Qué es el Tratamiento de Silencio (Y Cómo Gestionarlo si te lo Hacen a Ti)

Si estás recibiendo el tratamiento de silencio por parte de alguien, seguramente te estés preguntando qué es lo que has hecho mal y cómo puedes solucionar la situación. Seguro que identificar lo que pasa en esa situación en concreto, te ayuda a resolverla pero es probable que, antes o después, la persona que te ha hecho el tratamiento de silencio, te lo vuelva a hacer.

Para resolver el tema a largo plazo, es necesario que averigües porqué la persona ha decidido utilizar el tratamiento de silencio como recurso para gestionar los problemas entre vosotros. Cuando lo consigas, podrás resolver el tema de fondo, porque ya no estarás tratando con el síntoma sino con la enfermedad.

El tratamiento de silencio es una de las técnicas pasivo-agresivas más dañinas que hay y que te pueden causar mucho daño emocional. Mediante la retención de su aprobación hacia ti, la persona pretende que adivines qué es lo que está mal y lo soluciones tú para volver a comunicarse contigo. El tratamiento de silencio puede ser una forma de comunicación disfuncional de una persona con poca inteligencia emocional o bien un modo premeditado, alevoso y manipulativo de infligir cuanto más daño emocional, mejor.

El tratamiento de silencio es utilizado con frecuencia por personalidades anti-sociales como narcisistas, psicópatas y sociópatas, pero no exclusivamente. Por ello, si quieres curarte de una relación con un(a) narcisista, este artículo te puede aportar información valiosa. El tratamiento de silencio se suele dar en relaciones de pareja, donde hay un vínculo profundo, pero no exclusivamente. También se puede dar en relaciones de trabajo, de amistad, de familia, de convivencia,…

7 Razones Comunes para el Tratamiento de Silencio

  1. Deseo de Manipular y Controlar

    Hay un deseo natural de pertenecer en cada persona. Queremos que nos quieran y que nos acepten. Una de las formas que las personas tienen de demostrar que nos aceptan es tomándose el tiempo para tener una conversación con nosotros. Si una persona decide no hablarte y te lo tomas como algo personal, es posible que tu autoestima se vea afectada.

    Cuando alguien te aplica el tratamiento de silencio, es posible que el mensaje que te quiera dar es que no mereces la pena a menos que pienses, actúes y te comportes como esa persona quiere. El que aplica el tratamiento de silencio está decidido a salirse con la suya y está dispuesto a retener su aprobación a través de no hablarte hasta que te adaptes a su forma de pensar.

    Punto Clave: Alguien puede controlarte sólo si tú lo permites. Ten cuidado con ceder a la voluntad de otra persona sólo para que te acepten.

  2. Una Forma de Infligir Dolor Emocional

    El dolor emocional puede ser más dañino que el dolor físico, sólo que pasa más desapercibido porque no se ve. Es una herida que es invisible a los ojos. El dolor emocional no sólo se consigue con palabras dañinas sino también con el silencio.

    Cuando una persona te aplica el tratamiento de silencio, es posible que lo haga con la intención de expresarte que no le gusta cómo eres o que para ella no eres lo “suficientemente bueno”. Aunque tu comportamiento sea normal, quizás tengas una tendencia a pensar qué es lo que has hecho mal para que alguien te aplique el tratamiento de silencio. Si el tratamiento de silencio es prolongado y continuo, es posible que te acabes preguntando qué hay de malo en ti. Es posible que te acabes diciendo que hay algo terrible en ti para que alguien te aplique el tratamiento de silencio de una forma tan intensa.

    Cuando alguien te da el tratamiento de silencio para infligirte dolor emocional, eso es lo que quiere conseguir, quieren que dudes de ti misma y te cuestiones.

    Punto Clave: Si alguien en tu vida está intentando infligirte dolor emocional, quizás es hora de que te preguntes para qué tienes a esta persona en tu vida.

  3. Sentimiento de que no se le toma En Serio

    En ocasiones, la persona que aplica el tratamiento de silencio, siente que no te estás tomando con la seriedad que ella merece los temas que le preocupan. Se siente ignorada, por lo que decide ignorar ella también. En este caso, es posible que tu comportamiento o tus palabras hayan sido ofensivas o que así es como las ha interpretado la otra persona.

    Punto Clave: El tratamiento de silencio es una forma de comunicación disfuncional e implica un comportamiento inmaduro e infantil, por lo que es absurdo utilizarlo para que nos tomen en serio. Lo mejor es no adoptar comportamientos que lo permitan o lo alienten.

