El condicionamiento: una forma de abuso que utilizan las narcisistas para que te auto-sabotees

Seguro que has oído hablar alguna vez de los experimentos de condicionamiento de Pavlov. Si haces sonar una campana al mismo tiempo que alimentas a un perro, y repites esto durante muchas ocasiones, el perro comienza a salivar cuando suena la campana sin que la comida esté presente porque en el cerebro del perro asocia el sonido de la campana con la comida que quiere.

Lo que sucede con las relaciones abusivas es algo similar. También es algo que se da en las sectas y los cultos. Se trata de un condicionamiento que asocia eventos como celebrar algo, prosperar, conseguir, tener éxito, logros, sentir orgullo, realización,… con el castigo, la vergüenza y la humillación.

Hay muchas formas en que los narcisistas condicionan a personas con las que tienen vínculos, como sus parejas, familia, empleados, amigos,.. pero sobre todo con sus hijos, ya que es en la infancia cuando somos más maleables y absorbemos por completo lo que ocurre en el entorno. En este artículo te cuento tres de esas formas cuyo objetivo es erosionar tu sentido de la identidad y la seguridad en el mundo.

Socavan tus capacidades y potencial

Nuestra inteligencia, habilidades, talentos y sentido del logro nos dan un sólido sentido de confianza. Cuando creemos que somos capaces de lograr nuestros objetivos, superar obstáculos y abordar los problemas en nuestras vidas, ganamos la confianza de que podemos navegar por el mundo de manera efectiva.

Las narcisistas degradan nuestra inteligencia de manera obvia y también encubierta. Si estamos condicionadas a creer que nuestros logros no son válidos, que nuestra inteligencia se queda corta o que inevitablemente soportaremos represalias por atrevernos a ser visibles y tener confianza, comenzamos a desconfiar de nuestras propias capacidades.

La confianza en nosotros mismos se erosiona. Somos más propensos a hacer racionalizaciones o excusas, culpándonos por nuestro comportamiento. Tenemos que trabajar el doble de duro para lograr nuestros objetivos y superar la programación negativa que el abusador nos ha inculcado.

El condicionamiento destructivo en este área toma forma de muchas maneras

La narcisista puede:

  • Implicar de forma encubierta que te falta inteligencia en las conversaciones cotidiana, especialmente si siente que la superas;
  • Pueden faltarte al respeto sobre tu intelecto o capacidades bajo la apariencia de una «broma»;
  • Pueden sabotearte antes de importantes eventos académicos o profesionales como una reunión, presentación o examen;
  • Pueden demandar tu tiempo y energía en momentos en los que necesites tus recursos para cumplir tus objetivos;
  • Es posible que te hable con sarcasmo y desprecio;
  • Es posible que te «castigue» por tener éxito o por hablar sobre tus logros para que, con el tiempo, nunca los menciones.

Ésta es una forma de refuerzo negativo donde, para evitar consecuencias negativas como burlas, sarcasmo, humillaciones, tratamiento de silencio,.. aprendas a guardar silencio sobre lo que has logrado o, si esto se da de forma continuada en el tiempo, dejes de perseguir tus metas por completo.

Si este tipo de dinámicas se produce en la infancia con un padre o madre narcisista, a una edad en la que absorbemos sin filtro todo lo que viene de fuera, el niño interioriza la idea general de “No soy inteligente”, “No soy capaz”.

Esa idea acabará construyendo la identidad del adulto, que tendrá problemas para crecer y prosperar en la vida, porque se encontrará con el techo de cristal de limitaciones auto-impuestas debidas a esta temprana creencia.

Es importante tener en cuenta que el padre o madre narcisista que condiciona de esta manera a la niña, no está siendo realista con sus capacidades, sino que está haciendo un retrato sesgado de la niña para satisfacer sus propias necesidades de sentirse superior, proyectar en la niña sus propias deficiencias, generara excusas o para volcar una rabia que no sabe gestionar.

Sabotean celebraciones y eventos especiales

El ciclo de abuso con un narcisista puede ser adictivo hasta el punto en que ni siquiera reconoces el patrón de condicionamiento destructivo hasta que sucede repetidamente.

Los pequeños actos de degradación, manipulación, secretismo y vergüenza a diario acaban teniendo un precio. Se genera trauma por acumulación de todos estos eventos.

Utilizar eventos que están destinados a estar llenos de alegría como graduaciones o fiestas o incluso tu existencia, como tu cumpleaños para sabotearlas mostrar odio, envidia, condescendencia,… es otra forma sádica en la que las narcisistas erosionan tu capacidad para la alegría y la satisfacción.

Al igual que la combinación de la comida con el sonido de una campana, aprendes a asociar las buenas noticias o un sentido del orgullo o de satisfacción saludable con palpitaciones en el corazón, miedo y anticipación angustiada de si el narcisista te saboteará o no, y cómo.

El condicionamiento destructivo se ejecuta con el objetivo de garantizar que nunca tengas una sensación de seguridad emocional en tu entorno.

Si esto prospera, al final tenderás a no probar cosas nuevas, a no querer mejorar ni celebrar ni reconocerte nada. Todo ello para mantener una sensación de seguridad.

También provoca vínculos traumáticos y dependencia emocional a medida que comienzas a confiar en tu abusadora como una fuente de consuelo o validación con mensajes directos o indirectos como “nadie te va a querer, sólo yo”, “no podrás arreglártelas en el mundo sin mí” o “si yo no estoy, tú no puedes solo.”

Te hacen desconfiar de tu voz interior

Si cada vez que te expresas, te encuentras con proyecciones malignas, gritos, humillaciones, aprendes a no hablar ni confrontar a la persona que se burla de ti o te agrede para denunciar su comportamiento. 

A las víctimas de abuso se les hace creer que el abuso que experimentan no está ocurriendo: se les dice que exageran, que son «demasiado sensibles» o que son las culpables del trato que reciben.

La recreación de una fantasía imposible de conseguir

La pareja abusiva emplea el mensaje paradójico, la demanda irrazonable y la falta de intimidad para sabotear la relación. Utiliza el ideal del ego al y ponerlo fuera del alcance de la víctima: «Si tan sólo tú fueras/hicieras/consiguieras…»

El estado de satisfacción fantaseado incluye tanto intimidad (estaremos juntos) como la perfección (porque seré perfecto) en el que las demandas de los abusadores puedan cumplirse por completo, en las que la persona abusada se convierta en el ideal, encarne el deseo del abusador. Es desde este espacio imposible que la víctima intenta satisfacer las demandas del abusador.

Este «espacio imposible» es uno en el que la víctima está atrapada tratando de cumplir con los objetivos en constante cambio del abusador.

El abusador le hace creer a la víctima que si “sólo” hubiera hecho esto o aquello, habría cumplido sus deseos.

Sin embargo, la verdad es que nunca serás «suficiente» para una abusadora y nadie es compatible con una abusadora altamente manipuladora.

Cuando empiezas a escuchar tu voz interior y dejas de creerte esta fantasía, ésta se empieza a caer. Empiezas a escuchar las emociones que sientes cuando estás con esta persona y cómo te hace sentir en el día a día.

Entonces toda la narrativa del narcisista se cae y te das cuenta de en qué tipo de relación estás realmente. Ahí es cuando puedes empezar a cambiar y a sanar. Es duro dejar caer la fantasía de un futuro deseado que no se va dar nunca. Pero esto también te permite recuperar tu poder y decidir cómo quieres estar en una relación: si quedarte en una dolorosa y frustrarte o buscar otra donde realmente se cubran tus necesidades emocionales.

Cuando empiezas a escuchar tu voz interior, toda la narrativa del narcisista se cae y te das cuenta de en qué tipo de relación estás realmente.

Conclusiones finales sobre el condicionamiento

Si en tu relación de pareja, amistad, trabajo, familiar,… te encuentras pisando cáscaras de huevo y sientes que está presente el condicionamiento destructivo, es hora de cambiar y vivir una vida sin abuso.

Recuerda que las respuestas de condicionamiento destructivo se pueden terminar si abrazas la autoestima, la confianza, el éxito y la alegría que te han enseñado a temer repetidamente.

No tener ningún contacto con el abusador, junto con una terapia con alguien que sepa sobre relaciones abusivas trauma, se pueden cambiar la narrativa escrita por el abusador para ti.

Recuerda que ésta es tu historia y el guión lo escribes tú.

