Técnicas de Abuso Verbal que Narcisistas, Psicópatas y Sociópatas Utilizan para Silenciar(te)

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, puedes empezar por identificar comportamientos de abuso verbal para silenciarte que han podido afectar a tu autoestima.

  1. Generalizaciones

En lugar de tomarse el tiempo para considerar una perspectiva diferente, narcisistas, psicópatas y sociópatas generalizan cualquier frase que digas, no reconociendo los matices de tus argumentos o no teniendo en cuenta tu perspectiva sobre el tema.  Mejor aún, ¿por qué no ponerte una etiqueta que descarta por completo tu perspectiva?

Las generalizaciones se utilizan para mantener el status quo. Esto es algo que ocurre en las interacciones con narcisistas, psicópatas y sociópatas, que te otorgan un rol (que, por otra parte, tú aceptas y ejerces de forma consciente o inconsciente) con el que se sienten cómodos y, si te comportas de una forma diferente para salir de ese rol, utilizarán las generalizaciones para ponerte una etiqueta e intentar que no salgas de él. Estas dinámicas son las que se dan en las familias narcisistas, donde los roles son rídigos y, cuando un miembro intenta salir de un rol, como por ejemplo el del chivo expiatorio, los demás miembros intentarán que no lo haga con tácticas como la generalización. Ejemplos de generalizaciones que se le dicen en la familia narcisista al chivo expiatorio:

“Las personas como tú nunca llegan a nada”; “Las mujeres son débiles”.

Estas generalizaciones ocurren en forma de microagresiones cotidianas en las relaciones tóxicas. Si le dices a una abusadora narcisista que su comportamiento es inaceptable, a menudo hará una generalización sobre tu hipersensibilidad o sentenciará con frases como “Nunca estás satisfecho” o “Siempre eres muy sensible” en lugar de abordar los problemas reales en la relación y responsabilizarse de su comportamiento. Es posible que a veces seas demasiado sensible, pero también es posible que la abusadora también sea insensible y cruel la mayoría de las veces.

“Nunca estás satisfecho”;”Siempre eres muy sensible”.

Las palabras “siempre” y “nunca” contribuyen a la rigidez de esas frases, y representan una forma de pensamiento a lo blanco/negro, ya que no permiten apreciar la riqueza total de las experiencias y las limitan con una visión muy estrecha, que no es realista.

Al mismo tiempo, no permiten ningún tipo de cambio, ni en el presente ni en el futuro. Señalan una predisposición del narcisista a ver las cosas desde su enfoque estrecho y que satisface las necesidades de su propio ego.

  1. Tergiversar tus Pensamientos y Sentimientos

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, psicópata o sociópata, conviene que tengas en cuenta que interactúas con una de ellas, tus opiniones, emociones y experiencias de vida se traducen en defectos de carácter.

Los narcisistas lían la madeja para replantear lo que realmente estás diciendo como una manera de hacer que tus opiniones parezcan absurdas. Digamos que mencionas el hecho de que no estás contento con la forma en que un amigo tóxico te está hablando. En respuesta, él puede responder al trato que te da diciendo: “Oh, ¿así que ahora eres perfecto?” O “Así que soy una mala persona, ¿eh?” Cuando lo que has hecho es expresar tus sentimientos. Esto le permite invalidar tu derecho a tener pensamientos propios y emociones sobre su comportamiento inapropiado y te inculca un sentimiento de culpa cuando intentas establecer límites.

“Oh, ¿así que ahora eres perfecto?”; “Así que soy una mala persona, ¿eh?”.

Ésta es también una forma popular de desviación y distorsión cognitiva que se conoce como “lectura de mente”. Las personas tóxicas a menudo suponen que saben lo que estás pensando y sintiendo y utilizan esto para manipularte. Es frecuente, por ejemplo, que utilicen la culpa a la que saben que eres proclive para que hagas lo que el narcisista, psicópata o sociópata quiere.

  1. Puyas Agresivas disfrazadas de Bromas

Las narcisistas, psicópatas y sociópatas disfrutan haciendo comentarios maliciosos a expensas de los demás. Es una forma inconsciente de proyectar el odio que tienen hacia sí mismas. Normalmente se excusan en que “sólo era una broma” para poder decir cosas espantosas mientras mantienen una actitud inocente. Cada vez que te indignas por un comentario insensible y áspero, te acusan de no tener sentido del humor.

“¿Vas a salir a la calle así vestida?”; “¿Eso era una broma?”; “Lo debiste de pasar muy mal en el colegio”; ”Tú muy listo no eres”.

  1. Tono Condescendiente y Paternalista

Las dinámicas de relación de un narcisista, psicópata o sociópata son de posicionarse por encima de ti, sea esto algo obvio o encubierto. En esa posición de superioridad, tenderán a infantilizarte, a tratarte como a una niña en lugar de la adulta que eres. Por ello, serán frecuentes conductas en las que te habla con un tono infantil, invalida hasta la cosa más ínfima que hagas o minusvalora cualquier logro tuyo personal.

Mientras te traten como a un niño y te desafíen constantemente por expresarte, comenzarás a desarrollar un sentido de hipervigilancia acerca de expresar tus pensamientos y opiniones. Esta autocensura permite al abusador hacer menos trabajo para silenciarte, porque comienzas a silenciarte tú a ti misma.

“Si quieres, te la dejo para que juegues un rato”(refiriéndose a una tarjeta de crédito); “No me obligues a echarte la bronca”; “Hoy te dejo llegar más tarde a casa”.

Fuente: https://thoughtcatalog.com

Si quieres saber cómo sanar después de una relación con un(a) narcisista, lo primero es identificar comportamientos abusivos como estos para poder poner límites  en tus siguientes relaciones.

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Qué es el Control Coercitivo en una Relación

Qué es el Control Coercitivo

Aislamiento. Amenazas. Humillación. Éstas son las armas del control coercitivo, una estrategia utilizada por algunas personas contra sus parejas, amigos o empleadas. Una relación que debe involucrar apoyo amoroso termina como una trampa diseñada para la dominación y el control. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, reconocer que has sido sometida a control coercitivo es un buen primer paso.

