4 Comportamientos ocultos de las Personas Abusivas antes de revelarse

Nota: El abuso/maltrato no es exclusivo de los narcisistas, psicópatas y sociópatas, también puede darse por parte de personas que no tengan esta patología. Eso sí, todas las narcisistas, psicópatas y sociópatas son personas abusivas.

El hecho de que una persona no te ponga las manos encima no significa que no sea abusiva. El abuso es control, falta de respeto flagrante y también palabras hirientes.

Detectar a personas abusivas no es fácil. La mayoría de las personas quieren creer que podrían distinguir a una persona abusiva de la multitud después de una conversación. Desafortunadamente, ése no es siempre el caso. Las personas abusivas a menudo son difíciles de detectar y tienen varias caras, con lo que el escenario más común es que mientras en la intimidad son abusivas con algunas personas, para otras con las que muestran la máscara, tienen la idea de que son estupendas personas que no le harían daño ni a una mosca.

El perfil de una persona abusiva no entiende de género, edad, raza, sexo, religión o nacionalidad.

Los abusadores pueden ser muy hábiles para proyectar una imagen atractiva que convenza a otros de que tienen valores personales sólidos y que no podrían ser abusados por esta persona de ninguna manera. El comportamiento atento y educado (hasta ejemplar) de un abusador hacia los demás les da a sus víctimas más razones para asumir la culpa. Para pensar que si sólo los trata mal a ellos es porque se lo merecen o porque “hay algo que hacen mal”.

Las personas abusivas suelen estar reconocidas por su comunidad, o tener un puesto de poder en su trabajo, o ser en cierta medida famosas por lo que hacen, fabricando una imagen que es completamente opuesta a la cara que después muestran a las personas de las que abusan.

Si ya has tenido alguna relación abusiva o has crecido en una familia disfuncional, en la que había abuso, es posible que aún tengas una tendencia a gravitar hacia personas abusivas, que al principio muestren su mejor cara. Para esto, lo mejor es que pongas tu “radar interno” en marcha y simplemente escuches las señales de tu cuerpo cuando estás frente a esa persona. Tu cuerpo no te miente y te dirá qué es lo que hay detrás de alguien que lo que está haciendo es sujetar una máscara.

Aún así, para las personas que provienen de familias abusivas, en ocasiones es algo de difícil de hacer, ya que las señales que emite la persona abusiva, son “familiares” y pueden confundir a tu niña interior, que tenderá a gravitar hacia lo familiar hasta que la adulta se haga cargo y haga elecciones más racionales.

Por esta razón, si aún estás en esa fase en la que aún no te fías mucho de tus propias percepciones, te muestro…

Cuatro Comportamientos que delatan a una persona abusiva antes de empezar abusar

  1. Las abusadoras parecen personas normales, pero aquí está la trampa..

    Las abusadores son personas corrientes, que llevan vidas completamente normales fuera de sus ciclos de abuso. Es importante recordar que las abusadoras son personas normales y que el perfil de una persona abusiva es completamente normal en la superficie.

    Aquí tienes algunas señales de que la persona a la que tienes delante es una abusadora:

    • Tiene los ojos como de pez muerto, completamente inexpresivos. Esto es por lo desconectadas que están emocionalmente de sí mismas (y por extensión, de las demás personas).
    • Suelen hablar sin hacer mucho contacto visual, es como si le hablaran al aire la mayor parte del tiempo.
    • Te abordarán con un tono muy familiar y caluroso. Tendrás la sensación de que conoces a esa persona “de toda la vida”.
    • Te halagará mucho y muy rápido. Si a las dos horas de hablar con esa persona, estás pensando: “Guau, es súper majo”, esto es una bandera roja.
    • Te preguntará mucho sobre ti, querrá saber cosas muy personales de ti en muy poco tiempo. Todo se mueve muy rápido con esta persona.
    • Si al poco tiempo de conocer a esta persona empiezas a tenerla en la cabeza todo el día, necesitas contactar constantemente y te encuentras pensando: “Es demasiado bonito para ser verdad”. ¡Así es! No es verdad. Esa persona sólo está proyectando una imagen de lo que cree que tú quieres ver.
  2. Los abusadores no abusan de todas las personas con las que se relacionan.

    Mucha gente no cree en las víctimas de abuso porque sólo han tenido interacciones perfectamente agradables con el abusador. Esta es una trampa peligrosa en la que caer, y es importante recordar que los abusadores nunca abusarán de todas las personas con las que se relacionan. Un abusador se alimenta de un ego que mantiene una imagen para que algunas personas los admiren, deseen, ensalcen,… esto es algo que necesitan. Las personas que interaccionan con esta máscara, suelen pertenecer a un círculo amplio, como la comunidad, el trabajo, un club de deporte,..

    Pues bien, como esa máscara es extrema, donde suelen proyectar al “héroe”, el “salvador”, el “mártir”,… después la parte que muestran en la intimidad (lo que en terapia Gestalt llamamos la sombra) también es extrema, siendo abusivos y maltratando a las personas que dicen querer. También hay una necesidad del ego que se cubre aquí: de estar por encima, de descargar rabia, de tener el poder y el control,…

    Las víctimas de un abusador suelen ser personas cercanas, como una pareja, un familiar, un socio, un amigo o un trabajador.

  3. Los abusadores no abusan todo el tiempo.

    Ésta es una de las principales razones por las que muchas personas que mantienen relaciones abusivas se quedan a pesar de tener un sentimiento de sentirse atrapadas.

    Si una abusadora maltratara a sus víctimas el 100% del tiempo, se trataría de una situación no sostenible a nivel emocional, psicológico, físico o sexual para una persona que padece esto todo el tiempo. Por eso las abusadores intercalan los momentos de abuso, con momentos “normales” en los que hay un buen trato. Esto es lo que se llama refuerzo intermitente y crea el ciclo de abuso.

    Por lo general, con el paso del tiempo los momentos de abuso son más largos que los de buen trato, de modo que la relación escala en el maltrato.

    Por lo general, con el paso del tiempo los momentos de abuso son más largos que los de buen trato, de modo que la relación escala en el maltrato. La táctica del abusador consiste en que la víctima crea que la relación pueda volver al estado inicial de idealización si se “esfuerza” o adopta una actitud sumisa en la que hace todo lo que el abusador le pide. O que habrá más momentos buenos si “se porta bien”.

    Esto es un cebo con el que controla y domina el comportamiento de la víctima, ya que el abusador no tiene ninguna intención de dejar el abuso. De hecho, lo NECESITA, porque generalmente proyecta en la víctima temas suyos con los que no sabe lidiar, por lo que necesita tener a alguien que pueda “cargar”con esos temas de los que el abusador no se responsabiliza.

    Este comportamiento a lo Jekyll y Hyde y abusivo NUNCA es reconocido por la abusadora, que lo justificará, minimizará, negará, racionalizará,.. y culpará de él a la víctima.

    Algunas de las frases que suelen utilizar para culpar a la víctima de su comportamiento:

    • Eres tonta, sensible,../Estás loca, paranoica
    • Yo ya no sé cómo decirte las cosas
    • Eres tú la que me provoca
    • No sé de qué me estás hablando,..
  4. Las abusadoras te apresuran para entrar en la relación

    Todo el teatro que hace una abusadora al comienzo de la relación es algo difícil de mantener durante un periodo largo de tiempo. Esto unido al hecho de que, por las razones más arriba explicadas, no pueden estar mucho tiempo sin una víctima, se apresuran a “cazar” a la víctima.

    Son típicos comportamientos de la abusadora los siguientes:

    • Enviarte mensajes constantes a través de las RRSS, el whatsapp, llamarte por teléfono,.. Se trata de una persona a la que apenas conoces, y en pocos días, estás en contacto con ella constantemente.
    • Contarte cosas muy personales acerca de sí misma cuando apenas la conoces.
    • Querer saber muchas cosas muy íntimas y personales de ti muy rápido.
    • Adoptar una imagen que sea acorde a la que tú tienes de la pareja ideal, sea la que sea.
    • Repetir con demasiada frecuencia la frase “¡Yo también!” Parece que esta persona es tu alma gemela y que ni un match al 100% en el meetic habría dado con alguien que encaja tanto contigo.
    • A pesar de todo este comportamiento depredador y desmesurado, tú lo verás como algo romántico y cautivador.
    • En momentos concretos, esta persona te dirá algo inconveniente, como “en el fondo estás gorda” para luego decirte que “es broma”. En momentos así, deja caer la máscara y está mostrando a la persona que hay detrás.

