El Umbral del Dolor Emocional en los Hijos de Narcisistas

El Umbral del Dolor Emocional en los Hijos de Narcisistas

Si  te has criado en una familia narcisista, necesitarás ayuda para sobrevivir a tus padres narcisistas. Si has crecido en una familia narcisista, en tu familia de origen al menos uno de tus padres tenía/tiene Trastorno Narcisista de la Personalidad (muy probablemente no diagnosticado), te hicieron daño con frecuencia. Si reaccionabas, eras rápida y severamente castigada. Así que aprendiste a tragarte todo el dolor, a aguantarlo. Seguramente, utilizaste mecanismos de defensa inconscientes para aguantar todo ese dolor, como la disociación, la negación, la desensibilización, el entumecimiento,..

En tu infancia no te quedó más remedio que hacer esto para sobrevivir al abuso narcisista, tu umbral alto del dolor te permitió llegar hasta donde estás pero ya no es necesario que lo utilices más porque en tu vida de adulto te hace daño y ya no es necesario que pases tanto dolor.

Seguramente ni te des cuenta en el momento en el que te hacen daño física o emocionalmente, por ejemplo, reírte con la persona que se está riendo de ti hasta no darte cuenta más tarde que te ha dicho algo que es ofensivo, que te parezca normal que te pongan nombres o motes que son ridículos, que alguien te pise o te de un golpe y tú ni te muevas.

Las frases que te decían cuando alegabas que tu padre/madre narcisista o algún hermano o hermana te había hecho daño era que “Eres muy sensible”, “No se te puede decir nada”, “¿Y ahora por qué lloras?”. Te lo creíste. Normal. Sólo eras una niña que se creía lo que le decían (aunque el mirroring fuese incorrecto) y aprendiste a callarte y aguantar.

“Eres muy sensible”, “No se te puede decir nada”, “¿Y ahora por qué lloras?”

Si eres la superviviente de abuso narcisista, seguro que eres una actriz fantástica. Como no se te permitía expresar el dolor al que se te sometía, a menos que trates esto en terapia, tendrás un piloto automático de fingir a toda costa que no te duele lo que sea que te hagan. Y es más que probable que te hayas dejado hacer burradas si en tu infancia no te dejaban poner límites ni decir que no y has mantenido esto hasta tu edad adulta.

Seguramente, tu historia está inundada de todo tipo de heridas, desaires y escenarios tomados a la ligera. Una vez el umbral del dolor es traspasado, mucho después de aguantar un dolor “normal”, tiendes a dejar de hablar con la persona, sin explicaciones, en un comportamiento blanco/negro (primero te dejas hacer de todo y cuando traspasas al umbral alto del dolor, dejas de tener contacto con la persona de una forma drástica). Como no das salida a ese dolor porque no te sueles permitir llorar, hacer duelos y soltar, acumulas rabia, lo que da lugar a un resentimiento hacia esas personas.

Parte de la ayuda para sobrevivir a padres narcisistas consiste en, precisamente, dejarte sentir tu dolor. No aguantar demasiado pero sí cuando sientas dolor, gestionarlo. Llorar. El dolor, si no le das una salida, se queda en tu cuerpo y hará que te encuentres melancólica o deprimida con facilidad.

Actualizar para no generar Resentimiento

Es importante que te acostumbres a actualizar en tus relaciones con los demás. Actualizar consiste en expresar de forma clara pero respetuosa y asertiva a una persona lo que sea que haya hecho que te ha causado daño o rabia, que te ha incomodado o no te ha gustado.

Los supervivientes de narcisistas suelen tratar con los demás desde su máscara, no desde su verdadero yo, importándoles más la imagen que dan a la otra persona que protegerse, quererse y mostrarse vulnerables si es necesario. Por ello, aguantan que les hagan de todo, no manifiestan lo que sienten y cuando alcanzan el umbral del dolor alto con esa persona o bien se retiran o bien explotan de forma desproporcionada.

Para romper con ese patrón de comportamiento, tendrás que hacer una introspección de qué te duele y qué no. Al principio es probable que no te des cuenta de una forma inmediata o que si te das cuenta, lo expreses de una forma agresiva o reactiva. Es normal. Poco a poco, verás cómo notarás a tiempo real cuándo algo te hace daño o te molesta y aprenderás a comunicarlo de una forma asertiva a la otra persona. Empezará a importante más estar bien tú que mantener el vínculo con la otra persona a toda costa o fingir que no te duele nada, que eres sobrehumano.

Tu Umbral del Dolor Emocional

  • Entonces, ¿cómo es de alto el umbral de tu dolor emocional? ¿Qué dolor te has tragado o has aguantado en un esfuerzo por mantener una amistad o una relación de pareja? ¿Cuántas de esas veces al final le has cogido manía a esa persona y al final has dejado de hablarle?
  • ¿Estás en una relación con alguien que te hiere con frecuencia? Si es así, ¿por qué?
  • ¿Puedes expresar tu dolor a tu pareja sin que se ponga a la defensiva y se haga la inocente?

Decir “me has hecho daño” “me molesta” o “no me hagas esto más” al principio asusta y te dará angustia porque harás sinapsis con escenas de infancia en las que te castigaban duramente y te hacían todavía más daño por expresarte. Ya no estás en tu infancia. Tienes todo el derecho a protegerte, decir que no y decirle a alguien con quien quieres mantener un vínculo que deje de hacer algo que te hace daño.

“Me has hecho daño” “Me molesta” o “No me hagas esto más”

No hay relaciones perfectas, eso forma parte del pensamiento mágico. Los conflictos, los desacuerdos y el dolor forman parte de la vida, por lo que se trata de que aprendas a gestionarlos de una forma sana. Ya no vives en tu infancia. El mundo en el que te mueves ahora es diferente. En él tienes derechos, derecho a cuidarte, a protegerte y a demandar un buen trato por parte de todas las personas con las que te relacionas.

El dolor en tu vida es uno de los elementos claves en la ayuda para sobrevivir a tus padres narcisistas. Ya no tienes que fingir que no lo sientes, ya no tienes que aguantarlo hasta límites demasiado altos y ya no tienes que quedártelo dentro para mantener una imagen frente a los demás y frente a ti mismo.

