La Identificación con el Agresor (es un mecanismo de defensa)

Cuando nos encontramos frente a una situación que pone en peligro la vida, ya sea que estemos siendo intimidadas, atacadas o enfrentadas a una amenaza inevitable, la naturaleza humana es hacer lo que sea necesario para sobrevivir.

Muy a menudo, cuando nos sentimos amenazados, sentiremos y «nos convertiremos» precisamente en lo que el atacante espera de nosotros: en nuestro comportamiento, percepciones, emociones y pensamientos. El concepto de «identificación con el agresor» fue acuñado por el psicoanalista Sandor Ferenczi y después reformulado por Anna Freud. Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, quizás te estés identificando con el agresor sin darte cuenta y este artículo te puede ayudar a identificarlo.

Identificarse con un agresor es un mecanismo de defensa, que involucra a la víctima de agresión o daño convirtiéndose en lo que el agresor exige de ellos, actuando como el agresor y/o empatizando con su abusador.

Esto puede parecer confuso, ¿por qué aquellos que han sido víctimas aterrorizan a otros del mismo modo en que fueron atormentados? ¿Por qué alguien aterrorizado podría poner excusas o tratar de proteger y comprender la posición de su abusadora?

Este fenómeno tiene lugar con mucha frecuencia en situaciones como el síndrome de Estocolmo, el gaslighting, los secuestros, la violencia doméstica, el acoso laboral y las relaciones abusivas. Hay dos teorías principales que explican por qué alguien que se identifica con un agresor:

  • El psicoanalista Ferenzci, describió un proceso en el cual la víctima se identifica con el agresor, que es principalmente para conocerle tanto que las necesidades, acciones y comportamientos del agresor puedan ser anticipadas y así responder de una manera que evite o reduzca el comportamiento abusivo. Por ejemplo, en una situación de violencia doméstica, una pareja puede analizar el estado de ánimo, la expresión facial y el lenguaje corporal de un abusador para protegerse frente a un posible ataque. Éste es un proceso psicológico de hipervigilancia y acomodación.
  • La psicoanalista Anna Freud, por otro lado, describió el fenómeno por el que la agresión en cuestión se asimila (se identifica con) y luego el ciclo de abuso se repite a medida que la superviviente de abuso se convierte en agresora y repite el ciclo de trauma experimentado en otra persona a la que convierte en víctima.

Nuestro comportamiento es complejo y es posible temer tanto a un abusador que podemos terminar imitándolo, para compensar el miedo producido por una posible confrontación. Un ejemplo de esto es cuando alguien que es víctima de violencia armada puede terminar comprándose un arma para defenderse. Esta actitud a menudo puede normalizar o justificar la forma de violencia de la que fueron víctimas.

¿Tienes complejos sentimientos de apego a alguien que te ha agredido o te agrede psicológica, emocional o físicamente? No es algo de lo que tengas que avergonzarte. Cuando uno de tus cuidadores primarios ha sido un agresor y ha tenido este comportamiento contigo durante años, es muy frecuente, en primer lugar, que hayas interiorizado que eso es amor, porque la persona que te lo infligía es alguien que se supone que debe quererte, cuidarte y protegerte y, en segundo lugar, es muy frecuente que la agresora te diese el mensaje de que si te trataba mal, era culpa tuya, que “algo habrías hecho”. No es así. Este trato tiene que ver con un trauma no resuelto por el propio agresor y el acting out que hace del mismo con personas a su cargo.

Las personas abusadas en su infancia, en su vida adulta tienden a relacionarse con personas que les son “familiares”, que tienen la misma energía que sus cuidadores y así entran de nuevo en el ciclo de abuso, repitiendo un trauma no resuelto.

Esto puede llevar a situaciones donde el cónyuge maltratado se niega a presentar cargos y anhela reunirse de nuevo con su pareja abusiva, prácticas abusivas en el lugar de trabajo (mobbing) donde las personas tienen miedo a irse porque sienten que esta situación laboral es la única opción que tienen y en también se dan en casos de sectas y secuestros.

