La Procrastinación

¿Qué es la procrastinación?

La procrastinación es a menudo un síntoma de perfeccionismo. Las personas perfeccionistas temen no poder completar una tarea a la perfección, por lo que la postponen el mayor tiempo posible.

Esto se debe creen que si no cumplen con las expectativas propias poco realistas que tienen sobre las tareas que hacen, significa que hay algo malo, equivocado o indigno dentro de ellas. Además, las personas perfeccionistas temen que el fracaso les lleve a la crítica o el ridículo, ya sea de voces internas o de autoridades u otras personas. Cuanto mayor es el miedo al fracaso y al ridículo, más las personas perfeccionistas posponen las cosas.

Para que quede claro, la procrastinación no es pereza ni vagancia. Es más una percepción equivocada de actividad basada en una baja tolerancia a la frustración y al fracaso.

Cuando las personas perciben un desafío mayor de lo que se sienten capaces de asumir, eluden la incomodidad mediante la evitación. Los estudios también revelan un aspecto cognitivo: las personas posponen las cosas cuando ven tareas concretas en términos abstractos. Por ejemplo, cuando te atrasas en completar una tarea que te parece que requerirá de mucho tiempo, para darte cuenta de que te llevó menos tiempo hacerlo que pensar en ello repetidamente.

 Causas por las que procrastinas

Hay varias causas comunes de procrastinación, que incluyen:

  • Ansiedad de que la tarea es muy complicada
  • Miedo a la imperfección
  • Falta de confianza en una misma/uno mismo
  • Confusión sobre las prioridades
  • Falta de concentración
  • Indecisión, dudas
  • Aburrimiento por minucias

Esto se puede simplificar aún más a tres razones por las que las personas posponen las cosas: o bien no saben qué hacer, no saben cómo hacerlo o no disfrutan haciéndolo.

Rompiendo el bucle de la procrastinación

Debido a que el perfeccionismo y la procrastinación son producto de miedos, los métodos para romper el ciclo infinito son tácticas para distraer al cerebro de los temores el tiempo suficiente para enfocarse en lo que se necesita hacer.

El pensamiento que promueve la procrastinación exagera la escala de las tareas involucradas, y estos trucos sirven para reducir esa escala a su tamaño normal. Cuando empieces a hacer esfuerzos para romper el bucle de la procrastinación, te sorprenderás de que las tareas son mucho más fáciles de lo que imaginabas y del poco tiempo que las tareas realmente te llevan en comparación con la imagen mental que tenías.

Cambia tus Percepciones

Aquí hay algunos consejos para vencer la procrastinación basada en el perfeccionismo que se deriva de tus miedos acerca de cómo serás juzgado/juzgada o percibido/percibida por los demás:

Ponte en contacto con el valor de lo que estás haciendo. Cuando te encuentres de nuevo en Facebook en lugar de hacer algo que te ayude a avanzar, tómate un momento para pensar cómo encajan las tareas futuras en el gran esquema de tu vida. Mientras más significativa sea la tarea en términos de movimiento hacia adelante, es menos probable que pospongas las cosas.

Estate atento/atenta a las expectativas poco realistas, y acaba con el pensamiento blanco/negro sobre tus expectativas.

Haz el siguiente ejercicio. Con las tareas con las que te sientas obligado/obligada a hacerlas a la perfección (y por lo tanto procrastines), escribe:  lo que crees que podría ser el Mejor Escenario Posible, el Peor Escenario Posible y lo más probable es el Escenario Realista, que será neutral.

Recuerda que nadie más se preocupa y a nadie más le importa. La mayoría de la gente está tan absorta consigo misma que no notará ningún “desliz” por tu parte. Deja que tu deseo de impresionar a los demás o de que te admiten se vaya, y deja de relacionar lo que haces con tu autoestima.

Comprende la diferencia entre excelencia y perfección. La excelencia se deriva de disfrutar y aprender de una experiencia (y aprender incluye cometer errores) y desarrollar confianza en ella. La perfección fomenta los sentimientos negativos de los errores percibidos, independientemente de la excelencia del rendimiento.

Ve a por lo “suficientemente bueno”

Cuando tus miedos se centran en si lo que haces será “lo suficientemente bueno”, aquí hay algunos consejos para atraer a su cerebro a pensar de manera diferente:

No esperes a que las condiciones sean perfectas para comenzar. Confía en que tienes todos los recursos que necesitas para hacer la tarea.

• Acepta que nunca será perfecto, que la perfección es un ideal. Esto es especialmente útil si tú, tu equipo o  tu jefe/jefa tienes/tienen problemas con la actitud de “tiene que ser perfecto antes de su lanzamiento”. Ten en cuenta que hay que empezar por algún sitio. Mantén la directriz de “hacer” en mente. Siempre puedes iterar sobre tu creación más tarde, pero sácalo de la puerta, no esperes hasta que esté perfecto.

Elabora un plan con acciones a desarrollar y cíñete a él. No tienes que estar eternamente con cada cosa, asigna a cada acción de la tarea un tiempo razonable e intenta cumplirlo.

