Los Juegos de Poder vs Recuperar tu Poder Personal

La agonía de la Impotencia

Cuando hemos sido abusados por un(a) narcisista, inicialmente sentimos que nuestros sueños y nuestras expectativas de la vida que íbamos a tener con esta persona se hacen añicos. Ya sea como pareja, amigo, empleada, familiar,..

Nos sentimos vacíos, traicionados, engañados, a menudo maltratados, y debido a que nos sentimos despojados de nuestra propia confianza y el saber que no podemos ser una fuente nutriente para nosotros mismos, a menudo nos quedamos enganchados con la persona que nos maltrata, y las obsesiones de «lo que está haciendo» y «cómo puedo parar y arreglar lo que está haciendo» para sentirnos seguras y dignas de amor.

Si permanecemos atrapadas y atascadas pensando en «lo que ha pasado» y «nuestros sueños destrozados», perdemos la enseñanza interior de nuestra experiencia de abuso narcisista. Nos atascamos en el juicio y la culpa, seguimos buscando «el exterior» para negociar, cambiar y arreglar para restaurar «la vida que creíamos que debíamos tener» y permanecemos impotentes.

Intentar cambiar a otra persona y luchar con esta persona son todos métodos para tratar de hacer que nuestra vida suceda a través del «poder externo» (impotencia). Tratamos de hacer que el exterior (cualquiera o cualquier cosa) sea responsable de nuestra felicidad y bienestar, hasta que finalmente nos damos cuenta de que esto no funciona.

El cambio al Poder Personal (Recuperación después del Abuso Narcisista)

De lo que no nos hemos dado cuenta, y necesitamos, es que todo (sin excepción) lo que nos hace daño en el exterior es simplemente un detonante que nos muestra que hay una parte de nosotros mismos en el «interior» donde hay dolor. La persona que nos hace daño es simplemente un catalizador que ha desencadenado las heridas y la impotencia que ya teníamos dentro de nosotros.

Cada ser humano tiene partes internas que requieren curación, y la gran oportunidad a través de relaciones y eventos dolorosos es liberar y sanar estas partes, para que podamos reclamar nuestro propio poder auténtico.

Lo único que separa a cualquiera de estar conectado a su Verdadero Ser son sus partes rotas, asustadas y dolorosas. Cuando reclamamos, curamos y liberamos estas partes, naturalmente «volvemos a casa» a lo que realmente somos, que es la parte más grande, más expansiva y auténtica de nosotros mismos.

La clave para comenzar a reclamar este regalo es salir de la personalización de lo que el narcisista te hizo y la creencia de que eres una víctima de eso.

Si permanecemos atrapados en estas creencias, significa que no podemos asumir la responsabilidad, no podemos sanar y no podemos salir del dolor y el miedo, o la impotencia de responsabilizar a alguien más por la creación de nuestro bienestar y nuestra vida.

Si ignoramos esto y no llegamos a lo que hay dentro de nosotras que requiere curación, la vida solo seguirá transmitiendo los mismos mensajes dolorosos en forma de experiencias vitales y relaciones hasta que lo hagamos.

Formas de Dar el Poder a la Narcisista

Hay muchas maneras en las que damos el poder a la otra persona, seguro que de muchas de ellas no te das cuenta:

  • Queriendo tener siempre la razón.
  • Queriendo cambiar a la otra persona.
  • Dejar que la otra persona te defina y creerte las etiquetas que te ponga, como “torpe”,”loca”,”tonta”.
  • Dejar que tu ánimo dependa del estado de la relación con esa persona.
  • Crear conflictos en los que siempre quieres ganar.
  • Ceder partes de ti misma, como por ejemplo, ser muy complaciente para mantener el statu quo con el/la narcisista.
  • Ver a la narcisista como una persona que en general está por encima (dominación) o por debajo de ti (sumisión).

Dejar que el narcisista piense/decida/hable por ti con frases como “Nosotros pensamos” cuando es algo que no habéis hablado.

Tu poder personal es algo que NADIE te puede quitar porque has NACIDO con él como persona. Si quieres saber cómo empezar tu recuperación después del abuso narcisista, la única forma que tiene de desempoderarse un adulto es darle su poder personal, de forma consciente o inconsciente al/a otra persona.

Esto suele tener su origen en una herida de infancia, donde seguramente hubo una lucha de poder con tu padre/madre donde el/la narcisista también acumulaba poder a base de “quitárselo” a los demás.

El narcisista se siente atraído por el poder externo, y está constantemente monitoreando su propia vida desde una posición de ego, para generar vínculos dependientes que cubran sentimientos intensos de ser defectuoso, indigno y desagradable.  Esto mismo es lo que le ocurre a la codependiente, sólo que en términos de poder, el codependiente “lo da” y el narcisista lo acumula, “lo toma”.

La dinámica entre el narcisista y el codependiente es la de dos personas vacías y necesitadas que buscan el poder en el exterior, en lugar de comprometerse a desarrollar espiritualmente y crear verdadero poder auténtico por sí mismas.

Eres tu único y verdadero Sanador

Para curar estas partes temerosas e impotentes de nosotras mismas, necesitamos alejarnos del narcisista y concentrarnos firmemente en nosotras mismas.

Es muy importante comprender que su verdadera curación no radica en respuestas externas. Nadie conoce tu alma, tu dolor y tu impotencia.

Para realmente cerrar la brecha entre tu personalidad y tu Alma (Verdadero Ser), tienes que liberar y sanar las partes de tu personalidad que están fracturadas, que duelen y te hacen sentir impotente.

Aquí es donde necesitas caer en tus sentimientos dolorosos con total humildad, honestidad y franca apertura contigo misma, declarándote a ti misma: «Sé que tengo partes dolorosas e impotentes que solo puedo curar, y me doy cuenta de que cada evento doloroso me está mostrando esto» .

Cuando, con el acompañamiento adecuado te preguntes: «¿De dónde viene esto?», obtendrás la respuesta sobre cuáles son los orígenes de este dolor e impotencia, y también tendrás la intuición y las respuestas sobre cómo curarlo.

Las respuestas y la sanación están dentro de ti. Nadie puede definirte ni controlarte ni manipularte si no se lo permites. Tu poder personal ya es tuyo. El camino es de recuperación de ese poder. ¿Cuándo vas a empezar?

Fuente: https://blog.melanietoniaevans.com

Imagen de Timothy Eberly en Unsplash.

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