Los 5 Rasgos de carácter de las personas que tienen relaciones con Narcisistas

Cuando las personas salen de las relaciones con narcisistas, a veces son duras consigo mismas sobre cómo pudieron haberse involucrado en una relación tan tóxica o por qué se quedaron por tanto tiempo en ella.

Los narcisistas tienen una gran necesidad de admiración y adoración. También tienen egos grandes pero frágiles y cuando las personas que los rodean tienen opiniones diferentes, a menudo ven esto como una crítica o una ofensa y buscan castigar a aquéllos que se atreven a estar en desacuerdo. Además, valoran las apariencias y les encanta el éxito. Su superioridad autopercibida les hace sentir con derecho a asociarse con cualquier persona o cualquier movimiento/evento/institución/compañía que los haga parecer la persona más importante en la habitación porque sienten el privilegio de que que deben tener lo mejor de todo.

El resultado de esto es que hay ciertos rasgos de personalidad de algunas personas que atraen a narcisistas y abusadores, que saben cómo explotar esas cualidades en su beneficio para conseguir lo que se ha explicado más arriba.

Veamos cuáles son.

1. Cuidadores/as.

Las narcisistas buscan personas conocidas como «dadores». Estas relaciones nunca son 50/50. La  narcisista escoge a parejas que tienen una tendencia natural a cuidar de los demás, ya que tenderán a no quejarse por esto y cuidarle con gusto y abnegación porque suelen disfrutar de ese rol. En la mayoría de los casos, ese rol ha sido promovido por la familia de origen, donde la persona ha podido obtener una cierta cantidad de amor o de atención ejerciendo de cuidador de los demás y olvidándose del cuidado de sí misma.

La narcisista no suele apreciar este comportamiento como un regalo especial para atesorar y agradecer sino que  se siente con derecho a ello por lo «excepcional» que es. De hecho, en lo que a la narcisista respecta, no es necesario lo del 50/50 porque su pareja ya tiene la “suerte suficiente” de tener una relación con la narcisista. “¿Qué es lo que hay que agradecer?”

En el otro lado, el cuidador, que ejerce el rol de forma automática y con la raíz en lo que ha ocurrido en su familia de origen, de forma inconsciente está generando una deuda emocional con el narcisista que, si no ve resarcida en forma de agradecimiento o de otra forma, suele acabar generando rabia, que con el tiempo se convierte en resentimiento. Éste es un comportamiento codependiente. Si te ves reflejado en esto, con la terapia se puede trabajar este rol, conocer su origen y aprender a gestionarlo en tu vida de otra forma.

En definitiva, cada una de las personas en la pareja está generando deuda emocional: la narcisista por el mero hecho de sentirse como un “premio” para el otro y el cuidador/codependiente por cuidarle como forma principal de interactuar con él. Esta deuda emocional entre ellos a la larga puede generar resentimientos o crear dificultades para dejar la relación si eso es lo que se quiere hacer.

2. Personas empáticas y comprensivas.

Los narcisistas carecen de empatía emocional, sin embargo, buscan personas que tengan una empatía muy alta. Los narcisistas a menudo cuentan sus historias haciéndose las víctimas, explicando cómo sus ex los engañaron o maltrataron, o tienen otras historias de aflicciones sobre cosas que les han sucedido en el pasado.

No hay nada de malo en compartir información sobre ti a medida que conoces a alguien. Sin embargo, los narcisistas lo hacen estratégicamente o incluso inventan estas cosas para que la persona con empatía conecte en seguida con ellos. El problema es que no se trata de una conexión real, ya que la interacción está siendo manipulada por el narcisista.

