6 Formas en que la Identidad Personal puede ser moldeada por Trauma en la Infancia

Los adultos que han sufrido trauma en su infancia pueden desarrollar Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo (CPTSD, por sus siglas en inglés), que se caracteriza por dificultades en la regulación emocional, la conciencia y la memoria, la autopercepción, una percepción distorsionada de los perpetradores del abuso (generalmente, los padres, con lo que la niña interioriza que la culpa es suya o que no está habiendo un abuso), dificultades en las relaciones con otras personas y  efectos negativos sobre el sentido de la vida y el mundo en general.

¿Cómo afecta el trauma en el desarrollo a la formación de la identidad de una persona?

La identidad incluye la integración de la emoción y el intelecto, la conciencia básica del estado emocional, sentirse seguro y coherente como individuo e incluso la experiencia básica de quién se es realmente. Todo esto se ve interrumpido por un trauma en el desarrollo, porque la supervivencia básica tiene prioridad sobre todas estas cosas, y la niña utiliza los recursos normalmente asignados para el desarrollo normal del yo a sobrevivir.

Es decir, las personas que han sufrido abuso/maltrato en su infancia, sufren una alteración en su desarrollo natural como personas, teniendo que estar más pendientes de sobrevivir a nivel emocional a un entorno hostil o nada nutriente que a crecer y evolucionar, a desarrollarse.

El trauma temprano cambia la trayectoria del desarrollo del cerebro, porque un entorno caracterizado por el miedo, por ejemplo, causa diferentes adaptaciones de los circuitos cerebrales que un entorno de seguridad, seguridad y amor. Cuanto antes siente la angustia el niño por ese entorno hostil, más profundo es el efecto que el trauma de desarrollo tendrá en su vida de adulto en general.

La identidad de los adultos con trauma en su desarrollo no resuelto a menudo se organiza en torno a ser un(a) superviviente y mantener la seguridad básica en relación con los demás, lo que lleva a repeticiones traumatizantes y desalentadoras, evitando experiencias orientadas al crecimiento. Se disocian de su entorno y de sí mismas y pueden permanecer desconectadas de sí mismas durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta. Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, te invitamos a que veas en cuántas de estas formas identitarias moldeadas por el trauma te ves identificado.

6 Formas Clave en las que la Identidad tiende a ser moldeada por Experiencias Traumáticas Anteriores

  1. Pérdida de la infancia: “Nunca tuve una infancia” o “No recuerdo mucho de mi infancia”.

    Las personas que experimentan una infancia muy angustiosa a menudo tienen grandes lagunas sobre sus primeros años de vida. Pueden recordar momentos particularmente vívidos, a veces como flashes pero sin poco contexto. A menudo no tienen una historia clara de sí mismas cuando eran niñas al menos hasta la adolescencia.

    Este sentido autobiográfico se denomina “narrativa coherente” en la teoría del apego y en las personas que han sufrido trauma temprano, suele estar ausente (la persona no recuerda mucho), ser falsa (la persona no es consciente de que ha sido maltratada) o estar simplificada en exceso (mi padre no sabía hablar, sólo gritar). Muchas de estas personas sienten que su infancia ha “sido robada”, y sin esa base, la identidad adulta se ve comprometida. Les resulta difícil formarse una identidad clara y suelen decir: “No sé quién soy”.

  2. Faltan partes de uno mismo: “Siempre he sentido que me faltaba algo, pero no sé qué es”.

    En un entorno que es hostil o poco nutriente, un niño desarrolla angustia crónica. Para evitar sentir esta angustia todo el tiempo, los niños a menudo se desconectan de sí mismos, se trata de un mecanismo de defensa que se llama disociación. Pueden llegar a confiar en una persona importante para tener estabilidad y hacer que parezca que todo estaba bien, por ejemplo ser un estudiante ejemplar con excelentes notas, dando la imagen de que todo está bien, mientras tienen poca o ninguna vida personal real.

    Más adelante en la vida, pueden sentir que faltan partes de sí mismos. A través del crecimiento personal y la terapia, pueden redescubrir e incluso crear de nuevo estas partes que faltan. Es común que estas partes que faltan se asocien con estados emocionales y recuerdos particulares, y que la integración conduzca a un sentido de la identidad más pleno.

  3. Atracción a las relaciones destructivas: “Soy el tipo de persona que siempre sale con personas que son malas para mí”.

    No es raro que las personas traumatizadas por sus cuidadores terminen con amistades, relaciones de pareja e incluso entornos de trabajo que no son buenos para ellos. Encuentran personas que se ajustan a su identidad traumática, incluso cuando intentan tomar decisiones diferentes y mejores, lo que lleva a una retraumatización a través de la repetición del pasado.

    Pueden terminar rodeados de personas emocionalmente no disponibles, personas abusivas o narcisistas, o terminar tratando de rescatar y arreglar a las personas con las que salen. Conscientemente, quieren encontrar a alguien que pueda proporcionar lo que saben que necesitan y desean, pero las influencias inconscientes los llevan por caminos no deseados y que son “familiares”.

    Con frecuencia, hay una poderosa “química” con las nuevas relaciones, lo que hace que parezca que la relación será diferente, sólo para darse cuenta desilusión que la dinámica se vuelve, de nuevo, demasiado familiar.

    Entrar repetidamente en relaciones destructivas puede ser desorientador y confuso, lo que lleva a uno a cuestionarse y a permanecer estancado en lugar de tener relaciones que le hagan evolucionar y crecer en la vida.

  4. Evitar las relaciones: “Estoy mejor sola”.

    Alternativamente, las personas con experiencias negativas de desarrollo pueden optar por evitar la cercanía y la intimidad y aislarse. A veces esto comienza temprano y otras más tarde, como una forma de romper el ciclo de relaciones perjudiciales. Estas personas pueden volverse contradependientes, que es la otra cara de la moneda de la codependencia. Un contradependiente dice: “No necesito a nadie”. Un codependidente dice: “Sin ti no puedo vivir”. Las dos son posturas extremas sobre cómo se posicionan frente a los demás en las relaciones.

    Pero las relaciones saludables con otras personas son cruciales para el desarrollo personal, ya que suponen oportunidades para el crecimiento y el cambio. No tener relaciones en la edad adulta como medida de autoprotección perjudica el desarrollo de una identidad completamente adulta, solidificando una autopercepción de indignidad (no soy digna de amor) y autocondena (yo misma me desahucio en el amor).

