El rol del “Niño Perdido” en las Familias Narcisistas/Disfuncionales

En las familias narcisistas/disfuncionales los roles que se asignan a los miembros son rígidos y el/la que los decide (y que está predispuesto a asignarlos en función de sus propias necesidades y proyecciones) es el padre/madre narcisista con el apoyo del otro, que suele ser codependiente. Son como los papeles en una obra de teatro, de los que no es fácil salir a menos que se empiece terapia. Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, puedes empezar por ver qué roles son los que has desempeñado en tu familia de origen.

En familias disfuncionales es muy común que uno de los hijos sea ignorado y tratado como si no existiera. Es como si los padres no notaran que el niño está ahí. El “Niño Perdido” es como se llama a este rol en la familia porque el mensaje que se le da es ése precisamente, el de: “¡Piérdete!”. No es victimizado como el niño que ejerce el rol del Chivo Expiatorio, pero se le ignora. Aprenden a invisibilizarse en la familia porque se les da el mensaje de que molestan a los padres y que cuanto menos se hagan notar, serán “apreciados” o “valorados” por esto.

La Niña Perdida tiende a ser callada y tímida, y no llama la atención. De adultas, siguen siendo tímidas y pueden retirarse, siendo muy reacias al contacto y a tener vínculos con otras personas. Tienden a evitar la confrontación y el drama, y ​​pueden volverse muy inexpresivas. Esta falta de conexión con la familia y consigo mismas puede hacer que de adultas tengan dificultades para identificar quiénes son.

Se vuelven muy independientes porque en su familia disfuncional no se les permitía o se les hacía sentir culpables por pedir o por expresarse. Les resulta difícil aceptar sus limitaciones y pedir cosas a otras personas. Han aprendido a no esperar nada de los demás. Su forma de lidiar con la realidad es retirarse de ella. Niegan que tienen sentimientos y “no se molesten en molestarse”.

El Niño Perdido suele invertir mucho tiempo en estas actividades:

  • Soñar despierto, fantasear.
  • Leer, estudiar.
  • Ver la televisión, jugar a videojuegos.
  • Entretenerse jugando solo.

Estas niñas crecen y se convierten en adultas que están emocionalmente anestesiadas y tienen baja autoestima. Le tienen miedo a la intimidad y las relaciones sociales les dan ansiedad. Son muy retraídas y tímidas, y se aíslan socialmente. Muchas actrices y escritoras son Niñas Perdidas que han encontrado una manera de expresar emociones mientras se esconden detrás de sus personajes.

Los niños de familias disfuncionales, al adaptarse a la dinámica familiar y los roles asignados, tienen una visión distorsionada de quiénes son hasta el punto de creer que ellos son su rol. Algunos se pasan así toda una vida, sin llegar a descubrir quiénes son realmente, sin desarrollar una personalidad madura y propia, que a más allá de unos roles infantiles, asignados para propiciar dinámicas tóxicas en el sistema familiar disfuncional.

Características del Niño Perdido en la Familia Narcisista/Disfuncional

Para entender si tú o alguien a quien conoces ejerció el rol de la Niña Perdida en una familia narcisista/disfuncional, éstas son sus características:

  1. Anestesiado

    El adulto que alguna vez fue un Niño Perdido en una familia disfuncional tiene problemas para sentir sus propias emociones. Cuando les sucede algo negativo, les será difícil sentirse tristes. También les puede resultar difícil sentirse felices cuando les pasan cosas buenas.

    Esto se debe a que en su infancia se acostumbraron a esconder sus emociones para “no dar que hacer” o “no ser un problema” para la familia. A base de reprimir, negar, introyectar (volverlas contra uno mismo) emociones, la persona llega a la edad adulta estando en muy poco contacto con sus emociones, como adormecida. Esto lleva, en general, a tener poca energía vital.

  2. Aislada

    Debido a esta necesidad de ser invisible en su familia de origen, estará muy acostumbrada a pasar tiempo sola y a entretenerse consigo misma, desarrollando pocas habilidades sociales. Generalmente, serán personas tímidas e introvertidas y con pocos amigos.