Analiza tu ansiedad

Para llegar a la fuente de tu resistencia hacer la tarea, es posible que te vaya bien hacer un análisis. Considera dos ejercicios que te pueden ayudar:

• La relación acción-ansiedad:

Coge una hoja de papel y dibuja una línea en el medio. En la primera columna, enumera las tareas que estás bloqueando y postponiendo. En la segunda columna, anota la ansiedad, preocupaciones o miedos que tienes sobre hacer esa tarea.

Tareas/pasos -> Problemas anticipados:

Otra versión de esto es enumerar la tarea y los pasos involucrados en cada tarea, y los problemas que anticipas encontrar al ejecutar el paso.

Trampas a Evitar

  • No te desanimes. Recuerda que romper el ciclo es un proceso. Tomará tiempo romper años de viejos hábitos.
  • No te rindas si vuelves al modo de procrastinación. Reconoce que lo estás haciendo y comprométete contigo mismo a dar pasos poco a poco para dejar la procrastinación.

Fuente: https://webstandardssherpa.com

¿Eres una persona perfeccionista?

Cómo se modela el perfeccionismo en los niños/las niñas

Desde que los hijos/las hijas de padres/madres narcisistas son pequeños/pequeñas, comienzan a creer que se les quiere sólo si demuestran que son perfectos/perfectas. Se les da el mensaje de que necesitan ser tolerados/toleradas por el padre/la madre.

Si no cumplen con un cierto estándar de comportamiento, se sienten inútiles. El mensaje que reciben del/de la narcisista es:

Tu valor está en lo que haces y no en quién eres. No me importa quién eres sino en cómo me dejas quedar delante de otras personas.

¿Sufres de perfeccionismo?

Si has crecido con padres/madres narcisistas poco realistas que han establecido estándares absurdos de comportamiento para ti, entonces puede que tengas dificultades con el perfeccionismo.

Date cuenta si crees que eres digno/digna de amor incondicional sin importar lo que hayas hecho en la vida. ¿El amor incondicional es algo que debe ganarse? ¿O para ti es solo un regalo que se nos da libremente?

Hay otras preguntas que puedes hacerte:

¿Crees que eres digno/digna de vivir una vida feliz? ¿Eres digno/digna de una relación satisfactoria dejando que alguien esté cerca de ti?

9 Señales de que eres una persona perfeccionista

  1. Piensas en términos de todo/nada, blanco/negro. Algo está bien o mal, es bueno o malo, perfecto o un desastre. Tiendes a pensar en un extremo o el otro, más que en las características de las personas y las situaciones existentes en un contexto de grises. Por ejemplo, tiendes a pensar: “Ella es mala”, en lugar de “A veces puede ser mala”.
  2. Piensas, y luego actúas en extremos. ¿Alguna vez te has sentido así, más de una vez ?: “Me comí una galleta y una arruinó mi dieta.”
  3. No puedes confiar en que los demás hagan una tarea correctamente, por lo que rara vez delegas. Otras personas ven que haces micro-managing o que eres un(a) control freak, pero para ti todas tus acciones están encaminadas a que el trabajo esté bien hecho.
  4. Tienes estándares exigentes para ti y para los demás. Crees en dar siempre lo mejor de uno mismo/una misma en todo momento y esperas que las otras personas hagan lo mismo. Tienes miedo de parecer una persona fracasada.
  5. Tienes problemas para completar un proyecto porque siempre crees que se puede hacer mejor. Estás obsesionado/obsesionada en compartir con otras personas tu libro, proyecto, comida, invitación, tarjeta de visita, sitio web, artículo o discurso. Quieres asegurarte de que tu trabajo sea lo mejor posible antes de revelarlo. Le das vueltas y vueltas a las cosas y te cuesta mucho estar satisfecho/satisfecha con el resultado final.
  6. Usas mucho las expresiones “debería hacer esto” o “tengo que lo otro”. Te mueves por unas reglas rígidas que crees que las demás personas también deberían seguir, sino no estás satisfecho/satisfecha.
  7. La confianza en ti misma/mismo depende de tus logros y cómo reaccionan los demás frente a ti. Te esfuerzas mucho para obtener la excelencia y necesitas la validación de los demás para sentirte bien. Además, una vez que has logrado un objetivo que te has propuesto, pasas rápidamente al siguiente.
  8. Tiendes a fijarte en algo que, muchas veces según tú, has hecho mal. Es posible que haya hecho algo muy bien, pero aún así te centrarás en el único error que has cometido.
  9. Procrastinas o evitas situaciones en las que crees que no puede sobresalir. Puede parecer contradictorio, pero muchas personas que postergan o evitan hacer algo son en realidad perfeccionistas: temen fallar, cometer un error. Lo que suelen pensar es: ¿No puedo hacerlo perfecto? ¿Entonces para qué molestarme? Y simplemente no haces nada.