Espero que este artículo te haya ayudado a distinguir cuál es el perfil de una persona abusiva y te prevenga de entablar un vínculo tóxico antes de sentirte «atrapada» en esa relación.

Foto de Gwendal Cottin en Unsplash

Anuncios

La Zona de Confort

Qué es la Zona de Confort

Hacer dieta, hacer ejercicio, dejar una relación tóxica, comenzar un negocio: éstas son algunas de las muchas cosas que muchas personas comúnmente queremos lograr, pero muchas veces no lo pasmos a la acción, a la vida.

Evitamos estas cosas porque de una forma u otra, todas implican diferentes tipos de dolor. Si quieres perder peso, debe afrontar el dolor de privarte de alimentos que te gustan. Si quieres dejar una relación, debes asumir el vacío que deja esta persona. Si deseas comenzar un nuevo negocio, debes afrontar la posibilidad de que no tenga éxito.

Esto no importaría demasiado si evitáramos estas cosas una o dos veces al año. Pero para la mayoría de nosotros, la evitación se convierte en una forma de vida. Nos encerramos detrás de una barrera invisible y no nos aventuramos a salir porque más allá de ese muro hay dolor.

Otras veces, lo que nos mantiene en la zona de confort es el miedo. La zona de confort puede estar hecha de mucho dolor, como quedarnos en una relación tóxica o aceptar que las demás personas nos ignoren. Esto es, salir de ella supondría reducir el dolor, pero muchas veces no hay conciencia de vivir en esta zona y salir de ella produce demasiado miedo e incomodidad. Si yo llevo toda una vida acostumbrada a que las demás personas me traten mal, para mí es mi mundo, lo conocido. Salir de ahí y empezar a permitirme que los demás me traten bien supone estar en un lugar muy extraño y muy incómodo al principio.

La zona de confort está compuesta de aquéllo a lo que estamos acostumbradas, no porque sea cómodo, haciendo honor al nombre, sino porque es lo que conocemos.

La zona de confort está compuesta de aquéllo a lo que estamos acostumbradas, no porque sea cómodo, haciendo honor al nombre, sino porque es lo que conocemos.

En los casos más extremos, las personas realmente se esconden detrás de las paredes de su hogar, se aíslan. Pero para la mayoría de nosotros, la zona de confort no es un espacio físico, es una forma de vida que evita cualquier evento que pueda ser doloroso o que nos dé miedo.

Para hacer de esto algo más personal, prueba este ejercicio: cierra los ojos y piensa en algo que evitas de manera crónica: ya sea conocer nuevas personas, fumar o beber menos o tener una conversación difícil con tu jefe o una amiga. ¿Cómo organizas tu vida para evitar hacerlo? Imagina que el patrón de evasión es en realidad un lugar donde te escondes. Ésa es tu zona de confort. ¿Cómo se siente?

La Zona de Confort: Un lugar familiar y «seguro»

Lo más probable es que lo sientas como un lugar familiar y seguro, pero no tiene porqué ser seguro en realidad. Más bien lo contrario si has crecido en una familia disfuncional. Es un lugar que te parece seguro porque es lo conocido, pero si en él estás sufriendo maltrato o abuso, no es seguro.

Familiar lo es siempre, ya que eso es lo que nos lleva a convertirlo en la zona de confort. Lo primero que conocemos al llegar al mundo es nuestra familia de origen, con la que se dan una serie de interacciones y dinámicas que integramos y con las que nos decimos de forma inconsciente: “Esto es el mundo y éste soy yo”. Todo esto lo arrastramos hasta la edad adulta, gravitando de forma energética hacia personas y relaciones que se parecen mucho a las de nuestra infancia. Esto, a la larga, es lo que convertimos en nuestra zona de confort. Sea lo que sea lo que nos ha ocurrido, lo normalizaremos y haremos de ello “el hogar”, “mi casa”.

Cualquiera que sea tu zona de confort, estás pagando un precio enorme por ella. La vida ofrece posibilidades increíbles, pero no puedes aprovecharlas sin afrontar el dolor y/o el miedo.

Hay muchos ejemplos de esto:

  • Si eres tímida y evitas a las personas, pierdes la vitalidad que conlleva un sentido de comunidad.
  • Si eres creativo pero no puedes tolerar las críticas, nunca llegarás a personas que puedan apreciar (y financiar) tu trabajo.
  • Si eres una líder y no puedes establecer límites con las personas, nadie te seguirá.
  • Si te dices “Esto es lo que me ha tocado vivir y ya está” te estás negando a ti misma una infinidad de posibilidades que están a tu alcance.

Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.

Al permanecer en la zona de confort, terminas renunciando a tener una calidad de vida, relaciones satisfactorias y a desarrollar todo tu potencial.

Oliver Wendell Holmes en su obra «The Voiceless» lo expresó así: «¡Ay de aquellos que nunca cantan, / Pero mueren con toda su música dentro de ellos».

Gran parte de todo esto tiene que ver precisamente con tu voz. Cómo te expresas, lo que te pasa en la garganta, lo que te dejas oír frente a los demás para expresar tu verdad tiene que ver con el peso que le das tú a tus propios criterios y opiniones en tu propia vida.

Claves para Salir de la Zona de Confort

Esto, aunque es sencillo de entender, no es tan fácil de llevar a la acción, a la práctica. La razón es que la información funciona en el nivel del pensamiento racional. Pero la parte de nosotros que evita el dolor y/o el miedo es completamente irracional, está en el subconsciente y esto quiere decir que el programa que tenemos corriendo por el fondo de nuestro cerebro se va a “oponer” a que salgamos de esa zona, que la ha creado para algo, para que todas las vivencias que hemos tenido tengan coherencia en la visión que nos hemos creado del mundo.

Pero se puede salir de la zona de confort. Las claves están en:

  • Darte cuenta de cuál es tu zona de confort y que quieres salir de ella.
  • La palabra “sostener”, sostener la emoción que sea cuando estemos saliendo de ella: si es dolor, sostener dolor, si es miedo, sostener miedo, si es culpa, sostener culpa. Es decir, la barrera a romper es emocional y sólo se puede hacer sintiendo lo que sea al salir de la zona de confort. La emoción, como todas, estará un rato o tiempo y después se irá. Pongámoslo así: ¿Prefieres estar en relaciones de maltrato toda tu vida o sostener el miedo a dejar a estas personas y creer que tienes derecho a que te traten bien? ¿Prefieres pasar el resto de tu vida en un trabajo que odias y te amarga o prefieres sostener el dolor de que ese negocio en el que siempre estás pensando en montar quizás no salga adelante?
  • Tener paciencia contigo misma. De la zona de confort no se sale de un día para otro ni de un salto. Se trata de un proceso cuya duración varía de persona a persona. Lo más importante durante este proceso es que acompañes a tu niña interior. Es muy posible que necesites acompañamiento de una psicoterapeuta que sabe de narcisismo si has crecido en una familia disfuncional y de verdad quieres salir de tu zona de confort para vivir una vida más plena y satisfactoria.

Tú no has decidido cuál es tu zona de confort. Si quieres salir de ella sólo necesitas una cosa: quererlo. Al otro lado de la zona está la mejor versión de ti mismo.

Foto de Markus Spiske en Unsplash

Fuente:https://www.psychologytoday.com

Rasgos o Síntomas de Codependencia

¿Cuáles son los rasgos de la Codependencia?

La codependencia es un grupo de rasgos o características de la personalidad. Son patrones cognitivos, emocionales y de comportamiento que afectan la capacidad de una persona para tener una relación sana y satisfactoria consigo misma y con los demás.

La codependencia también se conoce como «adicción a las relaciones» porque las personas con características de codependencia a menudo forman o mantienen relaciones poco saludables. Estas relaciones poco saludables a menudo son unilaterales, emocionalmente destructivas, y psicológica y/o físicamente abusivas.

Voy a enumerar algunas de ellos a continuación (aunque, la lista no es exhaustiva). Decidir si eres codependiente o no no se trata de cuántos de estos rasgos tienes, sino más bien de si te causan angustia e interfieren en tu salud física y emocional, tranquilidad en relación contigo mismo (intrapersonal) y en tus relaciones con los demás (interpersonales).

Lista de características de la Codependencia

• Hiperconsciente de los problemas y necesidades de otras personas en forma de cuidado, control, asesoramiento (dar consejos) y preocupación excesiva por los demás, en muchas ocasiones, infantilizando a los demás o hiper-responsabilizándote de su situación.

