La Culpa Tóxica. Cómo sacártela de encima.

La Familia Narcisista y la culpa

La culpa es una especie de alarma emocional. Normalmente, cuando nos sentimos culpables, nos damos cuenta de que hemos hecho algo mal o hemos hecho daño a alguien. La culpa, usada correctamente, nos permite corregir nuestro comportamiento y enmendarlo.

El tema con la culpa y las familias narcisistas es que ésta se usa de una forma indiscriminada para conseguir un determinado comportamiento por parte de los hijos. Los padres narcisistas consiguen esto sobre todo enjuiciándoles y etiquetándoles para que sientan culpa constantemente. Son muy comunes las frases como:

“Eres egoísta”

“¿Te crees mejor que nosotros?”

“Con todo lo que hemos hecho por ti”

“Qué bien vives, ¿no?”

“No sabes el daño que me estás haciendo”

“Si eres bueno, no me pedirás nada”

La madre narcisista utiliza la culpa con sus hijas para conseguir que hagan lo que ella quiere o para conseguir atención. Si te sentiste constantemente culpable en tu infancia es porque la culpa fue utilizada como una herramienta para manipularte, para hacerte chantaje emocional.

Los supervivientes internalizan esa culpa, que es tóxica, y la arrastran consigo hasta su edad adulta. Esto hace que se sientan culpables por prácticamente todo, incluyendo cosas tan naturales como tener sexo, reírse o aceptar un cumplido.

Diferencias entre la vergüenza y la culpa tóxicas

La culpa supone sentirte mal por algo que has hecho. La vergüenza supone sentirte mal por quién eres como persona.

La culpa, al referirse a algo que has hecho, es temporal. La vergüenza, sin embargo, como se refiere a quién eres, es permanente.

La culpa que sientes dice “No tienes derecho”. La vergüenza que sientes dice “Eres defectuoso”. 

La culpa que tiene que sostener una superviviente hasta que empieza a hacer terapia es enorme. Sí que es temporal pero como sienten culpa por casi todo, se convierte en un obstáculo importante para que puedan tener una vida sana y normal, sintiéndose casi todo el tiempo sin derecho a todo lo bueno que la vida puede ofrecer. Su situación suele agravarse porque se rodean en su vida como adultos de personas similares a sus padres, que les siguen manipulando a través de la culpa.

Cómo gestionar la culpa que sientes

  • Aléjate de personas que te hacen sentir culpable constantemente o bien manifiesta tus sentimientos y mira cómo reaccionan.
  • Permítete sentir completamente esa culpa. No la resistas. Sostén esa culpa. Respira profundo. La culpa es una emoción, y como todas las emociones, es pasajera.
  • Trata de observar los patrones. Esas situaciones en las que una y otra vez te sientes culpable. Seguramente muchas de ellas tengan como origen una situación de infancia.
  • Si tienes/quieres hacer algo que sabes que te va a hacer sentir culpable, no lo evites, hazlo de todos modos y acompaña a esa culpa. Verás cómo, poco a poco, esa culpa disminuirá. Cuantas más veces lo hagas, lo internalizarás como una situación normal en la que tienes derecho a expresarte y dejarás de sentirte culpable.
  • Puedes protegerte planificando de antemano lo que dirás y cómo vas a responder. Si dices un “no” y te exigen otra respuesta, “simplemente di: “Siento que estoy haciendo lo mejor para los dos. Lo siento si no estás de acuerdo”.
  • Pete Walker, en su libro “Complex PTSD: From Surviving to Thriving”, tiene un ejercicio de Gestalt muy bueno sobre la culpa, en el que el superviviente devuelve la culpa (simbólicamente) a su padre o madre, a quien fuese que la insertó en su infancia.

La recuperación para dejar de sentirte culpable, como todo lo que se trata en terapia, es un proceso largo. No hay nada mágico que vaya a hacer que dejes de sentirte culpable de la noche a la mañana. Sin embargo, si sigues estos pasos, observas la culpa cuando la sientes y la sostienes en lugar de evitar las situaciones que te la generen, verás cómo, poco a poco, la culpa en tu vida será cada vez menor, hasta convertirse en un sentimiento sano, que aparece sólo en algunas ocasiones.

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