Fuente: https://psychcentral.com

Imagen de Engin Akyurt en Unsplash

Narcisista y Codependiente: cómo escapar de una relación que es una trampa

Nota: A lo largo del artículo se hará mención del narcisista/la codependiente y la narcisista/el codependiente con la intención de no discriminar por genéro.

Quiénes son Narcisista y Codependiente

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, empecemos por ver si te sientes reflejada en la definición de codependiente.

Una definición de codependiente es la de alguien que se siente responsable de los sentimientos, problemas y comportamientos de otras personas y se excluye a sí misma. Si bien ésta no es la única definición, las codependientes, en general, están dispuestas a sacrificar su propio bienestar emocional, mental y físico (e incluso su seguridad) para mantener sus relaciones y cuidar de sus parejas, familiares y amigos.

Por supuesto, como dice el refrán, se necesitan dos para bailar el tango. Definitivamente, se necesitan dos para estar en una relación. Y este tipo de personalidad complaciente/reparadora es el match perfecto para alguien que prefiere el papel de receptor/controlador.

Las codependientes a menudo se encuentran en relaciones con personas narcisistas. El narcisismo se da a lo largo en un espectro, que puede ir desde personas que se sienten legitimadas y priorizan sus sentimientos, necesidades y deseos por encima de los de cualquier otra persona y que tienen poca empatía, hasta el extremo, que es el de personas con la patología de Trastorno Narcisista de la Personalidad.

Qué lleva a Narcisistas y Codependientes a escogerse mutuamente

Si bien narcisistas y codependientes a menudo se ven y definen en estos términos opuestos, también tienen características en común, como la negación, la vergüenza, los límites disfuncionales, la necesidad de controlar a los demás y la dependencia de otros para su validación.

Tanto narcisistas como codependientes han tenido infancias en familias disfuncionales, donde ha habido abuso, negación o negligencia. Lo que ocurre es que la defensa que cada uno de ellos desarrolla es opuesta: el codependiente se siente “menos que” humano y sin derechos, mientras que la narcisista se siente “más que” y con privilegios por encima de los demás.

El codependiente se siente “menos que” humano y sin derechos, mientras que la narcisista se siente “más que” y con privilegios por encima de los demás.

Dado todo esto, se vuelve mucho más fácil ver porqué los codependientes y las narcisistas a menudo se involucran en relaciones entre ellos: tienen una serie de temas en común y en otros, son el opuesto, por eso encajan tan bien.

Tanto narcisistas como codependientes pueden parecer extremadamente cálidos, encantadores y cariñosos al comienzo de una relación: la narcisista para ganar admiración y privilegios, el codependiente para conseguir apoyo y protección. Y ambos están hambrientos de atención.

Ambos se mostrarán muy interesados en el otro en esta fase de idealización y sólo verán lo que les gusta de la otra persona. Ambos, de forma consciente o inconsciente, empezarán a controlar al otro.

El codependiente sacrificará sus límites, deseos personales, la forma de hablar, de vestir, en definitiva, la felicidad personal para complacer a la narcisista, a quien le encanta la atención y el sentimiento de ser el centro de la vida del codependiente.

Desafortunadamente, este cuento de hadas inicial es en realidad una trampa que en poco tiempo se complica…

Cuando la relación entre Narcisista y Codependiente se complica

Una vez que el narcisista ha «ganado» a la codependiente, el narcisista ya no siente que su encanto inicial sea necesario. Habiendo obtenido el amor, el afecto, el sacrificio y el cuidado de la codependiente, el narcisista ahora se siente con derecho a ellos.

Por supuesto, la codependiente ahora se encuentra en una situación demasiado familiar.

Si bien la codependiente anhela desesperadamente el amor y la atención que el narcisista en la fase de idealización le dio a cubos, es probable que nunca más lo vuelva a experimentar. El narcisista ya no volverá a comportarse de la misma manera. Le dará a la codependiente lo que antes le daba a cubos, a cuentagotas, en una estrategia de refuerzo intermitente.

En ocasiones, le dará a entender a la codependiente que, si se esfuerza mucho, podrá volver a obtener de él lo mismo que al principio de la relación. Pero es una trampa. Sólo son promesas vacías. Es como el burro que persigue una zanahoria que tiene colgada delante sin darse cuenta de que nunca la podrá alcanzar. Cuanto más la codependiente intenta salvar o recuperar o recrear la relación como era en su estado inicial, más recibe el narcisista del codependiente sin tener que dar nada a cambio. El flujo de dar y recibir está muy descompensado y el narcisista intentará mantener este statu quo, sin importarle las consecuencias que esto tenga para la codependiente a nivel emocional y psicológico.

El flujo de dar y recibir está muy descompensado y el narcisista intentará mantener este statu quo, sin importarle las consecuencias que esto tenga para la codependiente a nivel emocional y psicológico.

Cómo escapar de la trampa en una relación entre Narcisista y Codependiente

Los codependientes no suelen ver el final de la relación como una opción, aunque solo sea porque lo ven como un fracaso personal, del que se arrogan toda la responsabilidad.

La narcisista, que encuentra valioso mantener a alguien cerca que esté dispuesto a sacrificar sus límites y su identidad personal para complacerle, continuará encadenando al codependiente y le dará la atención suficiente para mantener viva la esperanza del codependiente de que la relación cambie.

Dado que la narcisista carece de empatía y justifica su comportamiento, tiene poca motivación para cambiar.

Esto significa que normalmente depende únicamente del codependiente terminar la relación. Pero, debido a la falta de autoestima de los codependientes, la idea de estar solo es a menudo peor que la idea de permanecer en una relación malsana, unilateral y sin amor. Ahí está la trampa.

A menudo, no es hasta que el codependiente alcanza algún tipo de límite muy profundo o toca fondo, que está dispuesto a siquiera considerar terminar la relación y/o buscar ayuda profesional.

Si quieres dejar de ser codependiente, algún tipo de ayuda profesional casi siempre es necesaria para aprender a generar autoestima y establecer límites saludables. Sólo así es posible que el codependiente no repita y, en el caso de que consiga dejar la relación o la narcisista lo descarte (porque ya tiene otro suministro que considera mejor para sus cubrir sus necesidades personales), vuelva involucrarse en otra relación disfuncional.

Conclusión Final

¿Has estado en alguna relación disfuncional con un(a) narcisista? ¿Sigues en una? Si es así, ¿qué te mantiene en esa relación? Y, si has escapado de la trampa, ¿qué hizo falta para hacerlo? Puedes  compartir tus experiencias y preguntas con un comentario para que todos podamos aprender y ayudarnos unos a otros.

Es más fácil salir y superar una relación de este tipo cuando te puedes apoyar en personas que pasan o han pasado por lo mismo. Hay una comunidad que te apoya. Tan sólo poder compartir la experiencia en un lugar seguro puede ser algo muy sanador. También puede curar darte cuenta de que tu experiencia no es única, de que los patrones disfuncionales heredados vienen en la mayoría de los casos de tu familia de origen y de que tu historia, la escribes tú.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, buscar la ayuda profesional adecuada para tener autoestima y poner límites saludables es algo crucial.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Priscilla Du Preez en Unsplash

Las 9 características más comunes de las personas que no son seguras para ti

Cómo encontrar una relación segura para ti y evitar las que no lo son

¿Alguna vez has empezado una relación con alguien para descubrir varias semanas, meses o incluso años después que esa persona tenía caras que no te había mostrado nunca? O quizás te has dado cuenta de que repites un patrón de comportamiento en el que al final te das cuenta de que la relación no es un lugar seguro para ti.

Si tiendes a ser confiado, abierto, honesto y compasivo por naturaleza, entonces eres particularmente vulnerable a entablar relaciones que no son seguras para ti. Esto es porque si estás en un extremo del espectro, es probable que encajes con una persona que está en el otro extremo, es decir alguien muy estratégico, calculador y poco transparente. Esto da lugar a una relación de mucho desequilibrio, donde hay una persona abierta, expuesta y vulnerable y otra que se aprovecha de esto, aunque no lo parezca en la superficie.

Si estás en ese extremo del espectro, es importante que reconozcas y fortalezcas aristas que tienes muy reprimidas, escondidas o negadas, como la estrategia o la practicidad. Además de esto, es importante que aprendas a darte cuenta de cuándo una relación no es segura para ti.