• Exigente, controladora y perfeccionista. Deseas que las cosas se hagan de cierta manera y puedes recurrir a decirles a los demás qué hacer y cómo hacerlo.

• Hipercrítico con los demás porque a menudo no cumplen con tus altas expectativas.

• Dificultad para pedir o aceptar ayuda de otras personas. Tendencia a ser auto-suficiente en exceso y tener una auto-imagen de “Yo sola puedo con todo”.

• Tendencia a planear en exceso las cosas y a sentirte estresada o ansiosa cuando las cosas no salen exacta y perfectamente según lo planeado.

• Hipercentrado en la previsibilidad, la estructura y la certeza. Todas ellas  probablemente no las tuviste en el entorno de tu familia en tu infancia.

• Autocrítica, expectativas poco realistas respecto a ti misma. El diálogo interno a menudo es duro con tus imperfecciones y errores.

• Te sientes responsable de todo y de todos, incluso de la felicidad de otras personas, pero niegas tu propia felicidad y necesidades.

• Tendencia a ser una persona complaciente en todas tus relaciones. Tienes miedo de molestar o decepcionar a los demás, pero esto puede conducir a abarcar más de lo necesario respecto a los demás y al agotamiento.

• Fiable y responsable. La gente siempre puede contar contigo para lo que sea. Te sientes culpable si no estás disponible 24/7 para los demás, incluso si estás enfermo en la cama.

• Problemas para poner límites, mantener tu posición y decir «no». Algunas veces permites que la gente te maltrate o se aproveche de tu amabilidad porque no quieres herir sus sentimientos, decepcionarlos o crear un conflicto.

• Ignoras tus propios sentimientos y necesidades, a menudo reprimiéndolos, negándolos, evitándolos o adormeciéndolos. Esto lleva a comportamientos autodestructivos.

• Tu felicidad depende de lo que otras personas sientan o hagan. Por ejemplo, si tu pareja está de buen humor, puedes relajarte un poco. Sin embargo, si tu pareja está enfadada, es probable que te sientas ansioso.

• Te resulta difícil separarse de los sentimientos, necesidades y experiencias de otras personas. Lo que sienten los demás, lo sientes como si fuera tuyo. Exceso de empatía hasta el punto de que vuelves la empatía en tu contra.

• Defines tu Ser (identidad) en relación con los demás porque careces de un fuerte sentido del Ser, es decir, saber quién eres, qué crees, qué quieres y qué te gusta. Tiendes a sobreadaptarte tanto a los demás, por lo que tu identidad es muy difusa.

•Dolor emocional. Para algunas codependientes el dolor está cerca de la superficie (manifiesto) como, por ejemplo, sintiendo una vergüenza intensa en muchas ocasiones; y para otros, el dolor está enterrado en el subconsciente (latente), como en el caso de la rabia, que es una emoción que un codependiente no se permite a sí mismo porque rompe con su auto-imagen de “buena persona”.

• Te sueles sentir culpable y avergonzada. La culpa y la vergüenza son las raíces de la baja autoestima.

• Probablemente sientas que hay algo que está mal en ti. No puedes señalar algo en concreto, se trata más bien del sentimiento general de “ser defectuosa”. A pesar de que se trata de un sentimiento incómodo que te pesa y te condiciona, no lo compartes con nadie.

• Auto-imagen de mártir, santo o salvador: cuidas a todos los demás y das sin recibir. Sin embargo, después te sientes enfadado, resentido y crees que los demás se aprovechan de ti.

Pasivo-agresivo: te quejas de «tener que hacer todo», pero aún continúas con el patrón de complacer a la gente.

• Reactiva. La rabia acumulada que no expresas genera resentimiento, y hace que explotes por cosas triviales. Después sientes vergüenza y culpa por este comportamiento y no lo entiendes. Te sigues diciendo que eres una “buena persona” y que ha sido algo aislado. No es así. El comportamiento de explotar vuelve a aparecer antes o después.

• Exceso de trabajo y de hacer las tareas que sean para demostrar tu valía y/o estar ocupada para distraerte de la baja autoestima u otros sentimientos dolorosos.

• La intimidad, la comunicación abierta y la confianza son difíciles para ti porque no tenías modelos a seguir de las relaciones saludables en la infancia. Y en la edad adulta probablemente has sido traicionado en tus relaciones, pero seguramente te quedaste ahí de todos modos demasiado tiempo.

• Miedo a la rabia de los demás (en especial figuras de autoridad o parejas), la crítica, el rechazo y el fracaso. Sueles mantenerte en tu zona de confort para sentirte segura. Irónicamente, en muchas ocasiones en esa zona de confort hay personas que te agreden (psicológica o emocionalmente) o no te respetan.

• Minimizas tus problemas y necesidades. Estás más pendientes de los de los demás que de los propios.

• En muchas ocasiones te sientes al límite o con episodios de ansiedad y/o depresión. Si no tienes un diagnóstico clínico de niveles de ansiedad o depresión, o trastorno de ansiedad generalizada, entonces te sientes tenso, ansioso o estresado con frecuencia.

• Probablemente tengas problemas físicos continuos o recurrentes que se manifiestan por el estrés: contracturas, problemas en la piel,…

Cómo y Cuándo se forman los Rasgos de Codependencia

Primero, me pregunto si te has sentido identificada con algunos o todos los rasgos o síntomas de codependencia. La codependencia puede ser difícil de aceptar porque el término arrastra un estigma negativo. Sin embargo, si quieres saber cómo superar la codependencia, lo primero es identificarla.

Muchos codependientes se sienten avergonzados, con culpa y como si hubieran hecho algo mal para causar todos estos rasgos. Por lo tanto, te animo a que comprendas dos puntos básicos importantes sobre la codependencia:

  1. No eres responsable de lo que ocurrió en tu infancia. No fue culpa tuya. Tú no hiciste nada mal ni te merecías ese trato.
  2. Ahora eres una adulta y la relación más importante que tienes y tendrás toda tu vida es contigo misma. Entonces, aunque tú no hayas causado los mecanismos de defensa adoptados en la infancia/adolescencia para sobrevivir a las dinámicas familiares, a día de hoy eres tú la única que puede sanar tus rasgos de codependencia. Para sanar y cambiar estos rasgos que se han convertido en parte de tu personalidad, es recomendable hacer terapia, para que una terapeuta pueda acompañarte en el camino de recuperar tu autoestima, descubrir tu verdadera identidad y tener relaciones más saludables con los demás.

Los Rasgos de Personalidad de Codependencia se desarrollan en la Infancia

Durante la infancia y la adolescencia es cuando se forma la personalidad. El núcleo de la personalidad está  se forma durante los primeros siete años de vida.

La codependencia se desarrolló durante esos años formativos importantes como una forma de hacer frente a situaciones traumáticas vividas.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave.

Las personas que desarrollan codependencia han crecido en una familia donde había uno o varios miembros con una enfermedad mental, una adicción, u otro problema grave. Normalmente, estos problemas son negados por la familia, por lo que se obliga a los niños a adoptar mecanismos de adaptación para sobrevivir en este entorno disfuncional.

Otras personas con rasgos de codependencia parecen haber tenido una infancia aparentemente normal a nivel superficial, pero los cuidadores primarios que eran codependientes transmitieron los rasgos codependientes y los patrones de comportamiento sin darse cuenta.

Si no recuerdas gran cosa de lo que ocurrió en tu infancia, esto es algo muy normal. Frente a eventos traumáticos, lo que hace el cerebro para sobrevivir es eliminarlos de la memoria y pasarlos al subconsciente.

Esta amnesia ocurre con frecuencia cuando se dan las siguientes situaciones:

  1. Negligencia emocional: los cuidadores principales eran emocionalmente fríos y distantes, no satisfacían tus necesidades emocionales.
  2. Los cuidadores primarios fueron poco coherentes en sus comportamientos. Había cambios muy bruscos en el comportamiento, que llevaban a una dinámica amor/odio en la que en un momento te daban un abrazo y al momento siguiente te ignoraban por completo.
  3. Hubo abuso emocional o verbal (amenazas, insultos, tratamiento de silencio,…) que se minimizó, justificó y/o negó.
  4. Abuso físico de cualquier tipo (bofetadas, empujones, tirones de pelo, azotes) que se minimizó, justificó y/o negó.
  5. Los cuidadores primarios no suelen reconocer que hubo un trato de abuso y si lo hacen, lo justifican o minimizan.

