Cómo Sanar tras el Abuso Narcisista

El tema de qué es el narcisismo, su dimensión como un trastorno mental y los efectos que tiene en la familia es algo que está adquiriendo cada vez más voz, a ser más conocido. Aunque está lejos de tener la difusión que necesita para prevenir y sanar a todas las familias narcisistas a las que afecta. El trabajo de recuperación interna es crucial. Una cosa es entender la dinámica. Saber que tu padre/madre tiene una enfermedad mental es una validación que te ayuda a saber que no es tu culpa. Pero el siguiente paso es tu propio trabajo interno.

Cómo Sanar del Abuso Narcisista

La psicoterapia para sanar el abuso narcisista tiene tres partes:

  1. Comprender los antecedentes, tu historia y el diagnóstico.
  2. Tratar los sentimientos relacionados con tu historia.
  3. Comenzar a ver la vida con una perspectiva diferente.

La filosofía del “Supéralo ya” no funciona para la recuperación que necesitas, ni tampoco las afirmaciones o un trabajo de terapia cognitivo-conductual. Esta recuperación del abuso narcisista por tu familia implica limpiar primero el trauma y aceptar que tus padres no van a cambiar. El cambio está dentro de ti.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, famosa por su trabajo sobre el dolor y la muerte, considera que las etapas del duelo son cinco: negación, negociación, enfado, dolor y aceptación.

Etapas de la Recuperación después del Abuso Narcisista

Negación. Los hijos adultos de narcisistas ya han estado en fase de negación con respecto a sí mismos y a su padre/madre narcisista durante mucho tiempo. Esto porque la negación es uno de los mecanismos de defensa utilizados en la familia narcisista. Utilizando la negación, no se reconoce que haya un problema ni una disfuncionalidad, lo que permite continuar con las dinámicas tóxicas y los roles rígidos en la familia narcisista.

Negociación. Hemos estado negociando toda nuestra vida con el padre/madre narcisista, tanto internamente, con nosotros mismos, como con él/ella. Hemos estado deseando y esperando que cambien, que serán diferentes la próxima vez que los necesitemos. Hemos intentado muchas cosas a lo largo de los años para ganar su amor y aprobación.

Aceptación. Primero debemos aceptar la realidad dura de que nuestro padre/madre no tenía mucho amor y empatía para darnos, con lo que crecimos con muchas carencias afectivas y nos auto-culpabilizamos para darle sentido a una situación que, inconscientemente, sabíamos que no era sana ni nutritiva para una niña.

Rabia. Sentimos una rabia intensa y, a veces, ira cuando nos damos cuenta de que nuestras necesidades emocionales no fueron satisfechas y que esta negligencia ha afectado a nuestras vidas de manera severa y adversa. Nos enfadamos con el padre/madre narcisista y con nosotras mismas por permitir que se hayan desarrollado patrones de conducto tóxicos y autodestructivos y por estar estancadas en nuestras vidas.

Dolor. Sentimos una tristeza intensa por dejar de lado la esperanza de que el tipo de madre/padre que queríamos no lo teníamos y no lo tendremos nunca. Nos damos cuenta de que nunca serán tan amorosos como queremos que sean porque tampoco tienen amor para sí mismos. Nos sentimos como huérfanos. Soltamos todas las expectativas y las fantasías de lo que no va a ser. Lloramos una pérdida de algo que no hemos tenido nunca.

Durante el proceso de duelo, irás hacia adelante y hacia atrás en todas las etapas. No es fácil y no es un camino con una línea recta. Habrá días que tengas mucha rabia difícil de gestionar y otros días en los que el dolor de toda la pérdida te abrumará. Persevera. Si te comprometes contigo mismo y te acompañas a lo largo de todo el proceso, verás que, poco a poco, te conviertes en tu Verdadero Yo, en la persona que estabas destinada a ser a pesar de tener unos comienzos tan difíciles en la vida.

Es más que probable que durante algunos momentos te asalte la culpa. No sólo porque en tu familia narcisista se te culpaba de más de cosas que te correspondían sino porque el tema de separarte emocionalmente de tus padres e identificarlos como abusadores puede ser controvertido, ya que poner en cuestión a la familia de origen o nombrarla por lo que es, sigue representando un tabú social.

