¿Cuáles son tus Roles/Personajes Internos?

Se ha escrito mucho sobre lxs narcisistas y las máscaras que llevan y sobre el hecho de que debajo, aparentemente, no hay nada, queriendo decir que ni ellxs mismxs saben quiénes son. Yo creo que esto es algo que también se puede aplicar a lxs que hemos crecido en familias narcisistas/disfuncionales. Los roles que nos vimos obligadxs a adoptar en la infancia son tan rígidos y tan extremos que hay mucha confusión con la identidad, con quiénes somos y con las necesidades, qué queremos.

En la terapia Gestalt se habla de los diferentes personajes neuróticos que todxs tenemos y parte de la terapia consiste en descubrirlxs. Algunos de estos personajes pueden ser, por ejemplo, el juez, la niña buena, el payaso, la bruja,…

Todas las personas adoptamos esos roles/personajes de forma adaptativa. Sin embargo, en mi opinión, en el caso de familias disfuncionales, donde el padre/madre sufre de un trastorno que es negado por la familia, como el Trastorno Narcisista de la Personalidad, esos personajes son más extremos, están muy polarizados, algunos son autodestructivos y pueden llevar a sorprender, dependiendo de en qué contexto conozcamos a la persona, del cambio drástico entre uno y otro. Algo así como Jekyll y Hyde. Pasar de ser un pelele a un(a) tirano o de un(a) cobarde a un(a) rebelde.

Peter Van Der Kolk, en “El Cuerpo Lleva la Cuenta” habla de la terapia Sistemas Familiares Internos, cuyo pionero es el psicoterapeuta Richard Schwartz.

Schwartz habla de de la terapia de Sistemas Familiares Internos del siguiente modo:

“Una vez que pude dejar de lado mis ideas preconcebidas sobre la terapia y la mente, y comencé a escuchar realmente lo que mis clientes decían, lo que escuché repetidamente eran descripciones de lo que a menudo llamaban sus “partes”: las subpersonalidades en conflicto que residían dentro de ellxs.”

¿Qué circunstancias fuerzan a estas partes a roles extremos? 

El trauma es uno de los factores. Pero, con mayor frecuencia, como he explicado los valores de la familia de origen y los patrones de interacción de una persona crean polarizaciones internas que se intensifican con el tiempo y se reproducen en otras relaciones.

Éste no es un nuevo descubrimiento. Muchos otros teóricos han descrito un fenómeno interno similar, comenzando con la identificación de Freud, el ego y el superyó, y más recientemente las concepciones de las relaciones objetales de los objetos internos. Antes de la terapia de los Sistemas Familiares Internos, sin embargo, se prestó poca atención a cómo funcionaban estas entidades internas en relación entre sí.

Tipos de personalidades dentro de cada persona

¿Hay roles comunes para las partes entre las personas? Después de trabajar con una gran cantidad de clientes, cuenta Schwartz ,algunos patrones comenzaron a aparecer. La mayoría de lxs clientes tenían partes que intentaban mantenerlos funcionales y segurxs. Estas partes intentaron mantener el control de sus ambientes internos y externos, evitando que se los demás se acercaran demasiado o que les hiciera depender de ellxs de cualquier forma, criticando su apariencia o desempeño para que se vean o actúen mejor y centrándose en cuidar de los demás más que de sus propias necesidades Estas partes parecían tener funciones gerenciales y de protección y por ello se les llama gerentes. Yo he identificado como mis gerentes a la controladora y la perfeccionista.

Cuando una persona ha sido lastimada, humillada, asustada o avergonzada en el pasado, él/ella tendrá partes que transmitirán las emociones, los recuerdos y las sensaciones de esas experiencias. Lxs gerentes a menudo quieren mantener estos sentimientos fuera de la conciencia y, en consecuencia, intentan mantener las partes vulnerables y necesitadas encerradas en los armarios internos. Estas partes encarceladas se conocen como exiliados. Yo he identificado como mis exiliados, a la niña interior, a la que actualmente estoy sanando en terapia y a la mujer que necesita amor de un hombre, amor romántico, que me lo negaba porque no recibí mucho amor de mi padre en la infancia.

El tercer y último grupo de partes entra en acción cada vez que unx de lxs exiliadxs está molestx hasta el punto de que puede inundar a la persona con sus sentimientos extremos o hacer que la persona sea vulnerable a ser herida nuevamente. Cuando ése es el caso, este tercer grupo intenta extinguir las llamas internas del sentimiento lo más rápido posible, lo que les da el nombre de bomberxs. Tienden a ser muy impulsivxs y se esfuerzan por encontrar una estimulación que anulará o disociará los sentimientos del/de la exiliadx. Los atracones de drogas, alcohol, comida, sexo o trabajo son actividades comunes de lxs bomberxs. Yo he identificado como mis bomberxs a la parte reactiva de rabia que salta cuando me siento atacada y a las compras de ropa compulsivas, para sentirme mejor. Lo utilizo para regular mi ánimo de forma disfuncional, ya que es un parche porque el sentirme mejor es algo muy momentáneo. 