Los Rasgos Codependientes son el sello distintivo de los Problemas de Relación de todo tipo

El dolor de ser abusado, mentido, engañado, descuidado, ignorado, rechazado, humillado, hecho sentir invisible o invalidado nunca se ha sanado.

El punto clave de los rasgos de codependencia representa las dificultades para amar, aceptar, confiar y ser fiel a una misma.

Los codependientes sienten vergüenza, culpa y sentimientos de insuficiencia que conducen a tratar constantemente de complacer a los demás, querer demostrar su valor constantemente y buscar la validación externa a un alto coste, pero con poca recompensa.

Si quieres saber cómo superar la codependencia, debes saber que las codependientes se centran en lo externo: en tratar de complacer, ayudar, arreglar, o controlar a otras personas y situaciones.

Los codependientes basan la felicidad y los sentimientos en lo que otras personas están haciendo, en lugar de los sentimientos y valores internos.

Las codependientes no saben cómo ser su Verdadero Yo porque no han tenido la oportunidad en su infancia de desarrollar una personalidad propia en un entorno seguro y nutriente. Por esta razón, hay una sobreadaptación al ambiente y una dificultad para saber lo que realmente quieren.

Conclusiones sobre la Codependencia

Espero que este artículo te ayude a comprender mejor los rasgos de codependencia y a reducir cualquier vergüenza que puedas sentir.

Comparto que puede ser difícil si te ves en la lista de rasgos codependientes. Sin embargo, la conciencia y la aceptación son siempre los primeros pasos del cambio.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan.

La relación más importante que tienes y tendrás en toda tu vida es la relación contigo misma. Hasta que tú no te quieras, respetes, cuides y aceptes, es muy difícil que otras personas lo hagan. O al menos de una forma auténtica. Un codependiente puede atraer mucho a otras personas, pero en general suelen ser personas que querrán aprovecharse de ti y/o utilizarte para sus propios intereses. No se lo pongas tan fácil a los demás para abusar de ti, utilizarte o maltratarte en cualquier sentido. Supera tu codependencia para tener una vida más sana, plena y satisfactoria.

Fuente: https://spacioustherapy.com

Foto de Andrey Zvyagintsev en Unsplash

¿A qué juegan los Narcisistas?

Para los narcisistas, las relaciones no tienen que ver con el amor, el afecto, la intimidad, la colaboración o los intereses mutuos sino que más bien ven las relaciones humanas como si fueran un juego. El problema es que es un juego peligroso. Si quieres saber cómo sanarte del abuso narcisista, te explico cuáles son las claves de ese juego.

Se trata de un juego de poder y dominación donde el narcisista siempre tiene que ganar. Obviamente, para asegurarse de ganar a ese juego, no te avisan que de eso es de lo que va realmente la cosa. Se trata de un juego donde el narcisista precisamente lo que hace es jugar sin reconocerlo. Hará todo lo posible para crear sus propias reglas y donde cada jugada es un medio para un fin.

Dependiendo de cuál sea tu relación con el narcisista, te obligará a que juegues a algo de lo que no se te ha informado, que está diseñado para que pierdas y que el narcisista hará todo lo que haga falta para que juegues con él el máximo de tiempo posible.

Es un juego donde las reglas pueden cambiar en cualquier momento, pero hay tres reglas bastante generales. Si puedes ver cómo el narcisista desarrolla estos movimientos, podría ayudarte a verlo venir para que puedas evitar jugar a un juego así en el futuro. Si ya estás en el juego, podrán ayudarte a verlo más claramente.

Regla de la Narcisista # 1: Lo Único que me Importa es lo que me Das

Cada narcisista tiene su propio objetivo. Algunas narrativas se refieren principalmente a la política y a subir socialmente. Otras narcisistas se dedican a reclutar personas para hacerles el trabajo sucio. Otras anhelan las personas que las adulen, mientras que otro porcentaje sólo están interesadas en ganar dinero.

El narcisismo puede mostrarse de manera diferente a través de distintas personalidades (máscaras), pero hay una cosa que todas tienen en común: usan a las personas para que les proporcionen el suministro narcisista, sea cual sea éste. Esto no tiene porqué darse de una forma absoluta. Es decir, es posible que la narcisista tenga dos objetivos, por ejemplo, dinero y atención, y con ello, tenga dos fuentes distintas de suministro narcisista: los empleados de su empresa y su pareja.

Incluso es posible que te haya reclutado para que “juegues” con ella a ser el chivo expiatorio de su rabia y sus proyecciones.

Esta regla de la narcisista establece que siempre y cuando renuncies a tu dinero, tu tiempo, tus necesidades, sea lo que sea lo que anhela de ti, entonces tu relación con la narcisista parecerá estar bien. Sin embargo, si comienzas a cortarle ese suministro que busca y reclamar tus propios límites, se sentirá amenazada y subirá la apuesta porque acabas de subir a un nivel más difícil en el juego. Algunas formas de subir la apuesta son poner mucha tensión en la relación, «castigarte» por lo que estás haciendo, intentar cobrarse lo que cree que le debes de otras maneras,…

Regla del Narcisista # 2: Yo Siempre Tengo la Razón

Los narcisistas tienen un tema con tener la razón. Pueden llegar a hacer cosas realmente extrañas y extremas por tener la razón, como discutir con alguien a través de una red social durante horas o tergiversar la conversación todo lo que haga falta con tal de conseguir que la persona con la que están teniendo un conflicto les dé la razón.

Discutir con el narcisista no es divertido. Su falta de empatía, el hecho de llevar muy bien la tensión y tener un ego muy rígido, les lleva a ser personas con las que discutir es algo muy desagradable y dañino. A esto también hay que añadir lo manipuladores que son y el hecho de que están dispuestos a llevar las cosas muy lejos con tal de ganar al juego de tener la razón.

La mejor forma de ganar al narcisista en este juego es dársela a menos que sientas que con ello no te estás respetando a ti misma.

Regla de la Narcisista # 3: Quien se quede con la mayoría de las personas, gana

Las narcisistas son maestras de la triangulación. Además, si estás teniendo problemas en la relación o rompiendo con una narcisista, ten en cuenta que intentará dejarte quedar mal, hablará mal de ti a los amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo,.. que tengáis en común para dejarte solo. Esto es lo que se denomina como la campaña de desprestigio.

El narcisista intentará que todas las personas comunes en la relación se pongan de su lado para dejarte solo y destrozar tu imagen frente a ellos. La mayoría de estas personas, a los que puede que utilice como monos voladores, no tienen idea de lo que está sucediendo en la realidad. Si bien pueda parecer que la narcisista está ganando por un tiempo, tus verdaderos amigos se darán cuenta de lo que esta haciendo la narcisista y se quedarán a tu lado.

Ahora que te das cuenta de qué tipo de juego estás jugando, la única forma de ganar es dejar de jugar según las reglas de la narcisista. Si tan sólo fuera tan fácil como salir del circo… pero primero, si quieres saber cómo sanarte del abuso narcisista, deberás tomar alguna medida para proteger tus intereses y hacer tus propias jugadas.

Regla Saludable # 1: Darte Cuenta de tu propio Valor

Sin autoestima, puedes seguir jugando esperando obtener la zanahoria que el narcisista sigue colgando delante de tu nariz. El juego del narcisista consiste en prometer que cambiará o mejorará o darte a entender que más adelante te dará algo que sabe que tú quieres o necesitas. Esto nunca sucede. Sólo es un cebo para mantener el juego. Y si no sabes cómo satisfacer tus propias necesidades, dependerás de una tirana para que te proporcione lo que necesitas a cuentagotas. Si te estás dando cuenta de que te falta autoestima, éste es un buen momento para encontrar la ayuda profesional de una terapeuta que te guíe para recuperarla.

Regla Saludable # 2: Deja de Alimentar a la Narcisista

Tendrás que decidir si puedes permitirte permanecer durante más tiempo en la relación con la narcisista. Por supuesto, esto depende de lo que esté en juego. Si hay niños pequeños involucrados o se trata de una persona para la que trabajas, es posible que tengas que jugar tus cartas con mucho cuidado hasta que los niños estén fuera de peligro o hasta que encuentres otro trabajo.

Una vez que te des cuenta de qué tipo de suministro es el que le estás proporcionando a la narcisista, te resultará más fácil ganar poder y peso en el juego. De alguna manera, ella también está atada a ti por lo que le proporcionas.

