El rol del Chivo Expiatorio u Oveja Negra. Porqué te ha caído a ti y cómo salir de él.

El problema inherente de las Familias Disfuncionales

Aclaración: casi todas las familias son disfuncionales en mayor o menor grado. En este post y los del resto del blog, cuando hablo de “familia disfuncional” me refiero a una familia en la que al menos uno de los padres tiene un trastorno mental, diagnosticado o no.

Las familias disfuncionales por definición tienen una visión pobre de sus propios comportamientos y problemas y harán casi cualquier cosa para proyectar “lo normal”. En realidad, estas familias están frecuentemente paralizadas por sus miedos, adicciones, desórdenes mentales e inseguridades mal gestionadas.

En esta versión distorsionada de la vida familiar a lo “Alicia en el país de las maravillas”, los padres/madres disfuncionales a menudo evitan los problemas obvios y muy reales dentro de ellas y eligen a un(a) niño/a  para desempeñar el rol del chivo expiatorio, sobre el cual se vuelcan todos los fallos, problemas y disfunciones familiares.

Este papel del chivo expiatorio es asignado por la familia a menudo temprano en la vida y forzado por la presión puesta sobre lxs otrxs hermanxs para que lo acepten.

Otro aspecto del síndrome de oveja negra / chivo expiatorio es que los chivos expiatorios generalmente perpetúan este rol en las familias que ellos mismos/ellas mismas fundan, más allá de su familia de origen porque es un comportamiento aprendido.

La proyección de la culpa y lo que “está mal” en el Chivo Expiatorio por la Familia Disfuncional

Un(a) niño/a naturalmente sensible o empático/a que crece en el hogar con padres y otras personas que no pueden estar “equivocadxs”, que culpan al niño/la niña por las cosas que ellos mismos han hecho o que se niegan a asumir la responsabilidad de su propia vida interior y comportamiento, el(la) niño/a comienza a empatizar para después echarse a la espalda y finalmente identificarse con todos los temas no resueltos flotando en esta casa.

Lxs niñxs sensibles y empáticxs -sin que se les haya enseñado cómo usar la empatía- pueden ser utilizados por la familia, ya sea intencionalmente o no, como portadorxs de los “pecados” de la familia. Los niños buscan de forma natural espejos que los definan, ya que se están forjando una identidad. Si el único espejo es uno que define al niño/la niña como el culpable o el responsable, un(a) niño/a sensible, que anhela la conexión, comenzará a definirse a sí mismx acorde a eso que le dicen que es, sobre lo que la familia proyecta, y que no es real.

A medida que esx niñx crezca, se encontrará con más mundo, pero vendrá de la misma dinámica establecida en el hogar. ¿Por qué? Porque él/ella se ha identificado con esta forma de interactuar. Él/Ella es el/la culpable. El/la que constantemente debe asumir la responsabilidad de los demás, las emociones y los “pecados”, porque esto es exactamente lo que hace. Se preocupa mucho por los demás, como una parte natural de su autenticidad, pero este cuidado se ha contorsionado, por esta identidad definida, en llevar a cuestas, cargar, “aguatar” el peso.

Entonces, estx niñx, cuyo don es el de la empatía, se vuelve en su contra. No utilizará su empatía como reconocimiento de lo que otros sienten y la capacidad de reflejar eso (lo que se conoce como mirroring, hacer de espejo) para que luego puedan usar esa información para su propio crecimiento. Usará su don de empatía para llevar la carga de la culpa, y de sentirse responsable sobre cómo se sienten los demás. Y al hacerlo, de alguna manera se probará a sí mismx que no es la mala persona que siente que es. Él/ella siente esta sensación de incorrección como si realmente lx definiese. Él/ella  oficialmente el chivo expiatorio, porque se ha lleva consigo los “pecados” de los demás.

Pero en verdad, bajo esta máscara y traje, es una persona genuina, que está dotada con una herramienta poderosa. Si quieres romper con la identidad del chivo expiatorio, tendrás que conocer a esta auténtica persona dentro de ti. Este proceso comienza reconociendo y comenzando a honrar tus emociones y tu parte más egoísta y narcisista, porque te llevan a la verdad de que estás haciendo muchas cosas que no son genuinas sino que crees que “tienes el deber” de hacerlas para así sentirte digno/digna de amor.

