10 Comportamientos de las Personas que Buscan la Validación de los Demás

Debajo del comportamiento de las personas que solicitan la aprobación de los demás lo que hay es una falta de autoestima y un sentido de inferioridad.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales se pasaron la infancia sintiéndose forzados a complacer a su padre/madre narcisista o ambos para poder sobrevivir en un entorno que era muy hostil. Para ellos, complacer y la búsqueda de validación eran algo “natural”. El padre/madre narcisista jugaba a esto constantemente condicionando el amor o castigando con temas muy delicados para un niño como abandono, rechazo o humillación si no conseguían la validación por parte del padre/de la madre narcisista.

Los adultos que crecen en este tipo de familias no creen en sí mismos y son hiper-críticos consigo mismos, por ello tienden a buscar la validación en otras personas, como lo hacían con su padre/madre narcisista.

Es posible que ni siquiera te des cuenta de que esto es algo para lo que te entrenaron, no algo con lo que hayas nacido. Quizás no seas consciente de las formas en las que alteras tu propio comportamiento u opiniones a favor de los de otra persona. Con este artículo te ayudamos a hacerlas más conscientes

10 Ejemplos de Comportamientos en los que buscas la Validación 

  1. Tomarte el desacuerdo personalmente.

    Cuando alguien no está de acuerdo con algo que dices o haces, ¿te lo tomas en serio como algo personal y terminas sintiéndote molesto o incluso insultado?

    Esta es una respuesta clásica de una persona complaciente porque, claramente, la búsqueda de aprobación ha fracasado. No es sorprendente, entonces, que te sientas herido. 

  2. Cambiar o adaptar tu punto de vista ante la aparente desaprobación.

    Has expresado tu opinión sobre algún asunto, importante o no, y alguien responde con una opinión contraria.

    ¿Defiendes vigorosamente tu posición o cambias ligeramente tu argumento para encajar mejor con los de la otra persona?

    La opinión de una buscadora de aprobación cambia dependiendo de con quién están hablando porque carece de confianza en sus propias convicciones y tiene miedo a alejar a otros adoptando una opinión distinta.

  3. Miedo a decir “no” por temor a la desaprobación.

    ¿Te sientes bien complaciendo? ¿Siempre dices “sí” cuando se te piden o proponen algo, cuando tu respuesta instintiva es en realidad decir “no”?

    El resultado final de este comportamiento es que te vas desgastando y, en última instancia, conduce al resentimiento por todas las cosas que te has comprometido a hacer cuando en realidad no querías.

    Ese resentimiento, si no eres consciente de él, es muy probable que lo acabes expresando de una forma pasivo-agresiva.

  4. No defender tus derechos.

    Para ti, ser un felpudo humano y dejarte pisar por quien sea que quiera hacerlo, es más fácil para ti que “no, no quiero esto” o “no, no te permito hacerme esto” y defenderte.

    No poner un límite y decir “no” solo refuerza tu falta de confianza en ti misma e incluso invita a comportamientos de abuso o de aprovecharse de ti por parte de otras personas. Al final, esto intensifica tu sentimiento de inferioridad.

  5. No te quejas cuando recibes un servicio o bienes insatisfactorios.

    ¿Cuántas veces te has quejado sobre la comida o el servicio en un restaurante, pero cuando el camarero te pregunta si todo está bien, simplemente asientes? O te has comprado algo que al final no te gusta pero no has tenido el valor de devolverlo a la tienda.

    Al no cuestionar estas cosas, estás reforzando tu propia falta de autoestima. Te estás diciendo a ti mismo que no tienes derecho a lo mejor de nada.

  6. Fingir que sabes o entiendes algo.

    Seguro que la escena te es familiar. Alguien te explica algo de lo que no tienes ni idea y en lugar de simplemente expresarlo, finges que ya conocías la película o que entiendes el chiste, cuando en realidad no es así.

    Lo que te dices a ti misma para tener esta clase de comportamiento es que el prejuicio de que “la gente es mala” y si confiesas la verdad, se van a reír de ti.