    En casos extremos, puede llevar a situaciones de un auténtico aislamiento social.

  3. Falta de intimidad

    Básicamente, el Niño Perdido en la infancia no hizo conexiones con otros miembros de la familia. Debido a esto, como adultos, les resulta muy difícil tener vínculos y conexiones profundos, en los que haya intimidad física y emocional. Inconscientemente, hay un miedo a la intimidad.

  4. Se sacrifica

    Por lo general, se trata de una persona que sacrificará sus necesidades por las de los demás, que estará disponible para los otros y que tendrá una actitud de “yo siempre estoy bien y no necesito nada”.

    Al fondo, lo que hay es la experiencia de una niña que nunca pedía nada, ni esperaba nada de los demás y que creció pensando que el mundo tenía poco que ofrecerle.

  5. Baja autoestima

    Generalmente, la Niña Perdida crecerá con una autoestima baja. A pesar de que realmente no se hicieron notar de manera negativa en la familia, tampoco recibieron apoyo ni amor. Si no hacen terapia, de adultas mantienen un perfil bajo, pasan desapercibidas, sin hundirse y sin destacar. En definitiva, sobreviviendo sin esperar gran cosa de la vida.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, salir del rol de la Niña Perdida requiere salir de la invisibilización, aceptar las necesidades y los deseos, querer conectar con una misma y con los demás e interiorizar ideas como las de:

“Yo importo” o “Merezco dar y recibir amor”

A la persona que ha ejercido el rol del Niña Perdida le pueden venir  bien, además de hacer terapia, actividades como el teatro o la danza, en las que pueda expresarse de una forma espontánea.

Si quieres saber cómo comprender y sanar el abuso narcisista, éste y otros roles de los miembros en familias disfuncionales, son tratados en profundidad por el psicoterapeuta estadounidense John Bradshaw en su libro “Volver a Casa”.

Fuente: https://www.learning-mind.com

Anuncios

¿Estás ejerciendo el Rol del Padre o la Hija en tu Relación de Pareja?

El rol de la madre y el hijo en la relación de pareja

Los conflictos que se dan en el ámbito de la pareja son complicados. Pero hay una dinámica que puede ser un poco más fácil de entender. Muy a menudo, las parejas experimentan problemas cuando una persona asume el papel de padre y la otra el papel de hija. Entender esta dinámica puede arrojar luz sobre cómo puede estar interfiriendo en tu relación y disminuyendo tu amor, respeto y atracción hacia tu pareja.

Muchos de nosotros podemos relacionarnos con los escenarios en los que uno de los compañeros está siendo padre, es decir, adopta el rol en el que es instructivo, superior o incluso disciplinario en su estilo de relación. Tienden a ofrecer muchos consejos o asistencia basados ​​en una inclinación general para cuidar o dirigir a la otra persona. Con frecuencia, pueden sobrepasar los límites y hacer demasiado por su pareja, a menudo viendo a la otra persona de manera crítica, como impotente o irresponsable. Un compañero paterno puede tener una tendencia a ser correctivo, diciéndole a la otra persona lo que “debe” hacer o “debería” haber hecho.

La pareja en un rol más infantil puede llorar, desmoronarse o usar estrategias pasivo-agresivas para salirse con la suya. A menudo se sienten victimizadas, impotentes y dependientes de su pareja. Pueden comportarse de maneras rebeldes o irresponsables, provocando a su pareja e incitando a la otra persona a intervenir y hacerse cargo. Cuando se enfrentan, la persona infantil puede sentirse fácilmente herida o enfadada, lo que es más probable que provoque una reacción “a lo padre” por parte de su pareja, que dentro de esta dinámica disfuncional, se lo tomará como una provocación o un “desacato” a su autoridad.

