Qué es el Refuerzo Intermitente y cómo interviene en el Abuso

Flores después de días del tratamiento de silencio. Lágrimas de cocodrilo después de semanas de brutales insultos. Un regalo inesperado después de un ataque de ira. Un momento repentino de ternura después de horas de comentarios críticos. ¿Qué tienen todos estos gestos en común? En el contexto de una relación abusiva, todas son demostraciones de refuerzo intermitente, una peligrosa táctica de manipulación utilizada por el abusador(a) para mantener el vínculo con la víctima.

El psicólogo B.F. Skinner descubrió que si bien el comportamiento a menudo está influenciado por recompensas o castigos, hay una manera específica en la que se otorgan recompensas que pueden causar que ese comportamiento persista durante largos períodos de tiempo, haciendo que ese comportamiento sea menos vulnerable a la extinción. Las recompensas periódicas y predecibles para un cierto comportamiento en realidad producen menos de ese comportamiento en el tiempo que un calendario incoherente de recompensas.

Este psicólogo hizo experimentos con ratas a las que se les recompensaba con alimentos. Resultó que las ratas presionaban una palanca para obtener alimentos de manera más constante cuando no sabían cuándo vendría el siguiente comprimido de alimento que cuando siempre recibían el comprimido después de presionar la palanca (lo que se conoce como refuerzo continuo).

En términos sencillos, cuando sabemos la recompensa después de tomar una determinada acción, tendemos a trabajar menos por ella. Sin embargo, cuando el momento de la recompensa o la certeza de que lo obtendremos es impredecible, tendemos a repetir ese comportamiento con aún más entusiasmo, con la esperanza del resultado final. Disfrutamos la alegría de una recompensa “duramente ganada” mucho más.

El poder del refuerzo intermitente radica en el poder de la incertidumbre. La víctima de abuso tiene dudas sobre el abuso porque generalmente hay momentos de afecto, disculpas y falso remordimiento involucrados. Aquí es donde interviene el refuerzo intermitente.

El Abuso y el Refuerzo Intermitente

Casi siempre hay un refuerzo intermitente cuando se trata de una relación con un(a) narcisista maligno, psicópata y/o sociópata porque el abuso generalmente se mezcla con afectos periódicos en momentos impredecibles. El refuerzo intermitente funciona precisamente porque las “recompensas” (que pueden ser cualquier cosa, desde la efímera normalidad del afecto hasta la exhibición del remordimiento de la abusador(a)) se dan esporádicamente a la víctima durante todo el ciclo de abuso. Esto hace que la víctima trabaje más para mantener la relación tóxica porque desea desesperadamente volver a la “fase de luna de miel” del ciclo de abuso.

El refuerzo intermitente junto con los efectos del trauma aseguran que las personas se vuelvan “adictas” a la esperanza de cosechar su “recompensa” a pesar de la evidencia de que están arriesgando su propia seguridad y bienestar psicológico, emocional y quizás también físico.

La inestabilidad de la abusador(a) conduce irónicamente a sus víctimas a convertirse en una fuente de constante estabilidad para ellas

Este mismo fenómeno (aunque mucho más simplista) se muestra en el comportamiento de los jugadores en las máquinas tragaperras. A pesar de la baja probabilidad de ganar, los jugadores se vuelven “adictos” a invertir su dinero duramente ganado sólo por la posibilidad de un pago.

El Refuerzo Intermitente causa Adicción 

El refuerzo intermitente funciona a un nivel bioquímico. Cuando los momentos agradables son pocos y están muy espaciados en el tiempo, fusionados con la crueldad, los circuitos de recompensa del cerebro se ven alterados.

Cuando el placer es predecible, nuestros circuitos de recompensa se acostumbran a él y, de hecho, nuestro cerebro libera menos dopamina y serotonina a lo largo del tiempo cuando estamos con una pareja que nos trata bien. Se podría argumentar que, en muchos casos, el rechazo y el caos por parte de un compañero tóxico crea una adicción que es mucho más potente que la calidad predecible del amor “estable”.

La dopamina es un poderoso neurotransmisor que hace que los cerebros de los enamorados (especialmente en relaciones dominadas por la adversidad) se asemejen a los cerebros de los adictos a la cocaína. Hay una privación de la hormona y una imprevisibilidad sobre cuándo y cómo volverá a “chutar” al cerebro. Esto hace que se convierta en algo muy preciado y que se “persigue” como sea. Viene a convertirse en la gasolina que mantiene “la máquina”.