    En realidad, no tienes ni idea de cuál sería la reacción de la persona que te está explicando la peli o contando el chiste. Lo que estás haciendo con este comportamiento es proyectar en esa persona tu falta de autoestima.

  7. Sientes constantemente la necesidad de disculparte o dar las gracias. Incluso cuando no hay ninguna razón para ello.

    En tu versión de las cosas, siempre es tu culpa, ¿verdad? Tiendes a auto-inculparte de forma tóxica de todo lo que te rodea, en lugar de asumir tu responsabilidad cuando corresponde.También das las gracias por todo, a todas horas, a todo el mundo. En tu trabajo, con tus amigos, con tu pareja. Das las gracias por comportamientos que tú haces sin pedirlas y que son naturales en el vínculo que tienes con las personas. Una cosa es ser agradecido. Otra pedir a los demás que te perdonen la vida constantemente.

  8. Esperar cumplidos o esperar “pescarlos” y estar molesto por no recibirlos.

    Una persona que solicita aprobación puede intentar deliberadamente o inconscientemente que aquéllos con quienes está interactuando le digan algún elogio o piropo.

    Una extensión de este tipo de comportamiento es sentirte molesto cuando los cumplidos deseabas, no llegan.

  9. No saber afrontar ninguna crítica.

    Si tu objetivo es obtener la aprobación de los demás, entonces el concepto de crítica es completamente intolerable. Implica que has fracasado de alguna manera en lograr tu objetivo.

    El hipercriticismo al que fuiste sometido por tu familia narcisista de origen, te ha hecho extremadamente sensible a ellas.

    “La crítica es algo que puedes evitar fácilmente sin decir nada, sin hacer nada, sin ser nada”. Aristóteles.

    Si tomas nota del consejo de Aristóteles, aceptar las críticas es realmente vital para el progreso. Si te ayuda, puedes cambiar la palabra crítica, por “feedback”, que viene a ser una devolución. Si en una devolución te señalan algo a mejorar, seguramente así sea. Si estás rodeado de personas (jefe, amigos, pareja) que sólo te hacen críticas, quizás sea hora de que te replantees el vínculo. Un exceso de críticas sin aportar nada positivo sobre ti (que, como todas las personas, sí tienes) mina tu autoestima y sólo habla de la necesidad neurótica de la otra persona de ponerse por encima de ti.

  10. Comportarte de una manera que es contraria a tus propias creencias.

    Éste es un comportamiento típico de las niñas/adolescentes: unirse a la pandilla sólo para estar en medio de la gente “popular”, incluso si, en el fondo de tu corazón, no estás de acuerdo con lo que dicen y/o hacen o en realidad no tienes mucho en común con ellos. Eso es una cosa cuando eres una niña/adolescente, y otra muy distinta cuando eres una adulta.

    Una buscadora de aprobación puede encontrarse fácilmente en una situación en la que no sigue su corazón o su instinto. Sigue a su cabeza, que es complaciente con la gente, incluso si esto les crea un conflicto interno enorme.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com

En el siguiente post te contamos cómo dejar atrás tu necesidad de validación.

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Comportamientos de las Supervivientes de Familias Abusivas

Resistencia

Cuando los terapeutas encuentran resistencia a la terapia en los supervivientes, éstos a menudo se sienten frustrados, desanimados y críticos. Al observar el comportamiento de los supervivientes desde el punto de vista del mindfulness, los terapeutas pueden verlo como una forma en que los supervivientes tratan de cuidarse a sí mismos, sin importar lo destructivo que pueda parecer el comportamiento.

Una superviviente de incesto se resistía a renunciar a su objetivo de dejar de  darse atracones de comida y después “purgarse”. Se odiaba a sí misma por este comportamiento “malo y repugnante”, y decía que era “débil”. Creía que si no conseguía detener su comportamiento, esto significaba que carecía de fuerza de voluntad.

