13 Señales de que has tenido Padres Narcisistas

El padre/madre narcisistas cuestionan la sanidad de sus hijos desde que son pequeños, les hacen creer que están “locos” o que son “tontas”. De adultos tienen muchos problemas de autoestima y de autoconfianza.

Aquí tienes 13 signos de que has tenido una madre y/o padre narcisista (para que salgas de dudas). A lo largo del artículo hablo de los “padres narcisistas”. Esto debe entenderse como el padre, la madre o ambos.

  1. Intentaban controlarte a través de la codependencia

    En otras palabras, tus padres te dijeron: “No me dejes. Te necesito. No puedo vivir sin ti “. Esto hizo imposible para ti vivir una vida autónoma o establecer prioridades independientes que no sean satisfacer las necesidades de tus padres.

  2. Utilizaban la culpa para manipularte

    Otro método de control fue hacerte sentir constantemente culpable por hacer lo que querías. Es posible que te hayan dicho: “He hecho tanto por ti, he sacrificado todo por ti”. Como resultado, te sentiste en deuda con ellos y como si “debieras” una completa obediencia. Te sientes como si tuvieses una enorme deuda con ellos y que, hagas lo que hagas, es impagable.

  3. Te sometían a un chantaje emocional

    Tu padre/madre o ambos retiraban el amor o lo retenían muy fácilmente. Si no hacías lo que querían, te castigaban severamente o te ignoraban. Siempre tenías la impresión de que sólo te querían cuando hacías exactamente lo que ellos querían.

  4. Les gustaba “vengarse” de ti

    Cuando hacías algo “incorrecto” o en contra de su voluntad, incluso de la manera más pequeña, se aseguraban de castigarte. Esta manera mezquina e infantil de “vengarse” puede haber sido sutil o muy obvia. Por ejemplo, pueden haber saboteado deliberadamente algo que te importaba, romper o esconder algo tuyo, decir algo que sabían que te hacía daño,…

  5. No te permitían poner límites ni decir que no

    Si decías que no a algo que te pedían, demandaban o reclamaban, te castigaban de una forma muy severa o te minaban hasta que lo cambiabas por un sí. No respetaban tu privacidad, te controlaban e interrogaban y te decían constantemente lo que tenías que hacer.

  6. Nunca escucharon (o se preocuparon) por tus sentimientos

    Nunca podías compartir tus sentimientos con tus padres porque se burlaban de ti o cambiaban de tema para hablar sobre ellos mismos. Las emociones eran algo prohibido, que no podías expresar y que cuando lo intentabas, las reprimían de forma muy dura.

  7. Te insultaron/mintieron/menospreciaron

    Tus padres te reprendían constantemente, incluso cuando no había ninguna causa para ello, te menospreciaban burlándose de ti y te acosaban para que hicieras algo o te comportases de una forma determinada.

  8. Te hacían “gaslighting”

    Para controlarte, usaban una táctica de manipulación psicológica conocida como gaslighting. De forma deliberada, te hacían dudar de tus propias opiniones o criterios o cuestionaban tu sanidad mental o nivel intelectual para tener ventaja sobre ti.

  9. Te han “parentificado” o “infantilizado”

    Cuando eras niño, se esperaba que tú “criaras” a tus padres, o te comportaras como un padre sustituto para atender sus necesidades, en lugar de atender las tuyas. O bien se te trataba como a una niña cuando ya no lo eras, no permitiéndote asumir ningún tipo de responsabilidad ni compromiso en la familia y dirigiéndose siempre a ti como si estuviesen hablando con una niña de siete años.

  10. Proyectaban su comportamiento en ti

    Por ejemplo, te decían que eras “muy sensible” o “difícil” o “egoísta” cuando eran ellos los que tenían estas cualidades.

  11. Una falta total de empatía

    La forma de tratarte, de dirigirse a ti, de abusar de su posición de superioridad, el gusto por humillarte o hacerte sentir mal, la constante búsqueda de un conflicto.. denotaban una enorma falta de empatía.

  12. Siempre tenían la razón

    Incluso cuando cometían un error de forma obvia o te trataban mal, nunca se disculpaban por su comportamiento. Cuando los confrontabas al respecto, negaban todas las acusaciones y te echaban la culpa a ti.

