qué es una relación tóxica

¿Qué es una relación tóxica?

Una relación tóxica es aquella que socava constantemente tu sensación de bienestar y seguridad. Los desacuerdos o conflictos ocasionales son normales en cualquier relación, pero un patrón continuo de daño emocional, falta de respeto y manipulación puede llevar al deterioro de tu salud mental y emocional.

Características de una relación tóxica

1. Falta de apoyo: una persona que está en una relación tóxica, en lugar de sentirse animada y alentada, las interacciones a menudo la hacen sentir menospreciada, inadecuada o que está siendo saboteada.

2. Infelicidad persistente: La relación se ve afectada por tensión constante, discusiones o sentimientos de insatisfacción.

3. Fallo en la comunicación: La comunicación a menudo se convierte en insultos, acusaciones o silencio absoluto, dejando problemas sin resolver y sentimientos sin escuchar.

4. Control y dominio: Una de las personas de la pareja puede dictar a quién puede ver la otra, qué puede hacer o cómo debe pensar o sentir.

5. Negligencia y manipulación: Las necesidades emocionales se ignoran constantemente y la manipulación a menudo mantiene a uno de los miembros de la pareja en un estado de sumisión o culpa.

6 tipos de relaciones tóxicas

Reconocer el tipo específico de relación tóxica en la que te encuentras es crucial para encontrar la mejor manera de abordarla. Ya sea buscando ayuda profesional, estableciendo límites firmes o terminando la relación, ya que tu bienestar y seguridad deben ser tu prioridad.

1. Relaciones abusivas

Las relaciones abusivas se dan cuando uno de los miembros de la pareja ejerce poder y control sobre el otro mediante abuso físico, emocional o sexual. Este tipo de relación es peligrosa y puede tener graves consecuencias físicas y psicológicas de la víctima. Si estás en una relación con una persona narcisista, psicópata o sociópata, sin duda estás en una relación de estas características.

2. Relaciones codependientes

La codependencia se da cuando uno de los miembros de la pareja depende excesivamente del otro para obtener aprobación, validación e identidad. Esta dinámica puede llevar a descuidar las necesidades personales, los límites y la autoestima. Las relaciones codependientes pueden impedir que ambos miembros de la pareja experimenten crecimiento e individualidad.

3. Relaciones marcadas por la infidelidad

Cuando uno de los miembros de la pareja es infiel repetidamente, se crea un ciclo donde primero hay traición y dolor y después reconciliación, y este ciclo se repite una y otra vez sin abordar los problemas subyacentes. Este patrón mantiene la relación en un estado constante de tensión-distensión.

4. Relaciones con adicciones

Cuando uno de los miembros de la pareja tiene una adicción, ya sea a sustancias, o a conductas como el juego, el sexo o el trabajo, se puede crear un ambiente tóxico lleno de negligencia, abuso y conductas habilitadoras por parte del miembro de la pareja que no tiene la adicción. Estas relaciones que giran en torno a una adicción se suelen volver relaciones codependientes.

5. Relaciones competitivas

Cuando uno o ambos miembros de la pareja sienten una necesidad constante de competir entre sí en lugar de apoyar los éxitos del otro, es una señal de toxicidad. Se convierten en relaciones donde no se crea un equipo sano y cohesionado con la otra persona sino que el objetivo, aunque no se exprese de forma clara, es “ser mejor” que el otro o la otra.

6. Relaciones emocionalmente manipulativas

Una pareja utiliza la manipulación emocional para controlar o influir en el comportamiento de la otra. Las tácticas pueden incluir hacer sentir culpable a la otra persona, hacer luz de gas o hacerse la víctima para justificar su comportamiento o decisiones, creando una dinámica en la que uno de los miembros de la pareja siempre cede o compromete sus necesidades y deseos.

Relaciones tóxicas vs. relaciones sanas

Reconocer la diferencia entre relaciones tóxicas y sanas comienza por comprender las sensaciones y los patrones de comportamiento que implica cada una.