Cómo son los Chivos Expiatorios

Lxs niñxs que crecen como chivos expiatorios en una familia pueden desarrollar problemas de confianza, resentimiento y baja autoestima.  Se culpan a sí mismxs por cómo lxs tratan y buscan encontrar razones lógicas que justifiquen su maltrato. Tienden a sentirse inútiles, fexs, estúpidxs y/o incompetentes. Pueden tener dificultades académicas y evitar situaciones u oportunidades competitivas. Suelen intentar guardar un bajo perfil. Se pelean con los demás con ira explosiva. Son pesimistas y guardan resentimiento en las relaciones personales. Creen que se les debe algo porque ellxs mismxs tratan de generar esa deuda, consciente o inconscientemente, cargando con los problemas de los demás. Algunxs pueden tratar de demostrar su valía convirtiéndose en “conseguidorxs de metas”, a menudo en detrimento de sus propias aspiraciones e intereses en la vida.

A menudo buscan la validación que nunca tuvieron fuera del hogar, por lo que pueden ser vulnerables a los grupos depredadores y las personas que buscan aprovecharse, como los cultos religiosos, las bandas criminales, las organizaciones terroristas  y los depredadores emocionales y/o sexuales a menudo lxs atraen al ofrecer gratis y muy rápido esa validación que el chivo expiatorio tanto anhela. Eso es precisamente lo que ocurre, en un contexto romántico, con el bombardeo de amor o love bombing, donde el/la narcisista (depredador) “baña” al chivo expiatorio de falsa validación. Es por esto que el vínculo que se crea entre ellxs es tan poderoso para el chivo expiatorio. Porque su niño/niña interior por fin tiene el amor incondicional que tanto anheló y no obtuvo en su infancia.

Qué No hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • No te culpes ni pienses que hiciste algo para merecer la forma en que te trataron. Muy probablemente, tus padres también tienen un trauma y han repetido lo que les hicieron a ellos.
  • No aceptes el rol del chivo expiatorio como algo normal en tu vida ni le des bola a la gente que te trata como tal.
  • No persigas a alguien que está siendo el chivo expiatorio. Eso es participar en el abuso.
  • No lo ignores cuando alguien más está siendo el chivo expiatorio. Eso es tolerar el abuso.
  • No intentes justificar tu valía convirtiéndote en un(a) triunfador(a). No trabajes más duro para ganarte el amor de un padre, un miembro de la familia, un(a) amigx o una pareja. El amor verdadero es un regalo gratis. No requiere que las personas hagan esfuerzos sobrehumanos, tengan que probar su valía con lo que hacen o “pasen por el aro” de todo lo que se les hace.
  • No confíes inmediatamente en las personas u organizaciones de cualquier tipo que te ofrecen validación. Guarda tu confianza para las personas que te traten bien y que no tienen una agenda oculta propia. Identifica si hay una aceptación radical e inmediata de esa persona u organización. Si la hay, es una bandera roja.
  • No pierdas tu tiempo y energía tratando de cambiar la opinión de otra persona sobre ti. Es doloroso admitirlo, pero la verdad es que casi no tienes poder ni control sobre los pensamientos, palabras y acciones de otra persona.
  • No tomes represalias ni trates de lastimar a una persona o personas que te trata(n) como el chivo expiatorio. Intenta, lo mejor que puedas, desvincularte de ella(s). Entrar en una lucha de quién es el más fuerte, en una guerra emocional, sólo te hará engancharte a emociones y sentimientos displacenteros y te descentrará de ti misma/mismo. No tienes que demostrar nada. Sólo aléjate de un comportamiento que es tóxico y dañino para ti.