Cómo sanar el perfeccionismo

En primer lugar, debes darte cuenta de que no importa lo que hagas, nunca podrás cambiar a tus padres/madres narcisistas. Del mismo modo en el que ellos intentan “arreglarte” a ti, es lo que haces tú intentando que cambien para que sean lo que necesitas ahora y lo que necesitabas en tu infancia. Acepta que eso no va a ocurrir y acéptalos a ellos tal y como son.

Ahora bien, esto no quiere decir que no puedas ponerles límites y decirles que no. Su tendencia será la de buscar formas de reducir tu confianza para que no puedas cambiar e, inconscientemente, digas representando los roles tóxicos que te asignaron ellos en la infancia atendiendo a las necesidades del sistema familiar disfuncional y no a las tuyas.

Entiende que actúan porque no se quieren a sí mismos/mismas. Alguien que no tiene autoestima no puede dar amor a otras personas. Constantemente, aunque lo escondan, se dicen a sí mismos/mismas que no son dignos/dignas en la esencia y proyectan esa indignidad en sus hijos/hijas, pretendiendo que cambien, perfeccionándolos/las.

No caigas en la trampa de ser perfecto/perfecta para que tus padres/madres narcisistas u otras personas con las que te relacionas te acepten o te quieran. La perfección es un ideal. Vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta es autodestructivo y es una enorme carga vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta.

Consejos prácticos para sanarte de la esclavitud del perfeccionismo con el que vives:

  1. Haz consciente que la razón por la que quieres ser perfecto/perfecta es para conseguir validación, amor o apoyo de otras personas. Buscas fuera lo que ya tienes dentro de ti.
  2. Haz terapia. Busca un(a) terapeuta que pueda hacerte el mirroring que tus padres narcisistas no pudieron y deja que su mirada compasiva hacia ti te demuestre que no necesitas ser perfecto/perfecta para que te quieran, sino simplemente ser tu mismo/misma.
  3. Pon límites a tus padres/madres narcisistas y diles que no. Si siguen teniendo dinámicas tóxicas en las que te exigen perfección, critican todo lo que haces o encuentran siempre la manera de minusvalorarte, pon distancia. No es posible recuperarse del perfeccionismo siguiendo las dinámicas tóxicas de la infancia que las generaron. Quizás con poner límites ellos entiendan que ya eres un adulto al que ya no pueden tratar como quieran, si no es así, quizás tengas que empezar el contacto cero.
  4. Practica la meditación para aceptarte. Tienes derecho a que te quieran siendo tal y como eres.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Qué es el Trastorno Narcisista de la Personalidad?

Hoy es el Día Internacional del Abuso Narcisista y para darle difusión, hemos querido dedicar el post de hoy a explicar las características de las personas que sufren de Trastorno Narcisista de la Personalidad, recogido en el Grupo B, entre los trastornos anti-sociales, del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V), que va por su quinta edición y es el que utilizan los profesionales de la psiquiatría.

Es un trastorno que no se diagnostica mucho precisamente por las características que tienen estas personas, ya que les resulta muy difícil aceptar que tienen un trastorno mental.

Si te relacionas de forma continuada actualmente con una o más personas con las características que describiremos a continuación (pareja, amistad, trabajo), ten en cuenta que son personas cuyo trato a los demás puede resultar muy tóxico, ya que no tienen empatía y utilizan a las otras personas para sus propios objetivos, que no revelan.

Las personas  Trastorno Narcisista de la Personalidad tienen una falta de capacidad para identificarse con los demás, no tienen empatía y además, ostentan un sentido de auto importancia inflado.

Características del Trastorno Narcisista de Personalidad

Las características del Trastorno Narcisista de Personalidad (TNP) son:

– Un sentido no realista sobre su superioridad

– La falta de empatía hacia otras personas

– La necesidad de un tratamiento especial

Las personas con esta afección con frecuencia se describen como arrogantes, egoístas, manipuladoras y exigentes. También pueden concentrarse en fantasías grandiosas (por ejemplo, su propio éxito, belleza, brillantez) y están convencidos/convencidas de que merecen un tratamiento especial.

Toda esta sensación de superioridad es para compensar su falta de autoestima, que suele ser bastante frágil por debajo de la superficie. Esto es algo que no suelen mostrar porque les hace sentirse débiles. Se alimentan de la imagen que proyectan de sí mismos/mismas a los/las demás, por ello no saben quiénes son en realidad. Sólo se ven a través de las miradas de las otras personas, a las que manipulan para que vean de ellos/ellas exactamente sólo lo que muestran.

Su falta de autoestima real está radicada en que la ponen en las cosas que hacen, lo que consiguen, su belleza,… es decir, lo ponen en algo en concreto, no en sí mismas. Por eso, cuando ese algo en el que basan su autoestima se tambalea, lo pasan muy mal.

Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad tienen dificultades para tolerar la crítica o la derrota, y pueden sentirse muy heridas cuando sienten que alguien las rechaza o las abandona.

