Codependencia: la adicción a una persona

Es natural querer que tu pareja se sienta querida y apreciada. Cuando estás enamorada, es común querer pasar tiempo con tu pareja y asegurarte de satisfacer sus necesidades.

Pero cuando estos comportamientos se llevan al extremo, puede ser poco saludable para ambos. Priorizar a tu pareja se vuelve una compulsión que no puedes evitar y que va en detrimento de ti misma.

Cuando te vuelves codependiente de tu pareja, puedes perder la noción de tus propias necesidades y emociones. A su vez, tu pareja a menudo comienza a depender más de esos comportamiento donde ella es el centro y tú el satélite de la relación.

En una relación sana, amabas personas encuentran un espacio para estar consigo mismas o con otras personas y esto enriquece su relación. En una relación codependiente hay una necesidad de controlar a la otra persona y una fusión tan grande con ella que no hay percepción de un “tú” y un “yo” y una definición de los límites.

¿Crees que podrías tener un patrón codependiente en tus relaciones y ser adicta a la relación con tu pareja? Más abajo te cuento las señales para que lo puedas ver con más claridad. Lo más importante que debes saber es que el ciclo de la codependencia se puede romper.

A lo largo del artículo me referiré a la pareja pero este tipo de vínculo también se puede aplicar a un familiar (padre, madre, hermanos, tíos), amigo o incluso compañero de trabajo o jefe.

¿Qué son las relaciones codependientes?

Una relación codependiente a menudo comienza con una de las personas que antepone las necesidades de su pareja por encima de todo, incluidas sus propias necesidades, intereses e independencia. Por su parte, la otra persona, que anima y habilita este comportamiento, típicamente tiene una adicción o una enfermedad mental, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad, que no reconoce.

La pareja que tiene comportamientos codependientes a menudo depende de su ser querido hasta el punto de que lo puede sentir como una adicción al amor: se vuelve algo obsesivo.

El estado de ánimo de la pareja codependiente suele depender del estado de ánimo de su pareja narcisista, no del suyo propio, es decir:

“Si estás enfadado, yo también me enfado. Si tú estás contento, yo también.”

Normalmente, adquieren los hobbies o costumbres de su pareja y/o empiezan a pasar su tiempo libre con los amigos de su pareja o amigos comunes, dejando poco a poco a sus amistades de lado o para ocasiones muy puntuales.

En general, la codependencia a menudo se siente como perder el sentido de una misma, la persona codependiente se funde tanto que pierde su identidad, ya no sabe quién es sin su pareja. Esto conduce a una relación con las siguientes características:

  • Desequilibrada por la falta de límites
  • No segura porque no hay una aceptación sino más bien un moldeamiento
  • Poco saludable porque suele haber temas con la comunicación, la honestidad y el respeto

10 Señales de que una persona es Codependiente

De acuerdo con un estudio de investigación de 2018 sobre la codependenciaCodependientes Anónimos (CoDa)

Los signos y síntomas de la codependencia incluyen:

  1. Auto-sacrificio (como un síndrome a lo Madre Teresa de Calcuta) y vivir a través (o para) la otra persona
  2. Una necesidad de controlar a tu pareja
  3. Inclinación a complacer a los demás olvidándote de ti misma
  4. Dificultad para identificar y expresar sentimientos y emociones
  5. Valorar la aprobación de tu pareja por encima de la autoaceptación
  6. Actuar con extrema lealtad, incluso si el vínculo no es seguro para ti, como en casos de maltrato o abuso
  7. Evitar el rechazo a toda costa, sacrificando necesidades emocionales básicas o perdiendo autenticidad
  8. Dificultad para comprometerte contigo misma o con otras personas con las que no hay el vínculo de codependencia
  9. Asumir los sentimientos de tu pareja como propios
  10. Ayudar de forma compulsiva y sentir resentimiento cuando la ayuda ofrecida es rechazada o no valorada

¿Es posible tener una adicción al vínculo con otra persona?

Cuando pensamos en la adicción, lo más común es pensar en el abuso de sustancias como las drogas o el alcohol. Las compulsiones conductuales al amor, al juego, a las compras, al sexo o al trabajo, no cumplen los criterios de una adicción, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5).

El DSM-5 señala que no existe suficiente evidencia para calificar a las adicciones conductuales como adicciones diagnosticables.

Sin embargo, la neuroquímica que se pone en marcha en el cerebro y que genera una adicción es similar en el caso del juego, el sexo, el trabajo o una persona al que se da cuando la adicción es a una sustancia.

El llamado sistema de recompensa del cerebro se ve afectado y la persona adicta necesita generar niveles de oxitocina y dopamina más altos que los de una persona media porque su cerebro se ha vuelto demasiado tolerante a esas hormonas. Esto es así al punto de que generarlas de forma natural como con un abrazo o un paseo al sol, se vuelve insuficiente. De ahí que el comportamiento se vuelva obsesivo-compulsivo. Porque la fuente que genera relajación o alegría se vuelve una sola y la persona adicta siente que necesita de ello para tener un cierto equilibrio en su vida.

La investigación de 2018 describe varios criterios para la adicción al amor, incluidos los siguientes que se superponen con los síntomas de la codependencia:

  • Obsesionarse con la pareja o ser querido.
  • Aislarse poco a poco de familiares y amigos para pasar todo el tiempo con la pareja.
  • Lealtad a la relación, aunque vaya en detrimento de la salud y la autoestima.
  • Comprometer valores personales básicos para mantener la relación, como por ejemplo, permitir infidelidades en relación cuando el deseo en realidad es de una relación monógama.

Al dejar una relación codependiente se suelen experimentar síntomas similares a los del síndrome de abstinencia en el caso de sustancias como drogas o alcohol.

Si crees que puedes ser codependiente, busca ayuda. ¡El cambio es posible y sólo depende de ti!

¿Tienes un padre o madre narcisista u otro familiar narcisista? Razones para considerar un contacto limitado o un contacto cero

Si tienes un padre o madre narcisista u otro familiar con Trastorno Narcisista de la Personalidad, es muy probable que experimentes dificultades en el vínculo con esta persona.

Típicamente, una persona narcisista tiene muy poca o ninguna empatía, manipula de forma constante, necesita ser el centro de atención todo el tiempo  y cree que es superior a ti y que le tienes que dar un trato especial.

Estos rasgos pueden ser difíciles para cualquier persona que entre en contacto con ella. Sin embargo, si se trata de una persona de tu familia, como tu padre, madre, hijo, tío, abuela,.. esto puede complicarse, ya que aquí el trato es muy cercano y puede dar lugar a dinámicas muy dañinas para ti.

Sin embargo, el narcisismo no es una elección personal. Estos comportamientos que pueden hacerte daño son síntomas de la patología y, en la mayoría de los casos, la persona o no es consciente de ellos o no tiene la capacidad para cambiarlos.

Esto también tiene la complejidad de que la familia se supone que debe ser el grupo de apoyo primario, con lo que poner distancia con una madre o finalizar el contacto con un hijo pueden dar lugar a juicios por parte de terceras personas o a resistencias a hacerlo por la soledad que puede suponer.

Sin embargo, si ya eres consciente del daño que te hace, puedes valorar mantener una distancia o tener contacto cero con esta persona.

Ejemplos de comportamientos que pueden hacerte considerar limitar el contacto con un padre o madre narcisista u otro familiar narcisista

Tus necesidades no importan para tu familiar narcisista

Cuando hablas sobre ti, tu familiar narcisista se desconecta o no tarda mucho en  volver la conversación hacia él mismo. No te da apoyo y te sueles sentir descuidada o emocionalmente abandonada.

Tus límites no se respetan por tu madre narcisista

Decir que no al algo o poner un límite es algo que tu madre narcisista no respeta y que intentará quebrar de diferentes maneras: con rabia, culpa, chantaje emocional,…

Cuando no se respetan los límites, lo que las personas solemos hacer es poner distancia, ya sea física o emocionalmente o ambas.

Te sientes utilizado por tu padre narcisista

Tu padre narcisista utiliza la manipulación para acceder a tus habilidades, tiempo, recursos, dinero,… Sientes que le importas más por lo que tienes o haces que por quién eres.

Te sientes traicionada por tu familiar narcisista

Si no le sigues la corriente a tu familiar narcisista, habla mal de ti a otros parientes a tu espalda o se venga de diferentes maneras. Sientes que el vínculo con él se mueve dentro de unos parámetros muy radicales de contigo/contra ti.

Tu familiar narcisista hará lo que haga falta para salirse con la suya, sin importar cómo te afecta lo que hace. Te sientes traicionado de forma constante.

No te sientes seguro con tu madre narcisista

Puedes sentirse aterrorizado, abrumado o hipervigilante cuando estás cerca de tu madre narcisista.

Su comportamiento y actitud no te permiten relajarte ni confiar, con lo que tiendes a evitarla o a estar alerta de forma permanente.

¿Debería no tener contacto con un familiar narcisista?

Quieres a tu familia. Tal vez sientas que, a pesar del daño, les debes lealtad y esto implica quedarte, o no quieres afectar la dinámica familiar al no tener contacto. ¿Cómo irían las vacaciones y otras fechas importantes si lo hicieras?

Decidir mantener el contacto o no con un familiar narcisista o parte de la familia narcisista puede ser una decisión difícil.

A pesar de lo que te haya podido pasar, la sociedad ve a la familia como el pilar principal de apoyo y, aunque ése no sea tu caso, tener un contacto limitado o contacto cero puede llevar a sentir mucha soledad y el juicio de otras personas.

