mentalidad de víctima

Qué es la Mentalidad de Víctima o Complejo de Víctima

La mentalidad de víctima, también llamado complejo de víctima, es una condición psicológica en la que las personas se perciben a sí mismas como víctimas independientemente de sus circunstancias. Las personas con mentalidad de víctima a menudo creen que otros los atacan o agravian constantemente, incluso cuando no hay evidencia objetiva que apoye esta creencia. Tienden a externalizar la culpa, negándose a aceptar la responsabilidad personal por sus problemas o circunstancias en la vida. A menudo se sienten impotentes para cambiar su situación.

Si bien las víctimas merecen apoyo y comprensión, una mentalidad de víctima crónica puede ser perjudicial porque puede impedir que las personas tomen medidas para mejorar sus circunstancias.

Origen de la Mentalidad de Víctima

La mentalidad de víctima suele tener su origen en una situación original, normalmente en la infancia, donde la persona ha sido víctima del abuso emocional o psicológico (a veces también físico) por parte de al menos uno de sus cuidadores.

Esta situación deja al niño o la niña impotente e indefensa frente al maltrato, ya que no puede salir de una situación muy dolorosa y que no ha escogido. Esos sentimientos de impotencia e indefensión se quedan grabados celularmente en el cuerpo, de forma tal, que cuando la persona llega a la edad adulta, se sigue sintiendo de la misma manera que en su infancia en relación a las situaciones que le ocurren o relaciones que tiene.

A pesar de que una adulta ya no es una niña indefensa, no hay una consciencia de esto y la tendencia es a sentirse de la misma manera: sola, indefensa e impotente.

Por ello, tienden a culpar a otras personas o situaciones por sus errores, decepciones o mala suerte, sin tener la capacidad para responsabilizarse de sus actos y aprender de sus errores. Tienden a poner el foco siempre fuera: en los demás, fuerzas externas, la vida,…

Un ejemplo del complejo de víctima es el de una persona que contesta mal a un cliente en un trabajo y, a causa de este incidente, es despedida de ese trabajo. La persona culpa al cliente que le habló mal en primer lugar, al jefe por tomar la decisión de despedirle,… pero no se responsabiliza de lo que ha hecho. Victimizarse y culpar a otras personas no le permite aprender mejor comunicación en el trabajo y es posible que algo similar le pueda suceder en un nuevo trabajo.

Una persona con mentalidad de víctima a menudo demuestra ciertos patrones de pensamiento y comportamiento. El primer paso para deshacerse del complejo de víctima es darte cuenta de cuáles son esos patrones.

Pensamientos y patrones de la Mentalidad de Víctima

  1. Culpar a los demás de forma crónica: las personas con complejo de víctima suelen culpar a los demás de sus problemas y errores. Tienen mucha dificultad para responsabilizarse de sí mismas.
  2. Sentirse impotente: Sienten que no tienen ningún poder sobre sus vidas y que no pueden hacer nada para mejorar las cosas.
  3. Pesimismo: Suelen tener una actitud negativa ante la vida y esperan que suceda lo peor.
  4. Queja permanente: se quejan mucho de todo lo que les sucede y esto retroalimenta su negatividad.
  5. Guardar rencor: no suelen reconocer ni gestionar su rabia, por lo que se enfadan con los demás “en secreto”. Esta rabia suele expresarse de una forma pasivo-agresiva. Como no la reconocen y no la gestionan, la rabia suele quedarse dentro de ellas y terminan desarrollando resentimiento hacia las personas, lo que dificulta mucho que puedan perdonar y pasar página sobre acontecimientos pasados.
  6. Estar a la defensiva: alguien con mentalidad de víctima a menudo se pone a la defensiva cuando se le da un feedback sobre su comportamiento, incluso si es bienintencionado o está justificado. Cualquier confrontación la reciben como un ataque personal.  

Recuerda que éstas son tendencias generales. No todas las personas que exhiben estos comportamientos tienen necesariamente una mentalidad de víctima.

Consecuencias de tener la Mentalidad de Víctima

Si bien experimentar dificultades es una parte normal de la vida, asumir constantemente una mentalidad de víctima puede tener efectos perjudiciales tanto para la persona con la mentalidad de víctima como para las personas con las que interactúa.