Las narcisistas, psicópatas y sociópatas se encuentran sin duda entre este grupo de personas que no son seguras. Sin embargo, no son las únicas. No es necesario que una persona tenga un trastorno narcisista de la personalidad o anti-social para no ser un lugar seguro para ti. La clave está en la vulnerabilidad.

Una relación es un espacio seguro cuando ambas personas pueden mostrarse vulnerables, ser ellas mismas y sentir que son respetadas y escuchadas.

La mayoría de las relaciones de abuso narcisista empiezan con una serie de banderas rojas que, en muchas ocasiones, la persona que se mete en ella, no las sabe detectar. Sólo suele hacerlo mucho tiempo después, cuando empieza a ver la relación con ojos más realistas y se da cuenta de que las señales de peligro ya estaban ahí.

En este artículo, te muestro 9 señales para darte cuenta de si estás en una relación una persona que no es segura para ti. Reconocer estas señales de las personas que no no son seguras te permitirá detectar banderas rojas y poder retirarte a tiempo cuando te des cuenta de que esa relación es peligrosa para ti, en lugar de un lugar en el que nutrirte y crecer. Este artículo se aplica no sólo a las relaciones de pareja, sino también familiares, de amistad, laborales,…

9 Señales para Darte Cuenta de si estás con una Persona que no es Segura para ti

  • A las persona que no son seguras no les gusta admitir sus debilidades. Estar abierta y mostrarse vulnerable es esencial para una relación sana. Estas personas suelen ocultar sus debilidades centrándose en las tuyas porque esto les sitúa por encima de ti. Estas personas ven las relaciones en términos de poder y control y con esta actitud, se aseguran de mantener ambos.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas están a la defensiva. Una persona segura está abierta a comentarios y feedbacks. Si confrontas a un narcisista, psicópata y sociópata por cualquier tema y aunque sea con respeto, normalmente se enfadará, buscará “devolvértela” y no podrá escucharte ni estará dispuesto a asumir la responsabilidad de sus acciones.
  • Las personas que no son seguras son arrogantes en lugar de humildes. Estas personas se ven a sí mismas por encima de los demás y se niegan a ver sus propios defectos e inseguridades, a menudo proyectándolos en los demás. En realidad esto es una defensa, un ego desmesurado que proyecta una imagen de perfección para compensar una sensación interna de no ser suficiente y de sentirse pequeño y desvalido. Si esa persona se siente “tonta”, “débil”, “loca” o lo que sea que siente internamente, te dirá que lo eres tú.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas se disculpan sin cambiar su comportamiento. Un patrón común en las relaciones no seguras son las expresiones de arrepentimiento y las disculpas y las promesas de cambio que al final no llegan nunca. Las disculpas y las promesas, para que sirvan de algo y sean coherentes, deben ir seguidas de modificaciones de comportamiento reales.
  • Las personas que no son seguras para ti evitan afrontar sus problemas. Es mucho más fácil para una persona que no es segura culpar a otros por sus problemas que admitir que tienen un problema o tomar medidas para resolverlo por sí misma. Además, tratan a los demás con falta de empatía cuando están molestos, encuentran faltas en los demás y, a menudo, no perdonan a los demás por sus errores.
  • Las narcisistas, psicópatas y sociópatas te adulan en lugar de hablar contigo. Alguien que se relaciona contigo de forma real, será honesto contigo. Si esa persona sólo te dice cosas bonitas o lo que sabe que te gustaría escuchar, no se esta relacionando contigo de forma real sino que te está manipulando.
  • Las personas que no son seguras para ti generan una confianza que no es real. La confianza sólo se puede construir con el tiempo. Crece cuando experimentamos un comportamiento afectivo constante. Las personas que no son seguras par ti intentarán crear un atajo para ganarse tu confianza, generando una imagen falsa de sí mismas. Si se ganan tu confianza de este modo, en la mayoría de los casos la acabarán traicionando, como utilizando información personal que les has dado en tu propia contra.
  • Los narcisistas, psicópatas y sociópatas mienten. Todas las personas decimos mentiras a veces, pero para los narcisistas, psicópatas y sociópatas las mentiras, más que un recurso concreto, son una forma de vivir, una herramienta psicológica de la que abusan para salirse con la suya. Llegan a mentir a unos extremos en los que se evidencia su falta de empatía y de conciencia. Puede ser muy dañino y muy confuso tener una relación con una persona que se miente tanto a sí misma y a los demás, que crea una fantasía o un delirio y que cuando es confrontada sobre eso, sigue llevando la mentira hasta el extremo que sea necesario para dominar y controlar la relación.
  • Las personas que no son seguras para ti no crecen. Todas tenemos aspectos de nosotras mismas que necesitan mejorar o comportamientos que impiden nuestro bienestar personal. Las personas seguras intentan aprender y crecer con el tiempo. Culpar a los demás y responder a la defensiva frena el crecimiento personal y mantiene a una persona en el mismo nivel emocional durante toda la vida, sin cambiarse a sí misma ni para su propio beneficio ni para el de los demás.

Cualquiera de estos comportamientos son banderas rojas de que estás tratando con una persona que no es segura para ti. Si has crecido en una familia disfuncional, donde tu padre, madre y/o hermanos han sido personas no seguras, es probable que, como adulta, cuando te encuentres frente a una persona así, no te des cuenta, porque para ti es algo “familiar”.

Es importante aprender a distinguir qué personas son seguras para ti y cuáles no, ya que tu bienestar personal depende en gran medida de las relaciones que tejes con los demás.

Si la relación con una persona con la que estás tratando tiene dos o más de esas banderas rojas, te invito a que des un paso hacia atrás y la observes mientras te preguntas: «¿Me siento segura en mi cuerpo cuando estoy con esta persona?« o «¿Me siento como si estuviera pisando huevos cuando estoy con esta persona?». Si la respuesta es no a la primera pregunta o sí a la segunda pregunta, cuanto antes te alejes, mejor. Este tipo de relaciones suelen ser recreaciones del trauma vivido en la infancia, son vínculos del trauma, difíciles de disolver, por lo que cuanto antes te vayas, más fácil será para ti hacerlo.

Casi todas las relaciones de abuso narcisista están basadas en un vínculo traumático, donde la persona intenta resolver de forma inconsciente lo que le ocurrió en la infancia. Si ya estás en un vínculo de trauma y quieres salir de él o ya has salido pero sientes que no puedes superar las secuelas, es importante que busques la ayuda adecuada para ti.

Fuente: psychologytoday.com

Imagen de Milan Popovic en Unsplash

La Comparación: una forma de Abuso Narcisista

Una de las formas en que los narcisistas triangulan es comparando a su pareja, amigo, hijo, empleado,… con otras personas como una forma de generar inseguridades en ellas.

Esta comparación puede ser muy dolorosa, ya que pone a la persona comparada en una situación psicológica y emocional de sentirse “menos que”, “no suficiente” o “defectuosa”. La comparación en realidad responde a las necesidades de la narcisista y sus preferencias y supone una visión sesgada de la realidad.

Normalmente, la persona comparada intentará por todos los medios alcanzar ese ideal del otro con el que se le compara, sin darse cuenta de que se trata de una trampa psicológica. Si alcanza ciertos objetivos o metas, el narcisista  ya se encargará de volver a subir el listón para que la persona comparada se siga sintiendo de la misma manera.

Es posible que la narcisista en ocasiones cambie los roles y la persona comparada a la baja pase a ser comparada a la alta, y viceversa. En todo caso, la narcisista es la que se encarga de determinar quién es “bueno” o “guapa” o “listo” o quién “lo hace bien” o no. La narcisista ya se encarga de mantener esta posición desde la que ejerce el control, la dominación y la manipulación. La narcisista es la directora de la película y decide cómo será cada personaje en función de su relación con cada persona y sus necesidades, no la realidad.

Para sanar es necesario salir de esta dinámica, donde la persona comparada no acepta más esta situación de comparación constante y busca otros referentes o ser el suyo propio, pero en todo caso, decide dejar de ser internamente “menos que”, “no suficiente” o “defectuosa”.

Curarse de los efectos de la comparación tóxica no es una tarea fácil, pero ganar poder personal, confianza en uno mismo y aprender a validarse es esencial para el viaje de recuperación. También puede que necesites apoyo profesional para abordar cualquier síntoma de trauma que te mantiene en la dinámica de la comparación.

Más abajo te muestro tres formas en que las supervivientes de abuso narcisista pueden comenzar a curarse del impacto de la comparación tóxica.

