Qué es la Deuda Emocional y Cómo te está Bloqueando

La deuda emocional consiste en tener emociones no procesadas por eventos que nos han ocurrido en nuestra vida y que permanecen así durante semanas, meses o años.

Si, por ejemplo, tu padre o tu madre te trataron mal en la infancia o en la escuela secundaria sufriste bullying y esto te ha producido rabia y con la rabia prolongada en el tiempo, resentimiento, esto es algo que llevas contigo y que arrastras.

Si luego ves personas que te recuerdan a ellas en el lugar de trabajo es posible que de forma inconsciente tiendas a repetir las mismas dinámicas porque esa emoción, ese sentimiento no ha sido procesado, sentido, y tiende a proyectarse fuera hasta que lo hacemos consciente y nos responsabilizamos de él.

Cuando hemos tenido experiencias que son traumáticas, hay diferentes mecanismos de defensa que utilizamos de forma inconsciente para lidiar con ellas. Algunos de los más comunes son:

  • Represión: la represión consiste en negar que sientes emociones. Parece que vivimos en una sociedad que frunce el ceño al sentir cualquier emoción y, como resultado, muchos de nosotros sentimos la necesidad de ocultarla y por ello no la dejamos salir o cuando lo hace, fingimos que no está, que no la sentimos.
  • Escapismo: para escapar de las emociones, solemos caer en actividades como fumar, beber, ver la televisión, comer en exceso,.. para desconectarnos de nosotros mismos. Esto funciona de forma temporal, ya que, efectivamente, se da la desconexión. El problema que tiene esto es que si se convierte en un hábito, necesitamos hacer alguna de estas actividades todo el tiempo que estamos despiertos para sentirnos bien.
  • Proyección: la proyección es un mecanismo de defensa donde ponemos en la otra persona algo que también es nuestro. Por ejemplo, cuando una persona le dice a su pareja “No me gusta lo mandona que eres” cuando en realidad esa persona también lo es.  Esto desvía la responsabilidad y produce un alivio. Sin embargo, no responsabilizarte de ti misma te lleva a ser más proclive a tener conflictos, a repetir patrones sin crecer personalmente y a llevar una vida donde el timón no está en ti sino fuera, en los demás o en «las circunstancias».

Muchas codependientes acumulan deuda emocional a lo largo de su vida y esto condiciona mucho su presente. Normalmente no sólo la acumulan hacia sí mismas sino también hacia los demás. Antes o después, de forma directa o indirecta, a las personas con las que se relacionan, les acaban dando el mensaje de «Me lo debes».

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, empezar por darte cuenta de la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede ser un fantástico comienzo.

Cómo no saldar la deuda emocional te bloquea

Si bien en el mundo moderno se le da mucha importancia al cerebro racional puede hacer mucho, éste en realidad sólo representa una pequeña parte del mismo y una pequeña parte de nuestra conciencia. Tu subconsciente es el que en realidad dirige tu vida. No saldar tu deuda emocional puede:

  • Evitar que aumentes tu Inteligencia Emocional: la investigación moderna nos muestra que las personas con más bienestar son las que pueden comprenderse a sí mismas y a los demás. Cuando comienzas a pagar tu deuda emocional, descubres tus fortalezas, tu potencial y tus debilidades en ti y en los demás también.
  • Perder el tiempo rumiando sobre el pasado. Aceptar lo que te ha pasado supone saldar tu deuda emocional. Aceptar es algo emocional, no racional. Si tienes temas no aceptados en tu pasado, es posible que tengas la tendencia a intentar procesarlos desde la cabeza, pensando en ellos en bucle. Rumiar puede ser algo muy incómodo y agotador y no te va a ayudar a procesar tus emociones sino a retenerlas.
  • Preocuparte poniendo la atención en el futuro, que en realidad no existe. Lo único real es el presente. El futuro es sólo una construcción de una multitud de cosas que pueden suceder o no. Si bien es bueno pronosticar, cuando nos contenemos con emociones negativas al mirar escenarios futuros… entonces es absolutamente perjudicial para nosotros.
  • Estresarte de más: estar estresada significa que obstaculizas tu capacidad creativa. Una pequeñas dosis de estrés pueden motivar la creatividad de alguien, pero demasiado puede obstaculizar sus talentos. Thomas Edison creó 1.093 patentes en su vida, pero fue despedido de sus dos primeros trabajos. Los psicólogos creen que la creatividad necesita espacio para respirar y, en el caso de Edison, hubo demasiadas situaciones estresantes en sus dos primeros trabajos para permitir que fluyera su creatividad.
  • Puede afectar a tu cuerpo físico: los estados mental y físico están muy entrelazados. Si tienes deuda emocional, emociones no procesadas, es más que probable que tu cuerpo físico se resienta y termines desarrollando un síntoma de esto como dolor de espalda, de cabeza, psoriasis,… todo lo emocional afecta al cuerpo físico y viceversa. Por esto practicar algo de deporte, dormir las horas suficientes y llevar una dieta saludable son temas importantes.

