18 Cosas que Necesitas Hacer para Sanar tu Ansiedad

Experimentar ansiedad ocasional es una parte normal de la vida. Sin embargo, las personas con desórdenes de ansiedad experimentan con frecuencia y de forma intensa, excesiva y persistente, preocupación y miedo por situaciones de la vida cotidiana.

La mayoría de las personas que han sufrido abuso (emocional, psicológico, físico y/o sexual) en su infancia desarrollan ansiedad severa en algún momento de su infancia o adolescencia y que, si no se trata, continúa en su edad adulta.

Cuando te dicen y te repiten una y otra vez, de forma continuada, durante años, que tú eres el problema, y tu forma racional y normal de responder al abuso es contribuir a empeorar tu situación, ¿qué más se puede esperar que ocurra? El cerebro se acaba resintiendo y el cuerpo reacciona también de diferentes maneras. Muchas de ellas constituyen diferentes desórdenes de ansiedad.

Lista de la Clínica Mayo con diferentes tipos de Desórdenes de Ansiedad

  • Agorafobia: es un tipo de desorden de ansiedad que hace que se eviten lugares o situaciones que pueden causar pánico o hacer sentir a la persona atrapada, impotente o avergonzada.
  • Desorden de ansiedad debido a una condición médica: incluye síntomas de ansiedad intensa o pánico que están causados de forma directa por un problema de salud física.
  • Desorden de ansiedad generalizado: supone una preocupación persistente y excesiva, así como miedo sobre actividades o acontecimientos diarios, incluso rutinarios. La preocupación es desproporcionada a las circunstancias que la causan, es difícil de controlar y afecta a la persona físicamente, estando muchas veces en estado de alerta y resultándole muy difícil relajarse. Suele ir acompañada de otros desórdenes de ansiedad y/o de depresión. 
  • Desorden de pánico: supone episodios repetidos de sentimientos repentinos de miedo y terror que llegan a un pico que da lugar a un ataque de pánico. Los ataques de pánico se manifiestan en el cuerpo de la siguiente manera: sensación de una amenaza inminente, respiración entrecortada, dolor en el pecho, palpitaciones en el corazón,..
  • Mutismo selectivo: supone negarse a hablar (sobre todo en el caso de niñas) en ciertas situaciones, como por ejemplo, en la escuela cuando sí que hablan en otras situaciones, como en casa o con familiares cercanos. Esto llega a interferir en el desarrollo normal de sus vidas de forma grave si no se trata.
  • Desorden de ansiedad de separación (en el caso de niños).  Supone preocupación excesiva para el nivel de desarrollo del niño de separarse de sus padres o de otras figuras que ejercen roles parentales.
  • Desorden de ansiedad social (fobia social): supone altos niveles de preocupación, miedo y evitación de situaciones sociales debido a sentimientos de vergüenza tóxica, inadecuación y anticipación a ser juzgada o percibida de forma negativa por las otras personas.
  • Fobias específicas: se caracterizan por miedo y preocupación desproporcionadas cuando la persona es expuesta a un objeto y/o situación que quiere evitar, por ejemplo, la aracnofobia supone fobia a las arañas.
  • Desorden de ansiedad inducido por sustancias: supone preocupación y miedo desproporcionados como resultado del abuso de drogas, medicamentos, estar expuesto a una sustancia tóxica o por intentar abandonar el uso de sustancias adictivas.

Debajo de la ansiedad lo que hay es miedo. El miedo es la sensación de no sentirte seguro en tu propio cuerpo.

“Complex PTSD: From Surviving to Thriving”. Pete Walker.