Date cuenta de que eres única e insustituible

El abusador narcisista te ha lavado el cerebro y te ha condicionado para que creas que tú eres el problema, y ​​éste es un sistema de creencias arraigado que debe abordarse en su núcleo para que se produzca la curación.

Esta creencia surge no sólo durante la comparación tóxica en la relación, sino después de que la relación termine. No sólo es necesario romper los lazos traumáticos con la narcisista, sino que tus distorsiones cognitivas deben ser reemplazadas por creencias más saludables y realistas sobre la realidad del abuso que has experimentado y tu identidad personal, que el abusador ha intentado erosionar y disminuir.

Ahí es donde entra el poder de la autoestima y la autovalidación. Combatir la triangulación y la comparación requiere saber que eres verdaderamente insustituible y que la combinación de tu belleza interior y exterior no se puede encontrar en ninguna otra persona sobre la faz de la Tierra.

Recuerda también que los narcisistas cosifican a las personas con las que están, viendo más lo que pueden obtener de ellas que apreciándolas por quienes realmente son. Tú, como persona, nunca puedes ser «copiado» y se te tiene porqué comparar con nadie. Esto te resta individualidad y te proporciona una visión sesgada de ti mismo.

Tu inteligencia, pasiones, pasatiempos, intereses,… hasta el brillo de tus ojos, son hermosas cualidades y atributos que cualquier persona que no sea un narcisista seguramente apreciará de ti. Así que pregúntate: ¿cuál es el potente cóctel de cualidades que te hacen única e insustituible?

Haz una lista de autoamor y déjala en un lugar en el que la puedas ver a menudo: un espejo en tu habitación, la nevera,… Esto hará que te acostumbres a despertarte por la mañana con una actitud de agradecimiento por todo lo que eres y tienes, en lugar de sentirte carente de alguna manera.

¿Qué tipo de milagros en tu vida, en tu personalidad y en tus habilidades podrías perderte mientras dedicas tu tiempo y energía a compararte con otra persona? Se trata de seguir adelante con la determinación y el compromiso contigo mismo de concentrarte en ti y celebrar tus cualidades más atractivas y deseables. Todos los días, honra las cualidades, rasgos y atributos de los que estás orgullosa, incluso si la narcisista los menosprecia.

Aborda las cosas que necesitas para generar más confianza. Usa lo que sea en que el narcisista te haya disminuido como motivación o combustible para celebrar, mejorar o aumentar el amor por esa parte específica de ti.

No dejes de celebrarte, incluso si las voces de la sociedad, tu abusador o tu propio crítico interno parecen interferir.

Sana las heridas inconscientes de que no mereces o no eres suficiente y cultiva nuevas semillas de autoestima

La mayoría de los supervivientes que han estado en relaciones abusivas y no saludables en la edad adulta, provienen de dinámicas familiares tóxicas. La infancia es donde muchos supervivientes aprenden por primera vez a atenuar su propia luz.

Los supervivientes de abuso infantil por parte de padres narcisistas pueden haber sido comparados incansablemente con un hermano, un primo o un amigo de la familia mientras crecían. Es posible que tu padre o madre te hayan atacado, criticado o saboteado para su propio beneficio, por ejemplo, por haber ejercido el rol del chivo expiatorio en la familia narcisista.  

Una vez que haya identificado las formas en que te han hecho daño en el pasado, hazte las siguientes preguntas y explora:

¿De qué manera puedo aceptar mi visibilidad? Por ejemplo, ¿hay algún sueño o proyecto que hayas estado postponiendo debido a dudas o sabotaje por parte de tu pareja abusiva? A lo mejor quieres estudiar una nueva carrera, montar tu propio negocio, irte a un viaje largo,… Ahora es el momento de comenzar a trabajar o reconstruir ese sueño proyecto para hacerlo realidad, más grande y brillante que nunca.

¿Qué partes de mí mismo y qué dones me he resistido a mostrar como una forma de ocultarme? Nos enseñaron a minimizar nuestros talentos y rasgos deseables debido a la envidia patológica del narcisista y sus humillaciones, así como cualquier programación infantil. Quizás eres un artista increíble y tu abusador te dijo cosas negativas sobre tu potencial o simplemente no prestó la atención que necesitabas a tus cualidades, que ya estaban ahí pero fueron ignoradas. Ahora es el momento de que seas tú quien abrace esos dones y cualidades y los desarrolles. Ahora la única persona que se interpone entre tú y tu sueño o proyecto, eres tú misma.

Minimiza las comparaciones innecesarias y reprograma el diálogo interno negativo

Una de las mentiras más dañinas que se puede aprender de padres o parejas narcisistas es que tenemos que competir con otros para demostrar nuestro valor.

Las víctimas de abuso narcisista se sienten deficientes e inútiles por el condicionamiento tóxico y destructivo de la relación. Comienzan a compararse con los demás como una forma de autosabotaje, continuando el abuso incluso después de que la relación haya terminado.

Si nos pasáramos la vida comparándonos con todas las personas con las que nos cruzamos, nos volveríamos locos. De manera similar, lo último que queremos hacer en nuestro viaje hacia la curación es hacer comparaciones innecesarias con alguien con quien una persona tóxica nos ha comparado.

Los abusadores narcisistas son maestros en compararnos con personas que pueden ser muy diferentes a nosotros. Esto se hace intencionalmente para provocar una sensación de inquietud y auto cuestionamiento sobre las cualidades de las que podemos «carecer». Sin embargo, lo que debes recordar que se trata de un juego psicológico, donde la narcisista está explotando tus puntos más vulnerables de una forma que sabe que funciona.

La verdad es que no nos falta nada. Estamos «llenos» de las mismas cosas que necesitamos. Somos absolutamente suficientes en lo que tenemos ahora, porque dentro de esa marca única de peculiaridades, defectos, fortalezas, está exactamente lo que somos y lo que debemos ser. Ya estamos completos y debemos trabajar en el diálogo interno negativo y la crítica interna que pueden atacar para restar valor a nuestra propia integridad.

Puedes participar en un hábito diario de afirmaciones positivas personalizadas para tus necesidades. Esto es especialmente útil cuando escuchas la voz de tu abusador, interiorizada ya como la voz de tu crítico interior.

El EMDR y/o la hipnoterapia pueden servir para despejar los patrones de pensamiento negativos y enfocar las creencias subconscientes del trauma del que ni siquiera somos conscientes que nos está reteniendo.

Rompiendo la comparación e integrando la totalidad

A algún nivel, incluso subconscientemente, nos sentimos atrapados para permanecer dentro del vínculo tóxico porque nos hemos olvidado de honrar nuestra integridad y todavía estamos apegados al abusador a través de un vínculo traumático.

Independientemente del contexto en el que te enfrentes a la triangulación, es importante recordar y honrar esa integridad. Compararnos a nosotros mismos es una deshonra para las mismas cosas que nos hacen quienes somos. Si te comparas constantemente con las personas con las que te compara o ha comparado tu abusador, ¿por qué no te comparas con un modelo a seguir saludable al que aspiras ser más parecido o con una mejor versión de ti misma que aspiras a ser?

Puedes “triangular al revés” al narcisista con una nueva red de apoyo, una nueva vida floreciente y un nuevo sentido de confianza, que den nacimiento a tu revolución y victoria tras el abuso narcisista.

Fuente: https://salon.com

Imagen de Joshua Rawson-Harris en Unsplash

El cierre de una relación con un(a) narcisista

Cómo es el cierre de una relación con un(a) narcisista

Si has estado en una relación con un(a) narcisista que ha terminado, las posibilidades de que haya terminado de una forma confusa son muy altas. Quizás el final pudo haber comenzado lentamente. Cuando os conocisteis, pasasteis de enviaros mensajes durante el día a tener retrasos importantes y repentinos en la comunicación. Al principio te sentiste como una prioridad para el narcisista y alguien a quien tu pareja estaba emocionado de ver. Y luego, de forma progresiva, eso cambió y no quedó claro por qué las cosas cambiaron. «¿Ha conocido a alguien más? ¿Tiene mucho trabajo? ¿Qué es lo que me he perdido? «

O quizás terminó de una forma abrupta, la narcisista pasó de estar presente con mensajes y llamadas cada día a desaparecer de la noche a la mañana, sin despedirse ni dar explicaciones, simplemente es como si a la narcisista se la hubiese tragado la Tierra.

