La Codependencia está basada en Hechos Falsos

La codependencia se basa en una mentira. Sus síntomas se desarrollan para hacer frente a la creencia profunda, pero falsa y dolorosa: «No soy digna de amor y respeto«. En la tabla a la izquierda, los síntomas centrales de la codependencia están en rojo, pero casi todos los síntomas de la codependencia giran en torno a vergüenza. Todo este sistema funciona por debajo de nuestra conciencia, y hasta que lo hagamos consciente y lo sintamos, estamos atrapados bajo su influencia.

«No soy digna de amor y respeto«.

Síntomas de la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de que los síntomas de codependencia son causados por la vergüenza, son defensas para no sentirla. La mayoría de las codependientes crecen avergonzadas de sus verdaderos sentimientos, deseos y necesidades porque en su infancia no tuvieron una buena recogida por parte de sus padres, que en lugar de darle un espacio de respeto y dignificar esto, las avergonzaban, dándoles el mensaje de que «Lo que sientes es malo» o «Tus necesidades son erróneas» o «No tienes derecho a tener deseos». Como adultas, los niegan, los devalúan y  no los expresan para evitar detonar esos sentimientos de vergüenza.

«Lo que sientes es malo», «Tus necesidades son erróneas», «No tienes derecho a tener deseos».

Muchos codependientes no pueden identificarlos en absoluto, y, de forma automática, les dan prioridad a los de las personas con las que se relacionan frente a los propios. Esto conduce a la ansiedad, la depresión, las obsesiones y el comportamiento adictivo. Por debajo, lo que suele haber son sentimientos muy intensos de dolor y de rabia no reconocidos ni gestionados. Especialmente durante las primeras fases de una relación, ya sea de pareja, amistad, de trabajo,.. se sobreadaptan a la otra persona y complacen para ser queridos y aceptados. Una vez la relación se estabiliza, a menudo sienten decepción y resentimiento porque se dan cuenta de que la relación está desequilibrada. Dan de más y, en muchas ocasiones, se sienten asfixiados por la otra persona.

Si quieres averiguar cómo dejar de ser dependiente emocional, es importante que te des cuenta de si este tipo de dinámicas tóxicas se dan en tus relaciones con los demás: amistades, parejas, en el entorno de trabajo, familiares,…

La Vergüenza

La vergüenza es un sentimiento que si es muy intenso y se prolonga demasiado en el tiempo, conduce a pensamientos autodestructivos y autoevaluaciones negativas, lo que da lugar a una baja autoestima. La autoestima se refiere a cómo pensamos y nos sentimos acerca de nosotros mismos. Cuando tenemos vergüenza tóxica y cometemos un error, ya sea real o imaginario, nuestros sentimientos de culpa son exagerados e irracionales. Si creemos que no somos dignos de amor, debemos controlar lo que mostramos a los demás. No comunicamos lo que sentimos ni expresamos nuestras necesidades y deseos. En cambio, tenemos expectativas ocultas y manipulamos, insinuamos o nos volvemos pasivo-agresivos. ESCONDEMOS QUIÉNES SOMOS. La autenticidad se ve comprometida y la comunicación se vuelve disfuncional.

Cuando no podemos ser reales, las relaciones y, en especial, las de intimidad, se resienten. Si no podemos comunicarnos de forma efectiva y asertiva, esto es un campo minado para que surjan conflictos y se den malentendidos. Si ambas partes se comportan así, en poco tiempo, la relación se deteriora y es fácil que ambas partes crean que en realidad no conocían a la otra persona.

La «vergüenza de la ansiedad», el miedo a ser juzgado o rechazado, persigue a los codependientes. Para hacer frente y obtener lo que necesitan y quieren, SIN DARSE CUENTA, intentan manipular y controlar a los demás. Se convierten en dependientes emocionales que dependen de que otra persona les quiera o simplemente esté con ellos para sentirse seguros o mejor consigo mismos. Esta es su dependencia. Su estado de ánimo y felicidad dependen de los de otra persona, y su autoestima depende de la aceptación de otras personas. Por eso creen que tienen que manejar o controlar los sentimientos y el comportamiento de otras personas. Agradar a las personas y dar son formas de hacerlo, al igual que crear drama, amenazar y demandar.

Si nuestro bienestar y autoestima dependen de otra persona, tiene sentido estar muy pendientes y pensar mucho sobre sus motivos, intenciones, sentimientos y comportamiento para sentirnos seguros. Esto explica el enfoque y la obsesión de los codependientes sobre sus seres queridos.