En este apartado, exploramos el impacto negativo de tener la mentalidad de víctima:

  1. Crecimiento personal obstaculizado: cuando alguien tiene la mentalidad de víctima, no puede crecer como persona porque depende de la ayuda de los demás en lugar de tomar medidas para mejorar su situación.
  2. Relaciones destructivas: alguien con la mentalidad de víctima suele acabar en relaciones con personas con el rol de salvador, que parece que intentan ayudarlas pero en realidad las mantienen en el mismo lugar emocional de impotencia y falta de empoderamiento.
  3. Baja autoestima: Tener una mentalidad de víctima te hacerte sentir impotente, pequeño y con el sentimiento de una escasa valía, lo que te mantiene en el ciclo de una mentalidad de víctima.
  4. Aumento del estrés y la ansiedad: tener una mentalidad de víctima puede hacer que una persona se sienta más estresada y ansiosa porque siente que no puede hacer nada para cambiar su situación o mejorarla.
  5. Refuerzo de patrones de pensamiento negativos: tener la mentalidad de víctima puede hacerte pensar y sentirse mal consigo misma, con los demás y con el mundo. Estos patrones pueden volverse muy fuertes, lo que dificulta que la persona salga del círculo de víctima y adopte una actitud más positiva, asertiva y empoderada.
  6. Alejamiento de las personas: estar en una constante actitud de víctima y de queja, es probable que termine alejando a los demás, ya que se trata de una energía muy negativa y pesada. La falta de contacto con otras personas puede ser muy perjudicial, ya que necesitamos relacionarnos con los demás para sentir alegría y conexión con la vida.

¿Qué es una Víctima Abusadora?

Normalmente, el término “víctima abusadora” se refiere a alguien que ha sido abusado previamente y luego pasa a abusar de otras personas. Este término explica el ciclo que puede ocurrir cuando personas que alguna vez han sido víctimas, adoptan conductas abusivas como resultado de un trauma no resuelto.

Un ejemplo de esto es el de una persona que fue victimizada en la infancia por sus padres o cuidadores y que después, de adulta, tiene el mismo comportamiento abusivo con sus hijos. Otro ejemplo es el de una persona que está siendo abusada por su pareja y tienen hijos en común y reproduce este comportamiento abusivo en sus hijos.

Una víctima abusadora tiene el complejo de víctima a la vez que ejerce un rol de abusador, tiene esas dos facetas dentro de sí misma y el complejo de víctima es la causa principal para el abuso que perpetra.

Cómo empezar a superar la Mentalidad de Víctima

La mentalidad de víctima no es una enfermedad ni una patología, sino un comportamiento aprendido, normalmente con la raíz en la infancia, y que se puede desaprender para adoptar patrones de pensamiento y comportamiento más saludables. Para ello, es importante buscar ayuda profesional, que acompañe a la persona en su viaje hacia el empoderamiento, la asertividad y la salud.

Aquí tienes los primeros pasos que se pueden dar para empezar a superar la mentalidad de víctima:

Fomenta tu autoconciencia: observa tu comportamiento y a quién o qué culpas de lo que te sucede. Comienza a cambiar la palabra “culpa” por la palabra “responsabilidad” en tu vida y date cuenta de qué eres responsable en tu día a día.

Valida tus emociones y sentimientos: aprende a identificar, sentir y procesar tus emociones y sentimientos de una forma neutral, sin relacionarlos con ninguna actitud.

Desafía tus creencias negativas: date cuenta de las frases que utilizas en relación a lo que te sucede. ¿Te dices cosas como: “Pobre de mí” “Siempre me pasan cosas malas” “No tengo suerte en la vida”? Lo que pensamos y decimos co-crea nuestra realidad. Puedes empezar por cambiarlas por frases como: “Tengo derecho a que me pasen cosas buenas” “Nadie quiere hacerme daño de forma intencionada”.

Observa tu postura corporal: cómo caminas, te mueves, hablas. Las personas con mentalidad de víctima suelen arrastrar los pies o andar como de puntillas y andan con la cabeza baja. Prueba a empezar a caminar pisando con conciencia, levantando el pecho y la cabeza, sonriendo a las personas con las que te encuentras.

Busca ayuda profesional: salir del complejo de víctima no es algo fácil porque supone cambiar patrones psicológicos de toda una vida. Una terapeuta que sepa sobre el complejo de víctima puede ayudarte a salir del rol para sustituirlo por otro más saludable y de mayor bienestar.

Como he mencionado más arriba, la mentalidad o complejo de víctima no es una enfermedad ni una patología sino un patrón de comportamiento aprendido para sobrevivir en la infancia. Estos patrones de pensamiento y comportamiento se pueden cambiar con terapia y la voluntad de tener una actitud más sana y empoderada en la vida.

¡Hay esperanza y tú decides el camino a tomar!