Las 3 Reglas en las Familias Disfuncionales

Si has crecido en una familia con tu padre/madre adicto, con un trastorno mental o abusiva, has crecido en una familia disfuncional. Con el tiempo, la familia comienza a girar en torno al mantenimiento del status quo: la disfunción. Las reglas y roles familiares rígidos se desarrollan en familias disfuncionales que ayudan a mantener el sistema familiar disfuncional y permiten que la adicta siga consumiendo o que el abusador siga abusando. Comprender algunas de las reglas familiares que dominan las familias disfuncionales puede ayudarte a liberarte de estos patrones y a reconstruir tu autoestima y formar relaciones más saludables.

¿Qué es una Familia Disfuncional?

Hay muchos tipos y grados de disfunción en las familias. A los fines de este artículo, la característica que define a una familia disfuncional es que sus miembros experimentan un trauma intergeneracional, que se pasa de padres a hijos si no se trata con terapia.

Los tipos de experiencias infantiles traumáticas a las que me refiero se llaman Experiencias Infantiles Adversas según el estudio ACE (Experiencias Adversas en la Infancia, por sus siglas en inglés) que incluyen alguna o varias de las siguientes experiencias durante la infancia:

  • Abuso físico
  • Abuso sexual
  • Abuso emocional
  • Descuido físico
  • Descuido emocional
  • Testigo de violencia doméstica
  • Un padre/madre/cuidador(a) que es adicto
  • Un padre/madre/cuidador(a) que tiene un trastorno mental (diagnosticado o no por un psiquiatra)
  • Padres que están separados o divorciados
  • Un padre/madre/cuidador(a) que está en la cárcel

Cómo funcionan las Familias Disfuncionales

Para prosperar, física y emocionalmente, los niños necesitan sentirse seguros, y confiar en un cuidador constante y que conecte con ellos para darles esa sensación de seguridad. En familias disfuncionales, los cuidadores no son coherentes ni están conectados con sus hijos.

Impredecibles, Caóticas e Inseguras

Las familias disfuncionales tienden a ser impredecibles, caóticas y, a veces, atemorizantes para las niñas.

Las niñas se sienten seguras cuando pueden contar con que sus cuidadoras satisfacen consistentemente sus necesidades físicas (comida, refugio, protección) y las necesidades emocionales (darse cuenta de sus sentimientos, consolarlas cuando están angustiadas,..).

A menudo, esto no sucede en familias disfuncionales porque los padres no cumplen con sus responsabilidades básicas de proporcionar, proteger y cuidar a sus hijos.

Los niños también necesitan estructura y rutina para sentirse seguros. Necesitan saber a qué atenerse, que pueden esperar. Pero en las familias disfuncionales, las necesidades de los niños a menudo se descuidan o se pasan por alto y no existen reglas claras o expectativas realistas. A veces hay reglas excesivamente duras o arbitrarias y otras veces hay poca supervisión y no hay reglas o pautas para los niños.

Además, las niñas a menudo experimentan el comportamiento de sus madres como errático o impredecible. Sienten que tienen que caminar sobre ascuas en su propio hogar por temor a molestar a sus madres o desatar la ira y el abuso. Por ejemplo, las niñas en familias disfuncionales a menudo describen sentirse ansiosas por llegar a casa de la escuela porque no saben lo que van a encontrar.

En familias disfuncionales, los adultos tienden a estar tan preocupados con sus propios problemas y dolor que no les dan a sus hijas lo que necesitan y anhelan: consistencia, seguridad y amor incondicional. Como resultado, las niñas se sienten muy estresadas, ansiosas y desamparadas.

Te sientes sin importancia e indigno

En pocas palabras, las familias disfuncionales no saben cómo lidiar con los sentimientos de manera saludable. Los padres que están lidiando con sus propios problemas o que están cuidando (a menudo habilitando) a una pareja adicta o disfuncional, no tienen el tiempo, la energía o la inteligencia emocional para prestar atención, valorar y apoyar los sentimientos de sus hijos. El resultado es negligencia emocional infantil. Los niños experimentan esto como:

“Mis sentimientos no importan. Yo no importo”

Esto, por supuesto, daña la autoestima de un niño y hace que se sienta poco importante e indigno de amor y atención.

Las niñas de familias disfuncionales no aprenden cómo percibir, valorar y atender sus propios sentimientos. En cambio, su atención se centra en notar y manejar los sentimientos de otras personas. Su seguridad a menudo depende de ello. Algunas niñas se vuelven muy atentas a cómo se comportan sus padres para poder evitar su ira. Por ejemplo, una niña pequeña puede aprender que si su padre está enfadado es más que probable que busque una excusa para “vomitarle” su ira, con lo que aprenderá a hacerse lo más “invisible” posible, intentando no darle esa excusa. Así, las niñas aprenden a sintonizar con las emociones y sentimientos de otras personas y reprimir los propios.

Además de ignorar las necesidades emocionales de un niño, los padres también pueden dañar su autoestima con nombres despectivos y duras críticas. Los niños pequeños se creen lo que les dicen sus padres, por mucho que esto no sea real. Entonces, si tu padre solía llamarte “estúpido”, es más que probable que hayas crecido pensando que lo eras. A medida que nos hacemos adultos y pasamos más tiempo lejos de nuestros padres, comenzamos a cuestionar algunas de las cosas negativas que nos dijeron cuando éramos niños. Sin embargo, es sorprendente lo mucho que cuesta sacárselo de encima, incluso ya de adultos y entendiendo que no es verdad.