  13. Les gustaba presentar una imagen familiar perfecta a los de fuera

    Tus padres hacían todo lo posible para asegurarse de que los demás os percibían como una familia amorosa/exitosa/envidiable. Cuando había gritos en casa, estaban más preocupados por qué pensarían los vecinos que por el conflicto que estaba ocurriendo en la familia.

Cómo confirmar que eres el hijo/la hija de un(a) narcisista

Si eres hijo/hija de un(a) narcisista, es probable que tengas problemas como estos:

  • Codependencia en otras relaciones
  • Un sentido de ti mismo muy débil
  • Límites pobres e incapacidad para decir “no”
  • Culpa crónica o vergüenza tóxica
  • Autodesprecio
  • Sensación de vacío existencial permanente
  • Problemas de autoconfianza
  • Incapacidad para expresar o gestionar las emociones
  • Tener de forma permanente o intermitente ansiedad y/o depresión
  • Ser una persona complaciente

Si estás seguro de que uno o ambos padres son narcisistas, es probable que todavía tengan mucha influencia en tu vida. Ahora que lo sabes, tú decides el grado del vínculo que quieres tener con ellos. Si quieres porque todavía te hacen daño, puedes reducir el contacto o incluso llegar al contacto cero si la relación es muy tóxica y crees que eso es lo mejor para ti.

Fuente: https://lonerwolf.com

Anuncios

Qué es el Mirroring

Qué es el Mirroring

La paternidad/maternidad es una tarea del corazón. Es un trabajo cuya misión es facilitar una respuesta auténtica a la vida por parte de una niña. La palabra clave es facilitar. Es decir, no se trata de crear, moldear o forzar. La facilitación lo que quiere decir es que el padre/la madre proporciona a la niña un espejo adecuado en el que mirarse, en el que la niña vea su Auténtico Yo y desde ahí pueda construir su propia identidad. Es la niña la que hace el trabajo de mirarse y de ser. Es el padre o la madre el que hace el trabajo de sujetar ese espejo.

¿Cómo se sujeta el espejo para un niño? El padre/la madre ve quién es el niño y se lo comunica: “Te he visto esforzarte mucho en ese dibujo. Cuéntame cómo ha sido”. Este comportamiento hacia el niño le permite sentirse visto y definir lo que ha hecho. Esto en oposición a una frase como “Oh, qué dibujo tan bonito”. Esta frase define el trabajo para el niño y no le deja ningún reconocimiento al niño de su propio trabajo. Éste es sólo un ejemplo, pero la idea es que el Yo natural, orgánico sea reconocido por el padre o la madre. Cuando el padre/la madre tiene muy claro cuál es su Auténtico Yo no proyecta cuestiones que ella misma no tiene resueltas en el niño mientras sujeta el espejo. El niño puede mirar a la madre/el padre como un espejo reflectante que le ofrece auto-afirmación, que le ofrece amor incondicional. De esta forma, el niño aprende a autoafirmarse y a quererse a sí mismo.

El Mirroring cuando lo hace un Padre y/o Madre Narcisista

Nada de esto ocurre cuando un padre/una madre (o ambos) es narcisista. De hecho cuando una madre/un padre es narcisista, usa a la niña como un receptáculo de las proyecciones sobre la vida y sobre él mismo. ¿Cómo ocurre esto? Un padre/una madre que es narcisista espera que su hija sea un reflejo de él /ella o le cuide en lugar de hacerlo él/ella. Una madre narcisista, por ejemplo, es más que posible que le demande a su hija que mire, hable, camine, piense y sienta exactamente igual que la madre. Un padre con temas de autoridad no resueltos puede ser muy demandante de que el niño ajuste su ego cumpliendo siempre con las necesidades de engrandecimiento.

La persona narcisista está dañada en su Auto-Imagen, entendida por cómo una se ve a sí misma. Dañada esta imagen por sus padres, el niño narcisista desarrolla la idea inconsciente de que la única manera que tiene de sobrevivir es estar completamente absorbido en un interés propio para el bien de esa Auto-Imagen. En otras palabras, el padre/la madre necesita verse a sí misma bajo una luz siempre positiva, con independencia de su comportamiento real, sus pensamientos o sus sentimientos. Por eso, incluso cuando es cruel o vengativa con otras personas, por ejemplo, justificará estos comportamientos para seguir viéndose a sí misma como merecedora de una alta estima.

