Etapas de la Codependencia

La codependencia es un patrón de comportamiento aprendido en el que la persona codependiente renuncia a sus necesidades, fundiéndose con su pareja (generalmente narcisista). Esta fusión le lleva perder o difuminar su identidad, a no poner límites y tener dependencia emocional de su pareja.

A efectos didácticos, se pueden distinguir tres etapas en la codependencia. Si crees que puedes ser codependiente, estas fases pueden ayudarte a identificar tus propios rasgos codependientes.

Etapa temprana de la codependencia

La primera etapa es la más difícil de detectar. Todavía puede parecer una relación romántica típica con mayor atención y deseo de complacer a tu pareja. Sin embargo, ciertos comportamientos que son banderas rojas, pueden tener lugar en esta fase de la relación, como:

  • Pensar obsesivamente en tu pareja al punto que desatiendes tareas cotidianas como estar concentrado en tu trabajo, no devolver llamadas o whatsapps a familiares o amigos, hablar casi exclusivamente de tu pareja cuando estás con otras personas.
  • Racionalización de comportamientos problemáticos de tu pareja. Esto incluiría que frente a comportamientos agresivos, denigrantes o posesivos de tu pareja, justificarlos con frases como: “En el fondo es bueno”, “Cuando se enfada, no sabe lo que dice”. “Creo que me merecía lo que me ha hecho/dicho.” “No quería hacerme daño diciendo eso.” “No se sabe controlar.” “Tiene mal genio, luego se le pasa.”
  • Tener límites poco saludables, lo que incluye dificultades para decir que no a cualquier propuesta que te hace tu pareja, permitir comportamientos de control como que mire tu móvil, informar a tu pareja en todo momento de dónde estás y que estás haciendo y percibir esto como algo normal o saludable.

Etapa intermedia de la codependencia

Los signos de codependencia se vuelven más evidentes durante la etapa intermedia. La autoestima suele caer, y la compulsión por satisfacer a la pareja se vuelve más evidente. Por dentro, también puedes empezar a sentir rabia y resentimiento hacia tu pareja, ya que no te sientes valorada y parece que lo que haces nunca es suficiente.

La pareja narcisista habilitará este comportamiento de querer complacer de diferentes maneras:

  • Manipulando para conseguir lo quiere. La manipulación se puede dar desde el rol del salvador o de la víctima.
  • Intentando que sientas culpa o vergüenza si no haces lo que la pareja narcisista quiere.
  • A través de técnicas como el refuerzo intermitente, donde hay un sistema de recompensas y castigos.

Etapa tardía de la codependencia

Una vez que la relación se vuelve de largo plazo, es probable que el estrés de la relación haya comenzado a afectar a tu cuerpo. Puedes comenzar a experimentar síntomas relacionados con el estrés, como:

El comportamiento obsesivo que comenzó en la etapa temprana de la relación codependiente generalmente crece en intensidad en la última etapa, lo que puede causar:

  • Pérdida completa de autoestima
  • Enfado muy frecuente y una dificultad para gestionarlo
  • Sentimientos de depresión o desesperación
  • Frecuente disociación, un mecanismo de defensa para no estar presente en el aquí y ahora

Cómo romper el ciclo de la codependencia

La codependencia puede resultar difícil de detectar porque normalmente se trata de un patrón de comportamiento aprendido en la infancia para sobrevivir a padres o cuidadores que no han estado emocionalmente disponibles.

Sin embargo, una vez reconocido, es importante tener en cuenta que se puede revertir y alcanzar la salud psicológica y emocional.

Una relación codependiente al final no es más que una relación donde hay un desequilibrio de poder donde la pareja codependiente ha ido cediendo el suyo de forma inconsciente y progresiva. La necesidad de ayudar y complacer a la pareja narcisista se vuelve compulsiva para tapar carencias emocionales propias de autoestima y poder personal.

Trabajar con una terapeuta individual puede ser un excelente lugar para comenzar a identificar patrones codependientes y la raíz de tu codependencia.

La terapia te puede ayudar para acompañarte en la reconstrucción o construcción de:

  • Una autoestima sana donde la prioridad esté en un equilibrio entre satisfacer las necesidades propias y cubrir las de tu pareja.
  • Reconocer tu identidad personal en aspectos como qué te gusta, qué te motiva, cuáles son tus prioridades y tu valores, cómo quieres vivir tu vida. En definitiva, quién eres.
  • Abandonar la dependencia emocional donde no vas en busca de tu pareja para conseguir validación o aceptación sino que te das esto a ti misma y con tu pareja hay una relación de interdependencia, con un intercambio de apoyo y afecto mutuos.
  • Aprender a poner límites, a decir que no a tu pareja sin sentir culpa o que no te mereces un espacio para ti y tus prioridades.
  • Dejar de sobrevivir emocionalmente en una relación de pareja para poder sentirte segura en la relación, con el derecho a ser tu misma y a crecer dentro de ella, no a pesar de ella.
  • Construir y mantener una red de apoyo con familiares y amigos, vínculos en los que te puedas apoyar además del vínculo con tu pareja.
  • Aprender a comunicarte de una forma asertiva, manifestando tus necesidades y teniendo las conversaciones difíciles que a veces son necesarias en las relaciones.

