Tratar de que el Narcisista se responsabilice de su comportamiento es lo que te mantiene enganchada a la relación

Cómo los Narcisistas, Psicópatas y Sociópatas no se Responsabilizan de su comportamiento

Los narcisistas, psicópatas y sociópatas a menudo actúan de maneras que desafían toda definición de normalidad. De forma regular rompen las reglas, mienten, no cumplen promesas, degradan y exhiben un comportamiento injusto, agresivo y abusivo que es inapropiado, infantil, sin remordimientos e inhumano.

Es probable que, si ha sufrido abuso narcisista, tengas un alto nivel de integridad. Tienes conciencia y, como la tienes, tienes en cuenta tu entorno y las demás personas. Y eres una persona empática.

Si interactúas con una narcisista, antes o después te encontrarás describiendo comportamientos básicos, como “vomitar así tu rabia es abusivo” como si estuvieras hablando con un niño de 5 años.

Tu integridad y tu necesidad de probar algo sobre ti son utilizadas en tu contra

En primer lugar, debes comprender que el narcisista se dirige deliberadamente a personas que tienen altos niveles de integridad.

La razón es que él o ella sabe que:

  • Tomarás la responsabilidad de limpiar los líos que crea la narcisista.
  • Trabajarás estoicamente horas extras para limpiar estos líos.
  • Eres la persona perfecta a la que culpar, porque tratas de demostrarle tu integridad al narcisista, en lugar de irte, a pesar del abuso.
  • Al concentrarte en tratar de hacer que la narcisista actúe como una adulta responsable, le darás una gran cantidad de suministro narcisista (atención) que tanto necesita.
  • El narcisista puede acusarte de falta de integridad en cualquier área de la que te enorgullezcas (ser un buen padre, un modelo a seguir, un amante de las mascotas, una buena trabajadora,…) lo que otorga un deleite cuando el narcisista ve cuánto te afecta esto.
  • Serás una persona «que quiere y se preocupa», por lo que entregarás voluntariamente tus recursos, tiempo, apoyo y dinero.

Seguramente intentes hacer todo lo posible para demostrar algo y hacer «lo correcto»: dar el ejemplo correcto, con la esperanza de que la narcisista aprenda y comience a actuar como una persona responsable. Ahí está el enganche de intentar probar algo, de que el narcisista te vea realmente, de hacer que cambie,… todo ello no va a suceder y es lo que te mantiene en la relación: la perspectiva de que sí cambie.

Ahí está el enganche de intentar probar algo, de que el narcisista te vea realmente, de hacer que cambie,… todo ello no va a suceder y es lo que te mantiene en la relación: la perspectiva de que sí cambie.

La narcisista por la definición misma de lo que es el Trastorno Narcisista de la Personalidad, no quiere ser responsable, no quiere ‘jugar limpio’, no quiere conformarse y no quiere ‘hacer lo correcto’. Una narcisista cree que jugar siguiendo las reglas la convierte en alguien ordinario, como todos los demás y es así precisamente como no le gusta sentirse.

Esto puede generar confusión porque muchos narcisistas dan una imagen hacia el exterior de personas súper íntegras, justas y rectas. Pero sólo es una imagen. Por detrás, donde sólo los ven personas con las que tienen confianza, su comportamiento es injusto y abusivo.

Al narcisista, una vez que te asegura en su vida (te contrata en un trabajo, se casa contigo, eres su mejor amigo, su socio,..), en realidad no le importa si crees que es una buena persona o no. Simplemente está en el juego por las dos razones por las que los narcisistas interactúan con cualquiera:

  1. Para asegurarse el suministro narcisista, y
  2. Tener una persona que haga de saco de boxeo en la que poder descargar su rabia, frustraciones, o como una pared para hablar de sus cosas sin querer ningún feedback más que una escucha ni muchos menos escucharte a ti a menos que sea para obtener información para manipularte.