Qué Hacer si eres el Chivo Expiatorio

  • Termina la conversación y retírate de la habitación y de la casa si es posible cada vez que alguien te trate mal.
  • Llame a la policía si alguien te lastima físicamente, te amenaza o te intimida.
  • Trata de basar tu propia opinión sobre ti mismx en función de tus méritos, tus fortalezas y debilidades únicas, y no en las emociones y opiniones de los demás.
  • Defiende lo que es correcto cuando veas una injusticia. Dilo una vez y luego no lo repitas ni discutas al respecto. Acepta estar en desacuerdo si es necesario. Sólo decirlo una vez a veces puede ayudar.
  • Obtén apoyo. Busca amistades y relaciones validadoras y saludables donde la gente te valore y saque lo mejor de ti.
  • Si te encuentras en una situación de empleo, ejerce tu autoridad como empleadx haciendo las tareas que se te encomiendan pero también pon límites si se cometen abusos. Exprésate de forma asertiva. Si el comportamiento no cambia, busca otro puesto de trabajo.
  • Si recibes un tratamiento no equitativo, rechaza amablemente el favor y solicita un trato igualitario.

Cualidades y Potencialidades del Chivo Expiatorio

  • Resiliencia
  • Independencia
  • Inteligencia
  • Empatía
  • Un fuerte sentido del Yo
  • Espíritu Crítico
  • Fuerza
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Porqué los hijos/las hijas de narcisistas se convierten en niños adultos/niñas adultas

Un factor muy significativo para los niños adultos/las niñas adultas que han crecido en familias narcisistas es que no pueden saber que uno o ambos de sus padres son narcisistas. Normalmente sabrán que hubo algo malo en su infancia o que sus padres fueron diferentes de alguna manera, pero es posible que no reconozcan realmente a sus padres por lo que son.

Esto los/las pone en una gran desventaja porque hasta que entiendan el narcisismo y el control mental, pueden tener dificultades considerables en sus vidas sin saber por qué. Dificultades como sentirse inferiores a los demás a pesar de sus logros, sacrificar sus necesidades por las de los demás, o sentirse culpables en su vida constantemente por casi todo.

Ya de adultos emocionalmente son como niños/niñas porque hay ciertas etapas de su desarrollo que no se pudieron completar. Sus padres no estaban emocionalmente disponibles para ellos/ellas y esto provocó carencias que sólo se pueden completar en terapia y con esfuerzo personal.

Personalidades No Desarrolladas

Los padres/las madres narcisistas no permiten que sus hijos/hijas desarrollen sus propias personalidades. Los niños/niñas pueden ser criados/criadas para ser una fuente de suministro narcisista, o pueden ser ignorados/ignoradas casi por completo. De cualquier manera, no reciben el amor y la tranquilidad que los niños/las niñas requieren para crecer y convertirse en adultos independientes y afectuosos.

A menudo no se permite que se desarrollen límites entre el niño/la niña y el padre/la madre narcisista. El/la narcisista trata al niño/la niña como una extensión de sí mismo/misma con el resultado de que el niño/la niña no aprende a ser independiente y se le entrena para controlar todo lo que dice y hace, anticipándose a las reacciones del padre/la madre.

Esto los/las convierte adultos demasiado sensibles a los estados de ánimo de los demás, siempre cuidando de los demás en detrimento de ellos mismos/ellas mismas, convirtiéndose en personas complacientes porque creen que sólo así los/las querrán.

Más Relaciones Abusivas

Muchos hijos adultos/muchas hijas adultas de narcisistas terminan en relaciones abusivas. A menudo buscarán parejas que sean similares a sus padres/madres. Después de todo, esto es lo que han aprendido y con el que se sienten cómodos/cómodas, es lo familiar.

Dependencia Emocional

Los/las narcisistas convierten a sus hijos/hijas en personas muy dependientes. Va mucho más allá de la dependencia normal de la infancia, donde el niño depende de los padres para obtener calor, comida, refugio, etc. Se convierte en una dependencia emocional que hasta que el hijo adulto/la hija adulta no lo trata en terapia, se puede prolongar toda la vida.

Un padre/una madre narcisista a menudo mantendrá a sus hijos/hijas ingenuos/ingenuas y crédulos/crédulas, expresando lo peligroso que es el mundo y reforzando constantemente la idea de que necesitan del padre/la madre narcisista para sobrevivir en un mundo tan hostil.