“La dopamina realmente fluye mucho más fácilmente cuando las recompensas son intermitentes. Así, o cuando ves a X, él/ella es amable contigo a veces, pero no siempre. Su gran falta de fiabilidad pone en marcha tus neuronas de dopamina “. Esto es lo que describe la Dra. Susan Carnell, Profesora Asistente en el Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento en la Universidad Johns Hopkins, en su artículo, “Bad Boys, Bad Brains”.

La percepción de “Pequeña Amabilidad” y Porqué la Víctima se Queda

Las abusadoras usan el afecto periódico o pequeños actos de bondad en su beneficio. Al emplear tácticas de lástima o dar a sus víctimas algo de afecto, un regalo, o simplemente la ausencia de su abuso de vez en cuando, su comportamiento positivo se amplifica a los ojos de sus víctimas.

La víctima se aferra a la esperanza de que estos pequeños actos de bondad son evidencia de la capacidad del abusador para cambiar o, como mínimo, la justificación de su comportamiento malicioso. La realidad es que se trata de excusas y juegos, no signos de redención. Estos períodos intermitentes de bondad rara vez duran. Están integrados en el ciclo de abuso como una forma de explotar aún más a las víctimas de abuso y manipularlas para que se queden.

Agravando el Trauma Bonding

Los abusadores pueden lastimar a la víctima deliberadamente sólo para aparentemente ir a su rescate. Actúan tanto de villano como de héroe. Con toda la manipulación y las mentiras y el refuerzo intermitente, se crea el delirio en la cabeza de la víctima de “Hemos pasado por tanto juntos…” cuando la realidad es que el abusador y la víctima no han pasado por nada juntos sino que ha sido el abusador el que ha ejercido el abuso/maltrato y la víctima lo ha aguantado, muchas veces racionalizándolo, minimizándolo o justificándolo.

Hemos pasado por tanto juntos…

El refuerzo intermitente se usa para fortalecer el vínculo traumático, un vínculo creado por la intensa experiencia emocional de la víctima que lucha por la supervivencia y busca la validación del/de la abusador(a). La víctima suele estar desgastada, aislada y “programada” para necesitar la validación del abusador para tener falsa autoestima.

Para cortar el vínculo traumático es esencial que la víctima de abuso busque apoyo y le quite espacio al abusador, ya sea en forma de Contacto Cero o Contacto Bajo en los casos de coparentalidad.

La manera más poderosa de sanar de la incertidumbre creada a partir del refuerzo intermitente es encontrarlo con la certeza de que se trata de un abuso que es muy perjudicial para la salud mental y emocional de la víctima.

Las supervivientes pueden beneficiarse si empiezan terapia con una terapeuta que sepa sobre el vínculo traumático para conectar de forma segura con su rabia por el abuso, lo que les permitirá mantenerse alejadas de su abusador(a) y “pisar el suelo” sobre la realidad del abuso que han experimentado. Aprender a identificar el patrón ayuda a interrumpir el círculo vicioso antes de que comience nuevamente.

Sólo cuando los supervivientes se permiten la complejidad de sus emociones hacia las abusadoras pueden reconocer plenamente que su inversión en sus parejas tóxicas tiene poco o ningún retorno positivo. En todo caso, ese retorno no es el que se merecen, como personas que son, dignas de amor verdadero, sincero y sano.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

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27 Afirmaciones Poderosas para Mantener el Contacto Cero con un Narcisista Abusivo (Parte 1)

El Contacto Cero con una ex pareja narcisista o abusiva es un momento desafiante en la vida de una persona. Los supervivientes de abuso emocional, psicológico, físico, y/o sexual no sólo se están abriendo un nuevo camino hacia la libertad y el renacimiento, sino que también pueden estar luchando con los efectos de la disonancia cognitiva, el miedo, la vergüenza y la culpa, así como los efectos traumáticos del abuso en sus mentes, cuerpos y espíritus.

También pueden encontrarse con hostigamiento o acoso por parte de sus parejas abusivas en sus intentos de separarse de ellas, especialmente si se han “atrevido” a dejar primero a esas parejas.

