Formas de Gestionar el Conflicto

El conflicto entre personas

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Cuando inevitablemente ocurre un conflicto, la comunicación respetuosa es clave. Es posible que no siempre estés de acuerdo con todos, y eso está bien. Las palabras educadas y una mente abierta pueden ayudarte a resolver, o aceptar, las diferencias de manera más efectiva.

Si quieres saber cómo recuperarte del abuso narcisista, aprender a gestionar los conflictos puede ser un buen primer paso.

Hay muchas formas saludables y productivas de superar el conflicto, aunque algunas no funcionarán en todas las situaciones. En general, la resolución de conflictos cae en una de las siguientes categorías.

La Retirada o Evitación

Cuando te retiras del conflicto, evitas el problema. No se habla de eso, o sólo se habla de manera indirecta.

La retirada puede involucrar:

• Ignorar a las otras personas involucradas

• Negarse a discutir el tema

Cerrarse en banda

• Retirarse físicamente cuando la otra persona o personas sacan el tema

• Comportarse como si no hubiera ocurrido nada

• Negarse a discutir directamente el tema pero plantearlo indirectamente con comentarios sarcásticos o pasivo-agresivos

En general, la retirada no es una buena táctica, ya que puede aumentar la frustración y empeorar la situación para todos los involucrados. O puede funcionar en el corto plazo, pero a la larga, intensifica el problema.

Esta postura normalmente la adoptan personas pasivo-agresivas, que no tienen ninguna intención de llegar a un acuerdo y que quieren posicionarse por encima de la otra persona de un modo indirecto. Se trata de una táctica muy utilizada por los narcisistas encubiertos.

De todos modos, la retirada sí que puede resultar útil en situaciones en las que el conflicto es intenso. Cuando las emociones son muy intensas, puedes retirarte temporalmente para refrescarte y recuperarte de esa intensidad.

La evitación temporal puede ayudar mucho cuando no deseas dañar tu relación con la otra persona involucrada. Cuando te sientas más calmada y con las emociones no tan a flor de piel, es cuando puedes escoger el momento para tratar el conflicto con la persona o personas involucradas de forma asertiva.

Adaptación

La adaptación implica poner las necesidades de otra persona primero. Cedes ante el conflicto, que te permite «ponerte por encima de la situación», por así decirlo.

A las otras personas involucradas les puede ir bien este posicionamiento, pero ten en cuenta que acomodarte siempre a otras personas cuando surgen desacuerdos te impide satisfacer sus propias necesidades. Tal vez no te importe no conseguir lo que quieres, ya que quieres que tu pareja sea feliz. O tal vez realmente no te importa dónde vas a ir de vacaciones este verano.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir. Del mismo modo en que consideras las necesidades y los deseos de tu pareja u otras personas, también es saludable tener en cuenta tus necesidades y deseos y expresarlos.

Las relaciones saludables incluyen un equilibrio entre dar y recibir.

Ésta es la postura más frecuente de las personas codependientes, que tienden a sobreadaptarse a los deseos y necesidades de la otra persona, en muchas ocasiones esta otra persona es un narcisista, psicópata o sociópata que siente muy cómodo con el hecho de que sea siempre la otra persona la que cede.

Una codependiente suele ceder para “tener paz” en la relación o bien porque está tan fusionada con la otra persona, que no es capaz ni tiene la costumbre de diferenciar sus deseos y necesidades de los de la otra persona.

Competición

Competir o forzar implica presionar en favor de tu propia perspectiva. La persona quiere «ganar» el conflicto, por lo que intenta involucrar a los demás para que vean las cosas a su manera.

La competencia, aunque no siempre, en muchas ocasiones implica el uso de tácticas de agresión o manipulación.

También puede afectar a las relaciones. De la misma manera que acomodarse siempre puede tener un impacto negativo con el tiempo, forzar siempre a otra persona a acomodarse también puede generar problemas, especialmente cuando competir involucra coerción.

Esta técnica es la más usada por los narcisistas descubiertos, que no tienen muchos reparos en presionar a la otra persona de forma abierta hasta conseguir lo que quieren.

Compromiso

Cuando te comprometes, cedes algo de terreno, pero también lo hace la otra persona. En otras palabras, ambas personas obtienen algo de lo que quieren. Esto puede hacer que el compromiso parezca un gran enfoque para la resolución de conflictos. Todos ganan, ¿verdad?

Sí, pero también no, ya que también pierdes un poco. Más adelante, cuando uno o ambos recuerden lo que concedieron, podrían sentirse frustrados o resentidos. En algunos casos, incluso podría causar que el conflicto inicial se intensifique nuevamente.

Sin embargo, el compromiso puede tener beneficios. En general, es mejor obtener algo de lo que quieres que nada. También puede funcionar bien cuando, por cualquier razón, no es posible resolver un problema de una manera que satisfaga completamente a todos.

Sólo ten en cuenta que, una vez que llegues al punto de compromiso, a menudo puedes ir un paso más allá y resolver problemas en colaboración.

Colaboración

La colaboración exitosa generalmente significa que todos ganan. Pero requiere un esfuerzo por parte de todos, por lo que si bien puede ofrecer más beneficios a largo plazo que otras estrategias de resolución de conflictos, puede tener menos popularidad que soluciones más rápidas como el compromiso.

Para colaborar con éxito, debes comunicarte. Ambas o más personas en el conflicto comparten sus sentimientos y emociones y utilizan la escucha activa para comprender realmente el punto de vista de la otra persona. Utilizan este conocimiento para encontrar una solución que les permita a ambos obtener lo que desean.

