¿Sabes cuál es la diferencia entre poner Límites y levantar Muros? 7 Pasos para poner Límites de forma saludable

A las personas que no les han permitido poner límites en su infancia, han de aprenderlo después en la vida. Es muy frecuente que ocurra que si no estás acostumbrada a poner límites, creas que estás estableciendo límites cuando en realidad estás construyendo muros.

Es fácil que ocurra dejarte llevar por una línea en la arena que se convierte en el comienzo de los cimientos de una fortaleza. Una fortaleza destinada a mantenerte a salvo. Pero eso también te aísla, te conviertes en prisionera de tu propia protección.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, poner límites a los demás es uno de los primeros pasos y uno de los más importantes.

¿Conoces la diferencia entre establecer límites saludables y construir muros aislantes?

Los Límites Saludables

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Los límites son líneas deliberadas que definen lo que permites y lo que no permites a los demás. Los comunicas a los demás y son coherentes con cómo te sientes. No se trata de mantener a los demás fuera sino dentro pero contigo intacta.

Los límites permiten que las otras personas te vean y estén contigo. Pero no permiten que otros te utilicen.

Los límites dicen: «No permitiré que nadie abuse de mí» y «Puedes entrar siempre que cumplas las reglas».

Los límites saludables se basan en la conciencia y el respeto por uno mismo. Cuando dos personas en un vínculo los establecen, los límites permiten una conexión más profunda porque ambas personas no se sienten amenazadas por un aumento de la vulnerabilidad.

Los ejemplos de límites incluyen no tolerar acciones o lenguaje abusivo, negarse a aceptar la responsabilidad por la felicidad o las decisiones de otra persona y no actuar en oposición a tus propios valores y creencias.

Los Muros que te Aíslan de los Demás

Los muros emocionales son ladrillos de autoprotección fabricados con miedo. Los ponemos como consecuencia de haber sido heridas. Estos muros en ocasiones las personas que los ponen no se dan cuenta de ellos, se dicen cosas para justificarlos o bien culpan al exterior de ellos. A diferencia de los límites, que sólo mantienen alejados a las personas que no respetan las reglas que hemos puesto, los muros no discriminan, mantienen a distancia a todas las personas.

Los muros dicen: «No voy a permitir que me hagan daño de nuevo» y «No dejaré que nadie se acerque a mí».

Cuando una o ambas personas en una relación se esconden detrás de los muros, una conexión más profunda forjada a través de la vulnerabilidad es imposible. Como resultado, la persona que se esconde detrás puede sentirse segura, pero también se sentirá vacía y desconectada y falsa porque no expresa su verdadero yo. La pared mantiene fuera a los demás. Y también te mantiene prisionera de una imagen, un personaje que es defensivo pero que no te permite ser tú mismo.

Los ejemplos de muros incluyen no mostrar tus emociones, retener deliberadamente información importante sobre ti o aislarte de forma activa (no salir de casa) o pasiva (no quedar con personas nuevas) para que no te hagan daño.

¿Qué es lo que construyes tú: límites o muros?

Mantener tus límites puede ser difícil y requiere práctica. Establecer límites saludables es una parte esencial para crear una vida en la que puedas prosperar.

Lo difícil que encuentres este proceso variará dependiendo de tu personalidad y experiencias pasadas. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, en la que no se te permitía poner límites o ponerlos suponía después un castigo severo, es muy probable que la idea de poner límites te parezca abrumadora.

Espero que estos 7 pasos para poner límites te ayuden y te acompañen en ese proceso.

7 Pasos a Seguir para poner Límites

Paso 1: reconoce cómo alguien ha traspasado tus Límites

El primer paso para establecer límites saludables es tener muy claro exactamente qué comportamiento está demostrando la otra persona que tú no quieres aguantar más. ¿Qué es exactamente lo que te molesta/incomoda?

Observa y siente tu cuerpo. Cuando sentimos la necesidad de poner un límite, solemos sentir una molestia en el cuerpo: ¿dónde lo sientes? ¿en qué parte de tu cuerpo?

Paso 2: Reconoce tus Emociones

A veces nos podemos quedar enganchados pensando en el comportamiento de la otra persona y nos olvidamos de prestar atención a nuestras propias emociones. Pero si queremos responder de manera eficaz a la situación, entonces debemos tomarnos el tiempo para reconocer y asumir la responsabilidad de las emociones que estamos sintiendo.

¿Qué es lo que sientes frente al comportamiento de la otra persona? ¿Rabia, tristeza, decepción, frustración, ira,…? Siéntate con tu emoción y permítete sentirla antes de pasar a la acción.

Paso 3: Desafía las Creencias que están permitiendo la violación de tus Límites

Cuando no nos permitimos poner límites, suele haber una creencia original que justifica esta posición.

¿Cuáles son tus creencias originales? Algunas pueden ser:

  • Si digo que no, la persona se va a enfadar conmigo o me va a abandonar
  • Si pongo un límite, soy una “quejica”, “borde”, “mandona”
  • Las buenas personas dicen a todo que sí
  • Es la otra persona la que no me permite ponerle un límite

Puedes ir cambiándo poco a poco tus creencias limitantes por nuevas creencias propias que te permitan poner el límite, como:

  • Tengo derecho a expresarme
  • La palabra “no” la puedo utilizar sin problemas
  • Si la persona se enfada o se va, no es algo que esté bajo mi control
  • No quiero vivir a expensas de lo que quieren los demás de mí

Paso 4: Decide cómo quieres poner el Límite

La forma más asertiva de hacerlo es la siguiente:

  1. Describe el comportamiento de la persona de la forma más objetiva posible, por ejemplo, “Observo que muchas veces haces comentarios sobre mi ropa”.
  2. Explica cómo te sientes tú con ese comportamiento. Es importante que expreses como te sientes tú con eso en lugar de ponerlo en la otra persona, para evitar que se sienta atacada y se cierre a la conversación, por ejemplo: “Cuando haces esto, a mí me duele/no me gusta/me incomoda”.
  3. Haz una propuesta para cambiar la situación o déjalo abierto para que sea la otra persona la que decida cómo cambiar su comportamiento. Por ejemplo, “Te pido que, por favor, a partir de ahora, no hagas más comentarios sobre mi ropa”.

Paso 5: Asegúrate de tener un estado emocional de Calma y Paz cuando vayas a ponerle el límite a la otra persona

Si lo necesitas, puedes practicarlo alguien con una amiga o en un espacio de terapia. También puedes hacer una pequeña relajación o meditación antes de encontrarte con la persona a la que le vas a poner el límite.

Paso 6: Pon tu Límite

Es probable que te sientas incómoda al tener esta conversación, pero trata de establecer sus límites con calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible.

Tu comportamiento en esta conversación es importante que sea coherente con el límite que estás estableciendo. Esto es, para tener éxito poniendo el límite, es importante que, si pides respeto, pongas el límite con respeto.

Recuerda que tú no tienes el control sobre cómo responderá la otra persona frente al límite que le pones.

  • Puede que la otra persona no se haya dado cuenta de que ha sobrepasado tus límites y, aunque probablemente se sienta incómoda durante la conversación, pueda agradecerte que hayas planteado el tema en lugar de alejarte.  
  • Quizá la otra persona no está acostumbrada a que le pongan límites  y puede enfadarse o intentar justificar su comportamiento.
  • Si la persona está acostumbrada a controlarte, es probable que ponga a prueba tu límite. Si sucede esto, es importante que permanezcas firme en tu límite y no te dejes atrapar por el drama. Si la persona insiste en no reconocer tu límite, entonces podrás plantearte dejar la relación. Alguien que no respeta tus límites, no te respeta a ti y no le interesa tu bienestar sino únicamente el suyo propio.

Paso 7: ¡Felicítate!

Una vez que hayas puesto el límite, intenta no darle muchas vueltas si no ha ido como esperabas. Poner límites es un proceso que lleva tiempo y requiere de paciencia contigo mismo. Lo importante es dar los pasos, más que que el resultado de poner el límite sea perfecto.