  4. No Sabe Cómo Comunicarse

    El tratamiento de silencio es una señal de que la comunicación se ha roto en la relación. Si quieres cambiar esto, es aconsejable que estés dispuesto a comunicarte y recibir un feedback de la otra persona y ajustarte a ella si lo consideras adecuado. No tienes que aceptar todo lo que la otra persona dice pero estar dispuesta a escuchar y considerar sus opiniones y sentimientos comunica un nivel de respeto que puede ayudar a elevar la relación al siguiente nivel.

    Punto Clave: La comunicación es la herramienta que necesitas para que lo que pasa entre vosotros salga a la luz pero una vez lo haga, lo que realmente tienes que resolver es lo que ha llevado a esa persona a utilizar el tratamiento de silencio para comunicarse de forma disfuncional.

  5. Tiene Miedo de su Propia Rabia

    A las personas con comportamientos pasivo-agresivos como el tratamiento de silencio no se les permitía expresar la rabia en su infancia o cuando lo hacían, eran severamente castigados por ello, con lo que en su etapa de adultos o bien la niegan (“Yo no siento rabia”) o bien tienen miedo de ella o de mostrarse agresivos y por eso guardan silencio cuando en realidad están enfadadas.

    Si una persona tiene miedo o condena su propia rabia, lo hará también con la tuya, por lo que es importante que la hora de romper el tratamiento de silencio para abrir la comunicación, lo hagas de una forma asertiva.

    Punto Clave: Una persona que no es consciente de su propia rabia puede hacerte mucho daño con formas pasivo-agresivas de expresarla. Guíate por tu intuición. Si tú percibes rabia, por mucho que la persona parezca que está tranquila, es que tiene rabia y no sabe expresarla de una forma sana. No te dejes hacer lo que sea por otro sólo porque “parece” que “todo está bien” en la superficie.

  6. No quiere quedar como “el Malo”

    Lo que pasa con el tratamiento de silencio es que el que lo aplica es el que se siente como una víctima y en la situación puede jugar el rol de la víctima. Si miras la situación desde fuera y hay una persona A que ha dejado de hablarle a B lo primero que tiendes a pensar es que B ha debido de hacerle algo terrible a A para dejar de hablarle. Por lo tanto, es posible ser agresivo utilizando el tratamiento de silencio y dar la imagen de la víctima en la situación.

    Normalmente, las personas que aplican el tratamiento de silencio están más preocupadas por la imagen que dan a los demás desde el exterior que por los comportamientos que tienen con las personas con las que comparten intimidad.

    Punto Clave: Es posible que te estés relacionando con una persona que le da más importancia a las apariencias que a lo que realmente pasa entre tú y ella. ¿Te interesa tener un vínculo con una persona que tiene estas prioridades en la vida?

  7. Necesidad de Atención

    Si la persona que te aplica el tratamiento de silencio, tiene mucha necesidad de atención, es posible que intente obtenerla de esta forma disfuncional. Como la persona se siente ignorada por ti, te “devuelve la juagada” aplicándote el tratamiento de silencio.

    Punto Clave: las personas que necesitan mucha atención, tienen temas personales más profundos no resueltos, por lo que no es conveniente que alientes este tipo de comportamientos infantiles cediendo al chantaje de dar más atención a cambio de que la persona rompa el tratamiento de silencio.

Como hemos comentado más arriba, el tratamiento de silencio es una forma pasivo-agresiva y disfuncional de comunicarse. Si una persona te lo está aplicando a ti y quieres arreglar la situación, lo sano es comunicarte de una forma abierta y asertiva, expresando a la otra persona cómo te hace sentir el silencio y abriendo la comunicación. Si a pesar de esto, la persona persiste en el tratamiento de silencio o continúa utilizándolo de forma recurrente, quizás te convenga dejar la relación, ya que una exposición continuada al tratamiento de silencio es algo que te puede hacer mucho daño emocional.

Si quieres curarte de una relación con un(a) narcisista, establecer estándares y poner límites como no permitir el tratamiento de silencio, puede ser un buen primer paso.

Fuente: https://www.liveyourtruestory.com

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6 Tipos de Abuso Emocional en Silencio

“Me sentí invisible durante mi infancia. Mi madre me preguntaba lo que quería comer y me ponía algo diferente a lo que había pedido. Me preguntaba si tenía hambre y si le decía que no, me preparaba algo igualmente y luego se enfadaba o se mostraba dolida si no me lo comía. Hacía esto constantemente y esto incluía cualquier elección. Si yo quería medias rojas, ella me las compraba azules. Sabía exactamente lo poco que le importaba a ella. Como adulta, me ha faltado confianza en mis propios gustos y juicios.” Alice Miller, autora de “El drama del/de la niña con talento”.

