¿No estoy locx?¡No, has crecido en una familia codependiente/disfuncional! (Parte I)

familia codependiente/disfuncional

Si has crecido en una familia codependiente/disfuncional, esto ha alterado tu forma de percibirte a ti misma, el mundo y a los demás. Por ello, es importante comprender cómo esto te ha afectado para que puedas tener la oportunidad de cambiar los patrones de elecciones y comportamientos en tu vida adulta.

La conclusión es que es importante que te des cuenta de que no estás loca sino que has crecido en una familia «loca» o codependiente/ disfuncional que te ha hecho desarrollar hábitos de supervivencia (necesarios en su momento para sobrevivir en la infancia) pero poco saludables para tener una vida adulta plena y satisfactoria. Aprendiste a adaptarte a un entorno disfuncional y caótico. Para liberarte de tu pasado, es importante aprender cómo esto te ha impactado.

Y seguro que te estás preguntando…

¿Por qué mi familia es codependiente/disfuncional?

Una familia es disfuncional cuando uno o más de los cuidadores adultos tienen alguna adicción o patología (como el Trastorno Narcisista de la Personalidad) o son inmaduros emocionalmente. Cuando los cuidadores (padres u otras figuras) no han sabido ejercer el rol, esto afecta mucho a sus hijos, que normalizan patrones y comportamientos normalmente de abuso o maltrato o negligencia emocional como normales.

Los padres suelen a su vez heredar esto de sus familias disfuncionales de origen y lo que hacen es pasar el trauma a la generación siguiente. Los hijos no han tenido sus necesidades emocionales básicas satisfechas y han crecido en un entorno que no ha sido nutriente ni amoroso sino peligroso y/o carente. Esto les lleva a desarrollar mecanismos de supervivencia como los de no necesitar a nadie (contradependencia) o vivir el amor desde un rol de cuidador o salvador (codependencia).

¿Cómo me impactó mi familia codependiente/disfuncional?

Las personas que crecen en familias disfuncionales tienden a tener rasgos similares y patrones de afrontamiento poco saludables. Más abajo tienes alguna lista de los rasgos de las supervivientes de este tipo de familias. ¿En cuántos de ellos te reconoces?

  • Tienen dificultades para determinar qué es lo “normal”.
  • Sienten que los demás tienen las «reglas secretas» sobre cómo vivir como un adulto sano.
  • Suelen vivir las relaciones con mucho caos y altibajos.
  • Pueden tener dificultad para terminar con las tareas que han empezado.
  • A menudo se juzgan a sí mismos sin piedad.
  • Tienen dificultades para relajarse y simplemente divertirse.
  • Pueden tomarse a sí mismas muy en serio y ser muy intensas.
  • Tienen dificultades con la intimidad.
  • Reaccionan de forma exagerada frente a determinados estímulos.
  • Buscan constantemente aprobación y validación por parte de los demás.
  • Se sienten diferentes y que no encajan.
  • Son súper responsables o muy irresponsables.
  • Son extremadamente leales, al punto de permanecer en relaciones que les hacen daño y no les permiten ser ellos mismos ni crecer como personas.
  • Mantienen la mentira de que todo estaba bien en la familia.
  • Pueden impulsivas y lanzarse a las cosas sin sopesar los riesgos antes.
  • Suelen desarrollar depresión, ansiedad y/o enfermedades auto-inmunes.
  • Basan las relaciones en esforzarse o sentirse necesitados en lugar de que les quieran porque sí o por quiénes son.
  • En sus relaciones suele haber mucho control como una falsa forma de seguridad.

Vamos a ver con más detenimiento algunas de ellas.

No saber qué es “lo normal» al venir de una familia codependiente/disfuncional

Las niñas que han crecido en una familia codependiente/disfuncional, de adultas adultos nunca sienten que saben lo que es “lo normal”. Al haber crecido en familias disfuncionales, tienen una referencia que no se corresponde con lo que la mayoría entiende por conceptos básicos como el amor, el abuso o lo razonable.

A consecuencia de esto, no tienen un marco de referencia claro, lo que les lleva a comportarse de forma extraña en algunos contextos, o a estar buscando constantemente la validación fuera o a tener dudas sobre temas muy básicos que para otros adultos hace tiempo que han resuelto. Esto les puede llevar a sentir mucha confusion y a fingir, por ejemplo, que entienden cosas que no, para que los demás no se den cuenta de lo que les pasa.

Dificultad para terminar las tareas

Los niños adultos de familias codependientes/disfuncionales tienen dificultades para seguir un proyecto de principio a fin. Pueden tener buenos comienzos, pero luego tienen problemas para continuarlo, bien porque no se cansan rápido porque no dosifican su energía, bien porque se aburren con facilidad porque las expectativas que tienen son poco realistas, o bien por la falta de auto-apoyo, que les lleva a, en el fondo, no creer en sí mismos.  

Vienen de familias donde no se les ha dado apoyo ni se les ha permitido creer en sí mismos, ni tampoco se les ha acompañado a terminar algo hasta el final. Esto lleva a que de adultos, repitan inconscientemente estos patrones consigo mismos.

Evitación de la verdad sobre lo que pasa en la familia codependiente/disfuncional

Cuando eres una niña e intuyes que en tu familia hay algo que no va bien, la tendencia es que te culpes a ti misma y justifiques los comportamientos de tus padres, por muy locos que sean, porque el ego de una niña es auto-referente y aún no hay una capacidad crítica formada ni la posibilidad de comparar tu realidad con la de otras personas.

En muchos casos, es posible que hayan vivido en una familia “como si» todo estaba bien de cara hacia el exterior: los vecinos, conocidos, familiares lejanos,.. pero el alcohol, la patología de alguno de los padres u otra disfunción no les ha permitido ser niñas de verdad.

Niveles de exigencia muy altos

Los hijos adultos de una familia codependiente/disfuncional se juzgan a sí mismos sin mucha compasión y tienen exigencias muy altas y poco realistas para el desempeño en todo lo que hacen.

Cuando fueron niños, no había forma de que fueran lo suficientemente buenos por sus cuidadores. Fueron criticados constantemente, a menudo por cosas que no tenían sentido. Si escuchamos algo con mucha frecuencia, durante un período de tiempo largo y en una época en la que aún nos estamos formando como personas, terminaremos creyéndolo, aunque sea falso. Como resultado, estos niños interiorizan estas críticas y se siguen criticando a sí mismos (muchas veces de forma inconsciente) de adultos.

También, el blanco/negro, bueno/ malo, es típicamente la forma de ver las cosa, de una manera extrema y en términos absolutos, sin tener en cuenta los grises. Si las cosas les van bien, suelen tener el temor de que no dure o sentirse con el “síndrome del impostor”. Se presionan mucho a sí mismos todo el tiempo, lo cual puede derivar en un control férreo de los demás para transferir esa exigencia o en no intentar muchas cosas en la vida para no tener que pasar por esa presión auto-impuesta.

(Continúa en el siguiente post).

Imagen de michael schaffler en Unsplash

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