¿Qué puedes hacer para saldar tus deudas emocionales?

Aquí tienes algunas cosas que pueden ayudarte a empezar a procesar tus emociones.

  • Amplía tu conciencia: la autoconciencia e identificar las fortalezas y debilidades, patrones de conducta, puntos ciegos, creencias irracionales,… que tienes puede suponer una mejora grande en tu vida. A partir de ahí puedes decidir qué es lo que quieres cambiar, qué quieres aceptar de ti y qué ya no te sirve en tu vida.
  • Encuentra una buena terapeuta: todo este proceso no puede hacerlo una persona sola, al menos no en profundidad, necesitas que alguien te haga de espejo para autoconocerte y que alguien te acompañe en tu nueva forma de sentir y caminar en la vida.
  • Prepárate para sentirte incómodo mientras realizas el proceso. El crecimiento nunca es cómodo ya que precisamente supone salir de la zona de confort, de lo que conocemos y a lo que estamos acostumbrados. Cuando saldas tu deuda emocional, realmente haces cambios por dentro que se reflejarán luego en tu vida… pero pasar por todo ese proceso en ocasiones supone darte cuenta de cosas que no te gustan de ti y de tocar el dolor por eventos que han ocurrido en tu vida.
  • Comienza a escribir un diario donde registres tus emociones, pensamientos y comportamientos. Escribir es una buena forma de empezar a saldar deuda emocional.
  • Haz el trabajo y date cuenta de que nada es personal. El Universo sólo resuena con lo que tienes dentro y eres tú misma la que proyectas tu realidad interna en el mundo. Si has crecido en una familia disfuncional y has tenido muchos episodios en tu vida que han sido difíciles y dolorosos, es posible que creas que hay complot contra ti o que las demás personas están en tu contra. No es así. Cada persona tiene sus propios temas y es posible que algunos proyecten sus sombras en ti, como tú lo haces con ellos.

Si quieres saber cómo dejar de ser codependiente emocional, saldar la deuda emocional que tienes contigo misma y la que generas con los demás, puede darte una enorme liberación.

La realidad es un lienzo en blanco. El universo está lleno de posibilidades. Hacerlas reales sólo depende de ti. Cuanta más deuda emocional saldes, más libre serás para pintar el cuadro que tú quieras.

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10 Cosas a Evitar hacer con un(a) Narcisista

10 Cosas que es mejor evitar hacer con un(a) narcisista si puedes

En este artículo describo diez comportamientos a evitar si estás en una relación con un narcisista y ya te has dado cuenta de de ello. El artículo está enfocado hacia la pareja, pero muchos de estos comportamientos también se pueden aplicar si la narcisista en tu vida es un familiar, amigo, jefe,..

Nota: Todas las estrategias que se mencionan en este artículo son preventivas, mientras mantengas un vínculo con un(a) narcisista, pero no la solución. Hasta que no dejes por completo la relación, estarás en un lugar peligroso y tóxico para ti.