Las personas sujetas a control coercitivo se vuelven ansiosas y temerosas. El control coercitivo les quita su independencia, el sentido de sí mismas y derechos básicos, como el derecho a tomar decisiones sobre su propio tiempo, amigos, apariencia, tiempo libre, trabajo,.. en definitiva, sobre su vida. El maltrato psicológico que practica una persona que ejerce el control coercitivo es similar a un lavado de cerebro y al que practican los líderes de sectas o cultos.

Muchas personas que usan el control coercitivo también abusan física o sexualmente de sus parejas, pero otras muchas usan el control coercitivo sin violencia física. Es posible que las personas que conocen a la pareja/familia no puedan ver los signos de control coercitivo. Las personas que lo usan suelen proyectar una imagen de carismáticas y encantadoras. El control coercitivo, el abuso y el maltrato es algo que se da siempre de puertas hacia dentro, en la intimidad, no de puertas hacia afuera, donde los demás lo pueden ver.

Comportamientos de Control Coercitivo

¿Te estás preguntando si en tu relación hay control coercitivo? Aquí tienes una lista de ejemplos de control coercitivo para averiguar si estás siendo objeto de control coercitivo:

  • Aislarte de amigos y familiares.
  • Monitorear tu tiempo.
  • Control a través del teléfono, el e-mail, redes sociales,..
  • Tomar control sobre aspectos de tu vida diaria, como a dónde puedes ir, a quién puedes ver, qué puedes ponerte y cuándo puedes dormir.
  • Privarte de acceso a servicios de apoyo, como servicios médicos.
  • Ningunearte de forma repetida, como decirte que “eres inútil”, “tonto/tonta”, “no vales para nada”, “estás loca/loco”.
  • Humillarte, degradarte o deshumanizarte.
  • Controlar tus finanzas: mirar tus cuentas del banco, no permitirte tener un dinero (que te has ganado tú) para ti, decidir en qué puedes gastar o no tu dinero.
  • Amenazarte o intimidarte:”Si te vas, me suicido”; “Si haces esto, te dejo”; “Si no haces lo que yo te digo, te mato”.

Cómo se Siente una persona bajo Control Coercitivo

Las víctimas del control coercitivo a menudo se sienten como rehenes. Con el tiempo, ser criticada, acosada y monitoreada puede parecer rutinario e ineludible. Las víctimas a menudo se culpan a sí mismas ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Es fácil para una persona en esta posición perder la confianza y aceptar la visión de la realidad de la persona que ejerce el control coercitivo. Pueden sentirse confundidas cuando se les dice una y otra vez que ellas mismas han desencadenado los comportamientos de su pareja/jefe/amigo al hacer algo “incorrecto”. Al mismo tiempo, para “mantener la paz”, las víctimas pueden reprimir sus necesidades, silenciar sus voces y distanciarse de sus seres queridos. Muchas veces las víctimas no ven la conexión entre el control coercitivo al que están siendo sometidas y su propio aislamiento hasta que el tiempo ha pasado y se dan cuenta de su dependencia y su falta de autoestima. Perder la confianza en una misma es algo que puede resultar paralizante y que perpetúa la situación de control coercitivo en la que se encuentran. Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, es más que probable que te suene este patrón de relación.

Las personas que se quedan atrapadas en la red de una persona controladora suelen empezar esta situación en un momento de vulnerabilidad en sus vidas. La diferencia es que alguien que ha crecido en una familia funcional, con referentes más sanos, se da cuenta mucho antes de que “algo está mal” y suele abandonar la relación y con ella el control coercitivo. Las personas que han crecido en familias disfuncionales pueden no darse cuenta de esto, ya que se trata de patrones que les son familiares. Por eso es más que probable que, o bien tarden más en abandonar la relación, o bien no lleguen a hacerlo, quedándose con la persona que las maltrata o abusa de ellas. En este tipo de relaciones las víctimas de control coercitivo se sobreadaptan a lo que les pide/exige la persona que ejerce el control coercitivo, en nombre del “amor”. En este tipo de relaciones se le llama amor a lo que en realidad es control, dominación y poder.

Una vez que una persona controladora atrapa a otra en su red, hará todo lo posible para prolongar la relación. A veces la amenazará, la acosará o la asaltará si se va o sospecha que está intentando irse. Por esta razón, incluso si no hay violencia física, es importante que una persona que está siendo sometida a control coercitivo busque ayuda y confeccione un plan para sentirse sana y segura.

* Si no te gusta la palabra “víctima”, puedes sustituirla por “superviviente”.

Si  quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, o todavía estás en ella, y te das cuenta de que estás siendo sometido a control coercitivo, pide ayuda. Tienes derecho a vivir de forma libre y autónoma y nadie tiene porqué privarte de él. 

Fuente: https://www.psychologytoday.com

40 Señales de Abuso Emocional (Parte 3) y Qué Hacer si estás siendo Emocionalmente Abusado

Creación de Caos y de Crisis

  1. Tiene celos y sospecha de tus amigas y contactos sociales

    No importa lo inocente, platónica o sana sea una relación con una amiga, compañera de trabajo o incluso un miembro de la familia, tu abusador(a) tiene una forma de convertirlo en algo sórdido, egoísta o equivocado.

    Tiene berrinches de celos o preguntas acusatorias. Ve todos tus vínculos con las demás personas como potenciales amenazas a vuestra relación. Te lo pone difícil o te sabotea para que no puedas relacionarte de forma natural con los demás.

  2. Quiere ser el centro de atención

    Es la fiesta de cumpleaños de vuestro hijo y tu abusador(a) se asegura de ser él el centro de atención de la fiesta. Estás empezando a contar una historia divertida en una reunión familiar, y él te interrumpe con una excusa de que estás contando la historia mal y él toma el mando de la conversación y la atención.