De todas maneras, ten en cuenta que un juego con una narcisista es algo emocional y psicológicamente muy peligroso y dañino por lo que, sean las medidas que tomes las que sean para minimizar los daños, recuerda que siempre lo más sano es terminar el vínculo con esta persona y mantener el contacto cero.

Regla Saludable # 3: Asegura tus límites

Es hora de identificar y reforzar tus límites. Si el narcisista se está tomando tu tiempo o dinero, reclámalo y/o deja de dárselo. Si el narcisista está abusando de tu cuerpo, protégelo. Si no te apetece tener sexo con esta persona, aunque sea tu pareja, di “no” y mantenlo. Si el narcisista está jugando con tu mente a través del gaslighting, deja de compartir lo que piensas o cómo te sientes.

Establecer y mantener límites fuertes es un trabajo duro, especialmente si creciste en una familia enredada sin límites. El mensaje de tu familia de origen que hayas interiorizado, como «lo que es tuyo, es mío» o “tú eres mía” o algo similar, está siendo utilizado por el narcisista para explotarte en la manera que sea como si fueras un objeto y no una persona.  No lo permitas.

Aunque te hayan metido sin tu permiso y con mentiras en un juego que nunca puedes ganar, la forma de ganar de verdad es abandonar el juego.

Cuando vuelvas a poner al narcisista y todas sus reglas en la caja de juegos de la que vino, perderá todo su poder sobre tu vida y podrás sanarte del abuso narcisista. Si bien en el mundo hay narcisistas, psicópatas y sociópatas, también hay muchas personas sanas con las que puedes tener relaciones satisfactorias y que te hagan crecer.

Foto de Zuriela Benitez en Unsplash

Fuente: https://medium.com

El Auto-Abandono

Qué es el Auto-Abandono

Casi todas las personas nos abandonamos de una forma u otra, en un momento u otro. El daño que hacemos al auto-abandonarnos es mucho más sustancial que cualquier negligencia emocional que experimentemos por parte de otras personas.

¿Qué es lo que hace que nos auto-abandonemos como adultos? Principalmente, haber sido emocionalmente descuidados en la infancia.  Si vienes de una familia disfuncional y tus padres no respondieron lo suficiente a tus necesidades emocionales cuando fuiste niño, sin querer, te han enseñado de forma inconsciente a ignorar tus propias necesidades como adulto. Entonces, si te has estado auto-abandonando, no te sientas mal porque no es culpa tuya. Pero ahora sí es tu responsabilidad cambiarlo. Y, créeme, puedes.

Más abajo menciono las áreas comunes de auto-abandono a ti misma. Te invito a que mires si alguno de estos comportamientos te resultan habituales por hacerlos contigo misma.

También es posible que durante este tiempo de confinamiento, estos comportamientos se hayan hecho más evidentes o dispongas más tiempo para darte cuenta sobre ellos.

Ejemplos comunes de Auto-Abandono

  • No realizar una actividad que sabes que disfrutarías.
  • Conformarte con un trabajo que es poco desafiante o no es estimulante.
  • Comer de forma poco saludable.
  • No dormir lo suficiente o no tomarte el tiempo necesario para descansar.
  • No desarrollar un talento que sabes que tienes.
  • Involucrarte excesivamente en una actividad que daña tu cuerpo y mina tu salud emocional, como fumar marihuana todos los días o con mucha frecuencia.
  • Centrarte demasiado en las necesidades de otras personas mientras dejas las tuyas no satisfechas. Éste es un comportamiento en el que inciden mucho las personas codependientes. Si quieres saber cómo superar la codependencia, puedes poner una especial atención a esto.
  • No hacer ejercicio.
  • No tener una dieta equilibrada y saludable.
  • No expresar tus opiniones.
  • Agendarte demasiadas cosas, lo que resulta en que no tengas suficiente tiempo libre.
  • Conformarte con muy poca alegría o diversión en tu vida.
  • Negarte a abordar las fuentes de infelicidad en tu vida, como una relación de pareja que no es satisfactoria, una necesidad de limpieza en la casa que no acometes nunca o no buscar amistades que te satisfagan emocionalmente
  • Gastar muy poco tiempo, esfuerzo o dinero en tu apariencia, una fuente potencial de autoestima
  • Privarte de la libertad y el placer que conlleva pasar tiempo en la naturaleza.
  • Negarte el derecho a tener una relación sexual satisfactoria.

¿Te has estado descuidando de estas u otras formas? Si es así, ten la seguridad de que estás en buena compañía, junto con gran parte de la raza humana.

Te invito a que te tomes un momento e intentes imaginar tratar a un niño de la manera en que se trata a ti misma/a tu cuerpo en este momento. ¿Privarías a un niño de alegría? ¿Vegetales y frutas? ¿Diversión? ¿Una opinión? ¿Aire fresco y ejercicio? Entonces, ¿por qué te tratas a ti misma o a tu cuerpo de esta manera?

Ahora, con todo lo que está ocurriendo en el mundo, que invita a poner el foco de la atención dentro de nosotros, es un buen momento para detener el auto-abandono y comenzar a darte el tiempo, la atención y el cuidado que necesitas y mereces.

5 pasos para sanar tu Auto-Abandono

1. Identifica el área o áreas en las que tu auto-abandono es más evidente.

2. Escribe cada una de ellas. Verlo por escrito lo hará más real y también servirá como un registro para consultarlo cuando quieras.

3. Elige una de esas áreas (Trabajar en una a la vez es ponértelo más fácil para conseguirlo) de tu lista, y comprométete contigo misma para cambiarla.

4. Presta atención a cuando no haces lo que es mejor para ti o tu cuerpo en relación con esa área.

5. Haz cambios cuando te des cuenta de que te estás auto-abandonando en esa área. Empieza por las cosas más pequeñas, sin exigirte grandes cambios en poco tiempo. Por ejemplo, si te has dado cuenta de que haces una dieta que no es la más saludable para ti, no pretendas cambiar la forma en la que comes en un mes. Puedes empezar por incluir más vegetales y piezas de fruta 3 días a la semana.

6. Sé paciente y compasiva contigo misma cuando no puedas/quieras hacer esos cambios.

La Relación entre el Auto-Abandono y la Autoestima

Las raíces profundas del auto-abandono a menudo surgen de la falta de autoestima. En algún lugar, de alguna manera, tal vez no sientas que vales la pena el cuidado personal. Este, de nuevo, es un sentimiento muy común entre las personas codependientes.

Si quieres saber cómo superar la codepencia, te sorprenderá darte cuenta de que, en realidad, la autoestima está compuesta de las cosas más sencillas, como:

  • Tener pensamientos que te apoyan a ti mismo
  • Respetarte sobre lo que sientes, tus emociones
  • Escucharte, tener en cuenta tu intuición y tu voz interior
  • Rodearte de personas con las que fluye dar y recibir
  • Permitirte el placer y la diversión
  • No reñirte, castigarte, criticarte ni juzgarte constantemente
  • Aceptar tus talentos y también tus limitaciones
  • Hacer una dieta saludable, dormir al menor ocho horas y hacer algo de ejercicio
  • Darle un espacio a tu niña interior, queriéndola, sosteniéndola y escuchándola
  • Perdonarte tus errores
  • Responsabilizarte de ti misma
  • Dedicar tiempo a hacer las cosas que te gustan y te nutren
  • Pedir ayuda, si sientes que lo necesitas

Cambiar el auto-abandono o tener una mejor autoestima sólo van de comprometerte contigo mismo.

El planeta Tierra te está invitando a que mires dentro.

Tú lo vales.

Ansiedad y Depresión: las dos caras de la misma moneda

La Ansiedad y la Depresión

Es muy frecuente que las personas que experimentan ansiedad, también experimenten depresión a lo largo de su vida, y viceversa. En realidad, ambas son las dos caras de la misma moneda. La ansiedad es como tener el botón en “on” del organismo activado todo el tiempo, hay una prevalencia del sistema simpático del cuerpo, que se encarga de la activación. La depresión consiste en tener el botón de “off” del organismo activado todo el tiempo, hay una prevalencia del sistema parasimpático del cuerpo, encargado del descanso.

Aunque cada una de ellas tiene sus propios síntomas muy distintivos, tienden a superponerse de muchas maneras. La más importante de ellas es la desregulación emocional.

