¿A qué juegan los Narcisistas?

Para los narcisistas, las relaciones no tienen que ver con el amor, el afecto, la intimidad, la colaboración o los intereses mutuos sino que más bien ven las relaciones humanas como si fueran un juego. El problema es que es un juego peligroso. Si quieres saber cómo sanarte del abuso narcisista, te explico cuáles son las claves de ese juego.

Se trata de un juego de poder y dominación donde el narcisista siempre tiene que ganar. Obviamente, para asegurarse de ganar a ese juego, no te avisan que de eso es de lo que va realmente la cosa. Se trata de un juego donde el narcisista precisamente lo que hace es jugar sin reconocerlo. Hará todo lo posible para crear sus propias reglas y donde cada jugada es un medio para un fin.

Dependiendo de cuál sea tu relación con el narcisista, te obligará a que juegues a algo de lo que no se te ha informado, que está diseñado para que pierdas y que el narcisista hará todo lo que haga falta para que juegues con él el máximo de tiempo posible.

Es un juego donde las reglas pueden cambiar en cualquier momento, pero hay tres reglas bastante generales. Si puedes ver cómo el narcisista desarrolla estos movimientos, podría ayudarte a verlo venir para que puedas evitar jugar a un juego así en el futuro. Si ya estás en el juego, podrán ayudarte a verlo más claramente.

Regla de la Narcisista # 1: Lo Único que me Importa es lo que me Das

Cada narcisista tiene su propio objetivo. Algunas narrativas se refieren principalmente a la política y a subir socialmente. Otras narcisistas se dedican a reclutar personas para hacerles el trabajo sucio. Otras anhelan las personas que las adulen, mientras que otro porcentaje sólo están interesadas en ganar dinero.

El narcisismo puede mostrarse de manera diferente a través de distintas personalidades (máscaras), pero hay una cosa que todas tienen en común: usan a las personas para que les proporcionen el suministro narcisista, sea cual sea éste. Esto no tiene porqué darse de una forma absoluta. Es decir, es posible que la narcisista tenga dos objetivos, por ejemplo, dinero y atención, y con ello, tenga dos fuentes distintas de suministro narcisista: los empleados de su empresa y su pareja.

Incluso es posible que te haya reclutado para que “juegues” con ella a ser el chivo expiatorio de su rabia y sus proyecciones.

Esta regla de la narcisista establece que siempre y cuando renuncies a tu dinero, tu tiempo, tus necesidades, sea lo que sea lo que anhela de ti, entonces tu relación con la narcisista parecerá estar bien. Sin embargo, si comienzas a cortarle ese suministro que busca y reclamar tus propios límites, se sentirá amenazada y subirá la apuesta porque acabas de subir a un nivel más difícil en el juego. Algunas formas de subir la apuesta son poner mucha tensión en la relación, «castigarte» por lo que estás haciendo, intentar cobrarse lo que cree que le debes de otras maneras,…

Regla del Narcisista # 2: Yo Siempre Tengo la Razón

Los narcisistas tienen un tema con tener la razón. Pueden llegar a hacer cosas realmente extrañas y extremas por tener la razón, como discutir con alguien a través de una red social durante horas o tergiversar la conversación todo lo que haga falta con tal de conseguir que la persona con la que están teniendo un conflicto les dé la razón.

Discutir con el narcisista no es divertido. Su falta de empatía, el hecho de llevar muy bien la tensión y tener un ego muy rígido, les lleva a ser personas con las que discutir es algo muy desagradable y dañino. A esto también hay que añadir lo manipuladores que son y el hecho de que están dispuestos a llevar las cosas muy lejos con tal de ganar al juego de tener la razón.

La mejor forma de ganar al narcisista en este juego es dársela a menos que sientas que con ello no te estás respetando a ti misma.

Regla de la Narcisista # 3: Quien se quede con la mayoría de las personas, gana

Las narcisistas son maestras de la triangulación. Además, si estás teniendo problemas en la relación o rompiendo con una narcisista, ten en cuenta que intentará dejarte quedar mal, hablará mal de ti a los amigos, conocidos, vecinos, compañeros de trabajo,.. que tengáis en común para dejarte solo. Esto es lo que se denomina como la campaña de desprestigio.