Es posible que poner límites te cueste algunas de tus relaciones, ya que si te estás relacionando con personas a las que no les ponías límites, esta dinámica le suele convenir al que quiebra los límites, no al que no los tiene. Si te preocupa esta idea, te invito a que te preguntes: ¿Quiero tener una relación con una persona que no respeta mi voluntad? ¿Es amor/amistad sano lo que tengo con esta persona que no me permite expresarme? ¿Los sentimientos que esta persona dice tener hacia mí son coherentes con cómo recibe lo que le expreso?

Haya salido como haya salido la situación cada vez que pones un límite, ¡felicítate! Has dado un paso más en quererte y en expresar qué tipo de relación quieres con los demás.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, aprender a poner límites constituye un paso fundamental para dejar atrás la codependencia.

Fuente: https://lessonsfromtheendofamarriage.com

Imagen de Wesley Tingey en Unsplash

 

El Rol de la «Niña Buena» y su relación con la Madre Narcisista

*Nota: A lo largo de este artículo hablaré de»niña buena» y «madre narcisista» pero todo ello es también aplicable para «niño bueno» y «padre narcisista».

Cómo se forma el Rol de la Niña Buena

Con la necesidad de conectarse con la madre, la niña mira a los ojos de su madre y necesita verse reflejada en ella. ¿Qué pasa si, en cambio, la mirada de la niña se encuentra con un vacío emocional? Las luces están apagadas. No hay nadie en casa.

¿Qué pasa si el tanque emocional de mamá está perpetuamente bajo y tiene poco o nada para darle a su hija?

Si la madre no recibió el amor y la afirmación que necesitaba cuando era ella una niña, entonces su hija, en el papel de la ”niña buena” aprende rápidamente que las necesidades de su madre, y no las suyas, son las que están en el centro de la relación.

El vacío que siente la madre por dentro puede amenazar con tragarse tanto a la madre como a la hija. Simplemente no hay suficiente nutrición emocional. Y como un balde con un eterno agujero, los sentimientos de la madre, que utiliza una defensa narcisista, necesitan una recarga exterior constante. En respuesta, la hija aprende a dejar sus propias necesidades en un segundo plano mientras trabaja para llenar el vacío de la madre.

Así, muchas niñas a las que se les ha dado el rol de “niña buena” aprenden que tener contenta a mamá es necesario para su propia supervivencia emocional. Con este fin, la “niña buena” logra subvertir / reprimir / negar sus propias necesidades para atender a las de su madre.

La «niña buena» aprende, en un juego de castigos y recompensas y una dinámica dictatorial, sea explícita o implícita, a:

  1. Dar una buena imagen para la madre: El comportamiento, la apariencia y los logros de la «niña buena» deben reflejarse bien en mamá.
  2. Fingir que todo está bien para tener contenta/no preocupar a la madre: La «niña buena» actúa siempre de forma alegre, entusiasta y tiene una cara positiva para no abrumar a la madre. El mal humor, los contratiempos y las luchas deben ser negados y/o escondidos.
  3. Estar siempre disponible para la madre. La niña adopta una actitud complaciente hacia la madre, estando disponible para ella y sus necesidades 24/7. Se revierten los roles y la niña aprende que en su relación con la madre la protagonista es esta última y que su papel es el de comparsa.

El precio a pagar por ser la “Niña Buena”

En el curso de su desarrollo, la «niña buena», sintonizada con las necesidades de su madre y desconectada de las propias, aprende a enterrarlas por el bien de la madre. Sin embargo, estas necesidades y sentimientos no desaparecen por el mero hecho de ignorarlas. Cuando surgen estas necesidades reprimidas, la «niña buena» puede sentirse como una farsa. Se vuelve «buena» a expensas de ser real.

Esto es, puede darse cuenta de que en realidad está representando un personaje que es el que complace a la madre pero que está reprimiendo otras partes de sí misma, como ser mala, sexual, seductora, maleducada, rebelde,… que forman parte de la experiencia humana. Ahí es cuando puede empezar a desidentificarse con el rol de la “niña buena”.

Cuando la “niña buena” de la madre que ha optado por una defensa narcisista, necesita apoyo de la madre con respecto a una pérdida, una decepción o cualquier otra situación con la que tenga una dificultad en la vida, y empiece a demandar este apoyo, es posible que descubra que la madre tiene poco que dar.

La madre no es mala, aunque sus acciones pueden ser destructivas para la hija. En pocas palabras, una madre que está herida de manera narcisista, está consumida por preservar y reponer su empobrecido sentido de sí misma. Su tanque emocional está vacío. Cuando la madre experimenta inseguridades profundas, su crianza puede verse leve o profundamente afectada. La defensa narcisista significa que mamá siempre está en una búsqueda incesante de los suministros emocionales que no recibió durante los momentos cruciales de su propio desarrollo.

Además, la madre puede sentir la necesidad de disfrazar su necesidad, lo que puede resultar en la negación, en estar a la defensiva y en la manipulación de su hija.

Debido a que la «niña buena» está desconectada de su Verdadero Yo y que su sentido de sí misma se basa en hacer feliz a otra persona, corre el riesgo de tener codependencia en sus relaciones. Y como está acostumbrada a hacer de la felicidad de otra persona la base de sus sentimientos de autoestima, puede experimentar dificultades en quererse a sí misma con independencia de los vínculos que hay en su vida.

Así es como “ser buena» para mamá no es necesariamente bueno para la hija.

Cómo Sanar el Rol de la Niña Buena

Sin embargo, la sanación es posible. Éstos son algunos de los pasos para llegar a ella:

  • La «niña buena» puede empezar a ampliar la visión de sí misma para poder abrazar las partes de sí misma que han sido juzgadas como “malas” por ser rechazadas por la madre. Estas partes varían de persona a persona. En general, son todo lo que no tiene que ver con una «niña buena», como la maldad, la rebeldía, la traición, la seducción, la diversión, la fantasía,…
  • La “niña buena” puede empezar a desarrollar comportamientos y actitudes no permitidos en la infancia por la madre con una defensa narcisista , como decir que no, poner límites, ser asertiva, mostrarse vulnerable o hablar de temas en su vida que la enfadan, preocupan,…
  • Aceptar su propia imperfección y soltar la exigencia de ser una perfecta “niña buena”.
  • Comenzar a identificar sus propias necesidades y aprender a priorizarlas frente a las necesidades de los demás, incluida la madre.
  • Permitirse soltar las expectativas que tiene la madre frente a quién es ella y su comportamiento e indagar en quién es realmente, definiéndose desde sí misma sin el espejo de la madre, sino buscando espejos más objetivos, como el de una terapeuta.

Es posible que, si has sido una “niña buena” en tu familia, te encuentres con la oposición de algunos miembros o de tu propia madre cuando quieras salir del rol. Al final, se trata de tu vida y de cómo quieres vivirla. Nadie tendría que dirigirla hasta el punto de negarte ciertas partes naturales y fundamentales de ti. Ni siquiera tu madre.

Fuente: https://goodtherapy.org

Imagen de Limor Zellermayer en Unsplash

La técnica de la Piedra Gris para interactuar con un(a) narcisista

La conocida como “piedra gris” es una técnica para interactuar con personas manipuladoras y abusivas. Esto puede incluir personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o trastorno de personalidad anti-social, así como personas tóxicas sin un diagnóstico de salud mental.

Esta estrategia implica convertirse en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser al interactuar con una persona manipuladora. Consiste en no reaccionar de forma emocional con independencia de cuál sea la interacción, dar respuestas cortas y concisas, no mostrar ningún tipo de emoción. Esto es, ser tan aburrida y poco estimulante como una piedra gris.

Dado que las personas con personalidades manipuladoras se alimentan del drama, cuanto más aburrido te muestres, menos margen le darás a la persona manipuladora para manipularte y controlarte.

