El Resentimiento

¿Prefieres el resentimiento o el perdón? Puedes escoger entre uno u otro.

Qué es el Resentimiento

En las familias narcisistas/disfuncionales suele haber un tema con la rabia en general. O bien no se muestra ni se reconoce en absoluto y la familia tiene muchos comportamientos pasivo-agresivos, o bien hay una muestra excesiva de ella, siendo utilizada por el/la narcisista para abusar, controlar y dominar a los demás miembros de la familia.

Si uno de los hijos de la familia es escogido para ejercer el rol del chivo expiatorio, el/la narcisista de la familia le vomitará su rabia (que no sabe gestionar) de una forma abusiva, durante años, lo que llevará a esta persona a crecer con esta emoción de una forma intensa, teniendo problemas para gestionarla, sin saber cuál es su origen y pudiendo derivar en el resentimiento crónico.

El resentimiento supone arrastrar una rabia antigua, de infancia, hasta la edad adulta, que lleva a una actitud beligerante y auto-destructiva. Una persona con resentimiento crónico se suele sentir mal consigo misma, cree que la vida le debe algo y está constantemente a la defensiva.

A diferencia de la rabia, que es estimulada por incidentes o pensamientos concretos, el resentimiento crónico tiene que ver más bien con un poso de rabia antigua, que está como de fondo la mayor parte del tiempo. Es una defensa general del ego: cuanto más frágil es el ego, más resentimiento se requiere para la defensa.

Para quienes más lo necesitan, la defensa del ego es más importante que el aprendizaje, la verdad y la razón. Por lo tanto, el resentimiento distorsiona en gran medida el pensamiento a través de:

  • La simplificación excesiva, por ejemplo, “Este tío es tonto y punto”.
  • El sesgo de confirmación, por ejemplo, “Todas las personas tienen pareja menos yo”.
  • La incapacidad para comprender otras perspectivas, por ejemplo, no poner nada de tu parte para resolver un conflicto con otra persona.
  • La prueba de la realidad deteriorada vs principio de realidad, que supone una incapacidad para distinguir los pensamientos de la realidad, por ejemplo, “Mis compañeros de trabajo tienen un complot contra mí” en lugar de “Estoy paranoica”.

Con el tiempo, el resentimiento se convierte en una visión del mundo o una forma de vida. Debido a que los resentidos tienen que devaluar a los demás para proteger sus frágiles egos, el resentimiento crónico en las relaciones íntimas inevitablemente conduce a alguna forma de abuso verbal o emocional y, al final, si la pareja se queda allí, al desprecio y al asco.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, superar el resentimiento es algo que te llevará a estar a otro lugar en la vida.

Características del Resentimiento en las Relaciones

  • Alta reactividad emocional: un sentimiento negativo en uno desencadena el caos o el cierre en banda por parte de la otra.
  • Regulación externa de las emociones: las emociones desagradables están reguladas por intentos de controlar o devaluar a la otra persona.
  • Luchas de poder: intentar “ganar” o estar por encima de la otra persona en lugar de reconciliarse y conectarse.
  • Crítica, obstrucción, defensa, desprecio.
  • Caminar como ‘pisando huevos’: ambas partes sienten esto, pero típicamente será una de ellas la que se comporte como si la relación fuera un campo de minas en un intento por evitar el resentimiento o abuso por parte de la otra.
  • Abanico emocional estrecho y rígido: las partes se balancean entre el resentimiento y la depresión, con poca experiencia emocional en el medio.

