Última actualización: 8 noviembre, 2024

La persona que disocia, dice de forma inconsciente: “Mi cuerpo está aquí, pero mi mente, no”.
¿Qué es la Disociación?
La disociación es un mecanismo de defensa que consiste en la desconexión de una persona de estar presente en su propio cuerpo, conectada con sus sentimientos y emociones. Se trata de un proceso común que todas las personas experimentamos en mayor o menor medida. Algunos ejemplos de disociación leve incluyen soñar despierta o concentrarse en un libro, una película o un videojuego.
Se podría describir como estar “despistado”, “anestesiado” o “con el cabeza en las nubes”. La disociación se activa de una forma inconsciente cuando sufrimos eventos traumáticos. Por ejemplo, una persona que es asaltada sexualmente y durante el evento, se disocia y es como si se percibiera a sí misma fuera de la situación observando lo que ocurre. Esto ayuda a anestesiar el dolor por lo que está suciendo y que si la persona estuviese conectada consigo misma, sería demasiado intenso y abrumador.
En las familias narcisistas, disfuncionales, abusivas, adictivas o agresivas (verbal o físicamente), las supervivientes son personas que en su infancia han experimentado trauma de forma reiterada durante años en el seno de estas familias. Las disociaciones que hace en la infancia, le sirven al niño para sobrellevar la difícil situación que vive. Se trata de un mecanismo de defensa que reduce el dolor, la angustia, el miedo… que viven de una forma diaria. Como los niños no pueden escaparse físicamente porque son completamente dependientes de sus padres/cuidadores, utilizan la disociación para “escaparse” emocionalmente de lo que les está sucediendo.
Sin embargo, cuando estas niñas siguen disociando en su etapa de adultas, algo que ha servido para sobrevivir en la infancia, puede convertirse en un problema. ¿Por qué? Porque la persona que disociado mucho en la infacia, se desconecta de forma automática muy frecuentemente, no permitiéndole estar presente en su propia vida y con esta sensación de “estar en las nubes” la mayor parte del tiempo.
Además, si hay mucha disociación, hay poco contacto con las emociones, sentimientos y sensaciones corporales, que son los que nos sirven de guía. Por ejemplo, la rabia nos suele indicar que necesitamos poner un límite, la tristeza nos ayuda a superar una pérdida,… la falta de contacto con ellas, hace que la persona se guíe sólo por sus pensamientos, los cuales son menos fiables para servir de guía porque es fácil mentirnos a nosotros mismos, auto-manipularnos, auto-convencernos, racionalizar las cosas demasiado,…
La disociación es algo que no es obvio a primera vista. Es más que probable que estés tan acostumbrada a disociar que ni siquiera te das cuenta de que lo haces. Por eso es importante aprender sobre la disociación, cómo ha funcionado para ti como mecanismo de defensa durante el periodo en la infancia y cómo lo sigues utilizando de forma inconsciente de adulta.
La buena noticia es que esto puede cambiar. Puedes trabajarlo con una terapeuta que entienda la disociación, a cualquiera que sea el nivel que opere para ti. Puedes aprender a estar presente contigo y desarrollar herramientas para gestionar tus emociones.
Técnicas para dejar de disociar: el arraigo o grounding
Las técnicas de arraigo o “grounding” sirven para sentirte más cerca del suelo con más “raíz” vs estar “en las nubes”, esto es, en los pensamientos, disociando. Algunas de estas técnicas son:
- La sensacion sentida: supone estar más en contacto con las sensaciones corporales del momento. Así, por ejemplo, puedes sentarte en una silla, cerrar los ojos y poner la atención en tu respiración. A continuación, puedes poner la atención en lo que percibes a través de los sentidos: ¿qué sonidos oyes a tu alrededor? ¿cómo es el tacto de la silla sobre la que te sientas? ¿puedes percibir algún olor? Si es así, ¿cómo es ese olor para ti: agradable o desagradable?
- La respiración profunda: muchas personas respiramos de una forma superficial, desde el diafragma hasta la nariz. Con una respiración más superficial, sentimos menos, tanto las sensaciones corporales como las emociones. Siéntate en sobre un cojín en el suelo o sobre una silla y pon la atención en tu respiración, observando cómo es. Poco a poco, intenta ampliar la respiración, creando más espacio en tu abdomen y pecho. Cuanto más amplíes tu respiración y se haga más profunda, podrás sentir más.
- La toma de tierra: supone poner el cuerpo en posición vertical, con las rodillas ligeramente dobladas, los pies paralelos a las caderas, la cabeza inclinada hacia arriba, como si tuviese un hilo que tira de ella hasta el techo y la cadera recta, sin estar inclinada ni hacia adelante ni hacia atrás. Esta posición se llama posición de arraigo, y contribuye a que te sientas más unido a la tierra y más presente. Si la practicas de forma regular, verás que tu forma de pisar el suelo será más firme y con más fuerza. Tendrás más claro lo que quieres en la vida, a dónde quieres ir. Hay una sintonía entre lo que pasa en el cuerpo y lo que ocurre con tus acciones.
Puedes obtener información sobre estos ejercicios y otros muchos de bioenergética, en la website de Alexander Lowen, psicoterapeuta corporal y creador de esta disciplina.
Imagen de Rebe Pascual en Unsplash.


“pero como disocias tus emociones de esos comportamientos, como hacías cuando eras niña con el comportamiento abusivo de tu padre, no registras que son abusivos y dañinos para ti y repites una y otra vez el mismo patrón.” Me pasó… pero llegaba a un punto en que me daba cuenta, que si estaba consciente que no me convenía y sabía porque pero no podía salir, desanclarme, actuaba (y aun) por inercia
Aun tengo disociación pero la que tenía era aguda, yo no sabía elegir por mi misma, me costaba, andaba como anesteciada de mis emociones e incluso no sabia que emoción sentía, que sentimientos tenía solo tristeza y a mis treinta y pico de años, logré esa sincronia, ir sintiendome y conectandome a través de la Biodanza (clases y marathonas)
Hola Maria Rosa, ¡qué bien que la biodanza te haya ayudado tanto! El trabajo terapéutico con el cuerpo es fundamental para los/las supervivientes.
yo disocio en clase, no me acuerdo de nada y cuando mas quiero poner atención mas discocio, no se que hacer, tambien me pasa cuando salgo a la calle.
Hola Diana, en el artículo hay algunos ejercicios que puden ayudarte a dejar de disociar y estar más presente. Saludos!