A continuación, incluyo seis consejos que debes tener en cuenta si estás considerando la estrategia de la piedra gris.

Has de saber Cuándo Usar la técnica de la piedra gris y Cuándo No Hacerlo

Reconocer el comportamiento tóxico o manipulador de un amigo, familiar o pareja puede impulsarte a comenzar a tomar medidas para terminar la relación de manera segura y cortar el contacto.

Pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, es posible que debas seguir siendo padre/madre de familia con ellos, verlos con regularidad en reuniones familiares o trabajar con estas personas.

Ahí es donde la técnica de la piedra gris puede ayudar. Al hacer que todas tus interacciones sean lo menos interesantes posible, evitas darle a la narcisisita “munición” que pueda usar para manipularte. Con el tiempo, puede dejar de intentarlo o hacerlo con menos frecuencia.

Ahora bien, la técnica de la piedra gris puede no ser la mejor estrategia dependiendo de tu situación personal. Si te están acosando o si temes por tu seguridad, lo mejor es buscar asesoramiento legal e involucrar a las fuerzas del orden público en lugar de depender de la técnica de la piedra gris.

No Ofrezcas Nada

No inicies tú la interacción a menos que sea absolutamente necesario.

Si la persona narcisista o manipuladora te hace preguntas que no puedes evitar responder, mantén la cara neutra y una respuesta corta y clara. Si puedes hacerlo, únicamente utiliza monosílabos como “sí”, “no” u “ok”.

Si necesitas responder a  preguntas relacionadas con el trabajo de manera más completa, no incluyas en tu respuesta una opinión personal o una emoción. Esto puede ayudar a evitar que la persona se dé cuenta de los temas con los que podría intentar manipularte.

Evita Conectar 

Si puedes, evita el contacto visual con la persona narcisista o manipuladora cuando practiques la técnica de la piedra gris.

Dado que el contacto visual ayuda a facilitar una conexión emocional, concentrarte en otra actividad o mirar hacia otro lado puede ayudarte a eliminar las emociones de la interacción. También puede ayudar a reforzar tu sentido del desapego.

Las personas narcisistas a menudo buscan atención. Al prestar atención a otra actividad, estarás enviando el mensaje indirecto de que no le darás lo que necesita y que es mejor que lo busque en otro lugar.

Si no tienes algo cerca para distraerte, puedes intentar desconectarte y concentrarte mentalmente en algo más agradable, como tu lugar favorito o una persona que realmente te importa.

Mantén las Interacciones Breves

En algunas situaciones es posible que debas tener conversaciones bastante regulares con una persona tóxica o abusiva. Tal vez tu padre o jefe tiene rasgos narcisistas, o tienes hijos en común con un ex manipulador.

La comunicación electrónica o por teléfono puede funcionar bien aquí, ya que hacerlo te permite evitar interacciones prolongadas que podrían causar estrés y dificultar el mantenimiento de una fachada de piedra gris.

Pero la técnica de la piedra gris puede funcionar para cualquier tipo de comunicación. Recuerda mantener las respuestas lo más breves posible, diciendo cosas como «sí», «no» o «no sé» sin más explicaciones o justificaciones.

Si tienes un horario de crianza compartida, limita la comunicación a las horas de entrega y recogida.

No le digas a las Persona Narcisista o Manipuladora lo que Estás Haciendo

No le digas a la persona manipuladora que estás haciendo la técnica de la piedra gris.

El objetivo de la técnica de la piedra gris es lograr que la otra persona pierda interés en ti por sí sola. Si se da cuenta de que estás tratando de parecer aburrida a propósito, puede utilizar este conocimiento para manipularte y controlarte.

En lugar de darle pistas sobre la técnica, esfuérzate por tratarle como un extraño con el que no tienes ninguna conexión emocional. Recuerda que no tienes la obligación de compartir nada adicional con esta persona.

Evita Perder Identidad o Autenticidad usando la técnica de la Piedra Gris

Es importante tener cuidado de no perderte de ti mismo cuando tengas que practicar la técnica de la piedra gris en tu vida.

El uso de la técnica de la piedra gris requiere una desconexión de tus emociones y sentimientos, por lo que es posible experimentar síntomas de disociación o desconexión total de tus propios sentimientos y emociones.

Puede resultarle útil hablar con una terapeuta si:

  • Comienzas a tener problemas para conectarte con personas que son importantes para ti.
  • Se vuelve difícil expresarte dentro de las relaciones saludables en tu vida.
  • Sientes que estás perdiendo tu identidad o conciencia de ti misma.

Es aconsejable involucrar a una terapeuta cuando tienes que mantener contacto con una persona abusiva, especialmente cuando esa persona es un miembro de la familia, tu pareja, uno de tus padres o tu jefe.

La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables y trabajar contigo para explorar otros enfoques si la técnica de la piedra gris, o cualquier otra técnica que pruebes, no ayuda.

El Límite sobre Cuándo Utilizar la Técnica de la Piedra Gris

Las personas narcisistas, tóxicas o emocionalmente abusivas pueden ser bastante difíciles de tratar, por decirlo suavemente. Pueden mentir, crear drama o discutir con frecuencia. Con el tiempo, tácticas de manipulación como el gaslighting, las humillaciones, las luchas de poder o las mentiras patológicas puede desgastarte, afectar a tu autoestima y hacerte cuestionarte.

Es muy importante que tengas en cuenta que la técnica de la piedra gris es un paliativo para evitar daños mayores pero en ningún caso deber ser considerada como una solución permanente a una relación abusiva.

Cortar el contacto con las personas tóxicas es en la mayoría de los casos la única forma de evitar que sigan causando daño emocional y psicológico.

Fuente: https://www.healthline.com

Imagen de Álvaro Jacobo Lagunas en Unsplash.

Cómo Evitar Ser Manipulado

¿Por qué las personas manipulan?

Los manipuladores manipulan por una variedad de razones.

A veces, las personas manipuladoras solo están tratando de lograr sus propios objetivos y no les importa a quién hacen daño. Algunos manipuladores son adictos a la necesidad de sentirse poderosos o tener el control. Otras manipuladoras tienen problemas con el control de los impulsos y otros lo hacen porque es un mecanismo de defensa que aprendieron en su infancia para sobrevivir a situaciones difíciles.

Las personas muy manipuladoras pueden sufrir un trastorno de personalidad, como trastornos de personalidad anti-social (entre ellos el Trastorno Narcisista de la Personalidad), límite o histriónico. También se utiliza la palabra «maquiavelismo» para referirse a personas que son propensas a manipular e indiferentes a las ideas convencionales sobre la moralidad.

No todos los que manipulan tienen un trastorno de personalidad, y no todos los que tienen un trastorno de personalidad necesariamente van a manipular, pero los dos a menudo van de la mano.

En este artículo, nos centraremos en las pesonas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, de aquí en adelante «narcisista(s)».

Si has crecido en una familia disfuncional, en la que tu padre o madre son narcisistas, es más que probable que seas fácilmente manipulable o sugestionable y/o que tú también manipules a los demás, siendo consciente de esto o no. A continuación, vamos a ver algunas señales para aprender a reconocer a las personas manipuladoras.

Aprende a reconocer los signos de los narcisistas manipuladores

Sintoniza tus emociones con la situación que estás viviendo

La manipulación puede ser sutil, por lo que puede ser difícil reconocer cuándo está sucediendo. Sin embargo, hay algunas comportamientos comunes que los narcisistas manipuladores tienden a hacer, como arrojar dudas, proyectar inseguridades y hacerte dudar de ti mismo. Al aprender a sintonizar cómo te sientes, podrás detectar la manipulación más fácilmente.

La próxima vez que creas que podrías estar siendo manipulada, detente y pregúntate: «¿Estoy haciendo esto porque quiero o porque me siento culpable, avergonzada, asustada, obligada?» Si está haciendo algo por alguna de las últimas razones, es probable que estés siendo manipulada.