Para colaborar con éxito, el conflicto debe considerarse como un problema a resolver juntos, no como una competencia para ganar individualmente. La flexibilidad también ayuda. Puedes pensar que has encontrado la respuesta correcta, pero también puede ser que la otra persona en conflicto tenga una idea que hace que la solución sea aún mejor.

Comportamientos a evitar

Si has crecido en una familia disfuncional, es más que posible que hayas visto algunos o todos los comportamientos que se describen más abajo cuando había un conflicto. Como el comportamiento es algo que se aprende, puede que los utilices en tus conflictos a día de hoy.

El problema es que estas conductas tienden a perpetuar o agravar el conflicto, a convertirlo en un conflicto congelado, o, en última instancia, a terminar con la relación. Si quieres mantener relaciones duraderas y de respeto mutuo en tu vida y recuperarte del abuso narcisista, es mejor evitarlas.

Hostilidad mutua

La hostilidad puede involucrar ataques personales, gritos y otros tipos de abuso verbal.

Son comportamientos hostiles:

• Desprecio o intercambio de insultos

• Criticar o atacar el carácter de alguien en lugar de expresar una queja específica

• Actitud defensiva en lugar de apertura al feedback

• Cerrarse en banda

Demanda-Retirada

Este patrón describe una situación en la que una persona expresa sus necesidades o trata de abordar un conflicto, pero la otra persona responde retirándose o evitando el problema.

Como sólo una persona intenta resolver el problema, a menudo no se resuelve. Por lo general, la persona que quiere resolver el conflicto seguirá sacando el tema mientras que la otra persona seguirá cambiando de tema, siendo evitativa.

En la mayoría de los casos, la frustración y el resentimiento se acumulan en ambos lados a medida que el problema sigue ahí.

Culpar a la otra persona

Esto sucede cuando una persona redirige el conflicto al culpar a la otra persona por el problema.

Por ejemplo, le preguntas a tu pareja por qué no ha aspirado la casa, como dijo que lo haría, y responde diciendo: «Bueno, moviste la aspiradora, así que no pude encontrarla».

Los conflictos que implican culpar a los demás pueden irse rápidamente de las manos. Las acusaciones pueden provocar frustración y estrés, y es posible que la persona culpada tenga más ganas de ser reactiva que de responder.

Es recomendable usar frases que hablen de ti para evitar este patrón. En lugar de decir: «Hiciste X» o «Siempre Y», puedes intentar algo como: «Me cuesta mucho cuando X» o «Siento Y».

Esto te permite compartir tu propia perspectiva sin culpar a nadie más.

Discusiones en bucle

¿Alguna vez has terminado una discusión sin llegar a una resolución real? Simplemente ya no podías hablar más sobre el problema, por lo que te diste por vencida o te retiraste.

Cuando los problemas no se resuelven, es probable que surjan una y otra vez. Un problema no se va a solucionar por sí solo por aparcarlo ni va a dejar a las personas en el conflicto satisfechas porque no ha habido una resolución.

Discutir sobre lo mismo una y otra vez puede tener un grave impacto en tu relación. Lo que comenzó como un problema menor puede convertirse en una bola de nieve que escala muy rápido para convertirse en un verdadero problema.

El Límite

Ya sea que ocurra un conflicto entre amigos, compañeros de trabajo o parejas, es perfectamente normal. Es posible que te sientas inseguro sobre la mejor manera de resolver cada tipo de conflicto a medida que surja, pero recuerda que no siempre existe una forma perfecta.

Cuando abordes el conflicto con flexibilidad, respeto y la voluntad de escuchar y considerar las perspectivas de los demás, tendrás una mejor oportunidad de colaborar con éxito para encontrar la mejor solución para todos.

Aviso para los codependientes. Para que un conflicto se resuelva, necesita de que ambas personas pongan de su parte para su resolución.

Si te das cuenta de que te estás esforzando mucho, que intentas resolver lo mismo una y otra vez, que por mucho que intentas comunicarte, te sientes incomprendida, quizás quieras replantearte si la persona con la que tienes el conflicto realmente quiere resolverlo o en realidad estás tratando con un narcisista, psicópata o sociópata que no tiene en cuenta tus sentimientos y que no le importa la resolución del conflicto sino ganar y que no tiene ninguna intención de facilitarte las cosas.

Para recuperartde del abuso narcisista, debes saber que para resolver temas en una relación, se necesita que las dos personas se responsabilicen de su comportamiento. Un narcisista, psicópata o sociópata no va hacer esto NUNCA.

Imagen de Chris Liverani en Unsplash

El Conflicto y su relación con la Luz y la Sombra

¿Crees que eres una persona conflictiva? ¿Atraes a tu vida o te metes en conflictos constantemente? No hablo del cliché de alguien que está en la cárcel o de personas que van por la calle o en el metro llamando la atención. Me refiero a conflictos en tu trabajo, con tu familia, tu pareja, con amigos,…

Qué es un Conflicto Intrapersonal

El conflicto interpersonal se refiere a cualquier tipo de conflicto que involucre a dos o más personas. Es diferente de un conflicto intrapersonal, que se refiere a un conflicto interno contigo mismo.

Con mucha frecuencia, un conflicto interpersonal es un reflejo de un conflicto intrapersonal, un conflicto que vives dentro de ti y que proyectas en el exterior.

