El Resentimiento

¿Prefieres el resentimiento o el perdón? Puedes escoger entre uno u otro.

Qué es el Resentimiento

En las familias narcisistas/disfuncionales suele haber un tema con la rabia en general. O bien no se muestra ni se reconoce en absoluto y la familia tiene muchos comportamientos pasivo-agresivos, o bien hay una muestra excesiva de ella, siendo utilizada por el/la narcisista para abusar, controlar y dominar a los demás miembros de la familia.

Si uno de los hijos de la familia es escogido para ejercer el rol del chivo expiatorio, el/la narcisista de la familia le vomitará su rabia (que no sabe gestionar) de una forma abusiva, durante años, lo que llevará a esta persona a crecer con esta emoción de una forma intensa, teniendo problemas para gestionarla, sin saber cuál es su origen y pudiendo derivar en el resentimiento crónico.

El resentimiento supone arrastrar una rabia antigua, de infancia, hasta la edad adulta, que lleva a una actitud beligerante y auto-destructiva. Una persona con resentimiento crónico se suele sentir mal consigo misma, cree que la vida le debe algo y está constantemente a la defensiva.

A diferencia de la rabia, que es estimulada por incidentes o pensamientos concretos, el resentimiento crónico tiene que ver más bien con un poso de rabia antigua, que está como de fondo la mayor parte del tiempo. Es una defensa general del ego: cuanto más frágil es el ego, más resentimiento se requiere para la defensa.

Para quienes más lo necesitan, la defensa del ego es más importante que el aprendizaje, la verdad y la razón. Por lo tanto, el resentimiento distorsiona en gran medida el pensamiento a través de:

  • La simplificación excesiva, por ejemplo, “Este tío es tonto y punto”.
  • El sesgo de confirmación, por ejemplo, “Todas las personas tienen pareja menos yo”.
  • La incapacidad para comprender otras perspectivas, por ejemplo, no poner nada de tu parte para resolver un conflicto con otra persona.
  • La prueba de la realidad deteriorada vs principio de realidad, que supone una incapacidad para distinguir los pensamientos de la realidad, por ejemplo, “Mis compañeros de trabajo tienen un complot contra mí” en lugar de “Estoy paranoica”.

Con el tiempo, el resentimiento se convierte en una visión del mundo o una forma de vida. Debido a que los resentidos tienen que devaluar a los demás para proteger sus frágiles egos, el resentimiento crónico en las relaciones íntimas inevitablemente conduce a alguna forma de abuso verbal o emocional y, al final, si la pareja se queda allí, al desprecio y al asco.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, superar el resentimiento es algo que te llevará a estar a otro lugar en la vida.

Características del Resentimiento en las Relaciones

  • Alta reactividad emocional: un sentimiento negativo en uno desencadena el caos o el cierre en banda por parte de la otra.
  • Regulación externa de las emociones: las emociones desagradables están reguladas por intentos de controlar o devaluar a la otra persona.
  • Luchas de poder: intentar “ganar” o estar por encima de la otra persona en lugar de reconciliarse y conectarse.
  • Crítica, obstrucción, defensa, desprecio.
  • Caminar como ‘pisando huevos’: ambas partes sienten esto, pero típicamente será una de ellas la que se comporte como si la relación fuera un campo de minas en un intento por evitar el resentimiento o abuso por parte de la otra.
  • Abanico emocional estrecho y rígido: las partes se balancean entre el resentimiento y la depresión, con poca experiencia emocional en el medio.

Aunque se entiende mejor como un conjunto de malos hábitos en lugar de como una adicción, como algunos autores han sugerido, el resentimiento comparte con las adicciones la necesidad de “tocar fondo” antes de que haya motivación para cambiar. Eso es porque el resentimiento requiere una atribución de culpa: “Es culpa de alguien que yo me sienta mal o impotente”. Las emociones negativas parecen castigos (a una misma) que requieren represalias (a otras personas) en lugar de motivaciones para sanar y mejorar. Las personas resentidas generalmente tienen que tocar fondo: perder una relación, ser despedidas de un trabajo,.. antes de que haya suficiente motivación para responsabilizarse y cambiar de actitud.