Tu cuerpo te puede dar señales. Cuando estás en presencia de esta persona, ¿cómo notas tu cuerpo? ¿Esta rígido en alguna zona? ¿Percibes tensión? ¿Sientes miedo o rabia? Si la respuesta a alguna o todas estas preguntas es sí, es un indicador de que estás siendo manipulado.

Estate atento a alguien que amenaza con retirarte algo

Las personas que te hacen sentir que te quitarán algo si no actúas de la manera que ellas quieren, te están manipulando. Estas amenazas pueden implicar la retirada de compañía, atención, amor, sexo, dinero, apoyo o cualquier otra cosa que crean importante para ti.

Muchas personas se sienten motivadas por este tipo de manipulación en el trabajo, esto es, trabajan hasta tarde porque temen que les despedirán si no lo hacen.

Un ejemplo de una declaración de retirada de amor es: «Claro, puedes hacer lo que quieras, pero no esperes que esté aquí cuando llegues a casa. Me iré para no volver.»

Ojo con las personas que te hagan sentir culpable

Una narcisista manipuladora intentará hacerte sentir culpable por no hacer lo que quiere que hagas. Pueden lograr este objetivo actuando como si las estuvieras defraudando o hablando de la incomodidad/dificultad que supone algo para ellas.

Por lo general, sentimos culpa cuando creemos que nos hemos cumplido nuestra parte en un trato. Pero en situaciones en las que sospechas que estás siendo manipulado, considera si has aceptado conscientemente aquello por lo que te sientes culpable o si la persona simplemente te hace sentir culpable sin ningún motivo.

Una intención de hacerte sentir culpable puede sonar como: “Realmente pensé que te preocupabas por mí, pero creo que esto es más importante para ti. Veo lo poco que significa nuestra relación para ti y me pregunto si siquiera me quieres».

Ten cuidado con las personas cuyos temas personales parecen más importantes que los tuyos

Los narcisistas manipuladores a menudo manipulan a los demás haciendo que sus temas personales parezcan más importantes o más urgentes que los de otras personas. Si te sientes obligado a ayudar a alguien con algo (y esto parece suceder con bastante frecuencia), probablemente estás siendo manipulado.

Cuando decidimos qué tareas son más importantes para completar en nuestras propias vidas, la urgencia es una forma en que organizamos nuestras tareas y decidimos cuál completar primero. Pero cuando otras personas pueden determinar la urgencia de una cosa, esto es problemático y manipulador.

Un ejemplo de la manipulación de este tipo sonará a algo como:«¿Así que te ha dejado tu pareja? Ay, qué pena. Esto me está recordando a cuando mi movia rompió conmigo. Ahí sí que lo pasé mal. ¿Recuerdas cómo fue? Todo empezó aquel día que…»

Presta atención al uso excesivo de datos y cifras

Las personas que mencionan muchos datos y cifras también pueden estar tratando de manipularte. La idea detrás de esta táctica es hacerte sentir como si no supieras tanto como la otra persona. Alguien que hace esto intenta convencerte de que es intelectualmente superior a ti.

Escucha el volumen de la voz de la persona

Algunos narcisistas gritarán o hablarán en voz alta para someter a otras personas. O pisarán a los demás para hablar, interrumpiendo. Esta persona puede ahogar tu voz con la suya propia para que les prestes la atención o para no dejar que te expliques.

Si alguien te está interrupiendo constantemente o hablando por ti, es probable que se trate de manipulación. También puede usar otras tácticas para someterte, como bloquear tu camino o pararse delante de ti.

Piensa en ocasiones en las que la narcisista ha intentado pillarte desprevenida

Alguien también puede manipularte y aprovechando tu falta de preparación. Al pillarte desprevenida, el narcisista espera que sea más probable que cedas a su solicitud.

Por ejemplo, alguien que esté tratando de manipularte podría hacerte una pregunta importante justo cuando entres por la puerta. O bien, alguien podría intentar que realices una tarea importante sin previo aviso.

Presta atención a las críticas

El narcisista manipulador también puede usar la crítica para obtener una ventaja sobre ti. Incluso puede enmascarar las críticas como si fueran humor o como si vinieran de un lugar de amor.

Sin embargo, si alguien te está criticando para obtener algo que quiere o para hacerte sentir de una manera concreta, entonces esto es manipulación.

Por ejemplo, alguien que está tratando de venderle un teléfono nuevo podría enmascarar las críticas con humor diciendo algo como «Dios, ¡tu teléfono es de la edad de piedra!» Esta persona claramente está tratando de hacerte sentir inseguro acerca de tu teléfono para que compres uno nuevo.

Alguien también puede enmascarar las críticas con expresiones de amor, como diciendo: «Aunque no pongas mucho esfuerzo en tu apariencia, todavía te quiero».

Esta declaración tiene la intención de hacer que la persona se sienta insegura acerca de su apariencia, pero el narcisista intenta enmascararla con una declaración de amor añadida a la crítica.

Si tienes un vínculo con una persona en tu vida en la que se dan tres o más de las señales mencionadas, es más que probable que estés siendo manipulado por otra persona.

Te invito a que mires esa relación con una cierta distancia y te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es lo que quiere de ti en realidad esta persona?
  • ¿Para qué te quedas en esa relación?
  • ¿Qué detonantes de infancia percibes cuando interactúas con esta persona?

Fuente: https://medium.com

Imagen de Nik Shuliahin en Unsplash

Cómo acabar con tu Dependencia Emocional (Parte 2)

Desafortunadamente, no existe un libro de reglas cuando se trata de lidiar con la dependencia emocional. En muchos casos, superar los traumas que están por debajo de la dependencia emocional requiere ayuda profesional. Pero hay pasos que puedes dar para comenzar a sanar tu dependencia emocional.

Practica estar ahí para ti mismo

Tus necesidades no desaparecerán porque las ignores o porque alguien más las descarte. Eres importante y mereces ser valorado por quién eres, sin más, porque eres un ser humano vivo en este planeta.

Practica estar ahí para ti mismo reconociendo tus necesidades y dándoles prioridad frente a las necesidades de los demás.

Podemos aprender a amarnos a nosotros mismos, pero se necesita un compromiso voluntario, como cualquier otra relación. Vale, es posible que no puedas satisfacer todas tus propias necesidades, pero puedes satisfacer la mayoría de ellas. Sólo tienes que arremangarte y probarlo, en lugar de esperar a que alguien más las satisfaga por ti.

Asume tus responsabilidades para contigo misma

Cuando no estamos seguras de cómo cuidarnos emocionalmente, tendemos pasar la responsabilidad a otra persona, como un padre o madre, pareja, hijo, amiga,.. Sin embargo, esto sólo genera una fantasía y te hace dependiente de esa persona. Tú eres la única persona que puede hacerse cargo de ti, de tu vida y de tus emociones.

Sé amable contigo misma y ten en valor de procurarte y alimentar lo que necesitas. Cuando te haces cargo de ti misma, adquieres autonomía y abandonas la fantasía de que alguien puede hacerlo por ti.

Cuida de tu niño interior y conviértete en su padre y su madre

Si has crecido en una familia disfuncional, aprender a tratar con amor a tu niño interior, puede ser una herramienta muy poderosa.

Con mucha frecuencia, las heridas no sanadas de nuestro niño interior son las que nos hacen daño en nuestra vida de adultos.

En la vida adulta se dan situaciones que son detonantes de momentos vividos en la infancia y que hacen que nos sintamos de nuevo como ese niño herido e indefenso.

Aprender a acceder a este niño interior te permitirá reparentarte, esto es, ser la madre y el padre de ese niño, dándole lo que le faltó con amor. Y ésa es una herramienta que no tiene precio.

Reconoce tu propia crueldad emocional

Las personas que han sufrido maltrato o abuso en la infancia tienden a tratarse mal a sí mismas, repitiendo lo que les ocurrió porque han interiorizado ese maltrato.