El narcisismo está construido por completo por este tipo de distorsiones de la realidad. Un niño, como es lógico, no entiende que esto son distorsiones de la realidad, y para sobrevivir emocionalmente, ya que es completamente dependiente de su padre y/o madre, distorsionará su propia Auto-Imagen para satisfacer las necesidades del padre/la madre de engrandecimiento de su propio ego. Dicho de forma más sencilla, el niño sacrificará su Yo Verdadero para “salvar” el ego desmedido de su padre/madre. Un ejemplo sería el de un niño que le quiere explicar algo que ha aprendido a su padre/madre y éste, en lugar de escucharle y reforzarle, como su ego no le permite reconocer que no sabía lo que le estaba contando el niño, le dirá que está equivocado y le explicará algo que se inventa sobre la marcha para que su Auto-Imagen no se vea dañada. El niño se dirá a sí mismo que no es listo o que no entiende bien las cosas para “salvar” la Auto-Imagen de “listo” de su padre/ madre. Es decir, hijo tonto vs padre listo.

El niño sacrificará su Yo Verdadero para “salvar” el ego desmedido de su padre/madre

Consecuencias de la falta de Mirroring para las Hijas de Narcisistas

Los niños particularmente sensibles recogerán estas necesidades del padre/madre narcisista llevándolas como si fueran propias. Así, el niño se convertirá en un defensor de esta dinámica muy tóxica y perjudicial para él. Así, el niño se peleará con su propia intuición y capacidades para proteger al padre/la madre de que tome conciencia de su comportamiento real.

Muchas de estas supervivientes llegarán a la vida adulta habiendo sufrido muchas crisis a causa de esta distorsión de la realidad que siguen viviendo y que han perpetuado inconscientemente. Generalmente, una de estas crisis, se convierte en una wake-up call que hace que se lo replanteen todo, acudan a terapia y ahí entiendan que fue el padre/la madre narcisista el que les obligó a que renunciaran a su Verdadero Yo para atender a las necesidades del padre/la madre narcisista.

Comportamientos de los Hijos de Narcisistas como Adultos

  • Se culparán a sí mismos de cuestiones que en realidad son responsabilidad del padre/la madre narcisista. Son muy típicos los pensamientos tipo: “Si hubiera hecho/dicho..” o “Qué puedo hacer para que papa/mama…” Esto lo trasladan muchas veces a sus relaciones sentimentales cuando son adultos y se sienten atraídas por personas que están emocionalmente indisponibles y se quedan atrapadas en pensamientos tipo “Que puedo hacer para gustarle a él/ella…”.
  • Se suelen considerar a sí mismas egoístas cuando hablan por sí mismas o defienden sus derechos porque eso es lo que se les decía cuando eran niñas.
  • Hay una tendencia a pensar que están locos, a cuestionarse cuando están en desacuerdo o discuten con alguien porque eso era lo que se les daba a entender cuando eran niños.
  • Es muy probable que, internamente, piensen que desarrollar confianza en sí mismas y a manifestar sus derechos sea una traición hacia su padre/madre o ambos.

Esto se convierte en un baile en el que el niño primero baila con su padre/madre narcisista y luego ya repite en su vida de forma inconsciente en uno, varios o todos los ámbitos de su vida. El baile sólo empieza a cambiar cuando empiezan a hacer terapia y a descubrir y cuidar a su Yo Auténtico, cuando se centran en satisfacer sus propias necesidades priorizándolas sobre las de los demás y cuando entienden que el personaje que han interpretado en la vida hasta entonces era para satisfacer el ego desmedido de su padre/madre narcisista.

Fuente: psychologytoday.com

 

Diferencias entre una Madre Narcisista y una Madre Controladora

El hijo de una madre emocionalmente indisponible con rasgos narcisistas siente la presión para conseguir éxito y atención, ésa es la forma que tiene de ganarse el amor de su madre.

En cambio, la hija de una madre controladora, es constantemente empujada a hacer lo que la madre quiere y moldeada a voluntad de la madre. La hija controlada no tiene espacio para actuar, pensar, sentir y ser ella misma.

La madre combativa enseña a su hijo a armarse de forma defensiva, a evitar la confrontación a toda costa y a mantenerse fuera del centro de atención. Se trata de la estrategia opuesta de la de una madre emocionalmente indisponible.

Todas estas madres no aman de forma sana. Sus hijas desarrollan conductas inapropiadas para lidiar con ello, tienen distintas respuestas emocionales y son heridas de formas concretas.