    La mayoría de nosotros tenemos la capacidad de ofrecer más de lo que pensamos y, por lo tanto, de apreciarnos más.

  5. Evitarse a uno mismo: “No me gusta pensar en mí mismo. Sólo me hace sentir mal”.

    Especialmente cuando el trauma infantil fue un componente definitorio de las relaciones más importantes en la infancia (padres, hermanos y otras personas importantes), cualquier recordatorio de esas experiencias (un detonante) puede conducir a esfuerzos por alejar las emociones y experiencias dolorosas a través de escaparse de uno mismo.

    La conexión con uno mismo, como con los demás, es un poderoso recordatorio de traumas anteriores, activando recuerdos y emociones que pueden ser difíciles de manejar. El autocuidado se ve afectado, y uno aprende a vivir separado de uno mismo como una cuestión de hábito. Es posible que no puedan contactar consigo mismos, con sus emociones y huyan de cualquier estímulo para hacerlo. El sentido del yo, en estos casos, a menudo se caracteriza por el asco (“Me doy asco”) y la maldad esencial (“Soy malo“), lo que refleja una identidad traumática rígida, esto es, la propia persona no se ve con la capacidad de cambiar o evolucionar.

  6. Dificultad para integrar las emociones en la identidad de uno: “No soy el tipo de persona que tiene fuertes sentimientos sobre las cosas“.

    Cuando a las emociones y los sentimientos no se les ha dado un lugar en la familia de origen, las emociones se separan de la identidad, lo que lleva a la confusión y un sentido inestable de uno mismo. Necesitamos las emociones para ser plenamente nosotros mismos y para tomar decisiones. La desregulación emocional conduce a problemas por decisiones impulsivas y se interpone en el camino para formar relaciones saludables con los demás.

    Las personas pueden experimentar una sensación de entumecimiento emocional o (paradójicamente) sentir que no tienen ninguna emoción en absoluto. Pueden experimentar una gama limitada de emociones o sentir las emociones de forma apagada. Pueden, por ejemplo, sólo ser capaces de sentir emociones vagas, como frustración o aburrimiento, o pueden acumular la rabia hasta explotar. Es posible que sólo sientan emociones negativas sobre sí mismos, como asco y odio a sí mismos, y retrocedan ante cualquier cosa o persona que presente una visión positiva de ellos, se sientan incómodos con la gratitud de los demás, o sientan desconfianza cuando otras personas les expresan amabilidad. Pueden adoptar una identidad excesivamente intelectualizada, actuando forzados o incómodos con los demás.

    Esto conduce a dificultades en las relaciones personales, ya que las emociones son necesarias para la intimidad y dar forma a las opciones de vida (estilo de vida, carrera profesional, elecciones de pareja…).

    La reintegración de las emociones en el sentido de uno mismo es gratificante y necesaria para el crecimiento.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

Recuperarse del abuso narcisista consiste, en parte, en recuperar partes de ti causadas por el trauma. Si te sientes identificada con lo que se menciona en este artículo, es más que probable que hayas sufrido un trauma en tu infancia y que arrastres dificultades en el desarrollo a causa de esto. Con la terapia se pueden recuperar partes perdidas de una misma o incluso crear nuevas. Al final de ese camino la que está eres tú, entera. 

Si te interesa saber más sobre este tema, te recomiendo el libro “Despertando al Tigre. Sanando el Trauma”, de Peter Levine.

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Para qué Sirven las Emociones

En el mundo actual, dependemos cada vez más del estímulo del exterior para decirnos cómo “debemos” sentirnos y lo que “deberíamos” necesitar . ¿No sabes qué producto elegir? Una rápida búsqueda en Google te dará opiniones. Si no estás segura acerca de un chico que te gusta, un breve mensaje de texto a tus amigos puede lograr un consenso. Pero no puedes encontrar la respuesta a las GRANDES preguntas, como ‘¿Cuál es mi propósito en la vida?’ o ‘¿Qué es importante para mí?’ desde fuera de ti.

¿Cuál es mi propósito en la vida?

¿Qué es importante para mí?

Sólo nuestra experiencia interna y nuestras emociones pueden guiarnos verdaderamente hacia las respuestas a las grandes preguntas. Sin embargo, aparte de a lo que en general invita el sistema actual, las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales, tienen problemas con sus emociones porque éstas no fueron bien acogidas en su infancia. Después, ya de adultas, se han acostumbrado a reprimir, negar, retroflectar (volverlas hacia una misma),… sus emociones como una forma de sobrevivir frente a algo que, siendo tan natural (no olvidemos que YA están en el cuerpo, no sólo de los seres humanos sino de todos los mamíferos), se comportan como si no existiesen, fuesen “malas” o algo que “no sirve para nada”.

El hecho es que nuestras emociones cumplen con la función esencial para conectarnos con lo que es verdaderamente importante. Los teóricos evolutivos creen que la respuesta de la mente y el cuerpo a nuestras emociones fue la forma en la que nuestros antepasados podían garantizar su seguridad, satisfacer sus necesidades de los demás en el grupo y proporcionar información importante sobre lo que necesitamos. En resumen, las emociones son el medio más rápido, con ‘cableado’, para comunicarte y conectarte contigo misma y con los demás.

Si las emociones son como guías que traen mensajes, esos mensajes son muy importantes para tu bienestar. Ignorarlas da lugar a una alineación de una misma y a estar perdida en la vida. Por eso, muchas supervivientes de familias disfuncionales, cuando empiezan piscoterapia después del abuso narcisista, se dan cuenta de que están perdidos. El tema es que ya lo estaban antes, sólo que si no escuchas a tus emociones no te das cuenta de algo así.  Estar perdido es el primer paso para encontrarte a ti mismo.

Los 3 Propósitos Básicos de las Emociones

  1. Las emociones sirven para COMUNICARSE con los demás

    Es en el espacio de las comunicaciones emocionales que conectamos a través de la empatía. Nuestra expresión facial, el tono de la voz y el lenguaje corporal son más impactantes que las palabras que usamos. Las expresiones emocionales son universales y transculturales. Nadie ha tenido que enseñarte que una sonrisa significa que alguien es feliz o que frunce el ceño, que está enfadado.

