
¿En qué consiste una personalidad sumisa?
Supone que una persona muy a menudo cede y se rinde ante los deseos y necesidades de las demás, ignorando sus emociones y necesidades. Se trata de decir “sí” en automático por miedo al conflicto o al abandono, con la sumisión la persona “se asegura” el vínculo, aunque lo haga a costa de sí misma. Complacer es el principal objetivo, frente a comunicarse con naturalidad y asertividad.
La sumisión es una consecuencia de la dependencia emocional, ya que la persona sumisa cree que no estará bien sin ese vínculo.
También está relacionado con mantener una imagen de “buena persona”, con la que las personas sumisas se identifican y tienen muchas resistencias a conectar con la emoción de la rabia o a tener comportamientos que ellas mismas consideran como “malos”, como poner un límite o decir que no.
Comportamientos de las personas con una Personalidad Sumisa
- Tienen dificultades para expresar sus opiniones o creencias, especialmente si difieren con las de otras personas. No suelen pronunciar la frase: “No estoy de acuerdo contigo”.
- No tienen un sentido sólido de quiénes son o de lo que les gusta. Por ejemplo, cuando se les pregunta dónde quieren ir a cenar, suelen decir: “Donde tú quieras” y, por lo general, no tienen una actitud proactiva para hacer propuestas.
- Se les puede convencer con bastante facilidad para cambiar de opinión, especialmente si son desafiadas por alguien a quien admiran o con quien tienen una relación cercana.
- Tienen dificultades para tomar decisiones y buscarán el consejo de personas cercanas, tendiendo a seguir el consejo en lugar de escucharse a sí mismas y tomar una decisión basada en sus propias emociones y experiencias.
- Les resulta difícil iniciar proyectos o trabajar de forma independiente, debido a la falta de confianza en sí mismas y sus capacidades.
- Cuando termina una relación estrecha, normalmente de pareja, buscan rápidamente otra relación como fuente de apoyo.
- Ponen una excesiva atención a la imagen que dan, que intentan que sea de “buena persona”.
Causas que llevan a desarrollar una Personalidad Sumisa
Muchas culturas y religiones fomentan, recompensan o incluso exigen la sumisión. Esto es, el contexto cultural puede influenciar mucho hacia la sumisión, especialmente en colectivos como las mujeres o personas con pocos recursos.
La crianza durante la infancia también puede ser un importante factor contribuyente. Por ejemplo, ser el hijo del medio y no tener tanta voz como sus hermanos o haber crecido en una familia abusiva donde la sumisión era una forma de autoprotección. Esto es, si en tu familia de origen había abuso y conflictos, la sumisión te permitía calmar a la persona agresora y protegerte a ti y quizás también a otras personas de la familia.
Como te has identificado con el rol de sumisión en la infancia y es posiblemente el único recurso emocional que has aprendido en la familia, habrás tendido a seguir comportándote de una forma sumisa, muchas veces de forma inconsciente, lo que te habrá llevado a gravitar hacia personas dominantes, que cubren la otra cara de la moneda.
Riesgos y Consecuencias de tener una Personalidad Sumisa
Tener una personalidad sumisa entraña una serie de riesgos y consecuencias que tienen un impacto enorme en tu vida. Más abajo nombro algunas de las más obvias e importantes:
- Entrar y sentirse atrapade en una relación abusiva.
- Correr el riesgo de ser explotade profesional, emocional, económica y/o espiritualmente.
- No poner en práctica los propios intereses, aspiraciones o sueños.
- Sentirse silenciade dentro de la propia vida y una falta de voluntad sobre los propios actos.
- Falta de contacto con las necesidades y sentimientos propios y por ello, dificultad a tener una identidad formada, saber quién eres, qué quieres, cuáles son tus límites.
- Propensión a la ansiedad, depresión, trastornos alimentarios.
Cómo dejar la Sumisión atrás
Si te has sentido reconocide en lo comentado en este artículo, te doy las claves para dejar la sumisión atrás, si eso es lo que quieres.
Procesa tu trauma pasado
Si son las experiencias del pasado las que han generado un trauma que te ha llevado a adoptar la sumisión como una forma de defensa, será necesario procesar estas experiencias traumáticas en un entorno terapéutico seguro. Este entorno te permitirá hablar de lo sucedido, procesarlo a nivel emocional e ir soltando poco a poco la sumisión para sustituirla por el auto-apoyo.
Dedica tiempo a conocerte y aumentar tu autoestima
Es necesario que te dediques tiempo para saber quién eres y así reforzar tu identidad, que está desdibujada por la sumisión. Es importante que averigües que te motiva e interesa, qué es importante para ti, cuáles son tus valores,… conocerte te permitirá aumentar tu autoestima, ya que es imposible querer de una forma profunda a alguien a quien no conoces de verdad.
Desarrolla la asertividad
Para dejar de decir un “sí” en automático, es necesario que estés en contacto con tus emociones y sentimientos y que cuando, por ejemplo, no te apetezca hacer algo, puedas transmitirlo con calma y asertividad. La asertividad es una cuestión de práctica. Cuanto más la practiques, mejor te saldrá. Es importante darte tiempo y paciencia y que aprendas a gestionar lo que sientes cuando te expresas de forma asertiva. Si te entrenaron para la sumisión, es muy probable que experimentes emociones como miedo, culpa o vergüenza al expresarte. Aprender a respirar y gestionar esta emociones cuando salgan, permitirá cada vez sean menos intensas y más manejables.
Aumenta tu confianza
Si tú no confías en ti, difícilmente lo hará otra persona. Confiar en ti supone auto-apoyarte, defenderte si es necesario, ser consciente de tus habilidades y talentos y quedarte contigo, pase lo que pase.
Conclusiones finales sobre la Sumisión
Cuanto más vayas dejando atrás la sumisión, podrás observar que menos te interesan las personas dominantes o tú a ellas y esto te permitirá tener relaciones más equilibrados y saludables, de igual a igual, donde estén presentes la dignidad y el respeto.
Si una persona sólo quiere estar contigo porque le sigues la corriente y le dices a todo que sí, no te quiere a ti en realidad sino lo que le das, que es una carta blanca para hacer contigo lo que quiera.
Fuente: newsweek.com
Imagen de Waldemar en Unsplash.


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