Trastornos relacionados con el Trastorno Narcisista de la Personalidad

  • Antisocial
  • Límite
  • Histriónico
  • Paranoide

Síntomas del Trastorno Narcisista de la Personalidad

El Trastorno Narcisista de la Personalidad presenta cinco o más de los siguientes síntomas:

  • Exageración de la importancia propia.
  • Fantasías de éxito, poder, belleza, inteligencia o un romance ideal.
  • Creencia de ser especial y mejor que las demás personas.
  • Requiere atención constante y admiración de los demás.
  • Tiene expectativas poco razonables de un tratamiento favorable.
  • Se aprovecha de los demás para alcanzar sus propios objetivos.
  • Desatiende los sentimientos de los demás, carece de empatía.
  • A menudo siente envidia de los demás o creen que otras personas le envidian.
  • Muestra conductas y actitudes arrogantes, se pone constantemente por encima de los demás de una forma subjetiva, muchas veces mintiendo y manipulando.
  • Tiene una visión distorsionada de sí misma.
  • Suele tener una “agenda secreta”, motivos u objetivos que mueven su comportamiento y que no comparte con nadie.
  • Mentalidad “estás conmigo o contra mí”. Intenta que las personas le sigan la corriente en todo. Si no lo hacen, a menos que vean perspectivas de utilizarlas en algún sentido, abandonan la relación.

Causas del Trastorno Narcisista de la Personalidad

Hay un componente genético y otro caracterial generado en el sistema familiar en la infancia. Se trata de niños/niñas a los/las que se trata con demasiada indulgencia, se les permite todo, rara vez se les dice que no y suelen ser entrenados/entrenadas comportarse y ser exactamente lo que el/la narcisista de la familia quiere. Se les da el mensaje de que son mejores que los/las demás, especiales y que tienen derecho a tratar a los otros/las otras como quieran. Suelen ser las personas a las que en el sistema familiar se les asigna el rol del chico dorado.

Tratamiento para personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad

El tratamiento del Trastorno Narcisista de la Personalidad es algo que no se suele dar porque las personas con este trastorno presentan una grandiosidad y una actitud a la defensiva, lo que les dificulta reconocer problemas y vulnerabilidades. Además, el mecanismo de defensa que está más presente en ellas es el de la proyección, que consiste en ver en otras personas lo que rechazamos de nosotros mismos/nosotras mismas, por eso, siempre que hay un conflicto con alguien tienden a pensar que el problema lo tiene la otra persona y que ellos/ellas no se equivocan nunca.

La terapia individual y grupal puede ser útil para ayudar a las personas con trastorno narcisista de la personalidad a relacionarse con los demás de una manera más sana y compasiva.

Si has crecido en una familia disfuncional en la que al menos uno de sus miembros tenía y tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad, es más que probable que necesites terapia. Básicamente, has sido criado/criada por una persona con una visión distorsionada de la realidad, lo cual ha tenido efectos en el “mapa del mundo” con el que te mueves.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Cómo “romper” con tu Padre/Madre Narcisista

A veces querer a un(a) narcisista significa hacerlo a una distancia segura, incluso si el/la narcisista en cuestión es tu padre o tu madre.

Darte cuenta y aceptar que tienes uno o más padres/madres narcisistas es un camino largo e intensamente doloroso. Eso se debe a que los niños/las niñas, incluso los adultos, siguen deseando amor y aprobación, a menudo en contra de toda razón de que tus padres/madres no te han podido ni podrán nunca proporcionarte ese amor.

En última instancia, tener un contacto cero o bajo con un(a) padre/madre narcisista puede ser una opción saludable y liberadora.

Crear distancia con tus padres/madres significa renunciar a la ilusión de que algún día cambiarán y liberando la sensación de responsabilidad por ellos/ellas que pueden haber inculcado en ti.

Lo que es más importante que iniciar un receso es aprender a ser asertivo/asertiva y poner límites cuando los padres/las madres son inapropiados, controladoras, invasivos o abusivas.

Tener una relación con un(a) narcisista es muy difícil, porque tienen poca o ninguna empatía por los demás. Un(a) padre/madre narcisista pisará a toda su familia, incluso sus hijos/hijas, para satisfacer sus propias necesidades.

Salir de la sombra de un padre/una madre narcisista puede ser difícil, pero a menudo increíblemente necesario en la edad adulta.

Consejos para destruir los ciclos negativos de comunicación con tu padre/madre narcisista

  1. Reconoce que tu salud y bienestar deben ser lo primero

Es más que probable que, tal y como era la dinámica familiar, hayas intentado complacer a tus padres/madres narcisistas mucho, de hecho demasiado, hasta el punto de no reconocer ni pensar que tienes derecho a tus propias necesidades y deseos.

Como adulto, es hora de que te reapropies de tus deseos y necesidades y los pongas como prioritarios. Si priorizas los deseos y necesidades de otras personas (amigos/amigas, parejas, jefes/jefas) tendrás relaciones disfuncionales, repitiendo las dinámicas de tu familia narcisista. Esto no quieres decir que no tengas en cuenta a los demás y que no cuides el vínculo que tienes con las personas que son importantes en tu vida. Se trata de priorizarte a ti misma/mismo teniendo en cuenta a la otra persona y negociar. Negociar incluye poner límites y decir que no.