Qué es el Ser en este conjunto 

El Ser viene a ser nuestra esencia. Lo que está debajo de todos esos personajes y que, a medida que se avanza en el proceso terapéutico, consigue “dirigir” a la persona en una forma de autoliderazgo, consiguiendo que esas partes sanen, se suavicen o intervengan sólo en ocasiones muy puntuales. Que dejen de ser tan extremas, consiguiendo, en definitiva, una armonía.

¿Cuáles son las características del autoliderazgo? Swartchtsz habla de que en sus pacientes emergen las siguientes cualidades cuando están más en el ser. Las llama las 8 Cs: calma, curiosidad, claridad, compasión, confianza, creatividad, coraje y conectividad.

¿Y tú? ¿Te has sentido reconocidx en este post?¿Cuáles son tus personajes? ¡Deja un comentario!

Fuente: https://www.selfleadership.org

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Roles de los miembros en las Familias Narcisistas/Disfuncionales

En las familias narcisistas/disfuncionales cada miembro representa un rol concreto. Esto se debe a que cada uno de los miembros de la familia satisface las necesidades del sistema familiar, no las suyas propias. Por eso, los roles que se ejercen son muy rígidos, como si se tratase de una obra de teatro donde los miembros tienen asignado un papel y no pudieran moverse de él. En una familia narcisista disfuncional nadie consigue entender QUIÉN ES realmente, no hay un desarrollo sano del Yo Verdadero.

Solamente los miembros que empiezan terapia y que entienden el rol que han ejercido en su familia de origen y después de forma inconsciente con otros grupos en la vida de forma inconsciente, pueden salirse del papel e iniciar el camino para sanarse y descubrir quiénes son realmente.

Estos son los roles más frecuentes que se ejercen en una familia narcisita/disfuncional. Por lo general, el que reparte los papeles de forma inconsciente es el/la narcisista de la familia.

El Facilitador/la Facilitadora

Otro nombre para este rol es el de “el cuidador/la cuidadora”. Es el/la mártir de la familia y desarrolla contribuye a la disfunción de la familia con su codependencia sobre uno de los padres (muchas veces el/la narcisista).

Se preocupan, alimentan y apoyan, escuchan y consuelan a los demás. Su concepto completo del yo está basado en lo que aportan a los otros.

El/la cuidador(a) protege y cuida del padre/madre problemático/problemática de forma tal que este último/esta última nunca experimenta las consecuencias negativas de sus acciones.

El Facilitador/la Facilitadora cree que tiene el deber de actuar como lo hace porque de otro modo la familia no sobreviviría.

La paradoja sobre el comportamiento del/de la Facilitador(a) es que impidiendo una crisis en los padres disfuncionales, también impide que haya la experiencia correctiva que trae una una crisis, que sería la que haría que el padre/la madre narcisista tuviese que replantearse la espiral de abusos.

Este rol puede interpretarlo tanto un padre/madre como un hijo/una hija. 

El Héroe/La Heroína

Este miembro de la familia dedica su tiempo y atención a hacer que la familia parezca “normal” y sin problemas. La máscara heroica la compensa con la vida doméstica disfuncional. Hiper- responsables y autosuficientes, a menudo son perfeccionistas, tienen éxito y de puertas para afuera parece que todo les va bien y son felices.

Los padres esperan que este niño/esta niña demuestre que son buenos padres y buenas personas. Su objetivo en la vida es lograr el “éxito”, siempre deben ser “valientes y fuertes.”

El impulso compulsivo del héroe/de la heroína para tener éxito puede llevarle a enfermedades relacionadas con el estrés y el exceso de trabajo compulsivo. Aprenden a una edad temprana a convertirse en un esposo/esposa sustituto/sustituta del padre/la madre que debería ejercer esa función. Se comete con ellos/ellas, incesto emocional.

El Niño Dorado/La Niña Dorada

El/la “Golden Child”, como se le conoce por el término en inglés, es el destinatario de todas las proyecciones positivas de los padres/madres narcisistas, y es su hijo/hija favorito/favorita. A cambio, se le pide que sea la imagen y semejanza, el reflejo fiel de esas proyecciones y que le tenga una devoción y admiración al padre/la madre narcisistas similar al de las sectas o cultos. No le puede cuestionar ni desobedecer ni decepcionar nunca.

El Niño Dorado/la Niña Dorada, al igual que el Héroe/la Heroína suele ser víctima de incesto emocional por parte del padre/la madre narcisista. También es testigo y, a veces toma parte, en el abuso de los otros niños/las otras niñas de la familia.

El Chivo Expiatorio

El Chivo Expiatorio es el “niño problemático/la niña problemática” o el “que crea problemas”. Este miembro de la familia siempre parece desafiante, hostil y enfadado. El chivo expiatorio es el que cuenta la verdad sobre la familia y, a menudo verbalizará o representará el “problema” que la familia intenta ocultar o negar.

El comportamiento de esta persona siempre es visto de una forma negativa por los demás y se proyecta en él/ella la rabia.

