Última actualización: 26 julio, 2024

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.
Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.
Origen de la herida de Rechazo
Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño o la niña es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado o inadecuada tal y como es.
Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Bien porque la familia te ha escogido para hacer el rol del chivo expiatorio o bien porque tu madre o padre narcisista ha proyectado en ti partes de sí mismo o misma que rechazaba.
Características de las personas con herida de Rechazo
Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo sienten en su infancia suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a un sentimiento ligado a la infravaloración, a la sensación de inadecuación y a una profunda vergüenza.
Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre del cual el niño o la niña más desea amor y aceptación, y será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.
En la infancia, suelen refugiarse en actividades como los libros, los videojuegos, la televisión o las RRSS. Inventan mundos o amigos imaginarios y tienen un mundo interior muy rico.
Lo más común es que rehúyan las situaciones sociales, en las que se sienten muy expuestas y se convierten en personas evitativas porque internamente hay una creencia de “No está bien ser como soy”.
Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, hablar poco y en voz muy baja, no moverse mucho,… intentando pasar lo más desapercibidas posible.
Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser las protagonistas activas de la misma.
Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegida para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitada a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitada al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.
Sanando la herida de Rechazo
Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazamos a nosotros y a los demás. Como hay una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, esto se convierte en un estilo de vida pobre de estímulos y de experiencias. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena y satisfactoria.
Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de nosotras, lo que permitirá empezar a trabajar los sentimientos que la envuelven: la vergüenza y la sensación de inadecuación. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.
¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.
Date cuenta
El cerebro tiende a repetir lo que ya conoce, aunque sea muy doloroso. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.
El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma pasiva, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos antes o después te rechazarán a ti también. Y así se va repitiendo una y otra vez.
Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás. Es posible que llegues muy tarde a citas, que hables demasiado sobre ti o que decidas cancelar un viaje para el que contaban contigo.
Sólo tú tienes el poder para Rechazarte
Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti mismo y de cómo te hablas. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:
- Date cuenta de tus puntos fuertes.
- Acéptate con todo.
- Empieza un diálogo contigo mismo de amor, respeto y nutrición.
- Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.
- Decide que las demás personas pueden darte feedbacks pero no te definen. Sólo tú tienes el poder de definirte y no se lo vas a regalar a los demás.
- Asume que tienes que ser perfecto para que te acepten o te quieran.
- Aprende que cuando alguien te dice que “no” es solamente eso, un “no”. Interpretarlo como algo liviano o algo pesado es algo que depende de ti.
Si tú no te apruebas o validas a ti mismo, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú, es muy posible que las personas te acepten. Pero si te rechazan, no te afectará tanto.
Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.
Trabaja las emociones que hay debajo de la herida de Rechazo y el diálogo con tu niño interior
Debajo de la herida de rechazo, hay una niña que se siente inadecuada y cree que está mal ser como es porque ése fue el mensaje que recibió. Y es esa niña y lo que siente lo que está activando y repitiendo la herida de rechazo original.
Para cambiar esto, es necesario que establezcas un canal de comunicación con ese niño y empieces a darle mensajes de amor y aceptación. ¿Qué le dirías a la versión de 8 años de ti mismo? ¿Qué crees que necesita oir? ¿Qué te habría gustado experimentar entonces?
Tener contacto con tu niño interior y hablarle como su nuevo padre o madre es fundamental para reparar la herida de rechazo. Pero no es lo único.
También es muy importante que trabajes las emociones asociadas a ella. Poder hablar y sentir la vergüenza asociada en un entorno seguro es muy importante. Esto es, es necesario hacer el camino contrario al de protegerse con una máscara y hablar de esos sentimientos tan dolorosos. Por ejemplo, poder decir en un espacio de terapia cosas como:
“Me siento inadecuado”
“Creo que no soy suficiente”
“Si soy perfecta, nadie se dará cuenta”
“Creo que soy defectuosa”
Y que esto sea recogido con aceptación y compasión. Abrir un espacio para las emociones vinculadas a la herida es lo que permite empezar a trascenderla.
La herida de rechazo se suele pasar de generación en generación en las familias. Si quieres, tú puedes ser la última generación con herida de rechazo en la tuya.
Fuente: https://exploryingyourmind.com
Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.


Hola.
Alguien que sufrió rechazo en la niñez y que recibió comparaciones con su hermano, por parte de su madre ( donde el primero salía perdiendo). Forja inseguridad en sí mismo, aislamiento, adicciones…Puede llegar a convertirse en narcicista o es alguien con herida de rechazo ?
Hola Mariela. Desarrollar narcisismo es algo que tiene un componente biológico con el que la persona ya nace y luego tiene otra parte de crianza, donde la persona sufre un trato abusivo en la infancia. Una persona que, como comentas, tiene inseguridad, se aisla, tiene adicciones, es posible que desarrolle narcisismo pero los rasgos más característicos del narcisismo son la falta de empatía, un ego desmesurado y una tendencia a cosificar y utilizar a las personas con las que se relaciona. Has de tener en cuenta esto último para valorar si esa persona tiene un alto grado de narcisismo. Saludos!