  1. Aprende a despegarte y poner límites

Para desvincularte de verdad y forjar una identidad fuera de la sombra de sus padres, tendrás que aprender a desapegarte, lo que esencialmente significa dejar de ser reactivo/reactiva, compartir sólo cierta información o poner límites a exigencias como Whatsapps diarios. En definitiva, dejar de ser un niño adulto/una niña adulta y empoderarte.

Si esta estrategia no funciona y el padre/la madre narcisista sigue acosándote, interrogándote, riéndose de ti, desvalorizándote, invalidándote, quizás sea hora de considerar tener contacto cero. Se trata de una decisión muy difícil y el proceso puede llevar algo de tiempo.

  1. Trata de no ser conflictivo/conflictiva, pero establece límites claros

Los/las narcisistas no se hacen responsables de sus comportamientos y generalmente no son capaces de tener empatía, por lo que una confrontación es una trampa para más dolor, desilusión y angustia.

Aún así, necesitas comunicar tu necesidad de espacio. Poséelo como algo que necesitas, expón tu posición sin reproches ni acusaciones, y luego apégate a él con límites sólidos.

Es importante trabajar en ti mismo/misma durante este tiempo. Estás tomando la mejor decisión posible para ti y tu salud mental para seguir adelante. Tienes derecho a ello.

  1. Acepta que tu padre/madre narcisista (o codependiente) puede hacerte muy difícil iniciar un descanso

Tenga en cuenta que hay una gran probabilidad de que tus padres/madres no respeten tu deseo por un tiempo. Eso es porque los narcisistas suelen ver a sus hijos/hijas como extensiones de ellos mismos/ellas mismas en lugar de personas con sus propias necesidades.

Es posible que intenten castigarte, boicotearte o chantajearte por tu decisión. Una vez que hayas establecido tus límites, no los muevas. No sucumbas a regaños, amenazas, inculpaciones ni a ninguna otra forma de manipulación.

Establecer límites es la consecuencia de la autoestima. Este proceso lleva tiempo e incluye la capacidad de identificar y creer que tienes derecho a tus sentimientos y necesidades, y aprender a afirmarlos.

  1. No te culpes por el estado de la relación

Los hijos/hijas de padres/madres narcisistas suelen tener una larga historia de autoculpación, sentir el miedo como la emoción más presente en sus vidas y tener la sensación de que son defectuosos/defectuosas. Esto es porque sus familias narcisistas fueron muy manipulados/manipuladas para sentirse así, han interiorizado estos sentimientos y ya como adultos los siguen repitiendo hasta que empiezan terapia.

Los padres/madres narcisistas son muy buenos para arremeter o llorar cuando sus hijos/hijas expresan necesidades propias, entrenándoles para que se señalen a sí mismos cada vez que se sienten heridos, solas o enfadados por el abuso. A su vez, los hijos/las hijas crecen pensando:

“Soy demasiado demandante, muy sensible, extremadamente egoísta”

Ahora que eres un adulto, es fundamental que te liberes de la culpa y reconozcas que es el comportamiento de tu familia narcisista fue muy tóxico y dañino para ti en tu infancia. Entonces no podías hacer nada, eras completamente dependiente de tus padres. Ahora tienes el poder de crear un nuevo vínculo más sano para ti y al que tienes derecho.

Si sigues dejando que tu padre/madre narcisista te controle, manipule, culpe, ridiculice… es como tener una puerta abierta a que otras personas que se parecen a él/ella, lo hagan también. Si empiezas a poner límites a tus padres, te resultará más fácil hacerlo con otras personas en tu vida. Ése será el comienzo de un cambio para no seguir atrapado/atrapada emocionalmente en una infancia abusiva que no te merecías.

Fuente: https://www.huffingtonpost.com

Porqué y Cómo los/las Narcisistas Juegan al Juego de la Vergüenza

Estando fundamentalmente avergonzadas de sí mismas, las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) son expertas en jugar al juego de la vergüenza con quienes les rodean.

La vergüenza es prima hermana de la culpa pero se diferencian en algo. La vergüenza es un sentimiento de angustia acerca de quiénes somos, es una voz que dice “soy defectuoso/defectuosa. No me lo merezco”. Es un estado permanente.

La culpa genera angustia sobre algo que hemos hecho a otra persona, creemos que hemos causado algún mal. La voz de la culpa dice “he hecho algo malo”. Es algo temporal.

Los/las narcisistas rara vez o nunca sienten culpa, pero están profundamente atormentados/atormentadas por la vergüenza. No sienten culpa por lo que hacen porque carecen de empatía, esto es, de ponerse en el lugar de la persona con la que interactúan. Entienden de forma cognitiva que lo que hacen está mal, pero son incapaces de sentirlo. Además, como utilizan el mecanismo de defensa de la proyección, no se responsabilizan de lo que hacen, proyectando esa culpa en los demás. Son frecuentes frases como

“Mira lo que me has hecho hacer”. “Me has obligado a perder la paciencia”. “Tú tienes la culpa de cómo me he puesto”.