Aunque se entiende mejor como un conjunto de malos hábitos en lugar de como una adicción, como algunos autores han sugerido, el resentimiento comparte con las adicciones la necesidad de “tocar fondo” antes de que haya motivación para cambiar. Eso es porque el resentimiento requiere una atribución de culpa: “Es culpa de alguien que yo me sienta mal o impotente”. Las emociones negativas parecen castigos (a una misma) que requieren represalias (a otras personas) en lugar de motivaciones para sanar y mejorar. Las personas resentidas generalmente tienen que tocar fondo: perder una relación, ser despedidas de un trabajo,.. antes de que haya suficiente motivación para responsabilizarse y cambiar de actitud.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, el tema de un cambio de actitud, presencia y percepción de la realidad es fundamental. Si quieres saber cómo superar el resentimiento al que te ha llevado el abuso narcisista, te damos las claves.

 Cómo Superar el Resentimiento

Las personas resentidas se sienten devaluadas e impotentes sin el resentimiento. Antes de renunciar a una defensa que probablemente hayan mantenido desde la infancia, sus egos necesitan una forma más efectiva de sentirse valiosos y poderosos, es decir, capaces de actuar en su mejor interés a largo plazo.

  • Una persona resentida reacciona de forma agresiva y se queja mucho de los demás. Lo primero es que se de cuenta de que tiene una actitud que es tóxica y dañina para sí misma y para las personas que le rodean.
  • Encontrar la motivación dentro de sí misma que le lleve a construir en lugar de destruir.
  • Dejar de poner la atención afuera. Cuando la persona sienta rabia, darle herramientas para que aprenda a gestionarla en lugar de culpar a los demás de ella.
  • Aumentar el poder personal. Muchas personas resentidas entran en juegos de poder en el que la premisa es: ‘el poder o lo tienes tú o lo tengo yo’, y gastan una cantidad enorme de energía en ganar la batalla del poder. Cuando una persona aumenta su poder personal, no necesita competir con nadie por él porque es consciente de que nadie se lo puede quitar si ella no lo da. Actuar desde el poder personal supone respetarse a una misma y a las personas con las que nos relacionamos.

Todo estos son pasos que te llevarán a abandonar el resentimiento, tener una visión más realista de ti misma y de los demás y a perdonarte a ti y a la persona de tu familia que te transmitió su problema con la rabia.

Como tantos otros temas de la terapia, el resentimiento es algo que lleva un tiempo superar, que requiere de paciencia y que supone un cambio de perspectiva, para estar más en el agradecimiento y el perdón y menos en la queja y la deuda emocional. Es posible que necesites que una persona te acompañe en este proceso de liberar el resentimiento.

Romper las defensas del ego no es algo fácil, porque suele llevar a la persona a sentirse indefensa y sin recursos. A la larga, es lo contrario, ya que el ego te está defendiendo de algo que ya no está y que te comportas como siguiese ahí. El único lugar en el que sigue viviendo es dentro de ti. Hasta que lo liberes y lo dejes ir para abrazar el presente.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

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El Reto del Perdón

El perdón a veces puede parecer imposible o incluso indeseable. Otras veces, sólo perdonamos que nos hagan daño nuevamente y concluimos que perdonar fue una tontería. Ambas situaciones surgen de la confusión sobre lo que realmente significa el perdón. El perdón no requiere que olvidemos las acciones de otras personas o el daño causado. De hecho, para la autoprotección en lugar de la ira, podemos decidir no volver a ver a la persona nunca más. El perdón no significa que justifiquemos o minimicemos el daño causado. A menudo, los codependientes perdonan y olvidan y continúan poniéndose en peligro. Perdonan y luego racionalizan o minimizan el abuso o la adicción a sus parejas.

El significado del Perdón

“Retener la rabia dentro es un veneno. Te come por dentro. Creemos que el odio es un arma que ataca a la persona que nos hizo daño. Pero el odio es una espada curva. Y el daño que hacemos, nos lo hacemos a nosotros mismos “. Mitch Albom, del libro “Las cinco personas que conoces en el cielo”

Cuando guardamos rencor (el rencor es rabia acumulada), la hostilidad puede sabotear nuestra capacidad de disfrutar del presente y nuestras relaciones futuras. La rabia permanente nos hace daño y  tiene consecuencias negativas para nuestra salud (emocional, mental y física). Aumenta la presión arterial, dificulta la digestión y genera una tensión permanente en el cuerpo.