¿Por qué ocurre esto? Primero, porque es un aguijón emocional que causa mucho daño a un niño, ya que viene de la persona que supone que, de forma natural, tendría que hacer lo contrario (quererlo y cuidarlo) y de la que depende por completo. Y segundo, porque el cerebro de un niño es como una esponja, lo que sea que se le dice, está como grabado a fuego. Las cosas que nos dicen de niños se convierten en voces interiores con las que nos hablamos a nosotros mismos durante toda la vida. Cambiar esto es posible, pero es un camino largo que requiere de esfuerzo, convicción personal y ayuda de un(a) terapeuta.

Las Tres Reglas de las Familias Disfuncionales

Las familias disfuncionales siguen tres reglas de forma tácita, no explícita. Por mucho que se trate de reglas muy rígidas e inamovibles, como en la familia disfuncional rampa la negación, esto jamás será reconocido por sus miembros adultos en el caso de que una niña señale alguna.

  1. No Hables

    No hablamos sobre nuestros problemas familiares, ni entre nosotros ni a los de afuera. Esta regla es la base para que la familia niegue el abuso, la adicción, la enfermedad, etc. El mensaje es: actúa como si todo estuviera bien y asegúrate de que todos los demás piensen que somos una familia perfectamente normal. Esto es extremadamente confuso para los niños que sienten que “algo va mal”, pero nadie reconoce lo que es. Entonces, los niños a menudo concluyen que ellos son el problema. A veces se les culpa directamente y otras veces interiorizan la sensación de que algo debe estar mal con ellos. Como a nadie se le permite hablar sobre la disfunción, la familia está plagada de secretos y vergüenza. Los niños, en particular, se sienten solos, sin esperanza, e imaginan que nadie más está pasando por lo que están experimentando. Se sienten alienados de su propio entorno.La regla de no hablar garantiza que nadie reconozca el problema real de la familia. Y cuando se niega la raíz de los problemas de la familia, no se pueden resolver. La salud y la sanación no son posibles con esta mentalidad.

  2. No Confíes

    Las niñas dependen de sus madres o cuidadoras para mantenerlas seguras, pero cuando creces en una familia disfuncional, no experimentas a tus padres (y al mundo) como seguros y enriquecedores. Y sin una sensación básica de seguridad, las niñas se sienten ansiosas y tienen dificultades para confiar.

    Sus cuidadoras son inconsistentes y poco confiables. Son negligentes, emocionalmente ausentes, rompen promesas y no cumplen con sus responsabilidades. Además, algunas madres disfuncionales exponen a sus hijas a personas y/o situaciones peligrosas y no las protegen del abuso. Como resultado, las niñas aprenden que no pueden confiar en los demás, incluso en sus padres, para satisfacer sus necesidades y mantenerlas a salvo (la forma más fundamental de confianza para una niña).

    La dificultad para confiar en los demás se extiende también fuera de la familia. Además del mandato de no hablar, la regla de no confiar mantiene a la familia aislada y perpetúa el temor de que si pides ayuda, algo malo sucederá (mamá y papá se divorciarán, papá irá a la cárcel, terminarás en un internado). A pesar de lo aterradora y dolorosa que es la vida en una familia así, es el demonio que conocen. Han aprendido cómo sobrevivir allí, y perturbar a la familia hablando con una maestra o consejera podría empeorar las cosas. Entonces, mejor no confiar en nadie.

  3. No Sientas

    Reprimir emociones dolorosas o confusas es una estrategia de afrontamiento utilizada por todos en una familia disfuncional. Las niñas  presencian a sus padres evitar o reprimir sus emociones, que se convierten en algo prohibido. No se les permite expresarlas y tienen que comportarse como si no existieran. Las niñas también pueden ser testigos y/u objetivos de episodios de ira. En muchos casos, la ira es la única emoción que expresan sus padres. Las niñas aprenden rápidamente que tratar de expresar sus sentimientos conducirá, en el mejor de los casos, a que se las ignore y, en el peor, a la agresividad, la culpa y la vergüenza. Las niñas también aprenden a reprimir sus sentimientos y tratan de distraerse del dolor disociando.

La Sanación

La sanación significa ir más allá de las reglas que gobiernan la dinámica familiar disfuncional. Puedes reemplazar no hablar, no confiar y no sentir con un nuevo conjunto de pautas en tus relaciones adultas:

  • Hablar de tus sentimientos y experiencias. Puedes romper la vergüenza, el aislamiento y la soledad, y construir relaciones más conectadas cuando compartas tus pensamientos y sentimientos con personas en las que puedes confiar. Reconocer y hablar sobre tus problemas es lo opuesto a permanecer en la negación. Abre la puerta a soluciones y la sanación. Podría ser más fácil para ti si empiezas a abrirte con un(a) terapeuta que sepa sobre familias disfuncionales.
  • Confiar en otros y establecer límites apropiados. La confianza puede ser algo aterrador, especialmente cuando las personas te han decepcionado en el pasado. Lleva tiempo aprender a confiar en ti misma para discernir en quién puedes confiar y en quién no. La confianza es un componente importante de las relaciones sanas, junto con límites saludables que te protegen y hacen que se te trate con respeto.
  • Sentir todas tus emociones y sentimientos. Tomará práctica volver a estar en contacto con tus sentimientos, no sentirte abrumado por ellos y darte cuenta de su valor. Puedes comenzar preguntándote a ti mismo cómo te sientes, identificando y dando espacio a tus emociones. Ya no tienes que estar limitado a sentir vergüenza, miedo o tristeza. Tampoco necesitas a nadie más para validar tus sentimientos. Dales espacio y verás cómo, poco a poco, las emociones y los sentimientos son valiosas guías que te indican qué te sienta bien, qué debes soltar o de qué es mejor que te alejes.