El dolor forma parte de la vida pero no tienes que aguantar más dolor del necesario. ¿Dónde quieres poner tu umbral del dolor emocional?

Fuente: https://blogs.psychcentral.com

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9 Diferencias entre una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y una Persona Egocéntrica

Recuperarse de una relación narcisista no es algo fácil. Requiere de mucho esfuerzo y trabajo personal pero la sanación es posible. Los cambios profundos y vitales como el que buscas no se dan de forma rápida sino que requieren de tiempo y paciencia con una misma.

Durante ese tiempo, hay personas que se irán cruzando en tu camino. Quiénes son esas personas y qué tipo de vínculo quieren contigo es un termómetro de cómo te encuentras tú internamente. Sobre todo en los primeros tiempos de tu recuperación de una relación narcisista, todavía te encontrarás con personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad. O quizás te relaciones con personas que son también narcisistas, pero no con Trastorno Narcisista de la Personalidad sino simplemente personas egocéntricas, muy centradas en sí mismas.

Este artículo muestra las diferencias entre una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y una persona Egocéntrica. Las diferencias a veces pueden parecer sutiles pero están ahí.

A lo largo del artículo, la palabra “narcisista” se refiere a una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y “egocéntrico” a una persona con tendencias narcisistas pero que no tiene el Trastorno.

9 Diferencias entre una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y una persona Egocéntrica

  1. El estado de ánimo de un Narcisista está muy ligado a su entorno

    Como los narcisistas no reconocen ni saben gestionar sus emociones, en especial la rabia, suelen utilizar a una persona cercana (pareja, amigo, socio) para “vomitársela” y así sacársela de encima.

    Además, como los narcisistas son niños adultos, necesitan la misma atención que un niño, por lo que se encargan de buscar a personas que les proporcionen esa atención. Dependen en extremo de estas personas, de las que normalmente también abusan y/o maltratan. Si, por cualquier razón el vínculo termina (algo que intentarán por todos los medios que no ocurra a menos que hayan encontrado a otra persona que les interese más) buscarán rápidamente a otra persona que le sustituya en ese papel.

    Una persona que es meramente egocéntrica no tiene esta dependencia extrema de otros, le gusta la atención pero no la busca de forma desesperada. Lo que sí suele ocurrir que es que se sienta superior a los demás con los que se relaciona, pero no lo manifiesta de una forma tan obvia.

  2. Las Narcisistas carecen de empatía

    Las personas con Trastorno Narcisista de la Personalidad no sienten empatía por los demás. Las personas que tienen una relación cercana con ellas pueden hacerse mucho daño por esta razón. Es por esto por lo que una relación con una persona con este trastorno es extremadamente tóxica y perjudicial. Si tienes dudas acerca de si puedes estar en una relación con una narcisista, busca banderas rojas en su comportamiento.

    Alguien que es egocéntrico siempre va a priorizar sus propios intereses pero tiene una cierta empatía por los sentimientos de otras personas.

  3. Los Narcisistas se creen mejores que los demás

    Los narcisistas creen que son más inteligentes, más importantes o mejores que los demás.

    Alguien que es egocéntrico puede anhelar atención y encontrar maneras de atraer la atención de los demás hacia sí mismo, pero también es capaz de escuchar a los demás. Una persona egocéntrica puede querer ser notada, pero un narcisista quiere ser notado y dejar claro las formas en las que es superior a los demás.

  4. Las Narcisistas creen tener más derechos

    Las narcisistas suelen creer que merecen un trato especial al que las demás personas no tienen derecho. Una persona narcisista cree que a ella no se le aplican las reglas y suelen culpar a otros por sus acciones y comportamientos, sin asumir ninguna responsabilidad.

    Una persona egocéntrica puede comportarse de forma que deje claro que quiere un buen trato y hará lo mismo con las otras personas, al menos de forma visible. De forma encubierta pueden tener comportamientos egoístas que sabe que harían daño a otros si salieran a la luz pero intentan que no sea así, que su comportamiento pase desapercibido, por debajo del radar. Las personas egocéntricas pueden no responsabilizarse de todas sus acciones pero no suelen echar la culpa a los demás de sus comportamientos.

  5. Las Narcisistas son menos conscientes de sí mismas

    La gente que es egocéntrica puede tener conciencia de sí misma y tener más facilidad para ser conscientes de cómo impactan a otros. Si se les da el feedback adecuado o la oportunidad de reflexionar, son capaces de reconocer las formas en que el ser egocéntrico podría ser problemático y trabajar activamente para hacer cambios.

    Las narcisistas no son capaces de hacer esta introspección e integrar cambios. O si lo hacen, es siempre sin reconocerlo frente a los demás y porque el cambio les beneficia a ellas, no porque entiendan que hacen daño a otras personas.

  6. Las relaciones de los Narcisistas son puramente por interés personal

    Un narcisista busca en las demás personas que le proporcionen lo que se denomina “suministro narcisista”, que, dependiendo de la persona, puede tratarse de amor, sexo, admiración, estatus, dinero, cobijo,.. Son relaciones puramente utilitarias, donde la narcisista da muy poco, sobre todo al principio para crear el vínculo y lo hace fundamentalmente como una inversión para después sólo recibir. Para el narcisista lo importante es lo que le dan, no quién se lo da. Por eso tienen mucha facilidad para cambiar de persona a persona en las relaciones.

    Una persona egocéntrica también se centrará más en recibir que en dar pero sí que dará en la relación y le importará también la persona con la que tiene el vínculo, no sólo lo que le da.

  7. Las Narcisistas no se sienten culpables cuando hacen daño a otros

    Una persona narcisista no tiene empatía, es decir, son mentalmente conscientes del daño que hacen pero son emocionalmente incapaces de ponerse en el lugar de la persona a la que hacen daño. Como creen que siempre tienen la razón, justifican un comportamiento dañino y tóxico a los demás con excusas y mecanismos de defensa como la proyección. No suelen pedir perdón por su comportamiento y, si lo hacen, no es de una forma sincera sino buscando mantener el vínculo aunque no lo sientan de verdad. Las que son sádicas, directamente disfrutan/sienten alivio haciendo daño a los demás. Les da una vía de escape para no tener que lidiar con su mundo interior.

