Última actualización: 1 agosto, 2024

La Intelectualización
¿Crees que evitas las emociones en general en tu vida? Cuando las emociones o sentimientos se vuelven difíciles de manejar o hay un miedo a sentirlas, muchas persona recurren inconscientemente a mecanismos de defensa diseñados para evitarlas. Uno de esos mecanismos de defensa es la intelectualización.
Los mecanismos de defensa pueden protegernos a corto plazo pero a largo plazo es más sano aprender a gestionar nuestras emociones en lugar de evitarlas. Las emociones son algo natural, nos sirven de guía en la vida, nos permiten vivir una vida plena y nos ayudan a abrazar nuestro Auténtico Yo, quienes realmente somos.
En este artículo te explico cómo reconocer si intelectualizas o racionalizas emociones y qué puedes hacer para empezar a abordar y gestionar tus emociones. Ten en cuenta que esto son sólo unas líneas generales, si quieres abrazar tu mundo emocional y aprender a reconocer, expresar y gestionar tus emociones, es aconsejable que una terapeuta te acompañe en ese proceso.
¿Qué es la intelectualización?
La intelectualización es un mecanismo de defensa por el cual una persona ignora el significado emocional de un suceso en su vida al centrarse excesivamente en una explicación intelectual o racional.
Utilizamos la intelectualización para liberarnos de tener que sentir una determinada situación. Muchas situaciones de la vida provocan que necesitemos sentir emociones que son incómodas, como miedo, angustia, rabia, vergüenza,… La intelectualización nos ayuda a evitar sentir esa incomodidad.
Otra razón por la que algunas personas recurren a la intelectualización como mecanismo de defensa es que las hace menos vulnerables a los demás. Mostrar las emociones hace que nos sintamos vulnerables, y ocultar esas emociones sirve como una protección. A veces necesitamos la ayuda de otras personas y cuando intelectualizamos, puede parecer que no necesitamos ayuda en absoluto. Esto puede hacer que las personas que intelectualizan sus emociones se sientan muy solas y vivan en la fantasía de que “no necesito nada de nadie”.
Desde el exterior, una persona que está intelectualizando sus emociones parece estar tranquila y tener todo bajo control. Pero cuando la carga emocional ya es demasiado grande y la intelectualización deja de servir, es posible que sean reactivas.
Ejemplos de intelectualización
En la situación de una ruptura con su pareja, una persona puede enfocarse lógicamente en las cosas que puede hacer ahora que no pudo hacer durante la relación. Por ejemplo, ahora tiene tiempo para hacer más cosas con sus amigos, no tiene que llegar a acuerdos con su pareja, no tiene que compartir más una casa en común,… Reconocer estos efectos lógicos de la ruptura no es algo malo, pero puede significar que la persona está evitando el dolor de la pérdida que supone una ruptura.
O consideremos el caso de una persona que pierde un trabajo. La persona puede centrarse en la intelectualización de su pérdida, como actualizar su cv, buscar ofertas de trabajo, disfrutar de más tiempo libre hasta que encuentre un nuevo trabajo,… Esa persona se está centrando en tareas concretas en lugar de tomarse el tiempo para llorar su pérdida. Una vez más, tomar acción es genial. Pero es mejor si coincide con el procesamiento emocional en lugar de usarse como una estrategia de evitación.
Un tercer ejemplo es el de una persona que tiene una amiga que siente que no le presta atención como antes y racionaliza cómo se siente diciéndose cosas como “Seguro que está muy ocupada” o “Yo sé que en el fondo le importo” pero no se permite sentir el dolor por la situación. Es muy probable que pueda ignorar lo que siente por un tiempo pero a la larga, le será más difícil intelectualizar cómo se siente y es posible que se distancie ella misma de la relación para protegerse en lugar de tener una conversación que pueda ayudar a resolver la situación y que la amistad continúe.
En los tres casos, como la persona no está procesando emocionalmente lo que le sucede, es muy difícil que aprenda de la situación vivida y muy probable que en su nueva relación de pareja, trabajo o amistad, repita los mismos errores o patrones.
Cómo tratar con la intelectualización
Una vez que seas consciente de que utilizas la intelectualización como mecanismo de defensa, puedes comenzar a encontrar formas de hacerlo con menos frecuencia y procesar tus emociones de manera saludable.
Lo primero es que te permitas sentir tus sentimientos. Incluso si no los admites a nadie más al principio. Aceptar lo que estás sintiendo puede ayudar enormemente a abrazar tus emociones y empezar a sentirte mejor. Luchar constantemente para alejar tus sentimientos y emociones, tiene el efecto rebote de que permanecen durante más tiempo y de forma más profunda dentro de ti.
Lo que aceptas, te libera. Lo que resistes, te aprisiona.
También puedes empezar a poner consciencia sobre cuándo intelectualizas, a lo que las siguientes preguntas te pueden ayudar:
¿Qué emoción estoy evitando ahora?
¿Qué historia me estoy contando sobre lo que me está sucediendo?
¿Para qué estoy intelectualizando ahora mismo?
¿Qué es lo que estoy evitando?
Conclusiones finales sobre la intelectualización
Conviene que tengas en cuenta que intelectualizar no es lo mismo que ser inteligente. Intelectualizar te convierte en un personaje que haces tanto para ti como para los demás. Y te mantiene lejos de conectar contigo y con otras personas de una forma auténtica y honesta.


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