Si quieres saber cómo superar el abuso narcisista, el tema de un cambio de actitud, presencia y percepción de la realidad es fundamental. Si quieres saber cómo superar el resentimiento al que te ha llevado el abuso narcisista, te damos las claves.

 Cómo Superar el Resentimiento

Las personas resentidas se sienten devaluadas e impotentes sin el resentimiento. Antes de renunciar a una defensa que probablemente hayan mantenido desde la infancia, sus egos necesitan una forma más efectiva de sentirse valiosos y poderosos, es decir, capaces de actuar en su mejor interés a largo plazo.

  • Una persona resentida reacciona de forma agresiva y se queja mucho de los demás. Lo primero es que se de cuenta de que tiene una actitud que es tóxica y dañina para sí misma y para las personas que le rodean.
  • Encontrar la motivación dentro de sí misma que le lleve a construir en lugar de destruir.
  • Dejar de poner la atención afuera. Cuando la persona sienta rabia, darle herramientas para que aprenda a gestionarla en lugar de culpar a los demás de ella.
  • Aumentar el poder personal. Muchas personas resentidas entran en juegos de poder en el que la premisa es: ‘el poder o lo tienes tú o lo tengo yo’, y gastan una cantidad enorme de energía en ganar la batalla del poder. Cuando una persona aumenta su poder personal, no necesita competir con nadie por él porque es consciente de que nadie se lo puede quitar si ella no lo da. Actuar desde el poder personal supone respetarse a una misma y a las personas con las que nos relacionamos.

Todo estos son pasos que te llevarán a abandonar el resentimiento, tener una visión más realista de ti misma y de los demás y a perdonarte a ti y a la persona de tu familia que te transmitió su problema con la rabia.

Como tantos otros temas de la terapia, el resentimiento es algo que lleva un tiempo superar, que requiere de paciencia y que supone un cambio de perspectiva, para estar más en el agradecimiento y el perdón y menos en la queja y la deuda emocional. Es posible que necesites que una persona te acompañe en este proceso de liberar el resentimiento.

Romper las defensas del ego no es algo fácil, porque suele llevar a la persona a sentirse indefensa y sin recursos. A la larga, es lo contrario, ya que el ego te está defendiendo de algo que ya no está y que te comportas como siguiese ahí. El único lugar en el que sigue viviendo es dentro de ti. Hasta que lo liberes y lo dejes ir para abrazar el presente.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

4 Tipos de Comportamientos de las Personas Pasivo-Agresivas

El comportamiento pasivo-agresivo es un patrón de expresión indirecta de sentimientos negativos en lugar de abordarlos de forma abierta. Existe una desconexión entre lo que dice una persona pasivo-agresiva dice y lo que hace. Son personas que están desconectadas de su propia rabia, que proyectan en los demás con diferentes estrategias.

Muchas personas con este comportamiento son codependientes que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales y en cuya infancia no se les permitía expresar la rabia o se les castigaban muy severamente por ello, con lo que de adultos se han acostumbrado a negarla y a proyectarla en otras personas con estrategias pasivo-agresivas cuando tienen un conflicto. Para ellas, apropiarse y expresar su rabia rompería con su auto-imagen de “buena persona” o de “persona que tiene un comportamiento correcto”. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, quizás este artículo te sirva de ayuda para identificar comportamientos pasivo-agresivos que tengas y que te causen problemas en tu vida.

Para el que tiene que lidiar con una persona con este tipo de comportamientos pasivo-agresivos puede resultar difícil, ya que no suelen responsabilizarse de su comportamiento cuando se les habla sobre él de forma clara y abierta. Una estrategia pasivo-agresiva es infantil, supone que la persona se sienta por encima de la otra u otras con la que está teniendo el conflicto (no de igual a igual) y no sirve para la resolución de conflictos sino para escalarlos o congelarlos.