    Una persona egocéntrica tiende a mirar más su propio interés y puede llegar a hacer daño a otras personas con su actitud egoísta. Sin embargo, puede pedir perdón de una forma sincera y si hace algo que sabe que puede hacer daño, intentará que la persona no se entere.

  8. Los Narcisistas son más propensos a fingir interés en ti

    Tanto para los narcisistas como las personas absortas en sí mismas su tema favorito de conversación son ellos mismos, pero es más probable que una persona egocéntrica muestre interés en lo que estás diciendo. La diferencia es que la persona absorta en sí misma puede estar interesada en lo que dices, pero tendrá dificultades para mantener ese interés.

    El que el narcisista finja interés o cambie de tema depende de lo que espera ganando al escucharte. Generalmente mantienen la atención en lo que otra persona dice para recabar información con la que posteriormente poder manipular y utilizarla en contra de la persona para así tener el control sobre la relación, no porque tengan un interés genuino por la persona.

  9. Las Narcisistas tienden a reaccionar de manera exagerada

    Las narcisistas son personas resentidas y vengativas. Cualquier mínimo gesto o acción por tu parte puede ser considerada como una ofensa, un ataque o un desafío a su autoridad y en tal caso, te atacarán o te castigarán. Puede que hagan esto a a veces de forma encubierta y otras de manera obvia y agresiva. Harán todo lo que sea necesario para devolver el daño que han percibido, por muy desproporcionada que sea su reacción.

    Las personas egocéntricas pueden molestarse con algo que haces o dices y dejártelo claro, pero sus reacciones no son tan extremas.

A veces la línea divisoria entre una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y otra egocéntrica puede ser muy fina. Depende en gran medida de en qué punto del espectro se encuentre la persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y si la persona egocéntrica es consciente o no de sus comportamientos neuróticos.

Es importante que escuches a tu cuerpo. Si estás en presencia de una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad tendrás la extraña sensación de que “algo va mal” en algunos momentos, veas muchas incoherencias en su comportamiento o, directamente, te entre ansiedad.

Si estás frente a una persona egocéntrica, percibirás una tendencia a que todo gire en torno a ella y te percatarás de comportamientos egoístas, que no tienen en cuenta cómo te hacen sentir. En cualquier caso, no tendrás esa sensación de nudo en el estómago cuando estés frente a una persona egocéntrica.

Si quieres saber cómo recuperarte de una relación narcisista, es probable que necesites tiempo para estar contigo mismo, hacer introspección y terapia y mucha sanación de tu niño interior. Si te encuentras ya con ánimo para tener una nueva relación, este artículo puede ayudarte a distinguir entre una persona con Trastorno Narcisista de la Personalidad y otra simplemente egocéntrica.

Fuente: https://www.bustle.com

6 Cosas que las Hijas de Narcisistas Anhelan en la Edad Adulta (Y Cómo Sanarlas con Psicoterapia)

Aunque hay diferencias en las historias de todas las hijas no queridas por sus madres/padres narcisistas, también hay puntos importantes en común. Comprenderlos y ver el papel que juega cada uno en tu propia vida puede ser el primer paso de muchos hacia tu recuperación.

Algunos de estos los percibirás conscientemente, aunque es posible que no los pongas en contexto y los conectes con experiencias infantiles durante muchos años. Estadísticamente, el reconocimiento de cómo las experiencias de la infancia tras el abuso narcisista afectan el presente generalmente no comienza hasta que una mujer tiene más de 30 o 40 años, y a veces más tarde.

Si has tenido una infancia difícil y te has sentido bajo el control de un padre/madre controladora, combativa o narcisista, la adultez joven te brinda una sensación de libertad, ya que seguramente por fin te hayas sentido libre después de vivir durante muchos años en un ambiente tóxico, represivo y castrante. Lamentablemente, la realidad es que hay muchas posibilidades de que no te hayas dado cuenta de cuánto equipaje emocional te acompaña en tu vida.

Si bien puedes ser consciente de lo mal que te hizo sentir cómo tu madre/padre narcisista te trató en la infancia, es muy posible que no puedas ver su efecto en la mujer adulta que eres hoy en día hasta que comiences psicoterapia. La mayoría de los comportamientos que adoptamos para superar son inconscientes.

Además, hay otras fuerzas en juego que te impiden el reconocimiento:

  • Has normalizado las experiencias de tu infancia.
  • Te gusta pensar que el pasado es el pasado y eres libre.
  • No estás lista para procesar todo el dolor sobre cómo te trataron en tu infancia.
  • Sólo quieres ser como todas las demás personas, quieres ser normal. Y te avergüenzas de tu infancia y de tu familia de origen.
  • Temes que tu tratamiento esté justificado, y que cómo te trataron haya sido, en el fondo, todo es culpa tuya.
  • Por encima de todas las cosas, quieres que tu padre/madre te quiera. Quizás él/ella por fin lo hará. ¿Pronto?
  • Tu esperanza y negación alternas te mantienen estancada.
  • Hay cosas la hija no amada anhela en su edad adulta.

Cosas que las Hijas de Narcisistas Anhelan en la Edad Adulta

Hay muchas posibilidades de que, si tu madre/padre no supo darte amor, fuiste muy criticada o marginada (el rol de la “niña perdida”), ignorada o severamente castigada, también puede ser que abusada, muchos de estos anhelos profundamente arraigados pueden coexistir y contradecir todo tipo de éxitos y logros.

Ése es el poder de estas primeras experiencias. Las formas en que pueden seguir afectándonos no son necesariamente racionales pero son muy profundas y condicionan nuestras vidas de adultas.