Las relaciones sanas se basan en el respeto mutuo, la confianza y la comunicación abierta. Una persona en una relación de este tipo se siente segura, valorada y apoyada.

Las relaciones tóxicas suelen implicar control, manipulación o crítica constante, lo que deja a la persona agotada emocionalmente e insegura. Aquí tienes algunas diferencias entre relaciones sanas y tóxicas.

Comunicación

  • Saludable: Abierta, respetuosa y centrada en la comprensión.

Confianza

  • Saludable: Las parejas confían entre sí sin cuestionarse constantemente.
  • Tóxica: Los celos y la sospecha dominan las interacciones.

Apoyo

  • Saludable: Fomento del crecimiento personal y la independencia.
  • Tóxica: Control sobre las decisiones o falta de apoyo en las metas individuales.

Resolución de conflictos

  • Saludable: Los conflictos se abordan de forma constructiva y respetuosa y conducen a soluciones.
  • Tóxica: Hay mucha postura a la defensiva y poca escucha de la otra persona, los temas de fondo no se resuelven y terminan saliendo de forma periódica.

Impacto emocional

  • Saludable: las personas se siente seguras, valoradas y queridas.
  • Tóxica: los miembros de la pareja se sienten ansiosos, agotados e indignos.

¿Por qué las personas permanecen en relaciones tóxicas?

Existen varias razones por las que las personas pueden permanecer en relaciones tóxicas, a menudo arraigadas en factores emocionales, psicológicos y, a veces, prácticos. Éstas incluyen:

1. Miedo a la soledad

2. Dependencia financiera

3. Baja autoestima: la creencia de que si deja la relación, la persona no sobrevivirá.

4. Ciclo de abuso: Un día la persona es abusiva (física o emocionalmente) y al minuto siguiente, está enmendándose jurando que cambiará.

5. Presión familiar y de los hijos

6. Amor y la esperanza de que la pareja cambie

7. Normalización de la toxicidad

8. Aislamiento: si la víctima está aislada teniendo poco contacto más allá de la pareja con amigos o familiares, la falta de apoyo puede suponer un obstáculo para dejar la relación.

9. Miedo a las represalias: es posible que una persona no deje la relación porque la otra la amenaza con consecuencias graves, como atentar contra su vida o la propia, reclamar la custodia completa de los hijos, sabotear su trabajo,…

Comprender estas razones resalta la importancia de ofrecer apoyo y recursos a quienes buscan dejar relaciones tóxicas.

Cómo dejar una relación tóxica

Terminar una relación tóxica requiere planificación, apoyo y un enfoque en el autocuidado.

El primer paso consiste en reconocer que la relación no es saludable y que mereces una relación sana donde sientas seguridad y valoración. Es necesario reconocer los componentes tóxicos de tu relación y de qué manera tú has contrubuido a esa toxicidad. El acompañamiento de una profesional que sepa de relaciones tóxicas puede ayudarte a reconocer los patrones tóxicos y a ir creando, poco a poco, comportamientos más saludables para ti y para tus vínculos.

Normalmente es necesario hacer un trabajo personal para aumentar la autoestima y sentirte que mereces algo mejor. También es importante que ahondes en tu historia personal, ya que las relaciones tóxicas de una persona en su edad adulta suelen tener sus raíces en el pasado, habiendo vivido relaciones tóxicas en la familia de origen, por lo general entre sus padres.

Busca el apoyo de amigos o familares de confianza y crea un plan para salir de la relación de forma segura. Si la relación es abusiva, es posible que necesites salir de forma unilateral, sin una conversación de cierre y manteniendo un contacto cero, priorizando tu seguridad y bienestar emocional durante todo el proceso.

Dejar una relación tóxica requiere de valentía y de compromiso contigo. No es fácil. Sin embargo, también implica mucho crecimiento personal, un aumento de tu autoestima y tu poder personal, ya que supone quererte y sentir que mereces algo mejor para ti.

Fuente: calm.com

Imagen de Vitaly Gariev en Unsplash