Cuando somos demasiado duros con nosotros mismos, tendemos a buscar en los demás un respiro. Buscamos un alivio de ese maltrato en otras personas, buscando que nos traten bien. Sin embargo, esto genera dependencia emocional y no es más que un parche, no la solución.

Identifica a la maltratadora/jueza/crítica que tienes dentro de ti. Empieza a hacerte consciente de qué formas aparece y qué te dice.  

Identificar a esta parte de ti que tienes dentro es el primer paso para gestionarla.

Desarrolla la paciencia

Cultiva la paciencia y trata de tener una mayor paciencia para el viaje de la vida en general.

La dependencia emocional no es algo que se pueda cambiar en dos días. Es un proceso que lleva tiempo. Si desarrollas la paciencia durante ese camino, te pondrás de tu parte y aprenderás a ser más compasivo contigo mismo.

Deja ir las expectativas idealistas

Ser emocionalmente dependientes nos hace ver el mundo de una manera muy sesgada. Cuando dependes de otra persona de esta manera, es más probable que inventes excusas para su comportamiento, sea el que sea.

El peligro de esta ilusión es que nos vuelva ciegos, hace que no engañemos a nosotros mismos y nos aleja de la realidad.

Este tipo de relación puede mantenerte encadenado o atrapado en vínculos que no te dejan crecer o que pueden ser peligrosos para tu bienestar mental y emocional, e incluso físico.

Para liberarte de tu dependencia de otras personas, es necesario que comiences a ver las cosas y las personas, por lo que realmente son, en lugar de lo que tú quieres que sean.

Indicadores de falsos ideales:

  • Confundir la amabilidad con la amistad
  • Confundir la amistad o el amor con una lealtad que te hace daño
  • Hacer favores a los demás generando deuda emocional
  • Ofrecer sexo a cambio de amor, compañía o atención

Date cuenta de que otras personas no son responsables de ti

Uno de los pasos más importantes para dejar la dependencia emocional atrás es a aceptar que nuestras necesidades no son responsabilidad de otra persona.

Es necesario aprender que existen limitaciones en toda relación, como las amistades y las parejas.

Pensar que alguien «debería» ayudarte a sentirte mejor contigo misma o hacerte feliz es una ingenuidad. Vivir bajo esta creencia te hace dependiente y vulnerable de una forma que no es sana para ti. Cuanto antes afrontes el hecho de que solo tú eres responsable de tu ti, más afrontarás tu propia vida y dejarás de ver a los demás como proveedores de algo que sólo tú te puedes dar a ti misma.

Evita dejarte llevar por tus expectativas

Nos dejamos llevar por nuestras ideas de cómo debería ser la vida con expectativas poco realistas, y cuando no obtenemos las cosas que queremos, la decepción nos hiere.

Puedes evitar hacerte daño de esta manera ajustando tus expectativas y aceptándote más a ti mismo y a los demás.

Consejos para mantener tus expectativas bajo control:

  • No confundas los traumas o el dolor de la infancia con alguien que es «adecuado» para ti
  • No confundas lo que sientes por alguien con saber quién es en realidad
  • No confundas la atracción con «la pareja que necesitas”
  • No quieras a alguien por quien te gustaría que fuese sino por quien realmente es

Deja ir la necesidad de controlar a los demás

Cuanto menos capaz te sientas, más exigirás a los demás hagan cosas por ti. Esto puede conducir a una manipulación emocional y una obsesión por el control que nos daña no sólo a nosotros mismos, sino también a nuestros seres queridos.

El comportamiento de los demás es impredecible e incontrolable. Tratar de hacerlo de otra manera no trae nada más que frustración a nuestras vidas.

Puedes cambiar tu necesidad de controlar e influir en los demás ejerciendo ese control e influencia sobre ti. Si no puedes gestionar tus propias emociones y comportamientos, ¿cómo vas a controlar los de alguien más? La respuesta es sencilla: No puedes.

En resumen

No es fácil soltar la muleta de la dependencia emocional, pero es necesario para encontrar la fuerza que necesitamos para vivir de forma plena y prosperar en la vida.

Es posible aprender a superar nuestra dependencia emocional cuando nos detenemos mirar los traumas y las historias que conforman quiénes somos.

Al volver a estar en contacto con nuestro niño interior y curar las heridas del pasado, podemos encontrar quiénes somos y dar pasos hacia el futuro que nos merecemos.

Imagen de Becca Tapert en Unsplash.

Cómo terminar con tu Dependencia Emocional (Parte 1)

Cuando permitimos que nuestra felicidad dependa demasiado de otra persona o personas, esto puede tener algunas consecuencias peligrosas para nuestra tranquilidad y bienestar. La dependencia emocional es un verdadero desafío y una dificultad a superar.

Se necesita mucho coraje para aprovechar las fortalezas que nos ayudan a superar nuestra necesidad de los demás, pero es necesario para que podamos alcanzar nuestro verdadero potencial y paz interior.

Tener interdependencia emocional en la pareja es normal, pero cuando tu felicidad depende completamente de ella, se vuelve un desequilibrio y algo poco saludable.

Cómo saber si tienes Dependencia Emocional

A menudo, confundimos sentimientos de obsesión o dependencia con sentimientos de amor o atracción. Es fácil perderse en esos sentimientos y, si no se identifican adecuadamente, perder tu identidad en el proceso, perder a tu Verdadero Yo.

La dependencia emocional comienza cuando somos niños, cuando las personas que más significan para nosotros no nos quieren de la forma en la que necesitamos, y se perpetúa como adultos cuando proyectamos los vínculos con nuestros cuidadores primarios en las parejas. Pero no únicamente. También puede proyectarse en amigos o figuras de autoridad, como jefes.

Tener esta falta de amor en una edad en la que somos vulnerables y dependemos completamente de nuestros cuidadores, conduce a sentimientos de baja autoestima. Esta incapacidad para valorarnos y confiar en nosotros mismos crea un ciclo de necesidad que nos hace buscar esas carencias constantemente en los demás. Buscamos fuera lo que no hemos podido crear dentro.

Sin embargo, no es posible ser sanada por otra persona. Tienes que curar a esa niña interior que vive dentro de ti con la ayuda adecuada. Esto comienza por darte cuenta y aceptar que tienes dependencia emocional.

Características de la Dependencia Emocional

Las personas emocionalmente dependientes no sólo son inseguras sino tienen una necesidad obsesiva de estar cerca y apegadas a otras personas. Este tipo de inseguridad extrema también conduce a la inseguridad sobre el futuro y al miedo obsesivo de perder el amor.

Las personas dependientes emocionales tienen mucho miedo de no ser “lo suficientemente buenas”, que proviene de sus traumas y decepciones infantiles profundamente arraigados. Estos miedos e inseguridades son proyectados en la pareja, a la que convierten en el centro de sus vidas y con la que mantienen el statu quo de “Si estamos bien, yo estoy bien. Si tú me quieres, yo me quiero.”

Debido a este statu quo suelen ser muy complacientes y sumisas con sus parejas, cediendo mucho en la relación y haciendo prácticamente cualquier cosa por mantenerla. En muchas ocasiones, llegan a sufrir maltrato o abuso y lo niegan o lo justifican. Le dan demasiado poder a esa otra persona sobre sí mismas, al punto de perder su identidad y no saber ser caminar en la vida sin la otra persona.

Si en algún momento la relación termina, la persona emocionalmente dependiente se siente igual de desamparada que un niño, por lo que es más que probable que busque rápidamente a otra persona para evitar sentimientos de vacío y soledad que son flashbacks emocionales de como se sintió en la infancia.

El problema que tiene la dependencia emocional es que no resuelve el tema de fondo, sólo lo tapa. Esto es, tus relaciones de adulta con tu pareja en realidad reproduces las dinámicas que viviste en la infancia. Puede que a momentos te sientas satisfecha en la relación cuando tus necesidades son cubiertas pero a la larga, cuando haya un conflicto o un problema en la relación, no te servirá, ya que tu niño interior necesita tu amor incondicional.

Sólo tú le puedes dar a tu niño interior lo que le faltó. Nadie más.