  3. Hace una escena sobre pequeños problemas de la vida

    El pavo de navidad se quema y tiene que anunciar qué pésima cocinera eres delante de toda la familia. Te olvidas de traer algunos documentos importantes a una reunión de trabajo, y ella se asegura de que todas sepan que siempre cometes errores estúpidos como éste. Tu abusador(a) se mueve por la vida buscando excusas para tener una explosión y hacer una escena.

  4. Hace algo para fastidiarte, para molestarte

    Tu abusador(a) sabe que quieres llegar temprano para conseguir un buen asiento en el partido de baloncesto de vuestro hijo, pero intencionalmente se toma su tiempo preparándose para retrasarlo.

    Tu jefe sabe que es importante para ti irte normalmente del trabajo a tu hora y deliberadamente, cuando quedan unos minutos para la hora, se sienta a tu lado y empieza a repasar temas pendientes. 

  5. Amenaza con una infidelidad o divorciarse para desequilibrarte

    Aumenta la tensión y crea drama con frases como:

    “Hay muchas mujeres que me tratarían mejor que tú. Creo que es hora de buscar una” o “He terminado con esta mierda. Este matrimonio ha terminado.”

    Incluso si sabes que es una amenaza vacía, lo sientes como un golpe en el estómago, te desequilibra y te hace sentir mal, poco valiosa, no digna de amor.

  6. Utiliza el abandono para castigarte o asustarte

    Tu abusador(a) quiere hacerte sufrir, por lo que, con un comportamiento pasivo-agresivo, se retirará de la relación sin avisar, para castigarte y/o asustarte. Por ejemplo, no volverá a casa por la noche y lo hará de madrugada sin darte explicaciones de dónde ha estado ni con quién. O después de una discusión, se va con el coche dejándote solo en el resturante sin decirte nada, ignorándote por completo.

Asesinato de tu Carácter y de tu Espíritu 

  1. Bromea, te insulta o te regaña frente a otras personas

    Tu abusador(a) espera hasta que haya una audiencia de personas que te importan, y luego empieza a hacerte de menos, humillarte de diferentes maneras. Los desaires pueden ser sutiles o más directos, pero la mayoría de las personas que lo presencian sienten la tensión en el aire y saben lo que está pasando.Tú te sientes humillada y avergonzada.

  2. Menosprecia tu apariencia física o tu intelecto

    “¿Cuándo vas a perder peso? No quiero estar con un gordito”

    “Incluso un niño lo puede hacer mejor que tú. Eres inútil.”

    La apariencia y el intelecto son los dos objetivos más fáciles para un(a) abusador(a), especialmente si se siente inseguro acerca de su propio aspecto o intelecto. Si los ataques suceden con la suficiente frecuencia, empiezas a sentirte feo y estúpido. Te preocupa que si dejas la relación, nadie más te va a querer nunca. 

    Se acaba dando la dinámica absurda de que ambos os créeis que el/la abusador(a) te hace un favor teniendo una relación contigo. 

  3. Bromea y trivializa con tus logros, esperanzas y sueños.

    Independientemente de los éxitos que hayas tenido, tu abusador(a) encontrará la manera de minimizarlos. No verás el orgullo brillando en sus ojos por tu éxito. En cambio, verá celos, desprecio o pasividad. No te dará ninguna palabra ni de elogio ni de apoyo a menos que o bien vea que puede manipularte con eso para sus propios objetivos o que vea que le puede sacar partido de alguna manera. 

  4. Te dice que tus sentimientos son irracionales o que “estás loca”.

    En los momentos en que, como todas las personas, necesites un abrazo, una conversación tranquila, una respuesta amorosa o un comentario de apoyo, tu abusador(a) no sabe, no quiere o no puede darte lo que necesitas. Entonces lo que hace es darle la vuelta a la tortilla y te ridiculiza por tener esas necesidades. Sólo quiere recibir de ti, no quiere darte nada o casi nada.

    Entre los dos, se acaba dando la dinámica delirante de que ambos pensáis que tu abusador(a) tiene todo el derecho a no darte nada o casi nada a pesar de que tengáis una relación y que tú simplemente eres demasiado “demandante” o “difícil” o “sensible”. 

  5. Vuelve a las personas con las que tenéis un vínculo en común, o incluso amigos o familiares tuyos, en tu contra

    A estas personas en el argot narcisista se les denomina “monos voladores”. Pueden ser desde tu madre, hasta amigos en común o personas del trabajo. Los manipulará para ponerlos en tu contra cuando tú termines la relación y quiera vengarse o bien para que te convenzan de hacer algo, que es lo que él quiere.

  6. Te corrige constantemente por cualquier comportamiento o acción

    No importa lo que hagas, nunca parece lo suficientemente bueno para tu abusador(a). Te señala constantemente que “lo haces mal” cuando esto muchas veces no es verdad o cómo podrías hacerlo mejor. Te hacen sentir incompetente y estúpida, incluso cuando has hecho algo esforzándote mucho.

    Por parte del abusador(a) se crea la fantasía de que su misión es “perfeccionarte” o “enseñarte”, como si fueras un proyecto o un objeto. Por tu parte, intentas esforzarte al máximo para alcanzar la perfección, que es un ideal, esperando un feedback positivo y de refuerzo que nunca llega.

  7. Comparte tu información privada e íntima con otras personas

    Tu abusador(a) usa información personal que le has dado tú como una herramienta útil para controlarlo, manipularlo y avergonzarte. También revela información personal que sabe que tú no quieres que se sepa simplemente para “hacer una gracia” o para “contar algo chistoso a otras personas”. Por ejemplo, tú tienes una historia humillante sobre levantarse tu vestido por accidente y enseñar la ropa interior en una reunión de trabajo y ella la va contando por ahí sin que lo sepas para hacer reír a los demás.

¿Qué hacer cuando te das cuenta de que estás siendo emocionalmente abusado?

