Porqué las Hijas no Queridas se Enamoran de Narcisistas

Las relaciones con narcisistas a algún nivel se parece mucho a “Planeta Animal” – lo que hay son depredadores y presas.  Sí, tú eres la presa que tiene lo que el/la narcisista está buscando, entender esta dinámica es lo que te salvará de la caza.

Por muy encantador(a) que sea el/la narcisista, los mujeres y hombres con apego seguro es más que probable que entiendan antes el juego del/de la narcisista. Distinguen entre fuerza y bravuconada, estabilidad y control, porque se fían de sus propios juicios, se sienten cómodxs con conexiones cercanas y saben qué es una relación sana.

Esto no ocurre con los hijos e hijas de narcisistas, que tienen uno de los tres apegos disfuncionales porque sus necesidades emocionales no fueron cubiertas en su infancia. No tienen esa base sólida que les hace ver la diferencia entre una persona sana con buenas intenciones y la persona cuya única intención es cubrir sus propias necesidades.

De los tres tipos de apego disfuncional lxs hijxs con Apego Ansioso y con Apego Desorganizado es más probable que acaben atrapadxs en relaciones con narcisistas. La/el hijx con apego ansioso, por un lado es un manojo de necesidades emocionales que no tienen fin y por el otro está en un perpetuo estado de alerta. Está hipervigilante para que no le decepcionen o le traicionen, así que está poniendo a prueba constantemente a su pareja, para comprobar que “realmente le quiere”. Es una montaña rusa de emociones – basculando entre la necesidad y el pánico y la rabia – y extremadamente vulnerable. La persona con apego desorganizado tiene una baja opinión de sí misma y piensa que los demás siempre son mejores, por lo que es proclive a amurallarse, empujando lejos a su pareja cuando cree que necesita protegerse, aunque en el fondo quiere y se muere por tener intimidad y cercanía.

Razones por las que las Hijas no Queridas terminan en Relaciones con Narcisistas

  1. Tu necesidad le hace sentirse poderoso

Al narcisista le gusta llevar la voz cantante y el chute de adrenalina que supone controlar a alguien. Tu necesidad le da la posibilidad de ambas cosas. Porque estás tan hambrienta de amor y conexión – y todavía intentando llenar el agujero en tu corazón que dejaron tu padre y/o madre narcisista cuando eras una niña – que es probable que no te des cuenta cuando el narcisista amplifica el volumen y el drama. Te centras en el sexo de reconciliación y los sentimientos cálidos de reafirmación cuando el narcisista te dice que no tienes nada de qué preocuparte. La triste verdad es que la relación es toda sobre él, no sobre vosotros.

  1. Te usa para la manipulación y el control

Esto es tristemente cierto si tu madre y/o padre tenía rasgos narcisistas, era(es) controlador(a) o combativa/combativo. esperas ese comportamiento por parte de la gente y, de forma inconsciente, crees que es lo normal. Es probable que no te des cuenta de las formas sutiles y no tan sutiles con las que ejerce el control sobre ti. También es más que probable que malinterpretes sus gestos como de protección y de cariño cuando en realidad son de control y de dominación.

  1. Tu rabia le da al narcisista una plataforma

Los sentimientos de rabia y celos se pueden activar de forma fácil en ti ante la amenaza de una separación o un leve desaire. El narcisista en tu vida sabe esto y es probable que utilice esta reactividad en tu contra. Los narcisistas son expertos en proyectar sus sentimientos. Es lo que el doctor Craig Malkin llama jugar a la “patata emocional caliente” en su libro “Rethinking Narcissist”. Cuando te pongas fuera de control haciendo cosas como escribir muchos whatsapps porque no contesta o gritarle porque no es claro, le dará la vuelta a las cosas y dirá que es tu problema y te amenazará (de forma clara o sibilina, dependiendo del tipo de narcisista) con dejar la relación. Esto incrementará su sensación de control sobre ti, lo cual le hace sentirse superior.

  1. Eres sorda al abuso verbal

Muchas hijas cuyos padres y/o madres narcisistas no han sabido querer, han experimentado de forma continuada en la infancia ninguneos, menosprecios y agresiones verbales. Tú has intereriorizado estos mensajes como si fuesen verdad o los han interpretado como “normales”. Esto es especialmente cierto en los casos en los que el padre y/o madre narcisista sigue perpetrando este abuso contigo porque aún no has identificado este comportamiento como tóxico. Esta incapacidad para alejar las conductas tóxicas le da al narcisista un asidero a tu vida que le permite utilizar todo tipo de armas para abusar de ti, menospreciarte, utilizarte, faltarte al respeto,… sin que tú protestes ni digas “no”.

  1. Confundes la pasión con jugar juegos

A los narcisistas les encanta jugar a juegos en las relaciones porque no son capaces de tener relaciones emocionalmente maduras. Para ellos todo va sobre dominación y control. La montaña rusa de emociones en la que te ves envuelta, y que se denomina trauma bonding, en realidad no es amor en el sentido “sano” sino un bucle cíclico de dolor y alegría que generáis entre ambos con vuestro comportamiento.

Este tipo de comportamiento también viene alentado por la cultura occidental, sobre todo en el rol de mujer “buena”- hombre “malo”, en el que las relaciones de pasión y agotadoras son retratadas como las de “amor verdadero”. La triste verdad es que en esa búsqueda por la pasión, muchas mujeres inseguras, que tienen alguno de los tres apegos disfuncionales es probable que rechacen un candidato que es predecible y emocionalmente estable como “aburrido” por alguien que tenga rasgos narcisistas y que parece “emocionante”. Un buen ejemplo de los muchos de estos sería en las películas de Bridget Jones, donde Mark Darcy es considerado aburrido y predecible (en realidad buena persona y con sentimientos verdaderos por ella) frente al encantador Daniel Cleaver (que en realidad le falta al respeto y le miente para llevársela a la cama).

Entender qué tipo de apego disfuncional tienes y qué es lo que hace que el narcisista y tú encajéis, te ayudará a entenderte y a descubrir porqué tropiezas una y otra vez con la misma piedra. Una vez empieces a trabajarte de forma terapéutica, tu vida empezará a cambiar.

Este artículo está basado en el original de psychcentral.com

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