Es fácil ver cómo cualquiera de las personas atrapadas en esta dinámica agrede al otro, creando un ciclo repetitivo doloroso. Como la mayoría de los conflictos de pareja, es difícil culpar, porque ambas personas tienen quejas válidas sobre el otro. Lo mejor que se puede hacer en este caso es observar el patrón de comportamiento y reconocer las formas en que perpetuamos el ciclo ejecutando nuestra mitad. Para hacer esto, debemos observar los comportamientos específicos asociados con la dinámica padre-hijo, así como el comportamiento por el que podemos esforzarnos por disfrutar de una relación más sana y equitativa.

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, quizás con este artículo te des cuenta de que para ti tu pareja es emocionalmente como tu padre/madre narcisista.

Dinámicas en una relación de pareja con los roles de padre e hija

Controlador vs Pasivo-Agresivo

  • Una persona en un rol infantil a menudo será más pasiva y dependiente, buscando ser dirigida por el otro o ser atendida por su pareja. Cuando esta persona está en un modo infantil, puede tender a desmoronarse y odiarse a sí misma o a malhumorase cuando se le da un feedback sobre su comportamiento.
  • Es más probable que una pareja que ejerce el rol de padre o madre se esfuerce y obligue a su pareja a hacer lo que “deben”. Una pareja paterna puede estar cerrada a otros puntos de vista, estar a la defensiva o incluso castigar cuando recibe un feedback sobre su comportamiento. Pueden contraatacar en relación a sugerencias o críticas que se les hacen.
  • Es útil para ambas personas tratar de permanecer no defensivas y con una actitud de apertura. En un modo adulto, ambas personas muestran curiosidad y están dispuestas a explorar las opiniones de su pareja, y ambas aceptan una crítica constructiva que puede ayudarles a crecer individualmente y en su relación.

Irracional vs demasiado racional/moralista

  • Una persona en un modo infantil a menudo es dominada por sus propias emociones, que la suelen llevar a perder la noción de lo que realmente está sucediendo o lo que más le interesa.
  • Una persona en el modo de padre/madre puede ir demasiado lejos al otro extremo, enfocándose excesivamente en ser “racional” a expensas de los sentimientos. Pueden volverse cínicos, críticos o moralistas, lo que frustra aún más a la pareja que se siente más activada emocionalmente.
  • Hay un equilibrio para ambas personas, que pueden esforzarse por ser racionales y estar en contacto con sus sentimientos. Idealmente, los adultos experimentan sus emociones, pero no se dejan llevar por ellas sino que las gestionan y se hacen responsables cada uno de las suyas.

Demasiado Directivo vs Sin Dirección

  • A una persona en el modo infantil le puede resultar difícil concentrarse o descubrir lo que quiere y cómo conseguirlo. Pueden operar como un “barco sin rumbo”, luchando por encontrar su camino.
  • Una persona paternalista puede abordar las actividades de manera más rígida o sin alegría, convirtiendo los deseos y metas en “deberes”, sin que haya ningún disfrute en lo que hace.
  • Cada persona, y la relación en sí, están mucho mejor cuando ambas partes se mantienen en contacto con sus deseos y necesidades individuales, formulando e implementando metas al tomar las acciones apropiadas para lograr satisfacer esos deseos y necesidades.

Poder Negativo Encubierto vs. Dominante

  • Alguien que asume un rol parental a menudo puede ser mandón. A veces, incluso puede llegar a abusar del poder, intimidando al otro a través de la rabia o la agresión.
  • Una persona que se siente como un niño en la situación puede intentar manipular al otro jugando a la víctima. Esta persona puede controlar a otros a través de la debilidad y puede desmoronarse en un esfuerzo por obtener lo que quiere.
  • Ambos patrones son destructivos. En lugar de afirmar el poder sobre el otro, cada persona debe esforzarse por tener un poder personal, en el cual ambos toman el control total de su existencia y cambian cualquier comportamiento que no les guste. Si desarrollan un sentido de poder personal, ambas personas se sentirán más fuertes en sí mismas y sabrán que pueden dirigir sus propias vidas.