La codependencia no es una sentencia de por vida. Romper un patrón de codependencia es posible. Encontrar apoyo suele ser el primer paso para salir del patrón. ¿Por qué? Porque un patrón consiste en repetir un comportamiento determinado una y otra vez pretendiendo que el resultado sea diferente.

Para ello, primero tienes que darte cuenta de que tienes un patrón de comportamiento codependiente y después que la terapeuta que te acompañe te ayude a encontrar respuestas distintas, más saludables para ti.

Últimas palabras sobre la codependencia

En una relación de pareja, es común tener un cierto nivel de dependencia el uno del otro. Sin embargo, la codependencia no es equilibrada y, a menudo, no es satisfactoria para uno o ambos miembros de la pareja.

Para superar la codependencia no es necesario en todos los casos dejar tu relación actual de pareja sino comenzar a cambiar los comportamientos codependientes y ver cómo tu pareja narcisista responde a esto.

Para superar la codependencia es muy importante informarte sobre ella: cuáles son los patrones de comportamiento y cuándo y cómo se creó.

Como hemos comentado más arriba, en la mayoría de los casos, la codependencia se genera en la infancia como un patrón adaptativo a un comportamiento hostil y/o de abandono de los padres o cuidadores. Y como es algo aprendido, se puede desaprender.

Es posible superar los comportamientos codependientes y desarrollar tu autoestima e independencia. Si buscas acompañamiento de una terapeuta, puedes consultar aquí.

Imagen de Ryan ‘O’ Niel en Unsplash

Cómo Sanar tras el Abuso Narcisista

El tema de qué es el narcisismo, su dimensión como un trastorno mental y los efectos que tiene en la familia es algo que está adquiriendo cada vez más voz, a ser más conocido. Aunque está lejos de tener la difusión que necesita para prevenir y sanar a todas las familias narcisistas a las que afecta. El trabajo de recuperación interna es crucial. Una cosa es entender la dinámica. Saber que tu padre/madre tiene una enfermedad mental es una validación que te ayuda a saber que no es tu culpa. Pero el siguiente paso es tu propio trabajo interno.

Cómo Sanar del Abuso Narcisista

La psicoterapia para sanar el abuso narcisista tiene tres partes:

  1. Comprender los antecedentes, tu historia y el diagnóstico.
  2. Tratar los sentimientos relacionados con tu historia.
  3. Comenzar a ver la vida con una perspectiva diferente.

La filosofía del «Supéralo ya» no funciona para la recuperación que necesitas, ni tampoco las afirmaciones o un trabajo de terapia cognitivo-conductual. Esta recuperación del abuso narcisista por tu familia implica limpiar primero el trauma y aceptar que tus padres no van a cambiar. El cambio está dentro de ti.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, famosa por su trabajo sobre el dolor y la muerte, considera que las etapas del duelo son cinco: negación, negociación, enfado, dolor y aceptación.

Etapas de la Recuperación después del Abuso Narcisista

Negación. Los hijos adultos de narcisistas ya han estado en fase de negación con respecto a sí mismos y a su padre/madre narcisista durante mucho tiempo. Esto porque la negación es uno de los mecanismos de defensa utilizados en la familia narcisista. Utilizando la negación, no se reconoce que haya un problema ni una disfuncionalidad, lo que permite continuar con las dinámicas tóxicas y los roles rígidos en la familia narcisista.

Negociación. Hemos estado negociando toda nuestra vida con el padre/madre narcisista, tanto internamente, con nosotros mismos, como con él/ella. Hemos estado deseando y esperando que cambien, que serán diferentes la próxima vez que los necesitemos. Hemos intentado muchas cosas a lo largo de los años para ganar su amor y aprobación.

Aceptación. Primero debemos aceptar la realidad dura de que nuestro padre/madre no tenía mucho amor y empatía para darnos, con lo que crecimos con muchas carencias afectivas y nos auto-culpabilizamos para darle sentido a una situación que, inconscientemente, sabíamos que no era sana ni nutritiva para una niña.