O a lo mejor se ha despedido pero de una forma ambigua, dejando claro que se va pero manteniendo la puerta medio abierta, hablando de forma difusa de un potencial futuro…

En ninguna de estas situaciones ha habido un cierre de la relación. Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, cómo se ha producido el cierre de la relación te dará muchas pistas de cómo ha sido toda la relación.

La diferencia entre pérdida ambigua y el cierre de una relación

El término pérdida ambigua se refiere a  perder una conexión emocional con un ser querido con el que no ha habido un cierre de la relación. La pérdida ambigua es diferente del duelo, ya que el duelo implica asumir una pérdida, ya que ha habido un cierre claro de la relación.

La pérdida ambigua puede congelar el proceso de duelo. La persona no puede superarlo, no puede avanzar, está congelada emocionalmente en el mismo lugar porque no tiene claro lo que ha pasado y no hay un cierre concreto de la relación. Hay muchas relaciones, no sólo las románticas, que terminan con una pérdida ambigua, que puede dar lugar a ansiedad y angustia y, en definitiva, tener un coste emocional muy alto.

Si has tenido una relación con un(a) narcisista, las probabilidades de que hayas tenido una pérdida ambigua en lugar de un cierre son muy altas. ¿Por qué? Porque un(a) narcisista carece de la madurez emocional y contacto con su vulnerabilidad necesarios para poder cerrar la relación. Además, como tienen una dificultad para soltar y  una visión muy práctica de las personas y de cómo usarlas, es probable que prefiera esa ambigüedad para poder volver a contactar contigo en el futuro. De esta forma, aumenta las posibilidades de que vuelvas a ser suministro narcisista, ya sea como pareja o como amante, amistad,…

Cada vez más, y en un contexto de la comunicación a través de la tecnología, se dan escenarios en los que podemos experimentar algunos de los comportamientos que describo más abajo. De nuevo, si estás o has estado en una relación con un(a) narcisista, es más que probable que haya experimentado alguno de ellos:

  • Ghosting: el acto de detener abruptamente, y aparentemente sin razón, toda comunicación.
  • Orbitar: el acto de detener la comunicación directa y el compromiso, pero continuar monitoreando tu presencia en las redes sociales.
  • Dar migas de pan: alguien que está interesado en ti a través de mensajes de texto ocasionales, llamadas y me gusta en las redes sociales, brindando la atención y el compromiso suficientes para mantenerte interesada pero insatisfecha.

Estos comportamientos tienen que ver con una comunicación emocional muy deficiente y con la necesidad de estar por encima de la otra persona y controlar la relación.

También puede deberse a una falta de honestidad de la narcisista, que tiene muy claro lo que quiere de ti y cómo conseguirlo con un “juego” donde no hay honestidad sino manipulación. Quizás seas tú la persona que haya tenido alguno de estos comportamientos, de forma consciente o inconsciente.

Cuando te comunicas con un(a) narcisista, hay esta sensación continua de que el mensaje no llega, de que la comunicación es un esfuerzo, de que no te están entendiendo, incluso de que tú tienes un problema con la comunicación.

No es así. Se trata de una comunicación pre-confeccionada para que te sientas así y el narcisista pueda salirse con la suya desoyendo tus demandas, tus necesidades o tus límites.

Cómo cerrar una relación de forma emocionalmente madura

Muchas personas a menudo utilizan tácticas de distanciamiento hacia el final de una relación, como dar migas de pan y orbitar, como una forma de ayudar a las personas a aclimatarse lentamente a salir de una relación. ¡Pero los finales ambivalentes tienen un precio!

Los finales incompletos pueden ofrecer falsas esperanzas de reconciliación. Asimismo, la ambivalencia provoca ansiedad. Muy a menudo evitamos conversaciones incómodas sobre la relación como una forma de evitar el rechazo. La evitación a menudo nos lleva a una ilusión de seguridad emocional. Muchas personas creen falsamente que la falta de claridad sobre el estado de la relación y/o hablar sobre los cambios que ocurren dentro de la relación nos protegerá de un final doloroso y conflictivo.

Un paso importante hacia la madurez emocional es dejar atrás los juegos de comunicación equívoca y poco clara. La seguridad emocional es algo que empieza dentro, no fuera de ti. Si te comunicas con la otra persona de forma clara y honesta, estás haciendo un cambio energético e invitando a la otra persona a que haga lo mismo.

Los finales son duros y a menudo levantan muchas heridas por abandono. Sin embargo, hablar sobre lo que pasa en la relación o cerrarla es lo que lleva en realidad a una seguridad emocional.  Un final respetuoso y directo es lo que necesita toda relación para poder llorar la pérdida, lidiar con las heridas propias de abandono (nadie te puede abandonar en realidad, sólo tú a ti mismo) y después seguir adelante.

Compartir el incómodo mensaje sobre la ruptura y cerrar una relación permite a cada persona en la relación irse con certeza junto con madurez y respeto.

Si te comunicas de forma honesta y sincera con un(a) narcisista, es muy probable que no haga lo mismo sino que se siga comunicando desde la manipulación, el control, los juegos,.. pero por eso mismo, te dará una visión más clara sobre la madurez emocional de esta persona y sobre si quieres permanecer en esa relación.

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, pon la atención a cómo se ha producido el cierre de la relación y cómo quieres cerrar tus relaciones a partir de ahora.

Fuente: https://www.aimeebarrlcsw.com

Imagen de Markus Spiske en Unsplash

Qué tienen en común un(a) Narcisista y un(a) Codependiente (=Persona Complaciente)

Lo que tienen en común un(a) Narcisista y un(a) Codependiente (=Persona Complaciente)

Aunque un narcisista y una codependiente (=persona complaciente) actúen como polos opuestos en una relación, tienen una cosa en común: ambos han crecido en una familia disfuncional que no ha podido lidiar con sus emociones y sentimientos.

Las personas codependientes que complacen con frecuencia se tragan sus sentimientos y perciben las emociones de otras personas como más importantes que las propias. Son personas que a menudo son desinteresadas, humildes y empáticas. Sin embargo, ser desinteresado en exceso puede traer problemas en la relaciones con los demás, ya que pueden convertirse en un blanco fácil para ser explotados o manipulados.

Para las personas complacientes es importante equilibrar el deseo de ser aceptadas con la conciencia de que algunas personas manipulan y se pueden aprovechar de ellas.

Normalmente, una narcisista es exactamente lo contrario. Las narcisistas priorizan sus sentimientos primero y cualquiera que no esté de acuerdo a menudo es castigado, intimidado, acosado o castigado por ello. Incapaz de considerar un punto de vista alternativo en el contexto de una relación interpersonal, la narcisista constantemente pronuncia su perspectiva como la «correcta». Hay una completa falta de empatía por los sentimientos y el punto de vista de la otra persona. Aunque la narcisista puede mostrarse amable o comprensivo, es sólo una fachada para atraer o retener a una persona. No se trata de algo que sienta de verdad sino que es una conducta de manipulación.  

Aunque las personas codependientes y los narcisistas tienen comportamientos opuestos en una relación, lo que sí comparten son experiencias tempranas con un cuidador o cuidadores que no pudo lidiar con sus emociones. Para los complacientes, la experiencia de ser continuamente avergonzados, castigados o abandonados por expresar una emoción o sentimiento de niños, suele afectar a su capacidad para confiar en lo que sienten de adultos. Suelen cuestionarse a sí mismos y priorizar los sentimientos de otras personas antes que los propios. El origen de esto es el de un cuidador que sólo ha tenido en cuenta sus emociones y sentimientos cuando ha tratado con el niño, obviando por completo los de éste.

Con frecuencia, en su infancia se han dado escenas en las que al mostrar una emoción, se han encontrado con respuestas como: “¿Y ahora por qué lloras?” ”¡Aquí sólo me enfado yo!” o “Ya eres demasiado mayor para tener miedo”.

Un padre o madre que no puede lidiar con la angustia de un niño a menudo culpa al niño. En lugar de intentar comprender, interpreta los sentimientos del niño como algo “incorrecto» o “prohibido”. El niño es castigado y avergonzado por tener un sentimiento que al padre o a la madre no les gusta. Finalmente, el niño se abstiene de expresar lo que siente para evitar ser castigado o rechazado. El niño devalúa sus sentimientos y se ve obligado a anteponer los sentimientos de sus padres. Al contener los sentimientos, evita el castigo, la vergüenza y el rechazo.