Cuando las parejas comienzan a darse cuenta de que se están involucrando en estos patrones, tienen la tendencia de culpar al otro o a pensar que terminar la relación es la mejor solución. Sin embargo, si simplemente exteriorizamos el problema o dejamos de intentar mejorar nuestra relación, nunca cambiaremos el problema subyacente de nuestras propias defensas. Y en las relaciones futuras, tenderemos a recrear rápidamente la misma dinámica. Sin embargo, para romper este ciclo en una relación actual o evitar que se repita en una relación futura, podemos reconocer nuestros propios comportamientos y que podemos cambiar los ciclos perjudiciales cambiándonos a nosotros mismos.

Necesitamos comenzar con la compasión por nosotras mismas. Nuestra tendencia a actuar como niños o padres surgió de las defensas que formamos para adaptarnos y sobrevivir en nuestras infancias. En familias disfuncionales como la familia narcisista, es muy frecuente la práctica de infantilizar a los hijos cuando ya no son niños o de parentificarlos, inviertiendo el rol que les corresponde de forma natural.

Es posible que estas adaptaciones nos hayan servido para sobrevivir en la infancia, pero nos están perjudicando y limitando en nuestras relaciones adultas. Cuando nos involucramos en el comportamiento paterno o infantil, estamos perpetuando una dinámica poco sana. Sin embargo, conocer las formas en que nos involucramos en estos patrones y cambiarlos activamente puede realmente transformar nuestra relación. Es posible que nos cause ansiedad el hecho de mostrarnos vulnerables al hablar de estas dinámicas, lo cual supone renunciar a las defensas de nuestro pasado y mostrarnos como adultos abiertos con nuestra pareja. Pero al hacerlo, creamos una oportunidad real de lograr el amor y la cercanía que decimos que queremos.

Si estás en una relación con dinámicas de este tipo, recuerda que la otra persona que está en el rol opuesto, te hace de espejo a tu propio rol y que cada relación es una oportunidad para cambiar tu comportamiento y tu forma de estar en ellas. Las dinámicas que no se sanan en una relación, de un modo u otro, se repetirán en tu vida.

Nota: Hay que tener en cuenta que el artículo está enfocado en las relaciones de pareja pero estas dinámicas padre/hija, madre/hijo, padre/hijo, madre/hija se pueden dar en otros contextos en los que hay un vínculo, como las relaciones de amistad, de trabajo, de familia, de convivencia en un piso,…

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, te invito a que te hagas esta pregunta: ¿En cuántas de tus relaciones ejerces como el padre o la hija de la relación?

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Cuáles son tus Roles/Personajes Internos?

Se ha escrito mucho sobre los narcisistas y las máscaras que llevan y sobre el hecho de que debajo, aparentemente, no hay nada, queriendo decir que ni ellos mismos saben quiénes son. Esto es algo que también se puede aplicar a los que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales. Los roles que se vieron obligados a adoptar en la infancia son tan rígidos y tan extremos que hay mucha confusión con la identidad, “quién soy” y con las necesidades, “qué quiero”.

En la terapia Gestalt se habla de los diferentes personajes neuróticos que todas tenemos y parte de la terapia consiste en descubrirlos. Algunos de estos personajes pueden ser, por ejemplo, el juez, la niña buena, el payaso, la bruja,…

Todas las personas adoptamos esos roles/personajes de forma adaptativa. Sin embargo, en el caso de familias disfuncionales, donde el padre/madre sufre de un trastorno que es negado por la familia, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad, esos personajes son más extremos, están muy polarizados, algunos son autodestructivos y pueden llevar a sorprender, dependiendo de en qué contexto conozcamos a la persona, del cambio drástico entre uno y otro. Algo así como el Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Pasar de ser un pelele a un(a) tirano o de un(a) cobarde a un(a) rebelde.

Peter Van Der Kolk, en “El Cuerpo Lleva la Cuenta” habla de la terapia Sistemas Familiares Internos, cuyo pionero es el psicoterapeuta Richard Schwartz.

Schwartz habla de de la terapia de Sistemas Familiares Internos del siguiente modo:

“Una vez que pude dejar de lado mis ideas preconcebidas sobre la terapia y la mente, y comencé a escuchar realmente lo que mis clientes decían, lo que escuché repetidamente eran descripciones de lo que a menudo llamaban sus “partes”: las subpersonalidades en conflicto que residían dentro de ellos.”