Y debido a que hay muy pocos límites, el niño/la niña acaba dependiendo de los padres para saber quiénes son. La combinación de elogios y críticas de un padre manipulador/una madre manipuladora aumenta aún más la dependencia. ‘¡Tú no eres nada!’ ‘¡Eres inútil!’ ‘¡Lo haces mal!’ Estas expresiones, dichas con rabia con la intención de hacer daño, seguidas de un repentino cambio de humor y una corriente de palabras diseñadas para aplacar y hacer que el niño/la niña se sienta bien, crea y mantiene la dependencia.

‘¡Tú no eres nada!’ ‘¡Eres inútil!’ ‘¡Lo haces mal!’

Debido a esta dependencia a los niños adultos/las niñas adultas les cuesta mucho saber cuáles son sus necesidades, qué es lo que quieren y tomar decisiones. Esto puede llevar a que en sus vidas sean otras personas las que tomen las decisiones por ellos/ellas.

El Miedo

El miedo y la culpa son dos de las principales emociones utilizadas en las técnicas de control mental para dominar y manipular a los demás. Los/las narcisistas los utilizan para manipular y controlar a sus hijos/hijas, ya sea consciente o inconscientemente.

El miedo hace que los niños adultos/las niñas adultas se pasen la mayor parte del tiempo en un estado de vigilancia, tengan mucha desconfianza hacia los demás y una tendencia hacia la paranoia.

La Culpa

Los/las narcisistas suelen culpar a los demás de todo. La responsabilidad es un concepto que no les interesa, se centran en la culpa porque es una herramienta emocional eficaz para controlar y manipular a los demás. La culpa siempre es de los demás, nunca de ellos/ellas. Esto lo hacen a través del mecanismo de defensa de la proyección, proyectan en los demás aquello que rechazan de sí mismos/mismas. Esto, junto con la falta de empatía se convierte en una carta blanca para hacer lo que quieren. Sobre todo, hacer lo que quieren es algo que consiguen con personas que, por diferentes circunstancias, dependen de los/las narcisistas, como por ejemplo, los hijos/las hijas, los empleados/empleadas. Esto con los/las hijas es algo real y que el niño/la niña no puede cambiar hasta que crece y puede independizarse de ese ambiente tóxico.

La culpa es algo que se inserta en los hijos/las hijas de los/las narcisistas en su infancia y que arrastran en su vida como adultos hasta que empiezan a trabajarla en terapia. Se sienten culpables por prácticamente todo, pero sobre todo cuando se divierten, cuando se priorizan a sí mismos/mismas frente a los demás, cuando quieren que se les vea, cuando flirtean o tienen sexo, cuando piden algo a otra persona, cuando toman la iniciativa o hacen algo de forma independiente.

los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas necesitan trabajar para perdonarse a sí mismos/mismas por abandonarse cuando eran niños/niñas y también en su etapa adulta, por tolerar el abuso durante tanto tiempo, etc.

En primer lugar, el niño/la niña se abandonó a sí mismo/misma porque era lo único que podía hacer para sobrevivir en un ambiente tan hostil y del que era completamente dependiente. En segundo lugar, los niños/las niñas no toman esas decisiones temprano en la vida, sus padres narcisistas los obligan a comportarse como lo hacen. En tercer lugar, el niño/la niña no entiende que vive en un ambiente tóxico y manipulador, que no es sano, porque es lo único que conoce, en esa etapa no tiene nada con lo que compararlo.

A los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas a menudo les lleva un tiempo entender que no se merecieron el trato que les daban y que no tienen la culpa de nada. Es muy importante integrar esta idea durante el proceso terapéutico de sanación. No es su culpa. Sus padres narcisistas simplemente repiten lo que se les ha hecho a ellos/ellas porque no lo han sanado. El trauma pasa de generación en generación hasta que se sana en terapia. Es un trabajo personal largo y difícil pero merece la pena.

Las Emociones

Los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas generalmente no pueden expresar sus emociones libremente. En su infancia las emociones estaban prohibidas y siguen comportándose así en su etapa adulta.

Esta falta de gestión de las emociones puede conducir a todo tipo de problemas, como altibajos emocionales, una sensación de bajón perpetuo, enfados explosivos repentinos, incapacidad para expresar emociones en relaciones

La Competencia y Rivalidad entre Hermanos/Hermanas

La competencia entre hermanos/hermanas a menudo es utilizada por los/las narcisistas para controlar y dominar a la familia.