Hacerte estas preguntas te puede ayudar a aclararte:

  • Si dejo de un lado el hecho de que esta persona es mi padre, hermana, hijo,.. ¿cómo me siento realmente cuando interactúo con ella?
  • ¿Puedo limitar mis interacciones con ella?
  • ¿Qué límites le puedo poner?
  • ¿Puedo seguir adelante, sabiendo que seguramente no cambie o esto me duele demasiado?
  • ¿Es posible que el contacto limitado o el contacto cero tenga consecuencias con otras personas de la familia?
  • ¿Con qué miembros de mi familia tengo una mejor relación y puedo intentar reforzarla más?
  • ¿Cuánto contacto resulta tolerable con el familiar narcisista?

En muchas ocasiones, suele ser beneficioso hacer las cosas de forma gradual en lugar de bruscamente, por lo que puedes empezar por un contacto limitado y ver cómo te sientes antes de valorar volver al contacto anterior o hacer un contacto cero.

Ejemplos de comportamiento de contacto limitado

  • No contestar a sus mensajes, whatsapps o llamadas de forma inmediata sino cuando estés disponible.
  • Establecer límites de tiempo en tus conversaciones.
  • Tener contacto con el familiar narcisista sólo cuando hay otras personas presentes.
  • Si lo necesitas, ver al familiar narcisista en un terreno neutral que no sea en su casa.
  • Decir que no o abandonar una habitación o casa cuando tus límites no sean respetados.
  • No contar nada muy personal que sepas que o bien se va a utilizar en tu contra o bien no te va a dar el apoyo o consuelo que necesitas.

En última instancia, si la relación con el familiar narcisista está dañando tu salud física, emocional o psicológica, financiera, espiritual, social o laboral, es cuando un replanteamiento del vínculo es necesario para ti.

Cómo reducir el contacto con un familiar narcisista

Hay varias formas de reducir la comunicación y el contacto con un padre, madre u otro familiar narcisista.

Más abajo te proporciono algunas técnicas e ideas.

Técnica de la piedra gris

Si has decidido empezar a reducir el contacto, la técnica de la piedra gris puede ayudarte con esto.

En este método de comunicación, sólo respondes a las preguntas que son esenciales (esto es, sólo si el familiar narcisista contacta contigo) y de la manera más sucinta y poco expresiva posible, como respuestas muy cortas como “Sí”, “No” u “Ok”, de manera que hablar contigo resulte para el padre, madre o familiar narcisista muy poco estimulante o no le dé margen o excusas para iniciar un conflicto o hacerte de menos, criticarte, juzgarte o atacarte.

Fortalece tus límites

Esto puede consistir en decir que no sin dar más explicaciones, acudir sólo a las reuniones familiares imprescindibles, contar lo mínimo acerca de tu vida, irte si te sientes faltada al respeto,…

Reduce lentamente el contacto y averigua cómo te vas sintiendo

Puede ser doloroso para ambos si de repente dejas de hablarte con tu padre o madre o familiar narcisista de forma abrupta.

Sin embargo, si lo vas haciendo de forma paulatina, puedes darte cuenta de cómo te vas sintiendo con menos contacto y también cómo se va adaptando el familiar narcisista a este cambio.

Puedes comenzar por espaciar las visitas, las llamadas, los whatsapps, acudir a menos reuniones familiares, no coger el teléfono cuando no puedas,…

Cada persona ha de averiguar cuánta distancia necesita poner para sentirse cómoda y segura en la relación con un familiar narcisista.

Protégete a ti mismo

En algunos casos, lo mencionado más arriba puede no ser suficiente.

Es posible que necesites cambiar tu número de teléfono o dirección de correo electrónico, eliminar al familiar narcisista como contacto en tu red de RRSS, bloquearlos en whatsapp,…

Estas medidas pueden ser necesarias cuando a pesar de haber puesto límites o manifestar tu necesidad de no tener tanto contacto, el familiar narcisista no lo respeta.

El Contacto Cero cuando el contacto limitado no es suficiente

Si tras aplicar estas medidas sigues sin sentirte cómodo o seguro, es posible que lo que necesites hacer sea el contacto cero. Esto implica no tener ningún tipo de contacto con el familiar narcisista, a través de ningún medio y sin excepciones.

También conviene que recuerdes que el contacto cero no tiene porqué ser eterno o para toda la vida sino que lo puedes cambiar si así lo quieres.

Cómo te puede ayudar la Terapia Gestalt en el contacto limitado o contacto cero con tu familiar narcisista

Si has iniciado el contacto limitado o contacto cero con un familiar narcisista, es posible que necesites acompañamiento para procesar esto. Hablarte lo mínimo o nada con tu padre o tu hermana puede ser duro de encajar o llevar, por mucho que lo hagas como un último recursos para protegerte. Ahí es donde entra la terapia Gestalt.

La terapia Gestalt puede ayudarte a comprender cómo la relación con el familiar narcisista te ha impactado y comenzar a abordar algunas heridas emocionales, así como ayudarte a procesar la pérdida del vínculo con el familiar narcisista.

La terapia Gestalt también puede ayudarte a comprender las formas en las que has habilitado o permitido esta dinámica de relación y cómo dejar de hacerlo en esta relación familiar o en otras que tengas que sigan patrones similares. La terapia siempre es un gran lugar para la introspección, la sanación y el crecimiento.

Como cualquier otra condición de salud mental, la personalidad narcisista es una condición compleja. Parte de tu proceso personal de sanación puede implicar informarte acerca del narcisismo, cómo es el narcisismo en tu familia y cómo te ha afectado a ti en tu vida.

Por ello, en relación a la terapia, es muy importante que busques a una terapeuta que tenga conocimientos sobre la patología narcisista, ya que dominar este tema por parte de la profesional de la salud mental es fundamental para sentirte comprendido, libre para expresarte como necesitas, que no se te cuestione y poder sanar.

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Abuso Narcisista: cómo evitarlo o sanarlo

El abuso narcisista es un tema todavía bastante desconocido a nivel social en general. Casi todo el mundo está familiarizado con el abuso físico: la persona que golpea a su pareja. Pero el abuso emocional y el abuso psicológico también son componentes integrales del abuso, muy frecuentes y más difíciles de detectar poque no dejan secuelas físicas (a menos que se acabe desarrollando una enfermedad, como el cáncer, a causa del abuso y que en la mayoría de los casos la víctima no la relaciona), por ello se le llama el abuso invisible.

A menudo, las personas que abusan de otras tienen algún tipo de trastorno de la personalidad que aumenta sus posibilidades de convertirse en abusadoras. Muchos de estos trastornos de la personalidad tienen raíces en el narcisismo, un mecanismo de defensa psicológica en el que la persona alberga fantasías grandiosas sobre sí misma y se siente egoístamente con derecho a que se satisfagan todas sus demandas.

Las narcisistas requieren un flujo constante de admiración, o «suministro narcisista», en su vida. Logran esto a través del encanto, la manipulación emocional y psicológica, y todo tipo de tácticas y comportamientos oscuros o muy poco éticos. Cuando un(a) narcisista quiere algo de ti, o quiere que hagas algo, se aprovechará de tu buena voluntad para sus propios fines sin pensarlo dos veces.

Perfil de las personas Víctimas de Abuso Narcisista

Si crees que podrías ser o ya has sido víctma de abuso narcisista, hay una serie de factores a tener en cuenta que te pueden ayudar a verlo más claro:

Tienes una carencia emocional

Esa carencia emocional que tienes, y de la que el narcisista se ha dado cuenta y cubre al principo de la relación, comenzará a retirarla con el tiempo. Esta carencia puede ser falta la de autoestima, necesidad de validación o de reconocimiento, tener inseguridades, pensar que «no eres suficiente»,… La mayoría de ellas, las arrastramos desde la infancia porque fueron necesidades no cubiertas por nuestros cuidadores primarios.

Eres muy ingenuo para la media de los seres humanos

Si tiendes a ser inocente o te crees fácilmente lo que te cuentan sin discriminar, es mucho más fácil que una narcisista te enrede. ¿Sabes esa frase de que si algo es demasiado bueno para ser verdad, es que no lo es? ¡Pues es cierta! Normalmente, un narcisista se presenta con una fachada encantadora y carismática prometiendo cosas de forma directa o indirecta que son bastante inverosímiles en un contexto realista.

Estás en un momento vital de mucha vulnerabilidad

Ese momento vital de mucha vulnerabilidad es cuando se da el primer encuentro con la narcisista. Este momento de mucha vulnerabilidad puede consistir en una ruptura de pareja reciente, el duelo por la muerte de un ser querido, estar en un lugar nuevo donde no conoces a nadie, acabar de ser despedido de un trabajo,… Este momento es aprovechado por la narcisista para introducirse en tu vida de forma fácil y a mucha velocidad. Fingirá que está ahí para ti y para hacerte sentir que puedes confiar en ella.

El proceso de preparación por el Narcisista

El abuso narcisista no se da forma casual ni de un día para otro. El proceso de preparación implica un sondeo progresivo de los límites de la víctima, mientras que al mismo tiempo se desarrolla una base de confianza. Es le receta perfecta para un desequilibrio de poder. El propósito principal de la preparación es normalizar el comportamiento inapropiado.

El narsisista expresarán exactamente las mismas emociones que su víctima, sintiéndose ésta agradecida de haber conocido finalmente a alguien que sabe cómo se siente. No importan los detalles (que a menudo son confusos), es alentador para ella darse cuenta de que alguien puede identificarse con ella. Esto es algo que el narcisista consigue hacer, en el caso de relaciones de pareja, a través del mirroring. Simplemente se trata de imitar a la otra persona, al punto de que se vea reflejada como en un espejo, con pensamientos del tipo “por fin he encontrado a mi alma gemela”, cuando en realidad el narcisista se está adaptando a lo que se da cuenta de que la víctima quiere oír.