¿Qué circunstancias fuerzan a estas Partes a Roles extremos? 

El trauma es uno de los factores. Pero, con mayor frecuencia, los valores de la familia de origen y los patrones de interacción de una persona crean polarizaciones internas que se intensifican con el tiempo y se reproducen en otras relaciones.

Éste no es un nuevo descubrimiento. Muchos otros teóricos han descrito un fenómeno interno similar, comenzando con la identificación de Freud, el ego y el superyó, y más recientemente las concepciones de las relaciones objetales de los objetos internos. Antes de la terapia de los Sistemas Familiares Internos, sin embargo, se prestó poca atención a cómo funcionaban estas entidades internas en relación entre sí.

Tipos de Personalidades dentro de cada Persona

¿Hay roles comunes para las partes entre las personas? Después de trabajar con una gran cantidad de clientes, cuenta Schwartz, algunos patrones comenzaron a aparecer.

  • La mayoría de sus pacientes tenían partes que intentaban mantenerlos funcionales y seguros. Estas partes intentan mantener el control de sus ambientes internos y externos, evitando que los demás se acerquen demasiado o que les haga depender de cualquier forma y centrándose en la imagen que dan a los demás en lugar de en satisfacer sus propias necesidades. Estas partes parecían tener funciones gerenciales y de protección y por ello se les llama Gerentes. Ejemplos de partes gerentes son la controladora y la perfeccionista.
  • Cuando una persona ha sido lastimada, humillada, asustada o avergonzada en el pasado, tendrá partes que transmitirán las emociones, los recuerdos y las sensaciones de esas experiencias. Los gerentes a menudo quieren mantener estos sentimientos fuera de la conciencia y, en consecuencia, intentan mantener las partes vulnerables y necesitadas encerradas en los armarios internos. Estas partes encarceladas se conocen como Exiliados. Un ejemplos de exiliado es el niño interior.
  • El tercer y último grupo de partes entra en acción cada vez que uno de los exiliados está molesto hasta el punto de que puede inundar a la persona con sus sentimientos extremos o hacer que la persona sea vulnerable a ser herida nuevamente. Cuando ése es el caso, este tercer grupo intenta extinguir las llamas internas del sentimiento lo más rápido posible, lo que les da el nombre de Bomberos. Tienden a ser muy impulsivos y se esfuerzan por encontrar una estimulación que anulará o disociará los sentimientos del exiliado. Los atracones de drogas, alcohol, comida, sexo o trabajo son actividades comunes de los bomberos.Ejemplos de bomberos son cuando la persona es muy reactiva o cuando tiene comportamientos obsesivo-compulsivos.

Qué es el Ser en este conjunto 

El Ser viene a ser nuestra esencia. Lo que está debajo de todos esos personajes y que, a medida que se avanza en el proceso terapéutico, consigue “dirigir” a la persona en una forma de autoliderazgo, consiguiendo que esas partes sanen, se suavicen o intervengan sólo en ocasiones muy puntuales. Que dejen de ser tan extremas, consiguiendo, en definitiva, una armonía.

¿Cuáles son las características del autoliderazgo? Swartchtsz habla de que en sus pacientes emergen las siguientes cualidades cuando están más en el ser. Las llama las 8 Cs: calma, curiosidad, claridad, compasión, confianza, creatividad, coraje y conectividad.

¿Y tú? ¿Te has visto reconocido en este artículo?¿Cuáles son tus personajes? ¡Deja un comentario!

Fuente: https://www.selfleadership.org

Roles de los miembros en las Familias Narcisistas

En las familias narcisistas/disfuncionales cada miembro representa un rol concreto. Esto se debe a que cada uno de los miembros de la familia satisface las necesidades del sistema familiar, no las suyas propias. Por eso, los roles que se ejercen son muy rígidos, como si se tratase de una obra de teatro donde los miembros tienen asignado un papel y no pudieran moverse de él. En una familia narcisista disfuncional nadie consigue entender QUIÉN ES realmente, no hay un desarrollo sano del Yo Verdadero.

