Diferencias entre un(a) Cuidador(a) (en el sentido tradicional) y un(a) Codependiente

La muleta de ayudar a los demás

Cuando una persona es codependiente, se define a sí misma a través de la ayuda que le dan a la otra parte en la relación. El cuidado que brindan es lo que les da significado de su vida. Dependen de la otra persona y su papel como cuidador(a), a forma de muleta sobre la cual se basa su existencia.

Un(a) cuidador(a) hace una elección consciente cuando ayuda a alguien. No necesitan ayudar a otros/otras, pero lo hacen porque quieren lo ven como lo correcto. Estas personas pueden describirse como afectuosas, pero no permiten que esto se convierta en su razón de ser.

La necesidad de sentir que te necesitan

Los/las codependientes ponen mucho énfasis en ayudar a otra persona porque tienen un deseo insaciable de sentirse necesitados/necesitadas. A menudo confunden la dependencia de la otra persona con una relación amorosa y comprometida.

No les importa si la responsabilidad en relación es totalmente unilateral o si se basa en ciclos de angustia y salvación, lo ven como un vínculo sano e íntimo.

Cuando un(a) cuidador(a) forma una relación, les guste sentirse amados y queridas por lo que son, pero también respetan la autonomía de la otra persona. Creen que hay muchos beneficios al compartir una vida con alguien pero son completamente capaces de vivir sin una relación.

Falta de límites

Las personas propensas a un comportamiento codependiente no tienen claros los límites entre ellos mismos/ellas mismas y la otra persona. En su concepción de las cosas, ellos/ellas y la otra persona forman un ente indisoluble, como si la otra persona fuese sus brazos o sus piernas.

El resultado tóxico de esto es que no saben distinguir entre lo que es suyo y lo que no lo es. Permiten que los sentimientos de la otra persona dicten los suyos propios. Renuncian a tener pensamientos y criterios propios, se amoldan al otro/la otra por completo.

Los cuidadores/las cuidadoras distinguen perfectamente entre ellos/las y los demás. Son capaces de establecer límites personales claros y firmes y conservar su carácter y pensamientos propios. Pueden ser influenciados/influenciadas por terceras personas, pero nunca dejan que su sentido del yo se confunda con el otro/la otra.

Actuando en tu mejor interés

A los/las codependientes les gusta pensar que están ayudando a otra persona, salvándola, pero a menudo sucede que simplemente están permitiendo la continuación de conductas no deseadas.

Ya sea para mantener a alguien con una salud física o mental deficiente, promover su bajo rendimiento o apoyar su adicción, los/las codependientes no necesariamente actúan en el mejor interés de la otra persona. De hecho, están haciendo lo correcto para ellos/ellas manteniendo la relación y, por lo tanto, el significado que le dan.

Los cuidadores/las cuidadoras adoptan un enfoque diferente porque son más capaces y están más dispuestos/dispuestas a ver los problemas que enfrenta la otra parte. No tienen una intención inconsciente de perpetuar los problemas de la otra persona sino el propósito verdadero de ayudarla para que supere algo o solucione algún problema.

Poniendo a la otra persona primero

Los/las codependientes tienden a anteponer las necesidades de la otra persona a las suyas propias. Sacrificarán su disfrute, su tiempo e incluso su bienestar si eso significa que pueden proporcionar satisfacción. Darán y darán siempre y cuando no obliguen a sacrificar la relación en su totalidad.

Un(a) cuidador(a) estará dispuesto/dispuesta a hacer algunos sacrificios para ayudar a la otra persona, pero habrá límites a lo que harán. Valoran sus propias necesidades y no las dejan de lado por completo.

Lidiar con el rechazo

Cuando a alguien con una personalidad codependiente se le rechaza su oferta de ayuda, o cuando no recibe un reconocimiento, siente una gran cantidad de dolor emocional.

Esto se remonta a su necesidad de sentirse necesitados/necesitadas por los demás. Sin la apreciación de los demás, se sienten inútiles y perdidos porque es lo que realmente les trae paz.

Un(a) cuidador(a) no estará tan disgustado/disgustada si sus esfuerzos pasan desapercibidos. Pueden estar agradecidos/agradecidas por cualquier agradecimiento que se les presente, pero principalmente se deben a su deseo de hacer el bien.

Obsesión

La base de la vida de un codependiente es su relación con otra persona y esto lleva a un nivel de interés poco saludable. Llegan a un punto en el que casi todos los pensamientos del día involucran a la otra parte.

Se preguntan qué están pensando, cómo se sienten, mientras intentan prever todos sus deseos y necesidades. Son tan emocionalmente dependientes y se vuelven tan ansiosos/ansiosas por perder a la otra persona, que se obsesionan.

Un(a) cuidador puede experimentar cierta ansiedad e inseguridad, pero esto es perfectamente normal, mientras que sea algo esporádico. Suelen comunicar estos sentimientos a su pareja, lo que ayuda a resolver el problema antes de que pueda crecer en sus cabezas.

La incapacidad de liberarse

Incluso si una relación llega a un punto en el que ambas partes son infelices, un(a) codependiente tendrá dificultades para terminar las cosas debido a la abrumadora culpa que sienten. Además, a menos que puedan reemplazar rápidamente a la otra parte con un(a) nuevo/nueva dependiente, se verán obligados/obligadas a estar solos/solas un tiempo, lo que para ellos/ellas es algo muy difícil de hacer.

Un(a) cuidadora sabe que, incluso si resulta en una gran cantidad de dolor temporal, a veces es mejor ir por caminos separados cuando una relación ya no da más de sí. No tienen miedo a estar solos/solas y no necesitan estar en una relación para darle sentido a sus vidas.

La recompensa de habilitar

Un(a) codependiente es recompensado/recompensada por su comportamiento habilitante con una relación estable que proporciona significado y propósito a su vida. Sus razones para ser cuidador(a) son principalmente de naturaleza egoísta, encerrar a otra persona en la esclavitud de necesitarles, incluso si no es lo mejor para ellos/ellas. Esto ocurre muchas veces de forma inconsciente, ya que el/la codependiente es muy posible que no entienda esto hasta que empiece a hacer terapia.

Una persona genuinamente cuidadora puede sentirse bien cuando ayuda a otros/otras pero brindarían igualmente la ayuda si en lugar de sentirse bien les hiciera sufrir un poco. Muestran un verdadero altruismo y sólo buscan promover el bienestar de la otra persona.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com

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