El primer paso para quienes sufren de abuso emocional es reconocer lo que está sucediendo. Si observas varias o muchas de estas señales de abuso emocional en tu relación, debe ser honesto contigo mismo para poder recuperar el poder sobre tu propia vida, detener el abuso y comenzar a sanar.

Para las personas han estado minimizando, negando y/u ocultando el abuso, éste puede ser un primer paso doloroso y que da miedo. Una terapeuta adecuada para ti puede acompañarte en los primeros pasos que des para tomar acciones que te lleven a dejar de ser abusado y reconstruir tu autoestima y tu autoconfianza.

Aquí hay algunas estrategias para reclamar tu poder y tu autoestima a corto plazo:

Pon tus propias necesidades primero. Deja de preocuparte por complacer o proteger al/a la abusador(a). Cuídate a ti misma y tus necesidades, y priorízalas frente a las de la otra persona, incluso cuando se burla o trata de manipularte y de controlar tu comportamiento.

Establece algunos límites firmes. Cuando el/la abusador(a) empiece con el comportamiento abusivo, pídele de forma asertiva que deje de hacerlo y pide respeto. Si continúa, vete.

No participes en las peleas. Si el/la abusador(a) intenta pelear o ganar una pelea, no exageres, ni te disculpes tratando de calmarla. Simplemente, vete.

Date cuenta de que no puedes “arreglarle”. Tu abusador(a) no es alguien a quien tengas que arreglar o cambiar o ayudar o salvar. Si eres honesto contigo mismo verás que al fondo de tu comportamiento hay codependencia y que, inconscientemente, necesitas que te necesite para poder sentirte bien tú.

Tú no tienes la culpa. Al fondo de la mayoría de los casos de abuso hay una historia personal de abuso en la infancia. La niña sufre abuso por parte de su padre, su madre, ambos o uno de ellos con el consentimiento del otro, y para justificar ese abuso, el mensaje que se le da es el de que es ella quien tiene la culpa del trato que se le da. De adulta, repite esto en sus relaciones. Empieza a decirte a ti misma que tú no tenías/tienes la culpa del abuso, que te mereces respeto por parte de los demás y que eres digna de amor.

Busca ayuda. Habla con amigos y/o familiares de confianza y/o un(a) terapeuta o sobre lo que estás pasando. Aléjate de la persona abusiva con la mayor frecuencia posible y pasa tiempo con aquellos que te quieren y te apoyan.

Haz un plan de salida. No puedes permanecer en una relación emocionalmente abusiva para siempre. Si las finanzas, los hijos o alguna otra razón válida te impide irte ahora, desarrolla un plan para irte y bajo ninguna circunstancia lo compartas con el/la abusador(a). Comienza a ahorrar dinero, busca un lugar seguro para vivir o planifica el divorcio. Cuando llegue la hora de irte, él intentará impedirlo, por lo que tendrás que estar fuerte emocionalmente para hacerlo. Una vez vea que no es posible convencerte o hacerte cambiar de idea, intentará sabotearte y vengarse con todos los medios que tenga a su alcance.

Es muy importante que tengas en cuenta que si intentas huir de la relación y lo consigues pero no has hecho el trabajo interno de sanación, es más que probable que tu siguiente relación acabe siendo de abuso de nuevo. Internamente, si has permitido un abuso emocional es porque tu niño interior está herido y sigues en la posición de la víctima. La sanación está en empoderarte, aceptar lo que te has dejado hacer y entender que ya no estás en la infancia y que tienes otras opciones. Tienes el resto de tu vida por delante. Qué pasa en ella es algo que decides tú.

40 Señales de Abuso Emocional (Parte 2)

 Exigencias y Control

  1. Te ordena y te trata como a un(a) sirviente. Ya sea de buenas maneras, manipulando o de malas maneras, a gritos, el/la abusador(a) te pide que hagas muchas cosas en un tono de orden, como si hubiese una jerarquía entre vosotros y estuviese muy claro quién es el que manda y quién el mandado. Es una relación de dominación-sumisión. Cuando él/ella dice “salta”, tú saltas.
  2. Se enfada si no cumples con sus demandas. Si no cumples con sus demandas, esto tiene consecuencias negativas para ti. El comportamiento vengativo pueden incluir gritos, amenazas, golpes a cosas, pucheros, humillaciones, chantaje emocional, tratamiento de silencio,..Te pondrá tan ansiosa o incómoda que cumplir con las demandas, por muy injustas o desproporcionadas que te parezcan, es la mejor alternativa para evitar una guerra emocional.
  3. Te trata como si fueras un niño e intenta controlarte.Tu abusador(a) no te ve como un(a) igual. Te ve como a un niño que necesita que alguien le diga lo que tiene que hacer y le controle. Tiene comportamientos como el de hablarte como si tuvieras 7 años o darte “premios” como se hace con los niños cuando se portan bien. 
  4. Se comporta como una niña mimada. A veces te sientes como si tuvieras una relación con una niña pequeña o un(a) adolescente enfurruñada en vez de un adulto. Rabietas, gritos, pucheros, quejas y malas caras son frecuentes. Intenta culparte, avergonzarte o frustrarte lo suficiente como para que hagas lo que él/ella quiere. En realidad, así es, estás teniendo una relación con una persona que, emocionalmente, es como una niña. Ella también tuvo una infancia difícil y emocionalmente no ha sabido/podido madurar. No tienes una relación con la adulta que tienes delante sino con su niña interior herida. 
  5. Tiene incapacidad para reírse de sí mismo y no puede tolerar que otras personas se rían de él.Tu abusador(a) no tiene humildad ni humor ni autocrítica. Si comete un error, es mejor fingir que no ha sucedido. Si te ríes, de él, aunque sea sin mala intención, antes o después, se lo “cobrará”. Se toma a sí mismo muy en serio. Pero es la ley del embudo, ya que a veces se comporta como si tú fueras un chiste andante.
  6. Le faltan empatía y compasión por ti y por los demás. Puedes estar enferma o deprimida, pero a tu abusador(a) no parece importarle, especialmente si tus problemas interfieren con lo que quiere o necesita. Hay una sorprendente falta de empatía y compasión cuando estás pasando por algo difícil, y no puedes contar con que él esté ahí para ti. Puedes ver esta falta de empatía con vuestros hijos y otras personas también.
  7. Te ve como una extensión de ella y no como una persona independiente. Si no haces lo que ella quiere, lo ve como una traición e intentará castigarte por ello. No importa tanto quién seas tú como persona sino lo que le das. Si dejas de dárselo, dejará de verte como una extensión y para ella pasarás a dejar de “tener importancia” en su vida.