En muchas ocasiones en las que hay un conflictos lo que hacemos las personas es proyectar. La proyección es un mecanismo de defensa mediante el cual ponemos fuera de nosotros algo que es nuestro y que no queremos/podemos ver o aceptar.

Es decir, partes de mí misma que no quiero ver y de las que no quiero responsabilizarme, las pongo fuera, en la otra persona, que a su vez hace lo mismo conmigo. Y esto suele ser lo que genera el conflicto.

Las dos personas están esperando que sea la otra la que cambie esa parte que en realidad es propia y no les gusta de sí mismas.

La Sombra y la Luz en los Conflictos

Todas esas partes que no nos gustan de nosotros mismos y que escondemos, condenamos, censuramos,… es lo que en terapia Gestalt llamamos la sombra de una persona. Lo que no se ve. Es lo prohibido, lo que no me permito, porque entra en conflicto con la imagen que tengo de mí mismo.

En contraposición, la luz de una persona son esas partes visibles que considera sanas y beneficiosas y que muestra a los demás.

Por ejemplo, si yo tengo un personaje que es muy tirano en la sombra y no quiero hacerme cargo de él, de esa parte de mí que también soy, voy a encontrarme una y otra vez con personas que también tienen un personaje tirano dentro y entraré en conflicto con ellas.

En el conflicto, las dos personas estarán acusando a la otra de la situación y pidiendo lo mismo: “Cambia tú”.

En lugar de decir “No me gusta esta parte de mí” es más fácil decir: “No me gusta esta parte de ti”.

Esa parte de mí misma que tiene una energía concreta, en un momento de mi vida (muy probablemente en la infancia) fue rechazada y condenada y por eso, sin darme cuenta, yo hago lo mismo.

Cuando me reconcilie, acepte e integre esa parte de mí misma, dejaré de dar con personas que también tienen esa parte y, por lo tanto, dejaré de tener conflictos, al menos por este motivo.

El trabajo con la sombra supone aceptar partes de mí misma que no me gustan, que seguramente crea que no son muy “cool” ni me dan una buena imagen.

Esto hará que lo que pongo fuera y, en efecto, el Universo me lo muestre fuera, a través de otra persona, como en un espejo.

Cuando más realista y completa sea la visión que tengo de mí misma, en un espejo de 360º, el Universo dejará de ponerme un espejo delante a través de otras personas para darme una visión completa de mí misma. El Universo tiende a completar, a unificar.

En la naturaleza todo tiene dos partes: no hay frío sin calor, ying sin yang, noche sin día.

Si tengo a una tirana en la sombra, esto quiere decir que en potencia tengo en la luz a una parte de mí muy conciliadora y amable. Si no reconozco una, tampoco podré ver y desarrollar la otra.

Como es adentro, es afuera. Esta afirmación procede del Kybalión, un documento del siglo XIX que describe los principios y las leyes que rigen el Universo, y cuya metafísica se relaciona con las enseñanzas de Hermes Trismegisto.

En esencia, se refiere a que nuestro mundo interior genera nuestro mundo exterior. De hecho, gracias a los que nos pasa afuera (lo visible) podemos reconocer lo que nos ocurre adentro (lo invisible).

Te propongo que mires a los diferentes aspectos de tu vida por un momento. ¿En dónde hay conflictos? ¿La pareja? ¿El trabajo? ¿La familia? ¿Los amigos? Cada relación conflictiva que tengas te está dando la oportunidad de mirar dentro de ti y sanar algo.

¿Qué es lo que te enfada de esa persona? ¿Lo que no soportas? Es justo ahí donde tienes que mirar dentro y preguntarte qué es lo que estás condenando, apartando o pasando por alto.

Hay muchas personas que tienen la auto-imagen de “buenas” (esto es muy frecuente en el caso de las codependientes) y esto hace que les cueste mucho aceptar, por ejemplo, la emoción de la rabia o la maldad (además de la bondad) que también hay en ellas. ‘¿Mala yo?’

Hasta que no aceptes tu propia maldad como ser humano que eres, con tus cualidades y defectos, habrá un espejo en tu vida en la forma de marido, novio, jefe, amigo,… que será el “malo” de tu propia película.

Si crees que puedes necesitar psicoterapia después del abuso narcisista, el trabajo con la sombra es algo fundamental.

Los Conflictos entre una Narcisista y un Codependiente

Este juego de espejos y proyecciones es gran parte de las dinámicas que se dan entre una narcisista y un codependiente. Para algunas cosas el narcisista y la codependiente son extremos en el espectro, por ejemplo:

  • Centrado en el yo – centrado en el tú
  • Falta de empatía – mucha empatía
  • Tiende a ponerse por encima – tiende a ponerse por debajo

Sin embargo, para otras muchas cosas, se parecen mucho más de lo que pueda parecer a simple vista:

  • Ambos suelen ser personas rígidas, poco flexibles.
  • Generan deuda emocional en el otro: la narcisista dando lo que sea de lo que se da cuenta que el codependiente está carente (apoyo, estima,..), el codependiente teniendo una actitud de ayuda eterna frente a la narcisista, queriendo cambiarle, arreglarle, salvarle,…
  • Los dos tienen un vacío dentro que el otro llena de forma disfuncional.

En la mayoría de los conflictos que hay entre ellos suele haber una negación de lo propio y una proyección en el otro.

El Conflicto en la Familia Narcisista/Disfuncional

Si has crecido en una familia narcisista o disfuncional, y sobre todo en el caso de que hayas ejercido el rol del chivo expiatorio y/o el rebelde, es más que probable que hayas tenido una relación muy conflictiva con tu padre o madre narcisista.

