terapia de pareja en relación abusiva

El terapeuta familiar y matrimonial autorizado Albert J. Dytch comenta que:

“Un error que encuentro con frecuencia preocupante es que los terapeutas de pareja no evalúan adecuadamente el abuso de pareja. Por abuso de pareja me refiero al uso de la fuerza, la intimidación o la manipulación (o la amenaza de utilizar cualquiera de esos métodos) para controlar, herir o asustar a una pareja íntima. La definición se puede cumplir incluso si no hay violencia física involucrada. Las tácticas verbales y psicológicas son más comunes. Con frecuencia, también son más eficaces para controlar, herir o asustar a otra persona y, a largo plazo, pueden ser más dañinas emocionalmente. Me he reunido con parejas cuyos terapeutas experimentados, a lo largo de varios años de tratamiento, no percibieron el alcance y la gravedad del abuso emocional que se estaba produciendo en la pareja”.

Hay cinco formas comunes en que la terapia de pareja daña a las víctimas de abuso narcisista. Si eres superviviente de abuso, te invito a darte cuenta de qué ejemplos resuenan con tus experiencias:

Muchas terapeutas de pareja intentan abordar las respuestas de la víctima al abuso en lugar del abuso en sí

Una terapeuta de pareja a menudo tiene que permanecer neutral para ver “ambos lados” y “ambas perspectivas” para evitar asignar culpas.

Sin embargo, una relación abusiva simplemente no es igual para ambas personas, no está equilibrada. El abusador tiene control y poder sobre la víctima, después de haber pasado años coaccionando, menospreciando y engañando a la víctima haciéndole creer que no vale nada, volviéndose loca e imaginando cosas. El abuso debe reconocerse y nombrarse, no endulzarse ni negarse.

Aceptar la información proporcionada por la pareja al pie de la letra corre el riesgo de ignorar información importante. Es posible que se centre demasiado en la forma en que se comportó la víctima reaccionando frente a un incidente de abuso verbal, en lugar de abordar el abuso en sí.

La terapeuta, inintencionadamente, puede entrenar a la víctima para que intente “comprender mejor” la perspectiva del abusador narcisista, que probablemente ya sea el punto central de la relación, dejando a la víctima sintiéndose aún más sin voz que cuando inició la terapia. Entrenar a alguien que ya es empático para que lo sea aún más con un abusador que usa esa empatía en su contra, es muy dañino.

La terapeuta de pareja debe saber tomar perspectiva y ver lo que realmente ocurre a partir de los testimonios de ambas personas pero sin tomárselos al pie de la letra. De este modo, podrá darse cuenta de si es una relación en la que hay una víctima y un abusador, y en ese caso, lo sano para la víctima es salir de la relación, no trabajar para quedarse en ella.

Los abusadores manipuladores a menudo fingen una fachada encantadora ante el terapeuta, haciéndole creer que son las víctimas. Los narcisistas utilizarán la terapia como un lugar para manipular más a sus víctimas

La terapia de pareja está diseñada para ayudar a ambos a resolver patrones no deseados en su relación y mejorar su comunicación. Este concepto puede resultar útil cuando ambas personas pueden mostrar empatí, están comprometidas con la mejora y están abiertos al feedback. Sin embargo, cuando una persona es altamente narcisista, poco empática, muy sensible a lo que se le dice y con tendencia a ponerse a la defensiva, este modelo no sirve.

El abusador suele utilizar las mismas tácticas que utilizan en la relación en el espacio de terapia para mantener el status quo de poder y control. No es raro que las parejas abusivas narcisistas culpen, proyecten y minimicen los episodios de abuso en un esfuerzo por mantener su imagen como la pareja inocente que se siente agraviada por las quejas de la parte abusada.

No todos los terapeutas están preparados para discernir la verdadera naturaleza de una personalidad narcisista. Hay muchos terapeutas de pareja que se dejan seducir fácilmente por la pareja narcisista haciéndoles creer que el abusador es en realidad la víctima.