Aquí hay cuatro categorías de comportamientos pasivo-agresivos, hechas por Preston Ni M.S.B.A. autor de los libros “Cómo Lidiar Existosamente con Personas Pasivo-Agresivas” y “Guía Práctica para cambiar la Pasivo-Agresividad por un Yo Elevado“.

Categoría Uno: Hostilidad Verbal Encubierta

– Chismes negativos:

“¿Has visto las pintas que tiene la vecina?” ”Mis compañeros de trabajo son unos incompetentes.”

– Sarcasmo:

“Pensaba que intentabas ser gracioso.” “Hace mucho tiempo que no oía algo tan inteligente.”

– Ataques hostiles velados disfrazados de bromas:

“¿Vas a salir así?” “¿Ese jarrón de verdad es para adornar?

– Burlas repetitivas: con temas como la forma de hablar, de vestir, la educación, la alimentación, el estilo de vida,…

– Orientación negativa hacia los demás:

“Ya lo hago yo porque tú no vas a saber”. “Esto mejor que lo haga otra persona porque tú no te aclaras”.

– Una actitud crítica y perfeccionista hacia todo:

“La fiesta podía haber estado mejor organizada”. “Te voy a enseñar a planchar las camisas”. “La muy impresentable llegó 10 minutos tarde a la reunión”.

Categoría Dos: Hostilidad Relacional Encubierta

  • Estrategias de desgaste: hacer algo de forma deliberada sabiendo que se trata de un comportamiento que enfada a la otra persona, como por ejemplo un compañero de piso que pone la música alta sabiendo que esto es algo que molesta a los otros o un compañero de trabajo que espera hasta el último momento para entregar algo a otro que a su vez tiene un plazo para hacerlo llegar al jefe.
  • El tratamiento de silencio: supone guardar silencio frente a un conflicto, como una estrategia de desgaste o de “castigo” frente a la otra persona, negándose a reabrir la comunicación y al mismo tiempo negando el silencio cuando la persona es confrontada acerca del mismo.
  • Negligencia deliberada, por ejemplo, un trabajador que es muy eficiente y comienza a ser pasivo y cometer muchos errores a propósito para que le echen de la empresa.
  • Dobles mensajes. Es una estrategia para confundir a la otra persona y donde hay una necesidad concreta que el que lanza los mensajes quiere cubrir. Por ejemplo, una persona que a veces da a entender a otra que lo que tienen es una relación de amistad y otras se comporta como si quisiera una relación sentimental. La necesidad que está debajo de este comportamiento es la de que se le preste atención y sentirse deseado sin tener intimidad real.
  • Sorpresas negativas o incómodas: por ejemplo, la pareja que invita a casa a los padres de la otra sabiendo que hace años que no se hablan.
  • Dañar algo o alguien de importancia para la persona objetivo. Por ejemplo, un amigo que se mete con el aspecto del perro de otro porque sabe que ese perro es muy importante para él/ella.

Hostilidad Encubierta en la Gestión de Tareas

  • Procrastinación de las tareas asignadas o a las que la persona se ha comprometido. Por ejemplo, un compañero de piso que, a raíz de un conflicto, no limpia más las zonas comunes y cuando se le pregunta sobre ello, lo niega. O un marido que es el que se encarga de pagar las facturas y deliberadamente lo retrasa.
  • Retener recursos o información. Por ejemplo, un jefe que, de forma deliberada, no contesta los e-mails, los mensajes ni las llamadas de un empleado.
  • Romper un acuerdo al que se ha llegado sobre algo de forma deliberada. Por ejemplo, no cumplir con los acuerdos de la custodia compartida para hacer daño a la ex pareja.
  • No completar o arruinar una tarea. Por ejemplo, un padre que tiene que ayudar a su hijo a estudiar para un examen y no lo hace de forma deliberada para hacer daño a la madre, de la que está divorciado.