  1. No viajes con el narcisista ni vayas a unas «vacaciones soñadas» prometidas

    Es muy común que los narcisistas abandonen a sus víctimas en países extranjeros y hagan de los destinos soñados un viaje al infierno. Hay historias de supervivientes que han sido devaluados en lo que debería haber sido uno de los momentos más especiales de sus vidas: su luna de miel. Las vacaciones pueden servir inicialmente como una plataforma para el bombardeo de amor, pero luego muchas veces el cariz del viaje cambia y aprovechan la situación para para aislar y degradar a la pareja.
  2. No pases celebraciones especiales, la Navidad o tu cumpleaños con la narcisista

    A las narcisistas Nno les gustan las situaciones en las que no son el foco de la atención, por lo que es posible que intenten sabotear la celebración. No tendrán ningún miramiento para arruinar la alegría de los que tienen alrededor si no son las protagonistas de la fiesta. Del mismo modo, no lo comentes si tienes alguna fecha límite importante o una entrevista de trabajo. Intentarán arruinarlo. Si tienes esa pareja que no escucha, ese jefe que te está saboteando, o esa amiga que no es compasiva crónicamente cuando te pasa algo, bueno, es mejor no ponérselo en bandeja, porque van a intentar cargárselo.
  3. No asistas a reuniones con sus amigos o grupos grandes

    Los narcisistas usan estas actividades para crear triángulos amorosos y para coquetear con otras personas frente a ti para que compitan por su atención. Esto se conoce como «triangulación». El trauma de este tipo de triangulación puede ser devastador. Si puedes, rechaza las invitaciones para asistir a reuniones sociales con el narcisista. Solo causará más dolor y una sensación de alienación a medida que el narcisista flirtee con otras personas en tu cara mientras te devalúa.
  4. No asistas a eventos que involucren a tu familia o la familia de la narcisista

    Nuevamente, éste es un sitio fácil para la triangulación. Además, las narcisistas pueden provocarte a puerta cerrada para que parezcas desquiciado o inestable ante su familia y amigos mientras ellas parecen la persona calmada y emocionalmente estable de la pareja. No les des la oportunidad de que los demás te vean de esta forma distorsionada.
  5. No te entregues ciegamente al bombardeo de amor

    El bombardeo de amor, que se da en la fase de idealización del abuso narcisista, es utilizado por el narcisista para avanzar rápidamente en la intimidad emocional y física. No le dejes. Disminuye la velocidad de las interacciones con él, que intenta acelerar la intimidad y fabricar una conexión. No permitas que te abrume con la intensidad o el contacto constante respondiendo a cada mensaje de texto, llamada telefónica o solicitudes de veros en persona de inmediato. Nadie tiene porqué apurarte a entrar en algo ni decirte lo que tienes que hacer. Tanta rapidez en las cosas es una bandera roja. Permítete decidir tu propio ritmo y que éste sea respetado.
  6. No le prestes dinero, no aceptes ninguna «ayuda» financiera ni firmes contratos con una narcisista

    No firmes un contrato de arrendamiento con la narcisista ni convivas con ella. No tengas una mascota y evita tener hijos con la narcisista. No compres nada grande a medias con ella como una casa. No montes un negocio con ella ni trabajes para ella. No aceptes regalos grandes ni dependas de ella en ningún sentido. Esto porque las narcisistas son personas pegajosas, a las que les cuesta soltar en las relaciones. Si cree que aún le puedes dar suministro narcisista, intentará retenerte a toda costa. Cuanto más compartas con ella algo que sea importante para ti, más difícil será romper el vínculo. Todo lo que te ofrezca que parezcan “regalos”, aunque sean caros o importantes para ti, no son regalos en realidad. Son formas de generar deuda emocional contigo. Así alimentan la culpa.Si te quieres ir de la relación o si manifiestas tu voluntad, necesidad o deseo, que es contrario al de ella, te responderá de forma directa o indirecta con un “Me lo debes”.
  7. No asistas a terapia de pareja con él ni le digas si planeas dejarle