18 Cosas que Necesitas hacer para Sanar la Ansiedad

  1. Lo contrario a la adicción no es la sobriedad, es la conexión. Ocurre lo mismo con la ansiedad. La ansiedad supone estar desconectada del momento presente, de los demás o de ti misma.
  2. Darte el permiso de querer lo que realmente quieres. Da igual lo que sea, si es una pareja, un trabajo mejor, un sueldo más alto, reconocimiento. Sé consciente de ello y acéptalo. No necesitas la aprobación de nadie.
  3. Si no sabes qué es lo que quieres, mira de frente a tus mayores temores. ¿Qué hay al otro lado? Eso es lo que quieres.
  4. Sé agradecido por tu incomodidad. El tema es que la gente feliz por lo general es complaciente. Sentirte incómodo es una señal de que estás en el precipicio de algo nuevo y mejor, pero debes pasar a la acción.
  5. Trabaja por tu bienestar cada día. Puede ser que te hayas fumado un pitillo menos o que hayas meditado cinco minutos más. ¡Todo cuenta!
  6. Muchas veces la ansiedad tiene que ver con proyecciones agrandadas de preocupaciones reales con las que no estás lidiando. ¿Qué es eso que estás ignorando?
  7. Debes empezar desde donde estés, usar lo que tienes y hacer lo que puedas. El cambio real es producto de la evolución. Ten paciencia contigo misma.
  8. Haz un esfuerzo consciente por conectar con personas que ya están en tu vida – incluso aunque sólo sea una persona con la que conectas y en la que confías. Los vínculos emocionales con otros son importantes.
  9. Hazte con un diario. Escribe en él tus emociones, sentimientos y pensamientos cuando te sientas agobiado. Lo que sea que salga: pensamientos horribles, vergonzosos, humillantes, deprimentes,.. deja que salga. Lo que sacamos nos sana, lo que retenemos nos enferma.
  10. Cuando sientas ansiedad, la única cosa que deberías intentar hacer es darte confort a ti misma. Piensa en qué es lo que te relaja: un aperitivo, un baño, hablar con alguien, un paseo,.. y ¡hazlo!
  11. Tendrás que ponerte en acción sobre las cosas que te están impidiendo alcanzar aquello que realmente quieres. Como dice Cheryl Strayed, “el cambio real sucede al nivel de la acción. Se trata de una persona haciendo algo de una forma diferente a como lo hacía antes”. Se trata de cambiar patrones de conducta para conseguir resultados diferentes en la vida.
  12. Siempre tendrás un cierto nivel de ansiedad. Y un cierto nivel de miedo. Están ahí para algo, su función es alertarte de exponerte mucho o de sufrir ataques o de pasar vergüenza. No se trata de eliminarlos (que al final lo que señalan es que las cosas te importan) sino de acompañarlos y de que no se hagan tan grandes como para impedirte hacer lo que realmente quieres.
  13. El problema no es el problema. El problema es cómo piensas acerca del problema. Tu sistema interno de guía está apagado ahora mismo porque hay algo que no está bien. Esto no significa que estés condenada a tener una vida de sufrimiento perpetuo. Lo que significa es que en algún lugar, en el fondo, sabes que hay otro modo – un modo mejor – de vivir. Significa que sabes lo que quieres, aunque te de miedo.
  14. Escoge el amor. No puedes renunciar a la gente que te alimenta emocionalmente, a las cosas que te gusta hacer, a lo que quieres para ti mismo. Debes escoger el amor incluso aunque te de miedo.
  15. Aprende a desenredar la toxicidad emocional que tienes dentro de ti. Por ejemplo, si no te permites a ti mismo sentir y aceptar que tu ex pareja te hizo mucho daño, estarás proyectando constantemente ideas sobre cómo tu nuevo ligue te va a hacer daño y empezarás a comportarte como si ya lo estuviese haciendo (cuando es más que probable que no sea así) y al final le espantarás, provocando de forma inconsciente eso que tanto temías.
  16. Siente las sensaciones en tu cuerpo. Esto es algo que te puede resultar difícil si eres una persona muy mental o no estás acostumbrada a escuchar a tu cuerpo. Las sensaciones están conectadas con emociones. Cuando estés triste, pregúntate: ¿qué sensaciones tengo en mi cuerpo ahora mismo?¿Cómo me siento? En muchas ocasiones no será más que una tensión o una incomodidad. El resto de la ansiedad no son más que pensamientos que has ido construyendo para darle sentido a la sensación.
  17. Distánciate de tus sentimientos y tus pensamientos. Eres algo más que lo que piensas y lo que sientes. Por ejemplo, pensamientos tipo “se van a reír de mí” cuando tengas que hablar en público, te pueden llevar a una ansiedad y un pánico por hacer la charla que te pueden llegar a bloquear. Practica el midfulness y la meditación para relativizar tus pensamientos y tus emociones. Tú eres más que eso.
  18. Imagina tu vida desde la perspectiva de la persona en la que te quieres convertir. Proyéctate en tres años en el tiempo. ¿Dónde estás? ¿Con quién? ¿A qué te dedicas? ¿Cómo es tu vida? Visualiza la vida que quieres tener. ¿Qué puedes hacer hoy para tener esa vida dentro de tres años? ¡Hazlo!
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