El narcisista intentará que todas las personas comunes en la relación se pongan de su lado para dejarte solo y destrozar tu imagen frente a ellos. La mayoría de estas personas, a los que puede que utilice como monos voladores, no tienen idea de lo que está sucediendo en la realidad. Si bien pueda parecer que la narcisista está ganando por un tiempo, tus verdaderos amigos se darán cuenta de lo que esta haciendo la narcisista y se quedarán a tu lado.

Ahora que te das cuenta de qué tipo de juego estás jugando, la única forma de ganar es dejar de jugar según las reglas de la narcisista. Si tan sólo fuera tan fácil como salir del circo… pero primero, si quieres saber cómo sanarte del abuso narcisista, deberás tomar alguna medida para proteger tus intereses y hacer tus propias jugadas.

Regla Saludable # 1: Darte Cuenta de tu propio Valor

Sin autoestima, puedes seguir jugando esperando obtener la zanahoria que el narcisista sigue colgando delante de tu nariz. El juego del narcisista consiste en prometer que cambiará o mejorará o darte a entender que más adelante te dará algo que sabe que tú quieres o necesitas. Esto nunca sucede. Sólo es un cebo para mantener el juego. Y si no sabes cómo satisfacer tus propias necesidades, dependerás de una tirana para que te proporcione lo que necesitas a cuentagotas. Si te estás dando cuenta de que te falta autoestima, éste es un buen momento para encontrar la ayuda profesional de una terapeuta que te guíe para recuperarla.

Regla Saludable # 2: Deja de Alimentar a la Narcisista

Tendrás que decidir si puedes permitirte permanecer durante más tiempo en la relación con la narcisista. Por supuesto, esto depende de lo que esté en juego. Si hay niños pequeños involucrados o se trata de una persona para la que trabajas, es posible que tengas que jugar tus cartas con mucho cuidado hasta que los niños estén fuera de peligro o hasta que encuentres otro trabajo.

Una vez que te des cuenta de qué tipo de suministro es el que le estás proporcionando a la narcisista, te resultará más fácil ganar poder y peso en el juego. De alguna manera, ella también está atada a ti por lo que le proporcionas.

De todas maneras, ten en cuenta que un juego con una narcisista es algo emocional y psicológicamente muy peligroso y dañino por lo que, sean las medidas que tomes las que sean para minimizar los daños, recuerda que siempre lo más sano es terminar el vínculo con esta persona y mantener el contacto cero.

Regla Saludable # 3: Asegura tus límites

Es hora de identificar y reforzar tus límites. Si el narcisista se está tomando tu tiempo o dinero, reclámalo y/o deja de dárselo. Si el narcisista está abusando de tu cuerpo, protégelo. Si no te apetece tener sexo con esta persona, aunque sea tu pareja, di “no” y mantenlo. Si el narcisista está jugando con tu mente a través del gaslighting, deja de compartir lo que piensas o cómo te sientes.

Establecer y mantener límites fuertes es un trabajo duro, especialmente si creciste en una familia enredada sin límites. El mensaje de tu familia de origen que hayas interiorizado, como «lo que es tuyo, es mío» o “tú eres mía” o algo similar, está siendo utilizado por el narcisista para explotarte en la manera que sea como si fueras un objeto y no una persona.  No lo permitas.

Aunque te hayan metido sin tu permiso y con mentiras en un juego que nunca puedes ganar, la forma de ganar de verdad es abandonar el juego.

Cuando vuelvas a poner al narcisista y todas sus reglas en la caja de juegos de la que vino, perderá todo su poder sobre tu vida y podrás sanarte del abuso narcisista. Si bien en el mundo hay narcisistas, psicópatas y sociópatas, también hay muchas personas sanas con las que puedes tener relaciones satisfactorias y que te hagan crecer.

Foto de Zuriela Benitez en Unsplash

Fuente: https://medium.com

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Qué es el Control Coercitivo en una Relación

Qué es el Control Coercitivo

Aislamiento. Amenazas. Humillación. Éstas son las armas del control coercitivo, una estrategia utilizada por algunas personas contra sus parejas, amigos o empleadas. Una relación que debe involucrar apoyo amoroso termina como una trampa diseñada para la dominación y el control. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, reconocer que has sido sometida a control coercitivo es un buen primer paso.