El Chivo Expiatorio generalmente tiene problemas en el colegio porque capta la atención de la única manera en que saben hacerlo, de forma negativa. Pueden ser muy inteligentes, desarrollar habilidades sociales dentro de su círculo de compañeros y convertirse en líderes en sus propios grupos fuera de la familia.

El Chivo Expiatorio es el que se sacrifica por la familia, al que se le obliga a encarnar toda la vergüenza tóxica que siente la familia, al que se culpa de forma injusta de cualquier cosa, al que se le dice que hace las cosas mal, sobre el/la que el padre/la madre narcisista proyecta de forma negativa.

Los chivos expiatorios pueden adoptar muchas formas. Las dos más comunes son:

  • El niño/la niña enfermo/enferma, con el/la que se meten los demás o el/la débil.
  • El niño/la niña rebelde, enfadado/enfadada, que se mete en conflictos constantemente. Muchas veces son autodestructivos-autodestructivas, cínicos/cínicas e incluso malos/malas.

El chivo expiatorio en la mayoría de los casos es víctima de abuso emocional y/o psicológico y/o físico por parte del padre/la madre narcisista.

El Niño Perdido/la Niña Perdida

El Niño Perdido/la Niña Perdida es al/a la que generalmente se le conoce como “el más tranquilo/la más tranquila” o “el soñador/la soñadora”. El Niño Perdido/la Niña Perdida es el niño invisible/la niña invisible. Intentan escapar de la situación familiar haciéndose muy pequeños/pequeñas y callados/calladas. Se mantienen alejados/alejadas de los problemas y pasan mucho tiempo solos/solas.

El objetivo de tener un hijo perdido/una hija perdida en la familia es similar al del héroe/la heroína. Debido a que el niño perdido/la niña perdida rara vez tiene problemas porque interactúa poco con otras personas y se niega sus propias necesidades, la familia puede decir:

“Es un buen chico/una buena chica. Todo parece estar bien en su vida, así que las cosas no pueden ser tan malas en la familia”.

Este niño/esta niña evita las interacciones con otros miembros de la familia y básicamente desaparece, se vuelve invisible. Se vuelven solitarios/solitarias, o son muy tímidos/tímidas. El niño perdido/la niña perdida busca la privacidad de su propia compañía para alejarse del caos familiar. Debido a que no interactúan, nunca tienen la oportunidad de desarrollar importantes habilidades sociales y de comunicación.  A menudo tienen malas habilidades sociales, dificultades con la intimidad y en la formación de relaciones. Niegan tener sentimientos y para no tener que lidiar con la realidad se evaden de ella.

En una familia narcisista/disfuncional, el Niño Perdido/la Niña Perdida no parece importar al/a la narcisista, y evita el conflicto manteniendo un perfil bajo. No son percibidos/percibidas como una amenaza o una buena fuente de suministro, pero generalmente son víctimas de abandono y abuso emocional.

La Mascota

El objetivo de la Mascota es romper la tensión y aligerar el estado de ánimo con humor o payasadas. Este niño/esta niña se siente impotente en la dinámica que se desarrolla en la familia e intenta interrumpir la tensión, la ira, el conflicto, la violencia u otras situaciones desagradables dentro de la familia al ser el bufón/la bufona de la corte.

La mascota busca ser el centro de atención en la familia, a menudo entretener a la familia y hacer que todos se sientan mejor a través de su comedia. También pueden usar el humor para comunicarse y enfrentar la disfunción familiar, en lugar de abordarla de forma directa.

También usan el humor para comunicar las emociones reprimidas en la familia, como la ira, el dolor, la hostilidad o el miedo. Este comportamiento es desenfadado e hilarante, justo lo que necesita una familia con dolor, pero las payasadas de la mascota no curan las heridas emocionales, sólo proporciona un bálsamo temporal. Esas heridas se curan de verdad entrando en la tristeza y la rabia, no en la risa.

A menudo tienen cargas en lugar de amistades, y se involucran en relaciones abusivas en un intento de “salvar” a la otra persona. Tienen una autoestima muy baja y sienten mucha culpa ,por lo que trabajan arduamente para superarla siendo realmente “agradables” (es decir, personas complacientes, codependientes).

Fuente: outofthestorm.

Una misma persona puede ejercer varios de estos roles a la vez. Yo representaba los roles del chivo expiatorio, la niña perdida, la facilitadora y la mascota en mi familia de origen.

John Bradshow, en su libro “Volver a casa” propone un ejercicio muy bueno para empezar a trabajar salir de estos roles.

Así, por ejemplo, si has ejercido el rol del facilitador/la facilitadora en tu familia de origen, poniendo tu autoestima en lo que haces por los demás. Prueba a hacer estas tres cosas:

  1. Niega tu ayuda a una persona que te la pide, sólo por el hecho de ver que puedes escoger y decir que no.
  2. Pide tú ayuda a una persona con algo que te cueste hacer tú solo/sola y que te vendría bien que te echasen una mano.
  3. Acude a alguien que sepa más que tú, que sea experto/experta en un área determinada y que te pueda dar un buen consejo.

¿Qué papeles ejercías tú en tu familia de origen? ¡Deja un comentario!