Efectos de la Dependencia Emocional

Pérdida de autoestima

Aunque la dependencia emocional proviene de la falta de autoestima, también socava la autoestima por sí misma, socavando nuestra confianza sutilmente y con el tiempo.

Cuando nos volvemos demasiado dependientes emocionalmente de nuestra pareja, corremos el riesgo de perdernos a nosotros mismos. Nuestras inseguridades crecen, y a medida que dependemos más y más emocionalmente de la otra persona, perdemos el contacto con la persona que éramos cuando comenzó la relación.

Aislamiento y pérdida de habilidades sociales

Encontrarnos en relaciones tan dependientes puede hacer que nos aislemos y perdamos el contacto con nuestros amigos. Cuando cortamos nuestra conexión con el mundo exterior, perdemos una red de apoyo muy importante.

Sentirnos atrapadas y sin fuerzas nos lleva poco a poco a aislarnos más de las cosas y personas que llenan de alegría y energía nuestra vida. También nos empuja a volvernos hacia adentro, avivando a nuestro crítico interior y destruyendo nuestra confianza en nosotras mismas.

Maltrato físico y psicológico

Aislarnos con parejas en las que dependemos para todo, desde nuestra felicidad hasta nuestro sustento, amplifica los peligros y la posibilidad de abuso físico y psicológico en una relación.

No es raro encontrar abusos graves en relaciones en las que la dependencia emocional es alta, donde una de las personas ejerce un rol dominante y la otra un rol sumiso. A pesar de que las dos personas son dependientes en la relación, a la que ejerce el rol de sumisión, la pone en un lugar de demasiada vulnerabilidad, en el que se vuelve más fácil para la pareja que ejerce el rol dominante mandar, manipular, mentir, imponer su voluntad, utilizarla,…

Todo esto genera un caldo de cultivo para que la relación acabe en maltrato. La persona que ejerce el rol de sumisión suele terminar sintiéndose atrapada y queriendo salir de la relación. Sin embargo, esto no es fácil porque sigue habiendo dependencia emocional.

Destrucción del Bienestar

La dependencia emocional equivale a darle el mando de tus emociones a otra persona y a decidir que esa otra persona te define o te completa. Esto genera la fantasía de que sin esa persona no puedes vivir o encontrarte en bienestar.

Esto lleva a comportamientos como tener ansiedad cuando no se sabe nada de la persona, tener disgustos desproporcionados por episodios como una pelea, o postponer planes personales o profesionales para sobreadaptarlos a los planes de la pareja.

Tú ya estás entero tal y como eres. Otra persona no te completa, si acaso te da algo sin lo que puedes vivir pero prefieres no hacerlo porque enriquece tu vida. Con la terapia puedes recuperar esas partes perdidas de ti mismo y darle a tu niño interior lo que le faltó.

Fuente: https://medium.com

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9 Estrategias para afrontar una relación con un(a) Narcisista

Una relación con un narcisista puede ser un enorme reto a tu salud mental, ya que están basadas en el abuso y el maltrato a la vez que el narcisista intenta hacerte creer que no es así o que tú eres la culpable de lo que está sucediendo en la relación.

Seguramente quieras saber cómo salir del abuso narcisista. Sin embargo, mientras estés en una relación con un(a) narcisista, también te interese saber cómo gestionar esta relación de la mejor manera posible para ti a nivel emocional.

Los hijos de padres narcisistas tienden a normalizar este tipo de vínculos en la edad adulta porque para ellos esto es “familiar”. En este artículo hay nueve estrategias para lidiar con una narcisista con el que tengas una relación, ya sea familiar, profesional, de amistad, pareja,… Eso sí, ten en cuenta que estas estrategias sirven para minimizar daños emocionales y/o psicológicos y/o físicos pero no para tener un estado de bienestar. Éste sólo llegará cuando termines la relación con la narcisista.

Date cuenta de con qué tipo de narcisista estás tratando

Un narcisista encubierto no parecerá en principio narcisista porque tratará de guardar un perfil bajo y hacerse la víctima. Sin embargo, cuando estés a solas con él, tendrá todo tipo de comportamientos para manipularte y hacerte sentir inferior a él. Un narcisista descubierto es mucho más fácil de detectar, tienen una energía muy intensa y, por lo general, no tienen problemas en mostrar su fuerza ni meterse en conflictos. Su comportamiento frente a ti variará dependiendo de lo que necesite. Si te quiere “de su lado” te manipularán haciéndote dependiente, buscando y aprovechando tus debilidades. Si no estás “de su lado” es probable que te utilice como chivo expiatorio.

Reconoce tus emociones

Muchos comportamientos de las narcisistas son invasivos y agresivos, al punto de que se metan bajo la piel y realmente sientas que esa persona está en tus pensamientos o emociones la mayor parte del tiempo. Si estás tratando de hacer algo, y una persona te interrumpe constantemente o intenta llamar la atención sobre sí misma bombardeándote a mensajes o acapara la conversación y no te permite expresarte, reconocer los sentimientos que esto te produce, como rabia, frustración, impotencia. Reconocer y aceptar tus emociones es un paso muy importante para reconocer con quién estás tratando realmente.

Busca un equilibrio en las dinámicas

Una vez que reconozcas que los comportamientos del narcisista que provienen de un lugar de inseguridad, puedes darle atención suficiente para que se calme. Demasiada atención y avivarás sus llamas egocéntricas, pero la cantidad suficiente le permitirá calmarse y dejarte a ti un espacio. Se trata de darle algo de lo que está buscando pero no todo. Porque son como un agujero negro emocional. Nunca es suficiente. Si no le das nada, tomará represalias. Demasiado y no te dejará en paz.

Observa cómo la narcisista genera deuda emocional

Una relación con una narcisista es de dependencia emocional y/o económica y/o psicológica. Observa cuál es de la deuda que la narcisista está generando contigo y también si tú la estás generando con ella. La deuda emocional supone decirle a la otra persona “Tú me debes” y eso es con lo que hay un enganche. Cuanto más consciente seas de cómo la narcisista genera deuda contigo y tú con ella, más fácil te resultará dejar de generar esa deuda y sentirte libre para dejar la relación.

Muestra una actitud neutral

Los narcisistas se nutren de confirmar que mantienen el control sobre otras personas. Esto lo consiguen sabiendo cuáles son los botones que te hacen reaccionar de forma emocional. No muestres tus emociones. Aunque el comportamiento del narcisista te enfade, te ponga triste o te frustre, no lo muestres. Tus emociones son un indicador para el narcisista del control que tiene sobre ti. Si te mantienes neutral frente a su comportamiento, a la larga cambiará su comportamiento hacia ti porque las tácticas ya no le servirán. Esto no quiere decir que tengas que aguantar lo que sea que el narcisista te hace sino que puedes poner límites y decir que no de forma asertiva.

Mantén tu centro

Es fácil perder tu propio sentido de identidad o de propósito u objetivos cuando una narcisista intenta tomar el centro del escenario. No es necesario que prestes atención ni te creas todo lo que dice o hace esta persona, sin importar cuánto clame por tu atención. Encuentra el equilibrio entre avanzar en la dirección que deseas, dirigir tu vida y conseguir tus propias metas y seguirle la corriente a la narcisista para evitar generar conflictos.

Utiliza el sentido del humor

Tener un contacto muy cercano con un narcisista, a largo plazo puede resultar drenante, descorazonador y puede llevar a una amargura vital. No permitas esto. No puedes controlar las dinámicas con el narcisista pero sí cómo te afectan. Lo que ocurre dentro de ti es algo que sólo decides tú. Mantener el sentido del humor, al punto de reírte de ti misma, del narcisista o de la situación, puede ser una medicina frente a toda la energía negativa que desprende esta persona.