Categoría Cuatro: Hostilidad hacia otros a través del auto-castigo (Actitud “Yo te enseñaré”)

  • Dejar la relación sin avisar y sin dar explicaciones, lo que se denomina descartar en el ciclo de abuso.
  • Exagerar o imaginar temas de salud.
  • Hacerse la víctima.
  • Debilidad deliberada para obtener simpatía y cuidados.
  • Autolesiones.

Muchas personas pasivo-agresivas sufren reveses personales a lo largo de sus vidas por este comportamiento. Las consecuencias negativas de la agresión pasiva pueden incluir algunas de los siguientes:

  • Múltiples problemas de comunicación y relación debido a la falta de voluntad o la incapacidad de la persona para participar en un diálogo constructivo.
  • Enajenación personal y/o profesional de otros, sintiéndose desilusionados, decepcionados, traicionados, manipulados o saboteados.
  • Mala reputación personal por falta de confianza, credibilidad, confiabilidad y autenticidad.
  • La persona pasivo-agresiva puede experimentar “infelicidad silenciosa pero persistente” en la vida por la negación de los problemas, la supresión de las emociones y la falta de voluntad para manejar los problemas.

La sanación de los comportamientos pasivo-agresivos de una persona incluye reconocer y gestionar su rabia, aprender a comunicarse de forma asertiva y responsabilizarse de su comportamiento en lugar de proyectarlo en los demás. Estas cuestiones, que se pueden sanar con psicoterapia, pueden llevar tiempo y requieren de paciencia y compasión con uno mismo. Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, identificar tus comportamientos pasivo-agresivos y cambiarlos puede ser un excelente primer paso.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

El Defecto Fatal

  • Andrea, de 23 años, teme en el fondo que si permite que alguien se acerque lo suficiente para ver a la verdadera Andrea, no le gustará lo que ve.
  • Jaime observa a las personas que caminan por la calle riendo y hablando, y se pregunta qué tienen que él no tiene.
  • Cristina, una empresaria consumada, secretamente se siente fuera de lugar dondequiera que vaya.
  • Laia se esfuerza en todo lo que hace, es una perfeccionista que nunca está satisfecha con nada en su vida y no deja que nadie la conozca en profundidad.

Aunque parezca que cada una de estas personas está luchando con un problema diferente, todas estas luchas secretas y dolorosas provienen de la misma raíz común. Andrea, Jaime, Cristina y Laia creen en su fuero interno que “algo está mal en ellos”. A esta creencia algunos terapeutas la llaman el defecto fatal.

 

El defecto fatal, en las personas que lo sienten, hasta que empiezan terapia, puede resultar muy difícil de detectar. Se trata de algo que está de fondo, un sentimiento profundo de inadecuación que causa mucho dolor a la persona y que, inconscientemente, trata de esconder frente a los demás porque cree que, si lo descubren, los alejará. Se trata de una mezcla de vergüenza, culpa y rabia dirigida hacia uno mismo.

El defecto fatal realmente no existe. No es una cosa real, pero sí un sentimiento real. Es un sentimiento cuyo poder proviene de ser insidioso, invisible e innombrable. Es un sentimiento que puede perseguir a una persona a lo largo de su vida, sin revelarse nunca.

Miremos más de cerca la infancia de Andrea, Jaime, Cristina y Laia para ilustrar cómo cada uno llegó a tener su propia versión personal del defecto fatal.

Los padres de Andrea eran adictos al trabajo. Personas exitosas y ambiciosas que querían a sus hijos pero que no tuvieron tiempo para conocerlos. Andrea fue criada por niñeras que iban y venían. Andrea, en esencia, creció en un vacío emocional, sintiendo que sus padres no la conocían realmente. Ante su falta de atención e interés, el cerebro de su hija procesó esto como: “No soy digna de que me conozcan”. Como adulta, anticipó el rechazo en todas las relaciones, desarrollando contradependencia y alejando a las personas por miedo a la intimidad.