Debido a la vinculación bioquímica y traumática con sus abusadores, los supervivientes también pueden tener dificultades para no contactar a su ex pareja o controlarlas debido a que están condicionados a depender de la aprobación y validación de su abusador(a) durante el ciclo de abuso como un mecanismo de supervivencia.

Teniendo en cuenta el hecho de que la desintoxicación de una relación abusiva se parece mucho a la recuperación de una adicción, la “rehabilitación” de este tipo de toxicidad debe abordarse de una manera que sea a la vez compasiva y fortalecedora.

30 Afirmaciones Poderosas para Mantener el Contacto Cero con un Narcisista Abusivo

  1. Todo Acto de Silencio es una protección contra la Violencia Psicológica

    Cada vez que eliges no controlar, responder o comunicarte con un ex compañero abusivo, demuestras que te valoras a ti misma, valoras tu tiempo, tu nueva vida y tu derecho a no ser sometida a abuso o maltrato. Te proteges contra la información traumática o la violencia emocional que podría retraumatizarte y atraparte de nuevo en un ciclo de abuso. Un ciclo que sólo puede exponerte a más dolor, angustia y una sensación generalizada de desesperanza. Has escapado del abuso: no te permitas volver a ingresar al ciclo nuevamente en una situación sobre la que tú tienes el poder de decidir.

  2. Tengo el derecho a estar Libre de Abuso. Todo ser humano tiene ese derecho y yo también

    Tú eres como cualquier otro ser humano, incluidos aquellos que nunca han estado en una relación abusiva o aquellos que nunca han tolerado ninguna forma de abuso si lo han encontrado. No te culpes ni te avergüences de haber permanecido en una relación abusiva.

    Hay muchas razones por las que los supervivientes de abuso/maltrato permanecen más allá del primer incidente de abuso. Tiene que ver con la repetición-cumpulsión del trauma de infancia con padres/madres abusivos no sanados.

    Tienes todo el derecho de rodearte de personas que te quieran tal y como eres, que traten bien y que te nutran.

  3. Nadie puede quitarme el Poder que tengo dentro de Mí

    Puede ser una sorpresa para ti, pero las abusadoras narcisistas no tienen ningún poder interno auténtico: le quitan el poder a los demás porque no tienen ninguno dentro de ellas. No tienen ningún sentido de identidad nuclear: necesitan más a sus víctimas de lo que éstas las necesitan a ellas (incluso si se siente de otra manera). Cuanto más crezca tu poder personal, más verás las cosas con claridad, te querrás a ti mismo y no necesitarás la validación de nadie, en especial de la narcisista.

  4. Mi Voluntad es más Fuerte que los intentos de un(a) abusador(a) de maltratarme/abusar de mí/asustarme o intimidarme

    Muchas supervivientes de abuso/maltrato terminan devaluadas por el comportamiento intimidatorio de su ex pareja. Su ex pareja abusiva se niega a dejarlas solas, las acecha o acosa, las amenaza (si tiene algo con qué hacerlo) u ostenta su nueva fuente de suministro como una forma de provocar (por ejemplo, publicar muchas fotos en Facebook con su nueva pareja una semana después de la ruptura proclamando amor a los cuatro vientos).

    Recuerda que las tácticas del/de la abusador(a) no pueden funcionar en ti tan efectivamente si estás dispuesta a priorizar tu bienestar y tu libertad sobre los intentos de intimidación o las amenazas. Protégete. Si es necesario, cambia de lugar de residencia o interpón una denuncia a la policía o consulta con una abogada. Tienes medios para protegerte y el derecho de no tener ningún tipo de contacto con una persona si eso es lo que tú quieres.

  5. Me Defenderé y me Protegeré. Pase lo que pase.

    Ya sea que eso signifique obtener una orden de restricción, cambiar tu número o bloquearle en todas las plataformas de redes sociales, haz todo lo que sea necesario para protegerte de la manipulación y el abuso del narcisista para mantener el contacto cero con la narcisista.

    No mereces ser retraumatizado, de ninguna forma o manera. Busca el apoyo de tu refugio local contra la violencia doméstica (sí, el abuso emocional sigue siendo violencia), busca una terapeuta que sepa de trauma, grupos de apoyo locales, o terapias grupales enfocadas en la recuperación y el apoyo del trauma. Encuentra todo el apoyo que puedas para ayudar a construir y reforzar protección a tu alrededor. Cuanto más apoyo de calidad tengas, más seguro estarás de seguir adelante sin tu ex compañera tóxica. Cuanto más sana sea la red de personas de la que empieces a rodearte, más te identificarás con los vínculos sanos y menos ganas tendrás de contactar a tu ex narcisista.