Recuerda que no se trata de que critiques duramente a tus padres, igual que lo hicieron ellos contigo. Sino de que les pongas límites y les digas que no cuando lo necesites (lo que no te permitieron hacer cuando eras niña), que trates con ellos de adulto a adulto (no desde tu niño interior herido, que es lo que hacen ellos) y de que tengas compasión hacia ellos, ya que también han sufrido un trauma y abuso/abandono por sus padres y han repetido esto de forma inconsciente. El trauma es algo que se pasa de generación en generación hasta que no se sana en terapia.

No es lo mismo la tristeza soterrada que has tenido toda tu vida que abrazar realmente la aceptación permitiendo que el dolor por fin salga, sin estar atascado dentro de ti. Ése es un dolor que te sana. Estarás limpiando el trauma.

Esto no quiere decir que no quedarán cicatrices o que superarás totalmente el trauma infantil. Tu niño interior fue muy herido, por lo que tendrás que cuidarlo tú el resto de tu vida. Te quedarán cicatrices emocionales porque la herida ha sido grande, pero esa herida ya no supurará, podrás cerrarla y con ella dejar atrás de verdad tu pasado, sin repetir situaciones en tu presente que son recreaciones de tu trauma de infancia.

A medida que trabajes en tu recuperación después del abuso narcisista, te sentirás mejor, comprobarás cómo crece tu poder personal y tus recursos para afrontar cualesquiera situaciones que la vida te ponga delante. Dejarás de sentir impotencia e indefensión aprendida y empezarás a experimentar que tienes voz y poder sobre tu propia vida, que te conoces más y que tienes más instinto e intuición para detectar lo que es bueno para ti y para satisfacerte tus necesidades.

A medida que absorbes las pérdidas y el dolor y pasas el duelo, sentirás que es como si te derritieses. Estarás disolviendo resistencias, posturas defensivas y la rigidez. Todas ellas te han servido para sobrevivir, lo cual es estupendo. Pero a medida que las desmontes, dejarás de sobrevivir para vivir de verdad, prosperar.

Recuerda que la sanación se trata de ti. No se trata de lo que estás haciendo con tus padres narcisistas. Cada día te volverás un poco más grande. Paso a paso. Con paciencia. Es importante que encuentres dentro de ti la esperanza que te arrebataron. Está ahí, créeme. Sólo tienes que darte espacio y escucharte.

“Podemos ser redimidos sólo en la medida en que nos vemos a nosotros mismos”. Martin Buber.

Recuerda que todo este proceso de sanación tras el abuso narcisista tendrás que hacerlo con el apoyo de una psicoterapeuta especializada en narcisismo y trauma. Del mismo modo que las heridas fueron generadas por personas que no tenían mucho amor y conexión consigo mismas, las sanas con el apoyo de una persona que completa ese proceso: el del mirroring que tus padres narcisistas no pudieron darte para que te veas a ti mismo de verdad, la validación de tus sentimientos y emociones y un acompañamiento amoroso y de compasión.

7 Pasos para Sanar a tu Niña Interior

Dentro de todos nosotros, hay roles, personajes internos. Uno de ellos es el niño interior. Ese niño que una vez fuiste te acompañará toda tu vida. Lo idea es que el niño salga cuando juegas, te diviertes, cuando eres creativo,… El problema viene cuando el niño domina situaciones en tu vida en las que en realidad debería hacerlo el adulto, por ejemplo, en el trabajo. Si te hirieron en la infancia y esas heridas no han sido sanadas, de las formas más insospechadas y absurdas, ese niño domina al adulto que eres hoy en día. ¿Cómo? Por ejemplo, mediante lo que se denomina “acting out”. Un ejemplo de “acting out” sería el de un niño cuyo padre le infligía mucho daño mediante la negación y el abuso emocional y psicológico y el hombre en el que se ha convertido – y que se topa una y otra vez con jefes abusivos – se comporta con ellos de una forma agresiva y desafiante, como lo hacía el niño con su padre, poniendo al adulto en situaciones muy difíciles, ya que comportarse así en un ambiente de trabajo, sólo da problemas y malestar emocional.

Sanar a la niña interior no es fácil. Se trata de un proceso largo y doloroso, pero merece la pena. Te sentirás mucho mejor contigo misma, entenderás cuándo la niña tiene una cierta necesidad y podrás afrontar muchas situaciones como la adulta que eres.