Infórmate sobre el narcisismo

Si estás interactuando con una persona que tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP), la situación puede resultar muy confusa. Esto es así especialmente en el caso de personas que han crecido en una familia donde al menos uno de los padres también tenía TNP o alguna otra enfermedad mental recogida en el Grupo B del DSM:el trastorno anti-social, el trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico, y el TNP. Al haber tenido un escenario parecido en su infancia y haberlo normalizado, hay una tendencia a normalizar también esta situación de adultos. No es una situación normal porque estás tratando con una persona que tiene una enfermedad mental. Cuanto más sepas sobre esta enfermedad, más fácil te resultará interactuar con la narcisista, así como averiguar cómo la enfermedad de esta persona en tu familia te ha podido afectar a ti.

Acepta que el narcisista no va a cambiar

En muchas ocasiones estas relaciones se perpetúan durante años porque hay una expectativa de que el narcisista cambie y sea por fin la persona que deseamos. Este deseo en muchas ocasiones viene alimentado por el propio narcisista, que se comunica de forma ambigua y da a entender que ese cambio es posible cuando en realidad sabe que no va a cambiar. Es una trampa para mantenerte en la relación. Aceptar que el narcisista no va a cambiar y que la relación que tienes ahora es la misma (o muy parecida) a la que tendrás en el futuro, te permite soltar las expectativas y con ello, liberarte.

Empezar a cambiarte a ti mismo es lo que te dará las claves para superar el abuso narcisista. Mientras estás en tu proceso de recuperación, estas estrategias te ayudarán a protegerte en el vínculo tóxico que hay en tu vida.

Imagen de Baylee Gramling en Unsplash

La Herida del Rechazo

Hay heridas de la infancia que no se pueden ver pero que pueden estar tan arraigadas dentro de nosotros que condicionan mucho nuestra vida de adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es el rechazo. Rechazar significa resistir o despreciar, lo que se puede traducir en “no gustar” algo o alguien.

Orígenes de la Herida de Rechazo

Esta herida de rechazo suelen tenerla personas que han nacido en un contexto en el que no se las esperaba y no se sienten bienvenidas en su familia. También puede venir por el hecho de que el padre o la madre esperaban una niña y han tenido un niño, o viceversa. Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Son situaciones en las que el mensaje que recibe el niño es que no tendría que estar ahí, que es una molestia o que es inadecuado tal y como es.

Si has crecido en una familia narcisista, es probable que tengas una herida de rechazo. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo…

Desde la primera experiencia de rechazo, las personas que lo han sentido suelen desarrollar de forma inconsciente una máscara de protección frente a este sentimiento desgarrador que está ligado a la infravaloración y se caracteriza por una personalidad evasiva.

De esta forma, cuando una persona tiene la herida de rechazo lo más común es que rehúya situaciones en las que se pueda sentir rechazada, tienda a esconderse en general, y no es raro que los niños se inventen un mundo imaginario.

Características de las personas heridas por el Rechazo

La persona que sufre la herida del rechazo tiende a subestimarse y trata de alcanzar la perfección a toda costa. Al fondo de esta herida, lo que hay es un profundo sentimiento de vergüenza y una sensación de inadecuación.

Es más frecuente que el padre del mismo sexo cause esta herida, aunque no siempre es así. Es de este padre que el niño más desea amor y aceptación, y el niño será muy sensible a cualquier comentario que provenga de ese padre.

Las palabras “nada”, “inexistente” y “desaparecer” forman parte del vocabulario cotidiano, confirmando la creencia y el sentimiento de un rechazo profundamente arraigado.

Estas personas suelen preferir la soledad porque cuanta más atención se recibe, más oportunidad hay de ser despreciada. Si hay la necesidad de pertenecer a grupos (de amigos, en el trabajo,..) intentarán caminar de puntillas, debajo del caparazón que han construido, apenas hablando e intentando pasar lo más desapercibidas posible.

Hay sentimiento profundo interno de no merecer y de no pertenecer, por lo que suelen vivir sus vidas como espectadores de la misma, como quien ve una película, en lugar de ser los protagonistas activos de la misma.

Además, viven en una constante ambivalencia, y cuando son elegidas, como no pueden creerlo, sabotean muchas veces esa situación de forma inconsciente. Esto es, incluso cuando la situación es de aceptación y de querer que se integren, ellas mismas provocan de nuevo la herida de rechazo rechazándose a sí mismas o rechazando a los demás. Ejemplos de esto son ser elegido para un puesto de trabajo que la persona quiere pero al final rechaza, ser invitado a salir por una persona que le gusta pero que declina o ser invitado al cine por un grupo de conocidos que le caen bien y decir que no con una excusa.

Sanando la herida del Rechazo

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, estos consejos pueden ayudarte a superar la herida de rechazo.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, más nos rechazaremos a nosotros mismos o a los demás. Además, habrá una tendencia a huir de situaciones que activen la herida, a esconderse, pero esto también es una forma de vivir pobre de estímulos y de satisfacciones. Es algo defensivo pero que limita mucho a la persona para vivir una vida plena.

Un paso fundamental es darnos cuenta de que tenemos la herida y aceptarla como parte de uno mismo, lo que liberará los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento, no seremos capaces de trabajar para sanarlo.

¿Quién no está familiarizado con el miedo al rechazo? Este miedo probablemente nos acompaña a la mayoría de nosotros todos los días, pero ni siquiera somos conscientes de ello. El problema radica en la verdad de la que no nos damos cuenta de que sólo nosotros tenemos la autoridad para rechazarnos o aceptarnos a nosotros mismos.

Date cuenta

El rechazo es una herida que muchas veces hace que des a los demás lo que has recibido en la infancia. En otras palabras, harás todo lo posible para que te rechacen, porque eso es lo que conoces.

El rechazo que sientes dentro de ti hacia ti misma hará que lo proyectes hacia el exterior: o bien de una forma tácita, como por ejemplo, no yendo al meetup al que te has apuntado, o bien de forma expresa, por ejemplo, cancelando una cita que tenías con alguien en Tinder. Si rechazas a los demás, inevitablemente, ellos te rechazarán a ti también.

Te invito a que te hagas consciente de qué diferentes maneras generas el rechazo de los demás en tu vida. Si alguien, por lo que sea, sin motivo aparente, te rechaza, tendrás que lidiar con tu herida de infancia pero sí puedes empezar a cambiar cómo rechazas tú a los demás.

Rechaza el Rechazo

El rechazo es inevitable, pero puedes decidir si aceptas o no ese rechazo. Necesita poder apreciarte y valorarte a ti mismo, e invertir en ti mismo. Puedes continuar como estás. Cambiar es difícil y tal vez te sientas bastante inseguro. Sin embargo, ¿qué prefieres: rechazar el rechazo o seguir aceptándolo? Eres el único que puede tomar esa decisión: nadie puede quitarte eso.

El rechazo te debilita y te hace susceptible a dolencias como la depresión. Debes mirarte a ti mismo y saber muy bien quién eres. ¡Perdónate! Todos cometemos errores, pero eso no justifica que los demás te rechacen.

Nunca dejes que el hecho de que te hayan rechazado te convierta en el primero en pagar con la misma moneda. Descúbrete, valórate y date el reconocimiento que te mereces.

Sólo tú tienes el poder para Rechazarte

Empieza a ser consciente de lo que piensas de ti misma y de cómo te halas a ti misma. Las palabras que piensas y que dices tienen mucho poder sobre ti. Puedes empezar a cambiar tu diálogo interno y externo con los siguientes comportamientos:

  • Date cuenta de tus puntos fuertes.
  • Acéptate con todo.
  • Empieza un diálogo contigo misma de amor, respeto y nutrición.
  • Niégate a criticarte, juzgarte o castigarte.

El rechazo provoca malestar, ansiedad y te hace sentir que no vales nada. ¡Pero cualquier cosa que otros te digan o cómo te respondan no te define! Estar segura de ti mismo es el primer paso. Camina con la cabeza en alto ante cualquier rechazo que puedas tener que afrontar.