Pero como Elissa Epel, psicóloga e investigadora, señaló en su charla de TED “La ilusión de control: comportamiento humano y los donuts”, la fuerza de voluntad es energía finita. El atracón de comida y la posterior purga son solo síntomas, y como la superviviente no podía parar de repetir estas conductas, su único “éxito” era alimentar su ciclo interminable de “fallos”. Si su enfoque estaba en cambiar el comportamiento de atracón y purga, entonces su pensamiento y energía estaban vinculados al comportamiento que no quería. Como no podía ir en dos direcciones al mismo tiempo, no podía avanzar hacia lo que realmente quería: liberarse de este ciclo de sufrimiento.

Límites

Una dificultad importante para las supervivientes que impregna todos los aspectos de sus vidas es la incapacidad de establecer y mantener límites. La falta de límites proviene del sistema de creencias de la superviviente de que ella es demasiado fuerte, demasiado estúpida, demasiado gorda, demasiado delgada, o no es inteligente, guapa, graciosa, delgada o lo suficientemente buena. Si crees que eres demasiado o no lo suficiente “lo que sea”, entonces no crees que tengas derecho a decir no/parar o  decir sí/ quiero más porque no te lo mereces. Si no puedes decir que no, tampoco puedes establecer un límite y estás congelada en la incertidumbre, el lugar que deseas evitar a toda costa.

En un enfoque consciente, la superviviente aprende a establecer límites determinando qué cantidad de cualquier cosa (tiempo, intimidad, argumento, comida) es adecuada para ella. El objetivo es descubrir qué es suficiente para ella y saber que tiene derecho a esos límites. “Esto es suficiente para mí. Esto es todo lo que estoy dispuesta a dar “. “Esto no lo quiero para mí. No lo voy a permitir.” Pequeños pasos trazan un camino que puedas reconocer.

Extremos

Muchos supervivientes viven en los extremos porque así es como aprendieron en su infancia a ver el mundo. Ese mundo suena como “debería o no debería ser”,”blanco o negro”, “bueno o malo”, “ahora o nunca”, “perfecto o fracaso”, “correcto o incorrecto”, y “todo o nada”. Es por eso que los regímenes estrictos de ejercicio, las dietas severamente restrictivas y el perfeccionismo son tan atractivos y repetidamente intentados. Es por esto que los supervivientes creen en una autoridad externa y no en su propia sabiduría interna.

La desconexión de un cuerpo que percibe (de forma distorsionada) que le ha traicionado y/o que le disgusta dificulta el acceso a las sensaciones físicas relacionadas con los pensamientos y emociones, el hambre y la plenitud, el dolor y el placer. Significa que no puedes usar la sabiduría de tu propio cuerpo y debes confiar sólo en tu cabeza y en el pensamiento condicionado desde la infancia. Nunca ha habido un término medio para los supervivientes, sin embargo, el trabajo corporal consiste en encontrar un lugar de descanso entre los extremos. Al disminuir la velocidad para sentir los pies en el suelo o el contacto físico que el cuerpo está haciendo con la silla o prestando atención a la respiración, este momento de auto-calma interrumpe el pensamiento automático, relaja los músculos tensos y crea un pequeño espacio en el que hay un “darse cuenta”, lo que hay aquí y ahora interna y externamente, dando espacio para que haya más opciones. Para ampliar el abanico de un mundo de extremos y descubrir que no sólo hay blanco y negro sino también grises.

Una Postura Radical

A través de las habilidades de la terapia corporal, las supervivientes aprenden a adoptar una postura diferente en relación con sus pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos. Mantenerse presente sin juzgar lo que está aquí y ahora es importante para reducir el drama en las vidas de las supervivientes. La mayoría del drama reside en la mente, ya que viven en el pasado (con las emociones de su niña interior herida) o corren hacia el futuro (huyendo hacia fantasías no realizables) ninguno de los cuales existe, excepto en sus pensamientos.

