Las ideaciones suicidas: en qué consisten y cómo gestionarlas

ideaciones suicidas

Este artículo está dedicado a explicar qué son las ideaciones suicidas, para qué las has creado y cómo puedes empezar a gestionarlas.

A pesar de que las ideaciones suicidas pueden tener varios orígenes, en este artículo nos centraremos en las que tienen su raíz en el maltrato en la infancia. Una situación familiar donde el padre o la madre tiene Trastorno Naricisista de la Personalidad o algún otro trastorno reconocido en el grupo B del DSM-V o tiene una adicción, reconocida o no, o ha sufrido maltrato en su infancia, es my probable que maltrate a alguno o todos sus hijos.

Qué son las ideaciones suicidas

Las ideaciones suicidas supone tener pensamientos recurrentes acerca de matarte. Los pensamientos pueden o no incluir un plan para morir por suicidio.

No todas las personas con ideaciones suicidas las llevan a cabo. Pero si tú o un ser querido las tiene, es conveniente buscar ayuda profesional. En última instancia, las ideaciones suicidas son un síntoma al que es necesario mirar y averiguar para qué está ahí.

Situaciones vitales que causan las ideaciones suicidas

  • Afecciones de salud mental como ansiedad, depresión o el Trastorno de Estrés Post-traumático Complejo, entre otros.  
  • Dolor intenso y continuo que se siente como insoportable.
  • Mucho estrés que se percibe como imposible de manejar.
  • Antecedentes familiares de suicidio.
  • Situaciones en la infancia de abuso o maltrato.
  • Una tragedia o muerte reciente de un ser querido que se vive como insuperable.

Sentimientos internos que pueden detonar las ideaciones suicidas

  • Si estás afrontando una situación que sientes es difícil o imposible de superar.
  • Falta de esperanza en el futuro.
  • Sentimientos muy intenos y constantes de impotencia y/o vacío.
  • Victimizarte, consciente o inconscientemente, de forma constante.
  • Sentir que eres una carga para tus seres queridos.
  • Dolor frecuente e intenso emocional y/o físico.

Comportamientos frecuentes de las personas con ideaciones suicidas

  • Consumir de forma habitual mucho alcohol o drogas.
  • Actuar de forma agresiva.
  • No tener apenas contacto con familiares y/o amigos.
  • Tener cambios de humor intensos.
  • Comportarse de forma muy imprudente o impulsiva, como conducir a demasiada velocidad.
  • Comprar un arma.
  • Guardar o acumular pastillas.
  • Dar o regalar objetos de valor propios.
  • Enviar mensajes de despedida a amigos y familiares o en las redes sociales.
  • Buscar oline formas de suicidarse.
  • Hacer testamento o poner sus asuntos económicos en orden.

Tipos de ideaciones suicidas

Pensamientos suicidas activos. Esto sucede cuando no sólo tienes pensamientos suicidas, sino que también tienes la intención de suicidarte. Esto incluye tener planes o un método para llevarlo a cabo, como por ejemplo, planear tomarte dos frascos de pastillas en un momento concreto cuando sabes que nadie te va a ver ni lo va a interrumpir.

Pensamientos suicidas pasivos. Esta situación ocurre cuando tienes pensamientos de suicidio, como: “Desearía poder irme a dormir y no despertarme”, pero no tienes una intención real de hacerte daño o planeas suicidarte.

Cómo tratarlas

Tu terapeuta te puede ayudar a tratar un plan de seguridad específico para ti. Este plan puede incluir ayudarte a:

  • Detectar detonantes que desencadenan pensamientos negativos o suicidas, como ciertas imágenes, situaciones, lugares, estados de ánimo o el contacto con algunas personas.
  • Buscar formas saludables de desescalar el estrés con técnicas de relajación como la meditación o darte un baño con sales o con ejercicio, como practicar yoga o dar un paseo por la naturaleza.
  • Identificar a seres queridos y profesionales a los que puedes acudir para obtener apoyo en un momento de crisis.
  • Regalar a tus sentidos con experiencias sensoriales que te conecten con el momento presente y con la vida, como por ejemplo, taparte con una manta suave, encender una vela de vainilla o comer algo rico.
  • Hablar sobre tus ideaciones suicidas con tu terapeuta o una persona en la que confíes es algo suele ayudar mucho. Pensar en suicidarte es una carga muy pesada que, al compartirla, la puedes aligerar.