    Cuando nos desconectamos, cuando cerramos nuestras emociones, perdemos una parte esencial de la comunicación. Te invito a que te hagas las siguientes preguntas:

    • ¿Has tenido o tienes problemas de relación en tus relaciones con los demás?
    • ¿Alguna vez te han dicho que no te comunicas o no lo suficiente?
    • ¿Crees que eres honesta comunicando tus necesidades o lo que sientes?
  2. Las emociones motivan la ACCIÓN para satisfacer una necesidad

    Cada emoción que sentimos, transmite sensaciones corporales sutiles que experimentamos como impulsos para realizar una acción necesaria para satisfacer nuestras necesidades, por ejemplo, el miedo nos motiva a huir del peligro (o congelarnos o luchar), la tristeza nos motiva a retirarnos y sanar de una pérdida, la rabia es una molestia que nos lleva a poner un límite o decir que no.

    Cuando no estamos conectadas con nuestras emociones, es posible que alguien nos haga algo que nos molesta. Por ejemplo, tu pareja a veces hace comentarios sobre tu cuerpo que a ti te ofenden, pero como no estás conectada con tus emociones, no sientes la rabia hasta días, semanas o incluso meses después de oír el comentario. Al no sentir la rabia, no habrá el impulso que lleve a una acción para satisfacer la necesidad, como por ejemplo, ser asertiva con tu pareja explicándole cómo te hacen sentir sus comentarios y pidiéndole que no los exprese más. Esto, a largo plazo, lleva a una situación continuada de permitir una acción por parte de otra persona que te hace daño.

    Si todavía estás un poco perdido con esto, aquí tienes una tabla con las emociones básicas y

  3. Las emociones indican una NECESIDAD

    Cuando algo es importante para nosotros, sentimos una emoción. Cada emoción es una guía que nos muestra el camino de lo que es importante y a lo que prestamos atención.  Cuando aprendemos a escuchar verdaderamente nuestras emociones, estamos escuchando a nuestro ser auténtico.

    Cuando nos desconectamos de nuestras emociones, perdemos de vista lo que realmente nos importa y somos más propensos a tomar decisiones basadas en temas como lo que piensan los demás, la imagen que damos, lo que nos da “status”, lo que tiene “lógica”,… no hay una escucha interna sino una escucha externa, lo cual confunde porque eso supone poner el foco en una “imagen de nosotros” o en unas expectativas externas, no en nosotros de una forma real y auténtica.

    Esto es importante porque sólo tú puedes darte cuenta de lo que es realmente importante para ti. Simplemente no puedes buscar en Google la respuesta a: “¿Cuál es mi vocación auténtica?”. Esa respuesta está dentro, no fuera de ti. Y puede ayudarte a encontrarla hacer psicoterapia después del abuso narcisista.

Aprendiendo a Escuchar tus Emociones

A veces, puede ser difícil averiguar cuál es nuestra emoción. Esto puede ser particularmente cierto si hemos tenido mucha práctica para reprimir, negar, racionalizar,… nuestras emociones y sentimientos o buscar las respuestas en el exterior.

Las emociones las personas las sentimos en el cuerpo, por lo que te recomiendo que puedes empezar por hacer terapia corporal. Esto hará que seas más consciente de lo que sientes y que tus emociones fluyan más.

También puedes hacer meditación. Meditar lleva a estar presente en el aquí y ahora, lo cual hace que afloren tus emociones, ya que contactas contigo mismo en ese momento.

Aquí tienes una tabla para empezar a reconocer tus emociones:

EMOCIÓN TENDENCIA DE ACCIÓN MENSAJE INTERNO NECESIDAD EMERGENTE
Tristeza

Ir más lento, Retirarse

‘Ha habido una pérdida’

Soltar
 

Miedo/Ansiedad

 

Irse, Evitar

‘Hay una amenaza’

                ‘¡Peligro!’

 

Seguridad

 

Vergüenza 

 

Esconderse, Taparse

‘No soy digno’

‘Soy defectuosa’

 

Aceptación
Aprobación

Rabia 

Atacar

‘Me estás molestando’ Proteger
Culpa

Arreglar algo

‘Te he hecho daño’   Auto-Límite
Amor

Cuidar, Nutrir, Compartir

Estar cerca
Pasar tiempo
Conexión
 

Alegría

 

Hacer más de esto

‘Me siento bien’

‘¡Quiero más!’

 

Satisfacción

¡Atrévete a Sentir!

Si estás interesada en psicoterapia después del abuso narcisista, es probable que no estés muy acostumbrado a sentir tus emociones y que seas una persona mental, que se guía sobre todo por sus pensamientos. Pues bien, al final, más allá de los propósitos, se trata de algo más natural y sencillo, como que la vida está para sentir y experimentar, no sólo para pensar. Pensando la experiencia se queda a medias. Toda esta aventura de la vida merece más la pena si te atreves a sentirte a ti misma.

 

Fuente: https://www.huffpost.com

7 Señales de que has crecido con Abandono Emocional

El abandono emocional en la infancia es simple en su definición y poderoso en sus efectos. Sucede cuando tus padres no respondieron lo suficiente a tus necesidades emocionales en la infancia.

El abandono emocional es una experiencia infantil invisible e inolvidable. Si no la haces consciente, puede colgar sobre ti como una nube, ensombreciendo toda tu vida adulta.

¿Qué hace que la negligencia emocional infantil sea invisible y que no se olvide a un nivel inconsciente?

Varios factores importantes:

  1. Puede suceder en familias amables y afectuosas, que no carecen de nada material.
  2. En segundo lugar, la falta de respuesta de tus padres no es algo que pasó en tu infancia. ES ALGO QUE NO SUCEDIÓ cuando eras niño. Tus ojos no pueden ver las cosas que no han sucedido. Y entonces tu cerebro no puede registrarlas. Años más tarde, ya de adulto, sientes que algo no está bien, pero no sabes qué es. Puedes mirar a tu infancia en busca de respuestas, pero no puedes ver lo invisible. Entonces, acabas asumiendo que “algo es está mal en ti”. “Soy diferente de otras personas. Me falta algo. Soy imperfecto “. No es tu culpa. Y hay respuestas. Se puede sanar.