Todo es en realidad una farsa, se trata de una interpretación perfecta para que la víctima se confíe, sienta que el narcisosta es una persona que merece la pena y generar dependencia emocional. Es una fase de preparación del terreno para que después el narcisista pueda cubrir sus necesidades de una forma abusiva sin que lo parezca. Esta fase, en el caso de las relaciones de pareja, se conoce como bombardeo de amor o love bombing.

Además, parecerá que el narcisista te abre su corazón muy rápido, contando muy cosas personales sobre sí mismo. Esto es algo preparado, su intención es que creas que se está generando intimidad entre vosotros y hagas lo mismo. Más tarde, toda la información que le proporciones, será utilizada para manipularte.

Pautas para sanar el Abuso Narcisista

Si ya has tenido una experiencia de abuso emocional o pisocológico, aquí tienes algunas claves para recuperate de ella. Recuerda que si tú cambias, todo a tu alrededor cambia también. Si no das los pasos para cambiar internamente, aunque termines con esa relación, es muy probable que vuelvas a encontrarte con una persona similar a la anterior en la siguiete relación, una y otra vez, porque harás un «match» energético con ella.

  1. Sé realista acerca de la naturaleza humana. Abandona la creencia ingenua de que, debido a que generalmente eres buena, todos los demás son básicamente iguales. Date cuenta de si cuando te dices que estás siendo buena, en realidad estás siendo sumisa.
  2. Aprende a observar a los demás con una cierta objetividad y distancia. Deja de creerte lo que te dicen al pie de la letra y observa a las personas desde un lugar de más neutralidad. La coherencia es fundamental. Date cuenta de si hay coherencia entre lo que la persona dice y hace, porque si no es así, es muy probable que sea una narcisista.
  3. Si has crecido en una familia en la que había una o más personas narcisistas, psicópatas o sociópatas, es muy posible que hayas normalizado comportamientos disfuncionales como normales. Informarte sobre qué es el narcisismo, la psicopatía y/o la sociopatía es importante para comprender los patrones y comportamientos de estas personas.
  4. Conócete mejor de lo que te conoce el narcsista. Si no te conoces mucho a ti misma, hay más probabilidades de que otras personas te manipulen. Dedica tiempo a conocerte a ti misma.
  5. Responde estratégicamente, no reacciones emocionalmente. Las reacciones emocionales te dejan a merced de lo que haga la narcisista y te hacen perder poder y autonomía personales. Aprende a responder (tomando pausas para respirar) en lugar de a reaccionar a los comportamientos del narcisista.
  6. Amplía y cultiva tu red de personas seguras. Las narcisistas tienen éxito, entre otras cosas, porque aíslan progresivamente a sus víctimas. Una persona que está sola y no puede apoyarse en otras es mucho más susceptible de ser manipulada, utilizada, explotada, engañada,…
  7. Practica la gratitud en tu vida. Una actitud de gratitud, llama a la abundancia en lugar de a la carencia, que es el estado que el narcisista buscará en el que estés y, si lo consigue, después explotará.
  8. Date cuenta de si confundes la intimidad con la intensidad en las relaciones. Muchas personas que terminan en relaciones con narcisistas, se vuelven adictas a las subidas y bajadas emocionales en la relación, debido a la liberación muy intensa de hormonas como oxitocina y dopamina en las subidas y cortisol y adrenalina en las bajadas. Una relación de ese tipo es intensa pero no segura. En una relación segura, sientes que puedes abrirte, ser tú misma, ser escuchada, ser vulnerable con la otra persona. Hay una seguridad que hace que no porque haya un conflicto, toda la relación se ponga en juego. Esto puede resultar aburrido si estás acostumbrada al sube y baja de algo inestable pero no es sostenible en el tiempo, y en última instancia, tus necesidades emocionales básicas no podrán ser cubiertas en una relación que funciona como una montaña rusa.
  9. Haz conscientes tus detonantes emocionales. Cuanto más consciente seas de cuáles son tus detonantes emocionales y aprendas a gestionarlos, será más difícil que la narcisista intente controlarte o manipularte a través de ellos. Ejemplos de detonantes emocionales son sentirte culpable por determinadas cosas, reaccionar ante frases como «Estás gorda», «Eres muy sensible» o «Estás loca».
  10. Aumenta tu autoestima. Esto puedes hacerlo con comportamientos como no ignorar tus fuerzas, aceptar cumplidos de otras personas, cuidarte con pequeños gestos, abrazar tus cualidades y tus defectos, dejar de exigirte tanto, ser más compasiva contigo misma, cuidar las relaciones en tu vida que te importan, poner límites, defenderte si es necesario, expresar tus opiniones y criterios, ser proactiva para conseguir lo que quieres.
  11. Recupera tu poder personal no dejando que el narcisista te controle, te diga lo que tienes que hacer, te defina, te agreda, quiebre tus límites o te trate como si fueras inferior a él.
  12. Date cuenta de cuál es la dependencia emocional que tienes hacia la narcisista y practica para darte eso a ti misma: amor, atención, validación, apoyo,…

Superar el abuso narcisista es una tarea que puede resultar difícil de hacer en soledad. Es recomendable que busques la ayuda profesional de una terapeuta que sepa sobre narcisismo y te pueda acompañar en tu proceso personal de sanación.

Imagen de William Farlow en Unsplash

Narcisistas, Psicópatas y Sociópatas son Depredadores Emocionales: Cómo detectarlos

¿Qué es un Depredador Emocional?

Un depredador emocional (muy frecuentemente un narcisista, psicópata o sociópata) es alguien que utiliza a otras personas para satisfacer sus propias necesidades. No lo hace de una manera equilibrada, dando lo mismo a cambio (como mucho, migas de eso) y tampoco es claro en lo que quiere y en cómo lo va a obtener de la otra persona, ya que de saber la víctima lo que en realidad está buscando de ella, se alejaría.

Los depredadores emocionales siempre ponen una fachada, de lo contrario, nadie se acercaría lo suficiente a ellos para ser víctimas.

Entonces, ¿cómo escogen los depredadores emocionales a sus víctimas? En realidad, es impactante lo similares son las personas depredadoras a los depredadores en el reino animal. Miden a otras personas de forma similar a como los depredadores animales eligen a sus presas.

Al obtener una comprensión clara del punto de vista de un depredador emocional, estarás mejor preparado para protegerte.

Qué es lo que diferencia a una Depredadora Emocional

Las manipuladoras emocionales como narcisistas, psicópatas y sociópatas mientan de forma patológica, manipulan, son esquivas y poco claras, muestren diferentes caras,…

Por ello el vínculo con una depredadora emocional suele empezar con un engaño, la ficción de que es la persona que va a satisfacer una necesidad que tú tienes.

Las necesidades de una depredadora emocional varían de una a otra pero las más comunes suelen ser:

  • Dinero
  • Amor
  • Atención
  • Sexo
  • Control
  • Admiración

Una depredadora emocional siente que necesita esto más que el aire que respira, de modo que lo busca de una forma obsesivo-compulsiva, buscándolo una y otra vez, sin llegar a encontrarse nunca realmente satisfecha. Es como un agujero negro imposible de llenar.

Y teniendo en cuenta que muchas de las necesidades mencionadas más arriba también las tienen las personas “normales”, ¿qué es lo que diferencia a una depredadora emocional?

Pues que de forma muy similar a lo que ocurre en el reino animal, la depredador emocional buscará satisfacer su necesidad a toda costa, sin remordimientos ni compás moral, con indiferencia de si esto hace daño psicológico, emocional, físico, sexual, espiritual,… y en los casos más extremos, llegando a cobrarse esta explotación la vida de la otra persona: la víctima. Un contexto extremo en el que se da esto es el de las sectas.

Una depredadora emocional no ve a la víctima como otra persona, en un contexto de igualdad, sino que se siente por encima y legitimada a satisfacer sus necesidades y deseos utilizando a la víctima, al punto de cosificarla y considerarla más un objeto que una persona. La convierte en su suministro narcisista. Este comportamiento es típico de narcisistas, psicópatas y sociópatas.

Cómo identificar a una Depredadora Emocional

El término depredadora emocional puede sonar a una narcisista, psicópata o sociópata que podemos ver en una película, no a alguien real de nuestro entorno y mucho menos alguien cercano a quien queremos o tenemos aprecio. Éste es uno de los puntos ciegos, ya que ese aprecio hará que nos cueste mucho más darnos cuenta del tipo de persona con el que estamos tratando y del daño que nos puede llegar a hacer o que ya nos está haciendo y sólo podemos justificar, minimizar o negar.

Una forma de protegerse de las depredadoras emocionales es comprender cómo se comportan y familiarizarse con la forma de detectar comportamientos manipuladores y engañosos lo antes posible. Si percibes alguna de las señales de advertencia o banderas rojas que describo más abajo en una familiar, pareja, amiga, compañera de trabajo, jefa o incluso vecina, procura poner distancia y ser cauteloso al tratar con esta persona.

Banderas Rojas para identificar a un Depredador Emocional

Date cuenta de si experimentas alguno de los siguientes comportamientos por parte del depredador emocional.