Normalmente, un niño/una niña es manipulado/manipulada para alinearse con el/la narcisista e incluso se le utiliza para castigar a otros hermanos/otras hermanas.

Ninguno/ninguna de los hermanos/las hermanas escoge el papel que va a representar en la familia. El/la narcisista los escoge de forma inconsciente intuyendo cuál será más fácil de manipular y de poner de su lado o cuál será más vulnerable a ataques y críticas.

El elegido/la elegida es el “el chico dorado/la chica dorada”, al/a la que el/la narcisista protegerá a cambio de admiración y de seguirle ciegamente El otro/la otra, será el “chivo expiatorio”, será el objeto de la rabia del/de la narcisista, con lo que se le culpará de forma arbitraria de lo que sea para que el/la narcisista pueda “vomitar” su rabia. Se le darán mensajes muy negativos que no son reales ni objetivos, como el de que “todo lo hace mal”.

Es más probable que el chivo expiatorio sea el que se de cuenta de que en la familia hay problemas que no son “normales” y es probable que busque ayuda fuera de ese círculo.

Busca Ayuda Profesional

Descubrir su verdadera identidad, lidiar con profundos cambios de creencias, aprender a gestionar y expresar emociones libremente, desarrollar una perspectiva muy diferente sobre sus padres y el mundo en general … los hijos adultos/las hijas adultas de narcisistas tienen mucho por delante trabajo para tener normalidad y prosperar en sus vidas.

La ayuda profesional de un(a) terapeuta y/o un grupo terapéutico es necesaria. Sólo a través de otras personas que nos hacen de espejo, nos ven de verdad y nos ayudan a discernir entre lo sano y lo tóxico, podemos acceder a una vida psicológica y emocional sana.

Ya sé que es difícil pedir ayuda. Éste es precisamente uno de los temas por los que se nos castigaba severamente en la infancia. Pero también es liberador aceptar que somos humanos/humanas, y como tales limitados/limitadas y que no pasa nada por buscar ayuda a problemas graves y serios que nos están condicionando la vida. Lo valiente, contrariamente al mensaje que nos daban los/las narcisistas, es pedir ayuda.

Fuente: http://www.decision-making-confidence.com

¿Tienes Vergüenza Tóxica? 5 Consejos para Sanarla

¿Qué es la Vergënza Tóxica?

“Vergüenza tóxica” es un término que fue acuñado por primera vez por el psicólogo Silvan Tomkins en la década de 1960. A diferencia de la vergüenza sana, la vergüenza tóxica permanece enterrada en el inconsciente y se convierte en parte de nuestra propia identidad. Una persona que sufre de vergüenza tóxica experimenta un sentido crónico de inutilidad, baja autoestima y odio a sí misma, todo conectado a la creencia de que somos innatamente defectuosas o malas. La vergüenza tóxica es la internalización de una vergüenza heredada en la infancia que nos pudre por dentro hasta que no empezamos a ser conscientes de ella y trabajarla para sacárnosla de encima.

¿Qué causa la Vergüenza Tóxica?

La vergüenza tóxica se genera en casi todos los casos a través de experiencias de infancia. Por ejemplo, nuestra madre o padre pueden habernos castigado constantemente o haber expresado verbalmente lo avergonzados o decepcionados estaban de nosotros, retener el afecto, mirarnos de manera amenazante, o compararnos constantemente con hermanos/hermanas y salíamos siempre perdiendo en esa comparación.

La vergüenza tóxica también es causada por formas extremas de abuso como el incesto, la violación y otras formas de agresión sexual que nos hacen perder nuestro arraigo a la realidad.

A veces la vergüenza tóxica se desarrolla a partir de experiencias traumáticas de la vida adulta, como vivir en una relación disfuncional o abusiva, incidentes de trabajo en los que somos humillados/humilladas, repetidos rechazos de otras

¿Cuál es la diferencia entre la Vergüenza y la Culpa?

  • La culpa supone sentirte mal por algo que has hecho.
  • La vergüenza supone sentirte mal por quién eres como persona.
  • La vergüenza tóxica es sentirse mal acerca de quién eres como persona todo el tiempo. Es omnipresente. Cuando tienes vergüenza tóxica, se incrusta no sólo en tu mente sino también en tu cuerpo: en tu postura derrotada, en tu forma de moverte, en tu forma de hablar y en tu forma de relacionarte con los demás.