Con la depresión, normalmente sientes que todo se ralentiza y se silencia. Tienes dolor, una capacidad disminuida para hacer cosas y no te interesan las actividades ni experiencias. En realidad, no te interesa nada de lo que ocurra en el mundo exterior. Hay una falta de esperanza total. Estás triste, no quieres levantarte, no quieres alimentarte, todo duele. Piensas: ‘¿Cómo voy a seguir? ¿Se detendrá este dolor?’

La ansiedad envía tus emociones en la dirección opuesta. Estás hiperactivada e hipervigilante. No encuentras descanso. Tu cerebro y tu cuerpo están acelerados. Es como tener el motor encendido todo el tiempo y no saber cómo apagarlo.

Los problemas de juicio y concentración se superponen tanto en la ansiedad como en la depresión.

  • En ambos estados tendemos a ver la realidad de una forma distorsionada. En la depresión es como si todo fuera un desierto en el que nada nutre, acoge o consuela. En la ansiedad es como verlo todo a velocidad de vértigo, sintiendo que no es posible parar, descansar o desacelerar el ritmo, como si alguien nos persiguiera.
  • La concentración también se ve muy afectada en situaciones de ansiedad y/o depresión. Hay una dificultad para vivir el momento presente y una tendencia, en el caso de la depresión a vivir emocionalmente en el pasado, y en el caso de la ansiedad, en el futuro.

Lo que suele haber debajo es un trauma no resuelto

Idealmente, cuando alguien sufre un trauma concreto, como un accidente de tráfico, debe buscar tratamiento rápidamente para que los efectos no persistan.

Pero con un trauma vivido en la infancia de una forma continuada, la cosa cambia. La persona que ha sufrido una situación así puede tardar tiempo en darse cuenta de que lo que tiene se llama trauma y que, entre los síntomas que sufre están la ansiedad y/o la depresión, que suelen formar parte de un cuadro más amplio y complejo llamado Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Ya de adultos, estas personas es frecuente que tengan relaciones donde ese trauma se recrea, es decir, se repite en una relación (generalmente de pareja, aunque no exclusivamente, ya que también puede ser de trabajo, familia, amistad,…) lo mismo que ocurrió en la infancia. Estas personas suelen minimizar, justificar o negar lo que ocurre en su relación o lo mantienen en secreto, sin buscar ayuda.

Los supervivientes de familias disfuncionales con frecuencia encuentran sus propias formas de lidiar con esto y “tirar hacia adelante” en la vida, haciendo ver hacia los demás y hacia sí mismas que están bien cuando en realidad no lo están. Les cuesta mucho romper esa imagen de que “todo está bien” y esa fachada se convierte en quiénes son durante años.

Habitualmente, ha de ocurrirles algo en sus vidas que les abra los ojos y se den cuenta de que necesitan ayuda. Suele tratarse de una situación en la que tocan fondo, como una ruptura muy difícil con una pareja, la pérdida de un trabajo en circunstancias extrañas, una situación límite con su familia de origen,…

La Terapia puede Ayudar

A los supervivientes de familias disfuncionales a menudo se les diagnostica de ansiedad, depresión o de ambas y el diagnóstico es importante, pero lo crucial es centrarse en tratar lo que está por debajo de estas enfermedades, que son los síntomas. De lo contrario,a la larga, la enfermedad volverá a aparecer.

Como hemos comentado antes, en muchos casos, la ansiedad y la depresión a menudo están relacionadas con el trauma infantil, que incluye abuso, maltrato y/o negligencia por parte de los cuidadores.

Hablar sobre estos temas y que la persona esté dispuesta a abrirse para contar su historia no es algo fácil y cada uno ha de encontrar su momento adecuado para ello. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, sólo hablando de lo que ocurrió e integrándolo de diferentes maneras, es posible dejarlo atrás. El cerebro se defiende de esto, está programado para que sobrevivamos, no para que prosperemos o florezcamos en la vida. Por eso se necesita tiempo, paciencia y el acompañamiento de una terapeuta que sepa de trauma infantil.

La Autocompasión es crucial para la Curación

La autocompasión supone ser comprensivos con nosotros mismos y con las situaciones vividas, aceptando que hicimos las cosas lo mejor que supimos/sabemos, acorde a nuestro nivel de consciencia. Sin criticarnos, juzgarnos, castigarnos ni reñirnos. Consiste en ser amables con nosotros mismos, sin importar la circunstancia o situación.

Muchas supervivientes, por lo comentado antes, tienden a ver su situación como algo permanente, que “siempre va a ser así”. Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, es convemiente que te des cuenta de que no podemos cambiar el pasado o lo que nos hicieron, pero podemos evolucionar y encontrar mejores formas de gestionar y afrontar las cosas y crecer.

Podemos rodearnos de personas que nos apoyen, adquirir un sentido de agencia, querernos más, validarnos a nosotras mismas, hacer elecciones más sabias en la vida y disfrutar más de la vida en general.

https://www.domesticshelters.org

El Abuso/Explotación Financieros

¿Alguna vez ha sido crítico o has juzgado un a un ser querido por permanecer en una relación abusiva y tóxica? Es doloroso ver a alguien que queremos mal tratado, excusarse por el maltrato y, sin embargo, continuar con una pareja abusiva. Es difícil cuando no sabemos cómo ayudar a alguien a quien amamos que está atrapada en un ciclo de abuso. Si bien las dinámicas abusivas son complicadas, creo que debemos comenzar escuchando a quienes queremos en lugar de darles charlas o consejos bien intencionados para que se vayan. Antes de presionar a alguien para que abandone su relación, primero comprendamos y seamos compasivas con todas las barreras que lo mantienen allí. Si eres tú el que quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista que incluye el abuso financiero, más abajo te doy varias pautas a seguir.

El Abuso Financiero

El abuso financiero se da cuando una persona en una relación de pareja, amistad, familiar, trabajo,.. está siendo abusada/explotada económicamente por la otra u otras, siendo más percibida como un recurso a explotar que como una persona. O bien cuando el tema del dinero es utilizado por la persona abusiva para mantener a la víctima en la realación de abuso.

¿Sabías que el abuso financiero ocurre en el 99% de las relaciones de violencia doméstica? El abuso financiero puede ser encubierto o manifiesto y en general incluye:

  • Tácticas para ocultar la información financiera de la familia/pareja/empresa.
  • Limitar el acceso de la víctima a los activos financieros.
  • Hacerle promesas a futuro sobre una mejor situación financiera que nunca llega.
  • Controlar las finanzas de la víctima y determinar en qué debe gastar o no su dinero.
  • Mantener a la víctima en una situación precaria para que se vea obligada a mantener la relación con el abusador.
  • Controlar la capacidad de una víctima para adquirir, usar y mantener recursos financieros.
  • Impedir que la víctima tenga sus propios recursos financieros, como prohibiéndole trabajar o infundiéndole la idea de que no será capaz de encontrar o mantener un trabajo.

Si bien el abuso financiero se entiende con menos frecuencia que otras formas de abuso, es uno de los métodos más poderosos para mantener a una víctima atrapada en una relación abusiva.

El abuso financiero es devastador y destructivo tanto a largo como a corto plazo. Sin los recursos adecuados, las víctimas pueden encontrarse en una situación de incapacidad para obtener una vivienda segura y asequible o los fondos para mantenerse a sí mismos o a sus hijos. Con temores realistas de la falta de recursos que impida mantener una vivienda y las necesidades básicas cubiertas, tiene sentido que muchos sientan que su única opción es regresar con su abusadora.

El abuso financiero porque es una forma de abuso que es muy frecuente pero que rara vez se habla de ella. Muy a menudo, la persona que abusa del dinero no siempre es el sostén de la familia, pero sí es quien reclama el control sobre las finanzas. Si bien abandonar la relación abusivas puede ser el desafío más difícil de enfrentar para una persona, este desafío aumenta cuando su supervivencia a nivel económico también está en juego. Sin embargo, ¡la liberación es posible!

¿Quieres apoyar a alguien que está siendo abusado financieramente? Quizás esa persona eres tú. Si es así, más abajo tienes unas propuestas sobre cómo terminar superar una relación de abuso financiero. Si en algunos momentos sientes desesperanza, recuerda que el ciclo de abuso puede romperse, pero requiere de tiempo y paciencia. No es algo que se produzca de la noche a la mañana. Sé compasiva contigo misma y recuerda que cada paso que das, te conducirá a la libertad, a una vida libre de abuso y explotación económicas.

