El Caos, el Comportamiento Errático y el Asesinato del Carácter en una Relación Abusiva

(continuación del post 45 Señales de Abuso Emocional)

Creación de Caos y de Crisis

  1. Tiene celos y sospecha de tus amigos/as y contactos sociales.

No importa qué lo inocente, platónica o sana sea una relación con un(a) amigo/a, compañero/a de trabajo o incluso un miembro de la familia, tu abusador(a) tiene una forma de convertirlo en algo sórdido, egoísta o equivocado.

Tiene berrinches de celos o preguntas acusatorias. Ve todos tus vínculos con las demás personas como potenciales amenazas a vuestra relación. Te lo pone difícil o te sabotea para que no puedas relacionarte de forma natural con los demás.

  1. Quiere ser el centro de atención.

Es la fiesta de cumpleaños de vuestro hijo/a y tu abusador(a) se asegura de ser él/ella el centro de atención de la fiesta. Estás empezando a contar una historia divertida en una reunión familiar, y él/ella te interrumpe con una excusa de que estás contando la historia mal y él/ella toma el mando de la conversación y la atención.

  1. Hace una escena sobre pequeños problemas de la vida.

El pavo navidad se quema y tiene que anunciar qué pésimo/a cocinero/a eres delante de toda la familia. Te olvidas de traer algunos documentos importantes a una reunión de trabajo, y ella/él se asegura de que todos/as sepan que siempre cometes errores estúpidos como este. Tu abusador(a) se mueve por la vida buscando excusas para tener una explosión y hacer una escena.

  1. Hace algo para fastidiarte, para molestarte.

Tu abusador(a) sabe que quieres llegar temprano para conseguir un buen asiento en el partido de baloncesto de vuestro/a hijo/a, pero intencionalmente se toma su tiempo preparándose para retrasarlo.

Tu jefe/a sabe que es importante para ti irte normalmente del trabajo a tu hora y deliberadamente, cuando quedan unos minutos para la hora, se sienta a tu lado y empieza a repasar temas pendientes. 

  1. Amenaza con una infidelidad o divorciarse para desequilibrarte.

Aumenta la tensión y crea drama con frases como:

“Hay muchos hombres/muchas mujeres que me tratarían mejor que tú. Creo que es hora de buscar uno/una” o ” He terminado con esta mierda. Este matrimonio ha terminado.”

Incluso si sabes que es una amenaza vacía, lo sientes como un golpe en el estómago, te desequilibra y te hace sentir mal, poco valioso/valiosa, no digno/digna de amor.

  1. Utiliza el abandono para castigarte o asustarte.

Tu abusador(a) quiere hacerte sufrir, por lo que, con un comportamiento pasivo-agresivo, se retirará de la relación sin avisar, para castigarte y/o asustarte. Por ejemplo, no volverá a casa por la noche y lo hará de madrugada sin darte explicaciones de dónde ha estado ni con quién. O después de una discusión, se va con el coche dejándote solo/sola en el resturante sin decirte nada, ignorándote por completo.

Asesinato de tu Carácter y de tu Espíritu 

  1. Bromea, te insulta o te regaña frente a otras personas.

Tu abusador(a) espera hasta que haya una audiencia de personas que te importan, y luego empieza a hacerte de menos/humillarte de diferentes maneras. Los desaires pueden ser sutiles o más directos, pero la mayoría de las personas que lo presencian sienten la tensión en el aire y saben lo que está pasando.Tú te sientes humillado/a y avergonzada/o.

  1. Menosprecia tu apariencia física o tu intelecto.

“¿Cuándo vas a perder peso? No quiero estar con un(a) gordito/a.”

“Incluso un(a) niño/a lo puede hacer mejor que tú. Eres inútil.”

La apariencia y el intelecto son los dos objetivos más fáciles para un(a) abusador(a), especialmente si se siente inseguro/a acerca de su propio aspecto o intelecto. Si los ataques suceden con la suficiente frecuencia, empiezas a sentirte feo/ y estúpido/a. Te preocupa que si dejas la relación, nadie más te va a querer nunca. 

Se acaba dando la dinámica absurda de que ambos os créeis que el/la abusador(a) te hace un favor teniendo una relación contigo. 

  1. Bromea y trivializa con tus logros, esperanzas y sueños.

Independientemente de los éxitos que hayas tenido, tu abusador(a) encontrará la manera de minimizarlos. No verás el orgullo brillando en sus ojos por tu éxito. En cambio, verá celos, desprecio o pasividad. No te dará ninguna palabra ni de elogio ni de apoyo a menos que o bien vea que puede manipularte con eso con objetivos propios o que vea que le puede sacar partido de alguna manera. 

  1. Te dice que tus sentimientos son irracionales o que “estás loco/a”.

En los momentos en que, como todas las personas, necesites un abrazo, una conversación tranquila, una respuesta amorosa o un comentario de apoyo, tu abusador(a) no sabe, no quiere o no puede darte lo que necesitas. Entonces lo que hace es darle la vuelta a la tortilla y te ridiculiza por tener esas necesidades. Sólo quiere recibir de ti, no quiere darte nada o casi nada.

Entre los dos, se acaba dando la dinámica delirante de que ambos pensáis que tu abusador(a) tiene todo el derecho a no darte nada o casi nada a pesar de que tengáis una relación y que tú simplemente eres demasiado “demandante” o “difícil” o “sensible”. 