    Hay muchas razones por las cuales la terapia de parejas con un narcisista seguramente fracasará, incluido el hecho de que usan todo lo que dices en terapia en tu contra y usan el espacio de terapia como un sitio para más para el gaslighting y la triangulación. En su lugar, es mejor acudir a terapia individual con una terapeuta que sepa de trauma y prepararte a escondidas para dejar a tu abusador en lugar de revelar lo que tienes ganas de hacer o harás. Darle a los narcisistas información sobre lo que harás a continuación slo les da municiones para desbaratar tu plan. Si planeas divorciarte de un narcisista, por ejemplo, no se lo digas de inmediato hasta que hayas reunido toda la documentación necesaria, hayas hecho un plan de seguridad para ti y cualquier hijo que tengas, hayas consultado con un abogado de divorcio familiarizado con el narcisismo y gestiones todas tus finanzas. Intentarán sabotear tus intentos de abandonarlos. Ése es el “juego”. De alguna manera el narcisista te necesita para hacer de chivo expiatorio o cualquier otro rol que te haya dado y no te dejará irte si cree que vas a seguir ejerciendo ese rol. Si le explicas cómo te sientes o intentas una comunicación abierta y sincera, negará lo que hace y utilizará tus palabras para seguir manipulándote.
  8. No las confrontes con el hecho de que son narcisistas

    Si intentas decirle a un narcisista que lo es, es más que probable que responda con rabia o que te castigue por exponerle. Recurrirá al gaslighting y más bombardeos de amor para reconquistarte y hacerte pensar que ha cambiado. Esto sólo te mantendrá atrapado en el ciclo de abuso. En cambio, concentra tu energía en desconectarte emocionalmente de la narcisista y salir de la relación de forma segura.
  9. No reveles tus heridas más profundas, inseguridades, traumas y miedos

    La divulgación personal es una parte saludable de cualquier relación, pero con un narcisista, se convierte en potencial munición. Las personas narcisistas usarán antes o después cualquier cosa que les reveles en tu contra. Eso significa que todo lo que compartiste con ellos inevitablemente te será devuelto para pintarte como “inestable”, «loco» o «perdido». En cambio, tómate tu tiempo para crear un sentido de confianza orgánica con las personas y deja que sus acciones te digan si son lo suficientemente confiables como para tener el privilegio de escuchar cosas íntimas y vulnerabilidades sobre ti.
  10. No le pidas ni aceptes su ayuda en un momento de crisis

    Las narcisistas son depredadoras que buscan agujeros, vulnerabilidades por las que colarse de forma profunda en la vida de una persona. Todos pasamos por momentos vitales que son de crisis o de más vulnerabilidad. Si te dejas ayudar o le pides ayuda a una narcisista en un momento vital, le estás dando el cebo perfecto para engancharte. No sólo se te arrimará para ver de qué se puede aprovechar sino que también es muy posible que te ofrezca ayuda, pareciendo una persona altruista y encantadora. No es verdad. Sólo es un personaje. En realidad está generando una deuda que más tarde o más temprano querrá cobrarte.

Si eres o has sido el objetivo de un narcisista, es más que probable que tu padre o tu madre u otro cuidador tenga rasgos similares. No es culpa tuya sentirte atraída o gravitar hacia este tipo de personas sino que se trata de algo que para ti es “familiar”, se trata de una elección inconsciente, no consciente.

Hay formas de practicar la reducción da daños emocional mientras encuentras maneras de desconectarte emocionalmente y al final, salir de la relación.

Infórmate acerca de las banderas rojas y los comportamientos de estas personas tóxicas.

Recuerda que toda la tarea que hagas mientras mantengas el vínculo con el narcisista es paliativa de los daños, no la solución. Hasta que no rompas el vínculo por completo, seguirás en una relación de abuso donde no hay seguridad ni respeto.

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

Imagen de Priscilla Du Preez en Unsplash

10 Señales de un Adulto Infantil

Las personas que han crecido en familias disfuncionales no han tenido la oportunidad de vivir las etapas del desarrollo de una forma natural, acompañadas en este proceso por adultos responsables.

Cuando esto ocurre, la persona llega a su etapa adulta con carencias emocionales y/o psicológicas, comportándose en ciertas circunstancias o parcelas de su vida como un niño en el cuerpo de un adulto.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puede ser muy útil para ti averiguar si eres un niño adulto o si te relacionas con alguien que lo es.