 

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos Codependientes de Familias Disfuncionales (Y Cómo Solucionarlas)

Las Niñas Adultas que han crecido en Familias Disfuncionales son Codependientes que se encuentran con una serie de dificultades en sus relaciones adultas.

17 Dificultades que se encuentran los Niños Adultos Codependientes de Familias Disfuncionales

  1. Dificultad para identificar y expresar con precisión las emociones y los sentimientos.
  2. Problemas para formar y mantener relaciones cercanas e íntimas.
  3. Propensión a tener relaciones íntimas con personas de otra familia disfuncional que tendrán problemas relacionales parecidos.
  4. Perfeccionismo, tener expectativas poco realistas de una misma y de los demás, y ser demasiado dura con una misma.
  5. Rigidez en el comportamiento y las actitudes, con una creencia arraigada de que es imposible cambiar.
  6. Tener una resistencia a la adaptación al cambio y temer asumir riesgos.
  7. Sensación de exceso de identificación o exceso de carga, sintiéndose culpable/responsable de los sentimientos de los demás.
  8. Tener una necesidad constante de aprobación o atención de los demás para sentirse bien consigo mismos.
  9. Torpeza al tomar decisiones, sentir terror por cometer errores y diferir tanto la toma de decisiones que al final son las demás las que toman las decisiones por ellas.
  10. Sentirse impotente e ineficaz, hagan lo que hagan nunca es lo suficientemente bueno ni está a la altura de sus propias expectativas.
  11. Sentimientos exagerados de vergüenza (lo que se llama vergüenza tóxica), culpa, sensación de inutilidad y baja autoestima.
  12. Evitar el conflicto a cualquier precio, y a menudo reprimir sus sentimientos y opiniones y guardar silencio para mantener la paz en sus relaciones con los demás.
  13. Miedo a ser abandonada por los demás.
  14. Actuar de forma beligerante y agresiva para mantener a los demás a distancia.
  15. Tendencias de ser impaciente y controladora. Los codependientes tienen miedo de las situaciones que no son predecibles para ellos.
  16. Falta de cuidado propio debido a su absorción en las necesidades y preocupaciones de otras personas, y actuación como mártires/víctimas, viviendo para las demás en lugar de para ellas mismas.
  17. Miedo la expresión de su propia rabia. Harán cualquier cosa para evitar el conflicto. Sin embargo, provocarán de forma activa o pasiva a otras personas cuando se sientan atacados u ofendidos, lo cual ocurre con bastante facilidad.

¿Te ves reconocido en estas 17 dificultades? En el siguiente artículo, te contaré sobre técnicas para mejorar esto.

 

Patrones de Conducta en las Familias Disfuncionales

Las tres reglas principales de una Familia Disfuncional

  1. No confíes
  2. No cuentes
  3. No sientas

Patrones de comportamiento de las Familias Disfuncionales

  1. Inconsistencia e Imprevisibilidad

Los padres no tienen un patrón sólido que le sirva de guía al niño para saber a qué atenerse o para entender cuándo hace algo bien o mal. Este tipo de padres asustan a los niños porque su comportamiento es caótico y errático y nunca saben qué esperar de ellos. Este tipo de comportamiento por parte de los padres genera apego desorganizado en el niño.

  1. Reversión de los Roles

Los padres actúan como niñas, por lo que las niñas tienen que actuar como padres. Los padres pueden ser tan inmaduros e irresponsables que sus hijas terminan realizando muchas de las funciones de crianza. Las niñas pueden llegar a cocinar para la familia, cuidar a hermanas a una edad muy temprana, “subrogarse” como pareja de uno de los padres, cargar con los problemas emocionales de los padres,… en definitiva, asumir roles adultos para crear estabilidad en la familia. Esto se denomina “parentificación”.

  1. Sistema Familiar Cerrado

Los extraños a la familia son temidos y los padres desalientan las relaciones con los demás. Esto interrumpe el proceso de socialización normal y de amistades importante en el desarrollo de un niño.

  1. Falta de Empatía

Los sentimientos y las emociones no están permitidos. Si la niña llora, se enfada o se ríe, recibe el mensaje, directo o indirecto, de que eso no está bien, o es algo que no está permitido. En este tipo de familias las emociones se consideran de “débiles”, por lo que la niña se ve obligada a escoderlas, negarlas y asfixiarlos. Esto tiene consecuencias en su salud emocional en el medio-largo plazo, ya que las emociones no desaparecen por el hecho de que las ignoremos.

  1. Mensajes Contradictorios

Los padres emiten una cantidad enorme de reglas y de normas que sus hijos tienen que cumplir pero de los que ellos están exentos. Les dicen cosas como “¡Relájate!” con un tono amenazante. Les permiten hacer algo y a los cinco minutos les castigan por hacer eso mismo cambiando la versión de lo que está permitido.

  1. Retención

Los padres de este tipo de familias tienen problemas con “dar”, quieren recibir pero no dar. Como ellos mismos en su infancia se vieron privados de amor, dinero, atenciones , elogios,…hacen lo mismo con sus hijos, retienen sin ser capaces de dar. Este “amor condicional” confunde a los niños y los hace sentir no queridos y no importantes para sus padres.