Jaime era hijo único de dos padres deprimidos. Sus padres lo quisieron e hicieron lo posible por cuidarlo y criarlo. Tenía una bonita casa y mucha comida y ropa. Pero emocionalmente, su infancia se empobreció. Debido a su depresión, los padres de Jaime no tenían mucha energía ni para ellos mismos. Les quedaba muy poca para su hijo.

Cuando Jaime tenía un problema con sus amigos, no se lo contaba a nadie. Cuando obtenía sobresalientes en matemáticas, a nadie parecía importarle demasiado. Jaime creció sin compartir con nadie su dolor o su alegría. Creció careciendo de la conexión emocional con los demás que hace que la vida sea estimulante y significativa. Como adulto, vivió su vida con una escasez de este ingrediente principal: conexión emocional.

Cristina creció en una gran familia de clase trabajadora, caótica pero amorosa. Las personas de su familia eran esencialmente “ciegas a las emociones”. No compartían, expresaban, advertían ni respondían a la emoción. Nadie en el mundo de Cristina cuando era niña sintonizaba con sus sentimientos. Cristina no tuvo ningún referente que le enseñara cómo reconocer, leer, tolerar, expresar o gestionar sus propios sentimientos (o los de los demás). Cristina tuvo éxito en el mundo de los negocios porque es inteligente, enérgica y motivada, pero no tiene inteligencia emocional. En situaciones sociales, se siente fuera de lugar y tiene ansiedad.

Los padres de Laia eran un narcisista y una codependiente. Su padre la escogió, cuando era muy pequeña, como el chivo expiatorio de la familia y le daba constantemente mensajes de que “era un desastre” y “lo hacía mal”. La madre simplemente le seguía la corriente al padre. Éste se enfadaba o burlaba de forma inapropiada cuando Laia mostraba una emoción.

Laia creció pensando que las emociones eran algo que “sobraba” en ella y que, hiciera lo que hiciera, era un desastre que, antes o después, los demás descubrirían.

Los tres primeros ejemplos son los de personas que han sufrido abandono emocional y la cuarta, abuso emocional.

La buena noticia es que el defecto fatal puede solucionarse en la adultez.

Cuatro Pasos para Sanar el Defecto Fatal

  1. Reconoce que lo tienes, y que no es un defecto real. Sólo es un sentimiento.
  2. Encuentra las palabras para expresar tu propia versión única de “algo está mal en mí”.
  3. Identifique la causa específica en tu infancia. ¿De qué manera fuiste descuidado/abusada emocionalmente? ¿Cómo causó tu defecto fatal?
  4. Comienza a trabajar en la aceptación de sus emociones y en reconocer cuándo tienes un sentimiento. Experiencia el sentimiento y ponlo en palabras. Si esto te resulta difícil, busca una terapeuta que sepa de emociones que te ayude.

Convertirte en una persona que gestiona sus emociones, que tiene autoestima y un buen equilibrio en sus relaciones de dar y recibir con los demás, hará que el “defecto fatal” que sientes, desaparezca.

Fuente: https://psychcentral.com

Apodérate de tu rabia y gestiónala de una forma sana

La rabia es una emoción, ni más ni menos

La rabia, como todas las emociones, no es ni buena ni mala sino normal, saludable y esencial. La rabia es una salvaguardia biológica para garantizar nuestra supervivencia. Es la respuesta de nuestro cuerpo a las demandas, amenazas y presiones internas o externas. La rabia nos advierte que hay un problema o una amenaza potencial. Al mismo tiempo, nos da valor para enfrentarnos al problema o la amenaza al proporcionarnos la liberación de adrenalina.

El maltrato o los comentarios abusivos de otras personas no deben ser tolerados. Tenemos derecho a enfadarnos cuando alguien nos lastima o nos insulta. Es una amenaza para nuestro bienestar emocional. La rabia es la emoción que nos alerta de que algo está mal y nos lleva finalmente a la acción.