Si este tipo de respuesta de los padres es rutinaria, la niña interioriza este patrón de relación y, de adulta, se comporta de esta manera en todas sus relaciones. Los expertos en apego a menudo se refieren a esto como un desarrollo interno del apego. La niña se convierte en un adulto que desconfía de cómo se siente y cree que los sentimientos de otras personas son más importantes. Aquí es cuando surgen las tendencias a agradar a los demás, a complacerles.

De este modo, la adulta que no expresa sus emociones y prioriza lo que siente la otra persona, se siente segura en la relación, a salvo de ser castigada o abandonada.

También es posible una defensa diferente a la misma situación: el narcisismo. La falta de empatía de los padres y la tendencia a infligir vergüenza y culpa de manera sistemática pueden hacer que un niño desarrolle una estructura defensiva narcisista para protegerse. El ego actuará como un escudo que desvía, proyecta, niega y distorsiona cualquier cosa que amenace el frágil sentido de sí mismo del niño. Se protegerá de emociones incómodas como la responsabilidad, la empatía, la percepción y la autoconciencia.

Si esta estructura defensiva es alimentada por los padres, se vuelve caracterológica, es decir, se vuelve parte de la personalidad de la niña. Por ejemplo, la niña puede ser castigado por sus sentimientos, pero recompensada e idealizada por sus logros. Se le aplaude que intimide o machaque a otras personas y se le recompensa por alcanzar metas que los padres habrían querido para sí mismos.

Es esencial tener en cuenta que un padre o madre que respeta los sentimientos mientras mantiene reglas y expectativas, puede criar a un hijo bastante seguro. Por ejemplo, «Carlos, veo que estás enfadado y lo entiendo, pero no puedes tirar tu mochila. Por favor, ve a recogerla.«. Reconocer y validar el estado emocional de un niño pero corregir el comportamiento es fundamental. El niño se da cuenta de que sus sentimientos son importantes, pero sus acciones deben cambiar. El niño es responsable y se le anima a reconocer y comprender un sentimiento o emoción en lugar de anularlos. La capacidad del niño para reconocer, identificar y verbalizar sentimientos y emociones conduce a una regulación emocional saludable, autoconciencia, percepción e inteligencia emocional.

Conclusión

Si tienes una tendencia a agradar a los demás, puede ser útil que te des cuenta de cómo se relacionaban tus padres con tus emociones. Es posible que tu padre, tu madre o ambos no hayan tolerado tus sentimientos si diferían de los tuyos. Una infancia vivida de esta manera puede explicar porqué de adulta dudas de tus propios sentimientos y te entrega habitualmente a los de otro. La conciencia sobre esto puede ser todo lo que se requiere para inspirar a una persona a confiar en cómo se siente, dejar de necesitar complacer a los demás y empezar a poner límites en sus relaciones.

Una persona con fuertes tendencias narcisistas, por otro lado, puede poner conciencia y aumentar su empatía, hacerse cargo de sus emociones y mostrarse vulnerable. Sin embargo, aquí hay una línea: si el narcisismo desarrollado por esa persona es patológico, es posible que no sea capaz de adquirir esas habilidades. Si ése es el caso, el comportamiento más saludable para las personas que se relacionan con él es alejarse.

Romper el ciclo del abuso emocional es fundamental. Si has sufrido abuso emocional en tu infancia, es posible cambiar esto con terapia. Es importante vivir aceptando y sabiendo gestionar tus emociones y tus sentimientos.

Fuente:https://psychologytoday.com

Imagen de Sharon McCutcheon en Unsplash

¿Sabes cuál es la diferencia entre poner Límites y levantar Muros? 7 Pasos para poner Límites de forma saludable

A las personas que no les han permitido poner límites en su infancia, han de aprenderlo después en la vida. Es muy frecuente que ocurra que si no estás acostumbrada a poner límites, creas que estás estableciendo límites cuando en realidad estás construyendo muros.

Es fácil que ocurra dejarte llevar por una línea en la arena que se convierte en el comienzo de los cimientos de una fortaleza. Una fortaleza destinada a mantenerte a salvo. Pero eso también te aísla, te conviertes en prisionera de tu propia protección.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, poner límites a los demás es uno de los primeros pasos y uno de los más importantes.

¿Conoces la diferencia entre establecer límites saludables y construir muros aislantes?

Los Límites Saludables

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Los límites son líneas deliberadas que definen lo que permites y lo que no permites a los demás. Los comunicas a los demás y son coherentes con cómo te sientes. No se trata de mantener a los demás fuera sino dentro pero contigo intacta.

Los límites permiten que las otras personas te vean y estén contigo. Pero no permiten que otros te utilicen.

Los límites dicen: «No permitiré que nadie abuse de mí» y «Puedes entrar siempre que cumplas las reglas».

Los límites saludables se basan en la conciencia y el respeto por uno mismo. Cuando dos personas en un vínculo los establecen, los límites permiten una conexión más profunda porque ambas personas no se sienten amenazadas por un aumento de la vulnerabilidad.

Los ejemplos de límites incluyen no tolerar acciones o lenguaje abusivo, negarse a aceptar la responsabilidad por la felicidad o las decisiones de otra persona y no actuar en oposición a tus propios valores y creencias.

Los Muros que te Aíslan de los Demás

Los muros emocionales son ladrillos de autoprotección fabricados con miedo. Los ponemos como consecuencia de haber sido heridas. Estos muros en ocasiones las personas que los ponen no se dan cuenta de ellos, se dicen cosas para justificarlos o bien culpan al exterior de ellos. A diferencia de los límites, que sólo mantienen alejados a las personas que no respetan las reglas que hemos puesto, los muros no discriminan, mantienen a distancia a todas las personas.

Los muros dicen: «No voy a permitir que me hagan daño de nuevo» y «No dejaré que nadie se acerque a mí».

Cuando una o ambas personas en una relación se esconden detrás de los muros, una conexión más profunda forjada a través de la vulnerabilidad es imposible. Como resultado, la persona que se esconde detrás puede sentirse segura, pero también se sentirá vacía y desconectada y falsa porque no expresa su verdadero yo. La pared mantiene fuera a los demás. Y también te mantiene prisionera de una imagen, un personaje que es defensivo pero que no te permite ser tú mismo.

Los ejemplos de muros incluyen no mostrar tus emociones, retener deliberadamente información importante sobre ti o aislarte de forma activa (no salir de casa) o pasiva (no quedar con personas nuevas) para que no te hagan daño.

¿Qué es lo que construyes tú: límites o muros?

Mantener tus límites puede ser difícil y requiere práctica. Establecer límites saludables es una parte esencial para crear una vida en la que puedas prosperar.

Lo difícil que encuentres este proceso variará dependiendo de tu personalidad y experiencias pasadas. Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, en la que no se te permitía poner límites o ponerlos suponía después un castigo severo, es muy probable que la idea de poner límites te parezca abrumadora.

Espero que estos 7 pasos para poner límites te ayuden y te acompañen en ese proceso.

7 Pasos a Seguir para poner Límites

Paso 1: reconoce cómo alguien ha traspasado tus Límites

El primer paso para establecer límites saludables es tener muy claro exactamente qué comportamiento está demostrando la otra persona que tú no quieres aguantar más. ¿Qué es exactamente lo que te molesta/incomoda?

Observa y siente tu cuerpo. Cuando sentimos la necesidad de poner un límite, solemos sentir una molestia en el cuerpo: ¿dónde lo sientes? ¿en qué parte de tu cuerpo?

Paso 2: Reconoce tus Emociones

A veces nos podemos quedar enganchados pensando en el comportamiento de la otra persona y nos olvidamos de prestar atención a nuestras propias emociones. Pero si queremos responder de manera eficaz a la situación, entonces debemos tomarnos el tiempo para reconocer y asumir la responsabilidad de las emociones que estamos sintiendo.

¿Qué es lo que sientes frente al comportamiento de la otra persona? ¿Rabia, tristeza, decepción, frustración, ira,…? Siéntate con tu emoción y permítete sentirla antes de pasar a la acción.

Paso 3: Desafía las Creencias que están permitiendo la violación de tus Límites

Cuando no nos permitimos poner límites, suele haber una creencia original que justifica esta posición.