7 Señales de que has crecido con Abandono Emocional en la Infancia

  1. Sentimiento de vacío. El vacío se siente de forma diferente para las personas. Para algunas, es una sensación de vacío en el vientre, en el pecho o en la garganta que aparece y desaparece. Para otras, es un entumecimiento en todo el cuerpo.
  2. Miedo a ser dependiente. Una cosa es ser un tipo de persona independiente. Pero sentirse profundamente incómoda al depender de alguien es otra cosa completamente diferente. Si no sueles pedir ayuda, apoyo o cuidado de los demás, puedes tener este temor.
  3. Autoevaluación poco realista. ¿Te resulta difícil saber de lo que eres capaz? ¿Cuáles son tus fortalezas y debilidades? ¿Qué te gusta? ¿Qué deseas? ¿Qué es lo que te importa? Tener dificultades para responder a estas preguntas es una señal de que no te conoces bien.
  4. Sin compasión para ti misma pero mucha para los demás. ¿Eres más dura contigo misma que con un amigo? ¿Los demás te hablan de sus problemas pero para ti es difícil compartir los tuyos?
  5. Culpa, vergüenza y rabia dirigida hacia ti mismo. Algunas personas tienen la tendencia emocional de sentir culpa y/o vergüenza cada vez que ocurre algo negativo en sus vidas. ¿Te sientes avergonzado de cosas de las que la mayoría de las personas no se avergonzarían? ¿Cosas como tener necesidades, cometer errores o tener sentimientos?
  6. Sentirse fatalmente defectuosa. Éste es el sentimiento profundo del que hemos hablado más arriba. Sabes que algo anda mal en tu vida, pero no puedes precisar de qué se trata. “Soy yo”, te dices a ti misma, y sientes que es verdad. “Soy diferente de las demás personas”. “Algo está mal conmigo”. ”Me siento como un alien”.

    “Soy diferente de las demás personas”. “Algo está mal conmigo”. ”Me siento como un alien”.

  7. Dificultad para sentir, identificar, gestionar y/o expresar emociones. ¿Tienes arrebatos de rabia inesperados? ¿Te cuesta expresar emociones? ¿Piensas en las emociones como algo “infantil”, “femenino” o “de débiles”?

Los padres que menosprecian, no entienden o ignoran las emociones de sus hijas, inadvertidamente transmiten un poderoso mensaje subliminal a la niña:

Tus sentimientos no importan

Para sobrellevar esto, la niña, de forma inconsciente, reprime sus emociones, para evitar que se conviertan en un problema con su familia. Si esto no se trata en terapia, la adulta repite lo aprendido y por ello vive sin suficiente acceso a sus emociones.

Tus emociones te dirigen, te guían, te informan, te conectan y te enriquecen. Tus emociones te informan de lo que te importa, de lo que es mejor que te alejes o de lo que ya no sirve para ti.

Poner palabras a tus emociones tiene un enorme poder. Decir frases como “Esto me frustra”, “Me has hecho daño” o “Estoy enfadada” es como inyectar gasolina en el motor que es tu cuerpo. Intentar vivir como si no tuvieras emociones es como intentar que el coche funcione sin esa gasolina. Estando vacío.

“Esto me frustra”, “Me has hecho daño”, Estoy enfadada”

Las emociones se encuentran en el cerebro, más concretamente en el sistema límbico. Están en la parte profunda, mientras que el neocórtex, que se encarga de los pensamientos está en la parte más superficial.

En el seno de muchas familias (disfuncionales o no) las emociones están condenadas, obligando a sus miembros a suprimirlas, ignorarlas, disimularlas,… de todo menos gestionarlas. Intentar vivir sin hacer caso a tus emociones es algo así como intentar hacer una travesía en un lugar que no conoces sin un GPS.

Si te interesa ampliar la información sobre el abandono emocional, te recomiendo el libro “Running on Empty”, de Jonice Webb.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Los Siete Chakras y los Siete Anillos Corporales y su relación con las Emociones

Alexander Lowen, creaador de la bioenergética dijo:

“No tenemos un cuerpo. Somos un cuerpo”

Para tu proceso de recuperación, además de hacer terapia individual y/o en grupo, es fundamental que cuides y le prestes atención a tu cuerpo. El trauma se fija sobre todo de forma fisiológica y por ello el cuerpo ocupará un papel fundamental en tu sanación.

En este artículo hablo acerca de los chakras corporales y espirituales según las filosofías orientales y veremos su conexión con las terapias corporales que se practican hoy en día en occidente.

Los Siete Chakras de la Filosofía Oriental

Chakra es una palabra en sánscrito que significa “Rueda de Luz”. De acuerdo con muchas filosofías orientales, las personas tenemos siete chakras, que son centros de energía en nuestros cuerpos. Se representan como vórtices de energía pura en forma de rueda y algunas veces se los denomina “lotos”. Cuando estamos profundamente conectados en un nivel espiritual, pueden convertirse en esferas de energía radiante. Jung se refirió a los chakras como puertas de la conciencia. Cada chakra tiene su propósito, asociación y conexión y es importante que estén equilibrados y en armonía los unos con los otros.

La forma en que nos sentimos a nivel emocional se vincula con nuestro sistema de chakras. Cada chakra está vinculado a diferentes estados emocionales, esto puede afectar nuestra sensación general de bienestar físico. Cuando uno o más de nuestros chakras está desequilibrado, esto afectará a todo nuestro sistema.

Chakra Raíz (Muladhara, naranja)

Sirve como nuestra base para evolucionar y construir nuestra personalidad. Nuestro vínculo con el mundo físico, la tierra, nuestras raíces, el “ser” arraigado, nuestros instintos de supervivencia.

Cuando estamos en equilibrio nos sentimos seguros, conectados, apoyados, fuertes, seguros.

Cuando estamos desequilibrados nos sentimos inseguros, molestos, irritados y preocupadas por nuestras necesidades básicas, como dinero, comida y alojamiento.

Chakra del Sacro (Svadhisthana, rojo)

Es el centro de la energía sexual y la creatividad. Equilibra la entrega gratuita y la recepción de sentimientos y emociones.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos valientes, apasionadas, enérgicas, extrovertidas, seguras, creativas, espontáneas, abiertas, amables y felizmente conectadas con la vida.

Cuando está en desequilibrio, nos sentimos inseguras de nosotras mismas en las relaciones, la vulnerabilidad y el miedo a expresar verdades que nos llevan a suprimir necesidades, a sentirnos traicionadas, adictas, frustradas, arrepentidas, ansiosas, estresadas y culpables.