Señales de que Sufres de Vergüenza Tóxica

  • Revivir con frecuencia recuerdos traumáticos de la infancia que causan vergüenza.
  • Desconfianza en general hacia las otras personas (incluso cuando están tratando de ser amables).
  • Autodesprecio y baja autoestima.
  • Sentimientos de indignidad crónica.
  • Relaciones disfuncionales con otros (a menudo codependientes)
  • Auto-sabotaje.
  • Sentimientos de ser un “fraude” o falso/falsa (también conocido como síndrome del/de la impostor(a)).
  • Auto-martirio y auto-victimización.
  • Decantación para trabajos, relaciones o situaciones que insatisfactorios.
  • Eres en general una persona enfadada o a la defensiva (como un mecanismo de defensa).
  • Complaciente con los demás (para compulsivamente intentar sentirte mejor consigo mismo/misma).
  • Perfeccionismo.
  • Sentir con frecuencia un sentimiento de culpa irracional.
  • Tendencias adictivas: a la comida, el sexo, las compras, el juego,… (para escapar y anestesiar la vergüenza).
  • Enfermedades mentales en las que la vergüenza tóxica es uno de los síntomas, como depresión, ansiedad o el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Creencias básicas comunes de una persona que sufre de Vergüenza Tóxica

  • “No soy digno/digna de amor”
  • ” No valgo nada”
  • “Soy estúpido/estúpida”
  • Soy una mala persona
  • Soy un fraude
  • No importo
  • Soy defectuoso/defectuosa
  • Soy egoísta
  • Soy un fracaso
  • Soy feo/fea
  • No debería haber nacido (ésta es mi favorita de autodestrucción y recientemente me he dado cuenta de que me la digo muchas veces).

Cómo sanar la Vergüenza Tóxica 

    1. Mírate en el Espejo

      Para el ejercicio del espejo necesitas preparar un espacio, primero relajándote y dedicándote de cinco a diez minutos. Siéntate frente a un espejo (o ponte frente a él si lo prefieres). Mírate directamente a los ojos y permítete sentir las emociones que surjan. Déjate llorar si sientes la necesidad de hacerlo. También puedes experimentar sentimientos de disgusto, vergüenza, timidez, torpeza o ira … y está bien experimentarlos.

      Una vez que hayas liberado tus emociones, es hora de dejar entrar lo externo, es decir, mirarte en el espejo. Mírate a los ojos y piensa en algo sinceramente cariñoso, como “Te quiero”, “Te acepto”, “Eres digna”, “Eres hermosa”. Puedes pasar de tres a diez minutos haciendo esto.

      Cuando hayas terminado, obsérvate otra vez frente al espejo. Observa si tu cara se ve diferente o no. Curiosamente, el trabajo en el espejo tiene la tendencia a suavizar la cara o cambiar ligeramente tu apariencia, da darte un gesto facial más relajado. Puedes terminar acunándote a ti mismo/misma en un abrazo de amor. Recuerda que todo el amor sano que puedas dar empieza por ti misma/ti mismo.

    2. Libera la tensión de tu Cuerpo

      Nuestros pensamientos, emociones y traumas se almacenan en nuestros cuerpos en la forma de tensiones musculares y enfermedades. El área más común donde se almacena la vergüenza es en la parte inferior de la espalda y en la región del estómago.

      Para facilitar la sanación y liberar la vergüenza, lo que te recomiendo es que muevas tu cuerpo y lo escuches. Para esto, vienen bien prácticas como el yoga, el qi gong, el tai chi, la terapia de desbloqueo corporal o simples estiramientos todos los días.

    3. Hazte Consciente de tus Pensamientos Autodestructivos

      Explore tus creencias básicas y tus sesgos cognitivos. Estos son esencialmente los cristales oscurecidos de las gafas con las que te ves a ti misma.