¿Cómo puedes saber si tú a alguien con quien te relacionas funciona emocionalmente más como una niña que como una adulta?

¿Qué es la Edad Emocional?

La edad física se puede contar por la cantidad de cumpleaños. La edad física, especialmente en los niños, también tiende a correlacionarse con la altura, la fuerza y el funcionamiento cognitivo.

La edad psicológica o emocional, por el contrario, se hace evidente en las reacciones y respuestas emocionales. Por ejemplo, los adultos pueden mantener la calma, mientras que los niños tienden a enfadarse más rápido.

Los adultos ejercen un juicio cuidadoso antes de hablar, mientras que los niños pueden decir de manera impulsiva palabras hirientes y sin tacto.

Si has crecido en una familia narcisista/disfuncional, es más que probable que al menos uno de tus cuidadores o los dos fuesen niños adultos, con lo que emocionalmente así es como se comportaban, como niños.

En estas familias no se les da un espacio a las emociones ni un cuidado. Además, en muchas ocasiones hay una confusión de los roles, obligando al niño a que se comporte como un adulto con exigencias poco realistas, haciendo incesto emocional o simplemente no permitiéndole hacer y sentir las cosas típicas de los niños a su edad, como tener rabietas, ser poco razonables o querer salirse con la suya.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, puedes empezar por averiguar si has sido infantilizado.

¿Puedes reconocer el comportamiento infantil en un adulto? ¿Crees que tú o alguna persona con la que te relacionas es una niña adulta?

  1. Escaladas emocionales: los niños a menudo lloran, se enfadan, tienen rabietas o hacen pucheros. Los adultos rara vez lo hacen.

  2. Culpar: cuando las cosas van mal, las niñas buscan culpar a alguien. Los adultos buscan solucionar el problema.

  3. Mentiras: cuando hay una situación que es incómoda, los niños  pueden mentir para evitar problemas. Los adultos lidian con la realidad, diciendo la verdad de manera confiable.

  4. Insultos: las niñas, en un momento de conflicto, se llaman cosas. Los adultos no realizan ataques ad hominen, es decir, ataques directos a las personas sino que se centran en resolver el problema.  No faltan al respeto a los demás poniendo etiquetas de forma gratuita, faltando al respeto.

  5. Impulsividad o «falta de control de los impulsos»: los niños se golpean impulsivamente cuando se sienten heridos o enfadados. Hablan imprudentemente o toman medidas impulsivas sin detenerse a pensar en las posibles consecuencias. Del mismo modo, en lugar de escuchar los puntos de vista de los demás, los interrumpen impulsivamente. Los adultos hacen una pausa, resistiendo el impulso de disparar palabras o acciones hirientes.

  6. Necesidad de ser el centro de atención: Los niños necesitan la atención, es algo básico para ellos porque así es como validan que existen, es la forma que tienen de afirmarse, de decir “Yo estoy aquí”. Un adulto maduro no necesita ser el centro de atención de todos los escenarios en los que se mueve y encuentra un equilibro entre ser visto y escuchado y ver y escuchar a los demás.

  7. Bullying: un niño que es físicamente más grande que otros niños de su edad puede acercarse a otro niño que está jugando con un juguete que le gusta y simplemente cogerlo. Es la ley del más fuerte. Las niñas son intrínsecamente egoístas y tardan un cierto tiempo en desarrollar un código moral y entender que sus acciones afectan a los demás. Los adultos respetan los límites: lo tuyo es tuyo y lo mío es mío, y entienden que no pueden hacer siempre lo que quieran sin importar nada más.

  8. Narcisismo incipiente: Si los niños, o los adultos, pueden obtener lo que quieran porque son más grandes, más fuertes o más ricos, corren el riesgo de aprender que las reglas no se aplican a ellos. Lo que quieran, lo toman. Esta tendencia narcisista puede parecer inicialmente fuerza. Pero en realidad, refleja una grave debilidad: no poder ver más allá del yo.