Chakra del Plexo Solar (Manipura, amarillo)

Donde se forma la personalidad. Se relaciona con nuestros sentimientos de integración en el crisol de aspectos espirituales y terrenales. Éste es nuestro chakra instinto.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos positivos, con compasión, autoestima, poder personal, confianza, esperanza y asertividad.

Cuando está en desequilibrio, nos sentimos impotentes, inútiles, autocríticos, temerosos, avergonzados, rechazados. Hay una necesidad de dominar y controlar por miedo a la confianza en el flujo natural.

Chakra del Corazón (Anahata, verde)

Se relaciona con nuestro centro de amor, espiritualidad, humanidad y sanación. Nuestro chakra del corazón es el centro neurálgico de todos los sentimientos y emociones.

Cuando está en equilibrio, sentimos alegría, gratitud, amor, unidad de lo divino, compasión, fe, orgullo, aceptación, inspiración, perdón y empatía.

Cuando está en desequilibrio, sentimos celos, abandono, ira, amargura, miedo, rechazo, envidia y amor condicional.

Chakra de la Garganta (Visuddha, azul)

Se relaciona con expresar nuestra verdad, comunicar nuestras necesidades y asumir la responsabilidad de las decisiones que tomamos. También se conecta con nuestras habilidades para manifestar nuestra creatividad.

Cuando está en equilibrio sentimos que podemos relajarnos, comunicarnos libremente, expresarnos, ser lo que somos, ser honestas, veraces y congruentes.

Cuando está en desequilibrio nos sentimos impotentes para hablar, tenemos miedo de ser juzgadas o rechazadas y esto puede llevarnos a sentirnos fuera de control, heridas, tristes, negativos y resentidas.

 Chakra del Tercer Ojo(Ajna, lila)

Se relaciona con nuestra visión interna, perspectiva, entendimiento e intuición.

Cuando está en equilibrio, nos sentimos claros, concentrados, podemos diferenciar entre la realidad y la fantasía. Estamos abiertos a recibir sabiduría, perspicacia e inteligencia. Hay una conciencia de un reino de conexión espiritual más allá de lo físico.

Cuando está en desequilibrio, rechazamos las ideas de los aspectos espirituales de la vida, podemos temernos a nosotros mismos y a los demás, exagerar las verdades, sentirnos volátiles y no podemos reflexionar. Sólo vemos lo obvio, negro y blanco de la vida.

Chakra de la Corona (Sahasrara, añil)

Nos conecta con la conciencia de la UNIDAD con la fuente, la integración del todo, la vida en el ahora, es decir, la devoción. Una alineación consciente de conocimiento más allá de las palabras o del intelecto.

Cuando está en equilibrio nos sentimos empoderadas, tranquilas, valoradas, presentes en el momento, confiando en nosotras mismas y en el flujo de la vida. Nos vemos como un reflejo de lo divino. Podemos abandonar el ego para un propósito universal superior.

Cuando está en desequilibrio, sentimos confusión, miedo, alienación, depresión. Podemos tener pensamientos muy fijos sobre la religión y la espiritualidad, ser pensadoras rígidas que no son capaces de fluir.

La relación entre oriente y occidente: Los Anillos Corporales de Wilhelm Reich

Wilhelm Reich fue un psicoterapueta austriaco. Estudió en la Escuela de Viena y fue alumno de Freud y después se separó de él. Entre las teorías desarrolladas por Reich está la de los segmentos corporales. Su incorporación a las teorías humanistas como la Gestalt es de un enorme valor, ya que hasta entonces, sólo se tenía en cuenta a la mente, no al cuerpo, como en el psicoanálisis.

Según esta teoría de Reich,  existen siete segmentos en el  cuerpo donde tienen lugar tensiones musculares o bloqueos. Estas tensiones o bloqueos, que cumplen una función de “armadura” se han generado como mecanismos de defensa frente a experiencias de vida angustiosas. Cada segmento está relacionado con unos sentimientos concretos.

Los siete segmentos o anillos corporales de Reich  tienen una correlación con los siete chakras de la filosofía oriental. Los siete anillos corporales son:

  1. Ocular
  2. Oral
  3. Cervical
  4. Torácico
  5. Diafragmático
  6. Abdominal
  7. Pélvico

Si quieres alinear tus chakras, haz yoga.

Si quieres trabajar los bloqueos o tensiones corporales, únete a un grupo de Terapia Corporal.

Fuente: http://www.themoodcards.com

¿Eres un Esclavo de tus Emociones? 6 claves para surfear la Ola de tus Emociones

Todas las niñas adultas de familias disfuncionales (muchas de ellas con uno de los padres narcisista y el otro codependiente o ambos narcisistas u otro desorden de la personalidad recogido en el Grupo B del DSM) tienen problemas con sus emociones. Viven en una montaña rusa emocional, en la que se sienten abrumadas y fuera de control con respecto a sus propias emociones. Tienen muchos altibajos en su ánimo, arranques de ira, depresión leve crónica (llamada distimia), ciclotimia,… en los casos más graves pueden dar lugar a un desorden bipolar.

La razón de esto es que en su infancia las emociones eran algo prohibido, que tenían que esconder, que acababan reprimiendo y que podía salir a modo de volcán cuando se sentían sobrebordados. Escuchaban en su familia narcisista disfuncional con frecuencia frases como “Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” o “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”. Se les enseñó que mostrar emociones era “de débiles”, por lo que crecieron considerándolas como algo “malo” que era mejor que escondiesen. Muchos aprendieron a comportarse como robots, fingiendo no sentir.

“Y ahora por qué lloras” “ Aquí sólo me enfado yo” “A ver si te quito esa sonrisa de una bofetada”

Todos los seres humanos tenemos sentimientos y emociones y es mostrándolos y gestionándolos, abrazando esa parte vulnerable, la de la niña interior, como vivimos una vida sana y plena. La ironía es que lo que precisamente nos hace más fuertes es mostrar nuestra vulnerabilidad.

La sociedad tampoco ayuda con este tema. Sigue habiendo los estereotipos de que un hombre que llora es un “débil” y una mujer que se enfada es una “bruja”. Se condenan las emociones por géneros. También por colectivos, como si un jefe o una jefa no pudieran estar nunca alegres.

