¿Eres una persona perfeccionista?

Cómo se modela el perfeccionismo en los niños/las niñas

Desde que los hijos/las hijas de padres/madres narcisistas son pequeños/pequeñas, comienzan a creer que se les quiere sólo si demuestran que son perfectos/perfectas. Se les da el mensaje de que necesitan ser tolerados/toleradas por el padre/la madre.

Si no cumplen con un cierto estándar de comportamiento, se sienten inútiles. El mensaje que reciben del/de la narcisista es:

Tu valor está en lo que haces y no en quién eres. No me importa quién eres sino en cómo me dejas quedar delante de otras personas.

¿Sufres de perfeccionismo?

Si has crecido con padres/madres narcisistas poco realistas que han establecido estándares absurdos de comportamiento para ti, entonces puede que tengas dificultades con el perfeccionismo.

Date cuenta si crees que eres digno/digna de amor incondicional sin importar lo que hayas hecho en la vida. ¿El amor incondicional es algo que debe ganarse? ¿O para ti es solo un regalo que se nos da libremente?

Hay otras preguntas que puedes hacerte:

¿Crees que eres digno/digna de vivir una vida feliz? ¿Eres digno/digna de una relación satisfactoria dejando que alguien esté cerca de ti?

9 Señales de que eres una persona perfeccionista

  1. Piensas en términos de todo/nada, blanco/negro. Algo está bien o mal, es bueno o malo, perfecto o un desastre. Tiendes a pensar en un extremo o el otro, más que en las características de las personas y las situaciones existentes en un contexto de grises. Por ejemplo, tiendes a pensar: “Ella es mala”, en lugar de “A veces puede ser mala”.
  2. Piensas, y luego actúas en extremos. ¿Alguna vez te has sentido así, más de una vez ?: “Me comí una galleta y una arruinó mi dieta.”
  3. No puedes confiar en que los demás hagan una tarea correctamente, por lo que rara vez delegas. Otras personas ven que haces micro-managing o que eres un(a) control freak, pero para ti todas tus acciones están encaminadas a que el trabajo esté bien hecho.
  4. Tienes estándares exigentes para ti y para los demás. Crees en dar siempre lo mejor de uno mismo/una misma en todo momento y esperas que las otras personas hagan lo mismo. Tienes miedo de parecer una persona fracasada.
  5. Tienes problemas para completar un proyecto porque siempre crees que se puede hacer mejor. Estás obsesionado/obsesionada en compartir con otras personas tu libro, proyecto, comida, invitación, tarjeta de visita, sitio web, artículo o discurso. Quieres asegurarte de que tu trabajo sea lo mejor posible antes de revelarlo. Le das vueltas y vueltas a las cosas y te cuesta mucho estar satisfecho/satisfecha con el resultado final.
  6. Usas mucho las expresiones “debería hacer esto” o “tengo que lo otro”. Te mueves por unas reglas rígidas que crees que las demás personas también deberían seguir, sino no estás satisfecho/satisfecha.
  7. La confianza en ti misma/mismo depende de tus logros y cómo reaccionan los demás frente a ti. Te esfuerzas mucho para obtener la excelencia y necesitas la validación de los demás para sentirte bien. Además, una vez que has logrado un objetivo que te has propuesto, pasas rápidamente al siguiente.
  8. Tiendes a fijarte en algo que, muchas veces según tú, has hecho mal. Es posible que haya hecho algo muy bien, pero aún así te centrarás en el único error que has cometido.
  9. Procrastinas o evitas situaciones en las que crees que no puede sobresalir. Puede parecer contradictorio, pero muchas personas que postergan o evitan hacer algo son en realidad perfeccionistas: temen fallar, cometer un error. Lo que suelen pensar es: ¿No puedo hacerlo perfecto? ¿Entonces para qué molestarme? Y simplemente no haces nada.

Cómo sanar el perfeccionismo

En primer lugar, debes darte cuenta de que no importa lo que hagas, nunca podrás cambiar a tus padres/madres narcisistas. Del mismo modo en el que ellos intentan “arreglarte” a ti, es lo que haces tú intentando que cambien para que sean lo que necesitas ahora y lo que necesitabas en tu infancia. Acepta que eso no va a ocurrir y acéptalos a ellos tal y como son.

Ahora bien, esto no quiere decir que no puedas ponerles límites y decirles que no. Su tendencia será la de buscar formas de reducir tu confianza para que no puedas cambiar e, inconscientemente, digas representando los roles tóxicos que te asignaron ellos en la infancia atendiendo a las necesidades del sistema familiar disfuncional y no a las tuyas.

Entiende que actúan porque no se quieren a sí mismos/mismas. Alguien que no tiene autoestima no puede dar amor a otras personas. Constantemente, aunque lo escondan, se dicen a sí mismos/mismas que no son dignos/dignas en la esencia y proyectan esa indignidad en sus hijos/hijas, pretendiendo que cambien, perfeccionándolos/las.

No caigas en la trampa de ser perfecto/perfecta para que tus padres/madres narcisistas u otras personas con las que te relacionas te acepten o te quieran. La perfección es un ideal. Vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta es autodestructivo y es una enorme carga vivir pretendiendo ser perfecto/perfecta.

Consejos prácticos para sanarte de la esclavitud del perfeccionismo con el que vives:

  1. Haz consciente que la razón por la que quieres ser perfecto/perfecta es para conseguir validación, amor o apoyo de otras personas. Buscas fuera lo que ya tienes dentro de ti.
  2. Haz terapia. Busca un(a) terapeuta que pueda hacerte el mirroring que tus padres narcisistas no pudieron y deja que su mirada compasiva hacia ti te demuestre que no necesitas ser perfecto/perfecta para que te quieran, sino simplemente ser tu mismo/misma.
  3. Pon límites a tus padres/madres narcisistas y diles que no. Si siguen teniendo dinámicas tóxicas en las que te exigen perfección, critican todo lo que haces o encuentran siempre la manera de minusvalorarte, pon distancia. No es posible recuperarse del perfeccionismo siguiendo las dinámicas tóxicas de la infancia que las generaron. Quizás con poner límites ellos entiendan que ya eres un adulto al que ya no pueden tratar como quieran, si no es así, quizás tengas que empezar el contacto cero.
  4. Practica la meditación para aceptarte. Tienes derecho a que te quieran siendo tal y como eres.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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