    Las personas psicológicamente fuertes escuchan a los demás, con la intención de comprender los sentimientos, preocupaciones y preferencias de los demás. Los narcisistas solo se escuchan a sí mismos y como resultado son emocionalmente frágiles. Operan como niños que quieren quedarse afuera y jugar, a pesar de que la cena está sobre la mesa, y que hacen un ataque en lugar de escuchar la explicación de sus padres de que la familia está comiendo ahora. Su mentalidad, en resumen, es: «Todo se trata de mí». A los ojos de un narcisista, nadie más cuenta. Si no se salen con la suya, pueden montar “pollos” o intimidar a los demás para conseguir lo que quieren.

  9. Defensas inmaduras: Todas las personas tenemos mecanismos de defensa que son inconscientes. Las utilizamos para protegernos del dolor. Dependiendo del carácter, cada persona tenderá a utilizar unos mecanismos de defensa más que otros.

    Las narcisistas utilizan mucho los siguientes mecanismos de defensa y hay mucha falta de conciencia de lo que en realidad está pasando:

    • La negación: «¡No dije eso!» o «¡Nunca hice eso!» cuando de hecho dijeron o hicieron lo que dicen no haber hecho. ¿Te suena infantil?
    • La proyección: “Eres débil”, “No reconoces tus errores”, “Estás loco”. Dicen esto a otra persona sin darse cuenta de que esto también está en ellos.
    • La mentira: los narcisistas son mentirosos patológicos con los demás y consigo mismos. De ahí un ego tan inflado que distorsiona una realidad que no quieren ver.
  10. La carencia de un ego observador, es decir, sin capacidad de ver, reconocer y aprender de sus errores.

    Cuando los adultos emocionalmente maduros «pierden la calma» y expresan rabia inapropiadamente, poco después, con su «ego observador», se dan cuenta de que su estallido fue inapropiado. Es decir, pueden ver en retrospectiva que su comportamiento estaba no alineado con su sistema de valores.

    Los niños (y los adultos narcisistas, esto es, infantiles) que aún no han interiorizado pautas maduras de comportamiento respetuoso hacia los demás, o que no han desarrollado la capacidad de observar sus comportamientos para juzgar lo que está alineado o no con sus valores, ven su enfado como algo normal. O bien utilizan su escala de valores de una forma errónea, aplicándola a los demás pero no a sí mismos. Culpan a la otra persona de su comportamiento. El mensaje que dan es: “Me has obligado a hacer esto» o “Me he puesto así por tu culpa”.

Si tú o alguien con quien tienes una relación (amiga, padre, pareja, jefa,,..) funciona más como un niño que como un adulto, ¿cuáles son tus opciones?

Qué hacer si tú o alguien con quien te relacionas es un Adulto Infantil

Es fácil querer a los niños que actúan como niños. Es más difícil querer a alguien que actúa como un niño en el cuerpo de un adulto. Aún así, la mayoría de los niños adultos sólo actúan infantilmente cuando se sienten amenazados.

Si quieres a alguien que tiene rasgos infantiles, una estrategia es enfocarte principalmente en los aspectos más adultos y atractivos de la persona. Si eres tú la infantil, ama tus fortalezas y presta atención al crecimiento en tus áreas menos maduras.

Otra estrategia es dejar de sorprenderte cuando surgen los patrones infantiles. Pensando: «¡No puedo creer que haya hecho eso!«. Esto significa que aún no has aceptado la realidad de los comportamientos infantiles. Aceptar que los comportamientos ocurren es un primer y vital paso hacia el cambio.

Si eres el receptor de comportamientos infantiles, ten cuidado de tratar de cambiar a la otra persona. En cambio, descubre qué puedes hacer tú de manera diferente para que esos patrones ya no sean problemáticos para ti. Tu trabajo es seguir creciendo, no cambiar a los demás.

Por último, aprende con la ayuda de una terapeuta profesional a aceptar, sentir y gestionar tus propias emociones. Acepta que tienes comportamientos infantiles y observa a algún adulto maduro a tu alrededor que te sirva de “role model”. Empieza a imitarle. Poco a poco, verás que adquieres actitudes más maduras frente a diferentes situaciones de la vida.

Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

Si quieres saber cómo sobrevivir a una madre narcisista, aprende a comunicarte de forma asertiva, manifestando tus necesidades y respetando las de los demás. Hazte responsable de ti misma y dale a tu niña interior lo que le faltó.

En la terapia Gestalt es muy importante el rematernaje y repaternaje de tu niño interior. Esto es, poder sentir dentro de ti y desarrollar una madre y padre internos que puedan darle a tu niña interior lo que le faltó en la infancia.

Fuente: https://psychologytoday.com

Imagen de Steven Van Loy en Unsplash 

Cómo un(a) Narcisita tortura a otras personas

Nota: Todo lo explicado en este artículo sobre un(a) narcisista se aplica también a psicópatas y sociópatas.

Como dice el dicho, a menudo hacemos daño a las personas que queremos, pero muchos narcisistas torturan a otros deliberadamente y con poca o ninguna restricción. Si quieres comprender y sanar el abuso narcisista, en este artículo puedes averiguar si has sufrido o sufres tortura por parte de una narcisista.

El diccionario de la RAE define la tortura como «la imposición de dolor intenso para coaccionar, castigar o proporcionar placer sádico» y «angustia de cuerpo o mente «. Cualquiera que haya estado en la posición de ser o está siendo el blanco de un narcisista sabe muy bien que la tortura es precisamente la palabra para la experiencia.

El Trastorno Narcisista de la Personalidad (TNP) es por naturaleza un trastorno abusivo debido al desarrollo deficiente emocional y la falta de empatía de la narcisista, que le lleva a compensar esto con un ego grandioso en ausencia de una conciencia que modere ese ego.

Las personas más cercanas a las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad, como una pareja, hijos, amigos, socios, trabajadores,.. corren el mayor riesgo de sufrir este comportamiento de tortura.

Puede variar de comportamiento psicoemocional a físico y/o sexual, pero es inevitable porque a los narcisistas no les importa si hacen daño a los demás y al mismo tiempo siempre intentan ejercer el control y la dominación sobre las personas que les rodean.

Coerción

«Coerción» es la primera parte de la definición del diccionario de tortura. Las narcisistas obligan a otros, especialmente a su familia, a defender la identidad fabricada que crean para sí mismas en lugar de la vergüenza y la inestabilidad que realmente sienten por debajo de sus afirmaciones de superioridad.

Se mienten continuamente (y, por extensión, a los demás) para convencerse de que su yo inventado es real y verdadero, y recurren a todos los medios de coerción para exigir la cooperación de quienes les rodean para apoyar una realidad simulada y delirante.

Tácticas Coercitivas

Las narcisistas torturan a otros usando estas tácticas coercitivas comunes para lograr el cumplimiento de su agenda oculta:

  1. Aislamiento eliminando la independencia de su víctima, como restringir el contacto con amigos, familiares externos y conexiones sociales, restringir la libertad física y limitar los recursos financieros.

  2. La eliminación del libre albedrío desestabilizando el sentido fundamental del yo, la realidad y la visión del mundo de la víctima a través de preguntas persistentes y juicios negativos.

  3. Impotencia inducida, que lleva a un estado de indefensión aprendida, socavando la confianza de la víctima en sus pensamientos, sentimientos y percepciones a través de distorsiones de la realidad, gaslighting, y rechazar y negar verdades y hechos que causan dudas (a veces paralizantes) y disonancia cognitiva en la víctima.

  4. Control de los pensamientos, expresiones y acciones de la víctima a través del juicio, la intimidación, el tratamiento de silencio, el rechazo y las «reglas de compromiso» no expresadas.

  5. Infundir miedo. Incitar miedo en la víctima través de violencia verbal, psicológica, física y/o sexual, implícita o explícita, a veces combinada con el refuerzo intermitente. Esto es, con promesas de cambio y/o recompensas para mantener a la víctima «en el juego «y manteniendo la esperanza de un cambio que nunca llega.

Castigo

«Castigo» es la segunda parte de la definición de tortura en el diccionario. Los narcisistas no son capaces de mantener un amor genuino, lealtad o respeto hacia los demás, incluso, y con frecuencia, especialmente aquéllos que de hecho los aman y son leales y respetuosos con ellos.