  6. No me Rindo. Tengo Esperanza.

    No importa lo difícil que se vuelva, nunca te rindes. Incluso si cometes un error, no pasa nada. No te castigas de forma dura y vuelves a empezar. No hay nada perdido. ¿Cómo vencer a una adicción? No permitas que la fantasía de la perfección te impida avanzar en tu camino. Sigue adelante. Si te has caído y por lo que sea, has roto el Contacto Cero, no te juzgues. El auto-juicio lleva a la misma sensación de indignidad que te lleva de vuelta a buscar la validación de personas tóxicas. En lugar de eso, levántate y vuelve al camino y comprométete contigo misma a realizar el viaje aún más plenamente. Cada revés simplemente revela las heridas nucleares que necesitan sanación. Entiende los factores desencadenantes que llevaron a su decisión de romper el Contacto Cero para intentar no volver a caer en ellas. Y si vuelves a caer, no pasa nada. Te vuelves a levantar. Las estadísticas indican que la media es de siete intentos hasta conseguir el Contacto Cero con la persona abusiva.

  7. Mi Vida vale más que Promesas Vacías

    Cuando un(a) abusador(a) narcisista intenta que vuelvas, él vuelve a la fase de idealización del ciclo de abuso y te hará las mismas promesas que te hizo al comienzo de la relación. Prometerá cosas como cambiar, quererte, cuidarte, apoyarte y estar a tu lado. Lo que no ha hecho antes y no hará en el futuro. En su lugar, te invalidó, menospreció, degradó, humilló, minusvaloró,.. y eso es lo que volverá a hacer si le dejas. Estas promesas vacías son sólo otra forma de controlarte y hacer que vuelvas al ciclo de abuso. No alimentes la ilusión de lo que podría haber sido la relación. Eso es una fantasía. En cambio, reconócelo por lo que fue: momentos de terror fusionados con falsas promesas que nunca se llevaron a cabo. Mereces más que promesas vacías: te mereces lo real. La verdadera promesa de una vida nueva y más saludable te espera: hazte una promesa a ti misma de que perseguirás esa nueva realidad. Comprométete contigo misma a quererte, cuidarte, protegerte y no abandonarte.

  8. Elijo una Vida Plena y Sana en la que Prosperar y no Sobrevivir

    Muchos supervivientes de abuso tienen un alto nivel de resistencia, están muy acostumbrados a aguantar situaciones muy duras, situaciones que para una persona sana serían impensables. Esto se debe a que en la infancia, su familia narcisista/disfuncional les sometía a abuso/maltrato y lo negaban, aduciendo que el trato era normal, y que, en todo caso, lo “tenían que aguantar”.

    No sólo el abuso físico o sexual lleva a situaciones de vida o muerte. También el abuso psicológico y/o emocional. Hay suicidios que ocurren por acoso escolar y violencia doméstica que no siempre lleva aparejado el abuso físico y/o sexual. La mayoría de los supervivientes desarrollan conductas autolesivas y/o ideaciones suicidas activas (con intentos de suicidio) o pasivas (sólo pensando en ello sin pasar a la acción).

    Cada vez que sacrificas tu tranquilidad y bienestar por un “golpe” más del abuso en lugar de desintoxicarte de la relación, también te menosprecias y abusas de ti mismo. Al romper el contacto cero, es como si te convencieses de que no eres digno de algo más que estar con una persona tóxica, que te maltrata o abusa de ti.

  9. La Soledad es infinitamente mejor que cualquier forma de Abuso

    Después de una relación abusiva, puedes comenzar a idealizar a tu ex pareja en tiempos de soledad. Incluso podrías preguntarte si fue ‘valioso’ dejar el abuso, ya que ahora te sientes sola. Puede que tengas sentimientos encontrados acerca de tu abusador(a), ya que los “buenos momentos” vuelven a aparecer en tu mente en ausencia de tu abusador(a).