  1. Un sentido de pertenecer, de experimentar tu propia vida.

    Éste es quizás el efecto más común. Sentirse como una extraña, callar, con tu nariz presionada contra el vidrio de una tienda a la que todos los demás parecen tener acceso. Es como ver una película en blanco y negro, estando tú sola en la sala de cine, cuando los demás ven la misma película en la sala de al lado a todo color.

  2. Validación de tus pensamientos y de ti como persona.

    Hasta que estés completamente recuperada de tu infancia de abuso narcisista, puedes sentir inseguridades profundamente arraigadas sobre la validez de tus pensamientos y percepciones.

    Seguramente tu padre/madre narcisista se burlaba mucho de ti y se le unía el otro padre/madre o algún hermano al que se le permitía a animaba a hacerlo, te decían que eras muy “sensible” o “que eras burra” o decían de ti frases como “qué vamos a hacer contigo”, te hacían sentir como un objeto, te humillaban o te intimidaban.

    Tú interiorizaste estos mensajes y ahora dudas mucho de ti, de tu valía, no sabes quién eres y buscas esa validación fuera de ti, en otras personas.

  3. Verdadera confianza en ti misma.

    A pesar de tus logros en la vida, tiendes a pensar que “no eres suficiente” y a pesar de que te pones muchas metas y las consigues, en cuanto lo haces, te quitas mérito y crees que te valorarás cuando consigas la siguiente que te fijes.

    Tienes una tendencia a responder inadecuadamente a situaciones de tensión o desacuerdo con otras personas que socavan tu autoconfianza.

    Tiendes a autocriticarte mucho (esto no es más que la voz de tu padre/madre narcisista interiorizada, que has hecho tuya, como todas las niñas hacen con las voces de su padre y su madre) y a sentirte culpable por demasiadas cosas. Puedes ser muy reactiva intelectual y/o emocionalmente.

  4. Equilibrio emocional.

    Las niñas con estilos de apego inseguros no saben (porque no se les ha enseñado) cómo manejar las emociones dolorosas y terminan o bien perdidas en sus propias emociones o bien alejadas de sus sentimientos. Ésa es la maraña emocional en la que te sueles encontrar frente a situaciones que te provocan estrés o intensidad emocional.

    La buena noticia es que con la psicoterapia adecuada tras el abuso narcisista de tu familia de origen puedes aprender cómo nombrar y gestionar tus emociones. No estás condenada a vivir detrás de altos muros o en una llanura de inundación emocional.

  5. El amor de tu madre/tu padre narcisista.

    Tu anhelo del amor que no te pudieron dar no parece tener una fecha de vencimiento. Esto no es un anhelo racional, por supuesto. Puede coexistir absolutamente con la acción en el mundo real de una hija de eliminar a su madre/padre de su vida, lo que se llama el “contacto cero”, así como con la muerte de tu madre/padre.

    Cuanto más te cures y más te ames a ti misma y empieces a sentir compasión por ti y por los demás, más pequeña será la necesidad de un amor que no es posible. Tu padre/madre no tiene amor para sí mismo/misma, por lo que tampoco lo tiene para ti. No lo tuvo en tu infancia, no lo tiene ahora y no lo tendrá en el futuro.

    El anhelo no va a desaparecer por completo porque tu herida de infancia es profunda y legítima. Pero se convertirá en algo mucho menos doloroso, que puedes gestionar. Igual que tu herida, con la psicoterapia y tu trabajo personal, se convertirá en una cicatriz.

  6. Dar sentido al pasado (y desconectarte del presente).

    A la mayoría de las hijas de padre/madre narcisista les resulta difícil apropiarse de su historia de infancia, en parte debido al tabú de admitir que tu pare/madre no te ha dado mucho amor y en parte porque la negación es potente, todo lo que has tenido que negarte para poder sobrevivir hasta ahora es una realidad muy dura.

    Entender tu pasado y tu historia es clave para tener una vida más sana, así como para asegurarte de no repetir los patrones de comportamiento que aprendiste en tu infancia.

    Necesitarás tiempo, esfuerzo y la ayuda de una psicoterapeuta para reconocer tu historia. La experiencia puede ser dolorosa a veces pero es necesaria. Sólo apropiándote de tu realidad, la puedes cambiar.

Curarte de tu infancia tóxica con psicoterapia es un trabajo arduo pero merece la pena. Al final de ese camino está la que eres tú. De verdad.

Cómo Sanar tras el Abuso Narcisista

El tema de qué es el narcisismo, su dimensión como un trastorno mental y los efectos que tiene en la familia es algo que está adquiriendo cada vez más voz, a ser más conocido. Aunque está lejos de tener la difusión que necesita para prevenir y sanar a todas las familias narcisistas a las que afecta. El trabajo de recuperación interna es crucial. Una cosa es entender la dinámica. Saber que tu padre/madre tiene una enfermedad mental es una validación que te ayuda a saber que no es tu culpa. Pero el siguiente paso es tu propio trabajo interno.

Cómo Sanar del Abuso Narcisista

La psicoterapia para sanar el abuso narcisista tiene tres partes:

  1. Comprender los antecedentes, tu historia y el diagnóstico.
  2. Tratar los sentimientos relacionados con tu historia.
  3. Comenzar a ver la vida con una perspectiva diferente.

La filosofía del “Supéralo ya” no funciona para la recuperación que necesitas, ni tampoco las afirmaciones o un trabajo de terapia cognitivo-conductual. Esta recuperación del abuso narcisista por tu familia implica limpiar primero el trauma y aceptar que tus padres no van a cambiar. El cambio está dentro de ti.

La Dra. Elisabeth Kübler-Ross, famosa por su trabajo sobre el dolor y la muerte, considera que las etapas del duelo son cinco: negación, negociación, enfado, dolor y aceptación.

Etapas de la Recuperación después del Abuso Narcisista

Negación. Los hijos adultos de narcisistas ya han estado en fase de negación con respecto a sí mismos y a su padre/madre narcisista durante mucho tiempo. Esto porque la negación es uno de los mecanismos de defensa utilizados en la familia narcisista. Utilizando la negación, no se reconoce que haya un problema ni una disfuncionalidad, lo que permite continuar con las dinámicas tóxicas y los roles rígidos en la familia narcisista.