No sólo en la cultura occidental se considera de modo general el abuso verbal como menos dañino que el físico- que no lo es-  sino que además, cuando la mayoría de la gente piensa en abuso verbal, visualizan imágenes de alguien gritando. Se imaginan el volumen alto y el ambiente caldeado y a la persona gritando fuera de control, llena de rabia y desprecio. Eso es así en muchas ocasiones, pero no en todas. De hecho, algunos de los peores tipos de abuso verbal se producen en silencio, el silencio como respuesta a una pregunta o a un comentario puede entrañar un golpe más duro que un grito. El silencio ridiculiza y avergüenza.

El/la niño sometido a un abuso en silencio a menudo experimenta más confusión emocional que uno al que se le grita o se le insulta, precisamente porque la ausencia de rabia envía señales equívocas y la motivación bajo un silencio intencional o una negativa a responder es imposible de leer para un(a) niño. Hay una clase especial de daño en ser tratado como si fueses invisible, o que eres tan poco importante que ni siquiera mereces ser respondido. ¿Hay algo más frío y dañino que ver que tu madre se comporta como si no pudiera verte, con su cara inexpresiva?

La ciencia ha probado las secuelas del abuso verbal (incluidas las variantes de los del silencio) en los adultos que lo han padecido de forma continuada en su infancia, entre las cuales se encuentran las siguientes:

  • Alteración en el desarrollo del cerebro del/de la niña.
  • Interiorización de los mensajes transmitidos, convirtiéndolos en un hábito de autocrítica, atribuyendo fracasos o errores a características fijas del carácter.
  • Desarrollo de apego inseguro y de formas de comportamiento de adaptación que interfieren con formas sanas de relacionarse con otras.
  • Deterioro de la inteligencia emocional y problemas para gestionar y regular las emociones.
  1. Acto de Desaparición: Ser Ignorado

Mucha de la información que los niños tienen acerca del mundo y las relaciones llega a ellos de “segunda mano”. Con una madre conectada y cariñosa que responde a sus señales, un(a) niño entiende que él/ella importa y es digno de atención, éstas son las semillas que hacen germinar una autoestima sana. La madre atenta comunica el mensaje de que “Está bien tal cual eres” dándole al/a la niño valor para explorar el mundo. Un(a) niño con una madre que le ignora, lo que aprende es que su lugar en el mundo es precario, aunque el/la niño no entienda porqué.

Gracias al trabajo de Edward Tronick y sus colegas y sus experimentos de “Cara Quieta”, llevados a cabo casi hace 49 años, sabemos lo mucho que afecta a las niñas y bebés que se les ignore. En aquella época había una creencia extendida que los bebés de cuatro o cinco meses no interactuaban con sus madres. Tronick grabó a madres relacionándose con bebés que susurraban, señalaban, vocalizaban, y agitaban sus brazos en respuesta a las caras sonrientes de sus madres, sus palabras, sus gestos. Después Tronick hacía que las madres simplemente parasen y permaneciesen sin una expresión en la cara y mirando a sus bebés, como inertes. Inicialmente, los bebés continuaron vocalizando y haciendo gestos, pero cuando las caras de sus madres continuaron inexpresivas, los bebés miraban a otro lugar y empezaban a llorar. Las cintas muestran a los bebés literalmente colapsando en sus sillas, abrumados por sus propios sentimientos.

Estudios realizados con niños que ya saben hablar, mostraron precisamente el mismo patrón cuando sus madres dejaron de interactuar con ellos y presentaban caras inexpresivas. Empezaban intentando llamar la atención de sus madres – haciendo todos los gestos monos que normalmente funcionaban – pero cuando éstos fallaban, acabaron dándoles la espalda a sus madres. La evitación era preferible a sentir el dolor de ser ignorados, excluidos o sentirse no dignos de amor.

En el experimento, cuando la cara sonriente de la madre volvía, los bebés se recuperaban, pero no rápidamente ni tampoco completamente. Si se producen de forma continuada durante años, los efectos de ser ignorada en el desarrollo de un(a) niña son complejos y profundos. Algunos de ellos son mencionados al principio de este artículo.

  1. Cerrarse en Banda

Desde la perspectiva de un(a) niño, cerrarse en banda puede parecerse mucho a ser ignorado pero tiene consecuencias emocionales muy diferentes. Hay expertos que a la llamada Demanda/Retirada (que viene a ser esencialmente pedir/cerrase en banda) lo consideran el patrón más tóxico en las relaciones.

El experto en relaciones de pareja John Gottman lo considera un signo fiable de que la relación entre dos personas está condenada a fracasar. Es muy difícil tratar con una persona íntima que se cierra en banda cuando eres un adulto – el rechazo de uno de los compañeros a responder, inevitablemente activa la frustración y la ira del otro – pero es absolutamente devastador hacérselo a un(a) niña que no está indefensa y es completamente dependiente del adulto.