  • Manipulación de tus emociones: el depredador emocional averiguará cuáles son tus puntos débiles y los explotará en su beneficio. Serán frecuentes frases para hacerte sentir culpable o minar tu autoestima, a veces de una manera muy sutil, con lo que no es fácil de detectar: “Ok, vete a la fiesta y déjame aquí solo”, “¿De verdad crees que lo que estás diciendo es inteligente o sensato?”
  • Crea un caos innecesario: a situaciones cotidianas aparentemente simples, les darán la vuelta para convertirlas en un escenario caótico, donde muy probablemente, habrá drama. Montar una escena el día de Navidad o no acudir a tu fiesta de cumpleaños son ejemplos de esto.
  • Utiliza el refuerzo intermitente, una técnica emocional para darte “una de cal y otra de arena” para mantenerte pendiente y a la expectativa.
  • Su actitud, de forma obvia o encubierta es la de “o lo hacemos a mi manera o nada”. No hay negociación, escucha ni empatía.
  • Maestro de historias engañosas: cuenta historias para parecer el héroe o la víctima de la historia. Lo primero es para generar admiración en ti y lo segundo para dar pena y que le compenses por su sufrimiento.
  • Desvía la atención: si lo descubres en una incoherencia o una mentira, utilizarán tácticas como el la ensalada de palabras para que no llegues a nada y la dinámica de intentar llegar a algo se convierta en un bucle infinito, donde no hay claridad sino mucha confusión.
  • Ignora las normas o las leyes: se siente legitimado a un trato privilegiado y por ello hay una tendencia a saltarse las normas o a quedarse siempre en el mejor lugar posible de una situación.
  • Mentirosos patológicos: son personas que mienten muchísimo, ya sea sobre pequeñas cosas o sobre temas importantes. Igual que se mienten a sí mismas, mienten a los demás. La incapacidad de estar en contacto (o muy poco) con emociones como la culpa o la vergüenza, les permite contar mentiras de una forma impune y sin consecuencias emocionales para ellos.
  • Pensamiento mágico: esta persona apelará a tu pensamiento mágico, que es el de un niño, que cree que cosas imposibles son factibles. Hará esto para fingir que cubre las necesidades de tu niño interior y después utilizará esto para manipularte.
  • Proyección: es el mecanismo de defensa que más utilizan. Son frecuentes frases como: “Yo creo que no has superado lo de tu ex”, “Tú es que estás loca”, “No aceptas tus debilidades”. En la mayoría de los casos es posible que lo que te digan sea cierto, pero lo importante es que están proyectando y que esto en realidad es algo suyo de lo que al proyectarlo en ti, evitan verlo en ellos.
  • Posturas muy radicales sobre una base blanco/negro. Suele dividir el mundo entre las personas que están con él o contra él. Si te considera de su círculo, te sentirás protegido y cuidado, pero esto no es gratis. Antes o después llegarán la manipulación y el abuso. Si cree que estás fuera de su círculo, te considerará como una amenaza o el enemigo y hará todo lo que esté en su mano para hacerte daño sin escrúpulos. Esto es muy claro en el caso de que hayas dejado su círculo habiendo estado antes. Se sentirá abandonado y hará todo lo que puedan para vengarse.
  • Mueve los postes de la portería. Es como el juego de la zanahoria y el burro. Si en algún momento sienten que has cumplido las expectativas (muchas veces  poco realistas) que demanda, no reconocerá esto y demandará más. No hay fondo ni límites. Esto se da también en el refuerzo intermitente. De esta manera, te mantiene esforzándote por llegar a algo para su propio beneficio y se asegura de que hay una dependencia emocional hacia él.
  • No hay responsabilidad. Son personas que como se sienten legitimadas a hacer lo que quieran, no se responsabilizan de sus palabras o comportamientos ni de las consecuencias que estos puedan tener en ti. Son especialistas en darle la vuelta a la situación, con lo que te culparán de lo que sea para no asumir haber cometido un error, haber hecho daño, haberse aprovechado de ti,… Es como tratar con un niño pequeño.
  • Gaslighting: es la técnica de abuso emocional más agresiva que existe y que consiste en hacerte dudar de tus propias percepciones de la realidad, al punto de hacerte creer que estás loca o que eres defectuosa.
  • Un comportamiento a lo Dr. Jekyll/Mr. Hyde: Este lado oscuro no lo mostrarán frente a todas las personas sino sólo con personas de su círculo íntimo, como su pareja, familia, amigos o empleados. Frente a los demás, si denuncias su comportamiento, te encontrarás con una enorme sorpresa por parte de las demás personas, a las que sólo muestran su cara encantadora. Muchos son miembros conocidos en sus comunidades, en las que mantienen una imagen impecable, muy polarizada de la cara oscura que muestran tras puertas cerradas.
  • Agresivo y  se enfada con mucha facilidad: suelen ser personas con cambios de humor muy bruscos. En un momento están aparentemente bien y, al siguiente, se comportan de una forma muy hiriente y agresiva. Esto, con el tiempo, suele evolucionar en que te sientes como andando sobre cáscaras de huevo cuando estás cerca de esta persona, intentando no enfadarla para evitar estallidos o vomitonas de rabia que son muy dañinas.

Informarte sobre el comportamiento de los depredadores emocionales es fundamental. Si al leer este artículo, crees que estás en un vínculo con un depredador emocional, busca ayuda profesional. Cuanto antes lo hagas, más fácil es empezar a sanar el daño. Son relaciones en las que es relativamente fácil entrar y muy difícil salir porque el depredador emocional ya se ocupa de que así sea.

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Qué ocurre cuando dejas de seguirle la corriente a un(a)Narcisista

El Daño Narcisista se produce cuando dejas de seguirle la corriente al Narcisista

Cuando dejas de seguirle la corriente al narcisista se produce lo que se llama el «daño narcisista», que es lo que experimenta el narcisista cuando cree que «ha perdido» o se siente abandonado o criticado. Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM):

“La vulnerabilidad en la autoestima hace que las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad sean muy sensibles al ‘daño’ por la crítica o la derrota. Aunque es posible que no lo demuestren externamente, la crítica puede perseguir a estas personas y dejarlas sintiéndose humilladas, degradadas, huecas y vacías. Pueden reaccionar con desdén, rabia o un contraataque desafiante”.

Los narcisistas que han vivido alguna situación que les ha hecho sentirse de esta manera tardan mucho en superarlo. Guardan rencor y quieren vengarse de la persona que perciben que les ha hecho daño; buscan venganza, tratan de causar problemas a quien creen que les ha atacado y parecen no perdonar ni olvidar nunca.

Todos nos hemos sentido abandonados o rechazados alguna vez, y la mayoría de nosotros lo superamos con un poco de tiempo y procesando nuestros sentimientos. Seguimos adelante. Pero el narcisista no. Los narcisistas no están lo suficientemente en contacto con sus propias emociones para procesar emocionalmente lo ocurrido y seguir adelante.

Cuando dejas de seguirle la corriente a un narcisista y tienes una visión más propia de las cosas, rebates sus criterios u opiniones y dejas de idealizarle, se siente muy confundido y se lo toma como un ataque personal. La situación permanece en su cabeza como «Todo es culpa tuya» o «¿Cómo pudiste hacerme esto?» Normalmente, quieren devolver el daño y buscan vengarse.

El Ego de la Narcisista

Si bien pueden actuar de manera arrogante y altiva y dar la impresión de que nada les molesta, esta fachada dificulta que los demás vean su autodesprecio interno. No tienen un sentido de sí mismas sólido y desarrollado, por lo que suelen tener cambios de humor muy bruscos y contrastes en su autoconcepto de sentirse como diosas a sentirse como si no fueran nada.

Las narcisistas, por su ego desmesurado que compensa una falta de autoestima, se sienten por defecto merecedoras de éxito, amor, poder, privilegios,… y hacen todo lo que pueden para conseguir esto, sin responsabilizarse de su comportamiento si en ese camino de conseguir lo que quieren, pisan o hacen daño a otras personas. Carecen de un compás moral.

Si no consiguen eso por lo que se sienten merecedoras porque sí, culparán a las personas que tienen a su alrededor, en especial si esas personas tienen un relación cercana con la narcisista, y que normalmente suelen ser codependientes.

Su presentación engaña a la mayoría de las personas hasta que llegan a conocer más profundamente a la narcisista. Cuando la fachada de encanto, seducción y engaño se cae, muchas personas se alejan o empiezan a tener conflictos con la narcisista donde antes sólo había armonía.

Cuando dejas de seguirle la corriente a la narcisista, la relación suele dar un giro inesperado y muy brusco: del blanco al negro.

Qué ocurre cuando dejas de seguirle la corriente al Narcisista

Mientras estés de acuerdo con el narcisista, le des la razón, hagas las cosas a su manera y le admires, todo irá bien. Pero si empiezas a discrepar, a tener tu propia voz o a centrar tu atención en otras personas o temas, es muy probable que la relación dé un giro, muchas veces de 360 grados y muy brusco, donde y sientas su desprecio y una necesidad de castigarte o de vengarse de ti.

Esto puede ocurrir en cualquier vínculo con un narcisista: si es familiar, amigo, jefe o pareja. La situación cambia como del blanco al negro y todo lo que el narcisista utilizaba para manipularte y generar dependencia emocional, será utilizado en tu contra.

Al carecer de empatía, el narcisista hará todo lo posible por humillarte, difamarte, complicarte la vida en el trabajo, si tenéis alguna propiedad o hijos en común,… utilizará toda la información o influencia que tiene sobre ti para hacerte daño.

Darse cuenta de esto y padecerlo puede ser traumático, especialmente si estabas cerca del narcisista en una relación laboral, familiar, de amistad o amorosa. Sus acciones pueden afectar a tu autoestima y quebrar tu capacidad de confiar en los demás.

En vínculos saludables, podemos estar en desacuerdo con alguien y ponerlo encima de la mesa sin que se convierta en un drama o en un conflicto.