La psicoterapia después del abuso narcisista es importante para poder sanar esta relación conflictiva de amor-odio.

Además del dolor y la rabia que genera una dinámica tan tóxica, esto tiene el problema de llegar a normalizar la relación y recrearla de nuevo más adelante en la vida adulta con otras personas.

Si quieres vivir una vida más plena, auténtica y beneficiosa para ti, donde no haya relaciones conflictivas, mira tus relaciones y pregúntate: ¿qué es lo que tiene la otra persona que me afecta tanto, que me enfada? ¿Qué dinámica de mi infancia es la que estoy repitiendo aquí?

¿Cómo quieres vivir tu vida, en la paz o en la guerra?

Si necesitas acompañamiento para trabajar tu sombra o las relaciones de conflicto que ahora mismo en tu vida, yo te puedo ayudar con psicoterapia después del abuso narcisista.

Foto de Johnson Wang en Unsplash

El Conflicto

En las familias disfuncionales/narcisistas hay mucho conflicto. En algunos casos este conflicto es muy obvio y en otros no lo es tanto, está más basado en comportamientos pasivo-agresivos o conductas como el gaslighting.

El conflicto en estas familias es tan frecuente que las personas que han crecido en ellas suelen llegar a su edad adulta con un tema no resuelto con el conflicto. O bien evitan el conflicto a toda cosa, comportándose como personas complacientes y haciendo lo que sea necesario para mantener la paz. O bien, de forma tanto consciente como inconsciente, buscan el conflicto con las personas que tienen a su alrededor: tienen juegos de poder, un tema con la venganza, pueden ser agresivas, están a la defensiva,… En sus familias de origen el conflicto era un pan de cada día, donde no se ha gestionado ni se ha reconocido, lo que hace que estas personas hagan lo mismo de adultas. Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con un padre o con una madre narcisista, quizás puedas empezar por darte cuenta de cómo gestionas tú el conflicto.

Hay tres formas comunes de pensar que mantienen a las personas en el conflicto, tanto externo como interno:

  • Vivir en el pasado.
  • Evitar la verdad.
  • Intentar cambiar a otra persona.
  1. Haz las Paces, no la Guerra, con el Pasado.

    Una de las características de la depresión y de la ansiedad es creer que la vida está predestinada. Piensas falsamente que, debido a que las cosas son desafiantes en este momento, la vida siempre será así. La resignación y la desesperanza se desarrollan al no sentir que tienes control sobre tu vida. ¿Por qué molestarse en cambiar?

    El problema es que terminas repitiendo los mismos comportamientos con las mismas personas, con la expectativa de obtener un resultado diferente. Revivir, recrear y reescribir el pasado significa malgastar los preciosos momentos del presente. Tiene que ver con el trauma no sanado.

    El enfoque intencional en lo que está sucediendo aquí y ahora puede ayudarte a tomar los pasos necesarios para cambiar tu respuesta frente a situaciones estresantes y relaciones difíciles.

  2. Reconoce y honra tu Verdad (para recuperarte de haber crecido con un padre o madre narcisista)

    Como dice el dicho: «Si repites una mentira con la suficiente frecuencia, se convierte en verdad». La negación es un mecanismo de defensa que mantiene la verdad oculta a la consciencia. Puede resultar útil durante algún tiempo pero a la larga, mantenerla demasiado puede resultar contraproducente.

    Otro comportamiento producto de no aceptar la verdad es la tendencia a infligir dolor a quienes te rodean. Pero el alivio a corto plazo de vengarte de otra persona sólo causa dolor a largo plazo para ambas personas y una relación deteriorada para ambos.

    Reconoce tus miedos, dolor y sufrimiento. La vida no es fácil, y la seguridad no está garantizada. Vivir tu verdad requiere de energía pero no tanta como negarla.

    Sólo reconociendo y honrando tu verdad, puedes cambiar el curso de las cosas. Hay verdades que pueden ser muy dolorosas, como por ejemplo: “He sido maltratado” o “Soy víctima de mobbing”, pero éste es el primer paso para superar situaciones de este tipo y dejarlas atrás.

    Sólo lo que puedes reconocer y aceptar es lo que puedes cambiar. Busca una persona de confianza de tu entorno o una terapeuta para contar tu historia y tu verdad. Pasar por esto no es fácil pero te cambiará la vida.

  3. Cambia tu Comportamiento para cambiar tu Vida.

    Es muy común que cuando las personas empiezan terapia, hablen más de sus conflictos con otras personas a las que quieren cambiar que que quieran cambiar ellas mismas. Seguramente algunas de las personas de las que te rodean, necesiten cambiar pero es imposible intentar que cambie alguien que no quiere hacerlo. Lo único que puedes hacer es cambiar tu comportamiento y ver si esa otra persona decide cambiar contigo.

    El único modo que hay de tratar con personas difíciles es aceptarlas como son, ponerles límites a lo que te parece inaceptable y, si no cumplen con tus estándares, terminar la relación.

    Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad son personas conflictivas, buscan el conflicto de forma constante con las personas que tienen a su alrededor porque proyectan en ellas temas que no tienen resueltos consigo mismas. Interactuar con una persona que tiene este comportamiento que no reconoce y que le da la vuelta, para culparte a ti de lo que hace, puede ser no sólo muy doloroso sino también algo muy confuso que puede afectar a tu sanidad mental.