Las ideaciones suicidas y el trauma

Si has crecido en una familia disfuncional y has sufrido maltrato o abuso en la infancia, hay una probabilidad alta de que desarrolles ideaciones suicidas como una defensa frente a una situación que para un niño o niña resulta demasiado abrumadora.

En última instancia, las ideaciones suicidas se pueden percibir como una salida a un sufrimiento grande frente al que en la infancia, siendo completamente dependiente de tus padres, no puedes hacer nada.

Una vez la defensa se instala ahí, saldrá como un automático para protegerte aunque seas una adulta y algunas situaciones que afrontes, aunque se parezcan, no sean la misma.

El suicidio sigue siendo un tema tabú y hablar sobre las ideaciones suicidas con una terapeuta puede dar lugar a sentimientos de vergüenza, culpa, angustia,… pero es necesario expresarlo. Toda acción empieza con una idea y compartir esta idea, puede empezar a aliviar la carga y el sufrimiento que llevas dentro.

En última instancia, una persona que decide suicidarse y lo lleva a cabo, se ha convertido en la víctima y la agresora de sí misma, perpetuando dentro de sí misma una dinámica normalmente vivida con su familia de origen y después repetida en una relación de pareja, de amistad, de trabajo,…

Por ello, es importante que puedas ver y explorar esas dos partes que hay dentro de ti para poder trabajarlas y recolocarlas. Esto es algo a lo que la terapia Gestalt te puede ayudar.

Qué hacer en los momentos en que aparecen

Esto no sirve como sustitutivo a buscar ayuda profesional, ya que las ideaciones suicidas es un tema que necesita que explores y trabajes dentro de ti de forma profunda. Sin embargo, esto quizá te pueda ayudar para empezar a lidiar con ellas de otra manera.

Cuando tengas ideaciones suicidas, simplemente observa tus pensamientos sin tomártelos muy en serio ni creértelos. Date cuenta de qué te estás defendiendo o protegiendo: ¿qué es lo que sientes? ¿Angustia, tristeza, abatimiento, desesperación? ¿En qué lugar de tu cuerpo sientes estas u otras emociones? ¿En el pecho, el estómago,..? Ponte una mano en esa zona del cuerpo y respira eso que sientes. Sigue observando las ideaciones suicidas como lo que son, sólo pensamientos. Vuelve a tu cuerpo y sigue respirando lo que sientes durante unos minutos. ¿Ha cambiado algo? ¿Cuál es la intensidad de tus emociones y de tus pensamientos ahora?

Si practicas esto cada vez que tengas ideaciones suicidas, poco a poco, irán remitiendo en frecuencia y en intensidad.

Tú eres la dueña de tu vida y la que decide qué haces con ella. ¿Acabar con ella es realmente lo que quieres? ¿Qué es lo que hay debajo en realidad? ¿Qué es lo que necesitas cambiar en ti? Afrontar las ideaciones suicidas te devuelve algo muy importante como persona: la dignidad.

Si tú o un ser querido tuyo tiene ideaciones suicidas, pide ayuda. Se trata de un tema que se puede afrontar y, con el tiempo, cambiar, pero es probable que necesites que alguien te acompañe en esa tarea. Pedir ayuda para afrontarlo ya es de por sí reparador, ya que supone empezar a responsabilizarte de tu vida.

Si tienes una crisis, puedes llamar al teléfono de la esperanza en el 717 003 717, que es gratuito y funciona 24 horas los 365 días del año.

Imagen de Joshua Rawson-Harris en Unsplash.

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