Las niñas sometidas a este tipo de abuso emocional durante un periodo de tiempo prolongado no desarrollan recursos para defenderse en la vida, el daño hecho a su autoestima hace que no sean capaces de protegerse a sí mismas, cayendo en lo que se denomina “indefensión aprendida”. Acaban por interiorizar el pensamiento de que ellas no eran lo suficientemente buenas o dignas para ganarse la atención de sus padres. Esto es provocado por los padres y/o madres que son indiferentes o demasiado controladores.

  1. Haciendo Daño en Silencio: el Desprecio y la Burla

Avergonzar a un(a) niño es algo que se puede conseguir sotto voce o incluso con gestos físicos como una mirada hacia arriba, de hastío, o una mirada amenazante, o riéndote de él/ella mostrando desprecio. Este tipo particular de bullying puede convertirse en el deporte favorito en algunos hogares, si los hermanos son invitados a unirse a la fiesta y convertir al/a la niño objeto de burla en el chivo expiatorio. Los padres controladores o que necesitan ser el centro de atención utilizan estas  técnicas a menudo para mantener una dinámica en la casa que ellos quieren. Una vez más, se puede hacer daño sin levantar la voz.

  1. Poner un Cebo y Activar el Interruptor: Gaslighting

Esta herramienta de manipulación tiene el objetivo de que el/la niñ@ dude de sus propias percepciones. (El término tiene su origen en una obra de teatro – y después una película, con el título de “Gaslight” en la que un hombre intenta convencer a su mujer de que se está volviendo loca). El gaslighting no requiere de gritar, simplemente consiste en negar algo que sí que ha ocurrido en la realidad. Dado el desequilibro de poder en la relación entre un(a) niña y su padre y/o madre – y el hecho de que un(a) niña pequeña acepta la palabra del adulto como la última y la de la autoridad hasta que crece lo suficiente para empezar a cuestionar el juicio de sus padres – hacerle gaslighting a un(a) niña es relativamente fácil. No sólo hace que el/la niña se preocupe sobre si está loca sino que también erosiona su confianza en sus propios pensamientos y percepciones de un modo profundo y duradero. Hay que tener en cuenta, de nuevo, que un(a) niña no dispone de recursos para defenderse y tiene una dependencia absoluta sobre los padres que lo crían y educan.

  1. “Por tu propio bien”: Hipercrítica

En muchos hogares, los dos tipos de abuso verbal, el que se hace a gritos y el que se hace en silencio, son racionalizados argumentando la necesidad de corregir defectos en el comportamiento en el carácter del/de la niña. La hipercrítica – ser putilloso y posteriormente magnificar cualquier error que el/la niño cometa – se “justifica” o se “explica” como que los padres tienen que asegurarse de que el niño“no se deje en evidencia”, “su éxito no se le suba a la cabeza”, “aprenda a ser humilde” o “sepa quién es el/la jafe/jefa” y otras afirmaciones de este tipo que sólo son excusas para un comportamiento adulto cruel. Transmitido de una forma tranquila, este baño de hipercrítica hace creer al niño que no es digno de atención y de apoyo porque es “defectuoso”.

  1. Silencio Completo: la Ausencia de Apoyo, Halagos y Amor

El poder de lo que no se dice no puede ser ignorado, porque deja un enorme vacío en la psique y el corazón de un(a) niña. Las niñas están programadas para necesitar todas las palabras y acciones que unos padres disfuncionales no le dan para desarrollarse y desarrollar toda su plenitud como adulto. En realidad, las palabras que expresan que la niña es digna de amor y atención son tan esenciales y fundamentales para ésta como la comida, el agua, la ropa y el refugio.

  1. El silencio y las Sombras: la Normalización del Abuso

Es una triste verdad que el mundo de un(a) niño es tan pequeño que el/la niño piensa que lo que sucede en él es “lo normal”. La mayoría de los niños atribuyen el abuso verbal a sus propios “defectos” y/o “maldad natural”. Esta atribución, por horrible que parezca, le produce al niño menos miedo que “la perspectiva todavía más aterradora de que su cuidador(a) no sea de fiar”. Incluso como adultos, aquéllos que han sido verbalmente abusados de la forma silenciosa durante su infancia tienden a racionalizar y a normalizar el comportamiento de sus padres abusivos por muchas razones. Muchos de ellos viven en la negación porque la idea de aceptar algo así les asusta demasiado. El trauma sólo empieza a manifestarse en la psique del adulto cuando éste está preparado para hacerle frente. Desgraciadamente, algunos no llegan a estarlo nunca. En el caso de que tengan hijos, repetirán el abuso (ya sea silencioso o a gritos) con sus propios hijos si no sanan sus heridas de infancia.

Este artículo está basado en el original de Psychology Today.