    Si tienes una relación del tipo que sea (amistad, pareja, trabajo, familia,…) con una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad, protégete y pon límites. Recuerda que estás interactuando con una persona que tiene una deficiencia emocional y escasa o nada de empatía. Si basas tu relación en la esperanza de que esta persona cambie, esto sólo es una pérdida de tiempo y energía y que causa un enorme desgaste emocional.

    Te invito a que indagues en tu infancia quién fue la primera persona con la que había las dinámicas que estás reproduciendo como adulta. Ese primer vínculo es el que te ha “programado” para normalizar una relación así. Pero no es normal y no tienes porqué aguantar una situación que te causa daño emocional o que lesiona tu autoestima.

En cuanto al conflicto, si eres de los que lo evitan, acepta que el conflicto forma parte de la vida y que si te comunicas de una forma asertiva, es posible resolverlo. Si eres de las personas que lo buscan, consciente o inconscientemente, te invito a que entres en contacto con tu rabia de una forma más verdadera, te permitas enfadarte y gestiones tu rabia de una forma más saludable.

Si quieres saber cómo recuperarte de haber crecido con un padre o con una madre narcisista, al final del día, el hecho indiscutible es que ésta es tu historia y tú eres quien elige el final.

Fuente: https://www.psychologytoday.com

7 Comportamientos con los que te Haces Auto-Sabotaje (Y Quizás No Te Des Cuenta)

Qué es el Auto-Sabotaje

El auto-sabotaje sucede cuando una parte de ti actúa en conflicto con otra parte de ti. Cuando nos involucramos en comportamientos de auto-sabotaje, es porque hay un conflicto dentro de nosotras. Una parte de ti quiere una cosa y otra parte de ti quiere algo completamente diferente. Una de esas partes suele ser consciente y la otra, inconsciente.

Por ejemplo, pongamos que uno de tus deseos desde hace tiempo es el de cambiar de trabajo. Para ello, te has esforzado mucho en mejorar tu cv, aplicas a ofertas de trabajo y haces malabares para ir a las entrevistas y compaginarlas con tu trabajo actual. Sin embargo, al final siempre te pasan cosas. O bien llegas tarde a la entrevista, o bien dices algo inconveniente a la persona que te está entrevistando,… La parte consciente de ti que quiere cambiar de trabajo entra en conflicto con la parte inconsciente, que cree que no se merece un trabajo mejor o que tiene miedo al cambio. Cuando entran en conflicto es cuando se da el auto-sabotaje.

Los comportamientos de auto-sabotaje pueden ser graves y obvios, como las adicciones, comer en exceso o de menos o las auto-lesiones. Pero en lo que me voy a centrar en este artículo es en formas más sutiles y no tan obvias en las que te saboteas a ti misma.

Ayuda para Sobrevivir a Padres Narcisistas

Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, sigue leyendo..

  1. Tienes «Miedo al Éxito»

Cuando las personas hablan sobre el miedo al éxito, a lo que realmente se refieren es al miedo al cambio. Las barreras psicológicas al cambio están profundamente arraigadas en tu cerebro. El cerebro está acostumbrado a ir “en automático”, por los caminos (carreteras neuronales) que ya conoce. Hacerle cambiar de carretera es algo que lleva tiempo y paciencia.

Nos preocupa que el éxito nos convierta en personas diferentes. Nos preocupa que el éxito aleje a nuestros amigos o familiares. O que la nueva responsabilidad nos abrume.

La clave es no detenerse en cómo esa responsabilidad podría salir mal, sino cómo dar ese paso puede capacitarte para hacer cosas más grandes, más satisfactorias y que te traigan una mayor recompensa a nivel personal, económico y social.

  1. Valoras Demasiadas Opciones

Muchas opciones no son necesariamente algo bueno. Demasiadas opciones pueden conducir a una parálisis a la hora de tomar decisiones. Las opciones pueden congelarte y hacer que le des muchas vueltas a los potenciales caminos frente a ti.

El secreto para derrotar a la parálisis por análisis es pasar a la acción. Escoger una cosa te llevará a aceptar la pérdida de las demás opciones. Es es a lo que tienes miedo. Si lo pasas a la acción, ya no es un miedo sino un hecho. En esta vida es necesario escoger y no hay nada que sea perfecto, todo tiene sus pros y sus contras.

Y prácticamente nada de lo que hacemos es irreversible.  Encontrar lo que quieres hacer en la vida es un proceso, por lo que es importante pasar a la acción para averiguarlo.

  1. Lo Dejas cuando la Cosa se Complica

Algo que tienen en común las hijas de narcisistas es que para algunas cosas son muy resilientes y para otras tienen un patrón en el que empiezan algo con mucho entusiasmo para dejarlo al poco tiempo. Hay una falta de compromiso y una pérdida de ilusión de lo que no es nuevo que hacen que los proyectos no les duren mucho.

También hay una falta de fe en sí mismas y en que pueden conseguir lo que se propongan. Muchas veces no se han metido en algo de verdad, a fondo, y ya están pensando en dejarlo. Hay una diferencia entre fracasar rápido y dejarlo rápido. Te invito a que te preguntes cuál de las dos es la que haces.

No auto-sabotearte con esto tiene que ver con no dejarlo, quedarte cuando la cosa se complica y, por encima de todo, tener fe en ti y paciencia en un proceso que te llevará a donde quieres.

  1. No te Tomas En Serio 

Ya sea tu situación laboral, de pareja, social,… hay una tendencia a no tomarte en serio a ti mismo, como tus padres narcisistas lo hacían con el niño que fuiste. Puede tratarse de una pareja que te maltrata, una jefa que te hace mobbing o un amigo que se aprovecha de ti.