Tipos de Sistemas Familiares Disfuncionales

La Dra. Janet Kizziar habla de cuatro tipos de sistemas familiares con problemas, que son “caldo de cultivo para la codependencia”:

  1. El Sistema Familiar Alcohólico o Químicamente dependiente.
  2. El Sistema Familiar Emocional o psicológicamente perturbado.
  3. El Sistema Familiar de Abuso físico o sexual.
  4. El Sistema Familiar fundamentalista religioso o rígidamente dogmático.

La Codependencia se expresa en estas familias disfuncionales a través de cuatro estrategias:

  • Minimizar supone reconocer que puede haber un problema, pero se ignora.
  • La proyección culpa del problema a los demás, y puede designar a un chivo expiatorio para soportar la vergüenza de la familia.
  • La intelectualización trata de explicar el problema, creyendo que al ofrecer una excusa o explicación conveniente, el problema se resolverá.
  • La negación exige que las personas en la familia crean que no hay ningún problema.

Sistemas Familiares Codependientes

Estos sistemas familiares desalientan la comunicación sana de problemas y sentimientos entre los miembros de la familia. Destruyen la capacidad de los miembros para confiar en sí mismos y confiar en otras personas para tener una relación íntima. Congelan a los miembros de la familia en roles anti-naturales, lo que dificulta el cambio constructivo.

Las reglas que fomentan los patrones antinaturales de relación en estos sistemas familiares codependientes incluyen:

  • No hablar de los problemas.
  • No expresar tus sentimientos abiertamente u honestamente.
  • Comunicarte indirectamente, a través de la actuación o mal humor, o a través de otro miembro de la familia (esto se denomina triangulación).
  • Tener expectativas poco realistas sobre lo que los miembros de la familia harán por otro.
  • No ser “egoísta”. Supone mirar siempre por los otros miembros primero, no decir que no y negar tus propias necesidades.
  • No tomar a tus padres como un ejemplo, “haz lo que digo, no lo que hago”.
  • No te diviertas.
  • No agites la coctelera, mantén el status quo pase lo que pase.
  • No hables sobre sexo.
  • No desafíes las creencias religiosas de tus padres o estas reglas familiares.

¿Te has criado en una Familia Disfuncional y eres una Adulta Codependiente? Puedes acudir a un grupo terapéutico para sanar: 

coda.org

www.acaspain.org

Roles de los miembros en las Familias Narcisistas

En las familias narcisistas/disfuncionales cada miembro representa un rol concreto. Esto se debe a que cada uno de los miembros de la familia satisface las necesidades del sistema familiar, no las suyas propias. Por eso, los roles que se ejercen son muy rígidos, como si se tratase de una obra de teatro donde los miembros tienen asignado un papel y no pudieran moverse de él. En una familia narcisista disfuncional nadie consigue entender QUIÉN ES realmente, no hay un desarrollo sano del Yo Verdadero.

Solamente los miembros que empiezan terapia y que entienden el rol que han ejercido en su familia de origen y después de forma inconsciente con otros grupos en la vida, pueden salirse del papel e iniciar el camino para sanar y descubrir quiénes son realmente.

Éstos son los roles más frecuentes que se ejercen en una familia narcisista/disfuncional. Por lo general, el que reparte los papeles de forma inconsciente es el narcisista de la familia.

La Facilitadora

Otro nombre para este rol es el de “la cuidadora”. Es la mártir de la familia y desarrolla contribuye a la disfunción de la familia con su codependencia sobre uno de los padres (muchas veces, el narcisista).

Se preocupan, alimentan y apoyan, escuchan y consuelan a los demás. Su concepto completo del yo está basado en lo que aportan a los otros.

El cuidador protege y cuida del padre/madre problemático, de forma tal que este último nunca experimenta las consecuencias negativas de sus acciones.

La Facilitadora cree que tiene el deber de actuar como lo hace porque de otro modo la familia no sobreviviría.

La paradoja sobre el comportamiento del Facilitador es que impidiendo una crisis en los padres disfuncionales, también impide que haya la experiencia correctiva que trae una una crisis, que sería la que haría que el padre/la madre narcisista tuviese que replantearse la espiral de abusos.

Este rol puede interpretarlo tanto el padre o la madre como un hijo o una hija. 

El Héroe

Este miembro de la familia dedica su tiempo y atención a hacer que la familia parezca “normal” y sin problemas. La máscara heroica la compensa con la vida doméstica disfuncional. Hiper- responsables y autosuficientes, a menudo son perfeccionistas, tienen éxito y de puertas hacia afuera parece que todo les va bien y son felices.

Los padres esperan que esta niña demuestre que son buenos padres y buenas personas. Su objetivo en la vida es lograr el “éxito”, siempre deben ser “valientes y fuertes.”

El impulso compulsivo del héroe para tener éxito puede llevarle a enfermedades relacionadas con el estrés y el exceso de trabajo compulsivo. Aprenden a una edad temprana a convertirse en un esposo sustituto del padre/la madre que debería ejercer esa función. Se comete con ellos incesto emocional.

La Niña Dorada

La “Golden Child”, como se le conoce por el término en inglés, es la destinataria de todas las proyecciones positivas de los  narcisistas, y es su hija favorita. A cambio, se le pide que sea la imagen y semejanza, el reflejo fiel de esas proyecciones y que le tenga una devoción y admiración al padre/la madre narcisistas similar al de las sectas o cultos. No le puede cuestionar ni desobedecer ni decepcionar nunca.