Chantaje Emocional

  1. Escala el lenguaje o el comportamiento abusivos si no respondes. Deja de hablarte, te ignora de forma obvia, te hace feos,.. cuando dejas de hacer caso a sus demandas. Si quieres que la relación vuelva a su estado “normal” tienes que “pasar por el aro” de hacer todo lo que él quiere, por muy injusto o abusivo que sea.
  2. Utiliza la culpa y/o la vergüenza para salirse con la suya. Se hace la víctima con frases como “Lo hago porque me preocupo por ti” o “Si me quisieras, lo harías” Cualquier negativa por tu parte se posiciona como un defecto de carácter o una crueldad por tu parte.

    “Lo hago porque me preocupo por ti”.“Si me quisieras, lo harías”

    No tienes derecho a decir “No” sin sentirte mal por ello. Tu abusador(a) sabe exactamente qué es lo que te hace sentir tan mal que te acabarás cediendo.

  3. Se comporta dramáticamente en público hasta que aceptas hacer lo que ella quiere. Nada es más vergonzoso que ventilar los trapos sucios de la relación en público. Pero tu compañera abusiva no parece incómoda con eso. De hecho, no tiene ningún problema en tener una rabieta en un restaurante o una reunión familiar para salirse con la suya. No le importa tener una pelea frente a los vecinos si eso significa que cederás.
  4. Retiene el sexo o el afecto para salirse con la suya. Anhelas su afecto físico y abrazos. Anhelas la intimidad y la conexión que solo puedes encontrar durante el sexo. Tu abusador(a) ha encontrado la manera de convertir el afecto y el sexo en una herramienta para presionarte y dominarte. Los retiene a voluntad. Cuando no te sometes a sus deseos, rechaza tus abrazos y tu contacto. A menos que le pidas perdón tras esa pelea que habéis tenido, no vais a tener relaciones sexuales.
  5. Es emocionalmente distante o está emocionalmente no disponibleCon frecuencia te encuentras diciendo: “¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?” Tu abusador(a), de repente, y sin ningún motivo aparente, se ha vuelto tan frío como Siberia contigo, y sus conversaciones se han convertido en declaraciones de una sola palabra sin ningún esfuerzo de su parte para mostrar amabilidad o cercanía.

    “¿Qué pasa?” “¿Está todo bien?”

    Tiene un comportamiento errático que no responde a nada de lo que tú le haces y que te hace sentirte como “pisando huevos” cuando estás con él. Te pasas el día hipervigilante.

  6. Te da una apariencia desaprobadora o despectiva o un lenguaje corporal para hacerte sentir mal.Tu abusador(a) no tiene que decir nada. Ella pueden simplemente mirarte de forma amenazante o poner cara de disgusto o de asco. Sabes que el mensaje implícito de esos gestos es de desaprobación, o de rechazo. Es como si fueses constantemente a examen y da igual lo que hagas, muchas veces tu abusador(a) te suspende porque sí, porque le da la gana. Sientes con frecuencia vergüenza y/o culpa tóxicas a causa de este comportamiento abusivo.

¿Estás en una Relación Emocionalmente Abusiva? 40 Señales de Abuso Emocional (Parte 1)

Nada es más perjudicial para tu confianza y autoestima que estar en una relación emocionalmente abusiva.

A diferencia del abuso físico, que es muy evidente, el abuso emocional puede ser más insidioso y elusivo.

En algunos casos, ni el/la abusador(a) ni la víctima son plenamente conscientes de lo que está sucediendo.

El abuso emocional puede ocurrir en cualquier relación: de pareja, entre padres/madres e hijos/hijas, en amistades y con parientes.

A lo largo del artículo me referiré al abuso en el contexto de una relación de pareja, entendiendo que se puede extrapolar a todas las mencionadas.

¿Qué es el Abuso Emocional?

El abuso emocional es una forma de lavado de cerebro que erosiona lentamente el sentido de la autoestima, seguridad y confianza de la víctima en sí misma y en los demás.

En muchos sentidos, es más perjudicial que el abuso físico porque desintegra lentamente el sentido de una misma y el valor personal. Corta llegar al núcleo de tu ser esencial, lo que te impide reconocer tus deseos y necesidades. Causa heridas emocionales y psicológicas.

Implica un patrón de ofensas verbales, amenazas, control financiero y críticas constantes, así como tácticas más sutiles como la intimidación, infundir vergüenza y culpa tóxicas y la manipulación.

El abuso emocional se usa para controlar y dominar a la otra persona, y con frecuencia ocurre porque el/la abusador(a) tiene heridas e inseguridades de infancia que no ha tratado, como resultado de haber sido abusado y que repite consciente o inconscientemente.

Las abusadoras tienden a tener altas tasas de trastornos de la personalidad que incluyen el Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), el Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) y el Trastorno de la Personalidad Antisocial (ASPD), entre otros.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales crecen en familias en las que el padre o la madre o ambos tienen uno de estos trastornos. Normalmente en la familia hay una negación y/o minimización del problema, de que alguien tenga un trastorno y de que el trato entre los miembros sea abusivo.

Aunque el abuso emocional no siempre conduce al abuso físico, el abuso físico casi siempre va precedido y acompañado de abuso emocional.