Cómo Soltar la necesidad de que el Narcisista se Responsabilice y llegar a la Aceptación

Una de las lecciones fundamentales más grandes de la vida afrontamos como resultado del abuso narcisista es ésta: las personas pueden ser y hacer lo que quieran ser y hacer. Esta lección de aceptación es una de las más esenciales para recuperarte del abuso narcisista.

Sólo hay dos formas en las que podemos vivir nuestra vida, que son:

Cuando juzgamos algo como incorrecto, nos hemos situado enérgicamente (la energía es el verdadero referente que crea nuestra realidad), ya que “Mi experiencia es incorrecta”, porque “esto está mal” y, por lo tanto, “tengo que corregirlo para que esté bien”.

Por ejemplo: si me haces algo malo y decido que me afectará (una reacción humana normal), lo reproduciré en mi mente y cada vez que lo haga siento el dolor de lo que me hiciste. Sin embargo, ya no estás ahí parado y haciéndome «eso». De hecho, soy libre de seguir adelante con mi vida, pero ahora no puedo, porque lo que hiciste estuvo «mal».

He evaluado que mi vida no puede ser «correcta» ahora, porque intercambiaste conmigo de una manera que estaba «mal». Tu «error» ahora se ha convertido en mi «error» (lo asumí), y no se puede arreglar hasta que te cambie de «equivocado» a «correcto».

Es comprensible que esto sea muy potente: me digo que mo podré tener una vida «correcta» hasta que te cambie de estar «equivocada». Así, lo que estoy propiciando de forma energética es seguir teniendo más experiencias “equivocadas” o “erróneas”.

¿Por qué? Porque incluso si pudiera obligarte a convertirte en «correcto» (muy improbable e imposible cuando se trata de un narcisista), cada vez más personas «incorrectas» seguirían entrando en mi experiencia y seguirían haciéndome cosas «malas»

¿Por qué? ¡Eso suena loco! ¿Por qué seguiría atrayendo el comportamiento «incorrecto» que detesto tanto?

Porque tengo un enfoque intenso y me gusta juzgar lo «incorrecto». Me lo tomo como algo personal, hago que otras personas se comporten conmigo y juzgo quiénes son, y trato de arreglarlos y cambiarlos en un intento inútil de hacerme feliz en lugar de asumir la responsabilidad de ser la creadora de mí misma, de mi realidad.

Siempre que juzgamos algo incorrecto, estamos en resistencia. Al resistirnos a esto, pensamos que le estamos diciendo «No», sin embargo, en realidad estamos diciendo «Sí» y lo incorporamos a nuestra experiencia. La resistencia nos engancha en la lucha de tratar de cambiar algo que está «mal» en «correcto» y contamina nuestro ser y experiencia con «lo malo» en el proceso.

La verdadera aceptación no significa resignarse ni tolerar, significa exactamente lo contrario. Aceptación significa que observamos el comportamiento del narcisista y aceptamos que el narcisista hace lo que hace porque es quien es. Con esta aceptación ya no tendrás la necesidad de cambiar o arreglar al narcisista para tu propio bienestar. Lo aceptas tal y como es, y lo dejas ir. Ha sido una persona en tu camino de vida que te ha mostrado algo sobre ti y que has aprendido. Ésta es la mejor lección que puedes aprender del narcisista.

Lo aceptas tal y como es, y lo dejas ir. Ha sido una persona en tu camino de vida que te ha mostrado algo sobre ti y que has aprendido. Ésta es la mejor lección que puedes aprender del narcisista.

También conviene comentar que seguramente no sólo tu cabezonería e integridad te han llevado a esta situación. Sino también unas expectativas creadas por el narcisista al principio de la relación, unas promesas de algo que te iba a dar o de una persona que parecía que era y que no es real.