Las personas sujetas a control coercitivo se vuelven ansiosas y temerosas. El control coercitivo les quita su independencia, el sentido de sí mismas y derechos básicos, como el derecho a tomar decisiones sobre su propio tiempo, amigos, apariencia, tiempo libre, trabajo,.. en definitiva, sobre su vida. El maltrato psicológico que practica una persona que ejerce el control coercitivo es similar a un lavado de cerebro y al que practican los líderes de sectas o cultos.

Muchas personas que usan el control coercitivo también abusan física o sexualmente de sus parejas, pero otras muchas usan el control coercitivo sin violencia física. Es posible que las personas que conocen a la pareja/familia no puedan ver los signos de control coercitivo. Las personas que lo usan suelen proyectar una imagen de carismáticas y encantadoras. El control coercitivo, el abuso y el maltrato es algo que se da siempre de puertas hacia dentro, en la intimidad, no de puertas hacia afuera, donde los demás lo pueden ver.

Comportamientos de Control Coercitivo

¿Te estás preguntando si en tu relación hay control coercitivo? Aquí tienes una lista de ejemplos de control coercitivo para averiguar si estás siendo objeto de control coercitivo:

  • Aislarte de amigos y familiares.
  • Monitorear tu tiempo.
  • Control a través del teléfono, el e-mail, redes sociales,..
  • Tomar control sobre aspectos de tu vida diaria, como a dónde puedes ir, a quién puedes ver, qué puedes ponerte y cuándo puedes dormir.
  • Privarte de acceso a servicios de apoyo, como servicios médicos.
  • Ningunearte de forma repetida, como decirte que “eres inútil”, “tonto/tonta”, “no vales para nada”, “estás loca/loco”.
  • Humillarte, degradarte o deshumanizarte.
  • Controlar tus finanzas: mirar tus cuentas del banco, no permitirte tener un dinero (que te has ganado tú) para ti, decidir en qué puedes gastar o no tu dinero.
  • Amenazarte o intimidarte:»Si te vas, me suicido»; «Si haces esto, te dejo»; «Si no haces lo que yo te digo, te mato».

Cómo se Siente una persona bajo Control Coercitivo

Las víctimas del control coercitivo a menudo se sienten como rehenes. Con el tiempo, ser criticada, acosada y monitoreada puede parecer rutinario e ineludible. Las víctimas a menudo se culpan a sí mismas ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Es fácil para una persona en esta posición perder la confianza y aceptar la visión de la realidad de la persona que ejerce el control coercitivo. Pueden sentirse confundidas cuando se les dice una y otra vez que ellas mismas han desencadenado los comportamientos de su pareja/jefe/amigo al hacer algo «incorrecto». Al mismo tiempo, para “mantener la paz”, las víctimas pueden reprimir sus necesidades, silenciar sus voces y distanciarse de sus seres queridos. Muchas veces las víctimas no ven la conexión entre el control coercitivo al que están siendo sometidas y su propio aislamiento hasta que el tiempo ha pasado y se dan cuenta de su dependencia y su falta de autoestima. Perder la confianza en una misma es algo que puede resultar paralizante y que perpetúa la situación de control coercitivo en la que se encuentran. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, es más que probable que te suene este patrón de relación.

Las personas que se quedan atrapadas en la red de una persona controladora suelen empezar esta situación en un momento de vulnerabilidad en sus vidas. La diferencia es que alguien que ha crecido en una familia funcional, con referentes más sanos, se da cuenta mucho antes de que “algo está mal” y suele abandonar la relación y con ella el control coercitivo. Las personas que han crecido en familias disfuncionales pueden no darse cuenta de esto, ya que se trata de patrones que les son familiares. Por eso es más que probable que, o bien tarden más en abandonar la relación, o bien no lleguen a hacerlo, quedándose con la persona que las maltrata o abusa de ellas. En este tipo de relaciones las víctimas de control coercitivo se sobreadaptan a lo que les pide/exige la persona que ejerce el control coercitivo, en nombre del “amor”. En este tipo de relaciones se le llama amor a lo que en realidad es control, dominación y poder.