6 Claves para una mejor Gestión de tus Emociones

  1. Valida tus Emociones

    Cuando te des cuenta de que estás surfeando la ola de la emoción, es importante que no la ignores. Las emociones pueden ser muy parecidas a niños díscolos que buscan atención. Una vez que las validamos, les permitimos ser vistas y que tengan voz, cumplen su misión y se van. Sentir nuestras emociones es una parte importante de la vida. Es lo que hacemos con ellas lo que puede crear problemas.

    Por ejemplo, es posible que si te sientes aburrido, triste o solo, y comas más para que la comida te reconforte. Esto normalmente no termina bien. Quizás en unas semana de este comportamiento, además de sentirte culpable, ganes peso y con ello baje tu autoestima.  O a lo mejor te da por comprar ropa porque en el momento en el que compras algo, esto te hace sentir mejor, pero esto es algo sólo momentáneo, y además de todo el dinero que te puedas llegar a gastar en una “solución temporal”, el problema de fondo, lo que evitas sentir, seguirá ahí.

    La clave es rendirte ante tus emociones. No me refiero a rendirte en el sentido de sentirte derrotado sino en el sentido de soltar, dejar de controlar y aceptar tus emociones. Sentir es un paso fundamental en tu proceso de recuperación.

  2. Sé consciente de tus propios Detonantes

    Si te das cuenta de que tienes problemas con ciertas emociones, como la rabia o el miedo, intenta hacerte consciente de cuáles son las circunstancias que las activan. Es más que probable que encuentres uno o más patrones.

    Por ejemplo, si alguien se mete contigo, quizás tengas la tendencia a enfadarte y reaccionar frente a esa persona porque te vienen pensamientos del tipo “Tú te crees que soy imbécil”. Esto en realidad es falta de autoestima proyectada en la otra persona. La rabia con la que reacciones, quizás haga que la otra persona reaccione también. Y así la rabia escala y se vuelve algo displacentero y peligroso.

    Recuerda siempre que la emoción es la consecuencia de un pensamiento. Si ves que experimentas emociones fuertes, ayuda examinar cuáles son los pensamientos que te llevaron a ellas. Ahora pregúntate:

    ¿Mis pensamientos están basados en la verdad o en mi percepción de la verdad? ¿Hay algún detonante relacionado con mi pasado que me hace entrar en la emoción?

  3. Escribe sobre tus Emociones

    Escribir sobre tus emociones te dará más consciencia sobre ellas y te ayudará a ver cuáles son los pensamientos que te han llevado a ellas.

    Si te sientes dominado por tus emociones le puedes preguntar al diario: ¿por qué me siento tan abrumado hoy? Así, puedes recorrer la sucesión de pensamientos que te han llevado ahí.

    Como superviviente de una familia disfuncional, has pasado mucho tiempo ignorándolas, suprimiéndolas, escondiéndolas,… Verlas plasmadas en un papel te ayudará a apropiarte de ellas, como algo natural que forma parte de ti.

  4. Asume tu Responsabilidad

    Es cierto que las palabras y las acciones de otras personas nos afectan, pero es necesario que tomemos la responsabilidad por las emociones que sentimos en relación a esas palabras y acciones.

    Muchas niñas adultas fueron obligadas a adoptar rol  del chivo expiatorio en su familia narcisista. Esto les llevó a adoptar de forma inconsciente el papel de víctima de sus propias vidas, sintiéndose sin el poder y control de tomar las riendas de su propia vida. Este patrón neurótico lleva a no responsabilizarte de nada, tampoco de tus propias emociones.

    No podemos controlar lo que los demás nos dicen o nos hacen pero sí podemos decidir de forma consciente el impacto que tienen esas palabras y acciones sobre nuestras emociones.

    Del mismo modo, muchas supervivientes tienen el “síndrome del Mesías”, adoptan el papel neurótico del salvador porque en su infancia eran obligadas a representarlo para su padre, su madre o ambos.

    Esto les lleva, en su etapa adulta, a tener parejas que quieran que ejerzan el papel de “el salvador” con ellas. Esto lleva a que la superviviente asuma la responsabilidad por las emociones de su pareja. Tú no eres responsable de las emociones de nadie, igual que nadie lo es de las tuyas.

    Si alguien hace algo que te molesta o te hace daño, exprésalo de forma asertiva, por ejemplo “me enfada que siempre llegues tarde”, ya que los demás no son videntes que tengan que adivinar tus pensamientos. Una vez expresado, la otra persona puede decidir qué hacer. La responsable de esa rabia y su gestión eres tú misma.

  5. Toma un poco de Distancia

    Cuando estás muy conectado con una emoción displacentera que te vuelve reactivo, es importante que, si puedes, te distancies de la persona o la situación frente a la que estás reaccionando.

    Intenta no actuar bajo el efecto de emociones intensas. Espera hasta que estés tranquilo y tengas tiempo para reflexionar tranquilamente. Sólo entonces, actúa.

    ¿Cuántas veces has tomado una decisión bajo los efectos de una emoción intensa y después has pensado que no era la mejor opción? ¿Por ejemplo, dejar a tu pareja llevado por la rabia?

  6. Crea tu propio Mantra

    Cuando te sientas abrumada por una emoción y creas que vas a perder el control sobre una determinada situación y no puedas tomar distancia, por ejemplo, en el trabajo, crea tu propio manta para retomar el control.

    Por ejemplo, si tienes tendencia a sentir rabia y puedes perder el control con ella,  cuando sientas que puedes empezar a perder el control, respira de forma profunda y repítete a ti misma “respira, tranquila” mientras haces varias respiraciones profundas.

Se trata de que seas consciente de cuáles son las emociones que te hacen más reactiva y que tengas tu estrategia para gestionarlas en lugar de que ellas te controlen a ti. Las emociones están a tu servicio, no tú al servicio de ellas.

Cuanto más construyas tu conciencia sobre tus emociones y averigües cuáles son tus detonantes, te volverás muy sabio sobre cuándo tus emociones te están sirviendo bien y cuándo es necesario que seas tú el que tome el control sobre ellas.

Fuente: tinybuddha.com

¿Estás Emocionalmente Quemada?

¿Qué significa estar Emocionalmente Quemado?

Es un estado de estrés crónico que lleva a:

  • Cansancio físico y emocional.
  • Cinismo y desapego.
  • Sentimientos de inefectividad y de falta de realización personal.