De acuerdo con John Bradshow, autor de “Volviendo a casa: reclamando y empoderando a tu niño/niña interior”, el proceso de sanar a tu niño interior es de duelo e implica 7 pasos:

  1. Confianza

    Para que tu niña interior herida salga de su escondite, tiene que poder confiar en que estarás ahí para ella. Tu niña interior también necesita una aliada que la apoye y que la valide en su abandono, negación y abuso. Éstos son los primeros elementos esenciales en el trabajo con el dolor original.

  2. Validación

    Si todavía estás inclinado a minimizar y/o racionalizar las maneras en las que has sido avergonzado, ignorado o usado para nutrir a tus padres, ahora necesitas aceptar el hecho de que esto te hizo daño. Tus padres simplemente repitieron lo mismo que les han hecho a ellos. El abuso es algo que, si no se trata en terapia, pasa de generación en generación.

  3. Shock

    Si todo esto es muy sorprendente para ti, eso es bueno, porque la sorpresa es el comienzo del duelo.

  4. Rabia

    Es normal estar enfadada, incluso aún sabiendo que lo que te hicieron no fue intencional. De hecho, TIENES que enfadarte si quieres sanar a tu niña interior. No hace falta que grites y metas alaridos (aunque quizás lo hagas). Está bien simplemente estar enfadada por ese trato tan injusto. Puesto en palabras sería algo así:

    Ya sé que mis padres lo hicieron lo mejor que pudieron como los niños adultos heridos que en realidad son. Pero también soy consciente de que me hicieron mucho daño emocional y espiritual y que ha tenido consecuencias negativas graves en mi vida. Nos considero a todos responsables de parar lo que nos estamos haciendo a nosotros mismos y a los demás. Ya no toleraré más la disfunción patente y el abuso que han dominado mi sistema familiar.

  5. Tristeza

    Después de la rabia, llega la tristeza. Si nos hicieron víctimas, debemos pasar el duelo de esa traición. También tenemos que pasar el duelo de lo que fueron nuestros sueños y aspiraciones. También debemos llorar nuestras necesidades en el desarrollo que no fueron cubiertas.

    Es decir, un niño tiene una serie de necesidades en sus primeros años de vida, cuando se sucede el desarrollo. Un niño no es dependiente por elección sino por necesidad. Necesita que sus padres/cuidadores hagan lo que se denomina el “mirroring”, es decir, que le validen su identidad para que empiece a distinguir entre el nosotros y el “yo”. Si estas necesidades no son cubiertas, el niño crece sin un desarrollo del “yo”. Por eso, estos adultos son como niños emocionales, que tienen problemas en su evolución y desarrollo como personas en diferentes facetas de la vida. Si no se tratan, esos adultos serán o bien narcisistas o bien codependientes.

  6. Culpa

    En el duelo por el abandono de la infancia, debes ayudar a tu niña herida a ver que no hay NADA que hubiese podido hacer para que las cosas hubiesen salido de otra manera. La niña herida piensa que es culpa suya lo que le ha pasado, que se lo merecía, que era defectuosa. Tu misión es que entienda que no es así, que el abuso es algo que pasa de generación en generación y se ejerce de forma indiscriminada. No hay razones detrás. Lo que hay son emociones y sentimientos no procesados y repetidos en las hijas.

    El abuso es algo que pasa de generación en generación y se ejerce de forma indiscriminada

  7. Soledad

    Los sentimientos más profundos del duelo son la vergüenza tóxica y la soledad. Nuestros padres nos avergonzaron y nos abandonaron. Nos sentimos que somos malos, como si fuéramos defectuosos. Y esa vergüenza lleva a la soledad. Como nuestro niño interior se siente defectuoso, se ve obligado a cubrir su yo auténtico con su yo falso adaptado. Entonces la persona se identifica con su yo falso. Su yo verdadero está solo y aislado. Estar en esta última capa de sentimientos dolorosos es la parte más dura del proceso de duelo. “La única manera que hay es atravesándolo”, es lo que dice John Bradshow. Es duro permanecer en ese nivel de vergüenza y soledad, pero si abrazamos y aceptamos estos sentimientos, finalmente los integramos y dejan de dominarnos inconscientemente. Encontramos nuestro propio yo, el que hemos estado escondiendo. Como lo escondemos de los demás, lo escondemos de nosotros mismos. Si abrazamos nuestra vergüenza y nuestra soledad, empezamos a sentir nuestro yo más verdadero.

Fuente: beyondblue.