Si eres una superviviente de abuso y estás tratando de superar la identificación con el agresor, a continuación encontrarás 4 consejos de apoyo. Todos somos dignos de amor, respeto y relaciones saludables. Si bien es posible amar a alguien que nos ha maltratado, debemos estar seguras de que la violencia y el abuso no pueden minimizarse ni justificarse bajo ninguna circunstancia.

Si quieres salir del abuso narcisista, aquí te proporciono cuatro consejos de apoyo en el caso de que te estés identificando con la agresora.

Consejos de apoyo para aquéllos que se identifican con su Agresora

  1. Comprende el papel de la compulsión-repetición: Sigmund Freud describe que la compulsión-repetición es un mecanismo de defensa utilizado inconscientemente como un intento de reescribir la historia. Cuando tenemos un trauma temprano en nuestra infancia, podemos atraer sin darnos cuenta situaciones similares de abuso para recrear de nuevo la situación con la esperanza de tener un final diferente. Sin embargo, recrear un trauma no lo cura. Necesitamos poder ponernos en contacto con las partes de nosotros mismos que están heridas. Si hemos tenido cuidadores abusivos, nos sentiremos fácilmente atraídas como adultas por aquéllos que nos recuerdan a esos primeros objetos de apego. Para aquéllos que están utilizando, seguramente de forma inconsciente, la compulsión- repetición para resolver el trauma, os apoyo a profundizar. Observa a las personas con las que te relacionas y hacia las que te sientes atraída. Averigua con el acompañamiento de una terapeuta si tienes heridas tempranas sin resolver y luego trabaja con una terapeuta para sanarlas en lugar de tratar de resolverlas una pareja abusiva con la que recreas el trauma.
  1. El abuso nunca está justificado (independientemente de lo que hayas hecho o dicho): cuando alguien es víctima de un comportamiento abusivo y confronta al abusador sobre su comportamiento, es muy frecuente el gaslighting, con el que el agresor justifica, niega y/o minimiza su comportamiento con la intención de que la víctima pierda su propio sentido de percepción, dude de sí misma y de lo que está denunciando, e incluso llegue a retractactarse de ello o a pedir disculpas por haber hablado. Si sientes que tienes una relación del tipo que sea con un agresor que te está haciendo gaslighting, mantén la posición, deja clara tu postura y cuál es tu estándar para tratar con esa persona. No puedes controlar que el agresor te haga gaslighting pero lo que sí está bajo tu poder y tu control es que éste no te confunda y que tu mensaje llegue al agresor de forma clara.
  1. Mantén las contradicciones: si bien es confuso, también es muy posible amar a alguien que te ha hecho o te hace daño. Nuestras emociones y relaciones son complejas y complicadas. Es muy posible y real querer a alguien y también reconocer que su comportamiento es peligroso, inaceptable y perjudicial. Si estás teniendo identificación con el agresor, no te obligues a dejar de querer a alguien te ha hecho o te hace daño, si eso es lo que sientes. Mantén esas pesadas contradicciones. No niegues tus sentimientos de amor. Y al mismo tiempo, protégete, reconoce que el comportamiento no es saludable y quiere a esa persona desde la distancia. Se puede querer y desear el bien a alguien desde el otro lado de una puerta, que cierras para protegerte.
  1. Practica la autocompasión y obtén apoyo: la vergüenza y la autoculpa son emociones muy comunes en los supervivientes de abuso. Por favor, recuerda: ¡El comportamiento que has sufrido y/o estás sufriendo no fueron ni son tu culpa ni el resultado de nada que hayas hecho mal! Nadie merece soportar traumas y abusos. Cuando alguien se ve obligado a soportar situaciones abusivas, se vuelve realmente desafiante mantener tu autoestima. Eso no significa que tu lucha sea permanente. Si quieres salir del abuso narcisista, practica la autocompasión y encuentra apoyo. La terapia te ayudará a aprender cómo aumentar tu autoestima y a curarte de traumas pasados. No estás sola e, independientemente de cómo de intenso o el tiempo que hace que has sufrido el trauma, la curación siempre es posible.

Fuente: https://www.aimeebarrlcsw.com

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