En última instancia, las prácticas de la terapia corporal conservan la energía, el tiempo y el desgaste del cuerpo y el alma. Esto requiere de práctica. No es una solución rápida. En una cultura en la que una respuesta a todos tus deseos, ya sea comida, música, un nuevo vestido, información o entretenimiento, la próxima subida, es solo un toque o un clic, la terapia corporal ofrece un camino constante y compasivo hacia la libertad. Para las supervivientes no es fácil la idea de participar en un proceso donde no hay una meta ni hay que conseguir nada, ya que la mayoría son controladoras, perfeccionistas y tienden a correr hacia metas, realizables o no. Sin embargo, perseverar en la práctica de simplemente estar con una misma, lleva a unos enormes beneficios de aceptación, paz interior y salud mental y emocional.

Fuente: https://www.socialworktoday.com

La Vergüenza Tóxica

Cuando la vergüenza se vuelve tóxica, puede arruinar nuestras vidas. Todo el mundo experimenta vergüenza en algunos momentos a lo largo de la vida. Es una emoción como cualquier otra que aparece y desaparece, pero cuando se cronifica, puede causar un dolor extremo. Los fuertes sentimientos de vergüenza estimulan el sistema nervioso, causando una reacción de lucha-huida-congelación. Nos sentimos expuestos y queremos escondernos o reaccionar, a la vez que nos sentimos profundamente alejados de los demás. Todas las personas tenemos nuestros propios detonantes o triggers que producen sentimientos de vergüenza. La intensidad de nuestra experiencia también varía, dependiendo de nuestras experiencias de infancia y el evento de activación.

Diferencias entre Vergüenza Sana y Vergüenza Tóxica

Como hemos apuntado, es necesario distinguir entre vergüenza sana y vergüenza tóxica. La vergüenza sana nos avisa sobre nuestros límites, hace que no persigamos metas imposibles y nos evita invertir energía de forma inútil en cosas que no podemos cambiar. Nos indica que necesitamos ayuda y que, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones.

La vergüenza tóxica es destructiva. Nos hace sentir de forma permanente que “hay algo que está mal en nosotras”, que “somos defectuosas”. Hace que nos queramos esconder del mundo. A diferencia de la vergüenza ordinaria, es una “vergüenza internalizada”, que altera nuestra auto-imagen. Es una vergüenza que se ha convertido en “tóxica”, un término acuñado por primera vez por Sylvan Tomkins a principios de los años 60 en su examen académico del afecto humano. Para algunas personas, la vergüenza tóxica puede consumir su personalidad, mientras que para otras, se encuentra debajo de su conciencia, pero se puede desencadenar fácilmente.

Hay algo que está mal en mí. Soy defectuosa.

Características de la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica difiere de la vergüenza ordinaria, que pasa en un día o unas pocas horas, en las siguientes características:

  1. Puede ocultarse en nuestro inconsciente, de modo que no nos demos cuenta de que tenemos vergüenza tóxica.
  2. Cuando experimentamos vergüenza, dura mucho más tiempo.
  3. Los sentimientos y emociones asociados a la vergüenza son de mayor intensidad.
  4. No se requiere un evento externo para activarlo. Nuestros propios pensamientos pueden provocar sentimientos de vergüenza tóxica.
  5. Conduce a espirales que causan depresión y sentimientos de desesperanza y desesperación.
  6. Causa la “ansiedad vergonzosa” crónica: el miedo a sentir vergüenza.
  7. Está acompañada de determinadas voces, imágenes o creencias que se originan en la infancia y se asocian con una “historia vergonzosa” negativa sobre nosotros mismos.
  8. No necesitamos recordar la fuente original de la vergüenza inmediata, que generalmente se originó en la infancia o en un trauma previo.
  9. Crea sentimientos profundos de insuficiencia e inadecuación.

