La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

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Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.

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