En última instancia, supone no ser capaz de ser funcional en tu vida profesional y/o personal. Sin embargo, no ocurre de una forma repentina. No te levantas un día y de repente te dices a ti misma: “Uy, creo que estoy un poco quemada”. Su naturaleza es más profunda e insidiosa, a veces gestándose de una forma paulatina y, en el caso de las que han crecido en una familia disfuncional, con padres narcisistas, es algo que seguramente estés arrastrando desde la infancia y has continuado alimentando de forma inconsciente durante tu edad adulta. Es difícil de reconocer. Sin embargo, tu mente y tu cuerpo te avisan de esto. Quizás estás segura de que algo te pasa con esos avisos pero no has podido hasta ahora juntar las piezas de tu propio rompecabezas personal. Pues bien. Llegó la hora.

Las personas que han crecido en familias disfuncionales, muchas de ellas con padres/madres narcisistas, a causa del trato que han recibido, crecen estando ya emocionalmente quemadas, la mayoría de las veces sin saberlo. Llegan a adultos con muchos temas emocionales no resueltos y con obstáculos en su desarrollo vital.

Normalmente, a los hijos de familias narcisistas no se les permite mostrar sus emociones, se les reprimen porque hay el juicio de que son algo “malo” o de personas “débiles”. Esto les lleva a bloquear sus emociones y a anestesiarse a sí mismos para no sentir. El problema es que las emociones no desaparecen por mucho que las ignoremos. Finalmente, llevan a ese estado de estar permanentemente quemado emocionalmente, que es muy doloroso y perjudicial.

¿Quieres averiguar si estás emocionalmente quemada?

Señales de Cansancio Físico y Emocional

  • Fatiga crónica: sientes falta de energía, incluso a primera hora de la mañana después de haber dormido bien, te sientes casi siempre cansado. Estás exhausto, drenado y es posible que sientas miedo por el futuro sin que haya una amenaza particular para ello.
  • Insomnio: Normalmente tienes problemas para dormir, te vas tarde cada noche y es algo te cuesta mucho. No consigues descansar adecuadamente a pesar de lo cansada que estás.
  • Falta de concentración y de atención. Te cuesta mucho concentrarte en las tareas diarias, tener una atención en el momento presente, a lo “mindfulness”, sueles estar distraído, como soñando despierto.
  • Síntomas físicos: pueden incluir dolor de pecho, palpitaciones en el corazón, respiración entrecortada, dolor grastrointestinal, mareos, desmayos y/o dolores de cabeza.
  • Más proclive a ponerte enferma: debido a que tu cuerpo está agotado, tu sistema inmune está debilitado también, lo que te hace más vulnerable a infecciones, resfriados, gripes y otras enfermedades relacionadas con el sistema inmune.
  • Pérdida de apetito: te cuesta comer, normalmente no tienes hambre y tienes que hacer un esfuerzo para alimentarte correctamente. Es posible que, por esta razón, pierdas peso con facilidad.
  • Ansiedad: Supone experimentar tensión, preocupación y agitación. Con estos síntomas, es más que posible que normalmente te cueste relajarte y simplemente disfrutar.
  • Depresión: Si es leve, es posible que te sientas con frecuencia triste, en ocasiones falto de esperanza y que esto te lleve a experimentar sentimientos de culpa y de inutilidad. Si es grave, puede que te cueste levantarte de la cama y encontrar sentido a tu existencia y tengas ideaciones suicidas.
  • Rabia: En su estado leve supone tener tensión e irritabilidad. En su estado grave, puede suponer tener estallidos de ira y peleas graves con seres queridos. En ocasiones, como la rabieta de un niño, que no puedes contener.

Señales de Cinismo y Desapego

  • Falta de disfrute: en su estado leve puede tratarse de síntomas como no querer ir a trabajar o no tener muchas ganas de hacer planes con amigos. Sin trabajarlo en terapia, la falta de disfrute puede extenderse a todas las áreas de tu vida, convirtiéndote en una persona que sufre de anhedonia.
  • Pesimismo: en su estado leve, se presentará en forma de un diálogo negativo contigo misma y una actitud de ver el vaso siempre medio vacío. Si esto va a más, se acaba produciendo lo que se denomina “profecía auto-cumplida”, haciendo que esos pensamientos negativos creen tu realidad.
  • Aislamiento: en sus primeras manifestaciones puede ser una resistencia (consciente o inconsciente) a socializar, por ejemplo, no querer quedar con un amigo para comer o tener tu puerta siempre cerrada para mantener a los demás alejados. Si se agrava, puede ser que el mero hecho de salir de casa para algo que no sean gestiones se convierta en algo que no haces nunca o casi nunca.
  • Desapego: El desapego es una sensación general de sentirse desconectada de los demás y del entorno. Supone vivir de una manera “ermitaña” emocionalmente hablando, sin sentir una conexión con nada de lo que te rodea, como si en el mundo estuvieses sólo tú.

Si estás experimentando alguno de estos síntomas, es un aviso de que estás pisando una senda peligrosa. Te aconsejo que te tomes un tiempo para ver qué cambios puedes hacer en tu vida para recuperar un estado emocional sano.

Acciones para Dejar de estar Emocionalmente Quemado (la lista no es exhaustiva)

  • Sé compasivo contigo mismo y con los demás. No te juzgues ni les juzgues.
  • Busca tiempo en tu agenda para hacer cosas que disfrutas, como por ejemplo, pasear por la montaña, ir en bicicleta, jugar a padel,..
  • Dedica unos minutos al día a meditar y/o hacer yoga.
  • Mima tu cuerpo de vez en cuando bañándote con sales aromáticas o hidratándolo con tu crema favorita.
  • Ríete. Es terapéutico.
  • Busca ayuda. Si crees que no puedes tú solo con ello, busca un terapeuta y/o grupo terapéutico que te acompañe en tu recuperación.
  • Prioriza tu bienestar. Cuando sea necesario, di que no, pon límites y diles a los demás de forma asertiva lo que te hace daño de su comportamiento.
  • Da besos y abrazos a tus seres queridos (familia, amigos,..) y déjate abrazar y besar.
  • Agradece al Universo todo lo bueno que hay en tu vida y pídele y trabaja por lo que quieres cambiar.
  • Apúntate a ese curso que siempre has querido pero nunca has encontrado el tiempo.
  • Respira.Ya sé que parece tonto pero no lo es. Las personas que están emocionalmente quemadas respiran de forma superficial (hasta el tórax en lugar del abdomen) porque así se “anestesian” inconscientemente, para no sentir. Una respiración completa, desde la nariz hasta el abdomen, hará que te tomes la vida con más calma.

