La Venganza

“Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas” Confucio.

Cuando muchos supervivientes entienden su historia y conectan por fin con la emoción de la rabia, la mayoría pasa por una fase de sed de venganza.

¿Qué pasa con la venganza? ¿Deberías tomar venganza? ¿Deberías perdonar? ¿Qué opción es mejor para el bienestar?

Perdonar, soltar, dejar ir

Las que están a favor de perdonar/olvidar dicen: “Avanza, deja que mienta, déjalo ir”.

Problema: Descartar una transgresión importante es un objetivo elevado, pero es más fácil decirlo que hacerlo. No preocuparse más es una buena idea, pero el desapego verdadero puede ser difícil de lograr.

La inacción después del abuso, psicológico, emcional o de otro tipo, puede provocar depresión y mantener a la persona en una situación de indefensión aprendida.

Además, en algunos casos, el perdón puede no ser apropiado si la persona que inflige el abuso/maltrato no han mostrado remordimiento, se ha disculpado sinceramente o no se han responsabilizado por sus acciones. No es recomendable en absoluto si el comportamiento abusivo continúa y no se le ha puesto fin por parte de la víctima.

La Venganza

Aquellas personas con alto nivel de neuroticismo, es decir, que utilizan mucho mecanismos de defensa como la proyección, son más proclives a la venganza.

La venganza es un acto agresivo y estas personas se preocupan y rumian la mayor parte del tiempo, son propensas a la autocrítica y tienen problemas para establecer objetivos y alcanzarlos. La venganza es un producto de su incapacidad para manejar las emociones negativas, particularmente la rabia/ira. En muchas ocasiones, no son conscientes de su propia rabia/ira y la manifiestan de una forma pasivo-agresiva.

Esto vale tanto para ti, que estás leyendo esto, como para la narcisista en tu vida. Si tienes comportamientos como los de dar pequeños golpes a las cosas, ser reactivo ante comportamientos cotidianos de los demás, a veces te dicen que tienes la cara muy seria, o cada vez que te enfadas, tiendes a esconderte, es más que probable que tengas un tema con la rabia. La terapia Gestalt es una de las terapias recomendadas para una buena gestión de las emociones. Las emociones son algo natural, se encuentran en el sistema límbico, en el cerebro y son como guías que nos van indicando lo que nos molesta, lo que nos gusta o lo que puede ser un potencial peligro. Lo ideal es no reprimirlas ni ignorarlas pero tampoco “vomitarlas” a otras personas o expresarlas en un contexto que es socialmente inapropiado para ti y que te puede causar problemas, como el trabajo. En este artículo hay varias técnicas para apoderarte de tu rabia y gestionarla de forma sana.

Además, las personas que han crecido en familias disfuncionales, también pueden tender a “engancharnse” en los conflictos con otra persona con la que tienen un vínculo cercano y “empezar una guerra” en la que al final hay venganza y un deseo de tener la última palabra en el conflicto. Así es como se gestionaban los conflictos en su familia disfuncional de origen, por lo que, inconscientemente, creen que “eso es amor también” o que “es normal”. No es amor y no es normal. Es muy dañino para ambas personas.

La venganza es como un boomerang que hace daño al objetivo y al que la lleva a cabo. No sólo porque lleva a pensamientos rumiantes tóxicos (planear qué haré, cómo lo haré,…) sino también porque todo lo que le hacemos a las demás personas también nos lo hacemos a nosotros mismos. La venganza habla de una falta de compasión, un excesivo criticismo y una actitud de lucha con nosotros mismos.

Dicho esto, también aclarar que actos vengativos para no caer en la indefensión aprendida son entendibles en la fase de recuperación/sanación de un(a) superviviente.

Si ni la venganza, ni el perdón te convencen, hay otra acción que puedes hacer.

Crear. Crear. Crear.

Es terapéutico volver a la(s) experiencia(s) traumática(s), sentir, experienciar en el cuerpo completamente lo que sucedió (por muy doloroso que sea) y transformarlo, sanarlo.

Puedes recuperarte creando algo, cualquier cosa y sacándolo de ti. Deshazte de la historia. Hay muchas acciones que son terapéuticas:

  • Escríbelo
  • Píntalo
  • Constrúyelo
  • Respíralo

No tienes que hacerlo bien y no tiene que ser bonito. Cuando completas en tu cuerpo la experiencia que en su momento quedó inacabada, esto te sana. Te libera por fin del trauma, que es algo que está en tu cuerpo, tu mente y tu espíritu.

En palabras del psicoanalista D.W. Winnicott, la acción creativa “hace que valga la pena vivir la vida”.

Comienza teniendo una conversación curativa con una amiga o con una terapeuta de confianza. Esto te ayudará a abrirte, conectarte y comenzar a sanar.

Puedes empezar desde ahí. Tómatelo con calma. Sé curiosa. Date un respiro. Confía en que cuando tomes medidas y te pongas en movimiento, pueden surgir fortalezas, talentos o energías que reemplacen lo que pensabas que tenías/eras.

Al final del proceso serás una persona diferente, la que hay debajo de la rabia y el dolor. No querrás vengarte, sólo vivir y disfrutar de la vida.

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¿Eres una Persona Perfeccionista?

Cómo se modela el Perfeccionismo en los niños

Desde que los hijos de padres/madres narcisistas son pequeños, comienzan a creer que se les quiere sólo si demuestran que son perfectos. Se les da el mensaje de que necesitan ser “tolerados”, que son “una carga” o que son “una posesión”  del padre/la madre.

Si no cumplen con un cierto estándar de comportamiento, se sienten inútiles. El mensaje que reciben de la narcisista es:

Tu valor está en lo que haces y no en quién eres. No me importa quién eres sino en cómo me dejas quedar delante de otras personas.