Te quedas o permites situaciones que te hacen daño porque tienes una tendencia a minimizarlas o justificarlas en lugar de lidiar con lo que realmente son y dar los pasos para salir de ellas.

Y esto nos lleva a..

  1. Te rodeas de Personas que son Tóxicas 

Hay una frase de Sigmund Freud que dice:

Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, primero asegúrate de no estar rodeado de idiotas.

Las personas con las que compartes tu tiempo, en las que confías, se acaban convirtiendo en una influencia muy importante en tu vida. Si esas personas son envidiosas, celosas, inseguras, competitivas, poco empáticas,.. antes o después, acabarán teniendo ese tipo de comportamientos contigo. Una persona que ha crecido en una familia narcisista y que es empática, tenderá a tener vínculos con personas narcisistas en su edad adulta. Algunas simplemente egocéntricas, otras con Trastorno Narcisista de la Personalidad. Si quieres ayuda para sobrevivir a padres narcisistas, empieza a observar de qué personas te rodeas en tu vida.

Quizás te vendría bien echar una mirada alrededor y pararte a mirar con qué personas compartes tu tiempo y en quiénes confías. Si ves comportamientos en estas personas que no te gustan, tienes todo el derecho a dejarlas. Es tu vida y tienes todo el derecho a pasarla con quien tú quieras y a rodearte de personas que te nutran y te quieran de forma genuina.

  1. Te cuentas una Historia Negativa sobre ti Mismo

Muchos de nosotros vivimos con historias negativas en nuestras cabezas:

  • Nunca voy a ser lo suficientemente bueno.
  • Nunca cumpliré con las expectativas de mis padres narcisistas.
  • Siempre seré de los segundones.

¿Qué crees que le está haciendo a tu autoestima cuando te cuentas repetidamente una historia negativa sobre ti misma? Este tipo de diálogos internos negativos llevan a la profecía auto-cumplida. Lo que te dices que va a ocurrir te lleva a acciones que hagan que al final sea eso lo que ocurra. No depende del mundo exterior sino de ti mismo.

Suelta tu pasado. Te despiertas todos los días con el resto de tu vida por delante. Es hora de pasar la página a un nuevo capítulo.

  1. Te Echas para Atrás en el Último Momento

Ya puede ser una cita en Tinder o una entrevista de trabajo. Pones toda la energía en conseguir algo nuevo que quieres en tu vida y cuando llega el momento de ponerlo de verdad en acción, te echas para atrás.

Puede ser que te ocurra un “accidente” inesperado como quedarte sin batería en el móvil o retrasarte demasiado en llegar porque te has perdido. En realidad te estás saboteando de forma inconsciente y sutil.

Si internamente no te crees realmente que tienes derecho a una relación de pareja o a un mejor trabajo que el actual, no sucederá. Pero no porque el universo no quiere que suceda sino porque tú misma te crees sin derecho a ello. El universo sólo te da lo que le pides, ya sea consciente o inconscientemente.

El auto-sabotaje es un comportamiento aprendido que, como todos los patrones de comportamiento, se puede cambiar. Es un discurso interno en el que te repites a ti misma lo que te decían en tu infancia tu padre/madre narcisista. Es hora de soltar esto. Lo que te decían en tu infancia no era la verdad sino el producto de una persona con un trastorno mental y un ego desmedido.

Date a ti misma la oportunidad de prosperar, mejorar y ser feliz. Cuanto más conectada estés con el derecho que tienes a todo esto, menos te sabotearás a ti misma.

Quiérete en todo este proceso. El auto-sabotaje supone patrones de comportamiento de toda una vida. Si durante el proceso de cambio, das algún paso hacia atrás y te auto-saboteas, puedes tomártelo simplemente como parte del proceso y de tu aprendizaje. Recuerda, mientras tanto, disfrutar del camino. Así es como te ayudarás a ti misma a sobrevivir a tus padres narcisistas y prosperar en la vida.

Fuente: http://agilelifestyle.net/

Cómo Dejar de Ser una Persona Complaciente

¿Eres una Persona Complaciente?

Los síntomas incluyen pero no se limitan a:

  • Decir sí cuando realmente quieres decir no.
  • Permitir que las personas pisoteen todos tus límites sin reafirmarte a ti mismo.
  • Tener rasgos de carácter o comportamientos que no hablan a tu Yo Auténtico. Esto se traduce en que eres súper amable con todas las personas, que inviertes mucha energía en que haya una buena atmósfera a tu alrededor y que sueles priorizar las necesidades de los demás frente a las tuyas.

Esto suele terminar en que cuando ya no puedes reprimir más la rabia de lo que permites que otras personas te hagan, estallas a modo volcán y puedes llegar a terminar la relación de una forma abrupta y tajante. Estás tan cansado de ser Jekyll todo el tiempo que te conviertes en la peor versión de Hyde para dejar salir todo el vapor que hervía a fuego lento todo el tiempo.

Todos lo hemos hecho en algún momento, e incluso una cierta cantidad de complacencia hacia la gente podría ser necesaria en contextos como el lugar de trabajo. Sin embargo, complacer a las personas puede ser un hábito difícil de erradicar si ser complacientes es algo a lo que nos obligaron en la infancia para evitar conflictos.