      Tus creencias básicas están llenas de lo que en terapia Gestalt se denominan introyectos. Los introyectos son mecanismos de defensa, ideas adquiridas a través de tu familia, la sociedad,… que te has tragado sin masticarlos pero que en realidad no son tuyos. Sin embargo, hasta que empiezas a hacerte consciente, vives de acuerdo con ellos. Ejemplos de inttroyectos: “Los hombres son malos”, “la gente es una criticona”,“En boca cerrada no entran moscas”, “las mujeres son débiles”.

      Los sesgos cognitivos son generalizaciones que hacemos teñidas de nuestro criterio subjetivo y que nos llevan a hacer generalizaciones que creemos ciertas pero que no lo son. Ejemplos de distorsiones cognitivas: “Todas las personas tienen pareja menos yo” “Todos los chicos de mi clase son guapos menos yo” Nadie me va a querer”.

      Empieza un diario personal y escribe estos pensamientos y tus sentimientos sobre ellos. Es importante que lleves un diario porque de lo contrario no habrá forma de registrar tus conocimientos, progreso y trabajo interno.

      Te sorprenderá la cantidad de ideas que están en la base de tu comportamiento y que no son ni tuyas ni ciertas.

    4. Practica la Autocompasión

      La autocompasión tiene que ver con mostrar de forma genuina de autocuidado y amor hacia una misma.

      Puede llevar un tiempo pasar de una mentalidad de odio a una mismo a una mentalidad autocompasiva, por lo que te recomiendo empieces por pequeñas cosas. Por ejemplo, podrías empezr por una declaración reconfortante como “soy digna de amor” o satisfacer tus necesidades físicas. Empieza por la que sea la mayor preocupación para ti.

      Por ejemplo, si te has “conformado” con amistades insatisfactorias, intenta eliminar a estas personas de tu vida y busca más amigos que te apoyen más. Si tienes problemas de salud física, cambia tu dieta. Realiza cada acto como una expresión de amor por ti misma.

      La autocompasión es algo que debe practicarse cada día. Sin excepciones. No importa si lo planificas o si lo dejas espontáneamente, asegúrate de estar siempre buscando cuidarte de alguna manera. De esta manera, lentamente reprogramarás tu mente inconsciente al afirmar que eres digna de amor, adorable, inteligente, fuerte y capaz.

      Las hijas de familias narcisistas/disfuncionales fueron muy criticadas en su infancia, de una forma tóxica. Ese crítico de la infancia lo hemos internalizado, llevamos dentro un crítico interior que nos destruye. La forma de acallar a ese crítico tan negativo es la autocompasión.

    5. Sana a tu Niña Interior

      La vergüenza tóxica tiene sus raíces en el abandono, el abuso y el trauma de la infancia. Por ello, superara le vergüenza tóxica pasa por ponerte en contacto con tu Niña Interior, en realidad es ella la que dirige tu vida en gran medida, la adulta busca inconscientemente en otras personas el amor incondicional que no le pudieron dar sus padres a la niña interior.

      Aprender a comunicarte con tu Niña Interior, interactuar con ella y satisfacer sus necesidades es fundamental para tu sanación.

      Te ayudará a acceder sentimientos que puedes haber reprimido y disociado en un intento de protegerse, como una niña. Al volver a experimentar estas emociones, podrás liberarlas de tu cuerpo y tu mente y generar una sanación profunda.

      El empoderamiento de tu Niña Interior es autocompasión en acción. Cuando aprendes cómo volver a criar a tu niño interior (lo que se llama repaternaje y rematernaje de la Niña Interior), desarrollas una conexión profunda y fuerte contigo misma que tiene un efecto dominó en el resto de las áreas de tu vida. Un cambio profundo en ti provocará un cambio profundo en el exterior, en tu vida.

      Algunas de las mejores maneras de conectarte con tu niña interior incluyen:

      • Escritura creativa
      • Meditación con imágenes de cuando eras una niña.
      • Visualizaciones de tu infancia.
      • Hacer lo que te gustaba hacer cuando eras niña. Yo me he dado cuenta de que cuido a mi niña interior cuando bailo, hago teatro, me río, exploro cosas nuevas, soy espontánea.
      • El libro de John Bradshaw “Volver a casa” contiene ejercicios muy buenos para empoderar a tu niña interior.

Fuente: lonerwolf.com