La víctima del abuso a menudo no ve el maltrato como abusivo. Desarrollan mecanismos de defensa de negación y/o minimización porque como han crecido en ese ambiente, para ellas, el trato abusivo es lo “normal”, es lo que conocen e, inconscientemente, ya de adultos, se relacionan con personas abusivas, igual que lo eran/son su padre/madre o ambos.

Los efectos del abuso emocional a largo plazo pueden causar un trauma emocional grave, que incluye depresión (grave o leve, llamada distimia), ansiedad (crónica o intermitente) y Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo.

Si no estás seguro de si estás en una relación abusiva, lee la lista de señales más abajo. Dentro del Abuso Emocional están la dominación y el control, el abuso verbal, las expectativas demandantes y de control, el chantaje emocional, el comportamiento impredecible, la creación de caos y crisis, el asesinato del carácter y el gaslighting.

60 Signos de Abuso Emocional en una Relación

Signos de Dominación y Control

  1. Dice cosas que te molestan o te asustan.

Tu pareja abusiva ha encontrado tu talón de Aquiles y lo utiliza contra ti. Si no obedeces o te esfuerzas por llevarte bien, tu pareja te amenazará y te asustará con lo que sabe que te da miedo, por ejemplo, te amenazará con dejar la relación si no haces exactamente lo que él/ella quiere.

  1. Se vuelve inapropiadamente celosa de tu atención o tu conversación con los demás.

A tu pareja no le gusta la idea de compartirte con nadie, incluso en las situaciones más inocuas e inocentes. Le molestan situaciones como que envíes un whatsapp a tu madre o salgas unos minutos tarde del trabajo.

  1. Monitorea tu tiempo y tu ubicación.

Tu pareja te interroga constantemente si no estás con ella sobre dónde estás, con quién y a qué hora vas a volver a casa. Si tu pareja no está satisfecha con el tiempo que pasas con otras personas, te hará sentir culpable. Como resultado, te sientes bajo libertad condicional, teniendo que dar innumerables explicaciones de lo que haces.

  1. Supervisa tu teléfono y tu mail.

Es otra forma de control de todas tus relaciones y contactos con otras personas. Te hace sentir como en la infancia, cuando tenías que justificar tu comportamiento. Eres un adulto con derecho a la privacidad y derecho a contactar a quien desees sin interferencias.

  1. Toma decisiones que afectan tanto a ti como a la familia sin consultarlo o llegar a un acuerdo contigo.

Un(a) abusador(a) emocional intentará colocarte en una posición inferior, al descuidar o negarse a incluirte en la toma de decisiones importantes. No te ve como un igual a la hora de tomar decisiones. Finalmente, olvidas cómo tomar decisiones y dependes de tu abusador(a) para prácticamente todo. Por ejemplo, puede decidir que os mudáis de residencia sin consultarlo contigo.

  1. Controla las finanzas y cómo gastas el dinero.

No sabes cómo acceder a tus cuentas bancarias porque tu pareja no te da las contraseñas. No puedes hacer una compra sin pedir permiso. Todo lo que haces financieramente pasa antes por su supervisión y aprobación.

  1. No respeta tus límites e ignora lo que le pides.

Cuando dices que no, consigue la forma de que acabes cediendo y se convierta en un sí, ya sea para hacer un plan que no te apetece o para tener sexo.

Puedes pedirle cosas de forma explícita que te molestan o que son importantes para ti, como que no deje la ropa tirada por el suelo o no te dé besos delante de otras personas. Si no le apetece hacerlo o simplemente para oponerse, hará caso omiso, lo ignorará o te dirá alguna excusa, como “vaya, no me he acordado”. 

Señales de Abuso Verbal 

  1. Muestra completa indiferencia y falta de respeto.

Te ignora a propósito a veces, comportándose como si no hubieses oído lo que te ha dicho o haciendo bromas sobre tu ropa o sobre cómo cocinas. Si le reclamas, te dirá que “estás exagerando” o que “eres muy sensible y no se te puede decir nada”.

  1. Ignora tus opiniones, ideas, sugerencias o necesidades.

Tu punto de vista y tus necesidades emocionales no son importantes para el/la abusador(a). A él o ella realmente no le importa cómo te sientes o cuál es tu opinión. Si intentas expresarte, te ignorará o te hará sentir como una persona demasiado demandante o que tus pensamientos y sentimientos son “incorrectos”, no válidos.

  1. Utiliza sarcasmo o la burla para desanimarte o hacerte sentir mal.

Utiliza el sarcasmo a través de palabras que significan lo contrario de lo que realmente quiere decir para insultarte, degradarte o mostrar irritación. El sarcasmo puede ser un comportamiento pasivo-agresivo que le permite al/a la abusador(a) fingir que sus palabras en realidad eran broma. Es un intento de mantenerte en desequilibrio e incómodo. Por ejemplo, “estás precioso hoy” (y estás en pijama) o “me encanta tu aliento” cuando acabas de comer ajo).

  1. Te llama nombres.

No se trata de palabras afectuosas como “cariño” o “cosita”. Se trata más bien de palabras que van sobre temas sobre los que sabe que tú eres susceptible, como “canija” si eres pequeña o “gordito” o “gordo” si te sobran unos kilos.

  1. Crea conversaciones circulares e interminables.

El/la abusador(a) hace esto con técnicas como la ensalada de palabras. El objetivo es confundir. ¿Para qué? Para no tener que darte la razón en algo o para evitar hablar de un tema que no les interesa. Es una táctica de desgaste. El/la abusador(a) juega con ventaja porque sabe lo que está haciendo. Su comunicación no es sincera ni orientada a una solución que satisfaga a ambas partes.

  1. Señala regularmente tus defectos, errores o deficiencias.

Todas las personas cometen errores y tienen defectos. Es algo inherente a la condición humana. El/la abusador(a) señalará los tuyos de una forma obvia y para hacerte sentir vergüenza (esta vergüenza normalmente ya es tóxica de infancia, por la cantidad de veces que te sometieron a ella de forma intensa). Sin embargo, él/ella se esforzará por mantener una imagen de perfección irreal ante ti y los demás, no reconociendo nunca un defecto ni un error. Su intención es quedar siempre y en cualquier circunstancia por encima de ti, tanto frente a ti como frente a los demás.