La Niña Dorada, al igual que la Heroína, suele ser víctima de incesto emocional. También es testigo y, a veces toma parte, en el abuso de las otras niñas de la familia.

El Chivo Expiatorio

El Chivo Expiatorio es el “niño problemático” o el “que crea problemas”. Este miembro de la familia siempre parece desafiante, hostil y enfadado. El chivo expiatorio es el que cuenta la verdad sobre la familia y, a menudo verbalizará o representará el “problema” que la familia intenta ocultar o negar. El comportamiento de esta persona siempre es visto de una forma negativa por los demás y se proyecta en él la rabia.

El Chivo Expiatorio generalmente tiene problemas en el colegio porque capta la atención de la única manera en que saben hacerlo, de forma negativa. Pueden ser muy inteligentes, desarrollar habilidades sociales dentro de su círculo de compañeros y convertirse en líderes en sus propios grupos fuera de su familia de origen.

El Chivo Expiatorio es al que se “sacrifica” por la familia, al que se le obliga a encarnar toda la vergüenza tóxica que siente la familia, al que se culpa de forma injusta de cualquier cosa, al que se le dice que hace las cosas mal, sobre el que el padre/la madre narcisista proyecta de forma negativa.

Los chivos expiatorios pueden adoptar muchas formas. Las dos más comunes son:

  • El niño enfermo, con el que se meten los demás o el débil.
  • El niño rebelde, enfadado, que se mete en conflictos constantemente. Muchas veces son autodestructivos y cínicos.

El chivo expiatorio en la mayoría de los casos es víctima de abuso emocional y/o psicológico y/o físico por parte del padre/la madre narcisista.

La Niña Perdida

La Niña Perdida es a la que generalmente se le conoce como “la más tranquila” o “la soñadora”. La Niña Perdida es la niña invisible. Intentan escapar de la situación familiar haciéndose muy pequeñas y calladas. Se mantienen alejadas de los problemas y pasan mucho tiempo solas.

El objetivo de tener una hija perdida en la familia es similar al de la heroína. Debido a que la niña perdida rara vez tiene problemas porque interactúa poco con otras personas y se niega sus propias necesidades, la familia puede decir:

“Es una buena chica. Todo parece estar bien en su vida, así que las cosas no pueden ser tan malas en la familia”.

Esta niña evita las interacciones con otros miembros de la familia y básicamente desaparece, se vuelve invisible. Se vuelven solitarias, o son muy tímidas. La niña perdida busca la privacidad de su propia compañía para alejarse del caos familiar. Debido a que no interactúan, nunca tienen la oportunidad de desarrollar importantes habilidades sociales y de comunicación.  A menudo tienen malas habilidades sociales, dificultades con la intimidad y en la formación de relaciones. Niegan tener sentimientos y, para no tener que lidiar con la realidad, se evaden de ella, refugiándose en actividades como la lectura, la televisión, los videojuegos,…

En una familia disfuncional, la Niña Perdida no parece importar al/a la narcisista, y evita el conflicto manteniendo un perfil bajo. No son percibidas como una amenaza o una buena fuente de suministro, pero generalmente son víctimas de abandono y abuso emocional.

La Mascota

El objetivo de la Mascota es romper la tensión y aligerar el estado de ánimo con humor o payasadas. Este niño se siente impotente en la dinámica que se desarrolla en la familia e intenta interrumpir la tensión, la ira, el conflicto, la violencia u otras situaciones desagradables dentro de la familia siendo “el bufón de la corte”.

La Mascota busca ser el centro de atención en la familia, a menudo entretener a la familia y hacer que todos se sientan mejor a través de su comedia. También pueden usar el humor para comunicarse y enfrentar la disfunción familiar, en lugar de abordarla de forma directa.

También usan el humor para comunicar las emociones reprimidas en la familia, como la ira, el dolor, la hostilidad o el miedo. Este comportamiento es desenfadado e hilarante, justo lo que necesita una familia con dolor, pero las payasadas de la mascota no sanan las heridas emocionales, sólo proporcionan un bálsamo temporal. Esas heridas se sanan de verdad entrando en la tristeza y la rabia, no en la risa.

A menudo tienen cargas en lugar de amistades, y se involucran en relaciones abusivas en un intento de “salvar” a la otra persona. Tienen una autoestima muy baja y sienten mucha culpa, por lo que trabajan arduamente para superarla siendo realmente “agradables” (es decir, personas complacientes, codependientes).

Fuente: outofthestorm.

Lo más frecuente es que una misma persona ejerza varios de estos roles a la vez de forma alternativa.  

John Bradshow, en su libro “Volver a casa” propone un ejercicio muy bueno para empezar a trabajar salir de estos roles.

Así, por ejemplo, si has ejercido el rol de la facilitadora en tu familia de origen, poniendo tu autoestima en lo que haces por los demás. Prueba a hacer estas tres cosas:

  1. Niega tu ayuda a una persona que te la pida, sólo por el hecho de ver que puedes escoger y decir que no.
  2. Pide tú ayuda a una persona con algo que te cueste hacer tú sola y que te vendría bien que te echasen una mano.
  3. Acude a alguien que sepa más que tú, que sea experta en un área determinada y que te pueda dar un buen consejo.

¿Qué papeles has ejercido en tu familia de origen? ¡Deja un comentario!