Puntos en Común de las Madres Controladoras y Narcisistas

Las madres narcisistas y las controladoras ven a sus hijos como extensiones de sí mismas, no como personas independientes que deben desarrollar su propia personalidad. El grado en que son apoyados, se les presta atención – no estoy usando aquí el verbo amar a propósito – depende completamente en lo buenos que son cumpliendo las expectativas de sus madres.

Estas madres proyectan sus propias necesidades en sus hijas y no se dan cuenta de que sus hijas tienen necesidades propias. Tanto las madres narcisistas como las controladoras parecen, al menos en lo que se refiere al exterior, ser muy competentes, muy seguras de sí mismas, aunque en realidad la mayoría de ambos tipos son en realidad inseguras y tienen miedo de ser “desenmascaradas” o de que se les vean carencias. Tienden a ser perfeccionistas sobre absolutamente todo, incluidas sus hijas.

Diferencias entre las Madres Controladoras y las Narcisistas

Mientras que ambas pueden parecer iguales e incluso intercambiables – las madres narcisistas pueden ser controladoras y las controladoras pueden ser narcisistas – tienen motivaciones diferentes, así como diferentes formas de justificar sus comportamientos.

El trato a un niño por una Madre Narcisista está motivado por la necesidad de la madre de ser el centro de atención a todas horas. El modo en el que trata a sus hijos no está reflexionado en absoluto y la verdad es que no es consciente de qué es lo que motiva su comportamiento. A sus hijos los considera o bien un reflejo perfecto de sí misma o bien lo opuesto a ellas, sin términos medios ni grises. Sus hijos la complacerán o no, y en este último caso, ese niño se convertirá en el chivo expiatorio de su madre y, por extensión, de toda la familia. Esta madre utiliza mucho los juegos y la manipulación para mantener todas las miradas sobre ella. Ése es su objetivo. 

La Madre Controladora también se preocupa por las apariencias, igual que la narcisista, pero a la madre controladora lo que la mueven son sus propios miedos e inseguridades, por eso no deja nada al azar. Necesita ser necesitada, halagada y valorada y no confía en los caprichos del destino o la casualidad cuando se trata de criar a sus hijos. La madre controladora cree que sin su intervención, sus hijos fracasarían en todo. Está motivada por el miedo, pero enmascara su control como si se tratase de una fortaleza. Es autoritaria, es un 24/7 de “o lo hacemos a mi manera o nada” – pero realmente cree que es necesario. El mensaje que comunica a sus hijos recalca el hecho de que sin su ayuda, el hijo no sabría salir adelante solo.

Lo que tienen en común las Hijas de las Madres Narcisistas y Controladoras

  1. Problemas en la gestión de Sentimientos

    Esto, junto con la falta de inteligencia emocional, es típico de las hijas cuyas necesidades emocionales no fueron satisfechas en la infancia, con independencia del estilo maternal. Las niñas aprenden cómo gestionar sus emociones y sentimientos a través de sus interacciones con un adulto conectado con sus emociones, normalmente su madre.

    Como se explica en la teoría del apego, cuando este proceso no tiene lugar en la infancia, los niños:

    • o bien se desentienden de sus sentimientos para evitar el estrés, tienen pareja pero en realidad no son sinceros ni muestran su vulnerabilidad (lo que se conoce como apego evitativo)
    • o bien a ratos se sienten conectados con sus parejas y a ratos las rechazan por miedo ser ellos rechazados (apego desorganizado)
    • o bien se sienten sobrebordados por sus propias emociones y se vuelven muy demandantes hacia sus parejas hasta el punto del autosabotaje de la relación en una búsqueda idealizada de fusión perfecta con el otro. (apego ansioso)
  2.  Incapacidad para verse a sí Mismas de forma clara

    Como ambos tipos de estilos de maternidad se centran en lo externo – la hija es definida por lo que hace, no por lo que es – es fácil para la hija perder la noción de sus propios pensamientos, sentimientos, necesidades, deseos y ambiciones. Muchos de estas hijas llegan a la etapa de adultas sabiendo muy poco acerca de sí mismas, confundiendo lo que sus madres quieren de ellas con quiénes son en realidad.