El Alimento Emocional

Hambre Emocional

Sin duda ya haces muchas cosas para cuidarte. Miras antes de cruzar la calle, comes, duermes y te pones más ropa cuando hace frío y comes cuando tienes hambre. Esta hambre física todos la conocemos y la atendemos muy bien. Sin embargo, el hambre emocional, siendo fundamental, muchos de nosotros no somos conscientes de ella ni le hacemos mucho caso.

El hambre emocional no atendida puede causar una gran variedad de síntomas y dar lugar a muchos resultados negativos. Ya sabes cómo funciona esto con tus patrones alimenticios: si no comes lo suficiente te sientes débil, cansada, negativa, depresiva, irritable,..

De la misma manera, el hambre emocional no saciada tiene consecuencias similares negativas. Sentirse con miedo, ansiedad, vergüenza, inseguro, sin motivación, agresivo o depresivo son sólo algunas de ellas.

Muchas de nosotras estamos emocionalmente hambrientas. Nuestras estrategias para lidiar con ello son de lo más variadas. Comemos demasiado o nos matamos de hambre. Dormimos dieciocho horas al día o tenemos insomnio. Somos emocionalmente muy reactivas o nos anestesiamos para no sentir nada. Al final vivimos estresadas, nos volvemos poco productivas, llevamos vidas súper aburridas o corremos riesgos muy altos de forma temeraria. O dependemos de una variedad de sustancias, legales o ilegales. No lidiar con nuestras necesidades emocionales nos puede llevar a enfermedades físicas.

Los péptidos y las células tienen que ver con tus emociones

Hay estudios que determinan que el 95% de nuestra vida emocional es inconsciente y que esto lo que nos lleva a hacer lo que no queremos o nos impide hacer lo que de verdad queremos.

La senda biológica de nuestro yo emocional nos afecta. Esto ha sido demostrado de forma científica. Dr. Candace Pert, PhD, antigua profesora de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Georgetown, demostró que nuestro ego subjetivo (esto es, lo que nos decimos que somos, pero que no es lo que realmente somos) crea constantemente moléculas de información que controlan nuestra salud y nuestra fisiología.

En otras palabras, nuestros egos emocionales (ego en el sentido de percepción del “yo”) producen de forma incesante cambios físicos y emocionales. Esto significa que desde dolores de cabeza hasta trastornos autoinmunes, la motivación, problemas en las relaciones, autosabotaje, todos estos problemas pueden ser resultado de nuestros estados emocionales.

Esta profesora demostró que los péptidos son la manifestación bioquímica de las emociones, alteran nuestro estado de ánimo. Dedujo que cada péptido mediatiza un determinado estado emocional, significando que todos los pensamientos, creencias, percepciones sensoriales, y de hecho, todas las funciones corporales estarían influidas por las emociones, puesto que en todas intervienen los péptidos.

¿Cómo podemos cambiar algo que parece tan inmutable como nuestros péptidos? ¿Cómo pasamos de estar hambrientos emocionalmente a estar bien nutridos? Pues alterando nuestra dieta emocional. Tomando y “digiriendo” ciertos componentes emocionales clave que nos nutran emocionalmente. Es el mismo proceso básico que el de tomar ciertos componentes básicos nutricionales (proteínas, vitaminas, encimas, etc.).

Esta nutrición emocional nos la podemos dar a nosotras mismas y se la podemos dar a las demás personas con las que tenemos vínculos emocionales.

Pero ¿cómo es posible que un mensaje emocional que nos damos a nosotros mismos nos pueda nutrir tanto que pueda cambiar nuestro estado emocional, nuestra fisiología y nuestra bioquímica? La respuesta corta es cada uno de los desde 50 hasta 70 trillones de células que tenemos en nuestro cuerpo están en todo momento adaptándose a nuestro entorno.

“Bueno”, puedes pensar “no puedo mandar sobre mis células”. Y aún así, la verdad es que eso es lo que hace nuestro cerebro todo el tiempo, como ha demostrado el biólogo celular Bruce Lipton, PhD. De hecho, él descubrió los modos exactos en los que esos mensajes controlan nuestra biología.

Resulta que nos estamos dando a nosotros mismos y los demás estos mensajes todo el tiempo. En otras palabras, instruimos a nuestro cuerpo con mensajes emocionales y algunos de ellos llevan a nuestro cuerpo a crear incomodidad, disfunciones y enfermedades.

Por eso es muy importante que nos mantengamos bien nutridos emocionalmente, que nos proporcionemos un estado de mantenimiento emocional positivo. Parte del beneficio es sentirse bien, sentir que desarrollamos nuestro verdadero yo, que estamos en sintonía con nosotros y con la vida.

También hay un beneficio en el vínculo que desarrollamos con los demás, porque ya no actuamos desde un lugar de necesidad emocional sino que lo hacemos de una forma más equilibrada, dando y recibiendo alimento emocional.

Así, si les das un poco de tiempo a los alimentos emocionales para que hagan sus efectos, primero pequeños cambios empiezan a surtir efecto y después otros más profundos en un proceso tan mágico como el de tomar nutrientes esenciales en tu dieta alimenticia.

Técnicas para nutrirte emocionalmente

  • Medita
  • Haz autoafirmaciones
  • Pon límites de forma asertiva
  • Abrázate
  • Agradece
  • Confia en ti, en los demás y en el Universo
  • Escribe en un papel lo que quieres para ti en tu vida
  • Pasa a la acción para conseguir lo que quieres, aunque sea dando un pequeño primer paso
  • Corta el vínculo con las personas que no te nutren, que son tóxicas para ti
  • Cuida de las personas que te nutren, te empoderan y te cuidan y nútrelas, empodéralas y cuidalas tú a ellas.
  • Responsabilízate de tu vida y tus acciones en lugar de echarle la culpa de tu situación (sea la que sea) a otras personas.
  • Expresa lo que te hace daño, te molesta o te parece mal de forma asertiva
  • Quiere y empodera a tu niña interior
  • Expresa lo que sientes sin juicios ni culpas
  • Di no cuando no quieras algo

Somos creadores de nuestra realidad, cambia la tuya a lo que quieres que sea.