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

Según Charles Whitfield, en su libro “Sanando a la Niña Interior. Descubrimiento y Recuperación para Niños Adultos de Familias Disfuncionales”, hay al menos 13 cuestiones fundamentales de recuperación que una superviviente de abuso narcisista en una familia disfuncional tiene que afrontar.

13 Retos para el Superviviente de una Familia Disfuncional

  • Control. Normalmente el padre, la madre o ambos en una familia disfuncional tienen un comportamiento errático y caótico, a veces apoyando y dando cariño al niño y otras rechazándolo o negándolo. Esto hace que el niño no sepa a qué atenerse, ya que a su alrededor lo que hay es caos. Si llora a veces le atienden y otras le ignoran o le riñen. El niño adulto desarrolla la idea no realista de que si tiene todo bajo control, no habrá sorpresas desagradables en su vida, como las había en su infancia. Suelen ser personas rígidas, con costumbres arraigadas y que repiten acciones que les hacen sentirse seguros. El trabajo con el control consiste en aprender a soltar y confiar en los demás y en el Universo. La idea de control es una falacia. Nadie puede controlar a los demás, el único control que tenemos es sobre nosotros mismos.
  • Confianza. Debido a crecer en un ambiente tóxico en el que las mentiras, el gaslighting, la negación,… era lo normal, las supervivientes tienen problemas para confiar en los demás y en sí misma, en sus capacidades, potencial, percepciones,…porque cuando eran niñas se les obligaba a dudar para que contribuyesen a las dinámicas tóxicas de la familia. El trabajo con la confianza consiste en dejar las dudas a un lado y confiar en la naturaleza, el Universo, las otras personas y en una misma.
  • Sentimientos. En las familias disfuncionales expresar y mostrar sentimientos es algo que está penalizado, se considera de “débiles” y no se permite. Por eso, muchos supervivientes llegan a adultos, habiendo anestesiado, reprimido y/o negado sus propios sentimientos. El trabajo con los sentimientos consiste en, poco a poco, reconocerlos, no avergonzarse de ellos y expresarlos como una parte fundamental de la experiencia humana.
  • Exceso de responsabilidad. Este tema en muchos casos tiene que ver con la respuesta flight o fight al trauma. Algunas niñas adultas se convierten en personas hiper responsables en relación a su trabajo, su familia,… con esto crean la fantasía de evitar los sentimientos que tenían cuando eran niñas. Se trata de un mecanismo de defensa, evitan las emociones. Aquí el trabajo terapéutico consiste en reapropiarse de las emociones y dejar de tener miedo a sentir. Entender que las podemos controlar y gestionar y que si las suprimimos vivimos una vida menos plena.
  • Negación de las propias necesidades. En las familias disfuncionales el padre, la madre o ambos (narcisistas en muchos casos) no vieron sus necesidades satisfechas cuando fueron niños porque lo que, de forma inconsciente, utilizan a sus hijos como extensiones de sí mismos para satisfacerlas. Por esta razón, los supervivientes no saben reconocer sus propias necesidades o las niegan, porque de niños se acostumbraron a sustituirlas por las de sus padres. El trabajo con el reconocimiento de las necesidades y su satisfacción tiene que ver con el autodescubrimiento, para lo cual actividades como el teatro terapéutico o la terapia grupal pueden ayudar mucho.
  • Pensamiento y comportamiento blanco/negro. Las niñas adultas tienen una tendencia a ver todo de una forma extrema, radical, todo es blanco o negro, las personas son buenas o malas, estás conmigo o contra mí. Esto tiene que ver con una etapa del desarrollo de la niña que no fue superada, que en inglés se denomina “objectification”, una niña ve a su madre/padre de una forma básica, es bueno/buena cuando le da cariño y malo/mala cuando le riñe. Las supervivientes se han quedado ancladas en esta fase del desarrollo. El trabajo en este tema consiste en ampliar la conciencia sobre las demás personas y una misma, entender y experimentar esa gama de grises en los sentimientos que permiten manejarse y gestionar mejor situaciones cotidianas de la vida.
  • Alta tolerancia para el comportamiento inapropiado. Esto incluye dificultades para ser asertivo, para decir que no, para poner límites. Los niños adultos crecieron en un entorno en el que se les obligaba a aguantar un comportamiento que era perjudicial para ellos. Como no tenían otra referencia, crecieron pensando que eso era lo normal. El trabajo terapéutico cosiste en practicar una comunicación asertiva y poner límites y decir que no cuando se quiera o se considere necesario.
  • Baja Autoestima. Todas las niñas adultas sufren de baja autoestima porque no fueron valoradas, ni vistas, ni reconocidas, ni respetadas en sus familias disfuncionales de origen. El trabajo en este área consiste en empoderar a la niña interior que en gran medida todavía dirige sus vidas porque sus necesidades no fueron satisfechas en el momento del desarrollo en el que correspondía.
  • Ser Auténtico. En sus familias de origen narcisistas, los supervivientes no pudieron desarrollar su Verdadero Yo, éste fue asfixiado y en su lugar crearon una Auto-imagen distorsionada de sí mismos que no es verdad, que respondía a las necesidades narcisistas de su padre, su madre o ambos. La tarea aquí consiste en hacer terapia individual con un terapeuta que haga el “mirroring” que los padres del superviviente no pudieron hacer. Esto es, que le haga de espejo y le diga quién es la persona a la que ve, en lugar de la Auto-imagen que el superviviente tiene de sí mismo, que se corresponde con su ego y que en realidad es un personaje creado en la infancia para sobrevivir y después repetido ya de forma inconsciente hasta llegar a la adultez.
  • Llorar las pérdidas. Aquí el trabajo terapéutico es el de hacer el duelo por lo perdido y que ya no se puede recuperar para poder cerrar esa etapa y empezar otra en la que dejar de ser supervivientes y florecer en la vida. Las pérdidas son muchas y la tarea profunda y dolorosa. Busca la ayuda de un terapeuta o un grupo que te acompañen para llorar por lo perdido, para profundizar en el dolor y dejarlo por fin atrás en tu día a día. Te seguirás doliendo, pero de una manera más sana, cuando toque, no estará ahí de fondo todo el tiempo.
  • Miedo al abandono. El abandono es una de las heridas emocionales de la infancia. Todas las hijas de narcisistas la tienen. Trabajar esta herida consiste en tratarla en terapia, entendiendo que sufrimos por un dolor que ya pasó y que muchas veces provocamos de nuevo de una forma inconsciente, por ejemplo, dejando a la pareja o provocando que nos deje ella por temor a que nos abandone. El abandono es algo que la mayoría de los seres humanos sufren a lo largo de su vida, el tema está en entender que como adultos disponemos de los recursos emocionales necesarios para gestionarlo, que ya no es una cuestión de vida o muerte cuando nos sentíamos abandonados por nuestros padres/madres.
  • Dificultad para resolver conflictos. La mayoría de los niños adultos son personas complacientes, se les obligaba a ello en la infancia para que “todo fuese bien”. Por eso, como adultos y hasta que empiezan terapia evitan el conflicto a toda costa, al que temen mucho, dejándose abusar (emocionalmente, físicamente, psicológicamente, financieramente, sexualmente y/o espiritualmente) por otras personas con facilidad. Como tienen mucha capacidad para aguantar, la otra cara de la moneda es que cuando por fin se hartan y explotan, son como ollas a presión, sacando la rabia de una forma descontrolada y desproporcionada, agravando el conflicto. Aquí el trabajo consiste en aprender a ser asertivos, poner límites y decir que no.
  • Dificultad para dar y recibir amor. En su infancia, a lo que su padre, su madre o ambos llamaban amor, en muchas ocasiones en realidad era dominación y control. El amor que daban ellas a sus padres/madres nunca era suficiente, porque sus padres tenían “agujeros emocionales” que eran imposibles de saciar. Como adultos, tienen problemas para mostrarse vulnerables. Para que haya intimidad con una pareja, es necesario que haya vulnerabilidad. Aquí el trabajo consiste en desarrollar la vulnerabilidad, en terapia individual y/o grupal. La vulnerabilidad consiste en mostrarnos tal cual somos, con nuestras emociones, sin intentar ser perfectas.