Pautas para parar el Ciclo de Abuso Financiero

  1. Infórmate sobre tus finanzas

    Muchas víctimas de abuso financiero están desinformadas acerca de sus propias finanzas y no realizan una gestión de las mismas. Se despreocupan del tema, esperando que otras personas se encarguen o bien no se sienten diligentes para encargarse de sus propias cuentas. La invitación que te hago es a que cambies esta dinámica empezando por informarte sobre tus finanzas ¡El conocimiento es poder!

    • Si estás en una relación de explotación laboral, solicita las nóminas y llévalas a un gestor para ver si te están remunerando conforme a tu categoría o si te están reteniendo lo que te corresponde
    • Pide un extracto de todas las cuentas/tarjetas que tengas a tu nombre en el banco. Hoy en día es fácil hacer un seguimiento online de todos los movimientos.
    • Si estás en una familia que hace promesas sobre poner propiedades a tu nombre pero no estás segura de si lo están haciendo, puedes solicitar la información al Registro de la Propiedad.
    • No firmes nada relacionado con tus finanzas que no te hayas leído muy bien previamente, que no hayas entendido o que te presionen para firmarlo.
  2. Ahorra dinero (de forma segura)

    Lo que lleva a una situación de explotación financiera es la escasez de recursos de la víctima y/o a tener una dependencia financiera del abusador. Si puedes hacerlo de manera segura, comienza a ahorrar regularmente todo el dinero que puedas.Encuentra un lugar seguro al que la persona que está abusando financieramente de ti no pueda llegar y no le hables sobre esto bajo ninguna circunstancia.

    Poco a poco, a medida que vayas teniendo tu colchón financiero, tendrás más posición de fuerza a la hora de abandonar a tu explotadora financiera.

  3. Invierte en Ayuda

    En última instancia, una relación de abuso financiero del tipo que sea (con familiares, amigos, pareja, en una relación laboral,..) tiene que ver con un sentimiento interno de “no valer” o de confundir el amor con sólo dar.

    Sea cual sea el vínculo que te une a tu abusador financiero, al fondo del mismo hay un tema emocional, que es el que te mantiene en la relación. El tema del dinero es en realidad una consecuencia de una creencia interna.

    Por ello, si quieres cambiar esa creencia interna, es importante que busques la ayuda de una terapeuta que sepa de abuso financiero para poder sanar el tema de fondo y cambiar la creencia interna que te llevará a romper tu relación de abuso financiero.

  4. Habla de dinero

    El dinero suele ser un tema muy delicado sobre el que hablar, pero en las relaciones saludables a largo plazo, es muy importante abrirse y ser honestos el uno con el otro y poder hablar sobre dinero de una forma tranquila y asertiva.Si tienes mucha ansiedad por tener conversaciones sobre dinero, esto podría ser una bandera roja de si en realidad te sientes seguro en esa relación.

    Ya sea una relación de pareja, de familia, de amistad, laboral,.. es conveniente que practiques hablar sobre dinero si crees que el trato no está siendo justo o ecuánime, si crees que te mereces más del que recibes o si crees que alguien está abusando financieramente de ti. La asertividad y la negociación se pueden aprender, ¡sólo necesitan práctica!

Si quieres recuperarte de una relación narcisista en la que hay abuso financiero, espero que este artículo te hay servido de ayuda. ¡Anímate a dejar un comentario!

Fuente: https://www.aimeebarrlcsw.com

La Identificación con el Agresor (es un mecanismo de defensa)

Cuando nos encontramos frente a una situación que pone en peligro la vida, ya sea que estemos siendo intimidadas, atacadas o enfrentadas a una amenaza inevitable, la naturaleza humana es hacer lo que sea necesario para sobrevivir.

Muy a menudo, cuando nos sentimos amenazados, sentiremos y «nos convertiremos» precisamente en lo que el atacante espera de nosotros: en nuestro comportamiento, percepciones, emociones y pensamientos. El concepto de «identificación con el agresor» fue acuñado por el psicoanalista Sandor Ferenczi y después reformulado por Anna Freud. Si quieres saber cómo salir del abuso narcisista, quizás te estés identificando con el agresor sin darte cuenta y este artículo te puede ayudar a identificarlo.

Identificarse con un agresor es un mecanismo de defensa, que involucra a la víctima de agresión o daño convirtiéndose en lo que el agresor exige de ellos, actuando como el agresor y/o empatizando con su abusador.

Esto puede parecer confuso, ¿por qué aquellos que han sido víctimas aterrorizan a otros del mismo modo en que fueron atormentados? ¿Por qué alguien aterrorizado podría poner excusas o tratar de proteger y comprender la posición de su abusadora?

Este fenómeno tiene lugar con mucha frecuencia en situaciones como el síndrome de Estocolmo, el gaslighting, los secuestros, la violencia doméstica, el acoso laboral y las relaciones abusivas. Hay dos teorías principales que explican por qué alguien que se identifica con un agresor:

  • El psicoanalista Ferenzci, describió un proceso en el cual la víctima se identifica con el agresor, que es principalmente para conocerle tanto que las necesidades, acciones y comportamientos del agresor puedan ser anticipadas y así responder de una manera que evite o reduzca el comportamiento abusivo. Por ejemplo, en una situación de violencia doméstica, una pareja puede analizar el estado de ánimo, la expresión facial y el lenguaje corporal de un abusador para protegerse frente a un posible ataque. Éste es un proceso psicológico de hipervigilancia y acomodación.
  • La psicoanalista Anna Freud, por otro lado, describió el fenómeno por el que la agresión en cuestión se asimila (se identifica con) y luego el ciclo de abuso se repite a medida que la superviviente de abuso se convierte en agresora y repite el ciclo de trauma experimentado en otra persona a la que convierte en víctima.

Nuestro comportamiento es complejo y es posible temer tanto a un abusador que podemos terminar imitándolo, para compensar el miedo producido por una posible confrontación. Un ejemplo de esto es cuando alguien que es víctima de violencia armada puede terminar comprándose un arma para defenderse. Esta actitud a menudo puede normalizar o justificar la forma de violencia de la que fueron víctimas.

¿Tienes complejos sentimientos de apego a alguien que te ha agredido o te agrede psicológica, emocional o físicamente? No es algo de lo que tengas que avergonzarte. Cuando uno de tus cuidadores primarios ha sido un agresor y ha tenido este comportamiento contigo durante años, es muy frecuente, en primer lugar, que hayas interiorizado que eso es amor, porque la persona que te lo infligía es alguien que se supone que debe quererte, cuidarte y protegerte y, en segundo lugar, es muy frecuente que la agresora te diese el mensaje de que si te trataba mal, era culpa tuya, que “algo habrías hecho”. No es así. Este trato tiene que ver con un trauma no resuelto por el propio agresor y el acting out que hace del mismo con personas a su cargo.

Las personas abusadas en su infancia, en su vida adulta tienden a relacionarse con personas que les son “familiares”, que tienen la misma energía que sus cuidadores y así entran de nuevo en el ciclo de abuso, repitiendo un trauma no resuelto.

Esto puede llevar a situaciones donde el cónyuge maltratado se niega a presentar cargos y anhela reunirse de nuevo con su pareja abusiva, prácticas abusivas en el lugar de trabajo (mobbing) donde las personas tienen miedo a irse porque sienten que esta situación laboral es la única opción que tienen y en también se dan en casos de sectas y secuestros.

Si eres una superviviente de abuso y estás tratando de superar la identificación con el agresor, a continuación encontrarás 4 consejos de apoyo. Todos somos dignos de amor, respeto y relaciones saludables. Si bien es posible amar a alguien que nos ha maltratado, debemos estar seguras de que la violencia y el abuso no pueden minimizarse ni justificarse bajo ninguna circunstancia.

Si quieres salir del abuso narcisista, aquí te proporciono cuatro consejos de apoyo en el caso de que te estés identificando con la agresora.