Negociación. Hemos estado negociando toda nuestra vida con el padre/madre narcisista, tanto internamente, con nosotros mismos, como con él/ella. Hemos estado deseando y esperando que cambien, que serán diferentes la próxima vez que los necesitemos. Hemos intentado muchas cosas a lo largo de los años para ganar su amor y aprobación.

Aceptación. Primero debemos aceptar la realidad dura de que nuestro padre/madre no tenía mucho amor y empatía para darnos, con lo que crecimos con muchas carencias afectivas y nos auto-culpabilizamos para darle sentido a una situación que, inconscientemente, sabíamos que no era sana ni nutritiva para una niña.

Rabia. Sentimos una rabia intensa y, a veces, ira cuando nos damos cuenta de que nuestras necesidades emocionales no fueron satisfechas y que esta negligencia ha afectado a nuestras vidas de manera severa y adversa. Nos enfadamos con el padre/madre narcisista y con nosotras mismas por permitir que se hayan desarrollado patrones de conducto tóxicos y autodestructivos y por estar estancadas en nuestras vidas.

Dolor. Sentimos una tristeza intensa por dejar de lado la esperanza de que el tipo de madre/padre que queríamos no lo teníamos y no lo tendremos nunca. Nos damos cuenta de que nunca serán tan amorosos como queremos que sean porque tampoco tienen amor para sí mismos. Nos sentimos como huérfanos. Soltamos todas las expectativas y las fantasías de lo que no va a ser. Lloramos una pérdida de algo que no hemos tenido nunca.

Durante el proceso de duelo, irás hacia adelante y hacia atrás en todas las etapas. No es fácil y no es un camino con una línea recta. Habrá días que tengas mucha rabia difícil de gestionar y otros días en los que el dolor de toda la pérdida te abrumará. Persevera. Si te comprometes contigo mismo y te acompañas a lo largo de todo el proceso, verás que, poco a poco, te conviertes en tu Verdadero Yo, en la persona que estabas destinada a ser a pesar de tener unos comienzos tan difíciles en la vida.

Es más que probable que durante algunos momentos te asalte la culpa. No sólo porque en tu familia narcisista se te culpaba de más de cosas que te correspondían sino porque el tema de separarte emocionalmente de tus padres e identificarlos como abusadores puede ser controvertido, ya que poner en cuestión a la familia de origen o nombrarla por lo que es, sigue representando un tabú social.

Recuerda que no se trata de que critiques duramente a tus padres, igual que lo hicieron ellos contigo. Sino de que les pongas límites y les digas que no cuando lo necesites (lo que no te permitieron hacer cuando eras niña), que trates con ellos de adulto a adulto (no desde tu niño interior herido, que es lo que hacen ellos) y de que tengas compasión hacia ellos, ya que también han sufrido un trauma y abuso/abandono por sus padres y han repetido esto de forma inconsciente. El trauma es algo que se pasa de generación en generación hasta que no se sana en terapia.

No es lo mismo la tristeza soterrada que has tenido toda tu vida que abrazar realmente la aceptación permitiendo que el dolor por fin salga, sin estar atascado dentro de ti. Ése es un dolor que te sana. Estarás limpiando el trauma.

Esto no quiere decir que no quedarán cicatrices o que superarás totalmente el trauma infantil. Tu niño interior fue muy herido, por lo que tendrás que cuidarlo tú el resto de tu vida. Te quedarán cicatrices emocionales porque la herida ha sido grande, pero esa herida ya no supurará, podrás cerrarla y con ella dejar atrás de verdad tu pasado, sin repetir situaciones en tu presente que son recreaciones de tu trauma de infancia.

A medida que trabajes en tu recuperación después del abuso narcisista, te sentirás mejor, comprobarás cómo crece tu poder personal y tus recursos para afrontar cualesquiera situaciones que la vida te ponga delante. Dejarás de sentir impotencia e indefensión aprendida y empezarás a experimentar que tienes voz y poder sobre tu propia vida, que te conoces más y que tienes más instinto e intuición para detectar lo que es bueno para ti y para satisfacerte tus necesidades.

A medida que absorbes las pérdidas y el dolor y pasas el duelo, sentirás que es como si te derritieses. Estarás disolviendo resistencias, posturas defensivas y la rigidez. Todas ellas te han servido para sobrevivir, lo cual es estupendo. Pero a medida que las desmontes, dejarás de sobrevivir para vivir de verdad, prosperar.

Recuerda que la sanación se trata de ti. No se trata de lo que estás haciendo con tus padres narcisistas. Cada día te volverás un poco más grande. Paso a paso. Con paciencia. Es importante que encuentres dentro de ti la esperanza que te arrebataron. Está ahí, créeme. Sólo tienes que darte espacio y escucharte.

“Podemos ser redimidos sólo en la medida en que nos vemos a nosotros mismos”. Martin Buber.

Recuerda que todo este proceso de sanación tras el abuso narcisista tendrás que hacerlo con el apoyo de una psicoterapeuta especializada en narcisismo y trauma. Del mismo modo que las heridas fueron generadas por personas que no tenían mucho amor y conexión consigo mismas, las sanas con el apoyo de una persona que completa ese proceso: el del mirroring que tus padres narcisistas no pudieron darte para que te veas a ti mismo de verdad, la validación de tus sentimientos y emociones y un acompañamiento amoroso y de compasión.

10 Comportamientos de las Personas que Buscan la Validación de los Demás

Debajo del comportamiento de las personas que solicitan la aprobación de los demás lo que hay es una falta de autoestima y un sentido de inferioridad.

Muchos supervivientes de familias narcisistas/disfuncionales se pasaron la infancia sintiéndose forzados a complacer a su padre/madre narcisista o ambos para poder sobrevivir en un entorno que era muy hostil. Para ellos, complacer y la búsqueda de validación eran algo “natural”. El padre/madre narcisista jugaba a esto constantemente condicionando el amor o castigando con temas muy delicados para un niño como abandono, rechazo o humillación si no conseguían la validación por parte del padre/de la madre narcisista.