Una vez que una persona controladora atrapa a otra en su red, hará todo lo posible para prolongar la relación. A veces la amenazará, la acosará o la asaltará si se va o sospecha que está intentando irse. Por esta razón, incluso si no hay violencia física, es importante que una persona que está siendo sometida a control coercitivo busque ayuda y confeccione un plan para sentirse sana y segura.

* Si no te gusta la palabra «víctima», puedes sustituirla por «superviviente».

Si  quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, o todavía estás en ella, y te das cuenta de que estás siendo sometido a control coercitivo, pide ayuda. Tienes derecho a vivir de forma libre y autónoma y nadie tiene porqué privarte de él. 

Fuente: https://www.psychologytoday.com

¿Estás en una Relación Emocionalmente Abusiva? 40 Señales de Abuso Emocional (Parte 1)

Nada es más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva.

A diferencia del abuso físico, que es muy evidente, el abuso emocional puede ser más insidioso y elusivo.

En algunos casos, ni el/la abusador(a) ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está sucediendo.

El abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación: de pareja, entre padres/madres e hijos/hijas, en amistades y con parientes.

A lo largo del artículo me referiré al abuso en el contexto de una relación de pareja, entendiendo que se puede extrapolar a todas las mencionadas.

¿Qué es el Abuso Emocional?

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, seguridad y confianza de la víctima en sí misma y en los demás.

En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico porque desintegra lentamente el sentido de una misma y el valor personal. Corta llegar al núcleo de tu ser esencial, lo que te impide reconocer tus deseos y necesidades. Causa heridas emocionales y psicológicas.

Implica un patrón de ofensas verbales, amenazas, control financiero y críticas constantes, así como tácticas más sutiles como la intimidación, infundir vergüenza y culpa tóxicas y la manipulación.

El abuso emocional se usa para controlar y dominar a la otra persona, y con frecuencia ocurre porque el/la abusador(a) tiene heridas e inseguridades de infancia que no ha tratado, como resultado de haber sido abusado y que repite consciente o inconscientemente.

Las abusadoras tienden a tener altas tasas de trastornos de la personalidad que incluyen el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), el Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) y el Trastorno de la Personalidad Antisocial (ASPD), entre otros.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales crecen en familias en las que el padre o la madre o ambos tienen uno de estos trastornos. Normalmente en la familia hay una negación y/o minimización del problema, de que alguien tenga un trastorno y de que el trato entre los miembros sea abusivo.

Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico casi siempre va precedido y acompañado de abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Desarrollan mecanismos de defensa de negación y/o minimización porque como han crecido en ese ambiente, para ellas, el trato abusivo es lo “normal”, es lo que conocen e, inconscientemente, ya de adultos, se relacionan con personas abusivas, igual que lo eran/son su padre/madre o ambos.

Los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave, que incluye depresión (grave o leve, llamada distimia), ansiedad (crónica o intermitente) y Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Si no estás seguro de si estás en una relación abusiva, lee la lista de señales más abajo. Dentro del Abuso Emocional están la dominación y el control, el abuso verbal, las expectativas demandantes y de control, el chantaje emocional, el comportamiento impredecible, la creación de caos y crisis, el asesinato del carácter y el gaslighting.

60 Signos de Abuso Emocional en una Relación

Signos de Dominación y Control

  1. Dice cosas que te molestan o te asustan.

Tu pareja abusiva ha encontrado tu talón de Aquiles y lo utiliza contra ti. Si no obedeces o te esfuerzas por llevarte bien, tu pareja te amenazará y te asustará con lo que sabe que te da miedo, por ejemplo, te amenazará con dejar la relación si no haces exactamente lo que él/ella quiere.

  1. Se vuelve inapropiadamente celosa de tu atención o tu conversación con los demás.

A tu pareja no le gusta la idea de compartirte con nadie, incluso en las situaciones más inocuas e inocentes. Le molestan situaciones como que envíes un whatsapp a tu madre o salgas unos minutos tarde del trabajo.

  1. Monitorea tu tiempo y tu ubicación.

Tu pareja te interroga constantemente si no estás con ella sobre dónde estás, con quién y a qué hora vas a volver a casa. Si tu pareja no está satisfecha con el tiempo que pasas con otras personas, te hará sentir culpable. Como resultado, te sientes bajo libertad condicional, teniendo que dar innumerables explicaciones de lo que haces.

