantenerse en la Mentalidad de la Víctima

A nadie en el fondo le gusta estar en la mentalidad de la víctima. Sin embargo, mantenerse ahí trae una serie de beneficios que pueden hacer que la persona no quiera/pueda salir de ese lugar psicológico. Algunos de los beneficios son:

  • No asumir responsabilidad. Ser responsable de tu vida significa que tú eres el creador de tu vida y el que hace que las cosas sucedan o no. Esto puede asustar a alguien que tiene una mentalidad de víctima. Supondría admitir que la vida no es sólo el resultado de las acciones de otras personas sino también de las tuyas.
  • Trae ganancias secundarias. La simpatía, la atención o la ayuda de otras personas son ejemplos comunes de ganancias secundarias. Es posible que alguien con la mentalidad de víctima ni siquiera se dé cuenta de que está recibiendo estos beneficios y le cueste mucho renunciar a ellos.
  • Evitación de asumir riesgos. Una persona con la mentalidad de “pobre de mí” evita asumir riesgos y el consiguiente estrés o decepciones o frustraciones que puede traer esta asunción de riesgos. Pensar y creerse que “El mundo no quiere que me vaya bien” les permite mantenerse en la zona de confort de la mentalidad de víctima, donde lo que hay es un sufrimiento que ya conocen muy bien.

Asumir la responsabilidad revienta la burbuja protectora del victimismo.

Codependencia y Victimismo

Un ejemplo del victimismo como una forma de poder es el que se da en las relaciones codependientes: como la que puede haber entre una persona alcohólica y su pareja. La pareja puede hacer el rol de la víctima, soportando el comportamiento del alcohólico y dejando a un lado sus necesidades para satisfacer las de las persona adicta. Pero también es muy posible que utilice la queja, el victimismo o el “pobre de mí” para intentar controlar a la persona alcohólica.

(Continúa en el siguiente artículo del blog)

Imagen de Carolina Heza en Unsplash  

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