Solamente los miembros que empiezan terapia y que entienden el rol que han ejercido en su familia de origen y después de forma inconsciente con otros grupos en la vida, pueden salirse del papel e iniciar el camino para sanar y descubrir quiénes son realmente.

Éstos son los roles más frecuentes que se ejercen en una familia narcisista/disfuncional. Por lo general, el que reparte los papeles de forma inconsciente es el narcisista de la familia.

La Facilitadora

Otro nombre para este rol es el de “la cuidadora”. Es la mártir de la familia y desarrolla contribuye a la disfunción de la familia con su codependencia sobre uno de los padres (muchas veces, el narcisista).

Se preocupan, alimentan y apoyan, escuchan y consuelan a los demás. Su concepto completo del yo está basado en lo que aportan a los otros.

El cuidador protege y cuida del padre/madre problemático, de forma tal que este último nunca experimenta las consecuencias negativas de sus acciones.

La Facilitadora cree que tiene el deber de actuar como lo hace porque de otro modo la familia no sobreviviría.

La paradoja sobre el comportamiento del Facilitador es que impidiendo una crisis en los padres disfuncionales, también impide que haya la experiencia correctiva que trae una una crisis, que sería la que haría que el padre/la madre narcisista tuviese que replantearse la espiral de abusos.

Este rol puede interpretarlo tanto el padre o la madre como un hijo o una hija. 

El Héroe

Este miembro de la familia dedica su tiempo y atención a hacer que la familia parezca “normal” y sin problemas. La máscara heroica la compensa con la vida doméstica disfuncional. Hiper- responsables y autosuficientes, a menudo son perfeccionistas, tienen éxito y de puertas hacia afuera parece que todo les va bien y son felices.

Los padres esperan que esta niña demuestre que son buenos padres y buenas personas. Su objetivo en la vida es lograr el “éxito”, siempre deben ser “valientes y fuertes.”

El impulso compulsivo del héroe para tener éxito puede llevarle a enfermedades relacionadas con el estrés y el exceso de trabajo compulsivo. Aprenden a una edad temprana a convertirse en un esposo sustituto del padre/la madre que debería ejercer esa función. Se comete con ellos incesto emocional.

La Niña Dorada

La “Golden Child”, como se le conoce por el término en inglés, es la destinataria de todas las proyecciones positivas de los  narcisistas, y es su hija favorita. A cambio, se le pide que sea la imagen y semejanza, el reflejo fiel de esas proyecciones y que le tenga una devoción y admiración al padre/la madre narcisistas similar al de las sectas o cultos. No le puede cuestionar ni desobedecer ni decepcionar nunca.

La Niña Dorada, al igual que la Heroína, suele ser víctima de incesto emocional. También es testigo y, a veces toma parte, en el abuso de las otras niñas de la familia.

El Chivo Expiatorio

El Chivo Expiatorio es el “niño problemático” o el “que crea problemas”. Este miembro de la familia siempre parece desafiante, hostil y enfadado. El chivo expiatorio es el que cuenta la verdad sobre la familia y, a menudo verbalizará o representará el “problema” que la familia intenta ocultar o negar. El comportamiento de esta persona siempre es visto de una forma negativa por los demás y se proyecta en él la rabia.

El Chivo Expiatorio generalmente tiene problemas en el colegio porque capta la atención de la única manera en que saben hacerlo, de forma negativa. Pueden ser muy inteligentes, desarrollar habilidades sociales dentro de su círculo de compañeros y convertirse en líderes en sus propios grupos fuera de su familia de origen.

El Chivo Expiatorio es al que se “sacrifica” por la familia, al que se le obliga a encarnar toda la vergüenza tóxica que siente la familia, al que se culpa de forma injusta de cualquier cosa, al que se le dice que hace las cosas mal, sobre el que el padre/la madre narcisista proyecta de forma negativa.

