Última actualización: 13 diciembre, 2025



Las Personas Pasivo-Agresivas

 Las personas pasivo-agresivas expresan su agresividad de forma encubierta. Son obstruccionistas e intentan bloquear lo que sea que quieras, lo que hace que sientas frustración y rabia. Sin embargo, no se suelen responsabilizar por su comportamiento y te señalan por tu rabia o frustración como un problema tuyo en lugar de como una respuesta emocional a cómo se están comportando contigo.

Por lo general, son personas a las que no se les ha permitido mostrar enfado en la infancia, con lo que es algo que se prohiben a sí mismas y tienen una auto-imagen de “persona tranquila” o “persona pacífica”. Pero esto no es así, su rabia la expresan de una forma pasiva y encubierta.

Comportamientos Pasivo-Agresivos

Como no puedes tener una conversación honesta y directa con una persona pasivo-agresiva, no suele llegar a haber resolución ni reparación. Tampoco hay coherencia, ya que de forma externa pueden decir que sí pero su comportamiento pasivo dice que no.

Todas las personas podemos tener esta clase de comportamientos alguna vez, pero si se convierte en la norma, esto puede ser muy perjdicial a nivel emocional para las personas con las que interactúan.

Pueden sabotear tus necesidades, deseos y planes con los siguientes comportamientos:

Negación. Suelen negar las consecuencias y el impacto de su comportamiento. Si les confrontan, suelen contestar con frases como: “No sé de qué me estás hablando, no estoy enfadada”. Muchas de ellas en su infancia eran castigadas o regañadas por mostrar rabia, o nunca se les permitía objetar. La única salida de desahogo que tienen porque no han sanado esas heridas de infancia es un comportamiento oposicional, pasivo-agresivo.

Olvidadizas. Se olvidan de tu cumpleaños o de los planes que habéis hecho, o de poner gasolina en el coche o sacar la basura o (algo que dijeron que harían). Convenientemente, se les “olvida” todo lo que supone hacer un esfuerzo por su parte.

Procrastinación. Son evitativas y no les gustan los plazos ni los horarios. Es otra forma de rebelión, así que retrasan hacer las cosas con excusas sin fin. No se hacen cargo de sus responsabilidades, promesas o acuerdos.

Obstrucción. Esta es otra forma no verbal de decir no. Cuando intentas decidir cuándo o dónde ir de vacaciones, escoger un apartamento o hacer planes, pondrán pegas a cada sugerencia sin ofrecer ninguna alternativa.

Ambigüedad: Evitan manifestar de una forma clara y concisa lo que piensan, cómo se sienten o lo que quieren. De esta forma retienen el control y les permite no responsabilizarse más fácilmente.

Llegan tarde. Llegar tarde de forma crónica es una forma tibia de oponerse, de rebelión. Dicen que sí a una hora determinada, pero llegan tarde de una forma crónica. Y suelen tener una excusa a mano para justificar el comportamiento en lugar de reconocer la tardanza y simplemente disculparse.

Se victimizan. El problema que sea tengan es siempre culpa de otras personas, no suelen responsabilizarse de su comportamiento. Este rol de víctima no les ayuda sino que les hace generar más rabia interna, y con ella, más comportamientos pasivo-agresivos.

Dependencia. Mientras que le tienen miedo a la dominación, suelen ser dependientes, indecisas e inseguras. Su obstruccionismo es un intento inconsciente de independencia. No se van y en lugar de eso lo que hacen es resistir la intimidad.

La retención como estrategia. Como no suelen ser capaces de articular lo que quieren, sienten o necesitan, en lugar de eso, retienen el poder, el dinero, el amor o el sexo para sentirse en control sobre ti.

Comportamientos indirectos. Suelen tener comportamientos indirectos que confunden, como irse dando un portazo o quitarte alguna cosa para después negarlo, ofrecerte un postre con un ingrediente al que tienes intolerancia o decirte algo como “Has cogido unos kilos” con un tono que pretende ser inofensivo y casual.

Qué hacer frente a una Persona Pasivo-Agresiva

Como una persona pasivo-agresiva es indirecta, es posible que te cueste reconocer qué es lo que pasa realmente, pero es esencial que entiendas qué es lo que está pasando. Date cuenta de los comportamientos que tiene la persona pasivo-agresiva, como los mencionados más arriba y monitorea tus sensaciones coporales y emociones. ¿Cómo te sientes después de interactuar con esta persona? ¿Sueles sentir enfado, frustración o impotencia? Si ése es el caso, es muy probable que estés tratando con una persona pasivo-agresiva.

Es importante no reaccionar. Cuando te quejas, le regañas o te enfadas, haces que el conflicto aumente y le das a esa persona más excusas y munición para negar su responsabilidad. No sólo eso sino que adquieres de forma inconsciente el rol del padre o madre con respecto al cual esa persona se está rebelando. Intenta no emitir indirectas, culpar o devolver el daño de alguna manera. Esto sólo hará que el conflicto aumente y que os hagáis más daño.

Practica la asertividad y pon límites. Describe a la persona su comportamiento de la forma más objetiva posible y expresa cómo te sientes con ese comportamiento. Pon límites expresando de forma clara lo que no permites. Si es necesario, ya que la persona pasivo-agresiva no cambia su comportamiento, puedes poner toda la distancia que necesites.

El comportamiento pasivo-agresivo es muy dañino para la persona que es objeto del mismo y puede tener consecuencias muy nocivas en su salud emocional. Por el hecho de que alguien no te grite, no quiere decir que no esté teniendo un comportamiento abusivo contigo. No esperes a que la persona pasivo-agresiva reconozca o se responsabilice de lo que está haciendo porque es posible que esto no llegue a suceder nunca. Fíate de ti y de lo que sientes y pon todos los límites y distancia que necesites para protegerte.

Imagen de Christal Yuen en Unsplash