Mejora tu Voz Interior

¿Eres consciente de que hablas contigo mismo/misma todo el tiempo? El modo en el que nos hablamos a nosotros mismos/nosotras mismas representa una enorme diferencia en nuestras vidas. Lo que tienes que preguntarte es si tu voz interior es tu amiga o tu enemiga.

Nuestro cerebro se ve afectado por las palabras que nos decimos del mismo modo (o más) en el que ocurre cuando hablamos con otras personas. Por eso, cómo nos hablamos a nosotros mismos/nosotras mismas puede ser una poderosa herramienta. Hablarse a uno mismo/una misma es el recurso disponible menos aprovechado para dominar nuestras mentes y mejorar nuestras vidas. Nuestros pensamientos influencian nuestros sentimientos, elecciones y acciones. Las personas que piensan en positivo son más optimistas, más seguras y más exitosas. Su efecto es contagioso y es inspirador para amigos, compañeros de trabajo y personas queridas.

Nuestros Modelos en la Infancia

Empezando en la infancia, nuestro diálogo interior se va desarrollando a lo largo de los años. Cuando veas hablar a un niño o a una niña (o a tus propios hijos/hijas) puedes oírles hablar consigo mismos/mismas, sus muñecos, otros niños/niñas en unas palabras y un tono similares al modo en el que les hablan adultos que son influencias para ellos (padres, maestros, cuidadores,..) pero sobre todo los padres. Cómo los padres hablan a sus hijos/hijas acabará siendo un modelo de cómo se hablan a sí mismos/mismas cuando son adultos. Gradualmente, los niños/las niñas internalizan esas voces y las convierten en su voz interior.

Si el modelo es bueno, esto constituirá un refuerzo en el desarrollo de los niños/las niñas, les ayudará a dominar tareas, consolarse a sí mismos/mismas y aprender a interactuar con los demás. Los profesores/profesoras que son pacientes les enseñan a los niños/las niñas a tener paciencia consigo mismos/consigo mismas. Los padres que son críticos, atacan o se enfadan a cada momento enseñan a los niños/niñas a hablar consigo mismos/mismas con dudas, frustración y desprecio.

Los codependientes son personas que han crecido en familias disfuncionales, en las que sus padres generalmente les han proporcionado modelos de conducta inefectivos, desde la negación, reactividad emocional, exceso de control, desaprobación, crítica destructiva, o abuso verbal o psicológico patente. Incluso cuando los padres bienintencionados les dicen a sus hijos/hijas que no deberían tener vergüenza  o llorar, en realidad lo que están haciendo es avergonzándolos/ avergonzándolas de expresar emociones que son naturales y necesarias. Esto, en el caso de los hijos/las hijas de familias disfuncionales se agrava, dando lugar a lo que se llama “vergüenza tóxica”. Es decir, la vergüenza está ahí para algo, avisa a la persona de que está siendo observada por otros y la ayuda a ser cauta, a cuidar su imagen. Un exceso de vergüenza deviene en vergüenza tóxica, que se convierte en un impedimento para tener una vida normal, enfrentarse a situaciones como hablar en público, tener citas o hacer una entrevista de trabajo.

El ”Trío Tirano”: El Crítico/la Crítica, el/la Perfeccionista y el/la Retador/Retadora.

  • El/la Perfeccionista espera que seamos súper humanos, asegurándose de que antes o después fallaremos en conseguir las metas imposibles que nos pone.
  • El Retador/la Retadora hace tareas de manera incansable, agotadora, privándonos de disfrutar de la vida y del placer.
  • El Crítico/la Crítica nos dice que nunca somos suficiente, no importa lo que hagamos o lo que consigamos.

El/la Perfeccionista y El Retador/la Retadora nos pueden ayudar a conseguir nuestra metas porque nos convierten en personas tenaces, determinadas, con fuerza de voluntad. Pero también hay que tenerlos a raya porque se alimentan de la insatisfacción perenne que hay de fondo (lo que hay detrás es el niño/la niña interior que dice “cuando consiga esto, papá/mamá me querrá de verdad”.

Los tres, si metemos también al crítico/la crítica en la ecuación, éste último/esta última puede hacernos mucho daño y socavar nuestra autoestima. De hecho, probar algo nuevo o tomar decisiones puede llegar a convertirse en una tarea muy difícil por la ansiedad de que las cosas no van a salir bien. Le tenemos miedo a nuestro propio crítico interior, que no es más que la voz de nuestros padres/madres insertada en nuestro cerebro y siendo muy autodestructiva. El Trío puede dar lugar a ansiedad, depresión e inercia.

Nuestro Diálogo Interior nos puede sumir en la ansiedad y en la rumiación y superarnos con ataques de vergüenza y emociones muy dolorosas. Un Diálogo Interior positivo puede darnos confort y ánimos. Uno negativo nos hará sentir ansiosos/ansiosas e inadecuados/inadecuadas.

Cambiar nuestra Voz Interior

Aunque hemos crecido acostumbrados a estas voces interiores, se pueden cambiar. Primero requiere que nos hagamos conscientes de nuestra voz interior, parar al crítico cuando veamos que campa a sus anchas y hace daño y restituirlo por mindfulness y pensamientos positivos.

  • El mindfulness tiene que ver con estar presente en el momento, ser conscientes de nuestros propios pensamientos y poder verlos pasar, como si se tratasen de nubes pasajeras, entendiendo que nosotros no somos nuestros pensamientos.
  • Diálogo Interior en Tercera Persona. Un ejemplo de esto sería: “Esto no se lo hagas más a Paula/Pedro” en lugar de “Esto no me lo hagas más a mí”. Cuando estás tan identificado con un ego negativo (a pesar de que ese ego no seas tú realmente) hablar en términos positivos de “yo” puede resultar difícil. Sin embargo, si empiezas hablando contigo mismo/misma como lo harías con otra persona, esto tiene un efecto de distanciarte de tu propio ego. Esto te ayudará a regular tus emociones, porque estarás menos involucrado/involucrada emocionalmente y tendrás más perspectiva. Así, tu cerebro emocional es menos reactivo y esto hace que seas más objetivo contigo mismo/misma. Este pequeño cambio tiene un impacto profundo en reducir la vergüenza, la ansiedad y la depresión.
  • Meditación. Ya lo sé. Es difícil y aburrido. Pero ayuda. Reduce la ansiedad y el estrés, te ayuda a concentrarte en la respiración, que es fuente de vida  y te aleja de ese aluvión de pensamientos que tienes a lo largo del día. Empieza con 5 minutos. Es suficiente para notar un cambio
  • Afirmaciones Positivas. Grábate un audio con afirmaciones positivas y repítelo por la mañana y por la noche. Cómprate una pizarra, ponla en un sitio que te guste y escríbete mensajes positivos a ti mismo/misma. Pon post-its por la casa que te apetezca ver con cosas bonitas que te dices a ti mismo/misma. La coach Meredith Miller, especializada en abuso narcisista tiene un canal en YouTube que se llama “Inner Integration”, este video sobre autosabotaje tiene varias afirmaciones positivas que son buenas y estimulantes.

La voz interior no es más que tú hablando contigo mismo/misma en un diálogo en el que te desdoblas en dos. Convierte a esa voz en tu mejor amiga/amigo. 

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