¿Eres un(a) Codependiente? Cómo dejar de serlo

Los narcisistas son personas destructivas con una baja autoestima que esconden y una necesidad insaciable por atención sin nada o muy poco que ofrecer a cambio. Se apegan de forma parasitaria a las personas que son por naturaleza generosas, que les ofrecen un apoyo incondicional,  personas que evitan ser el centro de atención y que se sienten bien cuidando a otros. Esperar algo de un(a) narcisista abusivo que no tiene nada que dar puede llevar a un(a) codependiente al límite. El/la codependiente intentará salvar, arreglar, cambiar al/a la narcisista y la relación. El/la codependiente pretende algo que es imposible por definición.

¿Qué es la Codependencia?

Las codependientes son personas que se han pasado toda la vida negando la realidad sobre algunas personas de su familia, generalmente su padre y/o madre pero también pueden ser las abuelas y/u otras cuidadoras que los trataron mal cuando eran niñas. Aquí conviene aclarar que en lo relativo al maltrato, existe el concepto común de considerarlo maltrato cuando es únicamente físico y no cuando es psicológico y/o emocional. Esta idea errónea es la que lleva a muchas supervivientes a vivir como adultos sin sanar ese maltrato que padecieron en la infancia y a tener una peor calidad de vida por no entender lo que les ha pasado. Hay una enorme tendencia entre las propios supervivientes o bien a minimizarlo (“bueno, al menos a mí no me pegaban”) o bien a negarlo (“mi madre es un poco como una niña pequeña pero por lo demás es normal”).

Las codependientes se pasan la vida intentando lo que no consiguieron en su infancia: que papá y/o mamá las quieran de forma incondicional a través de las personas que el/la codependiente escoge como sus parejas o amigas cuando son adultas. El problema es que papá y mamá no pudieron o no supieron quererles de esa manera. Intentan ponerle otro final a una película que sucedió en su infancia. El/la codependiente no entiende que esa película ya se rodó, se editó y se estrenó hace muchos años y no pueden ponerle otro final. Al menos por lo que respecta a su infancia.

¿Cuándo nace la Codependencia?

El desarrollo de la codependencia tiene su raíz en familias disfuncionales, donde se produce un abuso (psicológico y/o emocional y/o físico) y/o una negación severa del/de la niño durante un periodo prolongado de tiempo. Familias muy rígidas, dogmáticas y autoritarias (muchas de ellas con un padre y/o una madre narcisista) donde puede haber, aunque no siempre, abuso o dependencia de sustancias. Los niños sometidos a este entorno durante años generan codependencia. El trauma sufrido hace que los supervivientes de abuso en este tipo de familias disfuncionales desarrollen mecanismos de defensa para poder “seguir hacia adelante”. Una de esas respuestas defensivas al trauma por abuso es la codependencia.