  1. Supervisa tu teléfono y tu mail.

Es otra forma de control de todas tus relaciones y contactos con otras personas. Te hace sentir como en la infancia, cuando tenías que justificar tu comportamiento. Eres un adulto con derecho a la privacidad y derecho a contactar a quien desees sin interferencias.

  1. Toma decisiones que afectan tanto a ti como a la familia sin consultarlo o llegar a un acuerdo contigo.

Un(a) abusador(a) emocional intentará colocarte en una posición inferior, al descuidar o negarse a incluirte en la toma de decisiones importantes. No te ve como un igual a la hora de tomar decisiones. Finalmente, olvidas cómo tomar decisiones y dependes de tu abusador(a) para prácticamente todo. Por ejemplo, puede decidir que os mudáis de residencia sin consultarlo contigo.

  1. Controla las finanzas y cómo gastas el dinero.

No sabes cómo acceder a tus cuentas bancarias porque tu pareja no te da las contraseñas. No puedes hacer una compra sin pedir permiso. Todo lo que haces financieramente pasa antes por su supervisión y aprobación.

  1. No respeta tus límites e ignora lo que le pides.

Cuando dices que no, consigue la forma de que acabes cediendo y se convierta en un sí, ya sea para hacer un plan que no te apetece o para tener sexo.

Puedes pedirle cosas de forma explícita que te molestan o que son importantes para ti, como que no deje la ropa tirada por el suelo o no te dé besos delante de otras personas. Si no le apetece hacerlo o simplemente para oponerse, hará caso omiso, lo ignorará o te dirá alguna excusa, como “vaya, no me he acordado”. 

Señales de Abuso Verbal 

  1. Muestra completa indiferencia y falta de respeto.

Te ignora a propósito a veces, comportándose como si no hubieses oído lo que te ha dicho o haciendo bromas sobre tu ropa o sobre cómo cocinas. Si le reclamas, te dirá que “estás exagerando” o que “eres muy sensible y no se te puede decir nada”.

  1. Ignora tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

Tu punto de vista y tus necesidades emocionales no son importantes para el/la abusador(a). A él o ella realmente no le importa cómo te sientes o cuál es tu opinión. Si intentas expresarte, te ignorará o te hará sentir como una persona demasiado demandante o que tus pensamientos y sentimientos son “incorrectos”, no válidos.

  1. Utiliza sarcasmo o la burla para desanimarte o hacerte sentir mal.

Utiliza el sarcasmo a través de palabras que significan lo contrario de lo que realmente quiere decir para insultarte, degradarte o mostrar irritación. El sarcasmo puede ser un comportamiento pasivo-agresivo que le permite al/a la abusador(a) fingir que sus palabras en realidad eran broma. Es un intento de mantenerte en desequilibrio e incómodo. Por ejemplo, “estás precioso hoy” (y estás en pijama) o “me encanta tu aliento” cuando acabas de comer ajo).

  1. Te llama nombres.

No se trata de palabras afectuosas como “cariño” o “cosita». Se trata más bien de palabras que van sobre temas sobre los que sabe que tú eres susceptible, como “canija” si eres pequeña o “gordito” o “gordo” si te sobran unos kilos.

  1. Crea conversaciones circulares e interminables.

El/la abusador(a) hace esto con técnicas como la ensalada de palabras. El objetivo es confundir. ¿Para qué? Para no tener que darte la razón en algo o para evitar hablar de un tema que no les interesa. Es una táctica de desgaste. El/la abusador(a) juega con ventaja porque sabe lo que está haciendo. Su comunicación no es sincera ni orientada a una solución que satisfaga a ambas partes.

  1. Señala regularmente tus defectos, errores o deficiencias.

Todas las personas cometen errores y tienen defectos. Es algo inherente a la condición humana. El/la abusador(a) señalará los tuyos de una forma obvia y para hacerte sentir vergüenza (esta vergüenza normalmente ya es tóxica de infancia, por la cantidad de veces que te sometieron a ella de forma intensa). Sin embargo, él/ella se esforzará por mantener una imagen de perfección irreal ante ti y los demás, no reconociendo nunca un defecto ni un error. Su intención es quedar siempre y en cualquier circunstancia por encima de ti, tanto frente a ti como frente a los demás.