acoso

Qué es el acoso

El acoso supone un patrón de comportamientos no deseados de una persona hacia otra, donde la primera se toma una serie de derechos no permitidos sobre la segunda, dañándola de forma emocional y en ocasiones también física. No supone un acto aislado sino que implica unas conductas sostenidas en el tiempo y no deseadas. El acoso puede ser intencional y consciente por parte de la persona que lo perpetra o no.

Aunque el acoso puede producirse por parte de personas desconocidas, lo más normal es que suceda con personas a las que ya conocemos y con las que tenemos vínculos cercanos o de intimidad. Se da de forma muy frecuente en las relaciones de pareja, amistad, laborales o familiares.

Aunque no es exclusivo de éstas, el acoso suele darse por parte de personas narcisistas, psicópatas o sociópatas, ya que el alto grado de legitimación que sienten junto a su naturaleza depredadora, hace que se sientan con el derecho a acosar a otra persona, con independencia de que se den cuenta o no de que están acosando.

Tipos de acoso

Pueden darse diferentes tipos de acoso, veamos cuáles son.

Verbal: críticas constantes (“Nunca haces nada bien”), humillaciones, en especial cuando hay terceras personas delante (“Pareces una payasa”), calumnias (“Es una puta”) o difamaciones (“Pasó un tiempo en un hospital psiquiátrico”).

Sexual. Éste se produce con más frecuencia en entornos laborales, como insinuaciones (“Eres muy guapa”), tocamientos (los pechos o el culo fingiendo que es un roce casual), gestos (acercar el cuerpo demasiado) o comentarios no deseados (“¿Te quieres venir a mi casa después de la fiesta?”).

Intimidación o violencia indirecta: romper o destruir objetos, dar golpes, gritar, autolesiones, crueldad hacia animales u otras delante de la víctima, amenazar a la víctima con lastimarla física, económica o emocionalmente.

Bullying. Éste se produce sobre todo en entornos escolares: insultar, humillar, descalificar, agredir (empujar, pegar, pellizcar, tirarle cosas como globos de agua o piedras), degradar a la víctima.

Mobbing. Éste se produce en entornos laborales: gritar, insultar, calumniar, humillar, dejar en entredicho la competencia de la víctima, obligarla a quedarse más de su horario laboral, cerrarle el paso, tocarla sin su consentimiento, forzarla a reconocer o culparla de cosas que no ha hecho, amenazarla con despedirla.

Acecho: atención o interacción no deseada, como seguir a una persona, enviarle fotos de ella o negarse a dejarla sola cuando se le pide.

Novatadas: atormentar a una persona bajo la apariencia de una broma, un rito de iniciación u otro ritual “lúdico”.

Acoso por poder: influir en otros para que actúen de manera no deseada, incluida la presentación de quejas legales frívolas, informes policiales, procedimientos médicos, quejas de abuso doméstico, acusaciones de abuso sexual, etc.

El acoso es una forma de abuso e intimidación. Es particularmente peligroso porque tiende a ser sostenido y causar daños psicológicos y emocionales y a veces también físicos a largo plazo, manteniendo a la víctima en un estado continuo de ansiedad, miedo o malestar.

También puede ser difícil de probar, ya que en muchos casos el comportamiento la persona que lo ejerce se asegura de pase desapercibido para las personas del entorno en el que lo ejerce excepto para la víctima. El hecho de mantenerlo en secreto y el control sobre la víctima son recursos que lo mantienen, ya que si tuviera consecuencias para la persona que acosa, como perder su empleo o destrozar su imagen, en muchos casos, el acoso pararía.

Qué siente una persona que está siendo acosada

También es necesario entender el contexto en el que se produce, ya que como en muchas ocsiones se trata de relaciones cercanas, especialmente en las relaciones familiares o de pareja, la persona que acosa es un padre o madre, hermana o pareja, y esto confunde a la víctima. La víctima es posible que lo haya normalizado y que no sé dé cuenta de que está siendo acosada o bien que sí sé dé cuenta pero lo justifique (“En el fondo, me quiere”, “Creo que mañana ya no lo hará más”). Este comportamiento de la persona que está siendo acosada habilita que el acoso se mantenga.

Cuando la persona que está siendo acosada sí se da cuenta de ello y no lo justifica, a menudo permanecen sin hacer algo al respecto porque:

  • La víctima siente vergüenza para hablar de lo que le está sucediendo.
  • La víctima se siente culpable por el acoso recibido, de alguna manera, cree que se lo merece.
  • La víctima trabaja, vive o está relacionada con la persona acosadora y cree que desafiar su comportamiento creará una situación todavía poer para ella.
  • La víctima tiene miedo a represalias por parte de la persona que acosa si habla.
  • La víctima siente indefensión aprendida, cree que no puede defenderse del acoso y que lo único que puede hacer es aguantarlo y tratar de minimizarlo.

Qué NO hacer si estás sufriendo acoso

No te culpes por la forma en que se comporta otra persona. La responsable del acoso es la persona acosadora, no tú.

No intentes convencerte de que “puedo controlarlo” o “puedo soportarlo”. El acoso es una conducta que puede tener efectos muy dañinos para tu salud mental.

No lo mantengas en silencio. Anímate a contárselo a personas de tu entorno con las que tengas confianza. Cuando algo se nombra, se hace real. El silencio habilita el comportamiento de acoso.

Qué SÍ hacer si estás sufriendo acoso

De forma asertiva, pero con firmeza, pídele a la persona que te está acosando que deje de hacerlo. Si esto no funciona, valora qué otras acciones puedes tomar, como denunciarla a las autoridades, irte de la casa que compartís,…

Documenta cualquier comportamiento no deseado con precisión y detalle: horas, fechas, quién dijo/qué hizo. Esto te ayudará a hacerlo más real y a validar tu realidad.

Si puedes, aléjate de la presencia de la persona que te está acosando. Dependiendo de tu situación, eso podría significar:

  • Terminar una conversacion
  • Salir de una habitación o de un edificio
  • Bloquear a alguien en tu teléfono y RRSS
  • Mudarte de casa
  • Cambiar una rutina
  • Obtener una orden de alejamiento
  • Ver a la persona acosadora en un terreno neutral, como un espacio público, donde puedas irte con facilidad si lo necesitas.

Conclusiones finales sobre el acoso

El acoso es un comportamiento que puede tener consecuencias emocionales y a veces también físicas muy dañinas para la víctima. Si estás leyendo esto y estás siendo sufriendo acoso, ten en cuenta que no es culpa tuya, que no lo te mereces y que la persona que te está acosando es la única responsable.

Si sientes indefensión aprendida o has normalizado el acosos por vivirlo en la infancia con tu familia de origen, estos son temas que se pueden trabajar en terapia.

Te merces una vida donde nadie se sienta con derechos sobre ti o a hacerte daño de forma impune.

Fuente: https://outofthefog.website

Imagen de Road Ahead en Unsplash.