El ego tan desmesurado de la persona narcisista no le permite hacer introspección, reconocer errores o asumir responsabilidades. Por ello, si empiezas a tener desacuerdos o desencuentros con él, se lo tomará de forma personal, se sentirá herido o traicionado e intentará devolver esto con creces.

Es por esto que una relación aparentemente idílica porque hay idealización, se puede ver realmente tormentosa, pasando al otro extremo y donde antes había halagos o apoyo, ahora lo que hay son críticas y un comportamiento muy destructivo y abusivo hacia ti.

Esto puede ocurrir incluso en las familias, donde por ejemplo el hijo que era el niño dorado, pasa a ser el chivo expiatorio del padre o la madre narcisista.

Cómo darte cuenta de porqué empezaste la relación con una Narcisista

La clave para recuperarse de este comportamiento abusivo es nuestro propio trabajo interno, dándonos cuenta de que no somos nosotros ni es nuestra culpa. Debemos separarnos del comportamiento abusivo y enfocarnos en nuestro propio bienestar.

Hay muchas personas que al darse cuenta de que han tenido una relación con una narcisista, se culpabilizan, sienten mucha rabia hacia sí mismas y mucha vergüenza. Se dicen cosas del tipo: “Tenías que haberte dado cuenta antes”.

La realidad es que no es fácil desenmascarar a una narcisista y darse cuenta rápidamente de que lo que está haciendo es utilizar, manipular y mentir de forma patológica. En muchos momentos, se creen sus propias mentiras, por eso su actuación es tan perfecta.

Y también por eso, cuando dejas de seguirle la corriente a la narcisista, se vuelven más obvias la manipulación y las mentiras.

En mi opinión, lo que es realmente sanador es darte cuenta de cuáles han sido los “ganchos” que te han mantenido en la relación con ela narcisista. Para descubrir esos ganchos emocionales, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Tengo falta de autoestima?
  • ¿Siento dependencia emocional con la narcisista?
  • ¿Esto es la repetición de una relación similar vivida en la infancia?
  • ¿Confundo la intensidad con el amor o la intimidad?
  • ¿Tengo el amor, la amistad, las relaciones de familia o de trabajo idealizados en lugar de un concepto más realista?
  • ¿Estaba en una etapa de mucha vulnerabilidad cuando conocí a la narcisista?

Alguno de estos factores o la combinación de varios de ellos es lo que suele llevar a establecer una relación con un(a) narcisista. Mantener la relación tiene ver con estos factores y con el cóctel hormonal que se da en un sube y baja de cortisol, adrenalina, oxitocina y dopamina que se vuelve adictivo. Como una droga. En el fondo ya sabes que no es saludable para ti esa droga pero no encuentras la manera de dejarla.

Si te encuentras en una relación con una narcisista, ya sea de pareja, amistad, laboral o familiar, busca ayuda. Se puede salir de una relación así e incluso reforzada pero se necesita la ayuda de una profesional de la salud mental que entienda de narcisismo y pueda acompañarte a encontrar el camino de salida y hacia ti misma.

¡Hay vida después de la narcisista!

Imagen de Chuttersnap en Unsplash.

El Desapego Emocional: Cómo dejar atrás el apego codependiente

Muchas personas codependientes terminan en relaciones con narcisitas, psicópatas o sociópatas. Esto es porque de alguna manera, encajan con ellos estando en el otro lado del espectro: un narcisista sólo piensa en sí mismo y utiliza a los demás al punto de convertirlos en extensiones de sí mismo, lo que se conoce como extensiones narcisistas. Una codependiente sólo piensa en los demás, hasta el extremo de complacer como sea y de obviar todas sus necesidades en favor de las necesidades del narcisista para sentirse querida.

Este artículo está pensado desde el punto de vista de un codependiente y cómo el desapego emocional le puede proporcionar independencia, bienestar y libertad en sus relaciones.

Cómo dejar atrás el apego codependiente: el Desapego Emocional

Aunque puede ser doloroso ver a la narcisista ser autodestructivo, el desapego nos permite disfrutar de nuestra vida a pesar de los problemas y el comportamiento de la narcisista. Es saludable apegarse de forma sana a las personas que queremos y nos importan, pero el apego codependiente nos causa dolor y problemas en las relaciones. Cuando nos apegamos demasiado, que es a lo que llamamos apego codependiente, no es tanto por querer al narcisista sino porque creemos que le necesitamos mucho.

Cuando hay apego codependiente es cuando necesitamos que alguien se comporte de cierta manera para que podamos sentirnos bien. Controlar, reaccionar, preocuparse y obsesionarse con el narcisista son patrones codependientes que a la larga pueden hacer mucho daño. Suponen involucrarse demasiado, al punto de vivir la fantasía de que somos uno con la otra persona, sin distinguir dónde empezamos y dónde termina la otra persona. Estas relaciones son codependientes. El antídoto es desapegarse y soltar.

¿Qué es el Desapego Emocional?

El desapego emocional implica neutralidad. Desapegarse es una forma de separar el pegamento emocional que nos mantiene fusionados en una relación codependiente donde no hay límites.

Qué No es desapegarse emocionalmente

El desapego emocional no significa retirarnos de forma física ni dejar la relación. Desapegarse tampoco es retraimiento emocional, como ser distante, fría, cerrada emocionalmente o ignorar a la narcisista.

Separarse no significa descuidar las responsabilidades familiares o dejar a alguien. Aunque el espacio físico o la separación pueden ser útiles como medio para establecer límites, esto no es lo que significa desapegarse emocionalmente. Por ejemplo, algunas personas deciden no tener contacto con el narcisista (lo que se conoce como contacto cero), porque la relación es demasiado dolorosa.

La proximidad física es irrelevante. Alguien que vive lejos puede presionar nuestros botones emocionales en una llamada telefónica y hacer que reaccionemos de forma desproporcionada o alterarnos sin poder dejar de pensar en ello durante horas, días o semanas.

Desapegarse emocionalmente se trata de reenfocarnos y hacernos cargo de nosotros mismos.

Ingredientes clave del Desapego Emocional

El desapego emocional implica dejar de involucrarnos en los asuntos del narcisista. Dejamos de reaccionar a las cosas que dice y hace y de obsesionarnos y preocuparnos por la relación.

Supone hacernos cargo de nuestros sentimientos y pensamientos y ocuparnos de nosotros mismos. Supone no darle el mando de nuestras emociones al narcisista y gestionar lo que sea que sintamos o pensemos de forma autónoma.

En la práctica, es más compasivo y amoroso que un apego codependiente.

Separarse implica cuatro conceptos clave:

  • Poner límites
  • Aceptar la realidad
  • Vivir en el presente, no en el pasado ni en el futuro
  • Asumir la responsabilidad de nuestros sentimientos y necesidades

El Desapego Emocional es dejar ir con amor

Cuando aprendemos a desapegarnos por primera vez, a menudo lo que hacemos es apagar nuestros sentimientos o usar muros de silencio para abstenernos de un comportamiento codependiente. Sin embargo, con persistencia, comprensión y compasión, es posible desapegarse emocionalmente.

Gradualmente, en lugar de dedicarnos a cambiar, controlar, ayudar o salvar a la narcisista, podemos ser compasivos y simplemente apoyarla si lo pide. Ya no tenemos la necesidad de tener la razón o convencer a la otra persona, sino que sentimos curiosidad por los diferentes puntos de vista. Esto muestra respeto y honra los límites.

En lugar de manipular al narcisista para que sean como nosotras queremos, lo aceptamos, igual que nos aceptamos a nosotras mismas. Por ejemplo, podemos decir: “Me siento triste cuando te veo deprimido”. En lugar de tratar de cambiar la necesidad de espacio o silencio de alguien, disfrutamos de nuestro tiempo a solas o buscamos a otra persona con la que compartir tiempo.

¿Te involucras demasiado en tus relaciones?

Cuando nos preocupamos, es una señal de que estamos apegados a un resultado determinado.

Cuando estamos frustrados con alguien, es porque estamos apegados a que sea diferente de lo que es.

Cuando damos consejos no solicitados, estamos cruzando un límite y asumiendo una posición de superioridad frente a la otra persona.

Muchas personas tienen estos comportamientos alguna que otra vez, pero las personas codependientes lo hacen en exceso.

En lugar de ser dos personas con mentes separadas y sentimientos independientes a las que les une un vínculo, los límites se difuminan y ambas personas viven en la fantasía de que son una sola.

Más abajo tienes unas preguntas para averiguar si esto se aplica a ti.

  • ¿Tu estado de ánimo y tu felicidad dependen de cómo está o se comporta la narcisista?
  • ¿Tienes fuertes reacciones emocionales frente a las opiniones, pensamientos, sentimientos o juicios del narcisista?
  • ¿Pasas tiempo preocupándote y pensando en los problemas de la narcisista?
  • ¿Analizas en exceso los motivos o sentimientos del narcisista?
  • ¿Te obsesionas con lo que la narcisista está haciendo, dejando de hacer, pensando o sintiendo?
  • ¿Descuidas tus estudios, trabajo, tiempo libre, actividades o amigos debido a tu relación?
  • ¿Abandonas actividades, comportamientos u opiniones si la narcisista no se une a ti o los desaprueba?
  • ¿Complaces al narcisista por miedo a que te rechace?
  • ¿Tienes ansiedad si estás mucho tiempo en soledad?

Cuando estamos demasiado involucrados con la otra persona, somos miopes. La otra persona se convierte en una extensión de nosotros.

Tratamos de controlar sus opiniones, sentimientos y acciones para obtener lo que necesitamos y sentirnos bien. Tratamos de impresionarlos y complacerlos. Tratamos de manipularlos consciente o inconscientemente para que estén de acuerdo con nosotros o hagan lo que queremos.