Cualquiera que desencadene, por lo general inadvertidamente, su profunda inseguridad o herida narcisista (esa herida psicoemocional de la primera infancia que nunca se cura), es para la persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad el objetivo merecido para una gran cantidad de castigos.

Las narcisistas castigan por numerosas razones, y lo hacen sin remordimiento, creyendo que la otra persona se lo merece y que les harían lo mismo si fueran lo suficientemente listas y / o si tuvieran la oportunidad.

Razones para el Castigo

  • para controlar
  • para vengarse
  • para demostrar su poder
  • para obtener/recuperar el secuestro de la voluntad de la víctima
  • para desahogar su rabia
  • para hacer valer su privilegio
  • para evitar amenazas potenciales o reales
  • para derrotar a la «competencia»
  • para demostrar su dominio
  • para obtener «respeto»
  • para crear miedo
  • para obtener placer sádico

Sobre este tema del castigo, muchas hijas de narcisistas, al haber sido tan castigadas de forma injustificada en su infancia, tienden a arrastrar el tema del castigo hasta la edad adulta en tres versiones:

  • Manteniendo relaciones con personas que las castigan, como sus padres narcisistas en su infancia
  • Castigando ellas a otras personas, repitiendo el comportamiento de lo que les hicieron a ellas de forma consciente o inconsciente
  • Castigándose a sí mismas en su día a día, también sin darse cuenta o siendo conscientes. Aquí tienes algunos ejemplos de cómo puedes estar castigándote a ti mismo sin darte cuenta:
    • Sintiendo que no eres digno de amor o de que te pasen cosas buenas.
    • Permitiendo que el crítico interno que tienes dentro campe a sus anchas.
    • No permitir a los demás que te digan cosas bonitas o que te ayuden.
    • Cuando te auto-saboteas
    • Cuando te exiges de más, con expectativas poco realistas
    • Cuando te comparas con otras personas
    • Cuando no te permites en tu vida el placer o la alegría
    • Cuando no pones límites a algo que te molesta o te hace daño

Placer Sádico

Aquí llegamos a la tercera parte de la definición de tortura en el diccionario: «placer sádico» en busca de causar «angustia de cuerpo o mente».

Un sádico es una persona que obtiene placer o se siente mejor causando sufrimiento a otra u otras personas.

Muchas narcisistas hacen daño a otros no sólo porque les falta conciencia y están tratando de compensar su falta de autoestima, sino también porque disfrutan e incluso se deleitan humillando, dominando, contaminando y cosificando a los demás.

Se trata de un juego para ellos donde se sienten con el control de la situación y donde ejercen su poder personal aplastando el de los demás. Como en el fondo son personas inseguras, su poder personal, como todo lo demás, no viene de su interior, de ellos mismos, sino que está proyectado fuera, en el mundo exterior, a través de las personas con las que se relacionan.

 Una sádica es una persona que necesita hacer daño a otra de vez en cuando. Por eso, muchos de ellos acaban en una pareja donde la otra persona es una codependiente con tendencias masoquistas, que recibe ese daño como algo “normal”, o que se merece, que le da placer o simplemente lo recibe sin ser consciente de ello.

Todo esto al final tiene que ver con el dolor que tanto el sádico como el masoquista tienen dentro y las dinámicas que experimentaron en su infancia con sus cuidadores con respecto al dolor. En una dinámica sado-masoquista hay uno que sólo quiere infligirlo y otro que sólo quiere recibirlo.

En una relación madura, sana y equilibrada, cada persona se hace cargo de su propio dolor, de sus heridas y mantiene una comunicación honesta y abierta con el otro para no hacerle daño de forma intencionada y para comunicarle cuándo algo le molesta o le duele.

Si quieres comprender y sanar el abuso narcisista, es importante que empieces a ser honesto contigo mismo con cómo te relacionas con el dolor, con averiguar cuáles son tus heridas de infancia y con detectar si hay un narcisista en tu vida que te inflinge dolor de forma sistemática.

Fuente: https://narcissistfamilyfiles.com

Imagen de Road Trip with Raj en Unsplash