Hablemos sobre Sadomasoquismo y También sobre Narcisismo

¿Qué es el Sadomasoquismo?

El sadomasoquismo puede definirse como la entrega o recepción de placer, muchas veces sexual, mediante infligir o recibir daño o humillación. Puede significar un aumento del placer sexual o, en otras ocasiones, como un sustituto o un requisito imprescindible en una relación. Infligir dolor se usa para incitar el placer sexual, mientras que la simulación de la violencia puede servir para expresar apego. Las actividades sadomasoquistas son en la mayoría de los casos iniciadas a petición, o en beneficio, del masoquista, que muchas veces dirige las acciones a través de sutiles señales emocionales.

Algunos estudios sugieren que las fantasías sádicas se encuentran tanto en las mujeres como en los hombres. Mientras que algunas personas son puramente sádicas o completamente masoquistas, muchas son diferentes grados de ambas, y se describen a sí mismas como intercambiables en los papeles de sádica – masoquista.

El sadomasoquismo es una palabra híbrida, compuesta por sadismo y masoquismo, términos acuñados en el sigo XIX por el psiquiatra alemán Richard von Krafft-Ebing, quien habló de tendencias naturales de sadismo en los hombres y de masoquismo en las mujeres. Krafft-Ebing nombró el sadismo tomando el nombre del Marqués de Sade, autor de “Los crímenes del amor”, “Aline y Valcour” y otras obras.

El padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, remarcó que la tendencia a infligir y recibir dolor durante las relaciones sexuales es “la más común e importante de todas las perversiones” y la adscribió – como otros muchos temas – a un desarrollo emocional y/o psicológico incompleto o disfuncional en la infancia.

La más común e importante de todas las perversiones

El Sadismo y el Masoquismo en las Relaciones

El sadismo también puede representar una clase de actividad disfuncional, como la de utilizar a alguien como “cabeza de turco” o como “chivo expiatorio”. Sentimientos displacenteros como la rabia o la culpa son desplazados hacia fuera de la persona que los siente y proyectados en otra persona: el chivo expiatorio. Ésta es una práctica antigua y con raíces profundas. De acuerdo con el Levítico, Dios les dijo a Moisés y a Aaron que sacrificasen a dos chivos (cabras) cada año. El primer chivo era para ser sacrificado y su sangre derramada en el Arca de Noé. Entonces el Sumo Sacerdote pondría sus manos sobre la cabeza del segundo chivo y confesaría los pecados de la gente. Este segundo chivo, con más suerte que el primero, no sería asesinado, sino que sería abandonado en el desierto llevando la carga del pecado, que es por lo que se le acabaría conociendo como el “chivo expiatorio”. El altar que hay en cada iglesia es un recordatorio simbólico de esta práctica de sacrificio, siendo el último objeto del sacrificio, el propio Jesús.

Para el masoquista, tomar el rol de la subyugación y la impotencia puede ofrecer una liberación frente al estrés o la carga de la responsabilidad o la culpa. También puede evocar sentimientos infantiles de dependencia, seguridad y protección, que pueden servir como un sustitutos de la intimidad. Además, el masoquista puede obtener placer de ganarse la aprobación de la sádica, solicitando su plena atención, y con ello, controlándola.

En casi todas las relaciones, una compañera está más apegada que la otra, llevando a la que está menos apegada a ser la dominante, mientras que la más apegada se infantiliza y se vuelve sumisa para conseguir pacificar, complacer y seducir. Al final, es más que probable que la menos apegada se agobie y tome distancia, pero si se aleja demasiado, la más apegada puede que se enfríe, se cierre o se vaya. Esto puede provocar que la menos apegada cambie de rol y se vuelva la más entusiasta de las dos en la relación. Al final, el equilibrio se restablece, hasta que ocurre algo que rompe ese equilibrio, y así ad infinitum. La dominación y la sumisión son elementos que se encuentran en la mayoría de las relaciones, pero esto no es óbice para que estos componentes las hagan agotadoras, estériles, y, parafraseando a Freud, inmaduras.

En lugar de jugar al gato y al ratón, los amantes necesitan tener confianza (en sí mismos y en el otro) y el valor para elevarse por encima del juego. ¿Cómo? Aprendiendo a confiar cada uno en el otro y atreverse a mirarse como los dos seres humanos de completos que en realidad son, finales en sí mismos y no medios para conseguir un fin. El amor verdadero consiste en respetar, compartir, nutrir y facilitar. ¿Cuántas personas tienen la capacidad y la madurez para esta clase de amor transpersonal?

En cualquier caso, es un baile que bailan dos.

El Sadomasoquismo y el Narcisismo

La tendencia es que aquellas personas que han sido criadas por un padre narcisista sádico esto es, que se reconfortaba (en la mayoría de los casos, seguramente de forma inconsciente) infligiendo dolor psicológico o emocional, estas personas de adultos desarrollan dinámicas sadomasoquistas en sus relaciones con sus parejas. ¿Por qué? Porque en su infancia se les enseñó que el amor tenía un componente doloroso, componente que posteriormente introdujeron en sus relaciones de forma natural, repitiendo lo que se les había enseñado.

La posición extremadamente vulnerable en la que está una niña durante años (tiene una dependencia total de sus progenitores) y las situaciones de humillación, dolor,.. que sufre, siendo éstas realizadas por una figura a la que quiere (su padre o su madre o ambos), para ella habrá una enorme facilidad/naturalidad para desarrollar roles de sumisión (viviendo lo que le hacían a ella) o de dominación (haciéndole a otra persona lo que le hacían a ella).