Sin embargo, los/las narcisistas sí que sienten vergüenza, una profunda vergüenza que les lleva a tener relaciones de control y sumisión-dominación con las demás personas. Esa vergüenza hace que se estén comparando continuamente y que se pongan por encima de las demás personas como una respuesta defensiva para compensar por lo carentes que sienten en el fondo. Son personas acomplejadas que esconden su vergüenza a través de un exterior de grandiosidad.

El juego de la vergüenza en los/las narcisistas: ¿Por qué?

Avergonzar es una forma común y especialmente insidiosa de abuso narcisista. Los narcisistas usan la vergüenza para

  1. Proyectar sus insuficiencias.
  2. Externalizar su autodesprecio.
  3. Hacer que los demás se vean y se sientan inferiores.
  4. Alimentar su necesidad de sentirse superiores.
  5. Controlar las autopercepciones de los demás.
  6. Manipular a otros/otras para que hagan cosas que les interesan a ellos/ellas o para que asuman responsabilidades inapropiadas.
  7. Manipular a otros/otras para que se culpen a sí mismos/mismas por el comportamiento de su abusador(a).
  8. Socavar y debilitar la autoestima de los demás.
  9. Aislar a otras personas para que dependan emocionalmente de ellos/ellas por completo.

El juego de la vergüenza en los/las Narcisistas: Cómo lo hacen

Al sembrar la vergüenza en otras personas, los/las narcisistas, en esencia, instalan un botón que pueden presionar en cualquier momento para manipular y castigar a aquellas personas a las que buscan controlar.

Aquellas personas que quieren, se preocupan o de otra manera admiran o confían en narcisistas, como sus hijos/hijas, parejas, parientes, amigos/amigas, empleados/empleadas, estudiantes u otras personas dentro de su esfera de influencia, son vulnerables a los mensajes de vergüenza.

En particular, los hijos/hijas de padres/madres narcisistas son más vulnerables a ser avergonzados/avergonzadas porque son personas aún no formadas que quieren de una forma natural a sus padres y los /las buscan para que los cuiden (ya que hasta una cierta edad son totalmente dependientes), para que los/las validen y les den un sentido de su propia identidad a través del mirroring. Un padre/madre narcisista es incapaz de hacer estar tarea de forma adecuada. Un(a) niño/niña avergonzado/avergonzada, con frecuencia tiene auto-creencias falsas y profundamente dañinas sobre sí mismo/misma, especialmente si ha sido escogido para desarrollar el rol del chivo expiatorio dentro del sistema familiar disfuncional. Esta visión basada en la vergüenza es posible cambiarla con terapia, donde el/la terapeuta haga el mirroring y la validación que los padres/madres narcisistas no pudieron hacer.

El juego de la vergüenza con los/las narcisistas: sus consecuencias

Para cualquier persona, la vergüenza intensa puede conducir a:

  1. Ansiedad generalizada.
  2. Odio hacia uno mismo/una misma.
  3. Tendencia a retirarse y/o esconderse.
  4. Miedo a la intimidad y a la “exposición”.
  5. Tendencia a tener una adicción: al sexo, la comida, el deporte, las compras.
  6. Autolesiones y/o pensamientos suicidas.
  7. Enfado internalizado o externalizado.
  8. Disociación de los sentimientos propios.
  9. Perfeccionismo.
  10. Bajo rendimiento.

Fuente: https://narcissistfamilyfiles.com

La Impotencia.

Qué es la Impotencia

Piensa en una estación o un aeropuerto. Cuando un tren o un avión se cancela inesperadamente, a menudo produce reacciones extremas en los pasajeros: ¿por qué? Es porque no tienen poder sobre su situación y lo saben. No hay absolutamente nada que puedan hacer. No tienen otra forma de llegar a su destino, están en manos de otros/otras y no tienen control sobre su situación actual. Están impotentes.

Ser abusado/abusada emocional, psicológica, física y/o sexualmente es experimentar un acto de impotencia – y debido a la impotencia a menudo el niño/la niña se separa de la situación enterrando el abuso en la negación y la disociación.

Las familias disfuncionales en las que crecen los niños/las niñas abusados/abusadas suelen ser temerosas, controladoras y emocionalmente descuidadas. El niño/la niña está en una posición en la no tiene poder, fuerza, control ni esperanza. Esto establece las condiciones para que el abuso se repita no sólo fuera de la familia sino también cuando esos niños/esas niñas se hacen adultos.

 El daño que causa la impotencia

Los niños/las niñas que son abusados/abusadas sufren la impotencia de tres formas principales durante el abuso:

  • No pueden hablar sobre el abuso y que se les comprenda
  • No pueden abandonar la situación familiar abusiva
  • Tienen un dolor espantoso y no pueden aliviarse de su dolor interno

Esto causa mucho daño interno y conduce a una dificultad extrema para confiar en las relaciones como adulto.

Las víctimas de abuso en sus familias disfuncionales, de adultos tratan de lidiar con el dolor interno de la situación de impotencia que experimentaron cuando eran niños a través del control en sus relaciones con las demás personas.