La trampa la hizo la narcisista, aprovechándose, seguramente, de una situación de vulnerabilidad por la que pasabas o de algo que sabía que necesitabas de forma desesperada. Y ahí se crea el gancho. Tu actitud de resistencia y de querer arreglarlo (que el narcisista intentará alimentar sabiendo que, sea lo que sea lo que te ha prometido, no te lo va a dar) es lo que te mantiene en la relación de abuso.

Necesitas establecer que TIENES los recursos dentro de ti para crear tu propia verdad y plenitud. Puedes permitir que los demás sean quienes deseen ser, y si quienes son o lo que hacen no se alinea con tu Verdad, entonces esa persona no necesita formar ya parte tu realidad.

Suelta y deja de participar en el juego del narcisista y enfócate completamente en crear lo que quieres para ti.

Fuente: https://blog.melanietoniaevans.com

Imagen de Reproductive Health Supplies en Unsplash

Control=Resistencia

Control y Resistencia= dejar que la ola te golpee intentando no caerte y controlarla. Aceptación=ayudarte a surfear la ola lo mejor que puedas sin cuestionarla.

El Control y la Resistencia

Las personas queremos controlar. Lo que no daríamos por tener más control en nuestras relaciones, el trabajo y nuestras vidas en general.

No es que lo vayamos gritando a los cuatro vientos. Más bien nos protegemos un poco, preguntando a familiares, terapeutas y amigos cómo gestionar mejor nuestras vidas y a otras personas. Cómo podemos cambiar este o aquel aspecto de nosotros mismos o de nuestras circunstancias, cómo podríamos lidiar mejor con situaciones y relaciones concretas.

No hay nada de malo en querer crecimiento y desarrollo. Sin embargo, eso no es lo que la mayoría de nosotras buscamos realmente. La prueba está en el conjunto de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. A pesar de todas nuestras preguntas y dudas, muchas de nosotras nos sentimos bastante atrapadas. No importa la energía que invirtamos, permanecemos paradas, como en un bucle.

Muchas personas cuando llegan a terapia se encuentran con que con su comportamiento lo que pretenden es librarse de la tensión creando más tensión, forzar la flexibilidad de forma rígida y controlar su libertad o la de otras personas.

¿Por qué es esto? ¿Por qué persistimos en intentar controlar nuestro camino hacia la libertad personal, creativa y profesional?  La respuesta es que la mayoría de nosotros no queremos libertad.

Antes de estar en desacuerdo, echa un vistazo a tu propia vida. Mira las áreas en las que desearías tener un mayor nivel de libertad, paz y vitalidad. Si todavía no has logrado estas cosas, apuesto a que lo que realmente buscas es el control. O dicho de otra manera, libertad a tu manera.

Sí, quieres una buena relación de pareja, si eso significa que la otra persona es así y asá. Sí, deseas una carrera satisfactoria, con la condición de que implique tal y tal. Y sí, quieres hijos mientras bla, bla, bla.

Eso no quiere decir que no debas tener estándares, esperanzas y objetivos.

Pero si estás luchando o sientes la necesidad de controlar, es menos probable que algo esté mal con el objeto de tus deseos y que haya algo a lo que no hayas querido renunciar para poder obtener lo que dices que quieres. Incluyendo lo que podrían ser estándares imposibles. O tal vez un estándar que cambia cada vez que lo que afirmas anhelar se acerca demasiado, se vuelve demasiado cómodo para ti.

Cuando anhelamos que las cosas sean como queremos que sean, en lugar de como son, eso no es una búsqueda de libertad. Eso es resistencia. Especialmente si lo que queremos va en contra de la realidad…

¿Qué es exactamente lo que estamos resistiendo?

Las circunstancias de la vida.

Cómo somos nosotros y otras personas.

Lo que pasó.

Lo que podría pasar.

Resistimos la vida y a otras personas. Resistimos el pasado y el futuro. Resistimos nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y a nosotras mismas. Resistimos la verdad. Y luego nos engañamos pensando que si resistimos lo suficiente, si tratamos de controlar lo suficiente, al final seremos libres.