    Recuerda que tú has sido la única persona en la relación que se ha esforzado por que hubiese buenos momentos. La narcisista lo único que hizo fue dejarse querer y tratar bien por ti. Únicamente puso esfuerzo en el bombardeo de amor o love bombing, después ya sólo realizaba un refuerzo intermitente de amor/odio que te mantenía bajo su control.

    La soledad puede ser una señal de que estás trabajando y procesando el trauma. Es un signo de que debe estar más presente contigo mismo y rodearte de mejores redes de apoyo. También es una señal de que tienes una gran necesidad de aprender a disfrutar de tu propia compañía. Reconoce y valida la soledad, no la resistas persiguiendo a personas más tóxicas o volviendo a la misma relación de abuso. Los supervivientes a menudo necesitan un período de autoaislamiento para reflexionar, recuperarse e integrar el trauma antes de salir o buscar nuevas relaciones. Tómate este tiempo para sanar y no te apresures en el proceso. Es muy necesario para que te encuentres en un estado óptimo de salud mental, física y emocional. Cuanto más sano estés, mejor será la calidad de sus relaciones futuras, ya sea con nuevos amigos o parejas. No olvides que aquéllo que tienes en tu interior es lo que se refleja en el exterior a través de tus relaciones. Para que cambie el tipo de vínculo que tienes con otras personas, el primero que tiene que cambiar, eres tú. Los cambios se dan de dentro hacia fuera, no al revés. Si intentas evitar el contacto cero “enganchándote” muy rápidamente a otra persona, es más que probable que esa persona se parezca mucho a tu ex narcisista.

Continúa en el siguiente artículo.

5 Formas en las que los Hijos de Padres Narcisistas se Autodestruyen de Adultos (Y Cómo Pararlo)

De forma generalizada, la mayoría de las personas asocian los términos “trauma” y Síndrome de Estrés Post-Traumático con los veteranos de guerra o las personas que han sufrido un evento traumático aislado, como un accidente de tráfico.

Sin embargo, hay niñas que crecen en familias narcisistas/disfuncionales, donde las casas en las que crecen en realidad son zonas de guerra con sus padres narcisistas. Sufren heridas psicológicas y emocionales en etapas de su desarrollo, que son las más vulnerables en la vida de una persona.

El descuido, el maltrato, el abandono y/o cualquier forma de abuso sexual, emocional, psicológico y/o físico, como el impuesto por los padres narcisistas han sido probados por investigaciones tales como el estudio Adverse Childhood Experiences que dejan un impacto adverso y de larga duración sobre esos niños y que, si no se trata, les acompaña toda su vida.

Más abajo te muestro 5 formas en las que tener padres narcisistas/disfuncionales pueden condicionar tu vida de adulto.

      1. Tu vida es en parte una recreación de los traumas de infancia

        Freud lo denominó  la “repetición-compulsión”, los psicólogos se refieren a él como los efectos del “condicionamiento”. El ciclo de repetición del trauma es real, es destructivo y tiene sus orígenes en una infancia de maltrato y abuso.

        Para los supervivientes, el caos es su “normalidad”. A medida que se acostumbran a ambientes altamente estresantes que dan forma a su sistema nervioso y su psique, su lucha por la supervivencia en la infancia deja un vacío en la edad adulta que a menudo hace que inconscientemente les lleve a buscar situaciones con un nivel de estrés semejante al de su infancia.

        Las madres narcisistas se comportan del mismo modo que los abusadores narcisistas en las relaciones adultas. Les encanta bombardear (halagar y alabar de forma excesiva) a sus hijos cuando necesitan algo de ellos, triangulan con otros hermanos para que se enfrenten, y los devalúan con hipercrítica, ataques de ira, abuso verbal y emocional.

        También se involucran en refuerzos intermitentes, retirando el afecto en períodos críticos y, al mismo tiempo, dando migajas de amor a sus hijos como una promesa de un amor incondicional que nunca llega.

        Nos sentimos atraídas (bioquímicamente) por personas que se parecen a nuestros padres narcisistas porque en la relación se recrean los mismos altibajos severos que en la infancia. Cuando el bombardeo de amor (o love bombing en inglés)) se convierte en devaluación, nuestro cuerpo se vuelve adicto a los subidones y bajones de la dopamina, la oxitocina, la adrenalina y el cortisol.