Entonces, si tenemos un conflicto con la narcisista o no hace o se comporta como queremos, lo vivimos con angustia, ansiedad o mucha tristeza, nos lo tomamos como si nos estuviéramos haciendo esto a nosotros mismos.

Cuáles son los beneficios del Desapego Emocional

Desapegarnos emocionalmente nos puede reportar profundos beneficios, no solo en la relación, sino en el crecimiento personal, la paz interior y todas las áreas de nuestra vida.

  • Aprendemos a querer
  • Ganamos paz, libertad y poder personal
  • Nos volvemos más resilientes frente a la pérdida
  • Aprendemos a ser independientes y a responsabilizarnos de nosotros mismos

Somos responsables de nuestros pensamientos, sentimientos, acciones y las consecuencias de esas acciones. A su vez, las otras personas son responsables de los suyos. Animar a alguien de vez en cuando o prestarle más atención no es codependiente. Un beneficio de una pareja sana es que las dos personas se nutren mutuamente y se apoyan y esto es algo recíproco.

Por el contrario, cuando intentamos constantemente cambiar el estado de ánimo de los demás o resolver sus problemas, nos estamos convirtiendo en sus cuidadores basados ​​en la creencia errónea de que podemos controlar lo que les causa dolor. Estamos asumiendo responsabilidades que son de ellos, no nuestras.

A veces, las parejas codependientes acuerdan inconscientemente que una de las personas en la pareja tiene la obligación de hacer feliz a la otra. Ésa es una tarea imposible y conduce a la infelicidad, la rabia y el resentimiento mutuos. La animadora se sentirá constantemente fracasada y frustrada, y la receptora, muy probablemente, insaciable y con resentimiento.

Cómo practicar el desapegarte emocionalmente

El desapego emocional comienza con la comprensión, pero se necesita tiempo para aceptar que de quienes somos responsables es únicamente de nosotras mismas y que nuestros esfuerzos por cambiar, ayudar o salvar a alguien en realidad tienen que ver con carencias emocionales y de autoestima que se intentan compensar de esta manera.

Y que por muy apegados que estemos a otra persona, al final del día, es otra persona, diferente a nosotros y es necesario abrazar la soledad para poder disfrutar de la compañía y el contacto más que necesitarlos desesperadamente.  

Si quieres practicar el desapego, puedes empezar por los siguientes pasos:

  • Pregúntate si estás en la realidad o en la negación.
  • Observa si tus expectativas con respecto a la otra persona te parecen razonables.
  • Profundiza honestamente en tus motivaciones. ¿Están disfrazadas de bondad pero en realidad son egoístas?
  • Practica aceptar la realidad en todos los aspectos de tu vida.
  • Date el permiso a sentir: alegría, tristeza, rabia, miedo, sorpresa,… estamos acostumbrados a etiquetar las emociones como buenas o malas o a pensar que expresarlas es un signo de debilidad. No es así. El cuerpo humano ha sido diseñado para generar y transitar todas las emociones. Cuanto más te permitas sentirlas, te sentirás más tú misma.
  • Practica la meditación para ser menos apegado y reactivo.
  • Practica la compasión. La compasión es una práctica que consiste simplemente en ser amable con las otras personas y no juzgarlas, dejarlas ser. La primera persona con la que puedes empezar es contigo mismo.
  • Sé auténtica. Haz declaraciones en primera persona sobre tus sentimientos en lugar de ofrecer consejos a los demás.
  • Observa a los demás, al universo, sin hacer ninguna acción, sin intervenir en nada. La observación es el preludio de la aceptación.

Si crees que lo necesitas, busca la ayuda profesional adecuada. Practicar tú sola el desapego emocional si tienes tendencias o comportamientos codependientes puede resultar difícil.

Imagen de Aditya Saxena en Unsplash

¿Estás en una relación unilateral con un(a) narcisista? Por qué sucede y cómo afrontarlo

Si alguna vez has sido parte de una relación unilateral con un(a) narcisista, es probable que hayas sentido mucha soledad. El narcisista puede estar físicamente en la habitación sentado a tu lado, pero aún así te sientes sola porque no estás siendo vista ni atendida emocionalmente.

Hay una diferencia fundamental entre ser desinteresado en el amor y querer a alguien que lo pide todo y a cambio sólo te da migas.

Lo que se comenta en este artículo se refiere a las relaciones de pareja con una narcisista pero su contenido se puede extrapolar a relaciones de familia, amistad, trabajo,…

Conviene aclarar que una relación unilateral no es exclusiva de un narcisista, se puede dar con una persona que no tenga Trastorno Narcisista de la Personalidad. Sin embargo, si estás en una relación con una narcisista, es más que probable que sea unilateral.

Pero empecemos por el principio.

¿Qué es una relación unilateral con un(a) narcisista?

Es una relación que carece de equilibrio y reciprocidad. En ella, una de las personas invierte más tiempo, energía, esfuerzo, apoyo emocional o financiero que la narcisista.

Esto es agotador física, mental y espiritualmente. Una relación sana se siente como un lugar seguro para jugar, relajarse y capear la tormenta juntos. Una relación unilateral no se percibe como este lugar seguro en el que crecer y ser una misma, sino más bien como un sitio de peligro o de sequedad, donde un ataque, crítica o falta de respeto puede llegar en cualquier momento o donde las necesidades emocionales o bien no son cubiertas o bien lo son sólo de una forma mínima, como darle a alguien un vaso de agua para que no se muera de sed cuando en realidad lo que necesitaría para saciarse de verdad es una jarra entera.

Se vuelve abrumador y agotador para la pareja abusada/negada sostener todo (o casi todo) el peso de la relación cuando debería ser una responsabilidad compartida por ambas partes nutrir y construir la relación.

Señales de que estas en una relación unilateral con un(a) narcisista

1. El narcisista no está ahí para ti como tú estás ahí para él

Te das cuenta de que haces cosas por el narcisista, pero no puedes decir que el narcisista haga lo mismo por ti. Si tienes que adaptarte a todas las necesidades de tu pareja en lugar de experimentar un flujo de compromiso, es una señal de que estás en una relación unilateral. Puedes poner la atención en si el narcisista sólo está en contacto cuando quiere algo, pero no puedes acceder a él en momentos de necesidad similar.

2. Eres el único que pone trabajo en la relación unilateral

Establecer cercanía o conexión se siente exclusivamente como tu responsabilidad en lugar de como una responsabilidad compartida. Si tratas de mencionar el esfuerzo desproporcionado en la relación, es posible que la narcisista lo minimice o haga gaslighting o luz de gas como si tu experiencia fuera exagerada o falsa.

3. Te sientes insegura y sientes que no eres suficiente

A pesar de que pones mucho esfuerzo en la relación, ésta no avanza, está como en punto muerto. Con el tiempo, comienzas a cuestionar tu propio valor y crees que tus necesidades no son lo suficientemente importantes como para expresarlas. Después de todo, si fueras suficiente ¿no pondría el narcisista más atención en ti? Puedes llegar a rumiar pensando en posibles soluciones para “arreglarlo”, siempre basado en tu esfuerzo.

4. Pones excusas por el comportamiento de la narcisista

Tu pareja narcisista parece estar teniendo siempre un mal día o pasando por una mala racha. Justificar continuamente las acciones de tu pareja podría significar que estás evitando la verdad. Estás viendo a la narcisista de forma idealizada, como te gustaría que fuese, en lugar de verla como realmente es.

5. Sientes algunas emociones muy frecuentemente y con mucha intensidad

Sueles tener experiencias intensas y continuas de ansiedad, culpa, vergüenza y resentimiento.

6. Te disculpas con mucha frecuencia y eres el único que lo hace

Para reducir el estrés y la tensión en la relación, que suelen ser frecuentes, es posible que te disculpes a menudo sólo para poner fin a las discusiones, incluso si no has hecho nada o no sientas la disculpa de verdad. Con el tiempo, puedes darte cuenta de que hay una clara desigualdad de poder entre tú y tu pareja narcisista.

7. Sientes que tienes que estar como “pisando huevos” alrededor de tu pareja narcisista

La comunicación la haces como de puntillas sobre ciertos temas para evitar un conflicto o que tu pareja narcisista se enfade. Todo lo que pueda desencadenar un conflicto lo escondes debajo de la alfombra. A nivel superficial, las conversaciones son agradables y benignas pero en realidad has aprendido a caminar por un campo de minas y evitas pisarlas para sentirte a salvo en la relación.

8. Nunca estás segura de cómo se siente tu pareja narcisista

Debido a que la comunicación no es clara ni transparente, es posible que pienses demasiado en sus comportamientos hacia ti y en cómo se siente tu pareja narcisista realmente, porque resulta una incógnita. La conexión puede estar llena de más conjeturas y especulaciones en lugar de hechos basados ​​en la realidad y sabiendo dónde estáis realmente.

9. Eres el único que proporciona comunicación en la relación unilateral

A pesar de que hayas tenido múltiples intentos de comunicarte en la relación y de poner los problemas encima de la mesa, tu pareja narcisista se limita a echarte la culpa o evitar las conversaciones difíciles con frases como : “Qué pesada eres” O “Ahora no quiero hablar de eso” o se muestra evasivo para después castigarte con comportamientos como el tratamiento de silencio.

10. No está permitido poner límites

Los límites son necesarios y saludables para una relación porque ayudan a reducir los conflictos y los malentendidos y porque son fundamentales para evitar sentirte manipulado, usado o abusado dentro de la relación. Si tu pareja narcisista no acepta o lleva mal que le pongas límites, mientras no tiene ningún problema en ponértelos a ti, es una señal de que estás en una relación unilateral.