Creencias basadas en la Vergüenza Tóxica

La creencia fundamental que subyace de la vergüenza es que “No soy digno de ser amado. No soy digno de conexión”. Por lo general, la vergüenza tóxica se manifiesta como una de las siguientes creencias o una variación de la misma:

  • Soy estúpida
  • Soy poco atractiva (especialmente para una pareja romántica)
  • Soy un fracaso
  • Soy una mala persona
  • Soy un fraude o falsa
  • Soy egoísta
  • No soy suficiente (esta creencia puede aplicarse a numerosas áreas)
  • Me odio
  • No importo
  • Soy defectuosa, inadecuada
  • No debería haber nacido
  • No soy digna de amor

La causa de la Vergüenza Tóxica

En la mayoría de los casos, la vergüenza se internaliza o es tóxica debido a las experiencias crónicas o intensas de vergüenza en la infancia. Los padres pueden transferir involuntariamente su vergüenza a sus hijos a través de mensajes verbales o comportamientos no verbales. Por ejemplo, un niño puede sentirse no amado en reacción a la depresión, ausencia, indiferencia o irritabilidad de los padres o sentirse inadecuado debido a la competitividad o comportamiento inadecuado de los padres. Los niños necesitan sentirse amados por sus padres. Cuando se rompe esa conexión, como cuando un niño es regañado con dureza, los niños se sienten solos y avergonzados. Como no entienden el comportamiento de sus padres (que de forma intuitiva, creen inadecuado) se culpan a sí mismos, internalizando todos los mensajes negativos, directos o indirectos, que reciben de sus padres para justificar un comportamiento hacia sus hijos que en realidad es inapropiado.

Si has tenido un padre o madre narcisista y te escogió a ti para desempeñar el rol del chivo expiatorio en tu familia de origen, es más que probable que te haya pasado su vergüenza tóxica proyectando en ti sus sentimientos profundos de inadecuación (aunque negados) que a su vez, el/ella recibió de su padre o madre.

Si no se sana en terapia, la vergüenza tóxica puede llevar a la agresión, la depresión, los trastornos de la alimentación, el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo y la adicción. Genera baja autoestima, ansiedad, culpa irracional, perfeccionismo y codependencia, y limita nuestra capacidad para disfrutar de relaciones satisfactorias y éxito profesional.

Cómo Superar la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica puede ser superada por experiencias positivas posteriores a las de infancia. Una terapeuta te puede proporcionar lo que se denomina una “experiencia emocional correctiva”, es decir, hacerte el mirroring que tus padres no pudieron hacerte y devolverte el espejo de quién eres, que es muy diferente de la vergüenza tóxica con la que te identificas y que está basada en pensamientos  y voces interiores que en realidad son las voces y expresiones de tus padres y que han sido internalizadas. Lo que te dices con esas voces y pensamientos no es real. Se trata de vergüenza tóxica que en tu sistema familiar se ha pasado de generación en generación hasta llegar a ti.

Si te interesa tener más información sobre la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro de John Bradshaw: “Sana la Vergüenza que te Ata”, que contiene ejercicios prácticos para sanar la vergüenza tóxica.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com

Evitar el Afrontamiento: Cuando Pensamos para no Sentir

Evitar el afrontamiento se refiere a un comportamiento basado en tratar de evitar o escapar de determinadas emociones o sentimientos.

Puede implicar “hacer” (por ejemplo, alguien que se lava las manos excesivamente para tratar de eliminar los temores sobre la contaminación) o “no hacer” (por ejemplo, cuando alguien evita tener una conversación incómoda).

Evitar el afrontamiento hace que la ansiedad se convierta en una bola de nieve, porque cuando las personas usan la evasión evitan a menudo experimentar más ansiedad de la que estaban tratando de escapar en un inicio.

Ejemplos de cómo evitar el afrontamiento conduce a un aumento de la ansiedad y los pensamientos intrusivos.