A las personas que han crecido en familias narcisistas/disfuncionales abusivas, se les enseñó que cada vez que llevaban la contraria a las figuras de autoridad, eran castigadas sólo por ser ellas mismas. Esto hace que, inconscientemente, tengan en modo automático este “personaje complaciente” para evitar el conflicto, el rechazo o el abandono en sus relaciones personales.

Para alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, estas personas tendrán que aprender a soltar al personaje complaciente para, poco a poco, descubrir su Verdadero Yo.

Personas Complacientes, Abuso y Autocuidado

Estas personas suelen involucrarse en amistades y relaciones que no satisfacen sus necesidades, no se alejan de las situaciones tóxicas y crean un «personaje» en lugar de su Verdadero Yo, su esencia. Estas personas creen que «yo soy así», pero en realidad arrastran a ese personaje complaciente de infancia.

Dan mucho sin esperar apenas nada a cambio. Inconscientemente, lo que hacen es generar deuda emocional para que las otras personas las quieran y las necesiten porque no creen que tengan valor por sí mismas sino que creen que los demás las valoran por lo que hacen por ellos. En muchas ocasiones, esta situación no es sostenible a largo plazo, ya que la persona complaciente acumula rabia de la que no es consciente, suele expresar de forma pasivo-agresiva y puede llegar a un punto de no aguantar más, en el que estalla. Luego vuelve al personaje complaciente hasta «llenar su vaso» y así una y otra vez de forma cíclica.

Complacer a la gente esencialmente nos priva de la capacidad y el derecho a participar en un autocuidado personal saludable. Nos lleva a satisfacer las necesidades de los demás sin hacernos cargo de las propias.

Ser una persona complaciente es como gritar a los cuatro vientos que buscas que los demás abusen de ti y te maltraten. Por esto, las personas complacientes suelen terminar en relaciones tóxicas y abusivas, donde, en el otro extremo del espectro, están las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad (u otro en el grupo B del DSM), que buscan que otro se sobreadapte a ellos y normalice el abuso o el maltrato que perpetran y justifican.

Salir de este tipo de relaciones es más complejo que de cualquier otra por temas relacionados con el ciclo de abuso como el trauma bonding, el refuerzo intermitente o el gaslighting, donde la persona complaciente, de forma inconsciente, está recreando su trauma de infancia no sanado.

Parte de la sanación consiste en abandonar a ese “personaje complaciente” que te obligaron a adoptar y descubrirte a ti misma. También consiste en replantear la forma en que pensamos en complacer a los demás en lugar de complacernos a nosotros mismos. He aquí un pensamiento revolucionario: ¿qué pasaría si te dijera que tus necesidades y deseos son tan importantes como las personas a las que intentas complacer desesperadamente? ¿Qué pasaría si afirmara que toda tu existencia: tus metas, tus sueños, tus sentimientos, tus pensamientos son válidos pero como en tu infancia no te validaron tú sigues sin validarte a ti misma? ¿Tan válidos como el amigo que intentas impresionar o el padre cuya aprobación buscas?

Las Personas Complacientes y su relación con el Rechazo

Todos buscamos la aprobación a veces y muchos de nosotros tememos el rechazo si nos atrevemos a mostrar nuestro Auténtico Yo. La ironía es que al esforzarnos por evitar el rechazo, terminamos rechazándonos a nosotros mismos. El problema surge cuando esto se convierte en un hábito y nos deja vulnerables a la manipulación, la explotación y la codependencia. Cuando no estás honrando a tu Verdadero Yo, te estás privando a ti mismo de conocer tu esencia, de estar contigo y de descubrir tu verdadero destino, que sólo se abrirá ante ti cuando llegues a tu núcleo. Te pasarás la vida interpretando a un personaje para agradar a los demás. Un personaje que tuviste que construir en tu infancia para sobrevivir pero que ya puedes soltar. Sino te pasarás la vida sin descubrir quién eres realmente.

¿Recuerdas esa regla en los aviones sobre los padres que se ponen sus máscaras de oxígeno antes de ponerles la máscara de oxígeno a sus hijos? Bueno, hay una razón simple para eso: tenemos que cuidarnos a nosotros mismos antes de poder cuidar a los demás. Si agotamos nuestras propias reservas hasta el punto en que no nos quede nada, no ayudaremos a los demás en absoluto, sólo crearemos vínculos disfuncionales y relaciones tóxicas.

El primer paso para minimizar complacer a los demás es aceptar que no podemos y no debemos gustar a todo el mundo. A algunas personas les gustarás y a otras no. Y así está bien. Tú también tienes este derecho. Tú también tienes tus propias preferencias, juicios, prejuicios, sentimientos y opiniones sobre los demás. Lo contrario es pretender vivir en Disneyland, en una fantasía. No es real. No tengas miedo al rechazo. Abraza los noes de otras personas igual que tú tienes derecho a decir que no.

Trabajando tan duro para obtener la aprobación de los demás inviertes muchísima energía en algo que en el fondo es anti natural e inevitablemente te arriesgas a perderte a ti mismo. Te conviertes en un títere guiado por las necesidades y deseos de varios titiriteros. En los casos más extremos, complacer a la gente puede costarte tu salud mental y años en relaciones tóxicas como la que hay entre un(a) codependiente y un(a) narcisista.

Está en tu mano dejar de ser complaciente y empezar a descubrir tu Verdadero Yo si quieres llegar a la recuperación después del abuso narcisista. ¡Al final de ese camino la que está eres tú! 