¿Sufres de Perfeccionismo?

Si has crecido con padres narcisistas poco realistas que han establecido estándares absurdos de comportamiento para ti, entonces puede que tengas dificultades con el perfeccionismo.

Date cuenta si crees que eres digna de amor incondicional sin importar lo que hayas hecho en la vida. ¿El amor incondicional es algo que debe ganarse? ¿O para ti es solo un regalo que se nos da libremente?

Hay otras preguntas que puedes hacerte:

¿Crees que eres digno de vivir una vida feliz? ¿Eres digna de una relación satisfactoria dejando que alguien esté cerca de ti?

9 Señales de que eres una persona Perfeccionista

  1. Piensas en términos de todo/nada, blanco/negro. Algo está bien o mal, es bueno o malo, perfecto o un desastre. Tiendes a pensar en un extremo o el otro, más que en las características de las personas y las situaciones existentes en un contexto de grises. Por ejemplo, tiendes a pensar: “Ella es mala”, en lugar de “A veces puede ser mala”.
  2. Piensas, y luego actúas en extremos. ¿Alguna vez te has sentido así, más de una vez ?: “Me comí una galleta y una arruinó mi dieta.”
  3. No puedes confiar en que los demás hagan una tarea correctamente, por lo que rara vez delegas. Otras personas ven que haces micro-managing o que eres un(a) control freak, pero para ti todas tus acciones están encaminadas a que el trabajo esté bien hecho.
  4. Tienes estándares muy exigentes para ti y para los demás. Crees en dar siempre lo mejor de uno mismo en todo momento y esperas que las otras personas hagan lo mismo. Tienes miedo de parecer una persona fracasada.
  5. Tienes problemas para completar un proyecto porque siempre crees que se puede hacer mejor. Estás obsesionada con no compartir con otras personas tu libro, proyecto, comida, invitación, tarjeta de visita, sitio web, artículo o discurso. Quieres asegurarte de que tu trabajo sea lo mejor posible antes de revelarlo. Le das vueltas y vueltas a las cosas y te cuesta mucho estar satisfecho con el resultado final.
  6. Usas mucho las expresiones “debería hacer esto” o “tengo que lo otro”. Te mueves por unas reglas rígidas que crees que las demás personas también deberían seguir, sino no estás satisfecho.
  7. La confianza en ti misma depende de tus logros y cómo reaccionan los demás frente a ti. Te esfuerzas mucho para obtener la excelencia y necesitas la validación de los demás para sentirte bien. Además, una vez que has logrado un objetivo que te has propuesto, pasas rápidamente al siguiente.
  8. Tiendes a fijarte en algo que, muchas veces según tú, has hecho mal. Es posible que hayas hecho algo muy bien, pero aún así te centrarás en el único error que has cometido.
  9. Procrastinas o evitas situaciones en las que crees que no puedes sobresalir. Puede parecer contradictorio, pero muchas personas que postergan o evitan hacer algo son en realidad perfeccionistas: temen fallar, cometer un error. Lo que suelen pensar es: ¿No puedo hacerlo perfecto? ¿Entonces para qué molestarme? Y simplemente no hacen nada.

Cómo sanar el Perfeccionismo

En primer lugar, debes darte cuenta de que no importa lo que hagas, nunca podrás cambiar a tus padres narcisistas. Del mismo modo en el que ellos intentan “arreglarte” a ti, es lo que haces tú intentando que cambien para que sean lo que necesitas ahora y lo que necesitabas en tu infancia. Acepta que eso no va a ocurrir y acéptalos tal y como son.

Ahora bien, esto no quiere decir que no puedas ponerles límites y decirles que no. Su tendencia, de forma inconsciente, será la de buscar formas de reducir tu confianza para que no puedas cambiar y sigas representando los roles que te asignaron ellos en la infancia atendiendo a las necesidades del sistema familiar y no a las tuyas.

Entiende que actúan porque no se quieren a sí mismos. Alguien que no tiene autoestima no puede dar amor a otras personas. Constantemente, aunque lo escondan, se dicen a sí mismos que no son dignos en la esencia y proyectan esa indignidad en sus hijos, pretendiendo que cambien, perfeccionándolos.

No caigas en la trampa de ser perfecta para que tus padres/madres narcisistas u otras personas con las que te relacionas te acepten o te quieran. La perfección es un ideal. Vivir pretendiendo ser perfecta es autodestructivo y es una enorme carga vivir pretendiendo ser perfecta.

Consejos prácticos para sanarte de la esclavitud del perfeccionismo con el que vives:

  1. Haz consciente que la razón por la que quieres ser perfecto es para conseguir validación, amor o apoyo de otras personas. Buscas fuera lo que ya tienes dentro de ti.
  2. Haz terapia. Busca un(a) terapeuta que pueda hacerte el mirroring que tus padres narcisistas no pudieron y deja que su mirada compasiva hacia ti te demuestre que no necesitas ser perfecta para que te quieran, sino simplemente ser tu misma.
  3. Pon límites a tus padres/madres narcisistas y diles que no. Si siguen teniendo dinámicas tóxicas en las que te exigen perfección, critican todo lo que haces o encuentran siempre la manera de minusvalorarte, pon distancia. No es posible recuperarse del perfeccionismo siguiendo las dinámicas tóxicas de la infancia que las generaron. Quizás con poner límites ellos entiendan que ya eres un adulto al que ya no pueden tratar como quieran, si no es así, quizás tengas que empezar el contacto cero.
  4. Practica la meditación para aceptarte. Tienes derecho a que te quieran siendo tal y como eres.

Fuente: https://www.psychologytoday.com