Cuidar a los demás es otra forma de control. Si alguien depende de mí y me necesita, entonces no me rechazará ni me dejará. Además, si soy yo quien da, no me expongo, no tengo que sentirme vulnerable, es una forma de ponerse por encima de la otra persona para evitar sentimientos de vulnerabilidad. Así me siento fuerte, protector, ayudante o confidente. Tal relación desequilibrada con el tiempo, suele generar enfado y resentimiento por ambas partes.

Muchas codependientes son perfeccionistas. En su opinión, deben ser perfectas, porque la alternativa es que «quedarán mal» de alguna manera o se sentirán como un fracaso. Los errores o defectos crean una gran incomodidad debido a la vergüenza que generan. Pueden sentirse ansiosas, enfadadas o impulsadas a arreglar algo, cuando realmente lo que están tratando de arreglar sin darse cuenta es su propia sensación de insuficiencia interna. Viven con la tiranía de sus propios “debería” alimentados por la vergüenza, la ansiedad y el perfeccionismo. Cometer errores, ser humana, sentirse ordinaria, no son aceptables, son experimentados con una intensa vergüenza. Hay un rechazo de su propia naturaleza humana porque en su infancia se les exigió de forma desproporcionada perfeccionismo, muchas veces para no “molestar” a los padres o como proyecciones de sí mismos en su “mejor versión”.

Sanar la Codependencia

Si quieres saber cómo dejar de ser dependiente emocional, hay varias conductas que puedes aprender que te ayudarán a sanar la codependencia:

  • Poner límites y ser asertivo hace mucho para aumentar la autoestima y construir una autonomía personal en lugar de dependencia emocional.
  • Aceptar la imperfección, como la que tienen todas las personas y dejar de ser tan exigente con una misma. Abandonar la idea de que “tengo que ser perfecta para que me quieran”.
  • Poner el foco en quererte y cuidarte tú a ti mismo el lugar de esperar que sean otras personas las que lo hagan.
  • Cambiar la actitud de “la vida me debe algo” y con ella, sanar el resentimiento. Permitirte sentir rabia y aprender a gestionar la emoción.
  • Prestarte más atención a ti misma en lugar de a las personas que te rodean.
  • Aceptarte tal y como eres y validarte, sin buscar esa validación fuera de ti, en otras personas.

Cambiar los hábitos de toda la vida no es algo fácil ni rápido. Se requiere valor y el apoyo de una terapeuta especializada en codependencia.

Sin embargo, para una recuperación duradera, debemos deshacer verdaderamente la mentira que nos envuelve. Enfrentar y sanar el tema central de la vergüenza es necesario para un cambio duradero y para evitar la recaída en las relaciones poco saludables.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

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El Verdadero y el Falso Yo: ¿Eres tú misma o en realidad interpretas un personaje?

Donald Winnicott fue un famoso psiquiatra, psicoanalista y pediatra inglés que desarrolló un enfoque interesante de la personalidad humana. Debido a su formación como pediatra, centró sus pensamientos, reflexiones y teorías en los niños. Y, en particular, sobre la relación entre la madre y el niño y con ella el concepto de la madre “suficientemente buena” y la teoría del Falso Yo. También fue presidente de la Sociedad Británica de Psicoanálisis y un pensador muy famoso del siglo XX.

«Con los juegos, y solo con los juegos, el niño o el adulto pueden crear y usar toda su personalidad, y el individuo solo descubre su personalidad cuando se convierte en creador». Donald Winnicott.

La madre “suficientemente buena”

En línea con otros psicoanalistas, Winnicott afirmó que, durante el primer año de vida, la madre y la niña constituyen una unidad. No se puede hablar del bebé como una entidad separada de su madre: los dos forman una unidad indivisible. El bebé no distingue entre él y su madre, para él son lo mismo.

Winnicott dice que la madre* es el primer «contexto» que tiene un ser humano. Ella es la base total de su desarrollo posterior. Por lo tanto, y especialmente en los primeros meses de vida, la madre es el universo del bebé. La madre es prácticamente sinónimo del mundo.

Entonces aparece el concepto de la «madre suficientemente buena». Esta madre es la que proporciona la atención necesaria a la niña, de forma espontánea y sincera. Le proporciona un espacio a la niña en el que se siente segura y puede ser ella misma. Se le permite expresarse y sus necesidades son atendidas.