Es importante que los terapeutas de pareja estén capacitados y sean conscientes del hecho de que un abusador narcisista puede ser bastante encantador y convincente, pero que esto no significa que las experiencias de abuso de la víctima no sean válidas.

Si una de las personas de la pareja está tranquila, sonriente, seductora y la otra está triste, irritable, enfadada o irascible, esto es una bandera roja que un buen terapeuta de pareja ha de identificar.

Las terapeutas que no conocen las dinámica del vínculo traumático corren el riesgo de meter a las víctimas más en las dinámicas de abuso o maltrato

Todas las terapeutas deben ser conscientes y conocedoras no sólo de las tácticas manipuladoras que las personalidades narcisistas y sociópatas utilizan para controlar a sus víctimas, sino también del vínculo traumático o trauma bonding que puede resultar de dicho abuso: el profundo apego y la lealtad que las víctimas desarrollan hacia sus abusadores.

En una relación abusiva no suele haber abuso todo el tiempo, sino que se intercala con situaciones de paz y momentos de expresión de cariño, esto es lo que se conoce como el refuerzo intermitente, que mantiene a la víctima en la ilusión y la esperanza de que los momentos positivos aumenten y los negativos se reduzcan. Por ello, es muy posible que la víctima ya haga esfuerzos enormes para evitar el abuso, aunque éste se termine repitiendo una y otra vez.

Si la terapeuta no detecta esto, es posible que retraumatice a la víctima, haciéndola sentir culpable de lo que ocurre en la relación y dándole el mensaje de que tiene que trabajar en sí misma para cambiar lo que sucede en la relación y metiéndola todavía más en las dinámicas de abuso.

Hay un desequilibrio de poder en la relación. Mientras el abusador controle a la víctima fuera de la sala de terapia, existe una amenaza de daño y represalias por cualquier tema que surja en las sesiones de terapia

La terapia de pareja tiene que ver con la transparencia, la empatía mutua y la comprensión. Puede ser muy beneficioso cuando ambas partes se sienten iguales en poder que y no sienten miedo a las represalias cuando comparten sus sentimientos más íntimos.

Sin embargo, en una relación abusiva, es muy posible que las sesiones de terapia puedan intensificar el abuso fuera de la sala de terapia. Las víctimas pueden llegar a ser castigadas por cosas que revelan al terapeuta de pareja. Nunca hay una verdadera libertad cuando se trata de una relación abusiva, sino que el comportamiento de la víctima será represaliado antes o después, de una manera más descubierta o más encubierta.

Por eso es tan importante que los terapeutas de pareja ejerciten la atención plena cuando vean signos de esto dentro de las sesiones de terapia. Hay cuestiones que el abusador a menudo no querrá reconocer y quedará claro en cómo intenta cerra las conversaciones, evadir la responsabilidad o intentar darle la vuelta. Incluso hay muchos gestos corporales que le pueden delatar, como moverse mucho en la silla, echar miradas penetrantes a su pareja, no mirar al terapeuta de forma directa,…

Cuanto más en el extremo se encuentre alguien en el espectro narcisista, es menos probable que cambie a largo plazo

Toda terapia se basa en la idea de un cambio beneficioso, incluso si no ocurre de inmediato. Sin embargo, la terapia de pareja no puede funcionar cuando hay un abusador narcisista que no va a hacer ningún cambio profundo.

Las terapeutas deben ser conscientes de que hay personas que se encuentran tan en el extremo del espectro narcisista que es poco probable que cambien a lo largo de su vida, y mucho menos dentro de una relación íntima. Esto no tiene nada que ver con la víctima y sí con el abusador.

Para ello, es preciso que la terapeuta de pareja detecte rasgos de narcisismo extremo, como una falta absoluta de empatía, delirios de grandeza o una necesidad de admiración constante.

Conclusiones finales sobre la terapia de pareja en las relaciones abusivas

Si te estás planteando hacer terapia de pareja, es importante que tengas consciencia del grado de narcisismo de tu pareja, ya que si es extremo, es muy probable que la terapia de pareja te perjudique más que beneficiarte.

Imagen de Mathieu Stern en Unsplash.