        También hay un componente psicológico de esta adicción. A menudo estas personas que repiten el abuso sufrido en la infancia vienen disfrazadas de salvadoras. Las supervivientes de traumas complejos están en una “búsqueda repetida de un(a) salvador(a)“.

        Muchos niños maltratados se aferran a la esperanza de que crecer les brindará libertad y escape. Pero la personalidad formada en el ambiente de control coercitivo no está bien adaptada a la vida adulta. El superviviente tiene problemas fundamentales de confianza básica, autonomía e iniciativa. Todavía está atrapado en su infancia. Tratando de crear una nueva vida, vuelve a encontrarse con el trauma.

        El bombardeo de amor los atrapa y los mantiene en relaciones sin amor. Anhelan los elogios excesivos porque nunca tuvieron una consideración positiva incondicional en la infancia. Cuando finalmente se eliminan los temores de su infancia, hay resistencia a la estabilidad. Sus cuerpos y mentes tienen que reajustarse bioquímicamente para encontrar atrayentes las relaciones sanas y estables.

        “El impulso para completar y sanar el trauma es tan poderoso y tenaz como los síntomas que crea. La urgencia de resolver el trauma mediante la recreación puede ser severa y compulsiva. Estamos inextricablemente inmersos en situaciones que reproducen el trauma original de maneras obvias y no obvias”

        Peter A. Levine, “Despertando al Tigre: Sanando el Trauma”

        Por ejemplo, una hija que no es querida por su padre narcisista abusivo terminará con parejas emocionalmente no disponibles -o incluso sociópatas- en la edad adulta debido a un sentido inculcado de indignidad. Para ella, el maltrato y el abuso son lo conocido, lo  familiar, inconscientemente busca el amor incondicional de su padre en hombres que la tratan igual, que le hacen revivir el trauma. Está acostumbrada a tomar una función de cuidadora, atendiendo las necesidades de la otra persona mientras descuida las suyas. Ella ha sido inconscientemente “programada” para buscar personas peligrosas , dañinas y tóxicas para ella porque son lo “normal” en su vida.

        Si las heridas de infancia no se sanan con terapia, el ciclo de abuso no se interrumpe nunca y el trauma sigue presente, consciente o inconscientemente en la vida de las supervivientes.

      2. El Abuso Verbal y Emocional al que te sometieron te lleva al Auto-sabotaje

        Los padres narcisistas someten a sus hijos a hipercríticas, castigos severos y una indiferencia insensible a sus necesidades básicas como seres humanos. Para poder sobrevivir, los hijos de narcisistas, que en su infancia dependen completamente de sus cuidadores, tienen que seguir las reglas de sus padres tóxicos si quieren sobrevivir. Esto son “programas de supervivencia” inadaptados que llevan a la edad adultas. Hábitos como agradar a las personas, sacrificar las necesidades propias, cuidar a los demás para sentirse queridas, sentirse “egoístas” o culpables constantemente y mantener un bajo perfil son algunas de las estrategias que les ayudaron a sobrevivir en un ambiente hostil pero que a día de hoy son maladaptativas, ya que les hacen vivir una vida pobre, en la que no hay confianza ni ilusión ni dirección.

        En respuesta a la violencia psicológica, los hijos de padres narcisistas desarrollan una sensación de vergüenza tóxica, autoculpa y un crítico interior inflexible que los hace sentir como si no fueran merecedores de las cosas increíbles que la vida tiene para ofrecer. Suelen tener la idea de que no son lo “suficientemente buenos” y por eso no intentan nada o pueden pasar a la otra polaridad de la perfección, en un esfuerzo por demostrar su valía. De cualquier manera, carecen de autovalidación y autoestima.

      3. Las Adicciones y la Disociación se vuelven ‘normales’

        El trauma puede afectar a los centros de recompensa del cerebro, haciendo a las personas más susceptibles al abuso de sustancias u otras adicciones.

        Cuando una persona ha sido traumatizada a una edad tan joven, la disociación, un mecanismo de supervivencia que separa las experiencias, de los cuerpos y el mundo, puede convertirse en una forma de vida. Dependiendo de la gravedad del trauma, las supervivientes de abuso infantil también pueden tener problemas con el comportamiento adictivo como adultos.