  3. Una noción Distorsionada del Amor

    Estas madres enseñan a sus hijos que el amor siempre viene con un quid pro quo o está condicionado, y esa idea puede perjudicar a su hijo durante toda su vida. Es probable que ellos se sienta atraídos por gente que los trate de una forma que les recuerde a la de su madre – todos nosotros nos sentimos atraídos por lo familiar, incluso cuando nos hace infelices – y que le llamen “amor” a lo mismo que les hacían ellas en la infancia.

El Impacto de la Madre Narcisista

Como esta madre es una experimentada jugadora y una manipuladora que se esfuerza por ser siempre el centro de atención, el efecto que tiene en su hija depende de la aquiescencia de esa niña. Una hija “golden boy” se adapta al “programa” de la madre, perdiendo la noción de quién es ella misma mientras lo hace. Es más que probable que esta hija muestre ella misma rasgos narcisistas. Una hija al que la madre narcisista para le asigna el rol del “chivo expiatorio” no se somete a la voluntad de la madre porque, aunque muchas veces, de forma inconsciente, reconoce la toxicidad de las dinámicas. No se doblega a la dictadura de la madre narcisista pero lo acaba pagando sufriendo un trato más abusivo que su(s) hermana(s)/hermana(s).

    1. Hábito de Auto-criticismo y de Cuestionarse a uno mismo

      El abuso al que es sometido el hijo de una madre narcisista, ya sea bien por gaslighting o por la constante insistencia en lo que hace mal, deja secuelas. Incluso aunque tenga mucho éxito en la vida, sigue arrastrando muchas dudas sobre sí mismo. Al que le fue asignado el papel del chivo expiatorio, consiga lo que consiga, hasta que empiece a hacer terapia para sanar, sentirá que es un(a) fracasado.

    2.  Normalización del comportamiento Narcisista

      Todos las niñas creen que lo ocurre en sus familias, como no tienen otro referente para compararlo, es lo que ocurre en todas las familias. Creen que lo que pasa en sus casas es “lo normal”. La hija de una madre narcisista crecerá pensando que el hecho de que la menosprecien o no la valoren o que tenga que hacer todo tipo de maniobras para conseguir un poco de atención, es simplemente cómo funciona el mundo. Tendrá una tendencia a unirse a amigas y parejas narcisistas con las que las dinámicas son similares a las de su infancia.

    3. Problemas con la Intimidad y la Conexión

      Aunque la hija quiera tener conexiones cercanas, su falta de capacidad para gestionar sus miedos e inseguridades y su atracción hacia las personas que la tratan como su madre lo hace (o lo hizo) hace de esta conexión íntima algo difícil de conseguir.

El Impacto de la Madre Controladora

Los hijos de una madre controladora tienen la fórmula perfecta para sentirse inadecuadas con un mensaje que no es directo pero que grita “No eres nada sin mí”.

No eres nada sin mí

Crecer de esta forma genera una serie de problemas (que se pueden tratar):

      1. Confundir el Control con la Fuerza

        Estar bajo la lupa de alguien que siempre quiere que hagas las cosas de una forma determinada hace que los hijos de madres controladoras se vuelvan ellos mismos controladores e hipervigilantes, pensando que “si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien” cuando en realidad esto es sólo una ilusión que no se corresponde con la realidad. Además, este hijo se sentirá más cómodo con gente que sea mandona, que le diga lo que tiene que hacer, incluso aunque esto dé lugar a que se sienta infeliz y a que se ignoren sus necesidades y pensamientos.

        Si lo tengo todo bajo control, todo saldrá bien

      2. Falta de Resiliencia

        El hábito de la auto-crítica es tan profundo y está tan arraigado que muchas de las hijas de madres controladoras, evitan el fracaso a toda costa. Todas sufrimos reveses y comentemos errores en la vida, pero las hijas de madres controladoras ven estos momentos en concreto como reveladores de que ella es defectuosa y no tiene valía. Le cuesta mucho recuperarse de momentos de este tipo porque cree que son los que le definen en profundidad como persona. Apuntar bajo es en muchas ocasiones un patrón de vida. “No apuntes alto y así no te decepcionarás.”

        No apuntes alto y así no te decepcionarás

      3. Atrapado por la Inacción

        Una madre controladora le niega a su hijo espacio para que haga sus propias elecciones y para confiar en su instinto y sus pensamientos. Esto provoca que en su etapa de adultos, estos hijos sean miedosos y que muchas veces se sientan incapaces de actuar en su propio nombre y terminen haciendo lo que otra persona piensa que deberían hacer. Esto hace que sean mucho más proclives a permanecer en situaciones – tanto en si vida laboral como personal – que los hace profundamente infelices.