11. No estáis en el mismo lugar sobre las cosas importantes

Vuestras prioridades sobre la relación difieren. Quizás quieras llevar la relación a la siguiente etapa, como ir a vivir juntos, pero tu pareja narcisista está más interesada ​​en seguir viviendo sola y salir con sus amigos. No está receptiva a escuchar las cosas que te importan. Estáis en la misma relación, pero es como si ambos estuvierais haciendo las cosas cada uno a su manera sin la sensación de formar un equipo. No hay reconciliación entre ambas perspectivas y eres tú la que siempre ha de ceder para que tu pareja narcisista esté contenta en la relación.

¿Qué causa una relación unilateral?

Normalmente empieza en la familia de origen, donde había pocos límites o ninguna y muchas dinámicas caóticas. Seguramente has presenciado una relación unilateral entre tus padres o te has sentido poco vista, respetada, valorada, querida,.. en tu infancia.

A menos que aprendas lo contrario, a través de la terapia u otras formas de autodesarrollo, probablemente estás replicando los tipos de dinámicas de relación a las que estás acostumbrado porque eso es lo que has experimentado y normalizado.

La unilateralidad se ha convertido así en tu zona de confort y puede dar menos miedo e incomodidad que una relación equilibrada, donde la energía fluya de forma proporcionada en ambas direcciones.

Cómo afrontar las relaciones unilaterales

Aquí hay algunos consejos sobre cómo llevar tu relación a un lugar más saludable y transformar la dinámica en una en la que ambas partes se sientan mutuamente escuchadas y comprendidas:

  1. Sé realista y hazte las preguntas que puedas estar evitando. Sé honesta acerca de la persona con la que estás en una relación. ¿Qué comportamientos parecen ser consistentes en sus relaciones? ¿Son exclusivos de tu relación? ¿Es seguro hablar con el narcisista? ¿Escucha? ¿Acepta que le hagan comentarios?
  2. Explora tus límites. Tener límites aclaran lo que puedes y no puedes tolerar. Expresar tus límites y mantenerlos es fundamental en una relación. Observa cómo responde la narcisista cuando pones un límite.
  3. Reestablece el equilibrio. Si tú das mucho en la relación al punto de agotarte y tu pareja narcisista no da prácticamente nada, esta dinámica ya le va bien. Para equilibrarlo, no des tanto, sé más egoísta, priorízate a ti, empieza a decir que no y a no estar disponible 24/7 para tu pareja. Observa cómo responde tu pareja narcisista frente a estos cambios. ¿Está dispuesta a dar más o a pedir menos? ¿Mantiene el comportamiento como si no estuviese pasando nada?
  4. Comunícate. Si no te comunicas de una forma abierta y honesta en la relación, estás alimentando que tu pareja narcisista haga lo mismo. Manifiesta de forma clara tus necesidades, prioridades y límites en la relación. Observa cómo responde tu pareja frente a este cambio. ¿Se está empezando a comunicar también de forma clara y honesta o al menos en parte? ¿Sigue sin comunicarse en absoluto y tienes que adivinar qué es lo que piensa o cómo se siente?

Cuándo terminar una relación unilateral

Si te sientes drenada emocionalmente, vacía, confundida triste y muy sola, es hora de dejar la relación si quieres recuperar tu sanidad mental y emocional.

A menos que tu pareja narcisista decida hacerse cargo de su responsabilidad afectiva, la relación es muy probable que se mantenga en la dinámica de unilateralidad.

Si tu pareja se muestra indiferente frente a todo esto, la relación que estás teniendo no es de amor sino de abuso y es probable que haya un intercambio de intereses no expresado. Observa qué es lo que realmente te mantiene en una relación unilateral y, si lo necesitas, pide ayuda.

Imagen de Eric Ward en Unsplash.

¿Crees que te están haciendo Gaslighting o Luz de gas? Claves para responder

En qué consiste el Gaslighting o Luz de Gas

Si alguna de las frases más abajo te resulta familiar esprobable que te estén haciendo gaslighting o luz de gas.

“Debes estar volviéndote loco. Eso no es lo que pasó».

«No sabes de lo que estás hablando».

«Estás imaginando cosas».

“No hay necesidad de ser tan sensible. Sólo estaba bromeando.»

El gaslighting o luz de gas es una técnica muy peligrosa e insidiosa de manipulación, hecha para que dudes de tus sentimientos y emociones y de tu percepción de la realidad en general. Se trata de un comportamiento que tiene el objetivo de confundirte y hacerte dudar de ti misma para que hagas lo que la otra persona quiere.

Ejemplos de Gaslighting o Luz de gas

  • Trivializar. Minimizar tus sentimientos o sugerir que tus emociones no importan o acusarte de reaccionar de forma exagerada. “Ay, es que eres tan sensible que no se te puede decir nada.”
  • Contrarrestar. Cuestionar tu memoria, inventar nuevos detalles o directamente negar que haya sucedido algo.“No te estás acordando bien de aquello, yo no llegué tarde, creo que tu memoria te juega malas pasadas.”
  • Retener. Ignorar tus intentos de tener una conversación o de aclarar algo que ha sucedido. “Ahora no puedo hablar”; “No tengo tiempo para cosas como ésta”.
  • Olvidar o negar. Cuando mencionas un evento específico o algo que la persona ha dicho, contesta diciendo que no puede recordarlo o que nunca ha sucedido. “No me acuerdo”; “No sé de qué me hablas”.
  • Desprestigio. Sugerir a otras personas que no puedes recordar las cosas correctamente, que te confundes fácilmente o que inventas cosas. Esto puede amenazar tu carrera profesional cuando sucede en el trabajo. «Creo que está perdiendo la cabeza»; «Se pone muy nerviosa y no sabe lo que dice.»

De una forma genérica, que alguien te haga gaslighting o luz de gas de una forma continuada te lleva a:

  • Dudar y cuestionarte a ti mismo y tu percepción de la realidad
  • Afirmar de forma constante directa o indirectamente que eres demasiado sensible, o tonto, o débil, o pesado o…
  • Disculparte con frecuencia
  • Tener dificultades para tomar decisiones
  • Sentirte confundido o perdido con mucha facilidad
  • Evitar hacer preguntas sobre algo o rebatir cuando crees que alguien no tiene la razón por miedo a estar equivocado o creer que dices “una tontería”.

Aunque las parejas emocionalmente abusivas y los miembros de la familia son los que más suelen utilizar esta táctica, el gaslighting o luz de gas también se da en las amistades o en las relaciones de trabajo. Si no hay conciencia de lo que es y se empieza a frenar, puede tener un impacto grave en tu salud mental y autoestima.

Aquí tienes algunos consejos para responder al gaslighting y recuperar el control.

Aprende a sentirte y validar tus emociones y percepciones

El gaslighting o luz de gas no suele ser fácil de reconocer, especialmente porque a menudo comienza con algo pequeño, como comentarios a los que no les damos mucha importancia, y poco a poco, comienza a escalar hasta que se convierte en un patrón de manipulación.

La persona que te hace gaslighting o luz de gas quiere que dudes de ti mismo y dependas de su versión de la realidad.

A menudo, las personas que llegan a mi consulta, dudan de sí mismas y de la versión de las cosas que me plantean. Suelen utilizar frases como: “A lo mejor estoy exagerando”, “Quizás no lo esté viendo bien” o “¿Y si esto en realidad me lo estoy inventando?”. Estas frases son señales muy claras de que han sufrido luz de gas. No sólo dudan de un situación o evento en concreto sino de toda su historia.

En el fondo, su cuerpo les está dando mensajes de lo que pasa a través de sus emociones y sensaciones corporales pero han aprendido a ignorarlo por estar metidas en esta dinámica durante mucho tiempo.

Al considerar si alguien te está haciendo gaslighting o luz de gas, te invito a poner la atención en tus emociones y sensaciones corporales. Cuando estás en la presencia de esta persona, ¿cómo te sientes? ¿Sientes miedo, rabia y/o asco? ¿Aprietas las mandíbulas o los glúteos? ¿Sientes una presión en el estómago?

Todas ellas son señales de que la persona te está manipulando y está intentando que no confíes en ti mismo. Si empiezas a poner la atención en tu cuerpo cuando interactúas con esta persona, podrás observar las señales que te da.

Esto te ayudará a poner la atención en ti y no en la otra persona y empezar a validarte a ti mismo y dejar de buscar la validción en la otra persona.

Toma distancia de la situación

Es comprensible experimentar muchas emociones intensas cuando una persona te esté haciendo gaslighting o luz de gas.

Ira, frustración, preocupación, tristeza o miedo: estos sentimientos, y cualquier otro, son completamente válidos, pero trata de no dejar que guíen tu reacción inmediata. Mantener la calma puede ayudarte a manejar la situación de manera más efectiva.

Es posible que desees rebatir lo que ha dicho la persona que está tratando de hacerte gaslighting. Si embargo, es posible que esta respuesta haga la otra persona no retroceda sino al contrario. Detectar tu reacción emocional, puede alentar a la persona que te hace gaslighting a seguir tratando de manipularte.

Mantener la calma también puede ayudarte a concentrarte en tu verdad, lo que hace que sea menos probable que la versión de la persona que te hace gaslighting influya en tu confianza en ti misma.

Normalmente, las personas que hacen gaslighting tienen dificultades para respetar los límites de la otra persona, por lo que conseguir algo de espacio físico te puede ayudar a poner ese límite. Puedes sugerir tomar un descanso y volver a hablar sobre el tema más tarde. Salir a caminar o salir brevemente puede ayudarte a despejar tu mente y reenfocarte.