No estoy calificando el sadomasoquismo ni de bueno ni de malo, ya que entiendo que dos adultos que son libres y consienten de forma mutua, pueden realizar las prácticas sexuales que les apetezcan, por mucho que a otras personas estas prácticas les puedan parecer aberrantes, raras o indignas. Lo que digo es que simplemente quizás te apetezca reflexionar sobre hasta qué punto es tu inconsciente el que te lleva a adoptar prácticas sadomasoquistas en tus relaciones, esto es, te conviertes en ese niño que pide que papá/mamá le pegue o bien ese niño enfadado que quiere pegarle a papá/mamá. Y no sólo en la cama.

¿Crees que has tenido o tienes una relación sadomasoquista? ¿Piensas que esta dinámica puede estar relacionada con el sadismo de uno de tus padres? Deja un comentario.

Fuente: Psychologytoday.com 

El “Perspecticidio”, una forma de Lavado de Cerebro

“Vivir con una pareja controladora y abusiva puede hacer que la persona se sienta como lxs que están dentro de una secta, excepto que más sola. Los puntos de vista de la víctima, deseos y opiniones pueden desvanecerse a causa de la acción de lxs abusadorxs. Con el tiempo, es posible que pierdan la noción de que tienen derecho a tener sus propias perspectivas. Esto es lo que se llama “perspecticidio”, la incapacidad de saber qué es lo que sabes”. Evan Stark, del libro “Control Coercitivo: Cómo los Hombres Atrapan a las Mujeres en la Vida Personal (Violencia Interpersonal).

Qué es el Perspecticidio

El “perspecticidio” es parte de una estrategia de control coercitivo que puede incluir manipulación, acoso, gaslighting y/o abuso.

El término fue acuñado en la literatura, para referirse al lavado de cerebro de prisioneros de guerra y se aplica también para los miembros de cultos o sectas.

“En una relación abusiva o controladora, con el paso del tiempo la pareja dominante cambia el modo en el que piensa la víctima”,  ha dicho Lisa Aronson Fontes, una investigadora de psicología, autora del libro “Cadenas Invisibles: Cómo Superar el Control Coertcitivo en tu Relación de Pareja”. “El/la abusador(a) define qué es el amor. El/la abusador(a) define qué es lo apropiado en términos de monitorear a su pareja. El/la abusador(a) define qué es lo que está mal en la víctima, y qué es lo que tiene que hacer para cambiarlo”.

Con el paso del tiempo, la víctima pierde la noción de sus propias ideas, metas y pensamientos. En lugar de los suyos propios, empieza a adoptar los de la pareja dominante como propios. “A través del perspecticidio, las personas renuncian a sus propias opiniones, afiliaciones religiosas, metas en la vida” añade Fontes. “No estoy hablando sobre la influencia mutua natural que se da en todas las relaciones íntimas- esto es mucho más perverso y unilateral”.

Porqué las víctimas caen en una relación tan tóxica en muchas ocasiones tiene que ver con un patrón de familia que se repite por no ser conscientes de que existe tal patrón. Una vez que la víctima ha sido “atrapada”, tras una fase de idealización, ambas personas tendrán un vínculo basado en su trauma de infancia (lo que se conoce como trauma bonding) y llamarán amor al abuso e intensidad al dolor y al sufrimiento.

Cada persona que forma la pareja está en un extremo de ese vínculo, una persona ejerciendo el abuso y el control y la otra permitiéndolo y justificándolo. En la relación el abuso aumentará con el paso del tiempo, dejando cada vez intervalos más cortos de tiempo en los que el/la abusador(a) tendrá gestos de cariño y de cercanía hacia su pareja.

Cómo se llega al Perspecticidio

  • El/la abusador(a) decide cómo su pareja debe pasar su tiempo libre, por ejemplo, mirando mientras él/ella juega a videojuegos.
  • Controlando hasta cada minuto del día de su pareja, por ejemplo, asegurándose de que cumple a rajatabla una dieta hecha por el/la abusador(a).
  • Definiendo a su pareja. El/la abusador(a) le dice constantemente a la víctima que “está gordx”, que “no es interesante”, que “tiene mal gusto”,… a veces de una forma obvia y otras no tan obvia pero el mensaje subyacente siempre es el mismo “No eres suficiente” “Haces las cosas mal” “No eres dignx de estar conmigo” Esto acaba haciendo sentirse muy mal a la víctima y empieza a minar seriamente su autoestima.

    No eres suficiente. Haces las cosas mal. No eres dignx de estar conmigo

  • El/la abusador(a) establece los términos de lo que es “una pareja que se quiere”. Crea unas expectativas de lo que tiene que ser y poco a poco va doblegando la voluntad de su pareja con “Si me quisieras…” y a continuación una demanda desproporcionada y abusiva “no saldrías esta noche con tus amigos y me dejarías aquí haciéndome sentir solo/sola”.
  • El/la abusador(a) decide cómo tiene que vestirse, qué trabajo ha de tener o cómo tiene que comportarse su pareja, por ejemplo, con frases como “Tú te mereces un trabajo mejor que ése, tienes que buscar otro”, cuando en realidad el/la abusador(a) tiene celos de la relación cercana que hay entre la víctima y su jefx y prefiere que se termine.

Las personas sometidas al perspecticidio suelen culparse a sí mismas, ya que se sienten desesperadas y desorientadas. Puede ser difícil para ellas determinar con exactitud qué es lo que está mal.

Las parejas controladoras actúan como un filtro hacia el mundo exterior, forzando de forma gradual a las víctimas a perder el apoyo de su familia, amigxs, compañerxs de trabajo,… Aisladas y controladas de esta forma tan férrea, las víctimas pierden su autoestima y tienen problemas para recordar cuáles eran los pensamientos, creencias y sentimientos que conformaban su identidad.

Una persona que está siendo controlada coercitivamente – incluso sin que haya violencia física – no se siente libre para vivir su propia vida en sus propios términos.

Si crees que puedes estar siendo víctima de abuso de cualquier tipo, puedes contactar con organizaciones como Fundación Ana Bella o Mentes Abiertas.

Fuente: domesticshelters.org