
La Normalización: una táctica de manipulación que utilizan narcisistas, psicópatas y sociópatas
La normalización es una táctica muy utilizada por personas narcisistas, psicópatas y sociópatas para desensibilizar a una persona y conseguir que aguante conductas abusivas o coercitivas. En esencia, normalizar es manipular a otra persona para lograr que esté de acuerdo o acepte algo que está en contra de sus valores o es dañino para ella.
Las personas narcisistas, psicópatas o sociópatas a menudo intentan que las personas con las que tienen vínculos se sientan menos sensibles o más tolerantes al comportamiento ofensivo minimizando, restando importancia o burlándose de cualquier reacción negativa o resistencia.
A su vez, las víctimas suelen normalizar tanto su comportamiento como el de la persona narcisista, psicópata o sociópata aceptando su narrativa y modificando sus propios criterios. Aprenden a aceptar como normal lo que antes consideraban inaceptable, incorrecto o peligroso.
La normalización se logra cuando la víctima ya no cuestiona un comportamiento como inapropiado o dañino y comienza a aceptar las afirmaciones de la persona narcisista, psicópata o sociópata de que es “normal”.
Ejemplos de normalización
- Un cónyuge infiel que convence a su pareja de que las aventuras amorosas son inofensivas o incluso beneficiosas para el matrimonio.
- Una persona que solicita la ayuda de un amigo para destruir su propia propiedad con el fin de cobrar el seguro.
- Un pedófilo que prepara a un niño para tener actividad sexual: “No está mal si nos queremos”.
- La pareja que vende marihuana en tu casa: “Esto ni siquiera debería ser ilegal… ¿a quién le hace daño?”
Cómo suena la normalización en frases
“Eres muy cerrada de mente”.
“Tus amigos nunca tienen ningún problema con eso”.
“Esto es algo normal, mucha gente lo hace.”
“¿No puedes hacerlo simplemente por mí?”
“Te juro que ésta es la última vez…”
“¿Por qué no puedes simplemente dejarlo pasar?”
“Relájate… si no te gusta, no tendrás que volver a hacerlo nunca más”.
“¿No confías en mí?”
“Éste es el plan del Universo para ti…”
Qué se siente frente a la normalización
El proceso de normalización, normalmente sostenido en el tiempo, puede desencadenar un profundo conflicto interno en la persona que es el objetivo de la normalización. La razón de esta ambivalencia es que la normalización requiere que una persona ajuste sus estándares personales y acepte, participe o colabore en un comportamiento dañino para ella o contrario a sus valores personales a cambio de recibir una recompensa o compensación que ya tiene o que no quiere perder. Esa recompensa o compensación para la víctima suele ser emocional, como validación, aceptación, amor o la promesa de él.
La manipulación ejercida por la persona narcisista, psicópata o sociópata es tan intensa y mantenida en el tiempo, que la víctima acaba “comprando” la narrativa de la persona narcisista y manipulándose a sí misma para hacer aquello que es dañino para ella o va en contra de sus valores personales.
Estar en una relación con una persona con un trastorno de la personalidad a veces se compara con una adicción (también conocida como codependencia). Uno de los efectos de ser adicto a otra persona narcisista, psicópata o sociópata es hasta dónde podrían llegar algunas personas sin trastornos de la personalidad para preservar su conexión con la persona que les está haciendo daño.
La negación del alcance del abuso a menudo se vuelve central para la psique de la persona sin trastorno de personalidad. Él o ella puede comenzar a normalizar o justificar comportamientos anormales para que esos comportamientos no la perturben demasiado. La persona sin trastorno de personalidad adopta así comportamientos codependientes y habilitantes a los que desarrolla tolerancia y que normaliza para poder mantener el vínculo.
También es importante resaltar que la persona codependiente que normaliza, en muchos casos, lo hace porque ya ha vivido estos comportamientos o algunos similares en su infancia. Por ejemplo, una persona que ha tenido un padre o madre con una enfermedad mental, diagnosticada o no, que solía utilizarla con comportamientos abusivos como gritarle para descargar su rabia, es probable que, si no ha hecho terapia, ya de adulta, se empareje con una persona con un trastorno mental que repita el comportamiento y lo normalice, utilizando incluso frases similares a las que utilizaba su padre o madre, como: “Mira cómo me enfadas” o “Todo es culpa tuya”.
Perder la perspectiva sobre cuál es el comportamiento aceptable, debilita la autoestima y el criterio propio de la víctima. Una vez que el comportamiento dañino o contrario a sus valores se normaliza y acepta como “normal”, será vulnerable a más abusos y correrá el riesgo de participar en más actividades no saludables, dañinas o ilegales.
Consejos para evitar caer en la normalización
Qué NO hacer:
- No comprometas tus límites personales.
- Si alguien está tratando de obligarte a hacer algo con lo que no te sientes cómodo, y no está respetando que le digas que no, puedes levantarte e irte.
- No te culpes por el comportamiento de la otra persona.
- No permanezcas en la habitación si la situación se vuelve física, verbal o emocionalmente dañina para ti.
- Si sientes la necesidad de contárselo a alguien, no mantengas en secreto lo que estás experimentando.
Qué SÍ hacer:
- Reconoce la normalización como lo que es: manipulación.
- Escucha a tu voz interior: Aprende a distinguir entre lo que para ti es admisible y lo que otra persona te pide que aceptes.
- Trabaja sobre tus límites personales. Si alguien te está presionando para que aceptes algo con lo que no te sientes cómoda, di NO. Si esto no sirve, aléjate.
- Comparte lo que está pasando con personas de tu confianza: amigos, familiares, terapeutas.
Cómo acabar con la normalización
La normalización es una forma de manipulación por la que otra persona consigue que hagas algo que es dañino para ti o que va en contra de tus valores a cambio de algo que esta otra persona te da o promete que te va a dar.
Sea lo que sea lo que te da o te va a dar la persona narcisista, psicópata o sociópata, no compensa, ya que supone ir en contra de ti.
Para acabar con la normalización, lo más importante es aprender a escuchar tus emociones y sensaciones corporales frente a una demanda de la persona manipuladora en lugar de sus palabras y tus pensamientos. Utilizando sólo la mente, es bastante fácil permitir que otra persona nos manipule y acabar manipulándonos a nosotros mismos.
Sin embargo, el cuerpo no engaña. Puedes comenzar por hacerte estas preguntas:
- ¿Qué emoción siento cuando hago esto que me han pedido?
- ¿Cuáles son las sensaciones de mi cuerpo cuando me piden que acepte este comportamiento?
- ¿Cómo me siento después de realizar o permitir esta acción?
Poco a poco, podrás ir haciendo un mapa emocional propio de lo que es tolerable y lo que no lo es para ti, pudiendo escucharte y tener un criterio propio a la hora de poner límites y decir que no.
Si sientes que lo que te da la persona narcisista, psicópata o sociópata es algo sin lo que no puedes vivir, es probable que tengas rasgos codependientes y esto es algo que se puede sanar y cambiar en un proceso terapéutico.
Imagen de Ryoji Iwata en Unsplash.
Fuente: outofthefog.website


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