¿Cuáles son tus creencias originales? Algunas pueden ser:

  • Si digo que no, la persona se va a enfadar conmigo o me va a abandonar
  • Si pongo un límite, soy una “quejica”, “borde”, “mandona”
  • Las buenas personas dicen a todo que sí
  • Es la otra persona la que no me permite ponerle un límite

Puedes ir cambiándo poco a poco tus creencias limitantes por nuevas creencias propias que te permitan poner el límite, como:

  • Tengo derecho a expresarme
  • La palabra “no” la puedo utilizar sin problemas
  • Si la persona se enfada o se va, no es algo que esté bajo mi control
  • No quiero vivir a expensas de lo que quieren los demás de mí

Paso 4: Decide cómo quieres poner el Límite

La forma más asertiva de hacerlo es la siguiente:

  1. Describe el comportamiento de la persona de la forma más objetiva posible, por ejemplo, “Observo que muchas veces haces comentarios sobre mi ropa”.
  2. Explica cómo te sientes tú con ese comportamiento. Es importante que expreses como te sientes tú con eso en lugar de ponerlo en la otra persona, para evitar que se sienta atacada y se cierre a la conversación, por ejemplo: “Cuando haces esto, a mí me duele/no me gusta/me incomoda”.
  3. Haz una propuesta para cambiar la situación o déjalo abierto para que sea la otra persona la que decida cómo cambiar su comportamiento. Por ejemplo, “Te pido que, por favor, a partir de ahora, no hagas más comentarios sobre mi ropa”.

Paso 5: Asegúrate de tener un estado emocional de Calma y Paz cuando vayas a ponerle el límite a la otra persona

Si lo necesitas, puedes practicarlo alguien con una amiga o en un espacio de terapia. También puedes hacer una pequeña relajación o meditación antes de encontrarte con la persona a la que le vas a poner el límite.

Paso 6: Pon tu Límite

Es probable que te sientas incómoda al tener esta conversación, pero trata de establecer sus límites con calma, firmeza, respeto y en la menor cantidad de palabras posible.

Tu comportamiento en esta conversación es importante que sea coherente con el límite que estás estableciendo. Esto es, para tener éxito poniendo el límite, es importante que, si pides respeto, pongas el límite con respeto.

Recuerda que tú no tienes el control sobre cómo responderá la otra persona frente al límite que le pones.

  • Puede que la otra persona no se haya dado cuenta de que ha sobrepasado tus límites y, aunque probablemente se sienta incómoda durante la conversación, pueda agradecerte que hayas planteado el tema en lugar de alejarte.  
  • Quizá la otra persona no está acostumbrada a que le pongan límites  y puede enfadarse o intentar justificar su comportamiento.
  • Si la persona está acostumbrada a controlarte, es probable que ponga a prueba tu límite. Si sucede esto, es importante que permanezcas firme en tu límite y no te dejes atrapar por el drama. Si la persona insiste en no reconocer tu límite, entonces podrás plantearte dejar la relación. Alguien que no respeta tus límites, no te respeta a ti y no le interesa tu bienestar sino únicamente el suyo propio.

Paso 7: ¡Felicítate!

Una vez que hayas puesto el límite, intenta no darle muchas vueltas si no ha ido como esperabas. Poner límites es un proceso que lleva tiempo y requiere de paciencia contigo mismo. Lo importante es dar los pasos, más que que el resultado de poner el límite sea perfecto.

Es posible que poner límites te cueste algunas de tus relaciones, ya que si te estás relacionando con personas a las que no les ponías límites, esta dinámica le suele convenir al que quiebra los límites, no al que no los tiene. Si te preocupa esta idea, te invito a que te preguntes: ¿Quiero tener una relación con una persona que no respeta mi voluntad? ¿Es amor/amistad sano lo que tengo con esta persona que no me permite expresarme? ¿Los sentimientos que esta persona dice tener hacia mí son coherentes con cómo recibe lo que le expreso?

Haya salido como haya salido la situación cada vez que pones un límite, ¡felicítate! Has dado un paso más en quererte y en expresar qué tipo de relación quieres con los demás.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente, aprender a poner límites constituye un paso fundamental para dejar atrás la codependencia.

Fuente: https://lessonsfromtheendofamarriage.com

Imagen de Wesley Tingey en Unsplash

 

El Rol de la «Niña Buena» y su relación con la Madre Narcisista

*Nota: A lo largo de este artículo hablaré de»niña buena» y «madre narcisista» pero todo ello es también aplicable para «niño bueno» y «padre narcisista».

Cómo se forma el Rol de la Niña Buena

Con la necesidad de conectarse con la madre, la niña mira a los ojos de su madre y necesita verse reflejada en ella. ¿Qué pasa si, en cambio, la mirada de la niña se encuentra con un vacío emocional? Las luces están apagadas. No hay nadie en casa.

¿Qué pasa si el tanque emocional de mamá está perpetuamente bajo y tiene poco o nada para darle a su hija?

Si la madre no recibió el amor y la afirmación que necesitaba cuando era ella una niña, entonces su hija, en el papel de la ”niña buena” aprende rápidamente que las necesidades de su madre, y no las suyas, son las que están en el centro de la relación.

El vacío que siente la madre por dentro puede amenazar con tragarse tanto a la madre como a la hija. Simplemente no hay suficiente nutrición emocional. Y como un balde con un eterno agujero, los sentimientos de la madre, que utiliza una defensa narcisista, necesitan una recarga exterior constante. En respuesta, la hija aprende a dejar sus propias necesidades en un segundo plano mientras trabaja para llenar el vacío de la madre.

Así, muchas niñas a las que se les ha dado el rol de “niña buena” aprenden que tener contenta a mamá es necesario para su propia supervivencia emocional. Con este fin, la “niña buena” logra subvertir / reprimir / negar sus propias necesidades para atender a las de su madre.

La «niña buena» aprende, en un juego de castigos y recompensas y una dinámica dictatorial, sea explícita o implícita, a:

  1. Dar una buena imagen para la madre: El comportamiento, la apariencia y los logros de la «niña buena» deben reflejarse bien en mamá.
  2. Fingir que todo está bien para tener contenta/no preocupar a la madre: La «niña buena» actúa siempre de forma alegre, entusiasta y tiene una cara positiva para no abrumar a la madre. El mal humor, los contratiempos y las luchas deben ser negados y/o escondidos.
  3. Estar siempre disponible para la madre. La niña adopta una actitud complaciente hacia la madre, estando disponible para ella y sus necesidades 24/7. Se revierten los roles y la niña aprende que en su relación con la madre la protagonista es esta última y que su papel es el de comparsa.

El precio a pagar por ser la “Niña Buena”

En el curso de su desarrollo, la «niña buena», sintonizada con las necesidades de su madre y desconectada de las propias, aprende a enterrarlas por el bien de la madre. Sin embargo, estas necesidades y sentimientos no desaparecen por el mero hecho de ignorarlas. Cuando surgen estas necesidades reprimidas, la «niña buena» puede sentirse como una farsa. Se vuelve «buena» a expensas de ser real.

Esto es, puede darse cuenta de que en realidad está representando un personaje que es el que complace a la madre pero que está reprimiendo otras partes de sí misma, como ser mala, sexual, seductora, maleducada, rebelde,… que forman parte de la experiencia humana. Ahí es cuando puede empezar a desidentificarse con el rol de la “niña buena”.

Cuando la “niña buena” de la madre que ha optado por una defensa narcisista, necesita apoyo de la madre con respecto a una pérdida, una decepción o cualquier otra situación con la que tenga una dificultad en la vida, y empiece a demandar este apoyo, es posible que descubra que la madre tiene poco que dar.

La madre no es mala, aunque sus acciones pueden ser destructivas para la hija. En pocas palabras, una madre que está herida de manera narcisista, está consumida por preservar y reponer su empobrecido sentido de sí misma. Su tanque emocional está vacío. Cuando la madre experimenta inseguridades profundas, su crianza puede verse leve o profundamente afectada. La defensa narcisista significa que mamá siempre está en una búsqueda incesante de los suministros emocionales que no recibió durante los momentos cruciales de su propio desarrollo.

Además, la madre puede sentir la necesidad de disfrazar su necesidad, lo que puede resultar en la negación, en estar a la defensiva y en la manipulación de su hija.

Debido a que la «niña buena» está desconectada de su Verdadero Yo y que su sentido de sí misma se basa en hacer feliz a otra persona, corre el riesgo de tener codependencia en sus relaciones. Y como está acostumbrada a hacer de la felicidad de otra persona la base de sus sentimientos de autoestima, puede experimentar dificultades en quererse a sí misma con independencia de los vínculos que hay en su vida.