Rabia. Sentimos una rabia intensa y, a veces, ira cuando nos damos cuenta de que nuestras necesidades emocionales no fueron satisfechas y que esta negligencia ha afectado a nuestras vidas de manera severa y adversa. Nos enfadamos con el padre/madre narcisista y con nosotras mismas por permitir que se hayan desarrollado patrones de conducto tóxicos y autodestructivos y por estar estancadas en nuestras vidas.

Dolor. Sentimos una tristeza intensa por dejar de lado la esperanza de que el tipo de madre/padre que queríamos no lo teníamos y no lo tendremos nunca. Nos damos cuenta de que nunca serán tan amorosos como queremos que sean porque tampoco tienen amor para sí mismos. Nos sentimos como huérfanos. Soltamos todas las expectativas y las fantasías de lo que no va a ser. Lloramos una pérdida de algo que no hemos tenido nunca.

Durante el proceso de duelo, irás hacia adelante y hacia atrás en todas las etapas. No es fácil y no es un camino con una línea recta. Habrá días que tengas mucha rabia difícil de gestionar y otros días en los que el dolor de toda la pérdida te abrumará. Persevera. Si te comprometes contigo mismo y te acompañas a lo largo de todo el proceso, verás que, poco a poco, te conviertes en tu Verdadero Yo, en la persona que estabas destinada a ser a pesar de tener unos comienzos tan difíciles en la vida.

Es más que probable que durante algunos momentos te asalte la culpa. No sólo porque en tu familia narcisista se te culpaba de más de cosas que te correspondían sino porque el tema de separarte emocionalmente de tus padres e identificarlos como abusadores puede ser controvertido, ya que poner en cuestión a la familia de origen o nombrarla por lo que es, sigue representando un tabú social.

Recuerda que no se trata de que critiques duramente a tus padres, igual que lo hicieron ellos contigo. Sino de que les pongas límites y les digas que no cuando lo necesites (lo que no te permitieron hacer cuando eras niña), que trates con ellos de adulto a adulto (no desde tu niño interior herido, que es lo que hacen ellos) y de que tengas compasión hacia ellos, ya que también han sufrido un trauma y abuso/abandono por sus padres y han repetido esto de forma inconsciente. El trauma es algo que se pasa de generación en generación hasta que no se sana en terapia.

No es lo mismo la tristeza soterrada que has tenido toda tu vida que abrazar realmente la aceptación permitiendo que el dolor por fin salga, sin estar atascado dentro de ti. Ése es un dolor que te sana. Estarás limpiando el trauma.

Esto no quiere decir que no quedarán cicatrices o que superarás totalmente el trauma infantil. Tu niño interior fue muy herido, por lo que tendrás que cuidarlo tú el resto de tu vida. Te quedarán cicatrices emocionales porque la herida ha sido grande, pero esa herida ya no supurará, podrás cerrarla y con ella dejar atrás de verdad tu pasado, sin repetir situaciones en tu presente que son recreaciones de tu trauma de infancia.

A medida que trabajes en tu recuperación después del abuso narcisista, te sentirás mejor, comprobarás cómo crece tu poder personal y tus recursos para afrontar cualesquiera situaciones que la vida te ponga delante. Dejarás de sentir impotencia e indefensión aprendida y empezarás a experimentar que tienes voz y poder sobre tu propia vida, que te conoces más y que tienes más instinto e intuición para detectar lo que es bueno para ti y para satisfacerte tus necesidades.

A medida que absorbes las pérdidas y el dolor y pasas el duelo, sentirás que es como si te derritieses. Estarás disolviendo resistencias, posturas defensivas y la rigidez. Todas ellas te han servido para sobrevivir, lo cual es estupendo. Pero a medida que las desmontes, dejarás de sobrevivir para vivir de verdad, prosperar.

Recuerda que la sanación se trata de ti. No se trata de lo que estás haciendo con tus padres narcisistas. Cada día te volverás un poco más grande. Paso a paso. Con paciencia. Es importante que encuentres dentro de ti la esperanza que te arrebataron. Está ahí, créeme. Sólo tienes que darte espacio y escucharte.

«Podemos ser redimidos sólo en la medida en que nos vemos a nosotros mismos». Martin Buber.

Recuerda que todo este proceso de sanación tras el abuso narcisista tendrás que hacerlo con el apoyo de una psicoterapeuta especializada en narcisismo y trauma. Del mismo modo que las heridas fueron generadas por personas que no tenían mucho amor y conexión consigo mismas, las sanas con el apoyo de una persona que completa ese proceso: el del mirroring que tus padres narcisistas no pudieron darte para que te veas a ti mismo de verdad, la validación de tus sentimientos y emociones y un acompañamiento amoroso y de compasión.