Mientras tanto, la «madre no suficientemente buena» es aquella que en lugar de satisfacer las necesidades del niño, obliga a éste a adaptarse a ella. No está disponible para él, por lo que el niño se ve en la obligación de sobreadaptarse para sobrevivir en este entorno. Esto da lugar a lo que Winnicott llama el Falso Yo. Esto puede ocurrir porque la madre está en un periodo depresivo, bajo mucho estrés o tiene unos comportamientos rígidos que se le aplicaron a ella y simplemente repite.

El Falso Yo

Winnicott sugiere que nuestro sentido más básico del yo no solo se fomenta por sí solo, sino dentro de una relación, es decir, nuestras primeras relaciones con nuestros padres y familia. Esto continúa en nuestra edad adulta, y nuestro sentido de identidad podría seguir adaptándose en función de las relaciones que hacemos a medida que crecemos, pero el punto de partida es un paso crucial.

La madre es como un espejo para la niña, que se ve a sí misma mientras su madre la mira. La niña aprende a identificarse con la raza humana a través de ella. Poco a poco, la niña se separa de su madre y ella debe adaptarse a este cambio. La niña empieza a tener gestos espontáneos que son parte de su desarrollo como persona. Si la madre les da la bienvenida, la experimenta la sensación de ser real y evoluciona en su desarrollo.

Si no lo hace, el niño comienza a esconder partes de sí mismo para protegerse. Aprende a mostrar sólo lo que su madre quiere ver. Se convierte en algo que no es. Esto supone una interrupción en el desarrollo espontáneo del niño, que tiene que adaptarse a lo que le exige la madre, no puede ser él mismo. Esto da lugar a una sensación de irrealidad y es lo que da origen al Falso Yo para sobrevivir a una madre narcisista.

Los Efectos del Falso Yo

Hay diferentes niveles de «falsedad» en nuestro ser, de personajes que representamos. Según Winnicott, en el nivel más básico están aquellos que adoptan una actitud cortés y cumplen con las normas sociales, como por ejemplo, acudir a la cena de navidad de la empresa aunque no sea lo que más apetezca. En el otro extremo están las patologías mentales como el TNP, donde el verdadero ser prácticamente desaparece.

En muchas familias narcisistas ocurre este fenómeno descrito por Winnicott. La niña tiene que esconder muchas partes espontáneas de sí misma que no son bien recibidas por el padre, la madre o ambos. Ha de crear un Falso Yo para sentirse querida o aceptada, para sobrevivir a su madre narcisista. En muchas ocasiones este Falso Yo adopta la forma de una persona complaciente, que vive a expensas de llevarse bien con los demás o de no tener ningún tipo de conflicto con las otras personas. En otras ocasiones, puede ser la de una persona con mucho éxito profesional, pero que en el fondo se siente insatisfecha o, de alguna manera, falsa.

Winnicott señala que tener una personalidad de Falso Yo muy fuerte evita que las personas actúen de acuerdo con su espontaneidad e impulsos creativos, dejando a la persona sintiéndose vacía y con el sentimiento de que “falta algo”, a veces con muy poca idea de por qué se sienten así.

Además, en muchas ocasiones, para compensar a este personaje, la persona suele tener a otro escondido, que está en la sombra (donde están las partes negadas de nosotros mismos) y que suele ser la polaridad de su Falso Yo, el otro extremo. En el caso de una persona complaciente, es probable que sea un personaje más duro, frío o tajante, alguien “borde” para compensar al otro que sigue la corriente a los demás.

Si las relaciones son lo que principalmente forma nuestro sentido del yo, entonces igualmente son lo que puede ayudarnos a cambiarlo. Una excelente manera de sobrevivir a una madre narcisista, desenredar tu Falso Yo y recuperar la confianza en tu espontaneidad es ver a una psicoterapeuta. La terapia es un espacio en el que puedes volver a lo básico, explorar tus verdaderos sentimientos y deseos abiertamente, mientras eres escuchado por una terapeuta que te acompaña a sentirte libre de ser quien realmente eres. Teniendo la libertad de ser tú misma en este espacio podrás comprender mejor quién eres y qué quieres, y tener más confianza en la capacidad del mundo para aceptarte.

Fuente: https://exploringyourmind.com

*El término madre aquí debe entenderse en un sentido amplio, se trata del cuidador o cuidadores principales del niño en sus primeros años de vida. Puede ser el padre y/o abuelos y/o tutores y/o hermanos mayores,…