El perdón, en general, significa soltar el resentimiento, liberándonos de los pensamientos negativos obsesivos o recurrentes. Cuando “perdonamos a nuestros enemigos”, renunciamos a cualquier deseo de venganza o que la desgracia les llegue. La empatía y la comprensión hacia nuestro/a ofensor(a) nos ayudan a perdonar. Si estamos en una relación, intentamos reconstruir la confianza y podemos establecer límites en torno a la conducta de esa persona con la que queremos continuar la relación. Aunque el pasado nos impacta, nos permite actualizar, esto es, hacer cambios constructivos y avanzar en paz.

Cuándo Perdonar

Un perdón demasiado pronto puede negar la rabia que se necesita para el cambio. Si hemos sido engañadas, abusadas o victimizadas, la rabia justificada afirma el respeto por nosotras mismas. Nos puede motivar para protegernos con los límites apropiados. Nos ayuda a ver la realidad y sentirnos con los recursos necesarios para afrontarla. Ayuda para dejar de permitir los abusos.

Inicialmente, nos duele. Si hemos sido traicionados o rechazados, es natural sentir dolor, como una herida física. Debemos experimentarlo y llorar sin juzgarnos a nosotros mismos. Necesitamos tiempo para sentir el dolor y la pérdida que ha sucedido y para sanar. Una vez nos sentimos seguros y hemos atravesado etapas de pérdida, puede ser más fácil perdonar.

La negación puede hacernos perdonar demasiado pronto o bloquear el perdón por completo. Nunca debemos negar, habilitar o condonar el abuso. Negar que alguien sea una adicta o una abusadora nos lleva a aceptar continuamente promesas incumplidas, evitar establecer límites o mantener una relación tóxica. Negar que un ser querido no sea el ideal que queremos o imaginamos sólo alimenta nuestra decepción y resentimiento. Aceptar que tu pareja o tus padres tienen fallos, como todas nosotras, puede abrir la puerta a la aceptación y el perdón.

Si el perdón se retiene demasiado tiempo, puede impedir completar las etapas de la pena y llevar a la amargura, el resentimiento. Muchos codependientes se sienten incómodos con sentir o mostrar enfado. Sin embargo, están invadidos por el resentimiento y reproducen guiones y eventos negativos en sus cerebros, una y otra vez, de forma obsesiva, como una vía de escape, pero que en realidad no sana,  tienen la rabia dentro, atascada. El resentimiento puede desaparecer cuando nos damos permiso para enfadarnos y permitir que fluyan sentimientos de rabia. Puede que ni siquiera necesiten expresarse de forma directa a la persona que nos hizo daño. Para esto va muy bien el ejercicio de Gestalt de la silla vacía, donde pones de forma simbólica a la persona que te ha hecho daño y le expresas todo lo que sientes, sin filtros, con tu terapeuta como testigo y en un entorno seguro, donde la persona a la que van dirigidas las emociones no es dañada.

Cómo Perdonar

Se necesita reflexión consciente y, a menudo, meditación y trabajo terapéutico con la pena para dejar ir y perdonar. Las siguientes son algunas sugerencias:

  1. Asegúrate de trabajar en las etapas del duelo. Un(a) terapeuta te puede ayudar con esto.
  2. Ten en cuenta que el perdón te alivia del dolor. Es una medicina para ti.
  3. Piensa en las formas en las que el resentimiento te retiene negativamente y afecta a tu vida.
  4. No eres responsable del comportamiento de la otra persona, pero sí del tuyo propio. Considera tu contribución a la situación. Quizás no comunicaste tus expectativas o límites o no le comunicabas el daño que te hacía con ciertos comportamientos o actitudes. En las familias narcisistas/disfuncionales, la culpa es como una patata caliente que los miembros se pasan constantemente los unos a los otros. Nadie se responsabiliza de nada. Por eso, hay muchos adultos que, como han crecido en este tipo de familias, la responsabilidad es un concepto que les es desconocido, tanto hacia sí mismos como hacia los demás.
  5. Desarrolla tu compasión, tanto hacia ti mismo como hacia la persona que te hizo daño. La compasión es distinta de la pena, no se trata de verte a ti y a esa persona como “pobrecitos” sino de tener una mirada menos crítica, rígida y enjuiciante. Al final, todos hacemos lo que podemos teniendo en cuenta los recursos de todo tipo con los que contamos en cada momento.
  6. Únete a un grupo de Doce Pasos. Cuenta tu historia y escucha la de otras personas. Que te validen en lugar de negarte o mentirte (lo que hacía tu familia) te ayudará a perdonar. 

Auto-Perdón

Debemos perdonarnos a nosotras mismas antes de estar listas para perdonar a otras personas. A menudo culpamos a los demás cuando nos sentimos culpables. Podemos aferrarnos al resentimiento para evitar aceptar la responsabilidad de nuestras acciones o para evitar sentirnos culpables. Aunque es importante reflexionar y asumir la responsabilidad de nuestra contribución al problema, debemos perdonarnos a nosotras mismas por cualquier comportamiento o acción, por muy doloroso que sea. Piensa que mientras continúes sintiéndote culpable, seguirás a su vez echando la culpa a los demás de tu situación.

Tú no tienes la culpa de lo que te pasó. No es tu culpa que te maltrataran, abusaran y/o te negaran tus padres narcisistas. Tampoco es culpa de ellos, a su vez son víctimas de sus padres o cuidadores, que les hicieron lo mismo. Ellos lo repitieron de forma inconsciente. Te culpaban por lo que te hacían para poder justificarlo porque en verdad es una aberración hacer daño a un niño que sólo quiere que le quieran. No eres culpable de nada de eso. De lo que sí eres responsable hoy en día, como el adulto que eres, es de estar bien, quererte, cuidarte, darte la vida de bienestar que tus padres narcisistas no te pudieron dar.

La Reconciliación

La reconciliación puede o no seguir al perdón. Si fuimos heridos por alguien cercano a nosotros y deseamos mantener la relación, entonces la reconciliación podría requerir que ambas personas asuman la responsabilidad de sus acciones y que no repitan su comportamiento. Recuerda que tiene que haber una coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, tanto por tu parte como por la de la otra persona. Es decir, no vale “no te volveré a gritar nunca más” y a a la semana volver a estar a gritos.

En algunos casos, es mejor reconocer claramente y creer que la persona que nos importa no cambiará, que su comportamiento refleja su niño interior herido. Dejar ir las expectativas de que actúan de manera diferente puede preparar el escenario para la aceptación de la realidad. Podemos decidir continuar la relación en términos menos íntimos o con diferentes límites que nos protejan. Por ejemplo, puedes optar por pasar tiempo con una adicta sólo cuando, o con la condición de que esté sobria, o ver a una persona abusiva en un lugar seguro, para visitas cortas, y/o con una tercera persona presente.

La otra persona puede no estar dispuesta a asumir la responsabilidad de su comportamiento o perdonarnos la nuestra, pero el perdón es para nuestro beneficio, no tiene que ser bilateral. Recuerda que el perdón aumenta nuestra integridad y tranquilidad. Sana las grietas en nuestro corazón.

Una última cosa, recuerda que el perdón no es un tema de blanco/negro sino más bien un proceso en el que a veces irás hacia adelante y otras hacia atrás. Se trata de un gris en el que quizás no consigas perdonar del todo pero sí mucho como para alcanzar mucha paz. No es tampoco un proceso psicológico sino emocional, no te obligues a él. Llegará cuando tenga que llegar si das los pasos necesarios para alcanzarlo.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com