Así es como “ser buena» para mamá no es necesariamente bueno para la hija.

Cómo Sanar el Rol de la Niña Buena

Sin embargo, la sanación es posible. Éstos son algunos de los pasos para llegar a ella:

  • La «niña buena» puede empezar a ampliar la visión de sí misma para poder abrazar las partes de sí misma que han sido juzgadas como “malas” por ser rechazadas por la madre. Estas partes varían de persona a persona. En general, son todo lo que no tiene que ver con una «niña buena», como la maldad, la rebeldía, la traición, la seducción, la diversión, la fantasía,…
  • La “niña buena” puede empezar a desarrollar comportamientos y actitudes no permitidos en la infancia por la madre con una defensa narcisista , como decir que no, poner límites, ser asertiva, mostrarse vulnerable o hablar de temas en su vida que la enfadan, preocupan,…
  • Aceptar su propia imperfección y soltar la exigencia de ser una perfecta “niña buena”.
  • Comenzar a identificar sus propias necesidades y aprender a priorizarlas frente a las necesidades de los demás, incluida la madre.
  • Permitirse soltar las expectativas que tiene la madre frente a quién es ella y su comportamiento e indagar en quién es realmente, definiéndose desde sí misma sin el espejo de la madre, sino buscando espejos más objetivos, como el de una terapeuta.

Es posible que, si has sido una “niña buena” en tu familia, te encuentres con la oposición de algunos miembros o de tu propia madre cuando quieras salir del rol. Al final, se trata de tu vida y de cómo quieres vivirla. Nadie tendría que dirigirla hasta el punto de negarte ciertas partes naturales y fundamentales de ti. Ni siquiera tu madre.

Fuente: https://goodtherapy.org

Imagen de Limor Zellermayer en Unsplash

La técnica de la Piedra Gris para interactuar con un(a) narcisista

La conocida como “piedra gris” es una técnica para interactuar con personas manipuladoras y abusivas. Esto puede incluir personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad o trastorno de personalidad anti-social, así como personas tóxicas sin un diagnóstico de salud mental.

Esta estrategia implica convertirse en la persona más aburrida y poco interesante que puedas ser al interactuar con una persona manipuladora. Consiste en no reaccionar de forma emocional con independencia de cuál sea la interacción, dar respuestas cortas y concisas, no mostrar ningún tipo de emoción. Esto es, ser tan aburrida y poco estimulante como una piedra gris.

Dado que las personas con personalidades manipuladoras se alimentan del drama, cuanto más aburrido te muestres, menos margen le darás a la persona manipuladora para manipularte y controlarte.

A continuación, incluyo seis consejos que debes tener en cuenta si estás considerando la estrategia de la piedra gris.

Has de saber Cuándo Usar la técnica de la piedra gris y Cuándo No Hacerlo

Reconocer el comportamiento tóxico o manipulador de un amigo, familiar o pareja puede impulsarte a comenzar a tomar medidas para terminar la relación de manera segura y cortar el contacto.

Pero esto no siempre es posible. Por ejemplo, es posible que debas seguir siendo padre/madre de familia con ellos, verlos con regularidad en reuniones familiares o trabajar con estas personas.

Ahí es donde la técnica de la piedra gris puede ayudar. Al hacer que todas tus interacciones sean lo menos interesantes posible, evitas darle a la narcisisita “munición” que pueda usar para manipularte. Con el tiempo, puede dejar de intentarlo o hacerlo con menos frecuencia.

Ahora bien, la técnica de la piedra gris puede no ser la mejor estrategia dependiendo de tu situación personal. Si te están acosando o si temes por tu seguridad, lo mejor es buscar asesoramiento legal e involucrar a las fuerzas del orden público en lugar de depender de la técnica de la piedra gris.

No Ofrezcas Nada

No inicies tú la interacción a menos que sea absolutamente necesario.

Si la persona narcisista o manipuladora te hace preguntas que no puedes evitar responder, mantén la cara neutra y una respuesta corta y clara. Si puedes hacerlo, únicamente utiliza monosílabos como “sí”, “no” u “ok”.

Si necesitas responder a  preguntas relacionadas con el trabajo de manera más completa, no incluyas en tu respuesta una opinión personal o una emoción. Esto puede ayudar a evitar que la persona se dé cuenta de los temas con los que podría intentar manipularte.

Evita Conectar 

Si puedes, evita el contacto visual con la persona narcisista o manipuladora cuando practiques la técnica de la piedra gris.

Dado que el contacto visual ayuda a facilitar una conexión emocional, concentrarte en otra actividad o mirar hacia otro lado puede ayudarte a eliminar las emociones de la interacción. También puede ayudar a reforzar tu sentido del desapego.

Las personas narcisistas a menudo buscan atención. Al prestar atención a otra actividad, estarás enviando el mensaje indirecto de que no le darás lo que necesita y que es mejor que lo busque en otro lugar.

Si no tienes algo cerca para distraerte, puedes intentar desconectarte y concentrarte mentalmente en algo más agradable, como tu lugar favorito o una persona que realmente te importa.

Mantén las Interacciones Breves

En algunas situaciones es posible que debas tener conversaciones bastante regulares con una persona tóxica o abusiva. Tal vez tu padre o jefe tiene rasgos narcisistas, o tienes hijos en común con un ex manipulador.

La comunicación electrónica o por teléfono puede funcionar bien aquí, ya que hacerlo te permite evitar interacciones prolongadas que podrían causar estrés y dificultar el mantenimiento de una fachada de piedra gris.

Pero la técnica de la piedra gris puede funcionar para cualquier tipo de comunicación. Recuerda mantener las respuestas lo más breves posible, diciendo cosas como «sí», «no» o «no sé» sin más explicaciones o justificaciones.

Si tienes un horario de crianza compartida, limita la comunicación a las horas de entrega y recogida.

No le digas a las Persona Narcisista o Manipuladora lo que Estás Haciendo

No le digas a la persona manipuladora que estás haciendo la técnica de la piedra gris.

El objetivo de la técnica de la piedra gris es lograr que la otra persona pierda interés en ti por sí sola. Si se da cuenta de que estás tratando de parecer aburrida a propósito, puede utilizar este conocimiento para manipularte y controlarte.

En lugar de darle pistas sobre la técnica, esfuérzate por tratarle como un extraño con el que no tienes ninguna conexión emocional. Recuerda que no tienes la obligación de compartir nada adicional con esta persona.

Evita Perder Identidad o Autenticidad usando la técnica de la Piedra Gris

Es importante tener cuidado de no perderte de ti mismo cuando tengas que practicar la técnica de la piedra gris en tu vida.

El uso de la técnica de la piedra gris requiere una desconexión de tus emociones y sentimientos, por lo que es posible experimentar síntomas de disociación o desconexión total de tus propios sentimientos y emociones.

Puede resultarle útil hablar con una terapeuta si:

  • Comienzas a tener problemas para conectarte con personas que son importantes para ti.
  • Se vuelve difícil expresarte dentro de las relaciones saludables en tu vida.
  • Sientes que estás perdiendo tu identidad o conciencia de ti misma.

Es aconsejable involucrar a una terapeuta cuando tienes que mantener contacto con una persona abusiva, especialmente cuando esa persona es un miembro de la familia, tu pareja, uno de tus padres o tu jefe.

La terapia puede ayudarte a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables y trabajar contigo para explorar otros enfoques si la técnica de la piedra gris, o cualquier otra técnica que pruebes, no ayuda.

El Límite sobre Cuándo Utilizar la Técnica de la Piedra Gris

Las personas narcisistas, tóxicas o emocionalmente abusivas pueden ser bastante difíciles de tratar, por decirlo suavemente. Pueden mentir, crear drama o discutir con frecuencia. Con el tiempo, tácticas de manipulación como el gaslighting, las humillaciones, las luchas de poder o las mentiras patológicas puede desgastarte, afectar a tu autoestima y hacerte cuestionarte.

Es muy importante que tengas en cuenta que la técnica de la piedra gris es un paliativo para evitar daños mayores pero en ningún caso deber ser considerada como una solución permanente a una relación abusiva.

Cortar el contacto con las personas tóxicas es en la mayoría de los casos la única forma de evitar que sigan causando daño emocional y psicológico.

Fuente: https://www.healthline.com

Imagen de Álvaro Jacobo Lagunas en Unsplash.