Buscando controlar

La experiencia de impotencia puede llevar a un miedo extremo a ser vulnerable o a sufrir mucho daño de nuevo, con lo que los adultos de familias disfuncionales que sufrieron abuso psicológico y/o emocional y/o físico y/o sexual en su infancia, intentan controlar mediante los siguientes patrones de comportamiento:

  • Controlar las relaciones: ser muy difícil para entablar una relación con otro/otra y, en el caso de hacerlo, entrar en patrones de sumisión/dominación.
  • Rituales obsesivos-compulsivos, como una tendencia al perfeccionismo, adicción al trabajo, actos de repetición de determinadas acciones, como cerrar una puerta o encender y apagar una luz.
  • Adicción al alcohol, las compras, el sexo, el deporte, la comida,..
  • Codependencia: adicción a ayudar a otra(s) persona(s) que a su vez son adictas a algo.

Mediante todos estos patrones de comportamiento lo que pretenden los adultos es controlar sus sentimientos internos con situaciones externas

 Permanecer en el rol de la víctima

La impotencia a menudo resulta en no poder hacerse cargo de la vida, responsabilizarse de uno mismo/una misma de una forma adulta.

La falta de límites que no les permitieron poner en su infancia con sus familias disfuncionales, les lleva a convertirse inconscientemente en víctimas en su vida adulta. Aceptan tratamientos por parte de otros/otras que las personas sanas no toleran.

Esto lo hacen (inconscientemente) para:

  • Permanecer como víctimas y repetir patrones abusivos / destructivos una y otra vez
  • Quedarse como niños/niñas emocionalmente en las relaciones, lo que se denomina como niño adulto/niña adulta
  • Atracción hacia personas controladoras en sus relaciones
  • No ser capaz de tener el control o poder personal en las relaciones con los demás o en la vida en general.

 Sin confianza en uno mismo/una misma

Junto con la falta de límites, la impotencia y la indefensión, a menudo resulta que el niño/la niña interioriza los sentimientos negativos y esté lleno/llena de dudas e incluso de odi hacia sí mismo/misma, y como adultos experimentan  na enorme falta de confianza en sí mismos/mismas.

Esto se manifiesta de las siguientes maneras:

  • No saben confiar en sus propios instintos
  • Dejan la puerta abierta para que el abuso se repita en sus relaciones como adultos.
  • Repetición de relaciones dañinas
  • Refuerzo del auto odio – “Hay algo que está mal en mí”
  • Cuando experimentan el abuso lo aceptan como algo normal y “que se merecen”.

Vacío Emocional

Uno de los efectos de estar continuamente en un lugar de miedo e impotencia es que al final estas personas se insensibilizan a sí mismas para no sentir. Esto lleva a un adormecimiento gradual en el interior: un autoabandono hacia la vida y las otras personas. El dolor se amortigua y en su lugar hay un vacío emocional.

Esto puede resultar en:

  • Negación: pretender que el abuso no está sucediendo o que no ha sucedido.
  • Disociación: no estar presentes para no vivir lo que está pasando.
  • Adormecimiento del interior: renuncian a involucrarse en las relaciones de una forma profunda.
  • Pensamiento mágico: fantasear con personas, situaciones, otras vidas para escaparse de la real.

Viviendo con miedo

Cuando el miedo es indeterminado, puede manifestarse como ansiedad, fobias, ataques de pánico, pesadillas, terror.

Los niños/niñas objeto de abuso por sus familias disfuncionales a menudo desarrollan Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo donde se sienten emocionalmente atrapados/atrapadas en la situación y no pueden salir de ella, repitiendo inconscientemente cómo se sintieron en su infancia.

Hablar de sus experiencias con un(a) terapeuta y enraizarlas en el pasado ayudará a sentir menos miedo y a vivir con confianza en el presente.

Identificar la Impotencia

El primer paso para abandonar la impotencia en tu vida es hacer conscientes los patrones de conducta que te llevan a ella.

Aquí tienes unas preguntas para ayudarte a identificar los pensamientos/conductas que te llevan a sentirte impotente:

  • ¿Qué tipo de elecciones haces cuando te sientes impotente?
  • ¿Puedes pensar en alguna forma con la que intentas controlar tu vida o tus relaciones?
  • ¿Siente que se retiras de las relaciones por temor a que la otra persona te domine?
  • ¿Te has encontrado en situaciones en las que has sentido que “algo va mal” pero te sientes incapaz de enfrentar la situación?
  • ¿Le resulta difícil confiar en tus propias percepciones sobre las situaciones?
  • Cuando sientes dolor, ¿utilizas de forma inconsciente algún mecanismo para no sentir, como por ejemplo, la disociación, la desensibilización o la negación?
  • ¿Cómo podrías construir límites más sanos en tus relaciones con los demás?

Límites y Re-empoderamiento

Una forma muy importante de obtener una sensación saludable de poder es poner límites.

La impotencia conduce a que las víctimas no puedan establecer límites apropiados en sus vidas.

Los/las supervivientes de familias disfuncionales/narcisistas no se les permitía poner limites al abuso al que les sometían sus padres, por eso encuentran muchas dificultades para hacerlo de adultos. Con terapia y un poco de práctica es posible cambiar esto.