El problema con el que se encuentran muchos adultos de familias narcisistas/disfuncionales es que en su infancia, cuando mostraban rabia, o bien se les avergonzaba por ello, o bien esa rabia era aplastada de forma brutal y continuada en el tiempo. Por ello, la mayoría tienen conductas maladaptativas respecto a la rabia, que luego veremos.

Cuando empiezas un proceso terapéutico de sanación te apropias de tu rabia, dejando de condenarla o de no ser consciente de ella. No ignores tu propia rabia. Debes reconocerla como una señal de que hay un problema que debe resolverse. La rabia es un sistema de alarma interno que nos dice que algo está mal. Ignorarla es peligroso.

Comportamientos maladaptativos con respecto a la rabia

  1. Reprimir la rabia o volverla contra ti mismo

Esas dos acciones: la represión de la rabia y la retroflexión (volver la rabia que está proyectada hacia el exterior contra ti mismo) son mecanismos de defensa que utilizas para no apropiarte de tu propia rabia, utilizarla para protegerte y expresarla y ventilarla en un entorno seguro, sin hacerte daño ni a ti ni a los demás.Esos mecanismos de defensa te sirvieron para sobrevivir en el entorno hostil que fue tu infancia pero como adulto ese escenario ha cambiado y usarlos en lugar de apropiarte de tu rabia te perjudica más que te beneficia. Volver la rabia contra ti o ignorarla te desenergetiza y te convierte en impotente frente a situaciones adversas de la vida. Si no te permites sentir rabia, pierdes sus beneficios, que son muy importantes: motivación, fuerza, energía, poder y protección.

  1. Expresarla de forma pasivo-agresiva

Las formas pasivo-agresivas siguen siendo agrevivas. Si te expresas de forma pasivo-agresiva tu mensaje no quedará claro, serás igualmente percibida como agresiva y seguramente no servirá para resolver el conflicto de que se trate, ya que es una forma tóxica de ventilar la rabia, donde no te expresas para resolver sino para ventilar la rabia de una forma indirecta.

  1. Volcar la rabia en personas que son inocentes

Algunos supervivientes que no saben gestionar la rabia pero que no la ignoran ni la vuelven hacia ellos mismos lo que hacen con ella es volcarla en personas inocentes sobre las que pueden hacerlo porque están en una posición de superiorioridad frente a ellas, por ejemplo, se trata de hijos, empleados, también amigos o parejas que entre ambos hayan creado la fantasía de que el que vuelca la rabia está en una situación de superioridad frente al que es objeto de la rabia.

Estos supervivientes también pueden “vomitar” la rabia al azar, a personas a las que no conocen de nada, en situaciones como provocando una pelea en la calle o en un bar. Esto los convierte en repetidores del ciclo de abuso y en personas potencialmente violentas.

Esta situación de ser objeto de una rabia que no es merecida, que es injusta y que volcada de una forma continuada es maltrato y abuso, es la que muchos supervivientes sufrieron en la infancia cuando el sistema familiar (el narcisista con la connivencia de los demás miembros de la familia) les asignó el papel del chivo expiatorio. Muchos siguen repitiendo ese papel en sus relaciones adultas a través de la repetición-compulsión.

Formas sanas de procesar tu rabia

Aunque la rabia -y su primo aún más intenso, la ira- son beneficiosas para ti y facilitarán tu sanación, también son emociones difíciles de procesar de manera segura. Esto se vuelve muy evidente durante los primeros meses de tu sanación del abuso narcisista, en los que experimentarás una rabia potente, que puede llegar a descontrolarse si no eres muy consciente de ella y de cómo expresarla y ventilarla.

Es importante que entiendas que tu rabia tiene muchas facultades positivas y beneficiosas para ti y que has de reapropiarte de ella. Ahora bien, esto no te da carta blanca para enfadarte a diestro y siniestro con todas las personas a tu alrededor. Esto es contraproducente y te causará problemas en tu vida. Lo ideal es que expreses tu rabia y la ventiles de formas seguras y que con las personas practiques la asertividad.