Fuente: Psychologytoday.com

¿Eres Hija de Una Madre (o Padre) Narcisista? Haz Este Breve Test Para Averiguarlo

El Narcisismo es un desorden que en su grado más severo del espectro se encuentra recogido en el grupo B del DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) como Trastorno Narcisista de la Personalidad. Una mujer (u hombre) puede tener características narcisistas y sin embargo no encajar en el trastorno. Una persona que sí lo tiene, puede estar en cualquier punto del espectro. Madres/Padres con tan sólo unas pocas de las características señaladas más abajo pueden afectar muy negativamente a sus hijos, lo cual se explica en el libro de la doctora Karyl McBride :”¿Alguna vez seré suficiente?”.

Averigua si las Siguientes Preguntas se Aplican a la Relación con tu Madre (o Padre)

  1. Cuando tratas temas de la vida con tu madre, ¿desvía la conversación para hablar de sí misma?
  2. Cuando hablas de sentimientos con tu madre, ¿intenta que sus sentimientos sean más importantes que los tuyos?
  3. ¿Tu madre se comporta como si estuviese celosa de ti?
  4. ¿Tu madre tiene empatía por tus sentimientos?
  5. ¿Tu madre sólo te apoya en aquellas cosas que haces que la reflejan a ella misma como “buena madre”?
  6. ¿Has sentido de forma prolongada una falta de cercanía emocional con tu madre?
  7. ¿Has cuestionado de forma prolongada si le gustas a tu madre o realmente te quiere?
  8. ¿Tu madre sólo hace cosas por ti cuando otras personas la ven?
  9. Cuando ocurre algo en tu vida (accidente, enfermedad, divorcio) ¿tu madre reacciona sobre cómo le afectará a ella en lugar de cómo te sientes?
  10. ¿A tu madre le importa mucho lo que los otras personas (vecinas, amigas, familia, compañeras de trabajo) piensan?
  11. ¿Tu madre niega sus propios sentimientos?
  12. ¿Tu madre te culpa a ti o a otras personas en lugar de responsabilizarse de sus propios comportamientos o acciones?
  13. ¿Tu madre se siente fácilmente herida y guarda rencor durante mucho tiempo en lugar de intentar resolver el problema?
  14. ¿Te sientes como si hubieses sido una esclava de tu madre?
  15. ¿Sientes que has sido responsable del alimento o las enfermedades (dolores de cabeza, stress,…) de tu madre?
  16. ¿Tuviste que cuidar de las necesidades físicas de tu madre cuando eras niño?
  17. ¿Te sientes no aceptada o vista por tu madre?
  18. ¿Sientes que tu madre ha sido y/o es muy crítica contigo?
  19. ¿Te sientes a menudo indefenso en presencia de tu madre?
  20. ¿Tu madre te avergüenza a menudo?
  21. ¿Sientes que tu madre te conoce de verdad?
  22. ¿Tu madre se comporta como si el mundo tuviese que girar en torno a ella?
  23. ¿Encuentras difícil ser una persona independiente de tu madre?
  24. ¿Tu madre te parece falsa a veces?
  25. ¿Tu madre quiere controlar tus elecciones o las decisiones que tomas en tu vida?
  26. ¿El estado de ánimo de tu madre puede cambiar fácilmente de forma brusca?
  27. ¿Sentiste que tenías que hacerte cargo de las necesidades emocionales de tu madre cuando eras niña?
  28. ¿Te sientes manipulado cuando estás en presencia de tu madre?
  29. ¿Te sientes valorada por tu madre por lo que haces más que por quién eres?
  30. ¿Es tu madre controladora, actuando como una víctima o como una mártir?
  31. ¿Tu madre te obliga a actuar de una forma diferente a como realmente te sientes?
  32. ¿Tu madre compite contigo?
  33. ¿Tu madre siempre tiene que salirse con la suya de una forma o de otra?

Todas estas preguntas se refieren a características narcisistas. A cuantas más preguntas hayas dicho que sí, mayor probabilidad hay de que tu madre tenga rasgos narcisistas y esto te haya causado dificultades en la infancia, en tu desarrollo como persona y en tu etapa de adulto.