Los adultos que crecen en este tipo de familias no creen en sí mismos y son hiper-críticos consigo mismos, por ello tienden a buscar la validación en otras personas, como lo hacían con su padre/madre narcisista.

Es posible que ni siquiera te des cuenta de que esto es algo para lo que te entrenaron, no algo con lo que hayas nacido. Quizás no seas consciente de las formas en las que alteras tu propio comportamiento u opiniones a favor de los de otra persona. Con este artículo te ayudamos a hacerlas más conscientes

10 Ejemplos de Comportamientos en los que buscas la Validación 

  1. Tomarte el desacuerdo personalmente.

    Cuando alguien no está de acuerdo con algo que dices o haces, ¿te lo tomas en serio como algo personal y terminas sintiéndote molesto o incluso insultado?

    Esta es una respuesta clásica de una persona complaciente porque, claramente, la búsqueda de aprobación ha fracasado. No es sorprendente, entonces, que te sientas herido. 

  2. Cambiar o adaptar tu punto de vista ante la aparente desaprobación.

    Has expresado tu opinión sobre algún asunto, importante o no, y alguien responde con una opinión contraria.

    ¿Defiendes vigorosamente tu posición o cambias ligeramente tu argumento para encajar mejor con los de la otra persona?

    La opinión de una buscadora de aprobación cambia dependiendo de con quién están hablando porque carece de confianza en sus propias convicciones y tiene miedo a alejar a otros adoptando una opinión distinta.

  3. Miedo a decir “no” por temor a la desaprobación.

    ¿Te sientes bien complaciendo? ¿Siempre dices “sí” cuando se te piden o proponen algo, cuando tu respuesta instintiva es en realidad decir “no”?

    El resultado final de este comportamiento es que te vas desgastando y, en última instancia, conduce al resentimiento por todas las cosas que te has comprometido a hacer cuando en realidad no querías.

    Ese resentimiento, si no eres consciente de él, es muy probable que lo acabes expresando de una forma pasivo-agresiva.

  4. No defender tus derechos.

    Para ti, ser un felpudo humano y dejarte pisar por quien sea que quiera hacerlo, es más fácil para ti que “no, no quiero esto” o “no, no te permito hacerme esto” y defenderte.

    No poner un límite y decir “no” solo refuerza tu falta de confianza en ti misma e incluso invita a comportamientos de abuso o de aprovecharse de ti por parte de otras personas. Al final, esto intensifica tu sentimiento de inferioridad.

  5. No te quejas cuando recibes un servicio o bienes insatisfactorios.

    ¿Cuántas veces te has quejado sobre la comida o el servicio en un restaurante, pero cuando el camarero te pregunta si todo está bien, simplemente asientes? O te has comprado algo que al final no te gusta pero no has tenido el valor de devolverlo a la tienda.

    Al no cuestionar estas cosas, estás reforzando tu propia falta de autoestima. Te estás diciendo a ti mismo que no tienes derecho a lo mejor de nada.

  6. Fingir que sabes o entiendes algo.

    Seguro que la escena te es familiar. Alguien te explica algo de lo que no tienes ni idea y en lugar de simplemente expresarlo, finges que ya conocías la película o que entiendes el chiste, cuando en realidad no es así.

    Lo que te dices a ti misma para tener esta clase de comportamiento es que el prejuicio de que “la gente es mala” y si confiesas la verdad, se van a reír de ti.

    En realidad, no tienes ni idea de cuál sería la reacción de la persona que te está explicando la peli o contando el chiste. Lo que estás haciendo con este comportamiento es proyectar en esa persona tu falta de autoestima.

  7. Sientes constantemente la necesidad de disculparte o dar las gracias. Incluso cuando no hay ninguna razón para ello.

    En tu versión de las cosas, siempre es tu culpa, ¿verdad? Tiendes a auto-inculparte de forma tóxica de todo lo que te rodea, en lugar de asumir tu responsabilidad cuando corresponde.También das las gracias por todo, a todas horas, a todo el mundo. En tu trabajo, con tus amigos, con tu pareja. Das las gracias por comportamientos que tú haces sin pedirlas y que son naturales en el vínculo que tienes con las personas. Una cosa es ser agradecido. Otra pedir a los demás que te perdonen la vida constantemente.

  8. Esperar cumplidos o esperar “pescarlos” y estar molesto por no recibirlos.

    Una persona que solicita aprobación puede intentar deliberadamente o inconscientemente que aquéllos con quienes está interactuando le digan algún elogio o piropo.

    Una extensión de este tipo de comportamiento es sentirte molesto cuando los cumplidos deseabas, no llegan.

  9. No saber afrontar ninguna crítica.

    Si tu objetivo es obtener la aprobación de los demás, entonces el concepto de crítica es completamente intolerable. Implica que has fracasado de alguna manera en lograr tu objetivo.

    El hipercriticismo al que fuiste sometido por tu familia narcisista de origen, te ha hecho extremadamente sensible a ellas.

    “La crítica es algo que puedes evitar fácilmente sin decir nada, sin hacer nada, sin ser nada”. Aristóteles.

    Si tomas nota del consejo de Aristóteles, aceptar las críticas es realmente vital para el progreso. Si te ayuda, puedes cambiar la palabra crítica, por “feedback”, que viene a ser una devolución. Si en una devolución te señalan algo a mejorar, seguramente así sea. Si estás rodeado de personas (jefe, amigos, pareja) que sólo te hacen críticas, quizás sea hora de que te replantees el vínculo. Un exceso de críticas sin aportar nada positivo sobre ti (que, como todas las personas, sí tienes) mina tu autoestima y sólo habla de la necesidad neurótica de la otra persona de ponerse por encima de ti.

  10. Comportarte de una manera que es contraria a tus propias creencias.

    Éste es un comportamiento típico de las niñas/adolescentes: unirse a la pandilla sólo para estar en medio de la gente “popular”, incluso si, en el fondo de tu corazón, no estás de acuerdo con lo que dicen y/o hacen o en realidad no tienes mucho en común con ellos. Eso es una cosa cuando eres una niña/adolescente, y otra muy distinta cuando eres una adulta.