  • Las personas con fobias evitan el afrontamiento, por ejemplo, no saliendo de su casa durante meses con el fin de tratar de evitar los sentimientos de miedo/pánico. Cuanto más tratan de evitar situaciones que pueden desencadenar sentimientos de pánico, más provocan que situaciones que antes no lo hacían, también comiencen a desencadenar en ellas sentimientos de miedo/pánico. Por ejemplo, al no salir de casa para evitar los espacios abiertos, también acaban desarrollando miedo/pánico a espacios semi-cerrados, a los que con anterioridad no les tenían miedo.
  • Las personas con desórdenes alimenticios hacen un gran esfuerzo para evitar pensar en la comida, pero cuanto más lo hacen, más se preocupan por la comida y más provocan no dejar de pensar en ella a todas horas.
  • Otro ejemplo es cuando personas que temen al abandono actúan de forma muy necesitada, por ejemplo, le preguntan repetidamente a su pareja: “¿Prometes que no me dejarás?” Al final su búsqueda de una reafirmación (dirigida a reducir sus miedos) crea una profecía auto-cumplida porque su compañero se acaba cansando de la búsqueda de reafirmación.
  • Incluso la rumiación puede considerarse un tipo de evitación de afrontamiento. Rumiar consiste en pensar de forma obsesiva, en bucle, sin llegar a ninguna conclusión. Cuando las personas rumian, por lo general, intentan, de forma inconsciente, evadir emociones o sentimientos incómodos o dolorosos. Un ejemplo común es rumiar para tratar de escapar de los sentimientos de incertidumbre.

Primeros pasos para superar la Evitación del Afrontamiento

  1. Hazte las siguientes preguntas:

    ¿Qué tratas de evitar? ¿Te sientes incómoda? ¿Pensamientos de no ser lo suficientemente buena? ¿Todavía tienes esos sentimientos o pensamientos?

  2. Reconoce el coste que ha tenido/tiene la evitación del afrontamiento en tu vida.

    ¿Qué te ha costado evitar el afrontamiento? ¿Cuánto de tu tiempo y energía mental te ha absorbido la evitación del afrontamiento? ¿Cómo ha impactado en tu salud? ¿Cómo te ha afectado las relaciones? ¿Cómo ha afectado en tu percepción de ti mismo como una persona competente?

  3. Aprende a tolerar pensamientos y sentimientos incómodos.

    Debes aprender cómo tolerar experimentar pensamientos y sentimientos que prefieres no experimentar hasta que pasen de forma natural (los pensamientos y los sentimientos son por naturaleza temporales). Si puedes hacer esto, no necesitarás utilizar la evitación del afrontamiento.
    Estar preparado para experimentar ansiedad generalmente te conducirá a una menor ansiedad.

Prácticas que te ayudarán a superar la Evitación del Afrontamiento

  • Aprender a suavizar en lugar de tensar en respuesta a los pensamientos y sentimientos desencadenantes o cuando te ves haciendo un comportamiento autodestructivo.
  • Aprendizaje de cómo activar tu sistema nervioso parasimpático (la parte de nuestro sistema nervioso que se encarga de la relajación) realizando acciones como una respiración lenta, lo que a su vez frena su ritmo cardíaco y hace que sea más fácil pensar con mayor claridad.
  • Aprender a reconocer que tus pensamientos a menudo están distorsionados por lo que no puedes confiar en ningún pensamiento negativo que tengas.
  • Desarrollar tu capacidad para la auto-disciplina.Por ejemplo, si eres propensa a comer en exceso, establece un horario regular para comer que satisfaga tus necesidades energéticas. O si te da pereza hacer ejercicio, ponte una hora al día durante varios días a la semana y respétala, aunque te resulte difícil.
  • Practica la meditación. La meditación es una práctica que al principio puede resultar difícil para una persona rumiante, ya que consiste en hacer justamente lo contrario a lo que el cerebro de esa persona está acostumbrado a hacer: sentir emociones y sensaciones en lugar de pensar. Poco a poco, si eres constante, verás cómo entras menos en en evitar la afrontación.

John Bradshaw en su libro “Volver a casa: Empodera a tu Niño Interior” dice que “La única forma de salir es atravesándolo” refiriéndose a que no se puede superar el dolor sin sentirlo.

“La única forma de salir del dolor es atravesándolo”

Piensa que con la evitación del afrontamiento lo que tu cerebro hace es precisamente eso, evitar sentir sustituyéndolo por pensar. Es un mecanismo de defensa. Efectivamente, así consigues no sentir pero rumiar es algo que agota y que te deja “en bucle” para siempre, si no le pones remedio. Atrévete a sentir. Las emociones y sentimientos son transitorios y harán de ti una persona más flexible, más fuerte y capaz de autogestionarse.

Fuente: https://www.psychologytoday.com