Las personas empáticas tienen ciertas cualidades que gustan mucho a las personas con un alto grado de narcisismo: escuchan, no suelen juzgar, anteponen las necesidades de los demás a las propias, ceden con facilidad, son comprensivas,…

3. Personas que se encuentran en un momento vital de mucha vulnerabilidad.

Las narcisistas son, por naturaleza, personas que “cazan” a otras para aprovecharse de ellas, utilizarlas, explotarlas, manipularlas,… esto es porque la narcisista no se ve como un igual frente a los demás, por lo que verá a los otros como recursos para satisfacer sus propias necesidades, no como personas independientes que también tienen sus propias necesidades. Esto es a lo que se llama “extensión narcisista”.

Por ello, cuando se establece el vínculo, la persona “cazada” suele estar en un momento de especial vulnerabilidad cuando conoce a la narcisista: se acaba de mudar de ciudad y no conoce a nadie, la han despedido por sorpresa de su trabajo, está atravesando una ruptura de pareja reciente,… La narcisista ve este momento vital de la persona como una oportunidad para generar dependencia. Un vínculo así forjado ya no suele ser de igual a igual, ya que la narcisista dará la imagen de salvadora de la persona, que la rescata del lugar oscuro en el que se encuentra.

4. Personas con tendencia a la sumisión.

Los narcisistas tienen una gran necesidad de «ganar» y tener la razón. Esperan y se sienten con derecho a la obediencia de las personas que los rodean, incluidos sus deseos y sus opiniones rígidas. Pueden usar la coerción, la manipulación u otras tácticas para salirse con la suya.

Por ello, encajan bien con personas que  están más interesados en la armonía que en asegurarse de que se escuche su opinión o que se haga su voluntad. No les cuesta renunciar a algo o seguir la corriente “por tener paz”. Se trata de personas que le tienen miedo al conflicto y para evitarlo, ceden muy rápido. 

Para los narcisistas, ofrecen la oportunidad perfecta para dominar la relación, ya que rara vez desafiarán su visión de las cosas o su voluntad. Esto da lugar a una relación en la que hay dominación/sumisión en lugar de un trato de igual a igual. Cuando comienza el gaslighting, va en contra de la naturaleza de estas personas cuestionar al narcisista y tenderán a cuestionarse a sí mismas, auto-generando al final más gaslighting para sí mismas.

5. Personas con un exceso de ingenuidad e inocencia.

Las narcisistas suelen entablar relaciones con personas que creen que los demás son esencialmente buenos. Esto hace que sea muy difícil para la víctima irse cuando la narcisista dice que puede cambiar porque hay una visión demasiado ingenua acerca de las verdaderas intenciones de la narcisista.

Aceptar lo que realmente sucedió en la relación significa esencialmente que la víctima tendrá que cambiar la visión acerca de sí misma y de los demás, asumiendo que ella también tienen partes “malas” (su sombra) y aceptando que no todas las personas son buenas ni sus intenciones son nobles. Puede ser doloroso y difícil darse cuenta de que algunas personas se proponen deliberadamente explotar utilizar a otras, sin reparar en el daño que puedan causar.

Para ello, la víctima también tendrá que hacer introspección, responsabilizarse de su comportamiento y darse cuenta de cómo se ha convertido en un blanco fácil al que utilizar o explotar.

La ingenuidad es una cualidad, ni buen ni mala. Sin embargo, cuando esta ingenuidad es infantil, congelada en una edad en la que el niño aún necesita idealizar las cosas para mantener la inocencia, puede ser muy perjudicial para un adulto. Será necesaria una visión más realista de sí mismo y de los demás, acorde a su edad.

Hay muchas ocasiones en que la persona que termina en una relación con un narcisista tiene varios de estos rasgos, en mayor o menor intensidad.

Si te ves reflejado/a en estos rasgos, se trata de temas que se pueden trabajar en terapia con la terapeuta adecuada que sepa sobre narcisismo. No se trata de cambiar de una forma radical sino de aceptar los rasgos de carácter, madurar ciertos aspectos y aprender a protegerse frente a personas que te ven como un potencial objetivo para satisfacer únicamente sus necesidades.

Imagen de Charlie Foster en Unsplash.