Consejos de apoyo para aquéllos que se identifican con su Agresora

  1. Comprende el papel de la compulsión-repetición: Sigmund Freud describe que la compulsión-repetición es un mecanismo de defensa utilizado inconscientemente como un intento de reescribir la historia. Cuando tenemos un trauma temprano en nuestra infancia, podemos atraer sin darnos cuenta situaciones similares de abuso para recrear de nuevo la situación con la esperanza de tener un final diferente. Sin embargo, recrear un trauma no lo cura. Necesitamos poder ponernos en contacto con las partes de nosotros mismos que están heridas. Si hemos tenido cuidadores abusivos, nos sentiremos fácilmente atraídas como adultas por aquéllos que nos recuerdan a esos primeros objetos de apego. Para aquéllos que están utilizando, seguramente de forma inconsciente, la compulsión- repetición para resolver el trauma, os apoyo a profundizar. Observa a las personas con las que te relacionas y hacia las que te sientes atraída. Averigua con el acompañamiento de una terapeuta si tienes heridas tempranas sin resolver y luego trabaja con una terapeuta para sanarlas en lugar de tratar de resolverlas una pareja abusiva con la que recreas el trauma.
  1. El abuso nunca está justificado (independientemente de lo que hayas hecho o dicho): cuando alguien es víctima de un comportamiento abusivo y confronta al abusador sobre su comportamiento, es muy frecuente el gaslighting, con el que el agresor justifica, niega y/o minimiza su comportamiento con la intención de que la víctima pierda su propio sentido de percepción, dude de sí misma y de lo que está denunciando, e incluso llegue a retractactarse de ello o a pedir disculpas por haber hablado. Si sientes que tienes una relación del tipo que sea con un agresor que te está haciendo gaslighting, mantén la posición, deja clara tu postura y cuál es tu estándar para tratar con esa persona. No puedes controlar que el agresor te haga gaslighting pero lo que sí está bajo tu poder y tu control es que éste no te confunda y que tu mensaje llegue al agresor de forma clara.
  1. Mantén las contradicciones: si bien es confuso, también es muy posible amar a alguien que te ha hecho o te hace daño. Nuestras emociones y relaciones son complejas y complicadas. Es muy posible y real querer a alguien y también reconocer que su comportamiento es peligroso, inaceptable y perjudicial. Si estás teniendo identificación con el agresor, no te obligues a dejar de querer a alguien te ha hecho o te hace daño, si eso es lo que sientes. Mantén esas pesadas contradicciones. No niegues tus sentimientos de amor. Y al mismo tiempo, protégete, reconoce que el comportamiento no es saludable y quiere a esa persona desde la distancia. Se puede querer y desear el bien a alguien desde el otro lado de una puerta, que cierras para protegerte.
  1. Practica la autocompasión y obtén apoyo: la vergüenza y la autoculpa son emociones muy comunes en los supervivientes de abuso. Por favor, recuerda: ¡El comportamiento que has sufrido y/o estás sufriendo no fueron ni son tu culpa ni el resultado de nada que hayas hecho mal! Nadie merece soportar traumas y abusos. Cuando alguien se ve obligado a soportar situaciones abusivas, se vuelve realmente desafiante mantener tu autoestima. Eso no significa que tu lucha sea permanente. Si quieres salir del abuso narcisista, practica la autocompasión y encuentra apoyo. La terapia te ayudará a aprender cómo aumentar tu autoestima y a curarte de traumas pasados. No estás sola e, independientemente de cómo de intenso o el tiempo que hace que has sufrido el trauma, la curación siempre es posible.

Fuente: https://www.aimeebarrlcsw.com

El Conflicto

En las familias disfuncionales/narcisistas hay mucho conflicto. En algunos casos este conflicto es muy obvio y en otros no lo es tanto, está más basado en comportamientos pasivo-agresivos o conductas como el gaslighting.

El conflicto en estas familias es tan frecuente que las personas que han crecido en ellas suelen llegar a su edad adulta con un tema no resuelto con el conflicto. O bien evitan el conflicto a toda cosa, comportándose como personas complacientes y haciendo lo que sea necesario para mantener la paz. O bien, de forma tanto consciente como inconsciente, buscan el conflicto con las personas que tienen a su alrededor: tienen juegos de poder, un tema con la venganza, pueden ser agresivas, están a la defensiva,… En sus familias de origen el conflicto era un pan de cada día, donde no se ha gestionado ni se ha reconocido, lo que hace que estas personas hagan lo mismo de adultas. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con un padre o con una madre narcisista, quizás puedas empezar por darte cuenta de cómo gestionas tú el conflicto.

Hay tres formas comunes de pensar que mantienen a las personas en el conflicto, tanto externo como interno:

  • Vivir en el pasado.
  • Evitar la verdad.
  • Intentar cambiar a otra persona.
  1. Haz las Paces, no la Guerra, con el Pasado.

    Una de las características de la depresión y de la ansiedad es creer que la vida está predestinada. Piensas falsamente que, debido a que las cosas son desafiantes en este momento, la vida siempre será así. La resignación y la desesperanza se desarrollan al no sentir que tienes control sobre tu vida. ¿Por qué molestarse en cambiar?

    El problema es que terminas repitiendo los mismos comportamientos con las mismas personas, con la expectativa de obtener un resultado diferente. Revivir, recrear y reescribir el pasado significa malgastar los preciosos momentos del presente. Tiene que ver con el trauma no sanado.

    El enfoque intencional en lo que está sucediendo aquí y ahora puede ayudarte a tomar los pasos necesarios para cambiar tu respuesta frente a situaciones estresantes y relaciones difíciles.

  2. Reconoce y honra tu Verdad (para recuperarte de haber crecido con un padre o madre narcisista)

    Como dice el dicho: «Si repites una mentira con la suficiente frecuencia, se convierte en verdad». La negación es un mecanismo de defensa que mantiene la verdad oculta a la consciencia. Puede resultar útil durante algún tiempo pero a la larga, mantenerla demasiado puede resultar contraproducente.

    Otro comportamiento producto de no aceptar la verdad es la tendencia a infligir dolor a quienes te rodean. Pero el alivio a corto plazo de vengarte de otra persona sólo causa dolor a largo plazo para ambas personas y una relación deteriorada para ambos.

    Reconoce tus miedos, dolor y sufrimiento. La vida no es fácil, y la seguridad no está garantizada. Vivir tu verdad requiere de energía pero no tanta como negarla.

    Sólo reconociendo y honrando tu verdad, puedes cambiar el curso de las cosas. Hay verdades que pueden ser muy dolorosas, como por ejemplo: “He sido maltratado” o “Soy víctima de mobbing”, pero éste es el primer paso para superar situaciones de este tipo y dejarlas atrás.

    Sólo lo que puedes reconocer y aceptar es lo que puedes cambiar. Busca una persona de confianza de tu entorno o una terapeuta para contar tu historia y tu verdad. Pasar por esto no es fácil pero te cambiará la vida.

  3. Cambia tu Comportamiento para cambiar tu Vida.

    Es muy común que cuando las personas empiezan terapia, hablen más de sus conflictos con otras personas a las que quieren cambiar que que quieran cambiar ellas mismas. Seguramente algunas de las personas de las que te rodean, necesiten cambiar pero es imposible intentar que cambie alguien que no quiere hacerlo. Lo único que puedes hacer es cambiar tu comportamiento y ver si esa otra persona decide cambiar contigo.

    El único modo que hay de tratar con personas difíciles es aceptarlas como son, ponerles límites a lo que te parece inaceptable y, si no cumplen con tus estándares, terminar la relación.

    Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad son personas conflictivas, buscan el conflicto de forma constante con las personas que tienen a su alrededor porque proyectan en ellas temas que no tienen resueltos consigo mismas. Interactuar con una persona que tiene este comportamiento que no reconoce y que le da la vuelta, para culparte a ti de lo que hace, puede ser no sólo muy doloroso sino también algo muy confuso que puede afectar a tu sanidad mental.

    Si tienes una relación del tipo que sea (amistad, pareja, trabajo, familia,…) con una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad, protégete y pon límites. Recuerda que estás interactuando con una persona que tiene una deficiencia emocional y escasa o nada de empatía. Si basas tu relación en la esperanza de que esta persona cambie, esto sólo es una pérdida de tiempo y energía y que causa un enorme desgaste emocional.

    Te invito a que indagues en tu infancia quién fue la primera persona con la que había las dinámicas que estás reproduciendo como adulta. Ese primer vínculo es el que te ha “programado” para normalizar una relación así. Pero no es normal y no tienes porqué aguantar una situación que te causa daño emocional o que lesiona tu autoestima.

En cuanto al conflicto, si eres de los que lo evitan, acepta que el conflicto forma parte de la vida y que si te comunicas de una forma asertiva, es posible resolverlo. Si eres de las personas que lo buscan, consciente o inconscientemente, te invito a que entres en contacto con tu rabia de una forma más verdadera, te permitas enfadarte y gestiones tu rabia de una forma más saludable.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con un padre o con una madre narcisista, al final del día, el hecho indiscutible es que ésta es tu historia y tú eres quien elige el final.

Fuente: https://www.psychologytoday.com