Última actualización: 20 marzo, 2025

familia disfuncional

Qué es una Familia Disfuncional

Una familia disfuncional es aquélla donde una dinámica sana se ve obstaculizada por conductas dañinas como el abuso, la negación, el descuido y/o la falta de apoyo emocional. Normalmente esto ocurre porque uno a ambos padres tienen una enfermedad mental, diagnosticada o no y/o una adicción.

Idealmente, los niños deberían crecer en un ambiente que los ayude a sentirse queridos y valiosos, pudiendo gozar de libertad para expresar sus pensamientos y deseos y desarrollándose en un espacio seguro, donde pueden ir formando su personalidad e identidad. 

Sin embargo, cuando las niñas crecen en un entorno donde muchas de sus necesidades emocionales no son cubiertas o son constantemente criticadas y abusadas, suele tener las siguientes consecuencias:

  • tienen una baja autoestima.
  • o bien no reconocen sus necesidades o bien cuando sí lo hacen, les suele parecer que no son importantes o no se sienten con derecho a expresarlas. 
  • el único marco de referencia que tienen en su infancia es su propia familia, por lo que creen que todo el abuso que han sufrido en ella es “lo normal”, lo que ocurre en todas las familias.

 

Características de las Familias Disfuncionales

 

  1. Control: uno o ambos padres dominan, controlan, les dicen lo que tienen que hacer y toman decisiones en nombre de sus hijos, sin darles el espacio suficiente para confiar en sí mismos y su criterio, tomar su propias decisiones y aprender de sus errores. Esta necesidad de controlar de los padres tiene que ver con una necesidad de dominar a sus hijos, a los que tratan como extensiones de sí mismos. Este comportamiento por parte de los padres, hace que los hijos se vuelvan dependientes de la aprobación y validación de éstos y que no desarrollen un compás interno para guiarse en su propia vida.
  2. Abuso: el abuso puede ser emocional, psicológico, físico y/o sexual. Por lo general, el abuso es ejercido por uno de los padres hacia una o varias niños o uno de los cónyuges hacia el otro y, muy a menudo ambas situaciones a la vez. A causa del abuso, las niñas se vuelven inseguras, se sienten impotentes y lo aceptan como algo normal. Esto les suele llevar a desarrollar indefensión aprendida.
  3. Imprevisibilidad: Uno o ambos padres se suelen comportar de una forma caótica o amedrentadora, sin que los hijos tengan claro cuáles son las normas que han de respetar, ya que éstas pueden cambiar de un minuto al siguiente. Además, las reacciones de los padres pueden ser desproporcionadas frente a pequeños eventos. La casa familar se siente como un campo minado sobre el que es más seguro caminar de puntillas.
  4. Mala comunicación: hay una falta de comunicación abierta y honesta. La poca comunicación que hay se utiliza para quedar por encima unos de los otros, hacerse daño o desahogarse. Esto hace que la familia se convierta en un lugar nada seguro donde hay malentendidos, diferencias y desconfianza.
  5. Falta de apoyo emocional: en una familia disfuncional, uno o ambos padres no brindan el apoyo emocional necesario a sus hijos. Los niños terminan pasando su infancia en aislamiento y sitiendo mucha soledad. De adultos, tendrán dificultades tanto para apoyarse a sí mismos como para buscar apoyo en otras personas.
  6. Perfeccionismo: uno o ambos padres tienen expectativas poco realistas sobre sus hijas. Pretenden que las niñas se adapten a lo que ellos esperan de una forma muy exigente y poco realista. Ejemplos de esta exgencia pueden ir desde sacar la nota más alta en todos los exámenes que haga hasta que la hija “no pida”, “no hable” o “no se mueva” para “no molestar”
  7. Inversión de los roles: En una familia disfuncional, los padres utilizan a los hijos para cubrir sus necesidades emocionales, en lugar de estar disponibles y crear un espacio seguro para que sus hijos puedan cubrir sus necesidades emocionales con ellos. La inmadurez emocional de los padres genera esta inversión de los roles, que hace que los hijos, en su etapa adulta, estén disponibles para cubrir antes las necesidades emocionales de los demás que las propias.

 

Cómo superar los efectos de haber crecido en una Familia Disfuncional

 

La vida no es fácil para las personas adultas que han crecido en una familia disfuncional. Las que no hacen terapia están abocadas a repetir el modelo, ya que se trata de algo que, si no lo trabajas personalmente, lo repites. 

Aquí tienes los primeros pasos que puedes dar para trascender el haber crecido en una familia disfuncional:

1. Hazte con una red de apoyo. Esa red que no pudiste tener en tu infancia, la puedes crear en tu etapa adulta. Rodéate de personas por las que te sientas entendido, escuchado y apoyado. Si no sabes cómo hacerlo o nunca has tenido esta experiencia, el vínculo en terapia te puede ayudar a empezar a experimentar esto para después ir generándolo poco a poco en tu vida.

2. Exprésate. Busca una terapeuta en la que puedas confiar para contar tu historia y aprender a expresar tus sentimientos y emociones. Aprende a escucharte para darte cuenta de tus necesidades y desarrollar un compás interno que te guíe en tu vida.

3. Date cuenta. Date cuenta de cuáles son las dinámicas de tu familia disfuncional de origen que te han hecho daño y cámbialas por comportamientos más sanos para ti y tus relaciones. Por ejemplo, escuchar y dar espacio en lugar de bloquear y negar; comunicarse de forma abierta y honesta, aceptando la vulnerabilidad en lugar de utilizar la comunicación como un arma para hacer daño,…

4. Aprende a confiar. Confiar es un ejercicio emocional que no es fácil cuando has crecido en un entorno no seguro y amenazante. Pero es importante aprender a confiar, sobre todo en ti, para tener una vida saludable y plena. Puedes aprender a vivir en tu cuerpo en un estado de relajación y conexión con el presente, sin sentir que tu sistema nervioso está en una respuesta constante de lucha o huida.

Fuente: http://www.momjunction.com

Foto de Jessica Rockowitz en Unsplash.