Dicho de un modo muy sencillo, cuando tengas un conflicto con alguien, la guerrera que se despertará en ti es el que te avisa de que hay un peligro. A la que sacas para lidiar con el conflicto con otra persona es a la negociadora, que preserva la relación con esa persona (amiga, pareja, compañera de piso, jefa) por encima del conflicto que tengáis entre manos.

Lista no exhaustiva de formas sanas de expresar y procesar tu rabia

  • El ejercicio físico y el movimiento son beneficiosos de muchas maneras. También es un gran método para liberar la rabia. Apúntate a clases de boxeo o de kick boxing.
  • Hay muchas formas de expresión creativa, todas las cuales se pueden usar para canalizar la rabia (y otras emociones). Las posibilidades incluyen la danza, el arte (arteterapia), la escritura (empieza un diario) y la música. 
  • Puede parecer extraño o incómodo, pero acceder al hemisferio derecho del cerebro (el racional) es un método muy efectivo para procesar la rabia y el dolor. Las técnicas que pueden ayudarte a hacer esto incluyen la terapia EMDR, la meditación y el tapping.
  • Dos formas de ventilar tu rabia en casa de forma sana y segura son o bien darle golpes a un cojín o lanzar puñetazos al aire delante de un espejo.
  • Gritar es una forma súper buena de liberar rabia. Grita al tope de tu voz. Asegúrate de hacerlo en un lugar en el que no sea molesto para otras personas.
  • Únete a un grupo terapéutico en el que puedas expresar y ventilar tu rabia. También puedes hacerlo con una terapeuta que sepa del tema de la gestión de las emociones.

Aferrarse a la rabia es como agarrar un carbón caliente con la intención de tirárselo a otra persona, tú eres el que se quema.

Siddharta, fundador del budismo, 563-483 a. C.

Las Seis Emociones Básicas

Las emociones básicas nos regulan en respuesta a lo que ocurre en el exterior. Hay diferencias sobre cuáles son las emociones básicas, ésta que os cuento está basada en el experto en emociones Paul Ekman, que contiene seis: alegría, tristeza, miedo, rabia, sorpresa y asco. Las seis están presentes todas las culturas del mundo y se ha demostrado que son identificables por las personas, a pesar de pertenecer a contextos socioculturales completamente diferentes. Esto sugiere que las emociones son respuestas evolucionadas más que expresiones culturales. Las niñas expresan las emociones de forma sana, tal y como las sienten, sin filtros.

Funciones de las Emociones

Miedo

La función del miedo es avisarnos de situaciones peligrosas o potencialmente peligrosas o de hacer que salgamos de ellas. Físicamente, se manifiesta con una aceleración en los latidos del corazón, una respiración más rápida (respirando únicamente desde el diafragma a la nariz en lugar desde el estómago, que es la forma de respirar más sana y natural) preparando a nuestro cuerpo para realizar la acción más adecuada, que podría llegar a ser congelarse, huir o luchar.

Rabia

La función de la rabia es motivarnos para protegernos a nosotros mismos o a nuestros seres queridos o a algo que consideremos valioso. Es una emoción displacentera que pone a todo el cuerpo en un modo de “preparado para el combate”. La rabia donde la solemos sentir es o bien en la parte superior de la espalda (como los gatos cuando se enfadan y se ponen en posición de atacar) o, cuando se trata de rabia contenida y no expresada, en la parte inferior de la mandíbula (localizada en unos músculos que se llaman maseteros).

Tristeza  

La función de la tristeza es la de avisarnos de algo que nos hace daño, nos perjudica, para que nos alejemos de ello, para que aprendamos algo o para que nos despidamos de alguien (una relación que termina o el duelo por la muerte de un ser querido). La manifestación más expresiva de la tristeza son  las lágrimas, es energía que busca el camino hacia fuera. Experimentarla y expresarla nos permite sanar heridas y crecer en la vida.