    Una buscadora de aprobación puede encontrarse fácilmente en una situación en la que no sigue su corazón o su instinto. Sigue a su cabeza, que es complaciente con la gente, incluso si esto les crea un conflicto interno enorme.

Fuente: https://www.aconsciousrethink.com

Comportamientos de las Supervivientes de Familias Abusivas

Resistencia

Cuando los terapeutas encuentran resistencia a la terapia en los supervivientes, éstos a menudo se sienten frustrados, desanimados y críticos. Al observar el comportamiento de los supervivientes desde el punto de vista del mindfulness, los terapeutas pueden verlo como una forma en que los supervivientes tratan de cuidarse a sí mismos, sin importar lo destructivo que pueda parecer el comportamiento.

Una superviviente de incesto se resistía a renunciar a su objetivo de dejar de  darse atracones de comida y después “purgarse”. Se odiaba a sí misma por este comportamiento “malo y repugnante”, y decía que era “débil”. Creía que si no conseguía detener su comportamiento, esto significaba que carecía de fuerza de voluntad.

Pero como Elissa Epel, psicóloga e investigadora, señaló en su charla de TED “La ilusión de control: comportamiento humano y los donuts”, la fuerza de voluntad es energía finita. El atracón de comida y la posterior purga son solo síntomas, y como la superviviente no podía parar de repetir estas conductas, su único “éxito” era alimentar su ciclo interminable de “fallos”. Si su enfoque estaba en cambiar el comportamiento de atracón y purga, entonces su pensamiento y energía estaban vinculados al comportamiento que no quería. Como no podía ir en dos direcciones al mismo tiempo, no podía avanzar hacia lo que realmente quería: liberarse de este ciclo de sufrimiento.

Límites

Una dificultad importante para las supervivientes que impregna todos los aspectos de sus vidas es la incapacidad de establecer y mantener límites. La falta de límites proviene del sistema de creencias de la superviviente de que ella es demasiado fuerte, demasiado estúpida, demasiado gorda, demasiado delgada, o no es inteligente, guapa, graciosa, delgada o lo suficientemente buena. Si crees que eres demasiado o no lo suficiente “lo que sea”, entonces no crees que tengas derecho a decir no/parar o  decir sí/ quiero más porque no te lo mereces. Si no puedes decir que no, tampoco puedes establecer un límite y estás congelada en la incertidumbre, el lugar que deseas evitar a toda costa.

En un enfoque consciente, la superviviente aprende a establecer límites determinando qué cantidad de cualquier cosa (tiempo, intimidad, argumento, comida) es adecuada para ella. El objetivo es descubrir qué es suficiente para ella y saber que tiene derecho a esos límites. “Esto es suficiente para mí. Esto es todo lo que estoy dispuesta a dar “. “Esto no lo quiero para mí. No lo voy a permitir.” Pequeños pasos trazan un camino que puedas reconocer.

Extremos

Muchos supervivientes viven en los extremos porque así es como aprendieron en su infancia a ver el mundo. Ese mundo suena como “debería o no debería ser”,”blanco o negro”, “bueno o malo”, “ahora o nunca”, “perfecto o fracaso”, “correcto o incorrecto”, y “todo o nada”. Es por eso que los regímenes estrictos de ejercicio, las dietas severamente restrictivas y el perfeccionismo son tan atractivos y repetidamente intentados. Es por esto que los supervivientes creen en una autoridad externa y no en su propia sabiduría interna.

La desconexión de un cuerpo que percibe (de forma distorsionada) que le ha traicionado y/o que le disgusta dificulta el acceso a las sensaciones físicas relacionadas con los pensamientos y emociones, el hambre y la plenitud, el dolor y el placer. Significa que no puedes usar la sabiduría de tu propio cuerpo y debes confiar sólo en tu cabeza y en el pensamiento condicionado desde la infancia. Nunca ha habido un término medio para los supervivientes, sin embargo, el trabajo corporal consiste en encontrar un lugar de descanso entre los extremos. Al disminuir la velocidad para sentir los pies en el suelo o el contacto físico que el cuerpo está haciendo con la silla o prestando atención a la respiración, este momento de auto-calma interrumpe el pensamiento automático, relaja los músculos tensos y crea un pequeño espacio en el que hay un “darse cuenta”, lo que hay aquí y ahora interna y externamente, dando espacio para que haya más opciones. Para ampliar el abanico de un mundo de extremos y descubrir que no sólo hay blanco y negro sino también grises.

Una Postura Radical

A través de las habilidades de la terapia corporal, las supervivientes aprenden a adoptar una postura diferente en relación con sus pensamientos, emociones, sensaciones físicas y comportamientos. Mantenerse presente sin juzgar lo que está aquí y ahora es importante para reducir el drama en las vidas de las supervivientes. La mayoría del drama reside en la mente, ya que viven en el pasado (con las emociones de su niña interior herida) o corren hacia el futuro (huyendo hacia fantasías no realizables) ninguno de los cuales existe, excepto en sus pensamientos.

En última instancia, las prácticas de la terapia corporal conservan la energía, el tiempo y el desgaste del cuerpo y el alma. Esto requiere de práctica. No es una solución rápida. En una cultura en la que una respuesta a todos tus deseos, ya sea comida, música, un nuevo vestido, información o entretenimiento, la próxima subida, es solo un toque o un clic, la terapia corporal ofrece un camino constante y compasivo hacia la libertad. Para las supervivientes no es fácil la idea de participar en un proceso donde no hay una meta ni hay que conseguir nada, ya que la mayoría son controladoras, perfeccionistas y tienden a correr hacia metas, realizables o no. Sin embargo, perseverar en la práctica de simplemente estar con una misma, lleva a unos enormes beneficios de aceptación, paz interior y salud mental y emocional.