Primeros Pasos a Dar para Dejar de Ser una Persona Complaciente

  • Haz una lista determinando cuáles son tus límites personales en los diferentes tipos de relaciones que tienes en tu vida y, si alguien los sobrepasa, comunícaselo de forma asertiva.
  • Aprende a decir que no de forma asertiva cuando no quieras, no puedas o no te apetezca hacer algo.
  • Observa con qué personas y situaciones adoptas el “personaje complaciente” de forma casi automática.
  • Comprométete a ser fiel a ti misma si dejar al “personaje complaciente” hace que algunas personas quieran romper su vínculo contigo. No les gustabas tú sino el personaje, por lo que es mejor que se vayan.
  • Permítete comportamientos como estar más callado cuando estás cansado, no tener buena cara todo el tiempo, no alabar a los demás a cada paso o no hacer esfuerzos por quedar bien en cualquier contexto.
  • No tener una sonrisa de oreja a oreja para todo el mundo menos para ti puede ser un buen primer paso. Permítete estar seria. ¡Eres humana!

En mi opinión, la mayoría de las personas complacientes son codependientes. En este blog dispones de más información sobre la codependencia. Si quieres alcanzar la recuperación después del abuso narcisista, una buena manera de empezar es entender porqué y cómo encajas tú con una persona narcisista.

Fuente: https://selfcarehaven.wordpress.com

 

El Rencor

El Rencor es la prueba de que algo todavía te importa

Psicológicamente, guardar rencor significa que esa persona te sigue importando profundamente. Tus sentimientos hacia esa persona son muy negativos, pero sigues muy involucrado emocional y psicológicamente en la situación.

En un episodio de ‘Frasier’, Niles dice algo como:

Un hombre sabio dijo una vez que el odio no es lo opuesto al amor, es el desinterés

La neurociencia también está de acuerdo con esto. Cuando pensamos en alguien a quien queremos se activan los mismos caminos neuronales que cuando pensamos en alguien a quien odiamos.

El tema es que si guardas rencor a alguien, puedes haberte convencido a ti misma de que no te importa en absoluto, de que ya no vale más tu tiempo y tu energía. Pero tu propio comportamiento te traiciona. Tu rencor significa que esa persona no ha abandonado tu espacio psíquico en absoluto, que todavía hay millones de vínculos invisibles que te conectan a ella. Por lo general, no pensamos mucho ni nos involucramos emocionalmente en personas que realmente no nos importan. El rencor significa que todavía te importa.

Conflicto no Resuelto

El rencor significa un conflicto no resuelto, no sólo en la relación en sí, sino en el mundo privado de tu psique. El rencor es una Gestalt abierta que debe cerrarse antes de que puedas entrar en el mundo y las relaciones con tu atención psicológica y emocional completa, en lugar de permitir que gran parte de esa atención psicológica y emocional se desvíe a una relación pasada conflictiva que todavía está viva en tu presente porque lo está dentro de ti.

De una forma u otra, debes abordar tu rencor para poner fin a tu conflicto psíquico y emocional. Puede que no parezca que el rencor está afectando negativamente a tu vida, pero lo está, colorea negativamente tu experiencia.

No podemos aferrarnos a un montón de conflictos emocionales y psicológicos no resueltos y ser realmente felices, es imposible. La felicidad es el resultado de estar completamente presente y relativamente libre de pensamientos y emociones en conflicto. Tomamos la decisión de interactuar con un objeto deseado con todo nuestro ser  y el resultado de esta conexión es la felicidad. Un rencor de larga duración se interpone en tu capacidad de interactuar con cualquier persona con todo tu ser, ya que llevas tu conflicto psíquico y emocional a cada nuevo encuentro.

Reconciliación o Cierre

Es saludable avanzar hacia la compasión, el perdón y, con un poco de suerte, la reconciliación, pero si eso es imposible por alguna razón, lo importante sigue siendo trabajar en el conflicto, despedirse y seguir adelante. Se necesita algún tipo de resolución, de cierre.

Es posible que hayas oído decir que guardar rencor es como beber veneno y esperar que la otra persona se enferme.

Tú eres el único que soporta el dolor psicológico y emocional que implica tu rencor y si deseas mejorar tu salud mental y tus posibilidades de una vida en la que haya relaciones saludables, debes decidir que ahora es el momento de cerrar.

Cerrar tiene que ver con soltar, con agradecer de lo aprendido y seguir con tu vida en la que das espacio a otro tipo de experiencias y relaciones.

Consejos para Ayudarte a Cerrar

  • Escríbele una carta a esa persona explicándole tus sentimientos hacia ella y cómo te hizo sentir la relación y el conflicto que tuvisteis. Después tírala o quémala.
  • Agradece lo aprendido de la experiencia. Todas las experiencias, especialmente las negativas, nos enseñan y nos hacen personas más sabias. Si has tenido que aprender tu lección de una forma desagradable, pregúntate qué hiciste tú para acabar en esa situación/experiencia/relación y perdónate.
  • Meditar te ayudará a ejercitar la compasión hacia ti mismo.
  • Recuerda que lo que retienes, te ata. Lo que aceptas, te libera.
  • Todo en esta vida es mutable e impermanente. Tú también. Sólo tienes que creerlo.
  • La agresividad, la rabia, el rencor, la venganza,…hacia otras personas hablan de una actitud de lucha contigo mismo. Cerrar te dará paz.
  • Pregúntate cuál es la Gestalt inconclusa que hace que no puedas cerrar ese conflicto. Hacerte consciente de ella te dará pistas de lo que hay debajo, una herida más profunda, que es la que en realidad necesitas sanar.

 

Fuente: https://evolutioncounseling.com