  1. Vuelve a las personas con las que tenéis un vínculo en común o incluso amigos/as o familiares tuyos, en tu contra.

A estas personas en el argot narcisista se les denomina “monos voladores”. Pueden ser desde tu madre, hasta amigos/as en común o personas del trabajo. Los/las manipulará para ponerlas en tu contra cuando tú termines la relación y quiera vengarse o bien para que te convenzan de hacer algo, que es lo que él/ella quiere.

  1. Te corrige constantemente por cualquier comportamiento o acción.

No importa lo que hagas, nunca parece lo suficientemente bueno para tu abusadro(a). Te señala constantemente que “lo haces mal” cuando esto muchas veces no es verdad o cómo podrías hacerlo mejor. Te hacen sentir incompetente y estúpida/o, incluso cuando has hecho algo esforzándote mucho.

Por parte del abusador(a) se crea la fantasía de que su misión es “perfeccionarte” o “enseñarte”, como si fueras un proyecto o un objeto. Por tu parte, intentas esforzarte al máximo para alcanzar la perfección, que es un ideal, esperando un feedback positivo y de refuerzo que nunca llega.

  1. Comparte tu información privada e íntima con otras personas.

Tu abusador(a) usa información personal que le has dado tú como una herramienta útil para controlarlo, manipularlo y avergonzarte. También revela información personal que sabe que tú no quieres que se sepa simplemente para “hacer una gracia” o para “contar algo chistoso a otras personas”. Por ejemplo, tú tienes una historia humillante sobre levantarse tu vestido por accidente y enseñar la ropa interior en una reunión de trabajo y él/ella la va contando por ahí sin que lo sepas para hacer reír a los demás.

¿Qué hacer cuando te das cuenta de que estás siendo emocionalmente abusado/abusada?

El primer paso para quienes sufren de abuso emocional es reconocer lo que está sucediendo. Si observas varias o muchas de estas señales de abuso emocional en tu relación, debe ser honesto/a consigo/a mismo/a para poder recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso y comenzar a sanar.

Para las personas han estado minimizando, negando y/u ocultando el abuso, este puede ser un primer paso doloroso y que da miedo. Un(a) terapeuta adecuada/o para ti puede acompañarte en los primeros pasos que des para tomar acciones que te lleven a dejar de ser abusado/a y reconstruir tu autoestima y tu autoconfianza.

Aquí hay algunas estrategias para reclamar tu poder y tu autoestima a corto plazo:

Pon tus propias necesidades primero. Deja de preocuparte por complacer o proteger al/a la abusador(a). Cuídate a ti mismo/misma y tus necesidades, y priorízalas a las de la otra persona, incluso cuando se burla o trata de manipularte y de controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites firmes. Cuando el/la abusador(a) empiece con el comportamiento abusivo, pídele de forma asertiva que deje de hacerlo y pide respeto. Si continúa, vete.

No participes en las peleas. Si el abusador intenta pelear o ganar una pelea, no exageres, ni te disculpes tratando de calmarlo/a. Simplemente, vete.

Date cuenta de que no puedes “arreglarle”. Tu abusador(a) no es alguien a quien tengas que arreglar o cambiar o ayudar o salvar. Si eres honesto/a contigo mismo/a verás que al fondo de tu comportamiento hay codependencia y que, inconscientemente, necesitas que te necesite para poder sentirte bien tú.

Tú no tienes la culpa. Al fondo de la mayoría de los casos de abuso hay una historia personal de abuso en la infancia. El niño/la niña sufre abuso por parte de su padre, su madre, ambos o uno de ellos con el consentimiento del otro, y para justificar ese abuso el mensaje que se le da es el de que él mismo/ella misma tiene la culpa del trato que se le da. De adulto, repite esto en sus relaciones. Empieza a decirte a ti mismo que tú no tenías/tienes la culpa del abuso, que te mereces respeto por parte de los demás y que eres digno/digna de amor.

Busca ayuda. Habla con amigos/as y/o familiares de confianza y/o un(a) terapeuta o sobre lo que estás pasando. Aléjate de la persona abusiva con la mayor frecuencia posible y pasa tiempo con aquellos que te quieren y te apoyan.

Haz un plan de salida. No puedes permanecer en una relación emocionalmente abusiva para siempre. Si las finanzas, los hijos/las hijas o alguna otra razón válida te impide irte ahora, desarrolla un plan para irte y bajo ninguna circunstancia lo compartas con el/la abusador(a). Comienza a ahorrar dinero, busque un lugar seguro para vivir o planifica el divorcio. Cuando llegue la hora de irte, él/ella intentará impedirlo, por lo que tendrás que estar fuerte emocionalmente para hacerlo. Una vez vea que no es posible convencerte o hacerte cambiar de idea, intentará sabotearte y vengarse con todos los medios que tenga a su alcance.

Es muy importante que tengas en cuenta que si intentas huir de la relación y lo consigues pero no has hecho el trabajo interno de sanación, es más que probable que tu siguiente relación acabe siendo de abuso de nuevo. Internamente, si has permitido un abuso emocional es porque tu niño/niña interior está herido/herida y sigue en la posición de la víctima. La sanación está en empoderarte, aceptar lo que te has dejado hacer y entender que ya no estás en la infancia y que tienes otras opciones. Tienes el resto de tu vida por delante. Qué pasa en ella es algo que decides tú.

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