Última actualización: 17 abril, 2025

detonante en psicología

Qué es un detonante en psicología

Un detonante es una activación del cerebro ante un evento del presente que para la persona que lo vive tiene alguna similitud con una memoria de una experiencia del pasado que le abrumó mucho y que no contaba con los recursos necesarios para gestionarlo.

Para la persona que lo vive, la traslada al pasado y a sentirse como se sintió entonces, por lo general como un niño o niña que siente que la situación le sobrepasa. Estas experiencias se convierten, por esa falta de recursos emocionales, en experiencias traumáticas. Y esto es lo que provoca el detonante.

Qué produce un detonante

Los detonantes pueden ser:

Ver a determinadas personas: como una ex pareja o un familiar con el que no hay una buena relación.

Visitar determinados lugares: como la ciudad donde pasamos la infancia o la adolescencia.

Vivir situaciones concretas: como que un jefe o jafa nos grite o nos diga que hemos hecho algo mal, recibir un mail inesperado de una Administración pública, cometer un error,…

Un detonante puede dar lugar a emociones como miedo, ira, tristeza, culpa, vergüenza, angustia, desesperación,… ; también es muy frecuente que se produzcan sensaciones corporales como la aceleración del corazón, dificultad para respirar, presión en el pecho, sudoración o sequedad en la boca.

El origen de los detonantes

Durante nuestra infancia, la mayoría de las personas vivimos experiencias traumáticas (son traumáticas, como he comentado más arriba, porque en el momento no contamos con los recursos emocionales necesarios para gestionarlas) que el cerebro no ha podido procesar de forma completa, por lo que se quedan fragmentadas y relegadas al inconsciente.

Cuando sucede un evento como los comentados más arriba, el cerebro no lo tiene procesado como una memoria del pasado sino que lo conecta con la vivencia original y el sistema nervioso entra en el modo de congelación, lucha o huida para protegernos. De ahí que frente a una situación que desde fuera es bastante ordinaria o hasta inofensiva, la vivimos como una amenaza y podemos sentirnos muy abrumados y reaccionar de una forma que desde fuera parece desproporcionada.

Cómo empezar a gestionar los detonantes

El primer paso es el de indentificar tus detonantes, que lógicamente, varían de persona a persona, dependiendo de las experiencias vividas. Cuanto antes identifiques un detonante, más fácil empezará a volverse gestionarlo para que no te abrume.

Como hemos comentado antes, los detonantes pueden consistir en ver a una persona, visitar un determinado lugar o vivir situaciones concretas. También puede tratarse de eventos como determinadas miradas, estar con un grupo de personas desconocidas,…

Lo más importante para reconocerlo es darte cuenta de tus señales corporales: ¿Te falta la respiración? ¿Sientes una opresión en el pecho? ¿Tus músculos se ponen tensos o se ridigidizan? ¿Qué tipo de pensamientos tienes?

Después puedes continuar por centrarte en tu respiración: intenta ampliarla y hacer respiraciones largas y profundas.

Puedes buscar algún objeto que te ayude a aclarte al presente, como una manta o un objeto que tenga asociadas emociones agradables para ti.

Háblate de forma activa durante la situación. Puedes decirte mensajes como: “Esto ocurrió en el pasado, que no es lo mismo que ahora” o “Estás a salvo, no hay peligro”.

Poco a poco, tu cerebro aprenderá a tolerar el detonante. Recuerda que tu cerebro es plástico y puedes modificar sus respuestas. Tu cerebro aprenderá que no estás en peligro real y tu respuesta al detonante se debilitará gradualmente.

Conclusiones sobre los detonantes

Los detonantes son experiencias muy desagradables que pueden disminuir mucho tu calidad de vida emocional. Cuantas más experiencias traumáticas hayas tenido en tu infancia o adolescencia, más posibilidades hay de experimentar detonantes en tu vida diaria adulta.

Por eso es importante tratar en terapia las experiencias traumáticas, ya que traerlas al consciente en un espacio seguro permite poco a poco empezar a procesarlas para que se conviertan en memorias del pasado y no generen detonantes.

Los detonantes también pueden ser enfocados como avisos de tu cerebro y sistema nervioso de lo que necesita ser mirado con compasión y ser cuidado porque detrás hay un niño o niña que sufrió mucho con la experiencia.

Fuente: https://psychcentral.com

Imagen de Ivan Aleksic en Unsplash