El Conflicto y su relación con la Luz y la Sombra

¿Crees que eres una persona conflictiva? ¿Atraes a tu vida o te metes en conflictos constantemente? No hablo del cliché de alguien que está en la cárcel o de personas que van por la calle o en el metro llamando la atención. Me refiero a conflictos en tu trabajo, con tu familia, tu pareja, con amigos,…

Qué es un Conflicto Intrapersonal

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Con mucha frecuencia, un conflicto interpersonal es un reflejo de un conflicto intrapersonal, un conflicto que vives dentro de ti y que proyectas en el exterior.

En muchas ocasiones en las que hay un conflictos lo que hacemos las personas es proyectar. La proyección es un mecanismo de defensa mediante el cual ponemos fuera de nosotros algo que es nuestro y que no queremos/podemos ver o aceptar.

Es decir, partes de mí misma que no quiero ver y de las que no quiero responsabilizarme, las pongo fuera, en la otra persona, que a su vez hace lo mismo conmigo. Y esto suele ser lo que genera el conflicto.

Las dos personas están esperando que sea la otra la que cambie esa parte que en realidad es propia y no les gusta de sí mismas.

La Sombra y la Luz en los Conflictos

Todas esas partes que no nos gustan de nosotros mismos y que escondemos, condenamos, censuramos,… es lo que en terapia Gestalt llamamos la sombra de una persona. Lo que no se ve. Es lo prohibido, lo que no me permito, porque entra en conflicto con la imagen que tengo de mí mismo.

En contraposición, la luz de una persona son esas partes visibles que considera sanas y beneficiosas y que muestra a los demás.

Por ejemplo, si yo tengo un personaje que es muy tirano en la sombra y no quiero hacerme cargo de él, de esa parte de mí que también soy, voy a encontrarme una y otra vez con personas que también tienen un personaje tirano dentro y entraré en conflicto con ellas.

En el conflicto, las dos personas estarán acusando a la otra de la situación y pidiendo lo mismo: “Cambia tú”.

En lugar de decir “No me gusta esta parte de mí” es más fácil decir: “No me gusta esta parte de ti”.

Esa parte de mí misma que tiene una energía concreta, en un momento de mi vida (muy probablemente en la infancia) fue rechazada y condenada y por eso, sin darme cuenta, yo hago lo mismo.

Cuando me reconcilie, acepte e integre esa parte de mí misma, dejaré de dar con personas que también tienen esa parte y, por lo tanto, dejaré de tener conflictos, al menos por este motivo.

El trabajo con la sombra supone aceptar partes de mí misma que no me gustan, que seguramente crea que no son muy “cool” ni me dan una buena imagen.

Esto hará que lo que pongo fuera y, en efecto, el Universo me lo muestre fuera, a través de otra persona, como en un espejo.

Cuando más realista y completa sea la visión que tengo de mí misma, en un espejo de 360º, el Universo dejará de ponerme un espejo delante a través de otras personas para darme una visión completa de mí misma. El Universo tiende a completar, a unificar.

En la naturaleza todo tiene dos partes: no hay frío sin calor, ying sin yang, noche sin día.

Si tengo a una tirana en la sombra, esto quiere decir que en potencia tengo en la luz a una parte de mí muy conciliadora y amable. Si no reconozco una, tampoco podré ver y desarrollar la otra.

Como es adentro, es afuera. Esta afirmación procede del Kybalión, un documento del siglo XIX que describe los principios y las leyes que rigen el Universo, y cuya metafísica se relaciona con las enseñanzas de Hermes Trismegisto.

En esencia, se refiere a que nuestro mundo interior genera nuestro mundo exterior. De hecho, gracias a los que nos pasa afuera (lo visible) podemos reconocer lo que nos ocurre adentro (lo invisible).

Te propongo que mires a los diferentes aspectos de tu vida por un momento. ¿En dónde hay conflictos? ¿La pareja? ¿El trabajo? ¿La familia? ¿Los amigos? Cada relación conflictiva que tengas te está dando la oportunidad de mirar dentro de ti y sanar algo.

¿Qué es lo que te enfada de esa persona? ¿Lo que no soportas? Es justo ahí donde tienes que mirar dentro y preguntarte qué es lo que estás condenando, apartando o pasando por alto.

Hay muchas personas que tienen la auto-imagen de “buenas” (esto es muy frecuente en el caso de las codependientes) y esto hace que les cueste mucho aceptar, por ejemplo, la emoción de la rabia o la maldad (además de la bondad) que también hay en ellas. ‘¿Mala yo?’

Hasta que no aceptes tu propia maldad como ser humano que eres, con tus cualidades y defectos, habrá un espejo en tu vida en la forma de marido, novio, jefe, amigo,… que será el “malo” de tu propia película.

Si crees que puedes necesitar psicoterapia después del abuso narcisista, el trabajo con la sombra es algo fundamental.

Los Conflictos entre una Narcisista y un Codependiente

Este juego de espejos y proyecciones es gran parte de las dinámicas que se dan entre una narcisista y un codependiente. Para algunas cosas el narcisista y la codependiente son extremos en el espectro, por ejemplo:

  • Centrado en el yo – centrado en el tú
  • Falta de empatía – mucha empatía
  • Tiende a ponerse por encima – tiende a ponerse por debajo

Sin embargo, para otras muchas cosas, se parecen mucho más de lo que pueda parecer a simple vista:

  • Ambos suelen ser personas rígidas, poco flexibles.
  • Generan deuda emocional en el otro: la narcisista dando lo que sea de lo que se da cuenta que el codependiente está carente (apoyo, estima,..), el codependiente teniendo una actitud de ayuda eterna frente a la narcisista, queriendo cambiarle, arreglarle, salvarle,…
  • Los dos tienen un vacío dentro que el otro llena de forma disfuncional.

En la mayoría de los conflictos que hay entre ellos suele haber una negación de lo propio y una proyección en el otro.

El Conflicto en la Familia Narcisista/Disfuncional

Si has crecido en una familia narcisista o disfuncional, y sobre todo en el caso de que hayas ejercido el rol del chivo expiatorio y/o el rebelde, es más que probable que hayas tenido una relación muy conflictiva con tu padre o madre narcisista.

La psicoterapia después del abuso narcisista es importante para poder sanar esta relación conflictiva de amor-odio.

Además del dolor y la rabia que genera una dinámica tan tóxica, esto tiene el problema de llegar a normalizar la relación y recrearla de nuevo más adelante en la vida adulta con otras personas.

Si quieres vivir una vida más plena, auténtica y beneficiosa para ti, donde no haya relaciones conflictivas, mira tus relaciones y pregúntate: ¿qué es lo que tiene la otra persona que me afecta tanto, que me enfada? ¿Qué dinámica de mi infancia es la que estoy repitiendo aquí?

¿Cómo quieres vivir tu vida, en la paz o en la guerra?

Si necesitas acompañamiento para trabajar tu sombra o las relaciones de conflicto que ahora mismo en tu vida, yo te puedo ayudar con psicoterapia después del abuso narcisista.

Foto de Johnson Wang en Unsplash

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