Fuente: https://www.socialworktoday.com

La Vergüenza Tóxica

Cuando la vergüenza se vuelve tóxica, puede arruinar nuestras vidas. Todo el mundo experimenta vergüenza en algunos momentos a lo largo de la vida. Es una emoción como cualquier otra que aparece y desaparece, pero cuando se cronifica, puede causar un dolor extremo. Los fuertes sentimientos de vergüenza estimulan el sistema nervioso, causando una reacción de lucha-huida-congelación. Nos sentimos expuestos y queremos escondernos o reaccionar, a la vez que nos sentimos profundamente alejados de los demás. Todas las personas tenemos nuestros propios detonantes o triggers que producen sentimientos de vergüenza. La intensidad de nuestra experiencia también varía, dependiendo de nuestras experiencias de infancia y el evento de activación.

Diferencias entre Vergüenza Sana y Vergüenza Tóxica

Como hemos apuntado, es necesario distinguir entre vergüenza sana y vergüenza tóxica. La vergüenza sana nos avisa sobre nuestros límites, hace que no persigamos metas imposibles y nos evita invertir energía de forma inútil en cosas que no podemos cambiar. Nos indica que necesitamos ayuda y que, como seres humanos que somos, tenemos limitaciones.

La vergüenza tóxica es destructiva. Nos hace sentir de forma permanente que “hay algo que está mal en nosotras”, que “somos defectuosas”. Hace que nos queramos esconder del mundo. A diferencia de la vergüenza ordinaria, es una “vergüenza internalizada”, que altera nuestra auto-imagen. Es una vergüenza que se ha convertido en “tóxica”, un término acuñado por primera vez por Sylvan Tomkins a principios de los años 60 en su examen académico del afecto humano. Para algunas personas, la vergüenza tóxica puede consumir su personalidad, mientras que para otras, se encuentra debajo de su conciencia, pero se puede desencadenar fácilmente.

Hay algo que está mal en mí. Soy defectuosa.

Características de la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica difiere de la vergüenza ordinaria, que pasa en un día o unas pocas horas, en las siguientes características:

  1. Puede ocultarse en nuestro inconsciente, de modo que no nos demos cuenta de que tenemos vergüenza tóxica.
  2. Cuando experimentamos vergüenza, dura mucho más tiempo.
  3. Los sentimientos y emociones asociados a la vergüenza son de mayor intensidad.
  4. No se requiere un evento externo para activarlo. Nuestros propios pensamientos pueden provocar sentimientos de vergüenza tóxica.
  5. Conduce a espirales que causan depresión y sentimientos de desesperanza y desesperación.
  6. Causa la “ansiedad vergonzosa” crónica: el miedo a sentir vergüenza.
  7. Está acompañada de determinadas voces, imágenes o creencias que se originan en la infancia y se asocian con una “historia vergonzosa” negativa sobre nosotros mismos.
  8. No necesitamos recordar la fuente original de la vergüenza inmediata, que generalmente se originó en la infancia o en un trauma previo.
  9. Crea sentimientos profundos de insuficiencia e inadecuación.

Creencias basadas en la Vergüenza Tóxica

La creencia fundamental que subyace de la vergüenza es que “No soy digno de ser amado. No soy digno de conexión”. Por lo general, la vergüenza tóxica se manifiesta como una de las siguientes creencias o una variación de la misma:

  • Soy estúpida
  • Soy poco atractiva (especialmente para una pareja romántica)
  • Soy un fracaso
  • Soy una mala persona
  • Soy un fraude o falsa
  • Soy egoísta
  • No soy suficiente (esta creencia puede aplicarse a numerosas áreas)
  • Me odio
  • No importo
  • Soy defectuosa, inadecuada
  • No debería haber nacido
  • No soy digna de amor

La causa de la Vergüenza Tóxica

En la mayoría de los casos, la vergüenza se internaliza o es tóxica debido a las experiencias crónicas o intensas de vergüenza en la infancia. Los padres pueden transferir involuntariamente su vergüenza a sus hijos a través de mensajes verbales o comportamientos no verbales. Por ejemplo, un niño puede sentirse no amado en reacción a la depresión, ausencia, indiferencia o irritabilidad de los padres o sentirse inadecuado debido a la competitividad o comportamiento inadecuado de los padres. Los niños necesitan sentirse amados por sus padres. Cuando se rompe esa conexión, como cuando un niño es regañado con dureza, los niños se sienten solos y avergonzados. Como no entienden el comportamiento de sus padres (que de forma intuitiva, creen inadecuado) se culpan a sí mismos, internalizando todos los mensajes negativos, directos o indirectos, que reciben de sus padres para justificar un comportamiento hacia sus hijos que en realidad es inapropiado.

Si has tenido un padre o madre narcisista y te escogió a ti para desempeñar el rol del chivo expiatorio en tu familia de origen, es más que probable que te haya pasado su vergüenza tóxica proyectando en ti sus sentimientos profundos de inadecuación (aunque negados) que a su vez, el/ella recibió de su padre o madre.

Si no se sana en terapia, la vergüenza tóxica puede llevar a la agresión, la depresión, los trastornos de la alimentación, el Síndrome de Estrés Post-Traumático Complejo y la adicción. Genera baja autoestima, ansiedad, culpa irracional, perfeccionismo y codependencia, y limita nuestra capacidad para disfrutar de relaciones satisfactorias y éxito profesional.

Cómo Superar la Vergüenza Tóxica

La vergüenza tóxica puede ser superada por experiencias positivas posteriores a las de infancia. Una terapeuta te puede proporcionar lo que se denomina una “experiencia emocional correctiva”, es decir, hacerte el mirroring que tus padres no pudieron hacerte y devolverte el espejo de quién eres, que es muy diferente de la vergüenza tóxica con la que te identificas y que está basada en pensamientos  y voces interiores que en realidad son las voces y expresiones de tus padres y que han sido internalizadas. Lo que te dices con esas voces y pensamientos no es real. Se trata de vergüenza tóxica que en tu sistema familiar se ha pasado de generación en generación hasta llegar a ti.

Si te interesa tener más información sobre la vergüenza tóxica, te recomiendo el libro de John Bradshaw: “Sana la Vergüenza que te Ata”, que contiene ejercicios prácticos para sanar la vergüenza tóxica.

Fuente: https://www.whatiscodependency.com