Estas familias tienden a enfatizar la disciplina y el control. Los premios y las recompensas se dan por el cumplimiento a reglas que son muy  estrictas y muchas veces ilógicas. Los niños aprenden que cualquier sentimiento positivo hacia sí mismos es dependiente del humor cambiante de otra persona. Estas familias muchas veces parecen perfectas de cara al exterior (los vecinos, amigos de la familia,…) pero lo que  hay en realidad dentro de su seno es una gran cantidad de dolor y de abuso.

Los niños aprenden pronto a no expresar sus sentimientos o pensamientos (porque son percibidos como molestos por sus padres y/o madres) y a ignorar problemas de comportamiento en la familia. Esta respuesta de supervivencia a su familia eleva la tolerancia del/de la niño hacia el abuso emocional y el comportamiento inapropiado por parte de otras personas cuando son adultos. Ese “niño interior” que no ha curado profundas heridas de infancia hace que el adulto repita patrones de forma inconsciente. En el inconsciente está todo aquello que ha ocurrido a nuestra vida a lo que no hemos puesto consciencia, de lo que no nos hemos dado cuenta. En ese poner consciencia es en donde está el principio del cambio.

¿Por qué las Codependientes tienen relaciones con Narcisistas?

Un(a) narcisista y un(a) codependiente son un “perfect match” porque el/la narcisista se siente legimitado/legitimada a que le den amor incondicional sin dar él/ella nada a cambio y el/la codependiente cree que sólo se necesita de su amor para tener una relación, que realmente puede querer por dos y asfixiar y negar todas sus necesidades.

Como adultas, estas niñas supervivientes tienen una enorme tendencia a verse involucrados en dolorosas relaciones abusivas con personas que no son de fiar, que están emocionalmente indisponibles o demasiado necesitadas de cariño y atención. Como las codependientes no se sienten legitimadas sobre prácticamente nada, estas niñas adultas tienden a ser indirectas sobre sus necesidades, a negar sus sentimientos y a tener problemas con la intimidad con otras.

Tienen la idea de que el amor necesita de sacrificio hacia sus parejas y tienden a aguantar lo que sea que sus parejas les hagan (abuso emocional, psicológico, financiero, físico, sexual, espiritual,…). También tienen la idea equívoca de que son “defectuosas” o “no dignas de amor” por naturaleza, por eso cuando están en una relación con otra persona, hacen más esfuerzos de lo que sería sano por mantenerse en esa relación tóxica. También tienen la idea de que si son “perfectas” entonces conseguirán ese tan ansiado amor, por lo que no suelen quejarse, ni pedir ayuda, ni mostrarse vulnerables.

Toda esta combinación de factores crea la fantasía para las codependientes de que una relación abusiva es más importante que ellas mismas, esto es lo que hace que se vean atrapadas una y otra vez con narcisistas abusivos, que las perciben como un manantial de explotación inacabable. Si eres un(a) codependiente en una relación con un(a) narcisista abusivo y te estás preguntando porqué te sientes muy falta de energía, porque cada vez crees menos en ti misma o porque tienes la sensación de que te estás volviendo loca, es hora de dejar al/a la narcisista. Es hora de salir del gancho en el que tiene atrapada.

El proceso para dejar de ser Codependiente

Igual que tus padres cuando eras niño, el/la narcisista es incapaz de quererte como tú lo deseas y como te mereces. Sentirás dolor pero también un inmenso alivio que viene cuando empiezas a aceptar la realidad y dejas de negarla. Dejas de intentar cambiar la relación y al/a la narcisista. Te enfrentas a tus sentimientos y te vas de una relación abusiva. Dejas de intentar salvar al/a la narcisista con tu amor. Dejas de permitir que el/la narcisista te controle y te manipule y tomas la responsabilidad de tu propia vida. Es entonces cuando empiezas el proceso de sanarte y quererte a ti mismo.

Pasarás por un proceso en el que tendrás que enfadarte y llorar por tu niño interior. Tu vida en el purgatorio con el/la narcisista habrá terminado. Ya no serás más la víctima de un abuso. Tendrás que reconocer y aceptar que has sido maltratado y que te has dejado maltratar. No volverás a crear, buscar o recrear situaciones que te conviertan en la víctima.

Durante el proceso de recuperación, pasarás de la víctima al/a la superviviente (esta fase también es conocida como la del/de la guerrero) y finalmente a la nueva mejor versión de ti mismo. Ten paciencia contigo mismo porque se trata de un proceso que lleva tiempo. Recuperarás sentirte legitimado a tener emociones, a aumentar tu autoestima, a disfrutar más de la vida, a poner límites, a decir que no, a autoprotegerte, a mostrar tu vulnerabilidad y a escoger mejor a la gente de la que te rodeas. A tener más confianza y fe en ti mismo, en la vida, a tener sueños y proyectos, a sentir que te mereces ser feliz.

Métodos recomendados

Hay diferentes opciones para hacer este proceso. Las que yo recomiendo son las siguientes:

  • Hay grupos de apoyo CoDA (Codependientes Anónimos) en todo el mundo con un programa de Doce Pasos. Son gratuitos.
  • La psicoterapia con un(a) terapeuta especializada en el tratamiento de supervivientes de familias abusivas.
  • Los ejercicios de terapia Gestalt, tanto en un grupo como con un terapeuta Gestalt.
  • El teatro del psicodrama. Los ejercicios de este tipo de teatro ayudan a recrear situaciones de infancia que necesitan ser sanadas.