El primer paso es reconocer dónde están tus límites. Evalúa tus relaciones: ¿la gente respeta tus opiniones y deseos o lo que haces es complacer las demandas y los deseos de los demás la mayor parte del tiempo?

Por otro lado, ¿cuánto escuchas los pensamientos y sentimientos de los demás? ¿Y los tuyos propios?

La manera de dejar la impotencia atrás es mirar tus patrones de relación e intentar enraizar tus miedos en el pasado y ver cómo te afectan en la actualidad. Esos miedos estaban en tu infancia y los repites de forma inconsciente pero ya no tienes porqué hacerlo.

Cuando sientas miedo las primeras veces que pongas límites, no lo resistas, acompáñalo, déjatelo sentir. Poco a poco, verás cómo ese miedo cada vez se hace más pequeño. Tienes derecho a poner límites en tus relaciones con los demás y eres libre para ejercitarlo cuando quieras.

Fuente: http://www.intothelight.org.uk

La alienación consiste en un sentimiento de no pertenecer. ¿Te pasa a ti?

¿Qué es la alienación?

La alienación ocurre cuando una persona se retira o se aísla de su entorno o de otras personas. Las personas que muestran síntomas de alienación a menudo rechazan a sus seres queridos (familia, amigos/amigas) o a la sociedad. También pueden mostrar sentimientos de distancia y extrañamiento, incluso de sus propias emociones.

 Síntomas de la alienación

  • Sentirse distanciado/distanciada del trabajo, la familia y los amigos/las amigas es un síntoma común de la alienación.
  • Sentirse desamparado/desamparada
  • Sentir que el mundo está vacío o sin sentido
  • Sentirse excluido/excluida de conversaciones o eventos
  • Sentirse diferente de los demás, como si realmente fueses un alien
  • Tener dificultad para acercarse y hablar con otras personas
  • sentir inseguridad cuando interactúas con otras personas
  • Negarse a obedecer las reglas/normas

También puede haber síntomas de depresión que incluyen:

  • Tener poco apetito o comer en exceso
  • Dormir excesivamente o tener insomnio
  • Tener fatiga crónica
  • Falta de autoestima
  • Tener sentimientos de desesperanza/impotencia

Tipos de alienación

  • Distanciamiento cultural: sentir que no compartes los valores establecidos.
  • Aislamiento: sentido de soledad o exclusión, como ser una minoría en un grupo.
  • Sinsentido: incapacidad para encontrar el sentido a las acciones propias, relaciones con los demás o asuntos generales. Tener el sentimiento de que la vida no tiene ningún sentido.
  • Ausencia de normas: sentimiento de desconexión de las convenciones social o ser proclive a comportamientos que se salen de lo “normal”.
  • Impotencia: creecia de que las acciones no cambian los resultados, o que no tienes control sobre tu vida.
  • Auto-extrañamiento: no estar en contacto consigo mismo/misma de diferentes maneras, como por ejemplo, no estar en contacto con tus emociones, con tus necesidades, disociar mucho,..

Causas de la alienación

Ejemplos de eventos personales que pueden dar lugar a que una persona se sienta alienada son una muerte en la familia, un cambio de trabajo, un divorcio o salir del hogar por primera vez.

En el caso de supervivientes que han crecido en el seno de familias disfuncionales, pueden tener sentimientos de alienación todas su vida si no los tratan en terapia. A muchos/muchas se les hará sentir que no son bienvenidos/bienvenidas en sus familias y ellos/ellas, inconscientemente, tendrán durante su infancia y adolescencia la sensación de que “algo está mal”. Tenderán a autoinculparse pensando que ellos/ellas son los defectusos/defectuosas y que no encajan allí. Si no tratan este sentimiento en terapia, tenderán a repetir el patrón en sus vidas, sintiéndose alienados/alienadas entre grupos de gente que inconscientemente emularán a sus familias de origen, por ejemplo en el trabajo, en un grupo de amigos/amigas,… tenderán a provocar ellos mismos/ellas mismas esta alienación con comportamientos como el de estar ausentes, mostrarse fríos/frías o rechazar directa o indirectamente a la gente de esos grupos.

¿Cómo se expresa la alienación?

La alienación se expresa de manera diferente por las personas. Algunas se vuelven retraídas y letárgicas, otras pueden reaccionar con hostilidad y violencia, otras pueden desorientarse, rechazando los valores y el comportamiento tradicionales adoptando una apariencia extravagante y patrones de comportamiento erráticos.

Cómo tratar la alienación

La alienación tiene que ver con sentimientos de pertenecer y de conectar con otras personas.

  • Busca un grupo terapéutico en el que puedas anclar una nueva experiencia en la que te sientes que formas parte de un grupo.
  • Trabaja corporalmente el anillo del cuerpo y el chakra que tiene que ver con dar y recibir de las otras personas.
  • Aumenta tu autoestima. Cuanto más sientas que te quieres, más fácil te resultará sentir que te quieren los demás.