Date lo mejor

Para empezar a apreciarte a ti mismo, debes darte lo mejor. Cuando comas, coma la mejor comida. Cuando te vistas, vístete con tu ropa favorita. Apréciate a ti mismo, sé generoso contigo mismo y recompénsate continuamente. Debes cuidarte bien, eres el único que realmente puede.

Para hacerlo mucho más fácil, también date la oportunidad de rodearte de personas que sean influencias realmente positivas para ti, personas que te apoyen y que te quieran y acepten tal y como eres. Busca la compañía de personas que aporten valor a tu vida y no de quienes la disminuyen. Rodéate de personas que aumenten tu autoestima y que no te menosprecien.

A veces el rechazo por parte de otras personas no es algo obvio sino más bien sutil, como que alguien emita juicios sobre ti de vez en cuando, te diga lo que tienes que hacer sin que le hayas pedido consejo o te de la mejor cara pero luego te enteres de que habla mal de ti o cuenta tus intimidades a otras personas.

Si tú no te apruebas o validas a ti misma, acabarás buscando esto fuera de ti, en los demás, y esto es precisamente lo que le da la llave a otras personas para reactivar tu herida de rechazo. Si no permites que nadie te apruebe o valide más que tú a ti mismo, es posible que otras personas te rechacen o te acepten, pero esto no te afectará tanto.

Darle tu validación a otras personas como tu jefe, pareja, familia, amigos, puede dar lugar a una relación tóxica que te sumirá más en la herida de rechazo o que generará dependencia emocional.

Busca sólo tu propia aprobación. Apóyate en los demás para caminar hacia adelante y no simplemente para adaptarte a sus caminos. Invertir en ti mismo y valorarte como persona será el primer paso importante para empezar a cuidarte. Será el primer paso para vivir sin miedo al rechazo.

Fuente: https://exploryingyourmind.com

Imagen de Isaiah Rustad en Unsplash.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

En términos simples, una familia narcisista es aquella en la que las necesidades de los padres son el centro y se espera que los niños satisfagan esas necesidades de diversas maneras. Se le da la vuelta a los roles siendo los padres los que se apoyan en sus hijos en lugar de apoyarles para fomentar su desarrollo psicológico y emocional.

Como en otros tipos de familias disfuncionales, hay abuso y la correspondiente negación de ese abuso. También hay secreto, negligencia, expectativas poco realistas, falta de empatía, respeto, compasión y de límites y un conflicto continuo que se normaliza.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, te invito a que sigas leyendo y veas si te sientes reflejado en el artículo.

Reglas No Habladas en la Familia Narcisista

Las familias narcisistas tienen reglas de compromiso que son tácitas, esto es, nunca se expresan de forma clara pero constituyen la base de las relaciones entre sus miembros. Estas reglas son las siguientes:

1. La aceptación es condicional

Para ganar aceptación, las niñas deben cumplir con las reglas que se imponen y los roles que se asignan por el narcisista a cada miembro. Las expresiones de diferencia son rechazadas y castigadas.

2. Se requiere sumisión

Se espera que todos se sometan a la autoridad de la narcisista dominante, sin importar lo ignorante, arbitraria, cruel o destructiva sea. Las dinámicas que hay en la familia son de luchas de poder y de dominación/sumisión.

3. Alguien debe ser culpable de los problemas

Cuando sucede algo malo, desde un trabajo perdido hasta un vaso de leche derramado, alguien debe ser culpado por ello. Por lo general, hay un chivo expiatorio en la familia que debe soportar la carga principal de los problemas, la frustración y la infelicidad de la familia, así como el autodesprecio proyectado por la narcisista dominante. Esto es, la narcisista dominante siente mucho auto-odio y auto-desprecio. Para no tener que lidiar con ellos, los proyecta en el chivo expiatorio, que suele ser uno de los hijos. Expresiones como “Eres tonto”, “Eres débil”, “Estás loco”, en realidad son sentimientos de la narcisista hacia sí misma que proyecta en el chivo expiatorio.

4. La vulnerabilidad es peligrosa

Los errores y debilidades son motivo de tratamiento vergonzoso. A los niños no se les permite expresarse con libertad y de forma espontánea y cuando intentan hacerlo, se les castiga, humilla o ignora. No hay un espacio de confianza, intimidad y seguridad dentro de la familia.

5. Debes tomar partido

Así como siempre hay culpa y vergüenza, siempre hay bandos, y si no estás del lado del narcisista dominante, estás equivocado. Los niños a menudo se sienten obligados a elegir entre padres, hermanos y/o otros miembros de la familia. El narcisista dominante utiliza la triangulación para enfrentar a los miembros de la familia y mantener el poder. No se nutren las relaciones entre los miembros ni hay un espacio para compartir y unirse sino para competir, pelear y separarse.

6. No hay suficiente amor ni respeto

El amor y el respeto se limitan a la narcisista y a cualquier otra persona que se considere “digna”, generalmente la «niña dorada». No hay apenas amor si no es desde la manipulación y las faltas de respeto son rampantes en la forma de humillaciones y burlas.

7. Las emociones están prohibidas

Las emociones nos hacen humanos, nos ayudan a conectarnos y satisfacer nuestras necesidades. Son una parte fundamental de nuestra naturaleza. En la familia narcisista, sólo el narcisista tiene rienda suelta para tener reacciones emocionales desproporcionadas y hacer demandas. Cualquier expresión de una emoción por parte de otro miembro de la familia narcisista, será juzgada, prohibida y/u objeto de burla. Con el tiempo, todos los miembros, excepto el narcisista, aprenden a reprimir sus emociones para sobrevivir en este entorno hostil.

8. La competencia y no la cooperación, es la regla

La superación, el favoritismo y la comparación constante crean un entorno de dura competencia que socava la confianza y genera hostilidad y traición entre los miembros de la familia narcisista.

9. Las apariencias son lo único que importa

En la familia narcisista la prioridad son las apariencias, la imagen que la familia tiene frente a las personas del exterior. Y esta imagen siempre ha de ser la de “una familia feliz”. Lo importante es aparentar que “todo va bien” y se prioriza esto frente a cómo se sienten los miembros de la familia en realidad o a ser auténticos.

10. La rabia se normaliza

Se espera que todos traguen y soporten la rabia irracional y explosiva de la narcisista dominante. Todas las dinámicas de la familia giran en torno a esta emoción de la narcisista, permitiéndole que abuse de ella y teniendo el resto de los miembros de la familia todo tipo de comportamientos y esfuerzos para evitarla o minimizarla.

11. La negación es rampante

Para mantener el control del narcisista dominante sobre la familia, hay una negación de:

  • El maltrato y el abuso que se dan cada día, en especial hacia el chivo expiatorio.
  • La atmósfera continua de miedo.
  • Formas rutinarias de negligencia por parte de los padres hacia los hijos.

En especial, la persona de la familia que vive más en la negación suele ser el cónyuge del narcisista: el codependiente. Otros mecanismos de defensa que puede utilizar son la minimización y la justificación de los comportamientos del narcisista, así como la proyección. El codependiente es el que habilita que todas las dinámicas abusivas y de maltrato tengan lugar, porque la primera persona sobre la que las permite es sobre sí misma. En este sentido, elude la responsabilidad que tiene como cuidador de sus hijos, de protegerlos frente al narcisista.

12. No hay seguridad

Aunque el chivo expiatorio es el blanco de la mayor cantidad de abusos, todas las personas de la familia narcisista están alerta porque nadie está a salvo del maltrato y el abuso por parte del narcisista perverso.

Esta falta de seguridad es algo que las hijas de la familia, en especial el chivo expiatorio, acusarán en la edad adulta. Suelen ser personas con falta de seguridad y de confianza en sí mismas porque no obtuvieron esto de sus cuidadores en la infancia.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre o padre narcisista, la forma de poder aumentar esa seguridad y confianza es haciendo terapia, para darte cuenta de que puedes crear esos lugares dentro de ti mismo, que luego tendrán una proyección en la realidad que vives.

Fuente: https://www.psychologytoday.com