Asco

La función del asco es evitar que entremos en contacto o que dejemos sustancias que son tóxicas, peligrosas, infecciosas,,.. También nos avisa de personas o situaciones de las que mantenernos alejadas. Por ejemplo, el asco a veces nos avisa cuando estando o no en una relación de pareja, insisten en que tengamos sexo cuando en realidad nosotros no queremos en ese momento. Ese asco te está avisando de algo, es una emoción límite, si quieres decir “no”, dilo. Físicamente se manifiesta en la forma de hacer una mueca, arrugar la cara, sacar la lengua o escupir.

Alegría

La función de la alegría es avisarnos de que ha ocurrido algo que resalta nuestro bienestar y nuestra celebración de la vida y nos anima a que lo repitamos en el futuro. Cuando estamos contento, nos reímos, en ocasiones a carcajadas, y la postura del cuerpo se vuelve abierta y confiada.

Sorpresa

La función de la sorpresa es la de indicarnos que ha ocurrido algo inesperado para prepararnos para tratar con ello. Ese “algo que nos pasa” puede ser placentero o displacentero. Una sorpresa muy grande se puede convertir en un shock. Físicamente, se manifiesta en la forma de unos ojos muy abiertos, la mandíbula que cae y en muchas ocasiones las manos nos las llevamos a la cabeza.

Hay una tendencia a ver las emociones displacenteras como “malas”, como por ejemplo la rabia o la tristeza y a ver las placenteras como “buenas”, como la alegría. En realidad todas ellas están ahí para algo en concreto, como hemos visto y la función que cumple cada una de ellas es importante. Así, por ejemplo, es displacentero experimentar la tristeza y llorar, pero si no lo hacemos, es decir, si la ignoramos o la negamos, no por eso desaparece. Las personas que evitan experimentar la tristeza pueden acabar teniendo una depresión. Las emociones que sientes, si no las expresas, si no las sacas hacia afuera, se quedan atrapadas en tu cerebro y en tu cuerpo y se acaban manifestando de formas disfuncionales. La vida es naturalmente sana en proporcionarnos un equilibrio, es como el Yin y el Yang, no puede haber alegría sin tristeza.

Hay algunas emociones que están particularmente penadas para algunos colectivos. Así, los hombres tienen más penalizada la tristeza (“si lloras eres un débil”) y las mujeres, la rabia “mira qué fea te pones cuando te enfadas” o “pareces una loca”). Las emociones no saben de géneros y lo sano es experimentarlas y expresarlas todas.

En las sociedades occidentales actuales vivimos penalizando las emociones, en un constructo social e ideológico que las ignora y las esconde. Llorar y reír es de lo más natural que hay como seres humamos que somos. La naturaleza es sabia pero nos empeñamos en cambiarla y convertirnos en algo que en realidad no somos. Las emociones están ahí para algo, para motivar y dirigir nuestro comportamiento en la vida. Son como un mapa que nos va indicando de qué huír, a qué acercarnos, de qué protegernos o cómo disfrutar. Movernos sin ellas nos convierte en semi-autómatas que han perdido el contacto consigo mismos y que dejan de saber qué quieren o a dónde van.

Con esto no quiero decir que podamos expresar la rabia a nuestro jefe o poner cara de asco cuando alguien que no nos gusta nos invita a salir. Pero sí que hay formas sanas de hacerlo, en ambientes en los que estamos protegidos o seguros, en terapia o en casa, donde las podemos expresar con libertad. Si expresas tus emociones, te sientes seguro y sabes a dónde vas. Si no lo haces, se acabarán manifestando de forma disfuncional, harás lo que se denomina un “acting in”, hacerte a timisma lo que le quieres hacer a los demás, por ejemplo, tragándote la rabia de forma autodestructiva, o un “acting out”, haciéndole a otras personas lo que te han hecho a ti, por ejemplo, gritarle a tu hermano pequeño porque tu jefe te ha gritado a ti.

La terapia Gestalt y el psicodrama permiten expresar emociones dentro de un contexto seguro y en el que poder integrarlas para tener una vida más saludable y de bienestar emocional.