Los chivos expiatorios pueden adoptar muchas formas. Las dos más comunes son:

  • El niño enfermo, con el que se meten los demás o el débil.
  • El niño rebelde, enfadado, que se mete en conflictos constantemente. Muchas veces son autodestructivos y cínicos.

El chivo expiatorio en la mayoría de los casos es víctima de abuso emocional y/o psicológico y/o físico por parte del padre/la madre narcisista.

La Niña Perdida

La Niña Perdida es a la que generalmente se le conoce como “la más tranquila” o “la soñadora”. La Niña Perdida es la niña invisible. Intentan escapar de la situación familiar haciéndose muy pequeñas y calladas. Se mantienen alejadas de los problemas y pasan mucho tiempo solas.

El objetivo de tener una hija perdida en la familia es similar al de la heroína. Debido a que la niña perdida rara vez tiene problemas porque interactúa poco con otras personas y se niega sus propias necesidades, la familia puede decir:

“Es una buena chica. Todo parece estar bien en su vida, así que las cosas no pueden ser tan malas en la familia”.

Esta niña evita las interacciones con otros miembros de la familia y básicamente desaparece, se vuelve invisible. Se vuelven solitarias, o son muy tímidas. La niña perdida busca la privacidad de su propia compañía para alejarse del caos familiar. Debido a que no interactúan, nunca tienen la oportunidad de desarrollar importantes habilidades sociales y de comunicación.  A menudo tienen malas habilidades sociales, dificultades con la intimidad y en la formación de relaciones. Niegan tener sentimientos y, para no tener que lidiar con la realidad, se evaden de ella, refugiándose en actividades como la lectura, la televisión, los videojuegos,…

En una familia disfuncional, la Niña Perdida no parece importar al/a la narcisista, y evita el conflicto manteniendo un perfil bajo. No son percibidas como una amenaza o una buena fuente de suministro, pero generalmente son víctimas de abandono y abuso emocional.

La Mascota

El objetivo de la Mascota es romper la tensión y aligerar el estado de ánimo con humor o payasadas. Este niño se siente impotente en la dinámica que se desarrolla en la familia e intenta interrumpir la tensión, la ira, el conflicto, la violencia u otras situaciones desagradables dentro de la familia siendo “el bufón de la corte”.

La Mascota busca ser el centro de atención en la familia, a menudo entretener a la familia y hacer que todos se sientan mejor a través de su comedia. También pueden usar el humor para comunicarse y enfrentar la disfunción familiar, en lugar de abordarla de forma directa.

También usan el humor para comunicar las emociones reprimidas en la familia, como la ira, el dolor, la hostilidad o el miedo. Este comportamiento es desenfadado e hilarante, justo lo que necesita una familia con dolor, pero las payasadas de la mascota no sanan las heridas emocionales, sólo proporcionan un bálsamo temporal. Esas heridas se sanan de verdad entrando en la tristeza y la rabia, no en la risa.

A menudo tienen cargas en lugar de amistades, y se involucran en relaciones abusivas en un intento de “salvar” a la otra persona. Tienen una autoestima muy baja y sienten mucha culpa, por lo que trabajan arduamente para superarla siendo realmente “agradables” (es decir, personas complacientes, codependientes).

Fuente: outofthestorm.

Lo más frecuente es que una misma persona ejerza varios de estos roles a la vez de forma alternativa.  

John Bradshow, en su libro “Volver a casa” propone un ejercicio muy bueno para empezar a trabajar salir de estos roles.

Así, por ejemplo, si has ejercido el rol de la facilitadora en tu familia de origen, poniendo tu autoestima en lo que haces por los demás. Prueba a hacer estas tres cosas:

  1. Niega tu ayuda a una persona que te la pida, sólo por el hecho de ver que puedes escoger y decir que no.
  2. Pide tú ayuda a una persona con algo que te cueste hacer tú sola y que te vendría bien que te echasen una mano.
  3. Acude a alguien que sepa más que tú, que sea experta en un área determinada y que te pueda dar un buen consejo.

¿Qué papeles has ejercido en tu familia de origen? ¡Deja un comentario!