        El cerebro humano es un órgano que está configurado para responder a la experiencia que está teniendo. Así que en edades en las que se está formando, si estás en un constante estado de terror, tu cerebro está configurado para estar alerta ante el peligro y para tratar de hacer desaparecer esas terribles sensaciones. El cerebro se confunde mucho. Y eso lleva a problemas como la reactividad, cerrarse a todo y dedicarse a las adicciones. La adicción proporciona un escape conveniente de las realidades cotidianas de inmenso dolor, depresión, ansiedad y rabia que a menudo se producen después de las heridas infantiles no resueltas.

        El estrés crónico en la niñez debido al abandono o la agresividad continuados tiene un efecto generalizado en la capacidad de prestar atención, de aprender, de ver qué quieren las otras personas, y merma las capacidades sociales.

      4. Las ideaciones suicidas son muy comunes entre los supervivientes 

        Cuando una persona ha sido traumatizada en la infancia y más tarde revive esa victimización como adulto, se produce una sensación generalizada de desesperanza y de impotencia frente a la vida. Esto les lleva a tener ideaciones suicidas como la única salida que tienen cuando se sienten muy agobiadas. Algunas personas no hacen tentativas sino que solamente se trata de un recurso mental, otras hacen tentativas pasivas y otras, activas.

        También son muy frecuente entre los supervivientes las autolesiones, como una forma de dar salida a ese estrés o como una forma maladaptativa de dar una vía de escape a las emociones y sensaciones en su cuerpo, que se vuelven intolerables.

        La indefensión aprendida a la que sus madres narcisistas les sometieron y que después ellas repiten de adultas de forma consciente o inconsciente, se presta a sistemas de creencias que hacen que las supervivientes sientan que, hagan lo que hagan, nada va a  cambiar a mejor. Suelen sentirse como “personas defectuosas” a causa de la vergüenza tóxica o diferentes de los demás, alienadas, debido a la inmensa adversidad que experimentaron.

        El futuro puede parecer sombrío si un superviviente no ha sido acompañado adecuadamente por un(a) terapeuta, si no ha recibido el mirroring necesario y si no ha sanado lo suficiente a su niño interior.

      5. Hay partes internas que se desarrollan en la infancia y que siguen acompañando al adulto, impidiéndole formar su Yo más auténtico

        Si bien muchas personas han oído hablar de “la niña interior”, pocas personas abordan el hecho de que hay partes internas que pueden desarrollarse como resultado del abuso crónico.

        Algunas de estas partes son aquéllas que hemos ocultado, sublimado o minimizado en un intento por mitigar el riesgo de abuso, por ejemplo, cuando las víctimas de abuso evitan destacar en algo para evitar ser castigadas o criticadas por su éxito.

        También hay “partes” que son respuestas defensivas al trauma en sí. Estas partes son intentos de protegerse como adultos de un entorno que ya no es peligroso, como en la infancia. Las supervivientes de trauma complejo pueden protegerse de compartir quiénes son realmente con el mundo.  Se cierran en sí mismas de las personas que realmente las pueden “ver” y apreciarlas. Esto arruina la posibilidad de una conexión o vulnerabilidad auténtica con los demás. Esta estrategia defensiva fue un mecanismo de supervivencia que desarrollaron cuando eran más jóvenes para evitar la amenaza de que sus padres narcisistas les hicieran más daño del que podían aguantar. Les sirvió como niñas indefensas, pero puede hacer que excluyan la posibilidad de una intimidad con los demás como adultas. Esto les lleva a vivir una vida muy limitante y muy carente de las necesidades que todas tenemos, como el amorUn ejemplo de estas “partes” sería el de un superviviente de un trauma complejo que desarrolla un lado hipermasculino para evitar recuerdos de abuso sexual. Otro sería el de la hija de una madre narcisista hipercrítica, que puede desarrollar una parte que sea demasiado defensiva frente a la crítica, ya sea constructiva o destructiva. Esto le impide hacer actividades en las que pueda cometer errores y con ello, crecer.

        Estas ‘partes’ tienen mucho que decirnos. Silenciarlas, negarlas o reprimirlas sólo las hace más fuertes. Entonces, en cambio, tenemos que escuchar lo que quieren decirnos de nosotros mismos. La integración de estas partes de una manera saludable requiere que aprendamos de qué están tratando de protegernos y busquemos formas alternativas de crear una sensación de seguridad en el mundo y en nuestro propio cuerpo.

Fuente: https://thoughtcatalog.com