Si no puedes salir físicamente, puedes hacer esto en su lugar para evitar reaccionar y así entrar en un bucle conflictivo:

  • Respirar de forma profunda varias veces
  • Contar lentamente hasta 10
  • Repetir para tus adentros un mantra afirmativo como: “Yo tengo mi verdad” o “Nadie me tiene que validar porque yo me valido a mí misma”.

Cuando más te separes emocionalmente de la situación, menos te engancharás en ella a la necesidad de tener la razón o de que la persona que hace gaslighting reconozca lo que está haciendo. No es muy probable que esto ocurra, pero ahí es donde está el secreto, si no necesitas probarle nada a esta persona y simplemente estar contigo, te alejarás de forma natural, dejándole con su “locura”.

Lleva un registro del Gaslighting o Luz de gas

Documentar tus interacciones con alguien que intenta hacerte gaslighting, puede ayudarte a ganar objetividad sobre lo que realmente está sucediendo. Te puede ayudar a ver la manipulación con más claridad o si, por ejemplo, la persona niega que se ha llevado a cabo una conversación o un evento, puedes comprobarlo y verificar la verdad por ti mismo.

Más abajo tienes algunas ideas sobre cómo llevar ese registro:

  • Guarda o toma capturas de pantalla de mensajes de texto y correos electrónicos.
  • Toma fotografías de cualquier objeto dañado.
  • Anota las fechas, horas de las conversaciones y frases o acciones del/de la gaslighter en ellas.
  • Utiliza tu teléfono para grabar conversaciones. Es posible que legalmente no puedas usar estas conversaciones en un juicio, pero te permitirá tener pruebas del comportamiento de esta persona y también puedes, si quieres, informar a otras personas sobre la situación.

Contar con pruebas palpables puede ser de gran ayuda para restaurar tu paz mental y contribuir a tu bienestar emocional.

Mientras haces todo esto, es conveniente que la persona que te está haciendo gaslighting o luz de gas no lo sepa, ya que si se lo comentas, es más que probable que intente utilizarlo en tu contra.

La recolección de pruebas ya sirve por sí misma para reafirmarte y experimentar que no es necesario que la persona que te hace el gaslighting lo reconozca sino que verlo por ti mismo es suficiente para no cuestionarte, validar tu realidad y crecer en confianza.

Estar sometido al gaslighting de otra persona con la que hay un vínculo cercano puede ser una experiencia muy abrumadora y angustiante. Por ello, y hasta qua puedas poner fin o alejarte de la persona que te hace gaslighting, recuerda tratarte con respeto, compasión y amabilidad.

El gaslighting o luz de gas es un asunto serio de salud mental y emcional. Si lo estás experimentando, es conveniente que busques la ayuda adecuada para que darte cuenta de qué es lo que te ha llevado a esta situación y sanar las heridas que necesites para no volver a caer en una dinámica tan tóxica y dañina para ti.

Imagen de Apollo Reyes en Unsplash.

¿No estoy locx? ¡No, no lo estás! Características de lxs supervivientes que han crecido en familias codependientes (Parte II)

(Empieza en el artículo anterior).

Vamos a continuar viendo las características o rasgos de lxs supervivientes que han crecido en familias codependientes.

Incapacidad para divertirse

Los niños adultos de familias codependientes tienen dificultad para relajarse y divertirse o jugar. Les resulta difícil quedarse quietos y relajarse. Necesitan estar constantemente haciendo algo y mantenerse ocupados.

De niños, se promovió más valorarles por lo que hacían que por quiénes eran, por lo que de adultos tienden a valorarse del mismo modo. Por ello, tienen dificultades con simplemente sentarse y relajarse y decir “Está bien ser yo.»

Se toman a sí mismas demasiado en serio

Las niñas adultas de familias codependientes se toman muy en serio a sí mismas, son impacientes y tienen problemas para ser flexibles. Normalmente, su espontaneidad no fue bien recibida por sus padres por lo que se perdió en la infancia. Suelen tener mucho control en su comportamiento y no saben cómo fluir momento a momento acorde a cómo se están sintiendo. Hay mucha represión de las emociones, que suelen ser percibidas como un signo de debilidad.

Los supervivientes de familias codependientes tienen dificultades con las relaciones íntimas

Los adultos que ahn crecido en familias codependientes suelen tener dificultades con las relaciones íntimas. Desean tener relaciones íntimas pero les falta un marco de referencia de lo que es sano. Muchos han vivido la experiencia de ser manipulados por sus padres o usados emocionalmente para las necesidades emocionales de los padres, sin ser verdaderamente tenidos en cuenta ni respetados.

Esto supone que tengan no sólo miedo a la cercanía con otra persona sino también a que, en el caso de que se dé es cercanía, los acaben abandonando. De fondo, lo que suele haber es la creencia de que no son dignos de amor.

Se sienten bien sólo si alguien más les dice que están bien o les da atención. Esto le da a la otra persona el poder de jugar con sus emociones. Un pequeño desacuerdo se vuelve muy grande muy rápidamente debido a que el problema del abandono tiene prioridad sobre el problema original. El miedo a ser abandonado o rechazado genera comportamientos muy reactivos o explosivos que pueden ser difíciles de gestionar para la otra persona.

Dificultad para adaptarse al cambio

Las adultas que han crecido en familias codependientes reaccionan de forma exagerada a los cambios sobre los que no tienen control. Tener el control es muy importante para ellas porque les da un falso sentido de seguridad. Esto hace que sean rígidas frente a los cambios y que prefieran el statu quo de su zona de confort.

Emociones no procesadas

Los adultos que han crecido en familias codependientes suelen tener temas con la rabia, la tristeza y la frustración, que son emociones que están muy presentes, aunque a veces no haya consciencia de esto. Esto hace que tengan dificultades para auto-regualarse en la gestión de sus emociones y que puedan ser muy reactivos frente a pequeños estímulos, que en realidad son detonantes de una situación muy intensa vivida en la infancia.

Los niños adultos han de poder llorar la infancia perdida. En estas familias codependientes han tenido que crecer demasiado rápido. Eran los niños que se veían y actuaban como “pequeños adultos” incluso cuando eran niños muy pequeños.

Al no permitir a un niño comportarse como tal, esto deriva en que algunos serán adultos muy infantiles, con pocas herramientas para gestionar su vida adulta o bien adultos muy serios, con poca capacidad para conectar con la inocencia, la espontaneidad o la vulnerabilidad del niño que fueron.

Las supervivientes de familias codependientes se sienten diferentes

Las adultas que han crecido en familias codependientes se sienten diferentes de las demás personas y se dicen no encajan. Tienen dificultades para relajarse con los demás y simplemente ser ellas mismas. Asumen que todos los demás se sienten cómodos y son las únicas que se sienten incómodas.

Es difícil para estas adultas creer que pueden ser aceptadas por lo que son y que la aceptación no tiene que ganarse. También que puedan ser aceptadas tal y como son, sin hacer un personaje ni dar mucho a los demás. Con esto, suelen repetir lo que les ocurrió en sus familias de origen. Sentirse diferentes y algo aisladas es algo muy habitual.

Un sentido de la responsabilidad muy desarrollado o muy pobre

Algunos adultos que han crecido en familias codependientes tienden a ser súper responsables en todo lo que dicen y hacen. Hay una tendencia a ser perfeccionistas, compulsivos, obsesivos y tener la necesidad de tener todo en orden. Reaccionan frente a todo lo que no se hace bajo su percepción de la perfección. Tienden a ver a los demás como inútiles o incompetentes y creen que ellos son los únicos que pueden hacer algo “bien”.

Otros adultos que han crecido en familias codependientes son todo lo contrario: súper irresponsables. Cuando se les pide su capacidad para responder para algo, suelen intentar escabullirse y experimentan muchas dificultades para comprometerse con un proyecto, trabajo o relación. Hacen todo lo posible por mantenerse en un estadio infantil por no saber cómo afrontar o lidiar con la vida como adultos. Tienen muy poca fe o confianza en sí mismos y la idea distorsionada de que todo lo hacen “mal”.

Lealtad extrema por las supervivientes de familias codependientes

Las adultas que han crecido en familias codependientes suelen extremadamente leales, incluso ante la evidencia de que esa lealtad a otra persona o proyecto es inmerecida. La falta de un lugar en la familia y la carencia de amor les pueden llevar a permanecer en lugares o vínculos que no son beneficiosos para ellas sino que, todo lo contrario, suele haber abuso, maltrato o explotación. El caso extremo de esto serían las sectas.

Impulsividad o parálisis por análisis

De nuevo en los extremos del espectro, los adultos que han crecido en familias codependientes pueden ser muy reactivos en determinadas situaciones, careciendo de la capacidad para responder de una forma adecuada emocionalmente adecuada al contexto en el que se encuentran. Además, en otras situaciones, pueden ser extremadamente reflexivos, dándole demasiadas vueltas a un asunto, al punto de la obsesión sin tener mucha capacidad para tomar una decisión.

Esto se debe a la falta de regulación emocional en la familia de origen, de un entorno donde se pudieran expresar las emociones y éstas fueran contenidas, con lo que estos adultos, en lugar de encontrar un equilibrio, suelen acabar en los extremos.

Si te ves reflejade en muchas de estas características, es muy probable que hayas crecido en una familia codependiente disfuncional. La recuperación es posible con la terapia adecuada. Es necesario dejar atrás los patrones de infancia aprendidos y sustituirlos por unos más sanos, donde poder vivir una vida plena y satisfactoria como adultos.

Imagen de Mel Elías en Unsplash.