Verificación de la realidad: no puedes cambiar una situación o circunstancia cuando estás en proceso de resistirla. Del mismo modo que no puedes atrapar una pelota de playa si estás sosteniendo otra en tus manos, no puedes aceptar algo nuevo hasta que dejes de lado las viejas y dolorosas razones y argumentos sobre por qué las cosas son así.

Para ser clara, no estoy diciendo que debamos lanzar todo al viento, mirando pasivamente mientras el mundo y otras personas nos pasan por delante. De ningún modo. Lo opuesto al control no es la pereza o la apatía. 

Lo Opuesto al Control es la Aceptación

Cuando aceptas, cuando abandonas la ilusión de control, no sólo descubres la paz y la libertad que conlleva. Te vuelves, tal vez por primera vez, empoderado para manejar cualquier cosa que se te presente.

¿Por qué? Porque no hay energía que se dedique a detenerte por más tiempo. El descanso (congelación) que te has tomado se termina, y finalmente puedes avanzar con poder, libertad y la capacidad de expresarte completamente y crear en el mundo … un mundo, ahora te das cuenta, que está lleno de oportunidades y amor.

Así que haz las paces con la vida. Acéptate a ti misma y al mundo tal y como sois. Ríndete a surfear las olas en lugar de mantenerte terca e inmóvil mientras te golpean. Cuando lo haces, la necesidad de controlar se disipa y surge la libertad. Y junto con esto, el sentido y finalmente el conocimiento de que cualquier cosa, y todo, es posible.

La Familia Narcisista y el Control

La Familia Narcisista es un escenario en el que los niños aprenden a controlar desde muy pequeños porque así mantienen la idea ilusoria de que habrá menos abuso o maltrato y más amor. Aprenden a controlarse a sí mismos, con comportamientos como no expresar sus emociones o a permanecer callados y quietos; también aprenden a controlar a sus padres, identificando sus estados emocionales y anticipándose a lo que el padre/madre puede necesitar para dárselo.

Se trata de un ambiente en el que no hay lugar para la espontaneidad, las expectativas respecto a los niños son poco realistas y no hay libertad.

El control, como hemos visto, está muy relacionado con la resistencia. La resistencia es algo normal porque evita el dolor. Lo único es que atravesar ese dolor es lo que realmente sana, evitarlo supone seguir teniendo el dolor dentro, atascado.

La resistencia seguramente es algo que te haya ayudado a lo largo de tu vida para llegar hasta donde estás, para sobrevivir. Sin embargo, si lo que quieres es salir del abuso narcisista y tener cambios profundos y verdaderos en tu vida, esos no te los va a dar la resistencia, que te hace perseverar, ser rígida y pensar que hay un solo camino para las cosas.

Aceptar y soltar la resistencia es doloroso y te pondrá frente a frente con tu vulnerabilidad y tu realidad. También requiere de muchas dosis de perdón hacia ti misma, aceptando el daño que te has hecho porque en tu pasado no contabas con los mismos recursos personales que en tu presente si aceptas.

Aceptar que has vivido en una familia donde uno de sus miembros tiene un trastorno mental (Trastorno Narcisista de la Personalidad) es algo duro y difícil, pero sólo eso es lo que te llevará a cambiar el rumbo de tu vida para reconstruirte y ser lo que tú quieras, sin que tu pasado sea ya una pesada mochila que no te deja caminar sino algo que te pasó pero que no define quién eres.

Si quieres salir del abuso narcisista, es necesario que sientas lo doloroso de tu infancia para que puedas, por fin, transformar estos sentimientos en una alquimia que se da en el hoy, en el presente.

No has podido escoger dónde empieza tu vida. Nadie puede. Lo que sí está en tu mano es escoger dónde estás hoy y hacia dónde vas mañana. Pon la intención en las cosas que quieras conseguir y suelta el control. El universo se encargará de hacer el resto.

Fuente: https://www.psychologytoday.com